Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi
Un Inesperado Encuentro
By Rossy Castaneda
Capítulo Uno
El león no es como lo pintan, las apariencias engañan ;)
—Lamento incordiarla Tia, pero sépanlo de una vez, por mucho que pertenezca a una familia noble Inglesa, no me comprometeré con ese despreciable hombre, ¡por Dios! ¿Es que acaso no ha escuchado la fama que tiene?.
—Candice, ahora que William no se encuentra en casa, yo soy la responsable de velar por ti.
—¿Y cree que el absurdo compromiso con ese hombre es la mejor manera de cuidar de mi?
—Si —respondió la mujer mayor —no tines otra opción, debes obedecer —fue la sentencia de Lady Elroy Ardley.
—Siempre hay opciones querida Tía —respondió Lady Candice con altanería saliendo de la biblioteca con las mejillas encendidas a causa de la ira e indignación que inundaba sus entrañas.
—Candice —gritó una encolerizada Lady Elroy —debes estar preparada a las ocho de la noche, tu prometido viene en camino desde Londres para concretar el compromiso, así que no toleraré una descortesía de tu parte.
—En ese caso, envíe un mensajero para que le salga al paso y le anuncie que se ahorre el viaje hasta aquí, porque no pienso bajar ni mucho menos aceptar ese absurdo compromiso —respondió la joven desde la segunda planta.
—Lo harás, así tenga que traerte arrastras —sentenció la mujer.
—Eso lo veremos —respondió la joven de manera insolente girándose sobre sus talones y dejando a una furiosa Lady Elroy a mitad de la sala de estar, mientras ella ingresaba furiosa en su habitación.
—Quien se a creído —comenzó a parlotear sola mientras daba vueltas en círculo por toda la habitación —jamás aceptaré ese absurdo compromiso —bufó —primero me escapo de esta jaula de oro antes que aceptar tal cosa —Sonrió —eso es —dijo —debo escaparme esta misma noche antes de que ese petulante Inglés llegue a casa —Lady Candice se detuvo su andar —debo de encontrar la manera de hacerlo sin que mi Tía se de cuenta, de lo contrario mi intento de huida sera solo eso, intento —se dijo.
Removió la estorbosa crinolina de debajo de su amplia falda, camino luego hasta la ventana la cual abrió, salió al balcón, sonrió al ver la rama del gran árbol frente a su habitación, se agachó y tomó una soga que mantenía oculta detrás de una maseta, lanzó la soga sobre la rama, tras asegurarse que estaba bien ajustada, se lanzó por los aires hasta quedar fuera de la habitación.
Vigilando a no ser vista por nadie, se dirigió hasta las caballerizas y tras ensillar a Cleopatra, subió a horcajadas y salió de aquella prisión en busca de la única persona que podia ayudarla en esos momentos.
Se detuvo frente a un manantial de aguas cristalinas muy cercana a la casa de su hermana, bajó de la yegua y se agachó para tomar un poco de agua en sus manos y refrescar su rostro, cerró los ojos en el momento en que la fresca agua entraba en contacto con su blanca y tersa piel, abrió sus ojos lentamente, respingó en el momento en que sus ojos quedaron abiertos completamente ya que vio a travez del reflejo del agua una mujer que la vía de una manera tan penetrante que tuvo miedo.
—No tema milady, no voy hacerle daño alguno, por el contrario deseo ayudarla.
—¡Ayudarme!, ¿como podría usted hacerlo si apenas me conoce? —quiso saber Candy.
—Conozco mucho mas de usted de lo cree milady —la mujer sonrió —Se que quieren obligarla a aceptar un compromiso no deseado y que está pensando en la manera de huir para poder evitarlo.
—¿Como se ha enterado? —preguntó la rubia erguida ante aquellas palabras y la mirada penetrante de aquella mujer que la tenía temerosa .
—Lo he visto todo a travez de un sueño antes de que suceda y he viajado hasta aquí para que cumpla con su destino.
—¿Cumplir con mi destino? —Lady Candice dio un paso atrás, realmente las palabras de aquella mujer la tenían desconcertada.
—Así es —respondió la mujer —no tema todo irá bien si cumple todo cuanto le diga.
—¿Como pretende que haga tal cosa si apenas la conozco? —preguntó la joven muerta de miedo.
—Ese no es problema —respondió la mujer —mi nombre es Paulina, pero puede llamarme Pony y estoy a su servicio milady —se presentó mostrando una amigable y cálida sonrisa al tiempo que hacía una reverencia.
—Soy Lady Candice Ardley —se presentó la joven y tras ver la sonrisa sincera en los labios de aquella mujer repuso —pero usted puede llamarme Candy —le devolvió la sonrisa —Y bien Pony, dígame, que debo hacer para salir bien librada de todo esto?
—Antes que nada tiene que saber que no puede escapar de su destino —le dijo Pony con una sonrisa —por esa razón me encuentro aquí, para que cumpla con él y vaya a su encuentro y debe hacerlo sola —Pony extendió un costal desgastado el cual Candy tomó —deberá usar esto para que pueda salir sin ser descubierta.
—Pero necesito que alguien me ayude.
Pony sonrió —No tenga cuidado, todo está preparado para que como está escrito, esta misma noche se encontrará con su destino.
—¿Cómo? —musitó una sorprendida Candy.
—Siga su camino, hasta la casa de su hermana Rosemary, ella no dudará en ayudarla.
—¿Cómo lo supo?
—Como se lo dije al principio, hay muchas cosas que sé sobre usted, pero no me es permitido revelarlas, poco a poco usted las irá descubriendo y deber afrontarlas con valentía y seguridad —Pony se dio la media vuelta para emprender su viaje de regreso.
—Aguarde —Candy la detuvo —¿Como sabré que estoy en el camino correcto? —preguntó intrigada.
—Aquí —respondió Pony tocando su pecho a la altura del corazón —escúchelo siempre y él le dará las respuestas que busca —completó y comenzó a andar.
—Gracias —dijo Candy permaneciendo de pie, viendo como la figura de aquella amable mujer se perdía en el bosque.
Candy no supo cuanto tiempo transcurrió desde que había salido de su casa rumbo a la casa de su hermana Rosemary, hasta que se dio cuenta que el sol se había movido de posición.
Decidida, subió a su yegua y la azuzó para llegar a casa de su hermana lo antes posible.
Conforme avanzaba, las palabras de la mujer que le apareció en el camino no dejaban de martillar en su cabeza.
—Encontrarme con mi destino —dijo mientras desmotaba.
Dos rebeldes rizos salían de su peinado, permitiéndole al viento y los demás elementos de la atmósfera que jugaran con ellos.
Desmontó y mientras avanzaba de las caballerizas a la casa de su hermana, Lady Candice cojeaba un poco, cada paso que daba era una dolorosa tortura para su trasero.
—¡Por Dios! ¿Cómo pueden los hombres cabalgar a horcajadas todo el tiempo? —se preguntó mientras masajeaba su magullado trasero.
—¿Candice, donde te habías metido? , ¿Sucedió algo? —Tia Elroy envió a uno de los empleados preguntando por ti, ¿Esta todo bien? —Rosemary salió a su encuentro acribillándola con un sin número de preguntas.
Candy suspiró
—Me detuve en el manantial que se encuentra de camino hacía aquí —respondió la primera pregunta —Como verás estoy en una pieza —dijo respondiendo la segunda interrogante omitiendo su encuentro con aquella misteriosa mujer que le salió al paso —Todo estaría de maravilla si a nuestra flamante Tia no se le hubiese ocurrido la grandiosa idea de comprometerme con un petulante noble Ingles a quien ni siquiera conozco.
—Queeeeeeee —gritó Rosemary ante las palabras de su hermana menor —¿Como que te ha comprometido? Ella no puede hacer tal cosa, tu estas bajo la custodia de Bert.
—Al parecer nuestra Tia se ha tomado muy en serio su papel que en caso Albert no esté en casa, ella toma las riendas de todo —resopló.
—Las riendas del manejo de la casa no de tu vida —replicó Rosemary
—Pues ella no lo tiene claro —Candy cubrió su rostro con ambas manos —¿Puedes creer que me ordenó que estuviera preparada a las ocho de la noche para que finalmente conociera a quien se supone es mi prometido?
—¿A caso ha perdido el juicio? —dijo la pacifica Rosemary comenzando a alterarse.
—Es lo mismo que me pregunto.
—Está de sobra decirte que puedes quedarte aquí, puedo enviarle un mensaje a Tia Elroy y decirle que permanecerás conmigo hasta el regreso de Bert.
—Agradezco tu ofrecimiento, pero eso no servirá de nada, en cuanto tu mensajero cumpla con su encomienda, Tia Elroy enviara a alguien para que me lleve por la fuerza, sabes lo testaruda que puede llegar a ser cuando se lo propene.
—¿Que harás ahora?, imagino que tu traviesa cabecita ha planeado algo para salir bien librada de esto
—Rose, lo único que se me ocurre es escaparme de casa —no aceptaré un compromiso sin amor, el día que lo haga lo haré como lo hicieron Vicent y tú.
—¿Escaparte? —Es acaso que el doctor Michael y tu...
—Claro que no, tu mejor que nadie sabes lo mucho que me gusta la medicina, el doctor Michael es un buen amigo quien amablemente me está enseñando un poco de lo mucho que sabe —sonrió —a escondidas de Tía Elroy por supuesto.
—Ya veo —musitó Rosemary —¿y hacía donde se supone que escaparas?
—A Londres —respondió la joven rubia.
—¿Y que harás en Londres tu sola?
—Iré a buscar a Albert, no regresaré a Escocia hasta que lo encuentre y disuelva ese tonto compromiso.
—¿Y que garantía tienes que Bert se encuentre en Londres?
—La última misiva que envió venía de allá.
—Y si cuando llegues, Bert se ha desplazado a otro sitio, ¿que harás, con quien te hospedarás?
—No lo sé —respondió la rubia encogiéndose de hombros, pues no había pensado en eso.
—Creo saber quien puede ayudarte —dijo Rosemary tomando las manos de su hermana menor después de un prolongado silencio.
—¿En verdad? — dijo Candy animada.
—Si —respondió Rosemary —el administrador de Bert puede ayudarte, su nombre es George Johnson, tiene su oficina en Londres, escribiré una misiva explicándole tu situación, se la entregaras cuando llegues a él.
—¿Eso significa que me ayudaras a escapar? —preguntó Candy esperanzada.
—Claro —respondió Rosemary con una sonrisa —No permitiré que te obliguen a aceptar un compromiso que no deseas.
—Gracias hermana —Candy se lanzó a sus brazos.
—Descuida pequeña, le prometí a mamá que cuidaría de ti y eso es precisamente lo que haré —sonrió —te ayudaré a escapar pero no lo harás sola y mucho menos sobre cleopatra, lo harás en una calesa, Dorothy te acompañará, por si llegas a necesitar algo.
—¿Pero que pasará con Cleopatra?
—Déjalo de mi cuenta —respondió Rosemary acariciando los cabellos de su hermana menor.
Candy montó la calesa junto a Dorothy y salió de los terrenos de su hermana, olvidando por completo los consejos y recomendaciones de la mujer que le apareció en el camino.
Sonrió imaginando la cara de poker que pondría su estirada Tia cuando se diera cuenta que ella no estaba en casa a las ocho de la noche.
Con una de sus manos soltó su cabello del perfecto peinado, permitiéndole al viento mover su dorada cabellera con total libertad, mientras que con la otra sostenía las riendas.
Cerró sus ojos y aspiró la fresca brisa otoñal, la cual le sabía a libertad.
Abrió los ojos abruptamente en el momento en que la calesa en la que viajaba junto a Dorothy se salía del camino.
Tomó las riendas con fuerza para retomar el control perdido, suspiró en tanto logró su objetivo y emprendió la marcha de regreso al camino; de pronto escuchó el sonido de un click seguido por los relinchos y el ruido de dolor del caballo.
Candy junto a Dorothy salieron expulsadas de la calesa volando por los aires y cayendo de bruces en el duro suelo.
—Aush —se quejó la rubia mientras se ponía en pie al tiempo que sobaba su dolorido trasero.
—Milady la calesa ha quedado destrozada —dijo Dorothy señalando lo que quedaba de su medio de transporte —¿ Que haremos ahora, como llegaremos a Londres?
De pronto, las palabras de la mujer que encontró cuando iba camino a casa de su hermana hicieron eco en la cabeza de Candy.
"No puede escapar de su destino, por esa razón me encuentro aquí, para que cumpla con él y vaya a su encuentro y debe hacerlo sola"
—Eso es —musitó Candy saliendo de sus cavilaciones y comprendiendo que lo que estaba sucediendo era solamente un presagio —Como he podido olvidarlo —dijo caminando hasta la destrozada calesa y sacando el costal que aquella mujer le entregara.
Candy caminó de regreso hasta donde se encontraba Dorothy.
—Respondiendo a tu pregunta mi querida Dorothy, te diré que yo debo llegar a Londres aunque tenga que hacerlo a pie.
—¿Milady se encuentra bien? —una espantada Dorothy preguntó tocando con el dorso de su mano la frente de la joven, creyendo que el golpe había afectado su razonamiento.
—Todo esta bien Dorothy —respondió Lady Candice con una amplia sonrisa —esto es lo que haremos, en vista que la calesa está totalmente destrozada y Cesar lastimado, tu regresarás a casa de Rosemary y yo seguiré mi camino, estamos cerca de Gretna Green, me hospedaré en una posada y al amanecer tomaré una diligencia que me lleve a Londres, como verás estoy decidida a llegar a Londres a como dé lugar.
Dorothy negó con la cabeza
—Milady no es propio que una dama ande sin la compañía de su carabina.
—No te preocupes Dorothy estaré bien —Candy le palmeó el hombro y acto seguido se internó en el oscuro bosque para vestirse con lo que había en aquel viejo costal.
—Atrás, atrás —dijo Dorothy golpeando con un palo a quien de la nada había aparecido en la oscuridad de la noche —¿que le has hecho a milady?.
—¡Aush! —Dorothy soy yo, Candice
—Milady —Dorothy lanzó el palo —lo lamento —se disculpó —creí que se trataba de un ladrón de camino.
—Pegas fuerte —dijo la rubia sobando su adolorido brazo.
—¿Que hace vestida de esa manera?
—Te dije que llegaré a Londres a como de lugar.
—Pero Milady insisto en que es peligroso que lo haga sola.
—Dorothy no sé si no te has dado cuenta el problema en el que estamos —dijo Candy señalando la destrozada calesa y al lastimado caballo —no podemos seguir juntas, Cesar necesita atención y yo no puedo volver a casa —Candy puso los brazos en jarra —por lo tanto —dijo en tono que no daba lugar a replica —tu regresarás a casa de mi hermana y yo seguiré mi camino.
Sin quedarle otra opción Dorothy asintió
—De acuerdo, pero debe prometerme que se cuidará milady.
—Te lo prometo —Candy sonrió.
Luego de darle las instrucciones a Dorothy, Candy emprendió su camino hacía Gretna Green, estaba decidida a llegar a Londres y buscar a su hermano hasta por debajo de las piedras de ser necesario y si tenía que recorrer el resto del camino a pie lo haría
Se juró que no regresaría a su casa sin su hermano mayor, prefería permanecer en Londres y trabajar en lo que fuera antes de volver a la prisión, porque si, en eso se había convertido su casa desde que su hermano no estaba en ella.
Continuará...
—Gracias por leer y espero de todo corazón disfruten de esta nueva aventura y dejen volar su imaginación a medida avanzan en la lectura ;).
—Trataré como siempre que no haya tanto drama, para eso tenemos la serie animada jajajaja .
