Aquí la segunda parte, espero les guste, con las otras en camino también que subiré durante el finde.
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Para ser lunes había sido un día bastante agitado, tratar de ser amable con las clientes las incomodaba, porque ella nunca era así, ella solo cumplía con su trabajo, pero para la maldita anciana no era suficiente.
En su camino de vuelta a la estación de trenes recordó la incómoda situación;
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"Y como se encuentra hoy señorita?" dijo Mitsuki forzando una sonrisa con una clienta que parecía unos cincuenta años.
"Eeh...Mitsuki-san estas bien? Normalmente es solo el corte es raro que hables" estaba muy confundida.
"Claro que sí, no está demás revolver las cosas un poco"
'Odio esto con mi vida' fingir ser agradable no era lo suyo, definitivamente.
"Okay...bueno mi hija se graduó hoy de secundaria, ya sabes la del medio, y todas las otras madres estaban…" la señora siguió con su plática de lo más bien, pero para la rubia era un martirio.
'Esto no va a ser fácil' pensó aterrada sabiendo que era solo el primer día.
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Al estar pensando en su mierda de día no se dio cuenta de que había comenzado a llover.
"Agh...simplemente genial, ahora todo el tren de mierda estará húmedo" quería insultar a los cuatro vientos, pero podía llegar atrasada a su tren, por lo que apresuro el paso.
Su melena corta pero salvaje se humedecía con la feroz lluvia, dándole un look más apacible y menos hostil, pero a ella no le gustaba verse así, tan ...vulnerable.
Al llegar vio que el tren iba a salir en medio minuto, veía a las jóvenes oficinistas con tacones tratando de correr, lo que le saco una risilla.
'La moda es una perra, ¿No?' al tener sus confiables zapatillas nada la paraba, y empapada y algo cansada logro entrar al metro.
Parecía una lata de sardinas, por lo que pudo caminar un poco después de las puertas, todos estaban más o menos mojados por la lluvia, miro a sus alrededores para ver como podría bajarse y que no hubiera algún malnacido que se le ocurriera molestarla hoy, hoy simplemente no era el día.
Al llegar a una de las paradas subió mucha gente, eran los oficinistas del centro, una gran masa de gente la empujo al otro lado del tren, no podía hacer nada.
Sintió una mano en su cadera sosteniéndola con firmeza, quien fuera que sea estaba muerto.
"Hey hijo de…" vio quien era el dueño de tal mano, el jovencito de la mañana, estaba con su esponjoso cabello empapado, se veía más negro que verde, tenía una expresión de sorpresa, para cambiar a una de total terror.
Al darse cuenta de quién era el chico se sonrojo.
Esos ojos color rubí lo miraban con furia, y el despistado no sabía porque, con su mano todavía en su cadera.
"Hey chiquillo, te importa?" le señalo sus caderas, su agarre se había hecho más fuerte y no sabía si le gustaba, pero no quería saber.
"Ohh CARAJO, lo-lo-lo siento, cuando todos entraron casi te golpeas con la puerta y...te tome por instinto, de verdad lo lamento" balbuceo para poder defender su actuar, esperando que la feroz rubia no lo lastimara, pero que tuviera su pelo mojado le dio algo de tranquilidad, se veía muy bien.
Al ver lo pendejo que era, no pudo insultarlo o abofetearlo, el pobre chico tenía muy mala suerte, lo que le dio algo de gracia.
"Hoy simplemente no es tu día eh? primero en la mañana y ahora esto" al tener un día tan de mierda, meterse con los nervios del chico era un buen pasatiempo, una leve sonrisa en sus labios.
"No es m-mi culpa, y en la mañana te hice un favor" respondió el peliverde tratando de defenderse.
"Si si como sea, ¿pero podrías soltarme?" no le tenía tanta confianza al chico, y ya era extraño que no lo golpeara, debería considerarse afortunado.
"Si! Lo siento por…" no pudo terminar ya que el tren había frenado de golpe, unas personas se cayeron de donde estaban, y por efecto domino cayo aún más gente.
Mitsuki tenía miedo de golpear el piso, pero el chico instintivamente, tomo uno de los pasamanos y puso su antebrazo firmemente en la puerta, encerrándola con su cuerpo, apegándose contra la puerta.
La rubia estaba tan confundida, sobre todo porque el maldito chiquillo tenía un buen físico, pudo ver entre los botones de su camisa unos leves pectorales con otros leves abdominales, al parecer era levemente sexy.
Sin contar su esencia, era un olor tan varonil, como no había olido nunca.
Al pasar la conmoción Izuku se separó lentamente, y pregunto "¿Estas bien?" sus ojos fijos en ella, su tono grave y serio, como un auténtico superhéroe.
No podía mostrarse débil, por lo que respondió sutilmente "Si, aunque no te pedí que me ayudaras"
Izuku pensó en decir algo más, pero al ver que estaba a la defensiva y la situación era bastante incomoda no dijo nada, además su parada estaba cerca.
La puerta se abrió del lado de Mitsuki por lo que el paso al lado de ella diciéndole un simple adiós.
Había sido un extraño viaje, había sido un extraño el que la ayudo, había sido un extraño día.
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Llego a su departamento, para ir directo a la ducha, no quería resfriarse, la anciana la tenía en jaque, y pedirse unos días no era opción.
Al ponerse su pijama que era básicamente, una polera morada con unos pantalones sueltos de un tono más oscuro, sin nada debajo porque lo encontraba molesto, ya era muy vieja como para tener pudor, además era lavar menos ropa.
Eran las nueve y media, siempre que llegaba de trabajar, antes de cualquier cosa, comer o limpiar o cualquier cosa en realidad, le mandaba un mensaje a su hijo.
El divorcio fue duro, para todos, sobre todo cuando su mismo hijo decidió quedarse con su padre, pero era la decisión mas lógica, todo estaba a nombre de él, la casa, el auto, la colegiatura de Katsuki, era lo más racional, pero aun así le dolía.
Desde esos días Katsuki solo se metía en problemas, el malcriado era un genio en los exámenes, pero tenía el peor comportamiento de la clase, no podía evitar sentirse culpable.
Muchos padres desaparecían de la vida de sus hijos al perder la custodia, pero ella no sería así, terminar una relación no significaba perder a su hijo, por lo que todos los días lo saludaba para saber cómo estaba, aunque el maldito adolescente no cooperaba mucho.
La mayoría de los días respondía cortante sin generar más conversación, con un "Bien. " o un "Como sea", solo le hacía sentir que su hijo no quería saber de ella.
Al mandar el mensaje espero, su hijo nunca soltaba el celular así que esperaba su respuesta, vio el "Escribiendo…" en su pantalla, abajo del nombre de contacto "Hijo", no era muy creativa para los nombres, pero si para otras cosas.
Katki: ¿Qué quieres?
Si estuviera en persona le habría respondido con un tirón de oreja, pero era tan difícil escribir en el maldito celular, era muy lenta, ella siempre prefería llamar, pero no quería incomodarlo más, por lo que se demoró en escribir.
Mitki: ¿Y esa frialdad? ni un te quiero a la mujer que dio la vida?
'Ahora sí que te tengo malcriado' pensó divertida la rubia.
Katki: ¿te demoraste cinco minutos en escribir eso?
Mitsuki solo pudo responder, con menos lentitud.
Mitki: no seas insolente, solo quería saber cómo te fue hoy.
No dejaba de ser cierto.
Katki: estuvo bien supongo
Mitki: ¿ningún problema en la escuela? :o
Creía que poner emojis la ponía en onda, un error fatal.
Katki: no sé quién te enseño esas caras, pero no las uses más, es raro
'Mierda' pensó cansada de cagarla.
Katki: no me han castigado esta semana, no necesito que tu también me lo recuerdes
'Osea Masaru también lo sermonea, al fin le crecieron un par de pelotas' una cosa que hiciera bien el inútil de su ex.
Mitki: es lunes y es tu deber
Katki: si si, ¿algo más?
Solo por eso supuso que estaba muy molesto, por lo que solo se despidió.
Mitki: No, buenas noches
Ni siquiera le respondió, ya estaba acostumbrada, pero aun así le dolía, se puso las manos en la cara, mirando sus alrededores y su vida "¿Cómo mierda llegue aquí?".
En el fondo lo sabía, pero volver a lo que tenía no era opción, a ser infeliz y en una casa llena de ira.
Vio su escritorio de nuevo, y dijo "Ah que rayos, al menos me relaja".
En su escritorio había botellas y esencias de muchos tipos, Mitsuki siempre había estado a la moda y le gustaban mucho los perfumes y shampoos que ayudaran a la gente a sentirse mejor.
Pero nunca fue muy buena creando cosas, era buena eligiendo, pero era muy difícil crear ese tipo de cosas sin mucho equipo, además de que las grandes compañías te pasaban por encima.
Sabía que su pequeño pasatiempo no la llevaría a ningún lado, pero al menos la relajaba para poder dormir bien y poder aguantar el siguiente día.
Al mezclar las botellas pensó en la esencia del chico 'De verdad olía bien el bastardo…'.
Había sido un extraño día.
