Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


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Capítulo 10

Tony y Jeremy jugaban con los obsequios que Santa les había llevado, desde la figura de acción, hasta una nueva tablet, quizás no tenían todo lo que habían pedido en la carta, pero estaban felices con los regalos obtenidos.

Bella dejó la bandeja con las tazas de chocolate caliente y Edward tiró de ella haciéndola caer a su lado en el sofá. Era un día relativamente flojo, habían organizado la entrega de regalos con ayuda de un trabajador que se vistió de Santa y entregó los presentes a los niños de los huéspedes, ahora, después del desayuno y almuerzo, los huéspedes estaban demasiado entretenidos en compañía de sus hijos.

En ese momento estaban en la sala privada, disfrutando de pasar tiempo con sus niños, atesorando cada minuto que tenían junto a ellos, antes de que las responsabilidades que tenían y no podían delegar se hicieran presentes y tuvieran que dejarlos.

—Bella, hay una mujer que quiere verte —informó Sue abriendo las puertas que mantenían el salón en privacidad—, dice que es urgente, sumamente urgente.

Bella notó a su madre detrás de Sue, pareciendo nerviosa y ansiosa, quería decirle tanto a Sue que le dijera que se marchara, hacer que Edward la corriera de su casa, incluso que llamara a la policía para mantenerla alejada, pero no pudo hacerlo.

A pesar de todo, era su madre.

—¿Quieres que te acompañe?

—Sí, pero creo que necesito hablar con ella a solas —le susurró Bella a Edward—, la llevaré al almacén en donde guardamos el papeleo.

—Bien, solo grita si me necesitas, estaré ahí enseguida.

Bella asintió y salió de la habitación dejando a sus tres hombres dentro, agradecía que sus niños estuvieran tan acostumbrados a ver a sus padres ser buscados por los huéspedes, que no les parecía raro que la mujer castaña estuviera llamándola, ni siquiera perturbó su juego.

Bella llevó a su madre al almacén, era un lugar reducido con muchas cajas y papeles, además del polvo que había entre y sobre las cajas, dicho polvo hizo que a su madre se le pusiera la nariz roja y comenzara a estornudar.

Una vez cerró las puertas del almacén, sintió los brazos de su madre rodearla.

Su primera reacción fue alejarla, pero la segunda fue aferrarse a ella.

Quizás no la había protegido como una madre debió haberlo hecho, tal vez cometió muchas estupideces cuando Bella era pequeña, incluso puede que la hiciera sentir menospreciada, pero eso no evitaba que siguiera amando a su madre.

La amara y la extrañara.

—Te extrañé tanto, mi niña —sollozó Carmen contra su oreja—, sabía que debías estar oculta en algún lado. Cuando Jacob dijo que huiste, quise morir, cuando se esparció el rumor de que lo habías engañado me negué a creerlo, yo te eduqué de una manera diferente, no para que hicieras semejante estupidez, pero al final me quedé callada, rogando para que Jacob nunca te encontrara, convenciéndome a mí misma de que habías tenido tiempo suficiente y Jacob no te quitó la vida.

—Mamá…

—Lo siento tanto, Marie, por favor, no me alejes, no ahora que acabo de recuperarte.

—No puedo, mamá, lo siento, pero ya no soy Marie, nunca más.

Bella intentó alejarse, pero Carmen lo impidió.

—Sé que no me lo merezco, pero te ruego una oportunidad. —Dejó de abrazar a Bella pero siguió sosteniendo sus manos—. No quiero perderte, sé que he sido una mala madre, pero quiero hacer las cosas bien ahora, lo estoy intentando.

Bella quería decirle que ya era demasiado tarde, que no quería una relación con ella, ya no la necesitaba, que lo único que podía darle que valiera la pena es que se fuera y nunca volviera a aparecer en su vida, pero antes de que pudiera hablar, Carmen continuó, quizás imaginando la respuesta negativa que Bella le tenía.

»Jacob no vendrá aquí.

—Pero tú…

—Sé que dije lo contrario, sé que dije que él se había puesto feliz al saber que te encontramos, pero solo lo dije para aparentar frente a tu padre —se pasó las manos por el cabello—, realmente no quiero que regreses, te amo lo suficiente para ponerte por encima de todo.

Bella sintió sus ojos humedecerse pero se negó a caer, conocía a su madre, la conocía tan bien como para saber que estaba mintiendo.

—Si me quieres tanto como ahora dices —dio un paso atrás—, vete de aquí, vete y no vuelvas más.

—Marie…

—No soy ella, por tres años no lo he sido, dejé de ser ella en el mismo instante en el que salí del hotel huyendo de Jacob.

—Mar…

—No —se negó a escucharla—. Te amo, mamá, y eso nunca dejaré de hacerlo, te amé más a ti que a mí, incluso pensé que tu falta de atención hacia mí se debía a que no era suficiente y lo acepté, por mucho tiempo acepté que tenía que ser digna de ti, de tu cariño, de un poco de tu atención, por eso aguanté tanto a Jacob, porque te hacía feliz, porque en ese momento tenía la certeza de que estaba haciendo algo bien contigo...

—¿Ahora me culpas?

—No, me culpo a mí misma, me culpo por amarlos más a ti y a papá que a mí, ahora tengo a alguien mucho más importante, personas que realmente vale la pena amar, tanto que daría mi vida por ellos.

Bella logró apartarse a tiempo de su madre, ni siquiera dudó, gritó el nombre de Edward, no le importaba mucho que su madre la abofeteara, lo había hecho con anterioridad, pero ahora la pequeña uvita que crecía dentro de ella era mucho más importante.

Edward entró enseguida, como si hubiera estado detrás de la puerta solo esperando el momento para entrar.

—Esto no se termina aquí, soy tu madre y…

—Y usted se larga de aquí —ordenó Edward cubriendo a Bella con su cuerpo—, esto se terminó desde el momento que usted permitió que mi esposa estuviera a punto de morir de hipotermia.

—Ella no es tu esposa, ni siquiera conoces su verdadero nombre, eres un pobre pueblerino que limpia escusados y tiene a mi hija de niñera de un par de mocosos que…

Bella jamás, ni en sus sueños o pesadillas, había siquiera imaginado que alguna vez abofetearía a su madre, pero había sido involuntario, se había metido con sus ositos y bajo ningún concepto iba a permitir que los menospreciara.

—Vete de mi casa, no quiero volver a verte en mi vida, te quiero lejos de Charlotte, lejos de mi vida y mi familia, regresa a ese pequeño mundo de porquería al que estás tan acostumbrada y déjame en paz.


Hola!

Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en el mundo entero.

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