~Sonadow~

La fidelidad es algo que en toda la relación se debe tener, a menos de que seas de esas personas toxicas que les encanta el peligro y son expertos en el engaño. En el caso de estos dos amantes, era exactamente igual, se amaban pero ninguno seria fiel al otro, o ¿es que sus engaños iban más allá?

—Hola Shady, ¿Te hice esperar?—pregunto el cobalto abrazando por detrás al pequeño azabache quien se soltó bruscamente de su abrazo y lo miro serio.

— ¿Por qué no llegaste anoche a casa?—pregunto muy molesto.

—Perdón, era tarde así que me había quede a dormir en casa en la oficina—miro hacia otro lado sin interés.

—¿Con quién?—pregunto molesto y mirándolo desconfiado.

—Con nadie cariño— sus ojos se quedaron viendo hacia una dirección, en específico hacia una chica rosada quien lo miro y le guiño el ojo.

Este acto no paso de apercibido por el menor, él sabía que le estaban viendo la cara pero no iba a reclamar en ese momento al cobalto, no se encontraba de humor. Un sonido de mensaje lo saco de sus pensamientos, saco su teléfono y reviso el buzón encontrándose con el texto de alguien que le alegro el día.

— ¿Quién es?—pregunto mirándolo fijamente e intentando ver lo que ocultaba en su teléfono.

— Nada que te interese—respondió desinteresado mientras se concentraba en los mensajes de su teléfono.

— Tsk, ¿Harás algo hoy?—Pregunto intentando quitarle el teléfono pero el menor lo aparto y lo apago.

— Sí, me invitaron a un lugar—hablo apartando con su mano al cobalto y guardando su teléfono.

— ¿Dónde? y ¿Con quién?—lo apoyo contra la pared acorralándolo.

— No te importa—lo aparto y se fue sonriendo de allí aumentando más la ira del cobalto.

— Grr ni modo, si tu estas ocupado mejor para mí —sonrió de lado mientras miraba de nuevo a la rosada quien le hacia la señal de que le hablaría por teléfono.

— ¿A quién haces señas?—pregunto seriamente.

— A nadie que te interese…

— ¡No me respondas así!

— ¿Entonces qué quieres?

— Te verás con esa perra rosada ¿verdad?—golpeo la mesa con fuerza mirándolo fijamente a los ojos lleno de ira.

— Y tú con ese cabeza hueca—saco un cigarro y empezó a encenderlo.

— ¡No me ignores!—golpea el cigarro tirándolo al piso.

— Tsk, eres un pesado ¿Sabes qué? Te veo después—metió las manos en los bolsillos y se encorvo mientras se iba.

— Imbécil…

Esta pareja no era perfecta, desde antes de conocerse, ambos tuvieron vidas complicadas, fueron esas experiencias que les dio la posibilidad de emplearse en las mentiras y salirse siempre con la suya. Ambos tenían la idea de que "Las mentiras y los engaños eran la solución a todo". Su relación empezó desde la segundaria, donde ambos empezaron se dieron cuenta de la verdadera cara del otro pero ninguno le daba importancia, así era como se amaban pero no evitaban que tuvieran celos de la pareja que escogían, y los celos a veces son muy peligrosos.

*En la noche*

El Cobalto salió del departamento dejando a su novio durmiendo, la habitación era el 402 y se dirigió hacia el quinto piso para ir hacia la habitación 504, donde se encontraba la eriza rosada, toco la puerta y esta salió vestida de manera provocativa, un vestido corto hasta los muslos de color rojo, mostrando el escote en forma de corazón y llevando unos tacones caros Gucci rojo.

—Listo para irnos—le tendió el brazo.

—Siempre lista para ti guapo—abrazo su brazo y bajaron con rápido, el lugar no tenía muchas personas, la mayoría que Vivian allí eran personas mayores o estudiantes de noche o tarde, por eso siempre estaba vacío y todo lo que pasa allí nadie podía saberlo, porque siempre estaban en sus cosas y no les importaba lo que hiciera el de al lado.

—Te vez hermoso señorita Amy Rose—hablo mirándola a los ojos.

—Tu también te vez hermoso Maurice—abro coqueta y pego sus pechos hacia él, mientras salían del edificio.

La noche iba a ser muy agradable para ambos, especial para ella quien siempre fue así de coqueta, era de esas personas presumidas que creían que el mundo les pertenecía y pensaba que todos eran inferior a comparación de ella, por eso ella creía que merecía al cobalto más que el azabache, a quien odiaba y consideraba alguien inferior, de hecho le gustaba jactarse y hablar mal frente al cobalto quien estaba de acuerdo, ella amaba al cobalto y estaba decidida a todo por lograr su objetivo "Alejarlo del azabache".

Mientras tanto, el azabache despertó gracias a la alarma de su celular, miro los mensajes de su amante y suspiro pesadamente al no ver al cobalto, ya se esperaba que él se iría una vez que durmiera pero le molestaba que no se hubiera tomado la molestia de decir adiós por lo menos. Decidió no darle importancia y prepararse, se dio una larga ducha y se puso sus mejores ropas, luego salió del edificio hacia el parque donde se encontraba un hermoso convertible rojo estacionado y recostado sobre él estaba su amante, un equidna rojo.

—Me alegra que vinieras, te extrañaba—hablo un equidna quien tomaba abrazaba al azabache para besarlo apasionadamente.

—Me alegra estar aquí, anda vamos—se subió dentro del auto y se fueron a un restaurante carísimo, donde comieron las mejores comida a través de charlas y risas, para luego ir hacia los muelles para pasear cerca del océano y "tener privacidad".

—La noche es tan hermosa—hablo el azabache mirando la luna.

—No tanto como tú—tomo la cintura del azabache y lo beso a la fuerza, él siempre fue alguien fuerte pero tenía una actitud déspota y narcisista.

— ¿Estas hambriento de mí?—pregunto coqueto una vez que se separó del equidna.

—Talvez—sonrió lujurioso mientras el azabache lo miraba directo a los ojos.

—Lástima que no saborearas el postre—el equidna lo miro confundido antes de sentir una fuerte corriente eléctrica pasar por su espalda y caer al suelo, lo último que pudo ver fue al azabache mirándolo con una sonrisa siniestra en su rostro y un taser eléctrico en la mano.

Luego todo fue oscuro.

*Horas después*

La rosada despertó, sentía que la cabeza le daba vueltas y su mirada era nublosa pero una vez que se aclaró se percató de que se encontraba en un lugar extraño, era como un almacén de herramientas y químicos, no muy grande pero tampoco muy chico, era de un tamaño para varias personas, aproximadamente entre 15 o 10, se alarmo cuando se dio cuenta que estaba atada de manos y parada sobre algún poste de madera sólida en ropa interior pero lo que más la alarmo no fueron las herramientas u objetos filosos, sino la sangre que había en todos lados de la habitación y el olor a podrido. Miro a ambos lados, y vio a su derecha a un equidna atado al igual que ella, le grito para que despertara cosa que logro con éxito pero sus gritos también atrajo a alguien, el responsable de que estuvieran aquí.

—Agh…mi cabeza da vueltas—se le aclaro la vista y vio detenidamente a la persona que se acercaba— ¿Shadow?—pregunto confundido y aterrado al percatarse que estaba atado y sin su ropa.

—Hola cariño, es bueno verte—vestía un vestido blanco de novia con algunas prendas desgastadas y manchas rojas de sangre seca.

—Shadow si esta es una broma no es divertida—hablo desesperado.

—Oh cariño, eso es lo que quisieras—hablo riendo inocentemente.

— ¿Dónde estamos? ¿Dónde está Sonic?—chillo fuerte.

—Calla la boca, que me romperás los tímpanos con tus chillidos—regaño cruzándose de brazos.

—¡DIME DONDE ESTA SONIC MALDITO!—chillo mas fuerte y lloro.

—¿A quién le dices maldito?—dijo alguien quien se ocultaba en las sombras.

— ¿Quién está allí?—grito el equidna, el mencionado se acercó hacia la luz revelándose como el cobalto, quien vestía un elegante traje de novio con una rosa roja en el bolsillo.

—S-Sonic ¿estás bien? ¿Ese infeliz te hizo alg—no logro terminar la oración porque recibió una bofetada por parte del mayor.

—No te atrevas a insultar a mi esposo—hablo limpiando su mano con un pañuelo que saco de su bolsillo.

— ¡¿E-Esposos?!—hablo estupefacta la eriza.

—Claro que si cariño, llevamos más de 10 años casados—le guiño el ojo.

—Los mejores 15 años de nuestra vida, somos muy felices juntos—dijo el cobalto abrazando al azabache y besando su mejilla.

— ¡Me mentiste maldita perra!— grito el equidna muy enojado— ¡Estas casado y me engañaste pinche moreno!—siguió gritando hasta recibir un fuerte golpe en la mandíbula haciéndole escupir sangre y unos dos dientes delanteros.

—A mi esposo no le hables así a mi perra, Imbécil—escupió el cobalto recibiendo un codazo de su pequeño esposo.

—Pero si quieren saber porque hacemos esto es simple, solo queremos "Revivir la pasión"—Hablo el azabache jugando con él las cintas de su traje.

—Siempre fuimos unos mentirosos, desde la segundaria donde nos conocimos…de hecho fue como amor a primera vista. Siempre intentábamos mantener una relación pero no podríamos, éramos adictos a mentir y engañar—levanto los hombros como si dijera algo normal.

—Somos unas víboras, nos gusta como somos y cuando supimos como éramos realmente el otro nuestro amor aumento aún más—abrazo al cobalto—Pero comenzamos a hacer esto hace 10 años, hubo un tiempo en que nuestro matrimonio decayó pero como seguíamos amándonos decidimos hacer algo al respecto.

—Y Así planeamos esto, hemos estado haciéndolo desde hace tiempo. Viajamos de ciudad en ciudad con nuevas identidades para engañar a imbécil, estafarlas, pasarla bien con ellos y luego terminar con sus mediocres vidas y todo sin dejar huellas—abrazo la cintura del azabache mientras acariciaba la mano donde estaba el anillo de compromiso.

—Tu dijiste que me amabas—hablo con voz quebrada la eriza, ambos la miraron con neutralidad hasta que el azabache se acercó con una sonrisa sádica a su rostro y agarro su mentón con brusquedad.

—Oh querida, en verdad ¿Crees que él te ama? Por favor—ríe juguetonamente—Por favor cariño, mi marido le ha dicho eso a todas como…amor ¿Recuerdas a Mina?

—Cómo olvidarla, su voz era majestuosa y su boca muy caliente para mi amiguito—rio cínico y sin importancia.

—Sí, sí, lástima que muriera atada de las cuerdas de piano sobre su cuello, pero recuerdas a las otras…—frunció los labios mientras meditaba.

—¿Recuerdas a esa gata Blaze?—sonrió su pareja

—Cómo olvidarlo, ardió en llamas después de que acabáramos con ella.

—La estúpida coneja vainilla…

—Verla congelada como paleta fue divertido.

—La perra de Lien-Da…

—Verla ser enterrada viva fue mejor que navidad

—Y ¿Rouge?…

—Usaste sus alas como decoración…

—Espió

—Fue gran idea enseñarle algo de acupuntura

—Jet

—Algo de agua y cables eléctricos ¡Bum! ¡Arcón rostizado!

—Wave

—La policía dijo que fue suicido

—Mighty

—Abrirle el caparazón y aplastarlo fue un deporte

—Mina

—El Ácido sulfúrico le sentó de maravilla para su piel

— ¡Oh! y la puta ardilla Sally…

—Esa fue la mejor de todas—miro a su pareja sonriendo—nos duró 3 semanas, me pregunto…

— ¿Cuánto nos duraras tu rosadita?—dijo cínicamente.

—E-Entonces nunca me amantes—rompió en lágrimas mientras temblaba por el frio al estar en descubierto.

—Oh por dios, ¿Eres imbécil? Él nunca te amo, todo fue "una mentira, un engaño"—se cruzó de brazos.

—Nunca te amé a ti o alguien, bueno…excepto a uno…—tomo de la cintura al menor y lo apego hacia el— ¿sabes cómo puedes saber el que no le miento? Porque yo no le digo te amo, yo se lo demuestro—tomo el mentón del menor y lo beso frente a la rosada, esta sentía su corazón crujir al ver aquella escena mientras que el equidna hervía de furia mientras buscaba una manera de liberarse.

— ¡Maldición! ¡Putos Enfermos!—hablo el equidna mientras movía frenéticamente sus manos.

—Cuidadito con lo que dices o puede sucederte lo mismo que le sucedió a Silver, fue bueno haber arrancado sus brazos y piernas con el coche—hablo el cobalto mirándolo en burla, le gusta ver como sus víctimas hacían un patético esfuerzo por salvarse.

—Oh ¿Cómo Khan?

— ¿Decapitado?

—Oh como Miles

—Si, por cierto ¿Qué les paso?—puso una mano en su mentón pensativo y luego sonrió—Oh, cierto…arrollado por una aplanadora—rio fuerte.

—Entonces… ¿Ustedes también se encargaron del Canciller Zonic? El que estaba a cargo de la investigación…—Pregunto con ojos llorosos y voz temblorosa.

—No, no sabemos que le paso—se encogió de hombros el cobalto.

—Pero nos hubiera encantado encargarnos de él, es una lástima que nos hayan quitado el privilegio—hablo y suspiro de forma pesada como de tristeza.

—Están enfermos…—escupió el Equidna.

—Puede que lo estemos, pero es porque nos encanta las mentiras—sonrió siniestramente el azabache.

—Las mentiras y los engaños son nuestro pan de cada día—se acercó hacia un armario que estaba cerca de la puerta.

—Es nuestro veneno, nuestra adicción, es algo con lo que vivimos—soltó a la rosada y se acercó a un bolso que estaba en la mesa—fue buena la cena de esta noche, la comida estaba deliciosa—se relamió los labios.

—Sí, pero ahora nos toca el plato fuerte ¿No?—Dijo el cobalto agarrando una motosierra de la maleta grande.

—Sí, pero antes…—saca una botella de ácido sulfúrico y voltea para mirar a la chica—déjame quitarle ese bello rostro a esa presumida— se acercó a la rosada con la botella mientras ella gritaba en vano por ayuda.

—Solo si me permites rebanar en pedazos al cabeza hueca—rio siniestramente encendiendo la motosierra.

El equidna intentaba liberarse de las cuerdas que lo sujetaban a la mesa pero por más que lo intentaba y gritaba nadie vendría a salvarlo, mucho menos por el lugar en donde se encontraban.

Una nueva mentira, un nuevo engaño y otra nueva víctima…

*Meses Después*

—Oh vamos Elías, mueve el culo y sube esos paquetes arriba—grito la zorra mientras le ordenaba a su compañero cargar las pesadas cajas a su nuevo hogar.

— ¡Ya te oí Fiona, deja de joder las pelotas! Mejor ayúdame a subir las que están abajo. —Grito desde las escaleras—

—Tsk, está bien pero si se me malogran las uñas me pagaras el manicurista—gruño la peli roja mientras intentaba agarrar la pesada caja que se haya en el suelo, de pronto sintió como el peso se volvía liviano y al levantar la mirada se encontró con el rostro del cobalto y sus hermosos ojos esmeraldas.

— ¿Necesita ayuda señorita?—pregunto sonriendo gentilmente.

—Oh, claro si no es mucha molestia—se arregló el cabello y lo miro de forma coqueta.

—Claro que no, yo y mi esposo estamos felices de tener nuevos vecinos—Hablo cargando la pesada caja.

—A mí y a mi novio nos encanta poder vivir en este edificio, tenemos suerte de que estuviera desocupado—dijo sonriéndole al cobalto con ojos enamoradas mientras él sonreía complacido.

— El 502 ¿Cierto?—pregunto sonriendo.

—Sí, ¿Cómo lo supo?—pregunto sorprendida.

—Este lugar no tiene muchas personas, además yo soy del departamento 402, así que si necesitas ayuda me puedes avisar, por cierto, mi nombre es Sonic y el de ¿usted hermosa?—agarro la caja con una mano y con la otra tomo su mano y la beso haciéndole sonrojar.

—Oh, mi nombre es Fiona— sonrojada y mirándolo fijamente mordiéndose el labio inferior.

—Tsk, maldita Fiona me hace hacer esto solo…—dejo las pesadas cajas a un lado de la escalera.

—Usted debe ser el nuevo vecino…—hablo por detrás de él.

— ¿Eh?—volteo y vio a un hermoso azabache de encantadores ojos carmesís, llevaba una bufanda rosa, una bolsa de compras y un periódico—S-Sí, soy yo…Elías—hablo nervioso y avergonzado.

—Mucho gusto, soy shadow —hablo dejando su periódico sobre una de las cajas, extendiendo la mano para estrecharla y este acepto gustosamente.

Mientras ambos se presentaban el uno al otro, el periódico estaba sobre una de las cajas y hablaba sobre una noticia sobre el descubrimiento de dos cuerpos en descomposición. El primero era el de una Eriza mujer hallada dentro de un bidón lleno de concreto, su rostro estaba desfigurado por ácido, tenía muchos cortes, quemaduras y fracturas en todo el cuerpo y se notaba signos de violación brutal por algún objeto filoso, y el otro cuerpo era de un equidna, tenía cortes y quemaduras al igual que el otro pero todo su cuerpo fue mutilado en trozos y puestos en una maleta que tiraron al rio, la cabeza no estaba dentro de la maleta pero unos campistas lo hallaron clavado en un palo cerca de donde estaba la maleta, su rostro estaba medio desfigurado y las cuentas estaban siendo comidos por los cuervos.

Al parecer los amantes asesinos cobraron a sus nuevas víctimas y siguen en libertad, ten mucho cuidado, no queremos que seas tú su nueva víctima.

Nuevas mentiras, nuevos engaños, nuevas víctimas, así era como funcionaba su toxica y retorcida relación de amantes.

Día 3: "Mentir, Engañar" [X]

Continuará...