Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 18
—Iremos a cabalgar con Sam, si nos portamos bien nos dejará montar a uno grande y no solo a nuestros ponis, dice que ya estamos listos.
Bella besó las regordetas mejillas de los niños, acomodó sus bufandas y se aseguró de que no se hubieran intercambiado las botas, algo que acostumbraban a hacer pues les parecía divertido, todo eso bajo la atenta mirada de Carmen y Eleazar.
—¿Me vas a decir? —preguntó Jeremy en su oído durante su último abrazo.
Bella suspiró sabiendo que no tenia de otra, después de esa charla seria y sincera con sus ositos.
—Esta noche.
Los niños la abrazaron una última vez y besaron su vientre susurrándole al bebé que se apresurara en nacer pues querían llevarlo con ellos, era la primera vez que lo hacían y no pudo detenerlos.
Los niños se fueron junto con Sam, quien prometió mantener un ojo en ellos en todo momento. Una vez quedaron los cuatro, Edward sostuvo su cintura con firmeza, había prometido mantenerse en silencio, dejando que ella se encargara.
—Pasemos a la oficina, será más cómodo hablar ahí.
Dio media vuelta y caminaron a la oficina, estaba en el ala privada de la casa, lo cual les aseguraba que los huéspedes no escucharían, además de que Rosalie raramente iba a esa parte de la casa, normalmente estaba en la cocina, atiborrándose de cuanto pudiera encontrar.
—Es cierto.
Bella se giró al escuchar la voz de su padre, quien se había detenido en uno de los marcos colgados en las paredes, era la del día de su boda junto con la fotografía de la adopción, en la primera los tres vestían de blanco, Bella tenía un pequeño ramo en su mano y el velo adornando su peinado, los tres sonreían felices, la segunda fotografía eran solo Bella y Tony, ella lo tenía en brazos mientras que Tony sostenía el certificado de adopción en sus manos.
—Nunca debiste dudar —respondió Bella antes de seguir avanzando.
Al entrar a la oficina, omitieron el escritorio, Bella prefirió sentar a sus padres en el sofá mientras que Edward permaneció de pie detrás de ella, siempre alerta en caso de que necesitara interponerse entre ella y los Denali.
—Pensé que cuando nos llamaste era para decirnos que querías regresar con nosotros —dijo Eleazar sin sentarse, manteniéndose de pie con las manos en sus caderas—, pero ahora estás embarazada y aparentemente con un matrimonio legal y un niño a cuestas, ¿cómo es que la hija que yo eduqué terminó de esta manera?
—Porque estaba harta.
—¿Harta de la buena vida? —preguntó sarcástico.
—Sí, harta y cansada, y no estaba dispuesta a ser humillada por más tiempo.
—¿Humillada? Ahora crees que es así, pero…
—No, papá, no lo vas a minimizar, tú y mamá sabían la vida que llevaba con Jacob, su dinero y su poder no era justificación para su manera de actuar, ¿me vas a decir que no sabías de las prostitutas que llevaba a casa? ¿O acaso nunca viste los golpes?
Eleazar desvió la mirada mientras que Carmen mantuvo su vista en el piso, negándose a ver a su alrededor. Era su momento de pedir una explicación, exigirles que le dijeran por qué nunca hicieron nada, por qué a pesar de que muchas veces Bella estuvo cojeando o con más maquillaje de lo normal nunca se lo cuestionaron.
Pero siendo sincera, conocía la respuesta, los Black eran los grandes amigos de sus padres, quienes les ayudaron a hacerse de su fortuna, permitir que Jacob hiciera lo que quisiera con ella era una manera de agradecerles.
El precio a pagar por una buena vida.
—Mi vida como una Denali terminó hace tres años, mucho antes de que me casara con Edward, mucho antes de que siquiera llegara a sus tierras. Sabía a lo que me enfrentaba cuando salí del hotel, regresar con ustedes no era una opción, le hubieran abierto la puerta a Jacob y dejado que me llevara de nuevo a casa o incluso ustedes lo hubieran hecho.
—No —interrumpió Carmen sin levantar la mirada—, nunca lo hubiera hecho.
—Trajeron a Jacob aquí, mamá, ¿necesitas otra prueba de lo que ya sabemos?
—No pensé que él fuera a venir —dijo Eleazar causando el bufido de Edward—, es verdad, yo estaba hablando con Tanya, diciéndole que no regresaríamos a casa ya que tú estabas aquí, no sé si él escuchó y por eso vino.
—No puedes esperar que te crea.
—Espero que lo hagas porque te estoy diciendo la verdad, admito que sigo creyendo que un matrimonio con Jacob sería mejor.
—No me sorprende que pienses eso.
Bella sentía que no estaba llegando a ningún lugar, quizás había sido una pérdida de tiempo esa reunión, tal vez no había planeado muy bien qué decir.
Se rio sin humor, sabía qué decir y debía fajarse bien los pantalones y afrontar la situación, se lo había prometido a Edward, y por el amor a él y a su familia cortaría de raíz el problema.
—No los necesito en mi vida, no los necesité como Marie y estén seguros que no los necesito ahora como Bella.
Escuchó el sollozo de Carmen, pero no la detuvo, había escuchado a su madre llorar infinidad de veces solo para conseguir lo que deseaba, aprendió que un llanto de ella no era precisamente por dolor, arrepentimiento o culpa, era solo una forma de chantaje y Bella no iba a volver a caer.
»Hice mi vida, una mejor vida, una en la que soy feliz, en donde soy amada y amo, en donde estoy protegida por un hombre que sé que realmente me ama y no me lastimará, tengo dos hijos… tres si contamos al que estoy esperando, ustedes ya no entran en mi vida, ni siquiera logro entender por qué decidieron venir aquí.
—Porque aquí es donde te perdimos —dijo Eleazar con la voz entrecortada—, porque pensamos que, si buscábamos por la zona, podíamos encontrar tu cuerpo y despedirnos de ti de la manera correcta.
Bella no esperaba esa respuesta y por la forma en la que Edward se acercó a ella y la tomó suavemente de la cintura, él tampoco la esperaba.
—Puedes decidir no creer en mis palabras, pero a pesar de lo maldito que crees que soy, sigues siendo mi hija, y por tres largos años pensé que Jacob realmente te había matado, regresó diciendo que habías escapado con tu amante, pero yo no te había educado de esa manera, sabía que jamás te hubieras marchado.
—¿Pensaron que él me…?
—Por eso es que vinimos aquí, vendimos las acciones de la compañía, no tenemos nada que hacer en Nueva York, solo conservamos la casa, pero pensábamos venderla una vez nos asentáramos aquí, aunque fue más complicado de lo que imaginamos, ni siquiera el investigador privado logró encontrar algo, al parecer la gente de Charlotte es reacia a decir información a desconocidos, por eso es que íbamos a regresar a Nueva York, si el detective no pudo encontrarte, entonces no había manera de que lo hiciéramos.
—Pero lo hicimos, estás aquí, viva, en una vida lejos de nosotros.
Bella miró a sus padres, jamás había visto a su padre de manera vulnerable, ni a su madre tan nerviosa, quería desconfiar, decirles que no les creía nada y correrlos de su hogar, así como obligarlos a regresar a Nueva York.
Pero no creía que los ojos rojos, la mirada de dolor y los hombros caídos por la derrota pudieran fingirse.
¿O sí?
Hola!
Originalmente está historia era muy corta por ser navideña (solo quince capítulos) pero ya que me atrase con las actualizaciones, decidí aumentar los capítulos para que ustedes tengan una historia más completa.
Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en el mundo entero.
Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.
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