Día 2: Caricias/Toques en cualquier lado.
Ahora que todo el Santuario sabía que Aioria y Mu eran pareja, su rutina de pareja había cambiado mucho.
En primera porque ahora tenían que ir a esconderse al templo de Sagitario mientras el dueño de este se hallaba en la casa de Capricornio. Ya que Dohko y Shion se las habían ingeniado para mantenerlos vigilados y segundo porque Mu había descubierto que como buen felino, Aioria era demasiado mimoso para las caricias.
El guardián de la casa de Leo solía aprovechar cuando el carnero se sentaba a leer, ya fuera en un sillón o en el pasto, el león iba y acomodaba su cabeza en el regazo de su amado mientras frotaba su nariz contra el cual gato, por lo que Mu empezaba a acariciar su cabello suavemente.
Pero así como Mu había descubierto eso de Aioria. El león había descubierto que su pequeño Carnero tenía la manía de limpiarle el sudor o la mugre de los entrenamientos, así como los restos de comida.
Cuando terminaba su entrenamiento Mu siempre se acercaba a él con una botella de agua, Una toalla y un paquete de toallitas húmedas. Siempre le daba la botella y mientras el tomaba agua, Mu le secaba el sudor de la frente y los brazos con la toalla, para después con las toallitas húmedas limpiar las manchas de tierra de sus brazos.
A ninguno le molestaban dichas acciones al contrario.
En secreto mientras leía un libro Mu esperaba el momento en el que el león se acostara en sus piernas.
Mientras que Aioria esperaba el final de su entrenamiento para que su Carnero se acerque a ayudarlo, con esa sonrisa que lo vuelve loco.
