Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction


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Capítulo 6

—¿¡Qué?!

El grito alteró a la yegua, Edward logró controlarla antes de que se descontrolara y terminara por tirarlos, lo último que quería era una visita a Emergencias por un brazo torcido o, en el peor de los casos, roto.

¿Abuso?

¿Protegerse?

¿En qué clase de mierda estaba metida su esposa?

Había estado casado con ella por dos años y medio, y nunca se mostró recelosa a cualquier muestra de afecto o con temor a que la lastimaran, intentaba recordar, pero solo le venía a la mente un ángel que iluminaba cada habitación en la que entraba, incluso le había dado un sentimiento de pertenencia a su hijo.

—Explícate.

—No creo que sea el lugar adecuado, cualquiera puede entrar, no todos los huéspedes se han ido al desfile, hay algunas parejas a las que les gusta montar a caballo, así como nosotros lo hacemos.

—He cerrado la entrada principal y colgado el cartel de cerrado, incluso si intentan entrar por donde lo has hecho tú, le he dado instrucciones al personal para decir que está siendo limpiado, nadie entrará.

Edward sintió la espalda tensa de Bella, pero a pesar de que podía notar lo temerosa que se encontraba, no se alejaba de él, había pasado las últimas veinticuatro horas lejos de ella y la extrañaba, incluso cuando la vio aferrarse a la puerta evitando que Carmen entrara y fue a ayudarla porque sabía que lo necesitaba, no pudo estar cien por ciento entregado a ella.

La sombra de las mentiras que aparentemente siempre había estado ahí, le atormentaba y le privaba de ver a su ángel, ahora solo veía a una mujer que le había mentido y engañado.

Quizás no era tan distinta a Rosalie, por esa razón había aceptado a Jeremy con tanta facilidad.

—No fui abusada sexualmente, si es lo que estás pensando, escapé antes de que ocurriera —le aclaró, Edward pudo respirar tranquilo, pero solo un poco, el temor de que su esposa hubiera sido lastimada de cualquier forma le ponía los pelos de punta.

—¿Ese prometido del que hablan fue quien intentó abusar de ti? ¿Los Denali sabían? —Llamarlos los padres de su esposa no se sentía correcto, esas personas habían negado tener hijos, el propio Eleazar aclaró que eran una pérdida de tiempo.

—Sí... no... Les dije que Jacob era violento, pero es hijo del socio de mi padre, el mismo que le ayudó a poner en marcha su negocio, quien lo ha instruido en cada una de sus decisiones, luchar contra su palabra era una causa perdida, mi madre tampoco lo creyó.

—Tienes que contarme todo, Marie.

—No me llames así, Edward —negó con la cabeza—, no lo hagas, por favor, ese no es mi nombre, no lo es.

—Ese es…

—Te lo diré todo, no omitiré ni una sola palabra, pero por favor, no me llames Marie, soy tu Bella, soy tu ángel navideño, ¿recuerdas? Por favor, amor, no me quites esto, por favor.

Se cubrió el rostro con las manos mientras lloraba, un llanto que venía desde el alma.

La atrajo hacia su pecho, rodeándola con sus brazos y besando su cabello, detestaba saber que le había mentido, pero no podía verla llorar, a pesar de todo la amaba, su corazón latía por ella, no había manera de que su dolor no le hiciera daño a él.

—Eres mi Bella —le susurró—, también necesito que lo seas, dime que lo que vivimos no fue un engaño, ¿pensabas decírmelo alguna vez?

—No, nunca te lo hubiera dicho, no quería que te enteraras.

—¿Por qué?

—Porque odio esa vida —admitió, limpiándose las lágrimas con la manga de su chaqueta—, le permití a Jacob humillarme, menospreciarme, tratarme como si fuera una basura porque no quería perder mi vida de privilegios, ¿recuerdas que te burlaste de mí por mis delicadas manos? Se debían a la vida de lujos que llevaba, me hacía la manicura semanalmente, iba a la estética dos veces a la semana, tenía la ropa de las marcas más exclusivas, era esa mujer que prefería cubrir un hematoma en el rostro con maquillaje, que perder cada una de sus comodidades.

Edward estaba de piedra, la imagen que su esposa le describía no era ni una pizca parecida a la mujer que era ahora, ella era divertida, inteligente, tenaz, su afilada lengua hacía ponerse colorado a un marinero, Marie no era ni la sombra de lo que era su Bella.

»¿Recuerdas que nos burlamos de los ricachones que terminan varados en la carretera porque creen que su Jaguar puede conducirse en los congelados caminos?, mi amor, yo tenía cinco de diferente color en mi cochera, en mi cumpleaños número dieciséis me regalaron un Koenigsegg y lo devolví porque no era de color violeta. —Su tono de voz era una mezcla entre asco y repugnancia, como si solo de recordar se sintiera sucia e insuficiente, incluso se había alejado de él, arriba de la yegua no tenían mucho lugar, pero ya no sentía a Bella buscando su calor—. Ser la novia de Jacob fue solo un extra, en ese momento tenía todo lo que quería con solo decirlo, que me empujara, que me ahorcara o me diera unas cuantas nalgadas durante el sexo, o que me arrastrara devuelta a mi habitación y me tirara en el suelo gritándome que no saldría a ningún lado conmigo porque parecía una ramera con los jeans que estaba usando, se volvió normal para mí, era el precio que tenía que pagar por seguir teniendo la vida a la que estaba tan acostumbrada.

—¿Qué cambió?

—Me engañó… corrección, descubrí que se acostaba con la chica de la limpieza.

Edward bajó de Chica linda, y ayudó a bajar a Bella, su tono agudo a punto de comenzar a llorar lo alertó de que lo escuchado no se comparaba en nada a lo que le diría.

Dejó que la yegua trotara libremente en el corral mientras él llevó a Bella a las tarimas que rodeaban el corral.

—¿Los viste?

—No, ella fue quien me lo dijo, yo llegué a su departamento a pasar la noche, él lo había pedido de ese modo, cuando entré encontré a Lauren en la habitación completamente desnuda, se burló en mi cara diciendo que estaba esperando a Jacob, que pasarían la noche juntos, lo hacían cada vez que yo no me quedaba con él, muchas veces se la mamaba minutos antes de que yo llegara. —Desvió la vista de la suya—. Jacob llegó antes de que yo pudiera abandonar el departamento, Lauren se acercó a él diciendo que ya no tenían que esconderse más, pero él... él…

—¿Qué hizo?

Bella comenzó a negar con la cabeza, llorando una vez más, ahogándose con los hipos, Edward intentó consolarla, pero ella se alejó.

—Bella, no tienes que…

—Tengo que, si no lo digo ahora, no seré capaz de decirlo en otro momento —aclaró limpiándose las mejillas y la nariz, aunque seguía llorando—. Él la abofeteó tan fuerte que la tiró al piso, la comenzó a patear mientras le gritaba la clase de basura que era, yo no sabía qué hacer, estaba en shock, era la primera vez que lo veía tan agresivo, Lauren le rogaba que se detuviera. —Se levantó y lo miró a la cara, buscando que le creyera—. La intenté ayudar, Edward, intenté que Jacob se detuviera pero me aventó y caí sobre una mesa de cristal, terminé herida y él enfureció aún más y fue cuando… cuando… él… cuando él la violó.

Edward se puso de pie y abrazó a Bella dejando que se desahogara contra su pecho.

»Cuando terminó con ella simplemente la encerró en una de las habitaciones y a mí me llevó a nuestra habitación, ¿qué se suponía que hiciera? Había abusado de una chica frente a mí y sabía que si no dejaba que se acostara conmigo me iba a hacer lo mismo. A la mañana siguiente Lauren no estaba y no la volví a ver, Jacob tampoco me habló de ella, solo me advirtió que no dijera ni una sola palabra.

—¿Seguiste con él?

—No tuve de otra, no quería verlo, tenía tanto miedo que compré un boleto para Londres, me marcharía cuanto antes, sin embargo cometí el error de decirle a mi madre que Jacob había sido muy agresivo conmigo, tenía los cortes en los brazos debido a la mesa de cristal que rompí, pero ella solo le restó importancia y llamó a mi padre, quien me retuvo hasta que llegó Jacob, y no pude marcharme.

—Ángel…

—Las cosas simplemente se volvieron peores, Jacob me pidió que me casara con él esa misma noche y no pude negarme, no tuve oportunidad de hacerlo, me mudé con él un mes después, mis padres y los suyos no veían razón para esperar hasta la boda y no escucharon mis excusas.

Edward sentía sus manos picar, la próxima vez que viera a los Denali no sería tan amable para solo correrlos.

»Llevaba a algunas prostitutas a casa y se las follaba en la habitación contigua a la mía, nunca me buscaba después, ya que pasaba con ellas prácticamente toda la noche, pero cuando estaba conmigo me lastimaba, sin embargo no era tan cruel como con las demás mujeres que llevaba, a muchas de ellas tuve que ayudarles a curar sus heridas. Ayudar a la prostituta con la que me engañaba mi prometido, ¿qué tan jodido era eso?

—¿Cómo llegaste aquí?

—Jacob quería un pura sangre, por eso vino, me trajo porque quería diversión durante el vuelo y no tenía ganas de buscar compañía más agradable que yo. —Se encogió de hombros—. Cuando llegamos no había nada extraño, él estaba siendo el mismo carismático que era con personas presentes, me mantenía pegada a él y me besaba, no había nada distinto, hasta que uno de los hombres que nos acompañaban me acarició la pierna.

—¿Qué?

La simple idea de que alguien más tocara a su mujer le causaba rabia, independientemente de que fuera su esposa, debía ser respetada.

—Le dije a Jacob, era un hombre celoso, más de una vez pagué muy caro sus ataques de celos, pero solo me dijo que tenía que pagar de alguna manera que me trajera con él. Cuando le dije que no, me abofeteó y me dijo que haría lo que él quisiera y si quería que me acostara con tres desconocidos entonces debía hacerlo. Me negué, intenté marcharme, pero me alcanzó y comenzó a golpearme al mismo tiempo que me intentaba quitar la ropa.

—Amor…

—Logré escapar, ni siquiera recuerdo cómo es que lo hice, solo sabía que si lograban lastimarme y permitía que abusaran de mí esos tres tipos, las cosas se pondrían peores, por eso hui del hotel, ignorando por completo las advertencias sobre los kilómetros de nieve que podían enterrarme viva, la baja temperatura y las trampas que algunos habitantes ponían en sus casas para evitar que los animales se acercaran. ¿Qué era peor, morir porque mi pierna quedó prensada en una trampa o ser violada en más de un sentido por el resto de mi vida?


Hola!

Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en el mundo entero.

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