IV. El Primer Beso

Neji soportaba umbrales de dolor por encima de la capacidad humana cuando sus células cerebrales eran pulverizadas a modo de castigo. Ocurría alrededor de cada seis meses, no sabía cómo se las arreglaba para que así fuera; quizás seis meses era su máximo de discreción, no podía pasar más de eso sin entrar en conflicto directo con Hiashi Hyūga o con el clan. Pero estaba por dejarlo, el único que salía perdiendo era él. Ya les cerraría la boca a todos llegado el momento.

Cuatro de cada diez veces los castigos recibidos estaban relacionados a su deber como protector de Hinata. Sin embargo, el rencor no tardaba en mermarle. Como el azúcar que se disuelve en una taza de té, así mismo se deshacía cualquier rastro amargo de odio cuando la pequeña se dirigía a su persona. No es que fuese mucho más grande que ella, pero la veía tanto más indefensa.

La miró sentada leyendo al lado suyo con su clásica apariencia frágil y gentil. No le importaba cuidarla si estaba cerca, siendo tan linda, cualquiera en su sano juicio lo haría. El real malestar para Neji era algo más simbólico; lo que querían demostrar al condicionar su vida bajo el pretexto de pertenecer a la segunda rama. La tradición, las malditas tradiciones en las que se basaban los ancianos.

Hinata bajó sutilmente el libro, se ruborizaba de a poco, no soportó la mirada implacable de Neji por más de tres minutos.

—¿Por qué me ves así? —preguntó cohibida.

—Por nada.

Se regresó a su libro de mantenimiento de armas. Seguía pensando en el favor de Tenten, besar a Hinata no era algo propiamente desagradable, por al contrario, no le podía importar menos.

—Neji-niisan.

Él, sin verla, hizo un gesto que dio a entender que tenía su atención, o al menos una parte de ella.

—Verás —comentó Hinata conectando todas las yemas de sus dedos entre sí, mientras su primo contemplaba la página de su lectura con genuina inexpresión—. Tengo una buena idea.

—¿Otra?

«¿Como la mariposa?» «¿Como un juego de puntería?» «¿Como permitirle a Tenten involucrarse en asuntos que no le competen?» «¿Como obligarme a ejecutar la invocación de aves?» no hizo falta decir nada, se sobreentendía que estaba harto de sus buenas ideas.

—La escucho —pero bueno, qué más da.

—Es que estoy pensando en lo que dijo Tenten, eso de que tienes que be-besarme, ¿contará igual si lo hace un clon? —preguntó tímidamente, orgullosa por su ingeniosa propuesta.

—Un clon... ¿suyo o mío?

—D-De ambos.

Neji lo tenía que admitir, aquella posibilidad no era del todo estúpida. En especial si eran clones de sombras, que regresarían a formar parte de ellos con la experiencia y las sensaciones almacenadas. Sería como un beso directo pero indirecto a la vez.

Así cuando su compañera de equipo Tenten preguntase por el favor, Hinata podría hiperventilar, sudar y desmayarse a sus anchas demostrando que sí habían cumplido con el desafío.

—Reconozco que es una idea práctica —cerró decididamente el libro—, hay que hacerlo de una vez, no quiero tener que pensar en esto mañana.

Ejecutó el sello con un breve movimiento y junto a él apareció una réplica de sí mismo. La chica se apresuró también a crear un clon propio, resultaría muy extraño.

—Uhm... bueno... Neji-niisan, quería saber también, ¿esto cuenta como primer beso? —Preguntó la Hinata real, mientras la otra temblaba frente a la diligente copia de joven Hyūga—. Es que si no cuenta como primer beso, quiero saberlo, no me queda claro.

—Me temo que no cuenta.

—¿Y si no cuenta como primer beso crees que Tenten diga que este método no es válido? —Prosiguió hecha un manojo de nervios—. ¿Y te obligue a hacer algo peor?

A él le llamó la atención la última frase, ¿algo peor? ¿Peor que besarla? Besarla no era malo, solo estúpido e infantil, pero nada que lo fuese a matar más que una misión de rango A.

—Tenten no se va a enterar de esto —explicó seriamente—. Cuando ella nos pregunte yo diré que sí y usted dirá que sí también.

Con un gesto de la mano indicó a su clon que ya podía besar al clon de Hinata. La sombra dio un paso al frente, le puso las manos en los hombros a la temblorosa, roja y falsa chica, pero cuando se aproximó a sus labios, esta desapareció en una nube de humo. La Hinata real estaba hecha un ovillo de temblores junto al Neji real. Podía estar preparada para misiones de rastreo y escolta de rango C con el equipo ocho pero jamás para esto.

—Si no quiere verlo, limítese a mantener los ojos cerrados, pero no libere al clon.

Ella repitió el jutsu, esta vez lo haría bien.

El clon de Neji se hallaba tan irritado como el propio Neji, quien observaba en espera del beso con los brazos cruzados, casi que impaciente. Todavía así, tuvo una consideración superficial con Hinata y fue despacio; un beso más tierno, suave y tibio de la que la chica esperaba fue depositado en sus labios. Él no tenía razones para ser brusco, ni para estar acelerado, así que aquel encuentro duró poco más de seis segundos.

Luego se separaron.

—¿Ya acabaron? —cuestionó la auténtica Hinata con la cara tapada por las manos.

—Sí, eso es todo.

Ambos liberaron los sellos.

Neji cerró los ojos cuando sintió el breve recuerdo de una agradable presión en la boca, pero no le conmocionó en lo más mínimo. Se iba a girar a decir a su prima que no había sido tan difícil y en realidad fue buena idea usar dos clones, pero Hinata estaba noqueada y caída de lado en el césped.

—Hay que verse... —murmuró él—. ¿Todo en orden?

Unos sonidos agudos y nerviosos, que bien pudieron haber sido los de un ratón herido provinieron de ella.

—¿Tan malo fue?

En respuesta se encogió como un ovillo de lana y volvió a producir los mismos lamentables sonidos. Neji no estaba seguro de si tomárselo a mal o solo dejarlo pasar, a fin de cuentas, si no le daba importancia a la conducta de la chica de forma frecuente, no había motivos para hacerlo ahora.

(...)

—No.

Lo imposible ocurrió, la castaña se había enterado de todo tras un minucioso interrogatorio a Hinata

—¿Cómo que no? Jamás dijiste que no podíamos hacerlo así —indicó el joven—. No puedes obligarme a repetirlo.

—Sí, sí puedo —le aseguró Tenten haciendo girar una kunai con la punta del dedo. Molesta no estaba, pero dispuesta a negociar tampoco—. No veo qué me detendría. Teníamos un acuerdo y creí estar lidiando con personas serias, lo suficiente como para abstenerme de añadir cláusulas al contrato. Ya sabes, para no insultar su intachable conducta. Lo lamento mucho, pero lo quieras o no le darás ese beso a Hinata.

—¿Alguna razón para que te importe tanto?

—Puede ser —confesó con cierto aire que dejaba entrever las intenciones que tenía de hablar acerca de ello: ninguna—. Te lo he dicho antes, la has tratado muy mal, ¿no se supone que ella es tu princesa?

—No tiene sentido, ¿qué te hace creer que Hinata no está enfadada con semejante idiotez tanto como lo estoy yo? —quiso saber él—. Ayer ella fue la de la idea de los clones, y luego de que liberamos los sellos quedó hecha un ovillo.

—La escasa sensibilidad de los chicos es asombrosa. ¿Se te ha pasado por tu arrogante cabeza que Hinata hizo eso por ti?

—¿Por mí?

—¡Y todavía lo dices como si fuera ilógico! ¡Por supuesto que lo hizo por ti! —Exclamó la castaña, empuñando el arma antes de sacarle un ojo a alguien—. Sugirió la idea porque sabe que no tolerarías besarla, quiso hacerlo lo menos desagradable y traumático posible para ti.

—Eso es ridículo, a mí no me podría importar menos.

—Sí, Neji, sí —replicó Tenten rodando los ojos—. Yo sé que tú no notarías la diferencia entre besar a un árbol y besar a Hinata. Pero ella piensa tan fuerte que la aborreces que no lo quiere hacer peor.

—¿Y tú cómo estás tan segura?

—¡Eres tú quien no se da cuenta! —gritó. Luego se congeló por haber perdido los buenos modos y tomó una gran bocanada de aire—. Es correcto, esta conversación se acabó. No importa si me crees o no. Vas a besar a Hinata sin trucos, ni clones, ni vías fáciles. Evadir el acuerdo no es una alternativa.

—Me voy a vengar por esto —previno Neji a su compañera mientras ella pasaba de largo, dando por terminado el tema—. Dejaré de contenerme durante las prácticas. No seré tan indulgente.

—Igual tiras a matar, no importa si es Lee o soy yo, jamás has sido considerado —declaró deteniéndose un segundo—. Pero bien, si quieres hacer de esto una guerra sin cuartel entonces adelante, tómatelo personal. No cambia nada. Tu mirada perfecta sigue siendo demasiado inútil para las cosas que son esencialmente importantes.

El «Eres un imbécil» quedó muy claro. Las chicas siempre lo decían cuando los chicos no captaban la situación ni comprendían los sentimientos de sus prójimos. Pero por cortesía lo omitió. Neji era lo bastante listo para saber que la había hecho enfadar.

(...)

Recostado en el suelo viendo las estrellas todo parecía menos horrible. Desde el conflicto con su clan, hasta las discrepancias en los puntos de vista con Hiashi Hyūga. No era como si los problemas se esfumasen del todo, pero mínimo entraban en pausa. Un día escuchó decir a Shikamaru que ver las nubes lo relajaba. Solo pudo comprenderlo la primera vez que lo intentó, y fue cierto, no existía nada más agradable en el mundo que contemplar el cielo nocturno un par de veces a la semana (aunque su amigo exageraba, él prefería hacerlo de día y pasar horas en ello).

Sus ojos descendieron del cielo en un parpadeo y los dirigió a las habitaciones de los residentes del clan, haciendo un escaneo rápido de las luces encendidas en la zona. Se dio por satisfecho al no encontrar ninguna. Todos dormían.

Volvió a elevar la vista, aquel era un cielo resplandeciente y él no tenía demasiadas intensiones de regresar pronto a su propio dormitorio. La idea de que las personas que vivían bajo ese techo estaban ahora sumidas en sus más profundos sueños lo ayudaba abajar la guardia, nadie le iba a reprochar tomarse unos minutos para descansar.

La voz del deber hizo aparición, sin embargo, en el momento más inoportuno. Diciéndole que dejara que conciliarse con una excusa y de fingir que no tenía nada que hacer dentro de unos minutos. Bien sabía que Hinata lo esperaría en la puerta del döjo para el beso que Tenten había propuesto. No, propuesto no. Esa era una palabra muy suave, muy propensa a malas interpretaciones. Mejor dicho para el beso que Tenten había decidido por ambas partes.

Neji cerró los ojos y acordó dormir media hora hasta que se hiciesen las 12:30a.m. No podía estar más agotado. Gai tal vez no era el hombre más listo ni discreto que conocía, pero su entusiasmo a la hora de poner a prueba la resistencia física del equipo era abrumadora, ¡implacable! Mira que subir una montaña con una mano atada a la espalda, solo porque vio al equipo de Kakashi hacerlo... no se podía estar del todo cuerdo.

El joven Hyūga soñó con oscuridad, como ocurría habitualmente. Ninguna imagen se presentaba durante el reposo, ningún sonido, ningún tacto, ningún olor. A lo mejor soñaba con cosas, pero no las recordaba al despertar. Tenía la perenne impresión de que la negrura en sus pensamientos lo era todo. De día, de tarde, de noche. Se sumergía en ella para poder descansar.

Los minutos pasaron, una hora pasó y él seguía dormido. La naturaleza conspiró para sustituir su sensación de vacío en los sueños y metérsele bajo la piel. El silencio sonaba como el murmullo de las hojas y las cigarras. Los dedos se enredaban con la hierba larga, suave, verde y crecida. Un embriagante aroma a anís estrellado y miel le envolvió arrolladoramente, se trataba de un perfume familiar. Incluso sintió algo tibio sobre la piel; sobre los labios. Contra sus ojos se dibujaba alguien...

Se despertó sobresaltado para descubrir a Hinata dándole un beso. El primer impulso fue apartarla, pero titubeó. Tampoco la quería asustar, aunque ella casi le provocase un infarto a él. Un beso no era, ni de cerca, la mejor forma de acercársele. Un toque en hombro habría bastado.

Ella se presionó más contra Neji, mantenía los ojos suavemente cerrados, no había notado que él se hallaba ya despierto. Solo reparó en la consciencia del joven cuando este le colocó una mano cálida en la mejilla con intenciones de ahondar el beso, de hacerlo más compenetrante.

Hinata se le quitó bruscamente de encima.

—¡Dame un momento por favor! ¡Puedo explicarlo com-pletamente! —estalló angustiada y apenada incluso antes de que Neji pudiese salir de la impresión del beso (que por cierto no se comparaba con la falsificación del clon)—. Verás, esto... yo no quería hacerlo así, o sea, no quería que tú... que yo... ¡no es lo que parece!

—Articula —pidió él con un suspiro de cansancio.

—Yo estaba en el döjo a las doce y treinta como acordamos, pero tú no llegabas, y los primeros quince minutos pensé que era normal, incluso cuando eres muy puntual, pudo haberse hecho un poquito tarde, ¿no? —No espero a que él respondiese y prosiguió—. Cuando pasó media hora más fui a tu recamara, pero estaba vacía y me preocupé mucho porque no sueles salir tan tarde a menos que haya un buen motivo, así que creí que tal vez seguías estando en algún lugar del recinto o habías tenido problemas con mi padre y me puse a buscarte otra vez y... y... te vi aquí dormido y pensé que si te daba el beso sin que te dieses cuenta iba a ser lo mejor para ambos, porque de este modo no me pongo tan nerviosa y la idea era que no lo recordaras, pero... te desperté y me encontraste y de verdad lo siento mucho, siquieresnovolvemosahablardeestojamás.

—Ya entendí todo, casi... creo —levantó una ceja. No estaba del todo seguro de por qué ella se disculpaba tan a prisa. En cualquier caso, Tenten era la real culpable del malestar. Lo aturdía escucharla hablar así de rápido—. No importa, ya cumplimos con lo que debíamos, mañana en la mañana hablaremos con Tenten para salir de esto de una vez por todas.

—Espero que todo vaya bien, ayer me exprimió hasta escuchar la respuesta que quería. Me dijo que un beso indirecto no servía de nada, y cuando llegaste del entrenamiento no te veías demasiado feliz, así que supongo que no te fue mejor de lo que me fue a mí —comentó Hinata con delicadeza, procurando no decir nada que no fuese cierto.

—No. Pero espero hacerla entrar en razón pronto.

(...)

—No.

—¿Cómo qué no? —ambos sintieron el déja vú. Neji continuó:—. Jamás mencionaste nada semejante, Tenten.

—Lo único que yo entiendo es que los dos están tratando de evadir las condiciones del contrato con tal de no enfrentarse debidamente a la situación —observó ella, disparando una mirada de pocos amigos hacia Neji y una de reproche hacia la propia Hinata que se minimizó en su lugar—. ¿Lo hacen a propósito?

—Esto sobrepasa el límite de lo absurdo; dices que no es válido porque Hinata fue quien tuvo la iniciativa de besarme y tú quieres que sea yo el que lo haga —discutió el joven cuidando de no demostrar emoción alguna—. Es bastante caprichoso de tu parte.

—¿Me tratas de obstinada? Son ustedes quienes incumplen.

—N-No hace falta que peleen por esto —medió la heredera de los Hyūga.

Fue ignorada.

—Quiero una segunda ronda con las senbon —propuso mordazmente Neji.

—Le puedes bajar a tu ira fría de una vez —soltó Tenten, poniéndose al nivel de su compañero—. Porque voy a declinar la petición, su real majestad. No soy tan tonta como para darte la oportunidad de pisotearme libremente.

—¿Segura?

—Repito; no soy tan tonta.

Una sonrisa en exceso cínica se pintó en los labios femeninos.

—A propósito, ¿qué hay de la otra cosa que te pedí que hicieras? —añadió de pronto—. Supongo que ya empezaste la recolección...

—Sí —respondió con dureza—. Eso hago.

—Bueno, bueno, está todo resuelto por lo que veo —juntó las manos en un gesto de complacencia—. Quedamos bien, el beso se repetirá una tercera vez sin inconvenientes y solo entonces podré estar tranquila.

—¡Para mí tampoco es agradable! —Exclamó Hinata, dejando perplejos por igual a Neji y su compañera de equipo—. N-No me gusta molestar a las personas, y con este reto o lo que sea, Tenten, estoy irritando a Neji, y creo que es suficiente.

—No te preocupes, Neji se irrita por todo de cualquier forma.

—Eso no es cierto —declaró él, en un tono de fuerte irritación.

—¿Ves?

—¡Entonces no me gusta contribuir a sus constantes irritaciones! —insistió la pelinegra—. No es bonito sentirte una molestia más de lo normal.

—¿Más de lo normal? Oh vaya, ¿debería suponer que eso significa que Neji te hace sentir como una molestia o una carga constantemente?

Por orgullo y vanidad el joven se rehusó a afirmar, negar o desmentir dicha acusación. Dado a que en lo que a él respecta, ese no era, por el amor al cielo, asunto de Tenten. No existía nada más insoportable que la gente que metía sus narices en los problemas ajenos.

—¡No, no! ¡Para nada! ¡Lo estás malinterpretando todo! —se apresuró a corregir Hinata, ese «más de lo normal» se le había escapado por accidente.

—Escuché suficiente, créeme —repuso Tenten cortándola—. Y ahora más que nunca seré inamovible.

»Me harán caso sí o sí.

Aurora

Yasss, siempre fue mi fantasía más preciada que Tenten fuese manejada en Naruto más como una chica mala/sutilmente cínica, que como el lindo pandita que la hicieron, ugh, creo que quedé así desde su pelea con Temari. Amo a Tenten con más carácter.
Pero más los amo a ustedes 3