Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


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Capítulo 16

Edward comenzó a negar con la cabeza, pero Bella no le permitió decir una palabra.

—Soy la primera en querer borrar cualquier recuerdo de ella, hacer como si jamás hubiera existido, como si realmente hubiera sido Bella Swan, la niña criada en una pequeña familia rodeada de amor, pero no soy esa persona.

—Denali o Swan, eso ya no importa —negó con la cabeza al mismo tiempo que se sentaba junto a ella—, eres Cullen ahora, mi hermosa Bella Cullen, la mujer más valiente, amorosa, inteligente y encantadora que conozco.

—También amo ser Bella Cullen, pero gracias a Marie es que ahora lo soy.

Bella entendió a la perfección el ceño fruncido de Edward, también había sido toda una revelación para ella.

—Desde que hui de aquel hotel hasta que desperté y te vi a ti, culpé a Marie de todo lo malo que me pasó en la vida, incluso cuando se me quemaba la comida y me era difícil trabajar para ti, la maldecía por hacerme tan inútil, he pasado los últimos días aborreciéndola por traer su vida y arruinar la mía, deseando que jamás hubiera existido, pero ahora por fin me di cuenta que gracias a ella es que estoy aquí.

»Marie era una perra, vivía en una jaula de oro y estaba dispuesta a sufrir de las cosas más viles solo para asegurarse de que su vida de lujos jamás se viera afectada, concentrándose en la manera de verse guapa y joven para atraer al mejor prospecto de marido —negó con la cabeza, riendo irónicamente—, pero ella era fuerte, por fin veo que lo era, no era una cobarde por no atreverse a pelear con un hombre que le doblaba de tamaño y fuerza, no era cobarde por esconder con maquillaje las magulladuras que tenía prácticamente cada día, era fuerte, valiente y dentro de ella siempre existió una fortaleza que ahora puedo notar.

»A pesar de saber los riesgos que corría al ser encontrada, salió de ese hotel, aventurándose a las calles de una ciudad que no conocía, a un clima terrible al cual no estaba acostumbrada, caminando por varios kilómetros solo para mantenerse segura y a salvo, siguió adelante aun cuando la idea de acostarse con unos cuantos desconocidos y después tener un nuevo collar de diamantes taladró su mente, continuó caminando a pesar de saber que Jacob la castigaría si llegaba a atraparla, no se detuvo aun cuando tenía sus piernas entumecidas y sus dedos y labios estaban morados debido al frío, Marie fue la persona más valiente y yo la quise borrar para siempre, diciéndome cada mañana que ella no pertenecía a mí, que era alguien que ni siquiera merecía ser recordada.

Sintió la picazón de las lágrimas contenidas, Edward la sostuvo de la mano para darle valor.

—Fue Marie quien ideó el plan de perder la memoria, la misma que me dio fuerza para cosechar algodón y remendar los pantalones rotos de un nene con la sonrisa más bonita que alguna vez tuvo el placer de ver, fue ella quien me dio las agallas para luchar por el hombre por el que mi corazón se volvía loco apenas lo sentía cerca y que aún palpita como un loco solo por tenerte cerca.

—Marie es una gran mujer.

—Lo es, y es hora de que deje de menospreciarla y querer borrarla para siempre, la he tratado como si fuera otra persona, como si Mare fuera una impostora que intentó robarse mi vida, cuando siempre he sido Marie, cada vez que invento un cuento para los niños es Marie quien me da la confianza para saber que puedo crear cuentos aun cuando a mí nunca me los contaron, es su voz la que me alienta a montar a caballo, a atender las cabañas y los huéspedes, Marie y Bella son una misma persona y estoy cansada de negarlo.

—No lo hagas, Marie o Bella, yo siempre te amaré.

—Y yo a ti, amor, siempre lo haré, pero… aunque ahora me gusta pensar de esa manera, no puedo dejar de pensar que cada cosa horrible que hice, fui yo, no Marie, no puedo simplemente culparla y olvidarme de todo.

—¿Qué quieres decir?

—Quiero decir que soy despreciable y tengo que aceptar y hacer frente a lo que hice —suspiró cansada—. ¿Sabes por qué soy tan paciente con los niños? ¿O por qué a pesar de que la última vez terminó robándose la mitad de mi maquillaje y ropa sigo tratando a Rosalie con cariño? Es porque Rosalie me recuerda demasiado a mi prima Tanya, sus padres murieron cuando tenía seis, yo tenía ocho y la idea de tener que compartir mis cosas era inaceptable, hice de su vida un verdadero infierno.

—Los celos son normales en los niños.

—Lo son, Tony los tuvo las primeras semanas con Jeremy, pero los superó y fue feliz con un compañero de juegos, yo no lo hice, tomé cada una de las oportunidades que se me presentaron para hacer que Tanya se sintiera menospreciada, que supiera que era un estorbo, aun cuando no lo era. Me gustaría decir que conforme crecí las cosas cambiaron, pero incluso antes de venir aquí, me mofaba de ella, la desalentaba, destruí su confianza en ella solo porque podía, y ahora que está a merced de Jacob no puedo dejar de pensar que fui yo la culpable de que terminara de esa manera, fui una escoria.

—No lo fuiste, la vida te llevó a actuar de esa manera, pero has cambiado, te has dado cuenta que esa no era la vida que querías.

—Quizás ahora intento redimir mis culpas, pero eso no borra lo que hice. Estos últimos tres años he intentado convencerme que soy Bella Cullen, olvidándome de Marie y todo lo que ella fue, pero también soy ella, por más que no quiera aceptarlo. Fui yo quien permitió que Jacob abusara de mí, fui yo quien puso en primer lugar una vida de lujos en lugar de respetarme a mí misma, soy la culpable de que Tanya cayera en manos de Jacob, fui yo y mi cobardía la que te escondió toda su vida y quiso comenzar de cero.

—Pero también eres tú la que está aquí, la que sobrevivió, fuiste ella pero ahora eres la maravillosa mujer con la que comparto alegremente mi vida.

—Y por esa razón debo enfrentarme a toda la mierda que dejé atrás.

—¿A qué te refieres?

—Sé que aunque te pida que me dejes enfrentar a los Denali sola, no me lo vas a permitir.

—Claro que no, de ninguna manera dejaré que vayas tú sola con los Denali, de hecho, ellos tendrán que venir aquí y ni siquiera así te dejaré sola.

—Lo sé, pero quiero pedirte que me dejes hablar a mí, no importa lo groseros, desagradables o malditos que sean, deja que yo me haga cargo.

—Bells, no sé si pueda, no tolero que te falten al respeto.

—Confío en que no lo harán, después de todo, son mis padres.

—Trajeron a ese desgraciado, no confío en ellos.

—Yo tampoco, pero tengo que enfrentarlos e intentar deshacerme de ellos, por ti, por nuestros niños, por nuestro bebé y la felicidad que hemos tenido.

—De acuerdo, pero si intentan algo sucio o tan solo tienen la intención de levantarte la mano, los sacaré de aquí de inmediato.