CAPÍTULO II: LA ANCIANA


Aquel muchacho de pelo negro que iba saltando es el mismo que un mes atrás había enfrentado a los ninjas más fuertes que hayan podido existir en la Cuarta Guerra Ninja. Viajaba solo, inmerso en sus pensamientos de personas débiles según él. Solía decir para si mismo que los sentimientos solo eran basura, que eso solo ayudaba a vivir mejor a la personas mediocres...

Pero él los había experimentado y no se consideraba débil...

Apretó suavemente el objeto que llevaba oculto entre sus ropas, aquel que tantas noches solitarias y oscuras lo había acompañado, su consuelo. Iba sin rumbo fijo, sobreviviendo de pequeños y sencillos trabajos en algunas aldeas. No se había encontrado con ninguna amenaza en su camino, pero eso no lo tranquilizaba.

Se dirigía a una pequeña asentación post-guerra que había surgido cerca del bosque Goshinbuku, el cual atravesaba en esos momentos. Allí se alojaría un par de días, los suficientes para reponer sus suministros y descansar un poco.

Llevaba tres días en aquel gran bosque, pues las paradas nocturnas eran necesarias. Se consideraba una de las tres grandes acumulaciones vegetales en todo el País del Fuego, es por eso que tardaba tanto.

Circulaban varias historias para no dormir sobre aquel bosque, una hablaba de que las mujeres vírgenes eran brutalmente devoradas por la espesura de la flora, los hombres eran asesinados por las afiladas ramas que por la noche se convertían en dagas y los niños simplemente eran tragados por su tierra.

Tonterías...

El joven ninja había pasado dos noches en ese bosque y no había pasado nada, excepto en el lago, donde extrañamente sentía una presencia, un mínimo chakra... Pensaba que el que lo portara estaría apunto de morir, porque esa mínima red de chakra que aún persistía estaría agotándose por momentos.

Es por eso que él buscó a la persona, pero no había ratro, quizás había querido morir en paz en algún sitio alejado...O a lo mejor debería haber mirado en el lago...

El nunca miró hacía el lago...

Quedaba muy pocos minutos para terminar de recorrer el bosque y llegar a la minúscula aldea, él ya había estado por allí hacía un par de semanas. Era molesto tener que volver, pero allí había visto una hierba medicinal que le sería muy útil para limpiar las heridas que se le infectaran.


Llegó al pueblo pasada la tarde, estaba anocheciendo y quizás, hacia un par de años, le hubiera parecido un cielo precioso, ahora ya no se preocupaba por eso, no le causaba ningún tipo de emoción agradable.

Las calles eran estrechas, pero la gente parecía feliz ahora que estaban viviendo en paz. De lejos divisó a una anciana con una especie de enfermedad cutánea. Su piel estaba enrojecida y con muchos sarpullidos.

Estaba sentada en una pequeña silla a las afueras de una pequeña tienda de mediums. Él siempre había pensado que esas cosas eran solo estafas para pobres diablos preocupados por su futuro. Sasuke no necesitaba que nadie le contara una mentira más.

–¡Dios mío, muchcho!- Gritó la anciana cuando el paseó a su lado. Sasuke siguió andando.- ¡Un aura preciosa te rodea, tiene un color pálido muy hermoso, ella te protege!- Paró en seco sin girarse.

–Deje de mentir, vieja.- Bramó furioso, todo ese teatro le había recordado a ella. La anciana se levantó lentamente de su asiento y se acercó al joven.

–Pase, no le cobraré nada.- Aseguró y estuvo a punto de negarse, pero la anciana insistió y entró al lugar, era gratis después de todo.- Lo rodea un halo de muerte, pero también una potente luz que vela por usted.

–Hmp...- No le creía, seguro que tenía ese cuento para todos los viajeros.

–Pon tus manos sobre las mías.- Sasuke estuvo reticente, pero volvió a aceptar.- Aptan-Oshi-No-Matta-Oshitte-Apthenum.- Recitó, él no pudo evitar burlarse interiormente.- Ahora podrás hablar con ella durante unos segundos. No te sueltes o quedará atrapada en este mundo más de lo que está.

Sasuke se sorprendió cuando volvió a decir ella y estuvo tentado a romper la unión de manos con la mujer. Ella cerró los ojos y cuando los abrió eran verdes...No negros como anteriormente.

–Sasuke-kun...- Él abrió los ojos sorprendido.- Debes dejar ir tus inseguridades y ese afán por redimirte. Vuelve a la aldea con Naruto y Kakashi-sensei. Forma tu vida, ten hijos, yo te estaré protegiendo...- Se le cortó la respiración.- Pero no te encierres en tu dolor...

–Sakura...¿eres...tú?- La mujer sonrió, aquella sonrisa era de Sakura.

–Sea lo que sea que decidas siempre estaré contigo, yo cumplo mis promesas.- Agrando su sonrisa.- Me alegro de que me sintieras en el lago y de que conserves aquello tan sagrado para mi clan.- Del ojo derecho de la anciana cayó una lágrima.- El tiempo se agota, tengo que irme, estaré a tu...la..do.- Su voz volvía a recobrar lentamente el rasposo de la anciana.- T...e a...mo.

–Sakura...No te vayas, espera.- Se encontraba contrariado, era ella. Era ella...

–Parece que su alma te quiere mucho, tanto para desobedecer las órdenes de la muerte y quedarse a tu lado.- La anciana soltó sus manos en cuanto su color de ojos volvió a ser normal.- Deberías volver a ese lago del que habló, parece ser que allí hay una brecha entre ambos mundos, vivos y muertos.- Aseguró la anciana.

–Hágalo de nuevo.- Ordenó sacando todos lo Ryus que tenía bajo su poncho.- Le pagaré lo que sea.

–Lo siento, muchacho. En mis tiempos mozos podía ponerme en contacto con el espíritu un par de veces más antes de agotarme, pero lastimosamente estoy en mis últimos tiempos y otro contacto con ella sería mi muerte.- Explicó.

–Quién más puede hacer esto.- Exigió Sasuke, ansiaba escuchar su voz de nuevo.- Hable.

–Hace años conocí a un viejo monje que vive en las montañas de hielo. Él era capaz de establecer vínculos con los muertos mucho más fuerte que yo.- Asintió.- Creo recordar que incluso se habló de que podía traer a la vida a algunos espíritus o hacer corpórea su alma durante algunas horas.- Sasuke agrandó sus ojos.- No sé si sigue vivo, pero quizás debas intentar encontrarlo si tanto aprecias a esa joven.

–¿Recuerda el nombre?- Preguntó Sasuke levantándose con una nueva misión.

– Cómo no recordarlo...- Susurró la anciana, al parecer había estado enamorada de ese monje.- Kenta Senju.- El azabache abrió los ojos como platos, ¿un Senju vivo?


¡HOLA!

Lamento la demora con todo mi corazón, pero estaba desanimada con esto de que solo me llegó un review T_T

Muchísimas gracias para esa personita y...Recordad,

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