Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


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Capítulo 15

Bella veía a Edward dar vueltas alrededor de la habitación, no importaba que Emmett le asegurara que Jacob Black había salido del pueblo, tampoco le importaba que ella hubiera permanecido dentro de casa con los niños, él seguía furioso por haber estado demasiado lejos de ella y los niños.

—No me hizo nada, Edward.

—Pero pudo hacerlo, ¿qué hubiera pasado si Collins no hubiera pasado por ahí justo en ese momento?

Bella apartó la mirada haciendo que Edward bufara aún más fuerte.

—No vas a volver a salir de casa hasta que me asegure que los Denali se larguen del pueblo.

—Está bien.

—¿Está bien? —cuestionó Edward.

—Tuve miedo, Edward, no te lo voy a negar, temí por los niños y por él bebé, por eso es por lo que me quedaré dentro de casa, siempre a la vista de Sue, y aunque será difícil, mantendré a los niños cerca de mí.

—¿Lo prometes?

—Te lo juro, ahora ven y abrázame, realmente lo necesito.

Edward la sostuvo entre sus brazos, besando sus labios al mismo tiempo que le susurraba que todo mejoraría y que no tenía nada que temer.

Sus palabras quedaron en el olvido cuando escucharon un fuerte ruido proveniente del primer piso.

Bella cerró los ojos, sentía que su vida solo estaba poniéndose cada vez más difícil.

—Ve con los niños —le ordenó Edward separándola de su cuerpo y frunciendo el ceño.

—Ten cuidado.

Edward tomó la escopeta que guardaba en el armario, ni siquiera estaba cargada, pero era lo suficiente como para asustar a cualquier intruso. Él fue el primero en salir, Bella se dirigió a la habitación de los niños, no entró por temor a perturbar su descanso, se quedó afuera esperando por el grito de Edward alertando que llamara a la policía.

Pero nada de eso llegó, en su lugar una maldición seguida de una risa bastante escandalosa y conocida le permitió volver a respirar con tranquilidad. Bella bajó las escaleras notando las luces de la sala principal encendidas, y entró para toparse con la rubia luchando por soltarse del agarre de Edward.

—¿Rosalie?

—¡Bella!, mi cuñada favorita, tú me agradas mucho más que el amargado de mi hermano.

Edward mantuvo el agarre en su brazo, ejerciendo más presión de la que debería.

—¿Qué haces aquí, Rosalie?

—Esta es mi casa, Eddie, que seas el mayor y te hagas cargo de este lugar no quiere decir que me puedes negar la entrada, además fui muy silenciosa, entré por la puerta de servicio, ya sé que no quieres que tus amados huéspedes vean a la porquería de hermana que tienes.

—Nunca te he dicho de esa manera.

—Pero lo piensas, y suéltame que me haces daño.

Bella miró hacia atrás, todo seguía en silencio, al parecer los únicos tres huéspedes que utilizaban las habitaciones adyacentes al comedor no se despertaron, tampoco había rastro de los niños, lo cual era una buena señal.

—Vamos a llevarla a que descanse, Edward, es de noche, y lo último que queremos es que los niños se despierten por el ruido.

—¡Niños! ¿Dónde está el mío?

—Durmiendo —contestó Bella acercándose a ella.

—Quiero verlo.

—Lo verás mañana y solo si estás sobria, aseada y bajo mis términos —gruñó Edward obligándola a caminar.

—Siempre tan mandón —respondió Rosalie rodando los ojos—. Lo mantuve vivo por cuatro años, tú lo has tenido dos, sé cómo cuidarlo.

—Una palabra, Servicios infantiles.

—Esas son dos, genio.

Bella le siguió, escaneando rápidamente el sitio, asegurándose que todo estuviera en su lugar, las celebraciones de Año Nuevo comenzarían desde temprano y lo último que quería era quejas porque el salón principal no estaba lo suficientemente ordenado.

—¡Soy una dama, idiota!

Bella subió los escalones corriendo y se dirigió a la habitación de huéspedes, Edward había llevado a Rosalie directamente al baño en donde abrió el grifo de la regadera y pretendía meterla bajo el chorro de agua, Rosalie peleaba y pataleaba.

—Deja que yo me haga cargo.

—No, está ebria y drogada y tú embarazada, no hay manera de que...

—No estoy drogada, solo un poquito borracha, sabía que me sacarías a patadas de aquí si traía un poco de droga encima.

—Aún lo estoy considerando.

—No lo harás porque está nevando y a menos que quieras explicarles a tus huéspedes por qué hay una mujer desnuda en tus preciosos jardines invernales, me dejarás aquí.

Bella contuvo la furia de Edward, Rosalie ciertamente sabía qué botones presionar para hacer que la infinita paciencia de Edward se fuera al caño.

—Me haré cargo.

—No.

—Sí, tu hermana necesita asearse, un baño a profundidad. Si mañana estará frente a Jeremy necesita sacar toda esa mugre y peste.

—Puedo hacerlo, quizás sumergirla en la bañera no sea tan malo, puede que hasta lo disfrute.

—Bastardo.

—Por favor, amor, deja que me haga cargo, solo dame veinte minutos, puedes ir por algo para que cene o puedes esperar en la habitación, pero déjame que me haga cargo.

—Sí, Eddie, deja que Bella me ayude, porque mira que querer verme desnuda, eso es enfermo, incluso hasta para mí.

Edward terminó aceptando, pero dejó la puerta del baño abierta, nada contento ante la idea de dejarla sola junto a su hermana.

—Es bueno sentir el amor familiar de nuevo, normalmente cuando me jalan y zarandean es cuando me están dando por el culo o cuando estoy en medio de dos tipos cachondos, o también cuando me están guiando para dar una mamada después de que otros cuatro tipos se hayan corrido en mi boca.

Bella prefirió ahorrarse su comentario y comenzó a llenar la tina mientras Rosalie se desvestía detrás de ella, Rosalie seguía hablando de sus hazañas sexuales y cómo es que le gustaba un poco de contorsionismo durante el sexo. La tina ni siquiera estaba a la mitad, pero la rubia ya se estaba metiendo.

—Esta mierda está ardiendo.

—Aún no estaba lista.

—Espero que le prepares mejores baños a mi mocoso, recuerdo que tenía unas nalguitas muy delicadas, se rozaba por todo.

Bella se reservó su comentario, aún recordaba al delgado niño que se cubría las nalgas cada vez que lo intentaba bañar y que sollozaba cuando intentaba embadurnarlo de crema y/o vaselina.

Mientras le ayudaba a lavarse el cabello dejando que Rosalie solo jugara con la cristalina agua, no pudo evitar pensar en Jacob y Tanya, no habían sido precisamente las primas más apegadas, a pesar de que la oportunidad siempre estuvo ahí, fue una completa perra con ella y la idea que por su culpa cayera en manos de Jacob para hacer de ella su marioneta, le causaba náuseas.

Rosalie se había quedado dormida apenas tocó la cama, Bella le puso un largo camisón solo para cubrir su desnudez y la arropó, Edward había trancado la puerta y encendido la lámpara junto a Rosalie después de acariciarle la mejilla, quizás fuera demasiado duro con ella a veces, pero Bella no dudaba de lo mucho que quería a su hermana y sus esfuerzos para intentar sacarla del mundo en el que se había hundido.

Le había dado unos minutos de privacidad a Edward con Rosalie, así como para dejarlo cerrar con llave la puerta de la habitación para evitar que hiciera algún desastre o perturbara a los niños demasiado temprano.

Ahora estaba en su habitación, con una idea en mente.

Edward entró a la habitación, sorprendiéndose de encontrarla sentada de manera recta al filo de la cama.

—¿Bella?

—Creo que debo de contarte quién es la verdadera Marie Denali.