A ver, un invitado me dio una review, no soy tan blando como para que algo así me afecte, pero hay que dejar un par de cosas en claro, esta historia, no es pornografía, tengo historias que ya están avanzadas y si quieren ver cosas de ese tono ahi hay, ¿significa que en esta no habrá? No, por algo está la categoría, y el pareado en la historia, no soy un estafador y pueden ver en otras historias que si hay cosas para mayores, pero aquí trato de explorar otras cosas, superación, lazos familiares, estos son capítulos de introducción de personajes, de metas, de retos, y si me centro tanto en Mitsuki es porque, sorpresa, con suerte ha salido en la serie y hay darle un buen trasfondo, todos más o menos ya saben cómo es Izuku y como lo escribo más o menos, y obviamente se sabrán más cosas de él, pero siento que escribir como una mujer separada se reinventa y trata de lidiar con su vida a pesar de todo, es más interesante que sexo sin sentido, incluso en las historias cortas hay algo de previa o si quiera motivos, es tratar de que la historia sea orgánica, si quieren hacer pornografía sin sentido, háganlo, lo digo al final de cada capítulo, cualquiera puede escribir, en fin, ahora viene un capítulo importante, así que disfruten.

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Hoy era el gran día, o mejor dicho el día donde nada podía salir mal, de querer al fin avanzar en la peluquería tenía que salir todo bien con los proveedores, para luego ir a la reunión y que su hijo no la odiara más de lo que ya lo hacía.

Pero no sería así.

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Se levantó algo molesta, recordando las molestias del día anterior, pero con una buena ducha, podría empezar su día.

Pero no había agua caliente.

"No me digas que...Mierda!" era fin de mes, al salir desnuda con su cuerpo húmedo y frio vio la fecha se golpeó en la frente por su ingenuidad, era fin de mes y no había pagado las cuentas.

"Como se me pudo olvidar...agh!" entrando nuevamente a la ducha termino de bañarse con agua fría, al menos ahora estaba despierta, pero muy enojada.

Colocándose sus jeans azules y su polo negro gano algo de calor para su siguiente tarea.

Al dirigirse a la cocina noto que tampoco quedaba cereal, ni yogurt, ni siquiera una fruta.

"Acaso vinieron unos duendes y no me di cuenta?! Aghh está bien está bien comprare algo en la estación" viendo la hora tomo sus cosas para llegar rápidamente a la estación.

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Para su mala suerte todos los kioskos estaban cerrados, por lo que tendría que llegar en ayuna, pero necesitaba comer, al menos un poco de energía, para el viaje.

Al subirse al tren noto lo lleno que estaba, era viernes después de todo y al parecer a todos se les ocurría ir temprano al trabajo para poder salir en la noche.

Comenzaba a sentirse vieja ya que ella no tenía planes, pero tenía trabajo mañana así que era una decisión inteligente, aunque se sintiera muy vieja por su decisión.

Escuchaba a unas oficinistas hablar, ya que estaba forzada a estar cerca de ellas, no porque fuera chismosa, no tanto.

"Hey y lo harán esta noche?" dijo una con un tono algo bajo.

"No lo digas tan alto!...no lo sé es algo tímido y yo también, no lo sé" dijo sonrojada colocándose las manos en las mejillas.

Mitsuki no tenía audífonos, y el volumen de gente no la dejaba moverse, así que sin querer logro escuchar un poco de la conversación ajena, que podía decir? un buen chisme de vez en cuando no hacía daño.

"Solo tienes que leer el ambiente, después de su cita, lo llevas a tu departamento, conversan un poco de la velada y cuando ya estén cerca...¡Boom! te lanzas y todo será maravilloso" dijo la chica con estrellas en los ojos.

'No es un mal plan...pero puede tener fallas, el idiota podría tomarlo como algo muy agresivo y la chica quedaría en una mala posición' pensó la rubia mirando a otro lado, fingiendo que no estaba escuchando cada palabra de la conversación.

"Que? No no no, ¿y si siente que soy muy agresiva? Puede que perdamos todo lo que ya tenemos…" dijo bajando la cabeza.

"Mmm tienes razón… pero tienes otra chance? digo ya fue difícil que te aceptara la cita por lo denso que es, según yo basta con un beso para que despeje sus dudas, pero a tu estilo, no dejes pasar el tiempo chica, nunca sabes cuándo…"

BRRRR~

El estómago de Mitsuki rugió como un león, no pasó desapercibido, la vergüenza la invadió pintando sus mejillas,' ¡Mierda! sabía que tenía que comer algo, ahora hice el ridículo y…'

Una mano le ofrecía una barrita de cereal, era una de las chicas del chisme, era muy bella con cabello negro y ojos del mismo color, la otra tenía el pelo color miel con un gran cuerpo.

"Quieres?" dijo la chica gentilmente.

La rubia dudo, normalmente siempre dependía de ella misma, pero el hambre era tanta que lentamente acerco la mano.

"Vamos chica, hay que ayudarnos entre nosotras" dijo la otra acercando a la pelinegra para que el traspaso fuera más rápido.

La rubia la tomo e hizo una leve reverencia dando las gracias, ellas le dijeron que no había problema, pero antes de que pudiera abrir el envoltorio, la chica más estridente la señalo.

"Hey yo conozco ese lugar!, ¿trabajas en una peluquería? en el centro comercial?"

'No sé si es bueno o malo que noten el uniforme, pero pueden ser clientes asi que…' rápidamente Mitsuki respondió.

"Asi es, y atendemos todos los días, puedo reservarles una hora en cambio de lo que me acaban de dar, es su decisión" dijo abriendo el paquete para por fin comer.

"Que dices Momo? ¿cuándo es tu cita? el domingo? si vas con un nuevo peinado ese denso de Shouto no tendrá como escaparse" dijo la voluptuosa chica chocándole el codo a su colega.

"Supongo...que puede funcionar, ¿el sábado a las 6? "dijo con un leve sonrojo.

'Es muy tierna, quizás deba darle un par de consejos…' pensó Mitsuki al terminar su bocadillo y terminar de conversar con las chicas, que al parecer se bajarían pronto.

Extrañamente no desayunar le había traído dos clientes nuevos, pero que su negocio se hiciera un poco más notable le daba un impulso extra, no había sido un mal comienzo.

'Sobretodo porque no me he encontrado con ese chiquillo peliverde…'

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Al llegar a la peluquería noto que las tres ya estaban con clientes, por lo que tenía que prepararse rápidamente en caso de que llegara otra, los viernes era el día donde la mayoría de las madres tenía más tiempo por las actividades extraescolares o los chicos salían a las casas de sus amigos por las tardes, era no parar.

"Buenos días!" dijo la rubia a todas las presentes, las chicas solo sonrieron debido a su concentración, cada cliente contaba.

"Porque tanta gente tan temprano? No llegue tarde" dijo colocándose su delantal para cortar cabello.

"Es viernes y no, no llegaste tarde, pero hay algo que te espera" dijo la anciana apuntándole la oficina.

Tomando un respiro se dirigió a la oficina, sería una llamada corta, explicar la situación y cortar el servicio con los proveedores, entrar y salir.

Pero había tantas cosas a considerar, pero hoy era la fecha límite.

Cerrando la puerta dio un respiro y tomo el teléfono, la anciana trabajaba rápido porque ya estaba reparado, con los números importantes anotados a un costado.

Introdujo el número de los proveedores, espero el tono y una voz femenina respondió.

"Hola?" estaba algo asustada, como si supiera lo que venía.

"Ehh...Hola buenos días, soy de la peluquería Chiyo's, quería hablar con el gerente" dijo Mitsuki calmadamente.

"Porque? ¿Qué necesita hablar con el gerente?" dijo la voz asustada, casi desesperada.

"Quisiera hablarlo con él, si no esta puede-"

"¡¿Quiere cortar el servicio no?! Lo sabía, le dije a Papa que nos estábamos hundiendo y nunca escucho y-" la voz vocifero por el teléfono, volviendo la situación aún más incómoda de lo que ya era.

La voz estaba llorando y prácticamente desahogándose por varios minutos, Mitsuki solo se quedó escuchando para poder cerrar el trato, pero no pudo evitar sentir algo de pena por la persona en la otra línea.

Tenía que asumir los errores de otras personas y eso no era justo, pero ellas tampoco estaban en un lecho de rosas, por algo tenían que cortar el servicio.

"Perdóneme… han sido días difíciles" dijo la vocecilla un poco más relajada.

"Está bien...de hecho por eso estaba llamando, el producto ya no es ocupado aquí, y tenemos que cortar de algún lado" dijo comprensivamente.

"Lo sé, pero aquí nadie sabe lo que hace, mi papa me dejo a cargo y la verdad es un caos...ya casi no nos quedan clientes y puede que quebremos en unos meses, pero está bien, la sacare de la lista de compradores"

Era una posición muy compleja, pero, el problema era el producto, porque era anticuado, pero era suave y tenía cosas buenas, Mitsuki pensó en algo muy loco, era algo arriesgado, pero la voz de la chica la había conmovido, a que ambas salieran beneficiadas de esto.

"Cómo te llamas?" dijo Mitsuki con decisión, como una madre sincera.

"Ochako, Ochako Uraraka" dijo la joven al parecer secándose las lágrimas.

"Escucha Ochako, ¿el producto puede cambiarse? es decir, ¿la fábrica permite alterarlo?" quería ver si podía probar algo que tenía en mente, uno de sus muchos experimentos podría funcionar, aun no sabía cuál de todos, pero si la compañía estaba en esa posición, no tenían nada que perder.

"Creo que sí? habría que vaciar algunas cosas, pero si, pueden hacerse nuevos productos, ¿tiene algo en mente?" dijo sin muchos ánimos.

"Creo que si… escucha"

Estuvieron unos veinte minutos charlando, acordando una hora y un día para que ella fuera, pero debido a la posición de la chica solo podían probar una vez, por lo que Mitsuki estaba jugando con el futuro de ambas compañías, tendría que firmar un par de papeles que la hacían responsable de ciertas cosas, pero tenía la chance de crear su propio producto, algo que nunca habría imaginado.

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Después de unos cuatro cortes de cabello a tres mamas y una niña algo inquieta su jornada había terminado, le conto a las chicas que la otra semana se ausentaría por el trato del producto, le recordaron que al día siguiente había noche de chicas y que ya no podía retractarse.

Con algo de prisa se dirigió al tren, la reunión de su maleducado hijo era en una hora, suficiente tiempo para llegar a su departamento, darse otra ducha fría para su mala suerte, ponerse algo semi formal, tenía un par de vestidos atrevidos, pero no los usaba hace años, además era una reunión de padres, tenía que lucir recatada.

'Aunque no me molestaría mostrarle al idiota lo que se perdió…' gruñó en sus pensamientos cuando logro entrar a las puertas del tren.

Estaba algo lleno pero la mayoría de la gente se había ido temprano para ir de fiesta, o aun no salían, aun con ciertos obstáculos las cosas habían salido bien.

O eso creía, al llegar a la zona comercial el tren se llenó otra vez, pero era normal, ella seguía planeando cada paso para llegar a tiempo.

Pero hay tantas variables que es imposible controlarlas todas.

Al adentrarse a otro túnel, el tren dio un gran freno, mucha gente se cayó, acrecentando el pánico en segundos, se escucharon algunos llantos de niños y algunas quejas de ciertas ancianas, pero ella no podía quedarse ahí.

'Que..no, no puede ser…' empujando a todos se dirigió a la puerta para tratar de abrirla, al no lograrlo grito al tren, pero estos no tenían conductor al parecer, eran controlados de la central.

'De todos los días tenía que ser este, ¡no puedo llegar tarde simplemente no puedo Maldita sea! 'miró el martillo de emergencias para salir en medio de las vías sin siquiera luz por delante, pero una mano la freno.

Al voltearse quedo confundida "¿Quién rayos eres tú?"

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Izuku Midoriya se consideraba suertudo, algunos dirían que su vida era aburrida, pero el prefería el termino simple.

Tuvo una buena carrera de contador, y al ser ansioso y algo obsesivo con el orden, lo hacían muy bueno en su trabajo, tan bueno que había sido transferido de vuelta a su tierra natal.

Algunos considerarían un retroceso no ir a otros continentes, pero de nuevo, él era simple.

Luego de realizar algunos trámites como la mudanza y algunas inscripciones de gimnasio, Izuku logro mudarse a un departamento cerca de la zona comercial, la vista era increíble, se veían los parques que tanto adoraba pasear con sus padres cuando niño, así como los nuevos edificios, era un piso de dos habitaciones y un solo baño con cocina americana, era pequeño para algunos, pero de nuevo, él era simple.

Lo primero que hizo fue reorganizar sus rutinas, al parecer iría al gimnasio martes y jueves, con opciones los sábados, pero al ser el recién llegado tenía que centrarse en dar lo mejor de sí.

Su mama lo llamo el día que había llegado, preguntando si había ya traído alguna chica, sonrojado diciendo que él era dedicado a su trabajo, pero no negaría que a veces deseaba algo de compañía, con veinticinco años solo había tenido un par de escapadas con colegas, pero nada serio, ya que nadie quería algo serio estos días, y no quería quedar como el aguafiestas de la oficina, quizás en su tierra su suerte sería diferente.

Ese domingo durmió temprano, ya que el lunes seria su primer día en el trabajo.

Al despertar se sintió lleno de vida, se colocó su traje, tomo su maletín y se adentró a lo no tan desconocido, ya que al parecer el metro había sido remodelado.

No reconocía a nadie en el transporte, pero lo que, si reconoció a un tipo que estaba mirando degeneradamente a una señorita, su madre lo mataría si no hacia lo correcto, así que rápidamente desplazo al hombre, pero la señorita se había girado de todas formas.

Izuku quedo deslumbrado por la belleza cruda de la señorita, un cabello rubio, pero algo grisáceo que no la hacía resaltar tanto, unos ojos rubí violentos y penetrantes, además de que no tenía ninguna falla en su pulcro rostro, noto que no tenía maquillaje.

'Es muy linda…' pero ahora le estaba hablando y no sabía cómo reaccionar.

"No necesitaba tu ayuda chico, me las puedo arreglar sola" fue lo primero que escucho de su voz grave y atractiva, con cierta rudeza.

Luego de una incómoda presentación tuvo que bajar en su parada, para quizás nunca más ver a tal peculiar persona, o eso creía.

Toda la semana tuvo encuentros muy extraños con ella, desde pelear por un asiento, a tener que ayudarla con unos niños.

Pero noto que detrás de esa ira, había calidez, que quizás solo era una capa, pero no quería indagar más a costo de quedar como un acosador, sobre todo por su último encuentro en el que no supo cómo había salido con vida.

'Y para variar dije que eran cómodas...soy un idiot-' alcanzo a afirmarse para no caer con el freno, noto que mucha gente estaba en shock y vio que nadie estuviera cerca de los vidrios o algo parecido, ya que en cualquier momento el tren podía reactivarse o peor, pasar otro tren.

Mientras la gente se levantaba escucho una voz, era la señorita, estaba muy alterada, pensó que era mejor mantener la distancia, pero ella vio el martillo, prácticamente sin pensar Izuku sabía que quería hacer, por instinto se abalanzó entre la gente para detenerla, hasta que llego.

Tomando su brazo con fuerza ella se volteo, con una expresión de rabia y confusión le pregunto su nombre.

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"Soy Izuku Midoriya...y no rompas el vidrio, puede ser peligroso" dijo sin soltarla.

'Y este quien se cree que es?' pensó llena de rabia, primero la detenía sin su permiso, aunque tenía que tener algo de fuerza para hacerlo, pero ahora le decía que hacer, y no había nada más castrante que le dijeran que hacer como si fuera una niña, no lo era.

"Es un tren eléctrico...solo hay que esperar un poco" dijo tratando de calmarla, tenía un martillo después de todo.

Quiso seguir sus impulsos, pero la gente la estaba mirando, como si fuera una bestia que no tenía control, dejándolo en su lugar se fue al final del vagón.

Izuku noto su actitud y la siguió, esperando el peor de los resultados.

"Por qué me sigues?" dijo la rubia sentándose al final del vagón de brazos cruzados, no quería ser molestada, sobre todo porque llegaría atrasada y quedaría como una mala madre, pero no era su culpa, era del maldito tren.

"Bu-bueno… te veías algo molesta, digo ibas a romper un vidrio…" dijo rascándose la cabeza sin tratar de mirarla mucho, la mujer tenía carácter.

Mitsuki pensó en enviarlo al diablo ahí mismo, pero la verdad quería ventilar un poco, y si iba a ver al idiota todos los días en el tren era mejor dejar un par de cosas en claro, no porque le pareciera lindo o algo así.

"Tengo algo que hacer, ¿está bien?, y no puedo llegar tarde, es muy importante" dijo desviando la mirada al oscuro túnel, al parecer todavía no lo reparaban.

Izuku vio que era una mujer comprometida, pero que estaba tensa, su madre decía que un poco de humor no le hacía mal a nadie.

"A-Al menos no tomaste un taxi, hubieras llegado mañana" dijo Izuku con algo de nervios de que no fuera tan forzado.

Mitsuki lo escucho, lo proceso, sonrió un poco, para luego reírse, había sido un chiste muy blanco, no era su tipo de humor, pero fue acorde a la situación "Pffff, jajajaja es cierto, los taxis ya no son lo que eran"

Izuku estaba encantado por su risa, era fuerte, contagiosa y sincera, la verdad quería escucharla reír más seguido, aunque la expresión que uso, lo confundió un poco 'Ya no son lo que eran? Es como si fuera amiga de mi mama, y se ve como una adolescente'.

Mientras Mitsuki veía la hora en su teléfono, había aceptado que era poco lo que podía hacer y que dentro de todo el entrometido le había sacado un poco el estrés '¿Pero tú quieres que te lo saque todo no?' dijo una vocecilla en su cabeza.

Confundida decidió seguir conversando para no hacer las cosas más incomodas "¿Y bien, que diablos haces aquí? Desde tu numerito del lunes que vienes todos los días"

"Soy contador, en una firma del centro, donde siempre me bajo…" dijo tratando de no ser muy arrogante, había gente que lo tomaba a mal.

"Contador? Debes ser un nerd jajaja" dijo la rubia mirándolo a los ojos, tenía lindos ojos.

"Ehh? ¿Que? No lo soy, solo me gustan los números, los balances y…" y le había dado la razón, además de sentir algo extraño al que le dijeran nerd, '¿Un nuevo fetiche tal vez? pervertido', dijo una voz en su cabeza para que dejara de hablar.

"Está bien, está bien, mientras no seas un vago está bien para mí, además es difícil, un solo error y tu carrera esta arruinada" dijo apoyándose, inconscientemente mostrando más busto, '¿Que mierda estoy haciendo? es como si supiera que hacer...' pensó la rubia casi olvidando porque estaba tan molesta.

"Así es, no he tenido uno todavía, pero…"

BRRRR~

El tren se había reactivado, Izuku alcanzo a reaccionar y puso su brazo al frente, afirmándose de la pared para no chocar con la rubia, estaba acorralada.

'Porque mierda tienen que pasar cosas así?' pensó Mitsuki al poder oler más de cerca su esencia.

"Estas bien?" dijo Izuku firmemente, tenía un sexto sentido con los accidentes, siempre reaccionaba a tiempo.

"Si...solo fue un remezón" no lograron seguir su conversación por ese encuentro, la parada de Izuku había llegado.

'Dile tu nombre idiota, no dejes que se escape' dijo otra vez una vocecilla en su cabeza, la rubia dudo, pero sentía que le debía algo al ayudarla en ese momento de crisis.

"Hey chiquillo"

Izuku miro hacia atrás, con una leve sonrisa, era un apodo que no le gustaba mucho, pero de ella no le molestaba...tanto.

"Me llamo Mitsuki, no lo malgastes" sus miradas se habían conectado en ese leve lapso de tiempo.

El con algo de nervios sonrió y se bajó, después de todo era aún más tarde, Izuku no podía sacarse la sonrisa boba del rostro 'Bien jugado' dijo una voz en su cabecilla.

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Luego de esa extraña interacción, Mitsuki no tuvo tiempo para cambiarse, así que con su uniforme llego a la escuela de su hijo para esa maldita reunión, su ex la había llamado varias veces en los últimos quince minutos, pero no quería responderle, si de todas maneras iba a llegar.

Había señaléticas en los pasillos de la escuela que indicaban donde era la sala de reuniones, subió las escaleras para al fin llegar a la sala, donde ya estaba su hijo y su ex, que no dejaba de ser su padre.

"Buenas noches, lamento la demora hubo un percance en el tren" dijo recuperando su aliento, tomando la silla a la derecha de su hijo, el cual ni siquiera le dirigió la mirada.

"No se preocupe, está a tiempo" dijo el profesor, tenía el pelo negro en un moño, tenía unas ojeras muy marcadas, pero vestía de traje así que debía ser profesional, sobre todo porque Katsuki no había refutado nada de lo que había dicho.

Pero luego de las formalidades, ahora había que ir a los puntos fuertes.

"Bakugo, puedes salir de la habitación un momento?"

El rubio miro a su padre, Mitsuki sintió que tenía preferencia, pero no lo culpaba, después de todo vivía con él.

"Anda hijo, esto será rápido" silenciosamente se paró de su silla con las manos en los bolsillos y la espalda encorvada.

Al cerrar la puerta el ambiente cambio.

"Supe que están divorciados" dijo el profesor mirándolos a ambos.

Los dos se tensaron, Mitsuki respondió ya que no había dicho ninguna palabra "Si, hace unos meses"

"Está bien, miren no perderé su tiempo, no sería racional hacerlo, su hijo es brillante, no tiene problemas en las pruebas o en otras actividades, está entre los primeros de la clase"

Ambos sonrieron al ver que su hijo progresaba, pero no los habían llamado por eso.

"El problema es que es un anti-social"

Eso había cavado profundo, de cierta forma lo intuían, pero aun así no dejaba de impactar.

"No tiene amigos, es horrible trabajando en equipo, es desafiante con ciertos profesores, no conmigo ya que lo pongo en su lugar, pero aun así siempre está en la mira de los profesores, y es peligroso que se haga esa mala fama a tan temprana edad"

Los quince años es una edad complicada para cualquiera, ellos lo sabían, pero era un tema que realmente no sabían como abordar, era su primer hijo, y nadie te enseñaba a ser padre.

El profesor Aizawa les enseño un gráfico "Este es el índice de criminalidad según edad, como ven alcanza su peak a los catorce años, y se mantiene por aproximadamente diez en los hombres, esto es por los niveles de testosterona, su hijo está lleno de hormonas y no tiene un medio para liberarlas, normalmente ahí es cuando comienzan a tener malas juntas y bueno, no tengo porque explicarles el resto"

Masaru tomo el grafico para ver si no lo estaban engañando, mientras Mitskui estaba enterrando las uñas en la silla, se sentía responsable.

"Además, de que los hijos de padres divorciados tienen más volatilidad emocional, Katsuki es la tormenta perfecta"

"A que quiere llegar? ya sabemos que somos malos padres por eso estamos aquí…" dijo la rubia con algo de furia, no había venido para que la sermonearan.

"Solo estoy indicando los hechos, en ningún momento cuestione su crianza, ese no es mi problema, lo que sí es mi problema es que su hijo no se convierta en un chico problema y arruine su vida, además ustedes son los que decidirán si actúan o no" su tono era monótono y serio, pero era comprometido con su trabajo.

Masaru miro a su ex esposa y le dijo "Hagámoslo por él, no creo que pueda ser peor de lo que es ahora ".

La rubia se rasco la cabeza y asintió "¿Que tenemos que hacer?".

El profesor sonrió, aunque lucia espeluznante "Primero tienen que buscarle actividades que realice entre semana y los fines de semana, tiene mucha energia, tiene que liberarla y controlarla, los alumnos que están sobre el también participan en otras actividades, como deportes o el club de música, no todo es estudio"

De cierta forma lo esperaban, pero Katsuki era un niño malcriado y egoísta, tenían que experimentar, y rápido.

"Segundo, denle más responsabilidades, no sé cómo será en su casa, pero lo peor que puede hacer es llegar a casa y solamente estudiar y perder el tiempo, que aprenda a hacer los deberes, a veces los chicos sienten que son inútiles o que no son valorados, no le quiten eso"

Eso era más fácil, Mitsuki siempre había querido enseñarle a cocinar, pero el diablillo era muy terco, era de familia.

"Y tercero, tienen que mejorar su relación, lo que pase entre ustedes, es entre ustedes, lo peor que pueden hacer es formar bandos y que su hijo tenga que estar del lado de uno de ustedes, no le hagan las cosas más difíciles, son adultos, pueden resolverlo, además no dejen de quererlo, quizás eso logre abrirlo un poco y quien sabe, podría sorprenderlos"

Eso era complicado, había heridas abiertas en su relación, pero por el bien de su hijo y el bien de ellos, tenían que lograrlo.

"El semestre termina en unos tres meses, si su hijo no ha cambiado para la fecha, tendremos que discutir su estadía en la escuela, no es algo personal, son los protocolos que firmaron, así que no se hagan los sorprendidos"

Ambos tragaron saliva al escuchar eso, había sido difícil encontrar una escuela decente, no tenían de otra.

"Me gustaría hablar de sus opciones de carrera, pero no los quiero sobrecargar, es todo"

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Al salir de la escuela Katuski se dirigió al auto de su papa, saco su celular y se puso a jugar esos juegos de móviles que todos tenían.

Ambos se quedaron afuera, asimilando los cambios que se avecinaban.

"Veamos las opciones el fin de semana, creo que todos queremos descansar" dijo el castaño arreglándose los lentes.

Mitsuki cerró su abrigo, hacia algo de frio, pensó en su hijo, en como lo debía estar pasando, que ya no tendría una familia normal, pero si tendría la que necesitaba.

"Está bien, Oye, de vuelta a casa cómprale un remen picante de la tienda de la esquina, es su favorito, por tenerlo aquí sentado y...bueno todo lo demás"

Masaru asintió la cabeza y se despidió, se dirigió al asiento del conductor y Mitsuki se despidió de su hijo a través de la ventana, al ver los detalles de su rostro, sintió algo de pena, a veces lo daba por sentado, pero era su hijo, su único hijo.

Toco la ventana, el grito "¡¿Que?!"

"Baja el vidrio!" grito ella de vuelta.

"Agh como molestas… ahora que-" al bajar el vidrio su mama le había dado un tierno beso en la frente.

Katsuki estaba confundido, era muy extraño, pero se sintió bien, era cálido.

"Descansa Katsuki" dijo la rubia dándole dos palmadas al auto para que avanzara, al moverse Katsuki giro la cabeza para ver la silueta de su madre alejarse, y sentarse otra vez.

Su padre sonrió, "¿Tienes ganas de algo picante? tu madre me dio un buen dato" dijo mirándolo por el retrovisor.

"Si!...digo, si estaría bien como sea" dijo ocultando su emoción, después de todo seguía siendo un niño.

Mitsuki vio como las luces se hacían cada vez más pequeñas, hasta que ya no pudo verlas, ahí se dirigió a su departamento, aun no terminaba la semana, pero se sintió diferente, estaba más conectada, menos dispersa, y aunque las cosas parecieran aún más difíciles, le daba algo de emoción ver el viaje que le esperaba.

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Bueno este fue el cap mas importante hasta la fecha, como ven hay 3 líneas, que es su familia, su trabajo y bueno obviamente Izuku, la verdad me gusto como quedo, le da más valor y la siento más real, pero bueno, quiero adelantar otro capítulo así que recuerden, cualquiera puede escribir.