Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi

Un Inesperado Encuentro

By Rossy Castaneda

Capítulo Diez

Lord Terruce salió tras los pasos de Lady Candice, seguido por su padre quien lo detuvo en el momento justo en que el joven marques comenzaba a subir las escaleras.

—Terruce, hijo, creo que lo mejor es permitir que tu madre y Karen hablen con Lady Candice, la complicidad entre mujeres es la mejor arma en estos momentos.

—Pero... Terry comenzaba a protestar.

—Tu padre tiene razón cariño —Lady Eleonor se acercó a él y palmeó su hombro —ustedes ya hicieron la parte que todo caballero le corresponde hacer en estos casos y lo único que lograron fue asustarla, ahora es momento que Karen y yo intentemos enmendar un poco el garrafal error que cometiste.

—¡Error! —repitió Terry —¿Te parece un error el haberle propuesto que nos casáramos?

Lady Eleonor negó con la cabeza, pero fue Lady Karen quien respondió

—Fuiste un cabezota al decirle que tu tampoco te querías casar con ella, cuando sabes perfectamente que eso es lo que en verdad deseas hacer.

—Y que querías, ¿que permitiera que me humillara despreciándome?

—¡Ah! Así que te dolió el hecho que ella dijera que no quería casarse contigo ¿eh? —Lady Karen puso sus manos en jarra —Y que esperabas, que se derritiera de amor por ti como lo hacen la mayoría de las jovencitas —Terry la fulminó con la mirada —¡Ah claro!, Lord Terruce Grantchester no fue capaz de soportar que por primera vez que le interesa alguien, esta persona lo rechaza en su cara —Lady Karen rió con burla.

—Karen, no puedes hablarme así, soy tu hermano mayor y me debes respeto.

Karen bufó —menudo hermano mayor me resultaste —enarcó una ceja —Todo un cabezota, engreído que no fue capaz de soportar que lo rechazaban.

—Karen —la retó su padre.

—Me temo que Karen tiene razón Richard — Lady Eleonor apoyó a su hija —Terry, cariño, aunque me duela reconocerlo, esta vez tus palabras no fueron las adecuadas.

Terry suspiró..

—Ven hijo, vamos a la biblioteca, nos tomamos un par de tragos y aguardamos hasta que tu madre y Karen regresen —propuso el Duque.

Sin quedarle mas remedio, Terry asintió y emprendió la marcha junto a su padre.

—Descuida hijo, Elie obrará magia en la muchacha.

—Pero es que es tan tozuda, que dudo que mamá consiga algo —respondió el joven.

—Lo hará, estoy seguro de eso ¿acaso no lo consiguió con las novias de tus amigos? Si mas recuerdo eran igual de tozudas que Lady Candice —el Duque rió a carcajadas —me estoy planteando la idea que esa es una particular característica de las jóvenes Escocesas.

Terry negó con la cabeza.

—Eso fue distinto, si mas recuerdo Lady Patricia y Lady Annabelle, si gustaban de Stair y Archie, eran ellos los que no se animaban a acercarse a ellas por temor a ser rechazados.

—Y tu madre entró en acción y lo resolvió todo —reconvino el Duque con una sonrisa —por ahora lo mejor es que dejemos el asunto en manos de tu madre y Karen, ellas sabrán que hacer.

El Duque sorbió de su copa de Whisky

—Aun no puedo creer que Lady Candice haya sido tan osada de usar el nombre de su Tío y me resulta mas insólito aún que tu no te hayas dado cuenta en la similitud del nombre y el apellido.

Terry se encogió de hombros, la verdad era que ni siquiera le presto atención a aquel detalle, estaba más centrado en su plan de escape de aquel absurdo compromiso como para prestar atención a un nombre y mas cuando el dueño de este había dejado Londres años atrás.

Lady Candice daba vuelta alrededor de la habitación que ocupada, su mente maquinaba una manera de escapar de aquel lugar y liberase de aquella absurda resolución.

Había escuchado por casualidad una conversación entre su tío Carl y su hermanos semanas atrás, en donde su tío le informaba a Albert todo lo referente a su familia materna y la razón por la cual su madre se había aislado de ellos.

Aún cuando sabía que era inútil, ocultó el hecho que tenía familia en Londres, pues aun cuando los tuviera era como si no lo hiciera, ya que no los conocía ni tenía la menor idea de su domicilio, pero se planteaba la idea de arriesgarse y buscarlos hasta por debajo de las piedras de ser necesario con tal de no verse obligada a hacer algo que no deseaba..bueno si lo deseaba pero no en aquellas circunstancias.

Detuvo su andar al escuchar pasos aproximándose

Lady Eleonor junto a su hija, llamaron a la puerta; Lady Candice abrió la puerta y les cedió el paso.

—Se encuentra mejor querida —Lady Eleonor palmeó su hombro.

Lady Candice cubrió su rostro con ambas manos y negó con la cabeza.

—Quiere hablar al respecto?

—Si —musitó.

Lady Eleonor la condujo a su cama y la invitó a que tomara asiento, ella y Lady Karen se sentaron su lado.

—No quiero casarme y su hijo insiste que esa es la única solución.

—Querida en estos casos, créame que esa es la salida más razonable.

—Pero juro que no ha ocurrido nada, mi doncellez está intacta, lo único que necesito es regresar a mi casa, olvidarme de todo, estoy segura que cuando yo me haya marchado nadie hablará del asunto y Lord Terruce podrá lavarse las manos con respecto al escándalo.

—Milady si se ha producido un escándalo, mi hermano no puede lavarse las manos —intervino Lady Karen.

—Mi hija tiene razón —Lady Eleonor suspiró.

—Pero eso sería improvable, yo iba disfrazada de chico.

Lady Karen soltó una risa y dirigió una breve mirada a la duquesa.

—No, Lady Candice —dijo Lady Eleonor contradiciéndola—, me temo que Terry tiene razón. El problema es que te pillen. Se puede nadar desnudo en un estanque, pero si nadie te ve, no habrá ningún escándalo.

Lady Karen se puso repentinamente muy colorada y miró a Lady Candice quien se encontraba en la misma condición.

—Fue muy valiente y muy ingenioso por su parte intentar llegar a Londres en pantalones, milady, sin duda su plan habría funcionado muy bien si las carreteras hubieran estado más transitables —dijo Lady Karen entre risillas.

—Todo esto es mi culpa —Lady Candice comenzó a llorar.

—No querida, aquí no podemos echarle la culpa a nadie. Usted no quería implicar a Terry en ningún escándalo, después de todo, usted estaba dormida cuando él llegó a la habitación y Terry no tenía la menor idea de que usted no era lo que aparentaba ser.

—Pero fue mi culpa, debí decirle la verdad el primer día y no lo hice.

—Me temo que mi madre tiene razón milady, una acción se convierte en un escándalo si, por desgracia, te sorprenden cuando la estás llevando a cabo, y según Terry eso es exactamente lo que ha sucedido, si Carson sabe que usted es en verdad una dama y no un chico como hizo creer todo este tiempo, dudo mucho que no lo divulgue, le aseguro que a esta hora, este asunto debe ser la comidilla de todos los clubes de White —dijo Lady Karen suspirando

—¡Ay, no! —exclamó Lady Candice llevándose una mano a la boca mientas sostenía su estómago con la otra.

—Eso significa querida, que la solución que mi hijo propone es la mejor salida a todo esto.

—No —Lady Candice negó con la cabeza —No quiero un matrimonio sin amor —dijo como único argumento válido, ya que si insistían con el asunto se vería obligada a escaparse mientras todos dormían y buscar a su familia materna con quiénes jamás había convivido.

—¿Es eso lo que le preocupa? —inquirió Lady Eleonor.

—Su hijo está enamorado de Lady Susana y...

Los ojos de Lady Eleonor y Lady Karen se abrieron con sorpresa.

—¿Quien le ha dicho tal cosa?

—Escuché cuando el señor Carson le decía a su hijo que Lady Susana aguardaba por él en Londres para resolver el asunto del compromiso, o algo así —respondió la joven con la voz quebrada.

Lady Eleonor suspiró ..

—Eso tiene una explicación querida y si me lo permite, puedo aclararlo ahora mismo.

Lady Candice alzó el rostro y se encontró con la mirada de Lady Karen, la cual le indicaba que lo mejor era que escuchara.

—De acuerdo —musitó.

—El compromiso entre Lady Susana y Terry fue algo con lo que mi hijo jamás estuvo de acuerdo con nosotros —Lady Eleonor suspiró —en realidad ni mi esposo ni yo pretendíamos obligarlo hacer algo que el no quisiera, bastaba solo con que nos lo hubiera dicho y todo se disolvía al momento, ya que era algo que solo se había conversado entre los padres de la muchacha y nosotros —; debo admitir que la muchacha es bonita, pero no es el tipo de joven que Terry desea para comprometerse.

—Pero si eso es así, ¿por que aceptó cortejarla?

—En realidad nunca lo hizo —respondió Lady Karen interviniendo —era ella quien venia a casa a buscarlo —bufó —no tiene idea lo exasperante que es, es una cabeza hueca, hasta una res tiene mas inteligencia que ella, incluso un pequeño mosquito.

—Karen —Lady Eleonor la reprendió —Cuantas veces te he dicho que no debes comparar la inteligencias de Lady Susana con la de una res y mucho menos con la de un mosquito —Lady Eleonor negó con la cabeza —ofendes a la reses y los mosquitos niña.

Ante las palabras de la duquesa, Lady Candice y Lady Karen estallaron en carcajadas a las cuales Lady Eleonor se les unió.

Las carcajadas de las tres mujeres llegaron hasta la biblioteca

—Te lo dije —El Duque alzó la copa, la complicidad entre mujeres es lo mejor en estos momentos.

—Ya me di cuenta de ello —respondió Terry esbozando una sonrisa.

Lady Candice paró de reir de golpe y se centró en lo que le interesaba escuchar.

—Pero si Lord Terruce no gustaba de Lady Susana, ¿por que debía ir a Escocia a pedir su mano?

—La noche que Terry desapareció, efectivamente debíamos viajar a Escocia pero no a pedir la mano de la muchacha como comenzó a circular en las calles de Londres y como también Terry lo creyó, algo que nos enfadó tanto a mi esposo y a mi, ya que se suponía que todo se llevaría en total discreción —hizo un gesto de desagrado —pero la verdadera razón de nuestro viaje a Escocia, era conocer un poco mas de la familia Marlowe, y comprobar por nosotros mismo si lo que se decía de ellos era cierto, no íbamos a permitir que nadie se burlara de nosotros en nuestra propia cara, y quisiera sacar provecho del matrimonio con nuestro hijo para mantener una vida acomodada , cuando buscamos a Terry para ponerlo al tanto de todo, él ya se había marchado.

—Eso quiere decir que...

—Mi hermano no estaba interesado en esa cabeza hueca —la interrumpió Lady Karen.

—Mi hija tiene razón Candice ...—¿puedo llamarla así ?

—Pueden llamarme Candy si lo desean —respondió Candy incluyendo a Lady Karen.

—Y tu pedes llamarme Karen, somos de la misma edad así que no veo razón de tanto formalismo.

—Ahora que sabe la verdad sobre el asunto del compromiso entre Terry y Lady Susana, no pude negarse a aceptar la propuesta de mi hijo.

—Pero yo quiero un matrimonio por amor no en estas condiciones, además cabe la posibilidad que Lord Terruce este interesado en alguien más —Lady Candice bajó el rostro —sueña con ella e incluso la confunde con una almohada —concluyó con las mejillas sonrojadas.

Lady Karen comenzó a reír a boca de jarra, imaginar a su hermano mayor abrazado a una almohada e imaginando que se trataba de una joven, era algo incomparable, aquella información le daría las armas para conseguir lo que ella deseara.

—Eso es algo que tiene que aclarar con él, Candy, y conociendo a Terry sé que todo tiene una explicación lógica —Lady Eleonor sonrió traviesamente imaginando lo que su hijo soñaba.

—Aunque así sea, su hijo y yo no nos conocemos como para asumir un compromiso

—Le propongo algo —Lady Eleonor la tomó de las manos —venga con nosotros en compañía de Terry a los bailes restantes de la temporada, eso les dará la oportunidad de conocerse más, ayudará también a aplacar los cotilleos si es que lo hubieren con respecto a ustedes.

—De acuerdo —respondió Lady Candice mas calmada —pero existe un problema mayúsculo, no cuento con ropa apropiada para ese tipo de eventos.

—Ese no es problema, mañana mismo haré que Madam Charlotte venga a casa y le confeccione un guarda ropa completo.

—Pero no necesito tanta ropa, con dos o tres vestidos será mas que suficiente.

—Me temo que no Candy —intervino Lady Karen —hasta donde Terry nos ha dicho, no tiene donde quedarse, su hermano salió de Londres y no regresará hasta dentro de dos semanas.

Pero que hombre tan entrometido —pensó Candy —solo faltaba que les hubiese contado que lo había visto desnudo todas las noches que compartieron la habitación.

¡Diablos! —sus mejillas se enrojecieron —no había necesidad que él dijese una sola palabra, seguro sabían sus costumbres de dormir sin ropa.

El sonrojo de sus mejillas se trasladó a sus orejas, la mirada y la sonrisa picara de Lady Eleonor le indicaba que sabía lo que estaba pensando.

—Pero no tengo dinero para pagar todos esos gastos.

—Nadie ha dicho que debe hacerlo, estoy segura que Terry estará encantado de hacerse cargo de todo lo que usted necesite.

—En cuanto Albert regrese, le diré que le devuelva todo.

Eleonor sonrió, no iba a discutir ese asunto con ella, bastante le había costado que aceptara al menos asistir a los bailes en compañía de Terry.

—En vista que hemos llegado a un acuerdo, que le parece si bajamos y le comunicamos a Terry lo que ha decidido.

Era la cuarta copa que Terry se bebía y la enésima vez que via su reloj de bolsillo, el haberse sincerado con su padre y contarle todos los detalles de lo sucedido junto a Lady Candice lo habia puesto lo suficiente nervioso como para encima tener que esperar un minuto más.

A punto estaba de ponerse en pie cuando la puerta se abrió.

—¿Y bien? —preguntó

—Ha aceptado

Una sonrisa de dibujó en sus labios pero se borró casi al instante

—No tan rápido hermanito —Lady Karen rió con burla —ha aceptado acompañarnos a los bailes restantes de la temporada y lo hará juntó a ti, así que tienes que esmerarte mucho si quieres pasar al segundo nivel.

Bueno al menos aquello era mejor que nada.

A la mañana siguiente, tal y como Lady Eleonor lo dijo, Madam Charlotte junto cuatro de sus ayudantes arribaron a la Casa Grantchester.

Terry y su padre vieron con horror como prendas femeninas iban y venían, tan pronto tuvieron la oportunidad se alejaron de aquel lugar o Lady Eleonor terminaría utilizándolos como modelos de algunos sombreros.

—Creo que ha sido una excelente idea venir a investigar sobre el paradero de William —dijo el Duque mientras llamaban a la puerta de la oficina de George.

—Su excelencia, Lord Terruce que agradable sorpresa —dijo el asistente de George mientras hacia una reverencia —¿como puedo ayudarles?

—Buenos días Ben —saludaron los recién llegados —nos gustaría saber a detalle sobre el paradero exacto de Lord William Ardley —El Duque preguntó sin tanto rodeo.

—Lord Ardley ha viajado a Escocia, su excelencia

—¿A Escocia? — eso no fue lo que le informó al jovencito que preguntó ayer por él.

—Claro que si —se defendió —Le informé que Lord Ardley salió de viaje junto al señor Jhonson y que no regresarían hasta dentro de semanas.

—¿Pero por que no le mencionó que había regresado a Escocia?

—Me temo Lord Terruce que no estoy autorizado para revelar ciertos detalles a desconocidos y el joven que vino ayer, era un total desconocido para mi.

—¿Tiene idea quien era ese supuesto joven?

—No mi lord —respondió Ben comenzando a intimidarse por el tono de voz de Terry.

—Se trataba de Lady Candice Ardley, hermana menor del Conde William Ardley

Ben presentó un ataque de tos —¡Madre de Dios! —Exclamó tornándose pálido de presto —Hace unos días, un lacayo proveniente de Escocia llegó a Londres y trajo un mensaje de parte de la Tía de Lord Ardley donde le informaba que su hermana menor estaba desaparecida, sin pensarlo dos veces y en medio de la tormenta, Lord Ardley junto al señor Johnson y Lord White Tío materno de los jóvenes Ardley partieron a Escocia.

—¿Te refieres a Carl White, Duque de York?

—Si su excelencia —respondió Ben cubriendo su rostro.

—¿Sucede algo? —preguntó Terry con el ceño fruncido.

—Debo encontrar a alguien ahora mismo para que le lleve el mensaje a Lord Ardley, de que su hermana se encuentra sana y salva en Londres... ¿por que lo está verdad?.

—Si, lo está —respondió Terry.

Ben comenzó a dar vueltas torpemente dentro de oficina.

—Ben —Lo llamó el Duque para que se tranquilizara —nosotros nos haremos cargo de enviar el mensaje a Lord Ardley, iremos ahora mismo a muestra casa de campo y le diremos a Mark que parta ahora mismo.

—Gracias su excelencia —dijo el hombre sintiendo un poco mas de tranquilidad.

Mientras se dirigían a la casa de campo Terry tuvo necesidad de hacer un par de preguntas.

—Padre, ¿que motivó al Duque de York a mudarse de Londres?

—La muerte de Caroline White, su hermana gemela y madre de Lady Candice.

—¿Abandonó todo para cuidar de sus sobrinos?

—No —respondió el Duque —controlaba todo desde allá, sus padres, los antiguos Duques se enfadaron con Lady Caroline cuando se fugó con un noble Escocés con quien se casó en Gretna Green y dejó plantado a un noble Ingles con quien se suponía debía comprometerse, desde entonces la repudiaron, pero años mas tarde se dieron cuenta de su error y la buscaron para pedirle perdón y para decirle que tanto ella como su esposo podían mudarse a Londres, pero Lady Caroline a pesar de perdonarlos se negó a regresar y decidió romper todo vínculo con la nobleza Inglesa para evitar que sus futuros hijos se les impusiera un matrimonio por conveniencia.

—Crees que el Duque de York les haya dicho algo.

—No lo creo, de lo contrario cuando le preguntamos a Lady Candice si tenía familia en Londres su respuesta hubiese sido afirmativa ¿no crees?

Terry no estaba convencido de aquello, algo le decía que Lady Candice le seguía ocultando algo y él a su regreso a Londres le sacaría la verdad, costara lo que le costara.

Continuará...