ALMAS
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CAPÍTULO I: DESPUÉS DE ELLA
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Sus manos estaban llenas de sangre, rojas como el más común carmín de labios. Su cuerpo temblaba ante la atrocidad de aquello que contemplaba. Sus ojos, azules y sin brillo, admiraban aquel cuerpo yaciente bajo esos escombros de lo que alguna vez fue Konoha.
Todo estaba cubierto de su sangre, la piel pálida de la muchacha casi ni se percibía. Sus mejillas carecían de aquel tono rosado que inspiraba a la vida y sus ojos mirando al vacío con aquel tono verde apagado...Coronaban una estampa demoledora.
Aquel cabello rosa se esparcía por el frio suelo, al igual que ese charco carmesí... La expresión de aquella cara martirizada relataba lo cruel de su muerte, lo cruel de su destino, lo cruel de su existencia en este mundo.
Sakura Haruno, Chounin de la resistencia número tres. ¿Su propósito en esta guerra? Defender a los civiles de ataques aéreos o terrestres. Ella, la débil del equipo siete, había defendido con honor y valentía a su aldea, cumpliendo el pacto que hizo al hacerse Kunoichi.
ARTÍCULO 7 DEL CÓDIGO DE LAS LEYES SHINOBI
Un Ninja debe estar preparado para cualquier circunstancia, siendo una de estas la causante de su muerte. Al aceptar ser un Shinobi o Kunoichi más de la aldea, también se debe aceptar las consecuencias de este trabajo, dar la vida por la patria.
Un Ninja de honor sabe enfrentar la muerte con valentía y tesón. Jamás acobardarse frente a un enemigo mayor y más poderoso.
Naruto Uzumaki no podía relatar las leyes de un Shinobi de memoria, pero si podía reconocer un Ninja de honor a simple vista. Su compañera, la chica del equipo, la que debían proteger...Estaba muerta...Muerta por salvar cientos de vidas más.
Se acercó al cuerpo inerte de su amiga, casi hermana, y, no pudo retener las lágrimas por más tiempo. Él había luchado en el frente, viendo como uno a uno caían sus aliados, afrontando su muerte... Pero no pudo pensar en lo injusto que era que ella y no otro estuviera muerto...
Sonaba cruel...
La amaba tanto y ahora simplemente estaba muerta... No podía ser cierto, maldita sea, ella no debía morir en esta guerra, Sakura no estaría muerta si el hubiera llegado antes, antes de que aquella bomba explotara y sepultara a toda la resistencia número tres...
Pero el hubiera no existe...
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La estatua de los caídos en batalla, monumento sagrado en el que se tallaba el nombre de los ninjas que habían decaído salvando otras vidas. Alrededor de ella se agolpaban personas con ojos hinchados y rojos, pañuelos estrujados en sus dedos y miradas de impotencia.
Ahora ambos grupos eran iguales, tanto civiles como Ninjas. Estos últimos intentando reprimir los sentimientos que se acumulaban en su pecho. Compañeros, esposos, hijos, nietos, amigos, personas inocentes y de puro corazón.
El equipo Taka permaneció esposado junto con su líder fuera del circulo de personas. Habían asistido a petición de este último. Recibían miradas de miedo y de odio, así como tristes y agradecidas. Estaban bajo arresto pero perdonados al fin y al cabo.
Neji Hyuga, Gai-Sensei, Shino Aburame, Sakura Haruno... Nombres tallados en aquella gran piedra, nombres que solo aquellos que los recuerden podrán leer y llorar su memoria.
Una mirada oscura leyó y releyó aquel grácil nombre cincelado en la escultura. Aquel nombre de pétalos y suave aroma que lograba calmarlo. Inspiró, su nombre era el que debía estar allí, no el de ella.
¿A quién engañaba? Su nombre estaría tachado en el libro Bingo y él enterrado en el cementerio de traidores... Aún así las cosas no deberían ser así. Todos ellos eran niños, dieciséis años era demasiado corto de decir como para morir.
Ninguno de ellos había comenzado su vida y a Sakura ya se la habían arrebatado...¿Eso era ser Shinobi? ¿Morir por otros? ¿Morir independientemente de tu edad? Ella debería estar llorando ahí junto los otros y no ser la persona a la que lloran...
Pero de sus ojos negros no cayó ni una lágrima...
El corazón lo tenía ennegrecido después de tanto odio y venganza, estaba tan podrido que sus facciones se mantenían neutras al ver aquella devastadora escena sacada de una película de terror.
Jamás se había detenido a pensar que pasaría si ella estuviera muerta, siempre imaginó no tener futuro, pero en caso de tenerlo regresar a la aldea con...ella... Ahora no sabía que tenía que hacer, Sakura era su última esperanza, la única que ponía luz en su vida.
El atardecer bañaba la grisácea roca llena de honor y daba paso a las tinieblas de la noche. ¿Qué se sentiría estar muerto? Se preguntó aquel Shinobi sin brazo. Nada...Simplemente, nada, todo acaba, pronto morirán las personas que te conocían y tú...Tú simplemente caerás en el olvido.
Las personas que allí lamentaban las muertes de sus allegados se empezaban a dispersar, quedando tan solo Naruto, Kakashi y Sai con la mirada perdida frente a la estatua. Sasuke los seguía con la mirada desde atrás, rememorando la mota de pelo rosado que antes los acompañaba.
Taka permanecía sentado apartado del lugar, jamás habían visto a su líder en ese estado de ausencia prolongada. Karin y Suigetsu estaban cogidos de la mano, intentando aminorar el dolor que sentían al haber perdido a Juugo. La integrante femenina había llorado en el hombro del chico del pelo blanco unos minutos cuando presenció como su amigo era enterrado entre los traidores, aún habiendo ayudado en la guerra...
—Suigetsu...-Susurró la chica.- No te vayas tu también...Por fa-vor...- Su voz se cortó por el leve hipo de llanto que de su garganta escapó.
—No seas estúpida, zanahoria...- Acarició un mechón de cabello pelirrojo.- Me quedaré a tu lado.- Pasó su brazo derecho por los hombros de ella y la atrajo hacía si...
Mientras, enfrente de ellos el azabache meditaba su destino a partir de ahora. Ya no tenía nada en la aldea que lo atase, tampoco tenía familia... ¿Qué hacer? Seguro que si ella estubiera, le hubiera rogado que permaneciera a su lado, en ese caso, él no se hubiera vuelto a negar...
¿Dónde estas cuando más te necesito?
—Kakashi...- Él actual Hokague giró la cabeza un poco, mirando a su ex alumno con rosto afligido.- Quiero el permiso para salir de la aldea indefinidamente.- El peliblanco quedó sorprendido ante sus palabras, Naruto apretó los puños ocultando su mirada con la cabeza gacha.
—No te lo permitiré...- La voz del rubio salía distorsionada por el dolor.- Era su maldita última voluntad y la cumpliré. Su deseo era...- Pausa.- Mantenerte a salvo en la aldea donde naciste.
Sasuke lo encaró, mirándole con el mismo dolor y sufrimiento que el rubio le dirigía. Este último cayó ante su mirada, comprendiendo sorprendido la razón que el Uchiha tenía para marcharse de la aldea de nuevo.
No quería vivir nunca más atormentado por los recuerdos...
—Está bien, Sasuke.- Suspiró Kakashi.- Pero una vez que salgas no volverás...¿Entendido?- Preguntó severo.- Ni siquiera para visitar su lecho...- Y miró el nombre curvo de la lápida...
Sasuke lo gravó en su mente una vez más y se despidió de ella de la misma manera. Los ojos le picaban y no entendía el porqué...Conocía la sensación, un ninja jamás podía permitirse tal deshonra, él...
El no podía llorar...
—Te seguiremos si quieres, Sasuke.- Habló Suigetsu, siendo seguido más tarde por un asentimiento por parte de Karin.
—No.- Pronunció con voz ronca el Uchiha.- Quedaos aquí, Taka termina aquí.- Ambos ninjas ex traidores lo miraban sorprendidos.- Me marcharé ahora mismo.
—En ese caso te deseo suerte en tu vida, hermano.- Naruto se acercó a Sasuke, este último asintió, dándole permiso a lo que el rubio planeaba hacer. Naruto abrazó a su amigo sin ser correspondido físicamente por él.- Sakura querría que te llevaras esto.- Disimuladamente metió un objeto en su pantalón y se alejó hacía su maestro.
—Adiós, Sasuke.- Pronunció el Hokague al ver como aquel joven del Sharingan se esfumaba en una nube de polvo negra.
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A lo lejos, justo donde hacía años había marchado junto con los seguidores de Orochimaru, miró el objeto que Naruto le había dado, un pequeño broche de botón de cerezo propio del clan Haruno.
Él supo porque Naruto se lo había dado. Ese broche significaba matrimonio y entrega en el clan de Sakura, ella como sucesora lo debía entregar a la persona con la que quería compartir su vida...
Ella le había dado su corazón y lealtad aún estando muerta...
Miró por última vez la aldea y guardo aquel tesoro, era lo único que conservaba de Sakura, el único tesoro que portaba, lo que lo mantendría cuerdo en su viaje.
Porque después de ella no había nada...
