Disculpen la demora pero ya estaba el aviso, en fin disfruten, puede que vengan capítulos más largos, pero no es algo concreto.

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Si antes estaba estresada no sabia que sentia ahora, abrumada? colapsada? esas eran palabras más adecuadas.

Era jueves en su hora de almuerzo sentada en esas mesas del centro comercial con sus colegas, y tenía tantas cosas en la cabeza que estaba paralizada, no sabia donde empezar, para variar la habían llamado a una reunión de apoderados en la tarde, quería usar ese tiempo para trabajar en el producto, la pobre chica de la fábrica la llamaba todos los días para acordar una fecha pero ella aun seguía complicada.

Esto fue notado por su jefa la cual comía serenamente un plato de arroz, decidió darle un consejo.

"Chicas, pueden ir a comprar un dulce, quiero hablar con Mitsuki un poco a solas" las chicas se miraron entre ellas para ir a la tienda de dulces más cercana.

Mitsuki pensó que la iba a despedir en ese momento pero la anciana no estaba tan desalmada, tanto.

"Estas bien? te ves algo tensa" dijo sorbiendo su té como si nada estuviera pasando.

"Tu que crees? No sé en qué lío me metí, son tantas cosas, como rayos lo haces para no perder la cabeza?" dijo la rubia apenas tocando su plato.

La otra parte del estrés era que bajaba su libido, al ver al peliverde en el metro, estaba tan ocupada con sus pensamientos que lo ignoraba, cuando tenía que ser todo lo contrario, le estaba pasando la cuenta.

"Es fácil, delega" dijo mirándola a los ojos.

"Que?"

"Eso, delega las tareas que no puedas hacer, o que otros hagan mejor que tu, por ejemplo la publicidad o esas redes sociales que tienen ahora, ese no es tu fuerte, perderás mucho tiempo aprendiendo esas cosas, ademas no puedes hacerlo todo"

Mitsuki en silencio reflexiono sobre eso, era duro, pero era cierto, no podía multiplicarse, y eso no solo aplicaba al trabajo, Katsuki vivía con su padre, él tenía más chance de poder lidiar con él ya que era con quien más se relacionaba, respiro hondo y vio de nuevo a la anciana.

"Que sugieres anciana?" dijo un poco mas calmada, su cabello no podía estar mas puntiagudo que hoy.

"Que juegues a tus fortalezas, eres la única que puede hacer ese producto, centrate en eso, además tienes un carácter fuerte, las chicas te escucharan, tienes más experiencia y ya confian en ti"

La rubia meditó un poco, sacó un cuaderno donde anotaba todas las cosas y apuntó todo lo que había comprometido, las profesoras, las oficinistas, las chiquillas coquetas de secundaria, la chica de la fábrica, su hijo, y fue checando una a una.

Tomoko se encargaría de la publicidad con las oficinistas, siempre estaba con ese celular y parecía saber algo del tema, el internet debería ayudar.

Ryuko se encargaría de agendar a las profesoras en los días menos atareados, el teléfono servía para algo, además podían tener un registro de sus números para no tener problemas.

Shino podía enseñarles a las chiquillas a cortar cabello o a entregar volantes para atraer clientes, podía pagarles una comisión por cada cliente, pero que no trabajaran todos los días, además de que podían ayudarlas en las redes sociales.

Ella se encargaría totalmente del producto, después de todo ella era la que se había comprometido con la chiquilla, pero aun asi tenian otros problemas, como los temas legales y la contabilidad, pero si reducía sus problemas a solo eso, podía lograrlo.

Pero con Katsuki, eso era diferente, él no era un trabajo, era su hijo, pero aun así, tenía que comunicarse más seguido con Masaru, para ver qué hacía en el día a día, y evitar estas reuniones sorpresa.

Al terminar las chicas habían llegado con una bolsa de dulces, la anciana les dio las gracias y les dio unos cuantos a cada una, para que sobrevivieran el día, Mitsuki estaba un poco más relajada, tenía que hablar con las chicas sobre las nuevas cosas que iban a pasar, y esperaba no la mandaran al diablo.

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Izuku estaba en las puertas del gimnasio, hoy era el gran dia donde tendría que hacer amigos, con un poco de suerte no se desmayaria, hacía mucho que no pasaba por esto, pero era necesario o se iba a volver loco.

Al entrar a esa seccion del gimnasion lo invadieron sus recuerdos, varios grupos de adolescentes dando patadas y gritos, elongando en el piso, pero al entrar como cinturon negro no iba a pasar desapercibido.

Sobre todo el animado profesor que tenía una cara algo peculiar.

"Vaya! Hace tiempo que no veía uno de esos! Tu debes ser el nuevo! " se acercó un tipo rubio corpulento, era un poco más alto que él y también un par de grados mayor que él, al parecer era el maestro de este gimnasio.

"Ehh Si, mucho gusto soy Izuku, Izuku Midoriya" dijo mirándolo hacia arriba, hace tiempo no sentía intimidación de un colega de artes marciales, pero el tipo era inmenso, y no le daban esos grados a cualquiera.

"Soy Mirio Togata, un placer, bien que tal si conocemos al…" pero un mechón celeste se interpuso entre ambos.

"Otro cinturon negro! Que emocion, pense que Mirio era el unico por aqui, sabes pelear? Obvio que sabes! Desde cuando entrenas? Eres muy joven! " habian sido demasiadas preguntas de la pequeña y curvilinea chica, tenía cabello celeste algo largo en una coleta, con unos leggins negros con una polera del mismo color, tenía un cinturon azul.

"Nejire puedes dejar de hostigar a los nuevos...después por eso no vuelven" dijo el rubio separándolos un poco para darle aire.

Izuku apenas podía procesar lo que estaba pasando mientras el rubio sostenía a la chica para que dejara de saltar.

En su distracción pudo notar algo familiar, un mechón naranjo y unos ojos verdes, cuando se cruzaron, la chica corrió al otro lado del gran dojo.

Izuku corrió en su dirección hasta que no tuvo escapatoria, era una de las chiquillas del tren, era su forma de vengarse.

Itsuka estaba detrás de las colchonetas esperando lo peor.

'¡De todos los lugares tenía que ser aquí! Yo tan buena que era…' este era su santuario, donde podrá despejar todas sus frustraciones de la escuela y su casa, su papá se esforzaba mucho para pagar las clases, pero no lo suficiente para pagar los exámenes, ella sabía que era muy buena, por eso había accedido a eso con Setsuna, no era una chica cualquiera.

"Hey...no vine a hacerte daño, la verdad venía a pedirte ayuda" dijo el peliverde apoyado en las colchonetas.

"Ayuda?" dijo la chica sacando las manos del rostro por la vergüenza.

"Si...bueno...no conozco a nadie aquí, y parece que tu llevas mas tiempo, que tal si me pones al corriente y olvidamos lo que pasó en el tren" era comprensivo, pero quería algo a cambio, además todos tienen motivos detrás de lo que hacen.

La chica salio de su escondite mirandolo, tenía una polera azul con diseños, un pantalon blanco del uniforme de taekwondo, y el cinturon negro, tenía los detalles dorados y su nombre, si tuviera un espejo diria que sus ojos brillaban, aun cuando siempre veia a Mirio era refrescante ver otro de esos.

Ella estaba simple, un top gris un poco holgado con unos leggins negros, tenía un cinturon blanco, el cual era el basico.

"Okey...acompáñame" dijo caminando frente a él.

" En los primeros diez minutos esperamos a que todos lleguen, luego trotamos unos 5 minutos para hacer patadas y puños por otros diez, luego nos separan en grupos por grado para seguir progresando, Mirio nos supervisa y Nejire lo asiste, todos saben que están juntos pero aun asi lo niegan en las clases" eso había sido un buen resumen, pero ya había notado el primer problema, era el único en su grado, lo que lo devolvía al principio.

Mirio comenzó a aplaudir y el resto lo siguió, era todo muy extraño.

"Qué está pasando? hay un cumpleaños?" dijo Izuku asustado de no tener ningún regalo.

"Pff jajajaja no claro que no, es para indicar que la clase está comenzando, todos deben formarse" como si hubiera estado ensayando todos los presentes se formaron en filas frente al profesor, no recordaba que fuera así, todo era mucho más tradicional en su academia, mucho más silencioso y estricto.

Pero noto que la gente que asistía era diferente, había gente con familia, gente mayor incluso, se veían...felices.

Izuku había entrado por necesidad, para defenderse y ser disciplinado, y dio la casualidad de que era talentoso, pero aun así había días donde deseaba no tener que ir a esas clases, era todo muy serio, y su profesor daba miedo.

'¿Estás cansado tan rápido? de verdad quieres la gloria o era todo un teatro? ¡Arriba otra vez!' no lo recordaba con odio, pero había días en que de verdad era un ogro, exprimiendolo totalmente.

"¡Bien! como estan todos?" dijo el rubio frente a la clase.

"Bien!" dijeron todos al unísono, Izuku vio que la chica también respondió, al parecer tenían ciertas costumbres.

"Hoy es un día especial, porque tenemos un nuevo integrante, denle una gran bienvenida a Izuku Midoriya!" dijo sonoramente mientras el peliverde no sabía que hacer, pero la pelinaranja le dio un leve empujón para que fuera al frente.

"Mira papa es cinturon negro! debe ser muy fuerte! " dijo uno de los niños mientras llegaba al frente, era demasiada exposición por un día, estaba nervioso.

Al llegar con el rubio puso una mano en su hombro para darle la palabra.

"Anda dinos algo de ti" al parecer era lo que le hacían a todos y no podía quedarse callado.

"Emm viví en Saitama un tiempo hasta que me mude aquí, trabajo como contador y me gusta el katsudon…" dijo algo inseguro, pero entendible.

"Genial! ¡Bien chicos a trotar! Nejire te los dejo" Mirio llevó a Izuku a un lado para conversar con más calma.

"Dejame decirte que es la primera vez para mi, normalmente los adultos también son primerizos, así que tendremos que descubrir qué nos sirve a ambos para entrenar, te parece?" dijo honestamente, había sentido algo en el estómago cuando lo vio entrar, podía ser un nuevo compañero de combate.

"Ehh claro, la chica pelinaranja me dijo cómo eran las cosas por aquí...es muy diferente a como lo hacían antes" dijo viendo como todos trotaban ordenadamente, pero cambiando de marcha de vez en cuando.

"Es una forma de incluir a más gente, el método antiguo es util pero a veces es muy estricto, además no es como que olvidemos lo importante…" eso le daba unas cuantas ideas.

"Supongo que puedo practicar solo esta clase para…" pero el rubio lo interrumpió.

" Creo que tengo una loca idea!"

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"Si, Ochako el lunes iré a la fabrica dar la nómina completa...si, no te preocupes del contador tenemos unos dias, esta bien, que descanses" cortó antes de que la chica pudiera protestar.

Había agendado todo, excepto lo de su hijo, era tarde en la oficina y todavia no salia, pero había avanzado mucho.

Chiyo le había dejado las llaves para que cerrara, pero ya eran casi las nueve y prefería hacer lo último afuera.

Las chicas se habían ido antes para realizar las actividades delegadas, tenían mucho que hacer.

Al cerrar vio que la competencia seguía abierta, no le presto atención pero era un recordatorio constante de que no podían descuidarse.

Marco en su teléfono a su ex, el cual ya no tenía un insulto por nombre, simplemente 'Masaru Bakugo', quería mantener las cosas simples.

"Hola? ¿Dónde estás? la reunión ya va a empezar" dijo el castaño mientras los padres seguían llegando al salón.

"No podré llegar, además no es de vida o muerte, pero quería hablarte de otra cosa" dijo con su paso acelerado hacia el metro.

"Agh...sobre que?" dijo suspirando sabiendo que estaría solo.

"Sobre el clima...de que más, de Katsuki por un demonio!" dijo la rubia con el ceño fruncido, a veces de verdad era algo distraído ese hombre.

"¿Qué hay con él? ¿Te dijo algo? " Estaba preocupado.

"No...ese es el problema, no se comunica, tienes que intentar conversar con él, no podemos actuar si no tenemos información, de lo que siente o que le gusta" dijo sentada esperando su tren.

"Hablas como si no lo conocieras…" dijo el castaño también sentado al fondo de la sala.

"Katsuki no es el mismo...sigue siendo un niño, pero tiene otras cosas en la cabeza, y otros círculos, no tiene amigos, algo pasa con él y no puedes decir que no es así" dijo mirando al techo.

"Mmm...qué sugieres?" estaba estancado.

"Que haga una junta o fiesta con sus compañeros, con cartas o algún juego de mesa, tu eres hombre tu sabes lo que hacen a esa edad" podría ir un día a hacer unas pizzas pero tendría que conversar con él, sería extraño volver a su antigua casa sin preparación.

"Esta bien...le daré carta blanca para que invite a unos cuantos, como solo estamos los dos no hay que limpiar tanto, ya llegó el profesor...nos vemos" dijo para cortar.

Mitsuki dio un gran respiro al tener todo más o menos controlado, al caminar por el centro comercial vio un anuncio muy grande, eran los proximos eventos del centro comercial.

Uno era una noche de películas antiguas en el cine, otra de una noche disco, las chicas la obligarían a ir a esta practicamente, y la última era la Gran feria del centro comercial, venía gente de todos lados, era justo después de los dos meses que le había dado la anciana antes de correrla.

'Así que por eso me dio ese lapso...bueno no es como que dejemos a las otras ganar tan fácil' miraba el local de la competencia, con sus letreros de neón y las jóvenes que aun salían, pero salían...tristes.

Como si aun con todo el cuidado del mundo no fuera suficiente, no le gustaba esa atmósfera de la competencia, pero pudo verla, a la dueña, su melena rubia acechante en la entrada del local, como si la estuviera mirando.

No le dio importancia, y aunque el fondo su ego la odiara por lo que pensaba, quería ver al chiquillo ese, la sacaba de foco y era divertido, además de que podría usar ese favor para su producto, era difícil encontrar un contador bueno y que no fuera corrupto, no podría pasar de hoy.

Al levantar un poco más el cuello de su chaqueta se adentro al metro, si mal no recordaba hoy debería llegar en ropa deportiva.

'Sabias que el sexo quema calorias...podrias pedirle una mano~' despues de haber reprimido su mente todo el dia con tareas ahora que se sentia mas relajada y su libido comenzaba a tomar vida.

'Callate tu...ademas viste como estoy? solo tuve un hijo y mira las estrias que tengo, ademas de esa pancita...y porque te estoy dando la razon dejame tranquila…' Pasó un rato hasta que llegaron a la estación del centro para su sorpresa ahí estaba él, sus brazos expuestos y...un ojo morado.

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"Muy bien esto es algo nunca antes visto en nuestro dojo... una pelea de exhibicion entre dos cinturones negros!" dijo Mirio mientras todos aplaudian.

Izuku apenas había calentado con la peli naranja, y no peleaba hace meses, estaba un poco intimidado, estaban rodeados de todos los presentes, la chica del pelo celeste iba a ser la juez.

Le había pasado un equipo de protección, casco, pechera, botas, todo para estar bien protegido, pero él bien sabía que en grados altos eso protegía bien poco.

Mientras el rubio le explicaba las reglas a la gente, Izuku estaba sentado con las piernas cruzadas, tenía que ir a su lugar zen.

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'Porque te reprimes… todos tenemos a una bestia en nosotros, déjalo salir'

'Me da miedo Aizawa-sensei ! No quiero lastimar a nadie, eso no es lo que me enseño'

El joven Izuku en el piso sudando y jadeando, sin poder conectar ningún golpe en su maestro, no podría aprobar su examen así.

'¿No lo entiendes? aquí te enseñamos a controlar tu fuerza, canalizar en algo efectivo capaz de defender, como una espada en su funda, la tienes guardada en el momento justo ahora...levántate'

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"Y recuerden que no pueden hacer agarres en este tipo de peleas, solo brazos y piernas, sin puños a la cara, entendido?"

"Si!" dijeron todo al unísono, la peli naranja estaba en primera fila, estaba muy interesada en ver este combate, era lo mejor de lo mejor.

Nejire dio la señal para que se saludaran, Mirio dio un pequeño mensaje a su contrincante.

"Dales un poco de acción, no tengas miedo" no quería una pelea fingida.

"Empiecen!" ambos dieron un grito al colocarse en posición de combate, estaban de lado, con un pie detrás del otro mientras rebotaban constantemente, era casi como un baile.

Tenían la guardia alta, y se iban acercando, era la primera fase de una pelea, recolectar información, como era el estilo del contrincante, y ambos lo sabían, lanzando amagues, acercamientos, para el espectador común parecía hasta aburrido, pero para una fanática como Itsuka era oro puro.

Como cada movimiento era ejecutado a la perfección, con toda una estrategia de por medio, pero los combates eran de tres minutos y ya llevaban treinta sin ningún contacto.

Mirio se acercó rápidamente, lanzando una patada a la cabeza, Izuku se cubrió, pero lanzó otra inmediatamente, casi rompiendo su defensa, dando un leve salto atrás, pero Mirio anticipo eso.

Estirando todo su cuerpo lanzó un puño que logró alcanzarlo, marcando un punto.

"Punto para Mirio!" dijo Nejire mientras el resto gritaba, el sonido del impacto retumbó en todo el salón, Izuku logró botar el aire, pudo haberse ahogado si no reaccionaba bien, un knockout técnico.

Supo que iba en serio, la potencia de las patadas y puños, tenía que contra atacar.

Ambos se miraban fijamente, incluso los ojos delataban información para el combate, esta vez Izuku se acercó, con una patada a zona media, Mirio la esquiva, pero Izuku subió su pierna a su cabeza, por un pelo logró esquivar, pero no había acabado.

Con un giro su talón iba directo a su estómago, era un punto seguro, pero otra vez el rubio había sido más rápido, saltando hacia el lado dio dos golpes rápidos a su abdomen, uno pudo bloquearlo pero no el otro.

'¡Maldición!' se sentía humillado, ya dos veces había caído en su juego, quedaba un minuto y medio y tenía todas las de perder.

La gente animaba a Mirio, pero él tenía que echarse ánimos solo, como había sido siempre, o eso creía.

"Tu puedes! En serio eres un cinturon negro? o es solo de adorno?" dijo Itsuka con un gran alarido, no podía ser todo de él, Mirio era el maestro, pero era aburrido que fuera invencible, el nuevo era la esperanza de todos los presentes de que era posible llegar a ese nivel.

"Vamos Izuku! Es todo lo que tienes?" todo el ambiente lo tenía tenso, pero tenía que relajarse, nadie lo iba a juzgar aquí.

'Hace tiempo que no le doy cuerda...respira y…' su pose cambio, tenía los brazos abajo, no se estaba cubriendo y en vez de rebotar, se balanceaba de lado a lado, un poco más agachado, como si fuera un mono.

"¡Comiencen!" dijo Nejire para dar inicio al posible ultimo round.

Mirio quiso acercarse, aunque estaba confundido, esa pose era muy extraña, pero los ojos de él eran diferentes, no tenían luz, como si estuviera inconsciente, quiso pillarlo desprevenido con una patada lateral a la cabeza, pero la frenó antes de que llegara, lanzando una patada al pecho que apenas pudo cubrir.

'¿Esa es su fuerza?!...porque rayos se estaba conteniendo?' el rubio trato de pensar en como acercarse, cuando Izuku estaba haciendo todo lo contrario, estaba en blanco, solo reaccionaba, le tomo años llegar a ese estado de concentracion, eso fue lo que le dio su cinturon negro, su bestia interna.

Casi en carrera Izuku se acercó Mirio se plantó para recibirlo, pero freno antes, justo un segundo para que la defensa del rubio disminuyera, lanzó un puño para defenderse, pero como un rayo, deflecto su puño con el suyo, dejándolo descubierto, Mirio abrió sus ojos como plato, habia sido mas rápido que el, en ese mismo instante quiso lanzar otro puño para marcar el punto, pero sintió una sombra en su costado, Izuku ya se había movido.

Una sonora patada llegó a su cabeza, protegida por el casco, pero desorientando, con su otro puño elevándose al rostro de Izuku.

Nejire abrio los ojos al ver como los dos caian, ambos se habian ido a negro, habia sido un empate, pero a que precio?

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Al despertar pudo notar un mechón naranja, era la chica del tren, se levantó de golpe, había gente rodeando, el área de su ojo lo molestaba mucho.

"¿Qué fue lo que pasó? Dónde está el sensei?" recordando su pelea.

"Tuviste un doble knockout, ¡nunca había visto algo así! y bueno…" tenía un espejo a la mano.

Su ojo derecho estaba...morado.

"Que mier… ¿Cómo pasó esto?" dijo el peli verde recordando que había niños cerca.

"Cuando golpeaste a Mirio creo que desviaste su puño a tu ojo… te duele mucho?" vio a sus alrededores viendo a Nejire consolando a Mirio.

"Soy un pésimo maestro, me deje llevar, soy un pésimo maestro, me deje llevar…" estaba en posición fetal digiriendo que le había dejado un ojo morado a un alumno en su primera clase, se sentía terrible.

Izuku se levantó, abriendo y cerrando el ojo, estaba molesto, pero no era la primera vez que se lastimaba así, le dieron espacio para que se moviera.

Era algo incomodo tratar de hacer las pases, así que fue a buscar sus cosas.

"Supongo que mejor me voy…"

"Espera...vas a venir otra vez?" dijo la peli naranja con los ojos brillantes, casi rogando para que se quedara.

"Mmm...tengo que pensarlo, Adios Kendo-san" con eso se retiró al baño para terminar esa extraña primera clase.

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De verdad no quería nada más hoy, la gente no se atrevía a ponerse en su camino, era como un bicho raro, al parecer un ojo morado y una expresión molesta era igual a "Alejate".

Esperaba llegar a su casa y hablar con su madre para ver cómo ocultar esa cosa para que no fuera tema en su trabajo.

Pero a veces no podías tener lo que querías.

Al entrar al tren no pasó ni medio minuto para encontrarse a Mitsuki.

No quería que lo viera así.

"Qué mierda te paso? ¿Tuviste una pelea o que rayos?" dijo acortando la distancia, pero el desvío la mirada a la derecha para que no le viera el ojo.

"Algo así...no quiero hablar de eso" dijo tajante, no era el chico gentil del que se burlaba, se veía diferente, con un aura gris a su alrededor.

"Oh...oye, recuerdas el...el favor que me debes" dijo la rubia con un poco de timidez, el peli verde era intimidante, pero no podía pasar de hoy sin tener un contador.

Izuku pensó que sería algo diferente, como...una cita, eso le subiría el ánimo.

"Eem si, que hay con eso?" dijo girando un poco la cabeza con un leve sonrojo, pero Mitsuki no lo notó, estaba mirando el piso.

"Necesito un contador para el lunes...en una fábrica, ¿crees que puedes hacerlo?"

Eso caló diferente en él, fue...decepcionante, pero no podía demostrarlo por fuera, dio un gran respiro antes de hablar, su estación estaba cerca.

"Seguro…" buscando entre sus cosas sacó una tarjeta, ahora miraba a la chica con otros ojos, no de aprovechada, pero había mezclado las cosas.

"Enviame todo lo necesario, coordinamos el resto por ahí…" dijo sin despedirse y bajando del tren, su melena verde desapareció entre la gente.

La rubia no entendía lo que había pasado, nunca la había tratado con tanta...indiferencia, tenía lo que tenía, pero aun así...necesitaba terapia, algo no cuadraba.

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Al llegar a su piso, se dejó desplomar en su cama, para dar un leve quejido.

"Mierda…" se dio vuelta para tocarse el ojo, su teléfono estaba vibrando, y en esta maldita ciudad solo una persona lo tenía.

"¡Hijo! ¿Cómo te fue en tu primera clase?" dijo su madre muy esperanzada.

"Emm fue...memorable, oye...recuerdas como me tapaste el ojo morado para esa presentación de la escuela?" dijo rascándose la nuca, como un niño siendo descubierto robando un chicle.

"Que?! Agh por Dios hijo...Hisashi busca tus llaves hay que ir a ver a Izuku...no me importa que sea una final de fútbol tu hijo te necesita!" luego de eso ya no escucho más, con algo de lentitud se dirigió al baño.

Se miró con más cuidado, pero al tocarse y sentir el dolor, rio, se rio como no se reía en meses.

"Jajaja...Mira como quede...con que asi se sentia…" fue un mal primer encuentro, pero no iba a abandonar por una simple herida, se había roto más huesos en todos sus años de entrenamiento.

Mañana sería un día raro.

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Aqui esta, al fin se me ocurrió como llegar a donde quería con esto y darle más acción a las cosas, antes de que me molesten recuerden que esto es un hobbie y me cuesta, pero de a poco voy sabiendo cómo ordenar y tener las cosas en menos tiempo, tratare de tener otro cap en la misma semana por la demora, pero bueno, recuerden cualquiera puede escribir.