Me demore harto, en fin, aquí tienen, como ha pasado mucho tiempo un resumen, Mitsuki está a prueba en la peluquería y tiene que cumplir con su familia sin perder la cabeza, ¿lo tienen? Bien, a la historia.
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Ya era jueves, solo un día para esa aburrida reunión de padres, pero tenía que ir, porque era una madre responsable, aunque quizás su hijo nunca lo reconocería, pero ya que.
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Al llegar a la peluquería noto que Tomoko no estaba, al parecer sería un día tranquilo.
"Buenos días" dijo rutinariamente, el resto de las chicas la saludo como siempre, pero Chiyo no estaba a la vista, al parecer estaba en su oficina.
Al llegar a la sala, vio que la anciana estaba con la cabeza en los libros, contando y calculando rápidamente, era muy sorprendente para alguien de su edad.
"Buen día" dijo la rubia con una leve sonrisa, al parecer la anciana quería confirmar sus sospechas.
"Oh...eres tú" dijo desviando su cabeza a los libros, para revisar otra vez la información 'Tenía razón…'
"Hay algún problema?" dijo dejando sus cosas para prepararse para el día, esperaba fuera un día tranquilo, estaba muy equivocada.
"No...y ese es el problema" dijo la anciana parándose de la gran silla de oficina para caminar hacia el salón.
La rubia estaba algo confundida, pero al parecer tenía que ver con los libros de la empresa.
"Odio admitirlo...pero tienes razón, se va algo de dinero en esos productos que ya nadie usa, hay que cortar los servicios con los proveedores"
Mitsuki tenía una leve sonrisa, le había ganado un round a la anciana, pero más sabe el diablo por viejo que por diablo.
"Y tu serás la que hablara con ellos" dijo sentándose en el mostrador, ella atendía la caja después de todo.
"¡¿Que?!" era una mala pasada y no tenía sentido.
"Tú fuiste la que encontró la falla, además soy una pobre anciana puede que no me tomen en serio y sigan trayendo el producto, tu eres una mujer desagradable, no creo que puedan contigo" dijo la honorable señora abriendo la caja por si llegaban clientes.
Mitsuki pensó en insultar a su jefa en ese mismo instante, pero igual que ayer con ese travieso niño, decidió reprimir esa ira, y responder de la mejor forma posible, lo que ella no sabía es que era otra prueba de la anciana.
"Está bien...cuando tengo que hacer la llamada?" dijo la rubia sobando el puente de su nariz por lo estresante de la situación.
"Mañana, si quieres tomate todo el día para hacerlo, pero no puedes salir de la peluquería sin hacerla, ahora prepárate al parecer vienen clientes" dijo Chiyo al ver como venían un par de figuras a la puerta.
"Tomoko!" dijo una voz femenina y fuerte, tenía el pelo verde y largo, estaba suelto sin ningún detalle, con una bandana en la frente, era algo salvaje.
"Emi!" dijo la peliverde con un tono igual de fuerte, yendo a abrazar la que parecía ser su amiga.
Las dos conversaron a la velocidad de la luz, mientras la otra chica estaba callada a un lado, tenía el pelo blanco con pintas rojas, muy atado en una coleta, tenía lentes y se veía algo incomoda.
"Qué bueno que pudiste venir, ¿pero no es día de escuela?" dijo la chica mientras recibía las cosas de su amiga.
"Nah, estaban remodelando unas salas así que decidí aprovechar el día y tener un corte, además de todos los chismes que tengo!" dijo con una gran sonrisa.
"No esperaba menos, ¿y tú quién eres? estas muy callada, oh eres muda? lo siento-" dijo viendo a la chica algo timida y encorvada, era tierna.
"Tomoko" dijo Emi para frenarla "Ella es Fuyumi, es una colega que llego hace un par de meses, la vi complicándose con su cabello así que la rapté para que viniera conmigo" dijo la profesora con una sonrisa maliciosa rodeándola con el brazo.
"Mucho gusto…" dijo suavemente la chica.
El resto de las chicas saludo, como era costumbre Emi seria atendida por Tomoko, pero había una duda respecto a la chica nueva, ¿quién la atendería?
Ryuko y Shino estaban jugando piedra papel y tijeras para ver quién sería la vencedora, mientras Mitsuki estaba sentándose esperando a la siguiente persona.
Pero Chiyo tenía otras cosas en mente.
"Emm chicas, pueden venir un poco? ustedes dulzuras siéntense ahí esto solo tomara un momento" dijo con ese tono de abuelita que ni los adultos podían resistir.
Las docentes con algo de confusión se sentaron, no podían resistirse a la voz de una abuelita.
"Que sucede? ya estaba por-"
"Ya lo sé, pero esto es lo que va a pasar, Ustedes tres atenderán con mucho cuidado a la chica nueva, es su primera vez aquí, no la presionen, tiene que sentirse cómoda, pueden incluso ver más que el cabello, no tenemos ese set de manicura para que no se ocupe, y sé que las tres saben usarlo, veo lo que hacen en su tiempo libre" dijo tajantemente la jefa, las tres no pudieron rebatirla, pero si ellas se ocupaban de Fuyumi…
"Espera, ¿yo tengo que quedar con ella?" dijo Mitsuki gritando en voz baja, apuntando a la estridente chica.
"Ella es parlanchina, tu no lo eres, es tu punto más débil, las chicas necesitan expandirse un poco, no podemos solo dedicarnos al cabello, no ahora" dijo seriamente, ninguna la cuestiono, todas eran conscientes de la delicada posición de la empresa.
Pero había salones mucho más equipados, llenos de publicidad y otros servicios, la mayoría de sus clientes eran gente que ellas conocían, casi parecía que asistían por pena y costumbre, más que por el mejor servicio de la zona.
Pero Mitsuki había notado algo en su tiempo aquí, todos esos lugares, eran iguales, les decían a las chicas que eran feas, y que en sus salones serian hermosas, quizás podían diferenciarse de otra forma, pero necesitaba pensarlo más a fondo.
"Está bien anciana…jugare tu juego" dijo dando la espalda dando inicio a la jornada.
Las otras chicas saludaron a Fuyumi cortésmente y la invitaron a pasar a una de las sillas, ella con algo de duda acepto.
Mientras Mitsuki se acercó con algo de miedo a la energética chica "Por decisión de nuestra jefa seré yo la que te atienda hoy, espero no sea problema" trato de fingir su mejor sonrisa.
"Oh...está bien, ¡mientras haya charla no me importa!" dijo prácticamente brincando a la silla que parecía haber usado siempre.
La rubia puso el delantal sobre Emi, pero ahora venía la parte difícil.
"Y que estilo estas usando? quieres recortarlo o-"
"No lo sé, no me importa, ¿porque la vida es tan difícil? "dijo dramáticamente escondiendo su rostro con sus manos.
'Y a esta que mierda le pasa?' Mitsuki no sabía qué hacer, pero tenía que mantenerse profesional.
"Hey a todos nos toca duro de vez en cuando...que tal si te lavo el cabello y luego decides que hacer" dijo sabiendo que la anciana tenía los ojos clavados en su espalda.
Al ser tan temprano tenía mucho tiempo para esto.
"Parece un buen plan!" dijo la chica cambiando de ánimo totalmente.
'Ya veo porque es amiga de Tomoko, está loca' pensó la rubia mientras roseaba suavemente agua con acondicionador en su cabello, era suave pero firme a la vez, pero notaba que las puntas estaban algo resecas.
Para ella no era tan difícil cortar cabello, con algo de internet todo se aprendía, y con Chiyo pudo pulir un par de cosas, pero la verdad solo sabía lo básico.
'Tengo que hablar con ella, o si no esto será horrible para las dos'
"Y escuche como es profesora? ¿cómo es eso? no es muy estresante estar con los niños todo el día?" había tenido un buen comienzo, además ella sabía de niños berrinchudos.
"Nah, adoro a esos chicos, además en la adolescencia molestarlos tiene un placer extra, creen que es el fin del mundo, aunque es otra persona la que me da problemas…"
El tono que uso, le dijo algo, la rubia evaluó rápidamente la situación y decidió seguirle la corriente.
"Mmm parece importante, de quien se trata? ¿un admirador secreto?" dijo la rubia tratando de sacar información mientras reclinaba la silla para lavar con agua caliente.
"No es nadie...solo un conocido que no sabe ceder nunca"
'Mmm...debe ser un estirado, no me gusta meterme en la vida de los demás, pero mi sueldo está en juego y apuesto que la anciana me está mirando' pensó Mitsuki antes de responder.
"Los hombres son simples, solo piensan con lo que tienen entre las piernas"
La peliverde soltó una gran carcajada al escuchar eso, al parecer no sería una mañana perdida.
"Ojalá fuera así, pero este solo piensa en su trabajo, además que con suerte duerme"
"Juega en su terreno, te apuesto a que si muestras que puedes ser más seria te echara el ojo, puedes invitarlo a una cita para hablar de trabajo y luego depende de cómo se den las cosas" dijo la rubia sacando la bandana de su cabeza.
"Y para asegurarnos de que te eche el ojo vamos a darte un look de oficinista que no podrá pasar por alto" dijo reclinando más la silla.
"Como sabes tanto? te ves bastante joven" dijo Emi sorprendida por los consejos.
"Tengo experiencia en el campo…" dijo Mitsuki sin querer decir su edad.
Era algo que la acomplejaba, sentía a veces que todo lo que había pasado hasta ahora había sido una pérdida de tiempo, las chicas tenían toda su juventud para equivocarse y volver a intentar, ella no tenía ese tiempo, y a veces tampoco la energía.
Pero ahora no podía equivocarse, con delicadeza y seguridad corto las puntas del cabello de Emi para darle menos locura y un poco más de seriedad, para luego peinarla y que quedara todo derecho, no tardo tanto como antes, quizás porque sentía a la anciana mirándola y tenía que dar su mejor esfuerzo.
"Y ahí esta...que te parece?" dijo mostrándole el espejo.
"Me veo tan estirada! ¡Es perfecto! Además, si quiero volver a tener mis puntas solo puedo peinarme, ¡muchas gracias!" dijo la maestra con una gran sonrisa.
Pero en la otra silla no habían perdido el tiempo.
"Estas muy tensa, ¿qué te acompleja? anda son las únicas clientes nada saldrá de aquí" dijo Shino mientras masajeaba los hombros de la chica gentilmente.
"Es solo el trabajo…" estaba mintiendo.
"No lo creo! Shino puede leer mentes así que no intentes mentirle" dijo Ryuko peinando el cabello de la chica, tenía buen cabello, pero las puntas estaban descuidadas y podía darle más color y brillo.
"Solo porque haya estudiado psicología no significa que pueda leer mentes" todo mientras Tomoko atendía las uñas de la chica, al parecer trabajar con niños era algo muy estresante, las tenía poco cuidadas y algo rotas.
"HEY! ¿estas cocinando mucho? o lavando muchos platos? tus uñas son un desastre, pero no es nada que no se pueda salvar" la chica estaba superada así que decidió seguir el juego, vio como Emi seguía conversando con su peluquera.
'Supongo que no hace ningún daño...además esa chica es psicóloga'
"Es mi familia, yo cocino para ellos, pero siento que es demasiado el peso, la verdad es muy exhaustivo, la verdad …el trabajo no se compara con estar en mi casa de locos" dijo la joven dejando que sus problemas se disiparan con la espuma.
Las chicas sonrieron de lado a lado, era genial ver que las chicas se abrieran, tenían que apoyarse entre ellas, "Tienes que hacer lo que te gusta, pero por ti, no por los demás"
"Cada quien madura a su ritmo y no es justo que ellos no crezcan porque tú los apoyes"
"Come helado, ¡a mí siempre me hace sentir mejor!"
Mitsuki estaba riendo viendo como las chicas estaban atendiendo a Fuyumi, mientras Emi ya estaba parándose, lista para el combate, "Voy a comprar unos helados, pero antes voy a pagar mi fabuloso corte"
"Adelante" dijo Mitsuki cortésmente, la verdad cuando si quería trabajar era bastante grato, al parecer la presión de la anciana si servía de algo.
Al salir le hizo un gesto a Fuyumi, ella solo asintió mientras las chicas la abrumaban con sus cuidados, al parecer había valido la pena pagar un poco más por el trato.
"Cada chica tiene lo suyo Mitsuki, no tendrás habilidades técnicas como ellas, pero tienes experiencia, experiencia que ellas no tienen, mucha gente pagaría para tener esto, pero hay que saber cómo hacernos conocidas, pero esto, crea fidelidad, clientes que vienen constantemente" dijo la anciana mientras cerraba la caja.
Mitsuki la vio y vio de nuevo a las chicas, Shino sabía hacer masajes, Ryuko sabía mucho sobre cabello, y Tomoko sabia manicura y probablemente pedicura solo por lo curiosa que era.
Pero ella también sabía algo, era química, solo tenía que aplicar lo que sabía, a este negocio que al parecer tenía algo de potencial, solo tenía que averiguar cómo.
"Siempre habrá peluquerías mujer, trabajas con gente, no con cosas, las cosas cambian, como esos celulares que cada vez son más planos, pero no la gente, la gente cambia, pero siempre necesita cortarse el cabello, o incluso aprender lo que hacen ellas" dijo la anciana retirándose a su oficina.
Mitsuki seguía pensante ´Tienen mucho potencial...como el que yo tenía', pero algo que dijeron las chicas llamo su atención.
"Y no tienes novio?" dijo Ryuko terminando de peinarla.
"Ehhh...no, no tengo tiempo para esas cosas" dijo algo avergonzada.
"Pero si eres tan tierna, de seguro debe haber alguien" dijo Shino terminando su masaje.
"Bueno...hay un profesor de historia...que es bastante guapo, y siempre me saluda, pero debe ser por cortesía" dijo pensando en el castaño que a veces le sacaba suspiros.
"Suena a que le gustas, ¿les habla así a otras chicas?" dijo Tomoko dejando secar las uñas de la joven.
"Las saluda a todas, pero conmigo es siempre más...atento, siempre me sirve café a pesar de que no tolero la cafeína, pero no sé cómo rechazar la taza así que me quedo callada" dijo con algo de rubor en sus mejillas.
Las tres se miraron entre ellas, al parecer Shino había leído sus mentes y ya sabía que decir.
"La próxima vez que se acerque, le dices que no tomas café, pero que felizmente aceptarías un té...después del trabajo" dijo con una sonrisa dejando que la chica pudiera pararse.
"Como...como una cita?" dijo sorprendida de lo que podía llegar a pasar.
"Claro, tienes que tener tiempo para ti, y por lo que siempre dice Emi trabajas muy duro, un día que no des el cien por ciento, no hará daño" dijo Tomoko ayudándola a pararse.
"Supongo...que no es un mal plan" dijo para dirigirse a la caja y pagar en efectivo, era bastante dinero.
Mitsuki también sabia como usar la caja, pero estaba algo perdida, 'Que suerte va a tener una cita...y porque mierda me importa?, así que la anciana llego a cerrar la venta.
"Muchas gracias por haber venido jovencita"
"Gracias a ustedes, no hay alguna forma de dejar propina o algo? me siento como nueva" dijo radiantemente, la verdad se veía muy bien, con su cabello brillante y sedoso, su postura no era tan encorvada y sus uñas estaban brillantes y derechas, era una nueva Fuyumi.
"Eem claro que si" la anciana vacío un frasco con algodones y lo puso en frente.
'Buena improvisación anciana' pensó la rubia, justo cuando habia llegado Emi de comprar.
"Wow! te ves tan bien, te dije que sería una buena idea venir, ten" le paso el helado.
"Tuviste razón, hay que decirle a las demás, Adiós, muchas gracias" dijo a las chicas.
Todas se despidieron, al cerrar la puerta, las tres celebraron.
"Escuchaste? ¿van a traer más clientes? eso significa más ventas" dijo la castaña muy emocionada.
"Lo que significa mejores sueldos" dijo la rubia.
"y más helados!" dijo la peliverde llena de alegría.
Pero Mitsuki tenía que arruinarles la fiesta, pero con una buena intención.
"Eso depende, probablemente sus amigas quieran el mismo trato que le dieron a ella, y a no ser que no tengan clones, no podrán atender más gente" dijo con los brazos cruzados.
El trio se quedó pensante hasta que la realidad las golpeo.
"ES VERDAD!" gritaron las tres al unísono.
"Y que sugieres?" dijo la anciana prácticamente retándola.
Ahí fue cuando Mitsuki uso su cabeza para algo bueno.
"Digo que usemos la generosa propina de la chica para arreglar el teléfono que tenemos, con suerte funciona, así las clientes podrán reservar su sesión para que no haya topones entre chicas"
La anciana sonrió, no era una mala idea.
"Está bien...pero tú te encargaras de las llamadas cuando no estés cortando cabello, ya que fue tu idea y no es una inversión menor"
No podia ser de otra forma, pero eso no era lo único.
El resto de la tarde estuvieron conversando de los arreglos que habrían, como las redes sociales de la compañía y su presencia, las chicas se encargarían de eso, siempre andaban con sus celulares, pero al cambiar la dinámica, significaba que Mitsuki tendría que ser aún más rápida cortando cabello, las chicas se tardaron alrededor de treinta minutos con Fuyumi, si llegaban más clientes, ella tenía que responder, no podían costear otra empleada, pero el tratamiento completo no era tan barato así no que debería haber tanta demanda por él.
Pero toda la actividad era vista por la competencia, el salón de al frente, una franquicia extranjera que tenía sucursales en todo el país, pero esa vieja peluquería no cedía, no querían vender y tenían suficiente clientela para pagar las rentas y al parecer sueldos.
La dueña tenía que entrar en juego, levantando su melena rubia, se retiró de la entrada.
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Al cerrar la puerta, dando termino al día, sin antes decirle "Recuerda que mañana tienes que hablar con los proveedores, hay que hacer las cosas bien, solo tienes una chance"
"Lo sé, anciana, lo sé" con eso dirigiéndose a su estación, sin antes hablar un poco con las chicas.
"Estuviste muy bien hoy Mitsuki, ¿qué te paso?" dijo la castaña cerrando su abrigo.
"Supongo que no quería seguir con la misma rutina...además ustedes vieron como me hablo la anciana, estoy bajo prueba" dijo con su semblante serio, no tenía tiempo que perder.
"Bueno...todas en realidad, si puede presionarte a ti, también puede hacerlo con nosotras, creo que te uso como conejillo de indias, además le gusta molestarte, siempre te enojas" dijo la otra rubia de ojos azules con la vista al frente.
"Como sea...esta es mi estación"
"Oye Mitsuki, ¿tienes que hacer el fin de semana?" dijo Tomoko con una sonrisa de oreja a oreja.
"Trabajar?" dijo con algo de duda, trabajaban en las tardes después de todo.
"Después de eso trabajólica, ¿no te diviertes o algo?" dijo Ryuko junto a su amiga.
La verdad es que no, solo dormía, o se quejaba, o limpiaba, o hacia ejercicio, pero divertirse no estaba en su rutina de fin de semana, pero otra vez se cuestionó las cosas, sobre todo por lo que le decía la anciana 'Solo tengo una chance... ¿qué es lo peor que podría pasar?'
"No tengo nada planeado, normalmente hago la limpieza y las compras de la semana, a veces ejercicio, pero en las noches...estoy libre" dijo sin muchos ánimos.
"Entonces el sábado después del trabajo...no tienes nada que hacer?" dijo la castaña esperando su respuesta.
´Me voy a arrepentir de esto´ pensó rascándose la cabeza, para ver como las tres estaban con los ojos brillantes esperando que contestara.
"No, no tengo nada que hacer"
Las tres al unísono dijeron "¡Es una noche de chicas entonces!"
'Si me voy a arrepentir de esto' para ver que su tren había llegado.
"Díganme los detalles por teléfono, adiós" dijo subiendo rápidamente, mientras las chicas se despedían por la ventana, esperaba fuera un viaje tranquilo, en toda la semana había estado cansada, pero sentía que avanzaba, de a poco tenía que salir de su molde o se volvería loca, al menos no tenía un gato, cuando comienzas con uno, es el fin de tu cordura, sobre todo a su edad.
Logro encontrar un asiento, no era un día tan movido, pero aún falta la parada de los oficinistas, y siempre se llenaba ahí, con ese chiquillo peliverde que la sacaba de quicio, pero no sabía porque, quizás porque era tan inocente, ´Como si quisieras darle una lección…' dijo una voz en su cabeza.
´Que mierda...porque pensé eso? 'pero antes de que pudiera reflexionar el tren se había llenado, unos tipos se habían sentado a su lado, pero como estaba entre ellos y no podían conversar uno se levantó, dejando un puesto libre.
Alguien se dejó caer prácticamente en el asiento llamando su atención por el estruendo 'Tiene que ser una broma…' era el chiquillo de siempre, estaba con ropa deportiva, dejando relucir sus brazos que al parecer eran fornidos, pero eso no dejaba que fuera algo descortés.
Pero estaba con los ojos cerrados, se veía muy cansado, sus rizos estaban algo desordenados, y con lo neurótica que era le molestaba que se viera desordenado, no iba con el '¿y porque mierda me importa como se ve? ´ pensó buscando una excusa, aunque le dio una idea.
'Aunque cortar pelo de hombre es más sencillo, y el salón de enfrente solo atiende mujeres, podríamos hacer el cambio, pero no ahora, tengo que decírselo a las…'
BOING~
Había algo en su busto, mejor dicho, alguien, el maldito chiquillo se había atrevido a recostar su cabeza en ella, y para colmo, seguía dormido.
"Tan cómodo…" dijo entre sueños, pero la realidad era una pesadilla, ya que Mitsuki no podía moverse de la ira que sentía.
'Hasta aquí!' pero una sensación extraña la detuvo de abofetearlo, no era como un pervertido, no la agarro sin más sin su permiso, sino que gentilmente se dejó caer era más un accidente, y al parecer eran cómodas, lo que era un halago, pero ese no era el punto, ella no quería que el siguiera ahí, por las raras cosas que estaba sintiendo.
"Mhmm" tosió la chica moviendo la almohada del peliverde, el cual levanto la cabeza de golpe.
"Ya desperté! Ehh…" vio a la mujer con los ojos rubí con una expresión bastante seria, no parecía feliz, pero al parecer había cometido un grave error.
"Tienes suerte de que este cansada, ¡la próxima vez que uses mis pechos como cojin te golpeare tan fuerte que no sentirás nada el rostro por una maldita semana!" dijo cruzando sus brazos sobre su amplio pecho.
"¡¿Que?! ¡¿Cojín?! ¡¿Pechos?! ¡¿Tuyos?! Ehh, n-no sé qué decir eeeh esta es mi estación así que sí, lo siento muchísimo!" dijo balbuceando y casi gritando mientras tomaba su bolso para huir de la escena.
Mientras recuperaba su compostura los tipos de al lado la estaban mirando, "¡Y ustedes que me ven!" ambos salieron huyendo al otro lado del tren.
No sabía lo que sentía, solo que había sido extraño.
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Llegar a su departamento a simplemente caer en su cama fue el mejor sentimiento del día, solo quedaba un día para el fin de semana, pero era el más complicado, normalmente los viernes tenían mas clientela, además de que tenía que hablar con los proveedores para que dejaran de enviarles producto, pero lo que la había sacado de foco fue la situación del tren.
El toque de otro hombre.
Ni siquiera fue intencional, pero, aun así, al sentarse y oler levemente su ropa, sintió su shampoo, mezclado con su sudor, parecía haber hecho ejercicio o algo así.
Pero había pasado tanto tiempo desde su última actividad sexual, todos los dramas y deudas mataron por completo su libido, o eso creía, porque hubo algo en ese contacto, no sabía que, quizás eran los químicos de los productos de la tienda.
'¿Qué tan difícil puede ser?' dijo con algo de esperanza.
Se puso cómoda, solo con su polera de pijama y su ropa interior, para su edad aun usaba ropa que era sexy, unas bragas color morado oscuro, claro que el imbécil de su ex nunca lo noto, pero no importaba, puso la única almohada de su espalda en el respaldo, para acomodarse.
"Bien...como era esta cosa, ya estoy algo cachonda así que" bajo una de sus manos a su intimidad, era como volver a la adolescencia, recordaba muy poco de cómo se hacía, al pasar un dedo sintió dolor, como si se hubiera raspado.
"Auch auch, cierto no estoy...mojada, pero a ver" cerro los ojos tratando de imaginar, pero no tenía nada, era muy poca la información que tenía, y no era tan creativa, pero cuando creyó tener algo, su teléfono sonó.
Era su hijo.
Era el peor de los momentos, pero si no le respondía sería una mala madre y era la única cosa que no podía ser.
"Que sucede?" dijo enojada, estaba frustrada, y hambrienta, no podía estar más de malas.
"Recuerda lo de mañana anciana, no llegues tarde" dijo pedante su malcriado retoño.
No podía aguantar esa clase de trato, y mezclado con su trabajo y al parecer necesitar liberar tensiones, había sacado lo peor de ella.
"Anciana? escúchame pequeño imbécil, soy tu madre y tienes que respetarme, tu no me das ordenes, tú sigues las mías, ¡será mejor que empieces a comportarte como un hombre normal o te juro que la única mujer que te aguantara en esta vida seré yo!" grito en el teléfono sin pensar en las consecuencias, pero había resultado mejor de lo que esperaba.
Su mama lo había regañado antes, pero nunca así, no sabía que responder, había sentido miedo de su madre como no lo había sentido en años.
'Se supone que los hijos apoyan a sus padres, no les hacen la vida imposible...lamentablemente el lenguaje de Katsuki es más fuerte, tendré que tratar así con él, por ahora…' pensó la exhausta rubia mientras la otra línea estaba muda.
"Solo no hagas un escándalo mañana y duerme temprano, aun te queda por crecer, y buenas noches" dijo con algo de duda al final, queriendo mantener su compostura.
"Buenas noches, supongo" dijo su hijo para cortar la llamada.
Mitsuki se recostó respirando hondo, eso había sido intenso, solo quería ducharse y dormir, no tenía ganas de experimentar hoy, pero pensó en su momento anterior.
'Quizás por eso soy tan cascarrabias...falta que alguien me dé una buena cogida' fue a la ducha esperando que el viernes fuera la mitad de tranquilo que el jueves.
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Me tarde un chingo, les pido perdón de corazón, pero con la universidad y viendo cómo hacer la historia mejor me demoro muchísimo, pero ahora tengo una base mejor formada para poder sacar capítulos mas rápido, así cada 10 días aprox, pero mejor no prometo nada, en fin, espero les haya gustado y recuerden, cualquiera puede escribir.
