-La historia y los personajes no me pertenecen en lo absoluto sino que son de la completa autoria de Masashi Kishimoto más la narración y/o utilización de los hechos son de mi absoluta responsabilidad para la dramatización, sentido y cronologización de la historia :3 los eventos de este fic tienen lugar en medio de los acontecimientos del Capitulo 66 de Boruto: Next Generation y dentro de los futuros capítulos de mi otro fic "El Sentir De Un Uchiha". Les sugiero oír "One And The Same" de Selena Gomez & Demi Lovato para la escena de Sakura e Ino, "Anywhere" de Evanescence para las respectivas escenas de Sasuke y Sakura, y Naruto y Hinata, "Desert Moon" de Mena Massoud & Naomi Scott para la conversación de Sasuke y Sakura y "The Guts To Never Give Up" perteneciente al soundtrack de Naruto para la escena final.
Guardando a toda prisa todo lo habría de necesitar para esa noche; pijama, cepillo de dientes, peine y demás, Sakura no olvido en lo absoluto su arsenal ninja completo, reflexionando en silencio para sí que pronto debería reabastecerse si lo que pretendía era estar capacitada adecuadamente para las misiones que estaban por venir, más en el fondo de su mente creí que Sasuke tenía la misma idea que ella y que más pronto que tarde harían una visita a la abuela Gato. Corroborando que todo estuviera en orden, Sakura salió de su habitación cargando consigo su mochila en brazos y dirigirse a la cocina ante la atenta mirada de sus padres que no perdían detalle alguno de ella, observándose curiosos entre si mientras la veían apagar el honor y extraer del interior un pastel que había comenzado a preparar tan pronto había llegado de la academia, ¿para qué? Ni Kizashi ni Mebuki tenían idea de ello, solo sabían que su hija no pasaría la noche en casa ya que ella y sus compañeros habían acordado reunirse para estar preparados al afrontar la prueba de supervivencia del día siguiente, y como padres de una ninja ambos solo podían confiar en que su hija supiera bien lo que estaba haciendo. Teniendo una caja preparada de antemano, Sakura dejo con cuidado en su interior el pastel ya terminado, cerrando la caja con cuidado a la par que su madre se acercaba para ayudarla al colgarle la mochila en la espalda haciéndola sonreír en respuesta.
-¿Ya te vas, Sakura?— más bien afirmó la Haruno, recibiendo un asentimiento de su hija como respuesta. —Ni siquiera has probado bocado— reprendió para nada de acuerdo con su estrategia.
-Descuida, mamá, cenare con Sasuke— tranquilizo Sakura con una naturalidad que incluso a ella la sorprendió, —prometo regresar aquí mañana después de la prueba de supervivencia— aseguro, volteando a ver a su madre con una sonrisa como garantía.
-No sé si deberíamos dejarte ir, tu sola con un muchacho…— suspiro Kizashi, preocupado por su inocente niñita.
-Papá, no estaré sola, también estará Naruto lo que equivale a diez personas— sonrió la pelirosa, divertida por su paternal preocupación, —además somos Genin, ¿Qué crees que puede pasar? No contestes— acallo sonriéndose a sí misma a causa de la divertida situación. —Deje otro pastel en el horno para ustedes, estará listo en cinco minutos, mamá— menciono a modo de despedida, cargando en brazos la caja con el otro pastel.
-Gracias— sonrió Mebuki, recordando por fin una pregunta que necesitaba hacerle. —Sakura, ¿Cuándo aprendiste a cocinar?— curioseo divertida por este cambio tan repentino.
-Una amiga me enseño— contesto ella, y no era mentira ya que era Hinata quien le había enseñado a cocinar, —¿lo hice bien?— indago pese a conocer bien la respuesta a eso.
-No tengo nada que enseñarte— felicito la Haruno a su hija con un vago asentimiento.
-Nos vemos mañana— se despidió Sakura por fin, de otro modo y si se quedaba llegaría tarde.
Adelantándose a su hija, Kizashi abrió la puerta para permitirle salir no sin antes detenerla en el umbral y besarle amorosamente la frente como de costumbres, siguiéndola con la mirada hasta perderla de vista, cerrando la puerta tras de sí al volver a entrar e intercambiando una mirada con Mebuki que sencillamente se encogió de hombros y negando para si, su hija indudablemente había cambiado aunque en parte no era una sorpresa que lo hiciera, aunque ambos continuasen viéndola como una niña inocente de doce años ya era un ninja, una Kunoichi, continuar subestimándola era tal vez el mayor error que pudieran cometer en sus vidas y ellos no pretenderían hacerlo. Caminando tranquilamente por las calles y cargando en sus brazos con la caja que contenía el pastel como una muda ofrenda de paz, pues eso era, para ello lo había preparado especialmente, Sakura retuvo el aire en sus pulmones al detenerse en la puerta de la floristería Yamanaka…puede que en el presente visitase muy a menudo ese lugar pero en este pasado había pasado muchísimo tiempo desde la última vez que Ino y ella habían podido dirigirse la palabra. Al cruzar el umbral, lo primero que Sakura fue a la señora Miyuki acomodando y regando una flores con una de sus cálidas sonrisas que la asemejaban tanto a Ino y que volteo a verla con indudable pero grata sorpresa por su visita, y no era para menos, ya que Ino y ella estaba actualmente peladas entre sí, ella ya no visitaba tanto la floristería, o por lo menos no tanto como quisiera.
-Sakura— saludo Miyuki, de inmediato dejando lo que estaba haciendo para abrazar a la pequeña pelirosa, —hace mucho tiempo que no te veía— menciono sin poder evitarlo, admirándola de arriba abajo.
-También me alegra verla, señora Miyuki— correspondió Sakura con una inmediata sonrisa, —le traje esto, yo misma lo hice— presento tendiéndole el pastel que había preparado especialmente.
-Oh, no tenías que molestarte, muchas gracias— agradeció la Yamanaka, enternecida por su amabilidad.
-¿Necesitas ayuda con algo, mamá…?— pregunto Ino al ingresar en la tienda, guardando silencio al reparar en la presencia de Sakura quien le sostuvo la mirada.
-Sakura vino a hablar contigo, Ino— infirió Miyuki, volviendo la mirada hacia Sakura que asintió en respuesta, —pasen a la sala, yo me ocupo de la tienda— invito amablemente, indicándole a Ino que no se rehusase.
-Gracias— agradeció Sakura con una sonrisa antes de acompañar a Ino de regreso al interior de la casa.
-¿Qué quieres?, ¿vienes a restregarme en la cara que Sasuke y tu son compañeros de equipo?—cuestiono la rubia de forma contundente tan pronto como ambas se encontraron a solas. —Eso no cambia nada, no harás que te quiera, no de ese modo…— advirtió para hacer trizas sus esperanzas.
-En realidad, vine aquí porque quiero pedir tu perdón— interrumpió la pelirosa para gran desconcierto de la Yamanaka que frunció ligeramente el ceño, no creyendo lo que oiga, —tal y como oyes, quiero disculparme contigo porque sé que me equivoque aquella vez, hace años, cuando te dije que seriamos rivales por nuestros sentimientos hacia Sasuke, fui una tonta, la verdad es que nada vale la pena como para perder a mi mejor amiga—declaro sin titubeo alguno, diciendo lo que siempre había anhelado poder decir como disculpa pero que jamás había dicho. —No te negare que amo a Sasuke con todo mi corazón, pero ni él ni ningún chico podrían significar tanto para hacer que pierda a mi hermana— completo sin apartar sus ojos de los de su aun amiga, o así lo sentía ella.
Lo que estaba diciendo no era ninguna mentira, en el fondo y en esencia siempre había sabido que uno de sus mayores errores pasados había sido anteponer sus sentimientos por Sasuke por encima de su amistad con Ino gracias a quien había sido capaz de establecer una identidad, claro que amaba a Sasuke con todo su corazón pero no podía comparar ese sentimiento con el vínculo que existía entre Ino y ella, sería como pedirle a Sasuke que comparase lo que ambos sentían con el vínculo que él compartía con Naruto, era imposible, era sentimientos diferentes entre sí y que habían llegado a sus vidas para llenar un vacío. Incluso en el presente y si bien se había mantenido fuerte por Sarada, no habría podido hacerlo de no ser por Ino, ella siempre estaba ahí cuando más la necesitaba, ella siempre sabía cuándo es que estaba en problemas o necesitaba la compañía de alguien y eso era algo invaluable. Habiendo esperado toda clase de palabras de parte de la Haruno salvo aquellas, Ino frunció el ceño, abriendo los ojos a mas no poder a causa de la sorpresa, estudiando los ojos de quien estaba delante de ella en un intento de leer sus intenciones ya que Sakura siempre transparentaba lo que realmente sentía a través de sus ojos, ¿no estaba imaginando cosas?, ¿Sakura realmente le estaba pidiendo perdón? Sin ser capaz de hablar tan siquiera a causa de la impresión, la rubia simplemente se dedicó a contemplar en silencio el rostro y actuar de su antigua amiga, teniendo un nudo en la garganta y no sabiendo que decirle.
-Sé que pobres son mis disculpas y es algo tarde para pedírtelo, pero por favor perdóname— rogó Sakura, viendo el silencio como una oportunidad para decir lo que siempre había sido necesario, —es cierto que ahora somos Shinobis y todo es diferente, pero en medio de este mundo tan oscuro y cruel, necesito a mi hermana a mi lado— insistió sin apartar sus ojos esmeralda de los orbes aguamarina de la rubia. —¿Me perdonas?— pregunto directamente y jugando con sus dedos a causa de los nervios.
-No lo sé— confeso Ino, dudando ante lo maravilloso que resultaba dejar el pasado atrás y volver a ser amigas como si nada jamás las hubiera separado, —aún estoy ofendida…pero puedo intentarlo— acepto por fin con una sonrisa. Sonriendo a más no poder de alegría, Sakura abrazo a Ino con todas sus fuerzas, besándole la mejilla una y otra vez. —Ya, Sakura, para, ya, Sakura, no seas tan infantil— rió apartando a su amiga entre risas.
-Lo siento— se disculpó la pelirosa, marcando las distancias, —¿amigas?— pregunto sin hacer desaparecer su sonrisa.
-Amigas— afirmo la rubia con una idéntica sonrisa, aceptando olvidar todo por las dos, —¿Por qué no te quedas a dormir aquí esta noche? Tenemos mucho de qué hablar— sugirió aprovechando su presencia en casa en ese momento para así recuperar el tiempo perdido.
-Qué más quisiera, pero me requieren en otra parte— tuvo que negarse Sakura, señalando la mochila en su espalda, —los tres acordamos reunirnos en el apartamento de Sasuke para planear una estrategia para el ejercicio de supervivencia de mañana, y para conocernos mejor, la verdad va a ser un proceso muy difícil— se disculpó soltando una carcajada al decir eso último, más de todas formas vio a Ino apartar la mirada y asentir en silencio, claramente celosa. —Lo que viste hoy, a Sasuke y a mí hablando, fue porque le dije que es preciso que nos entendamos como equipo, si queremos triunfar en las misiones debemos trabajar juntos, y me alegra que él lo entendiera— explico siendo mentira pero una mentira para tranquilizar a su amiga lo mejor posible.
-Tendré que creerte— concluyo la Yamanaka sin otra opción, —ya vete, antes de que cambie de opinión— suspiro por fin a modo de despedida ya ante lo que la pelirosa asintió con una sonrisa, dándole la espalda y emprendiendo rumbo hacia la puerta. —Sakura, no me he rendido aun— declaró de manera desafiante haciendo que voltease a verla.
-Qué bueno, porque tampoco yo— secundo la Haruno con idéntico desafío y sin apartar la mirada en ningún momento.
Sosteniéndole la mirada a Ino una última vez, divertida por saber que peleaban una pelea que a la larga ella había ganado hacía ya mucho tiempo, Sakura no pudo evitar soltar una cantarina risa antes de darle la espalda y dirigirle hacia la puerta, ambas suspirando con tranquilidad como no habían hecho en mucho tiempo sin que la otra lo supiera, por fin el peso en sus hombros había desaparecido, por fin podían dejar el pasado atrás y volver a ser amigas, hermanas otra vez.
-¡Gracias por la comida!— declaro Naruto con suma emoción, procediendo a comer de inmediato.
Tan emocionado como se había encontrado esa mañana al despertar en el pasado, mas emocionado que la mayoría a decir verdad ya que Sasuke y Sakura no querían estar ahí, Naruto no había tan siquiera probado bocado alguno, había tenido demasiadas cosas en la mente como para pensar en comer, pero en ese momento y reunido con sus tres amigos de un modo en que no habían hecho en...¿más de una década? el Uzumaki no dudo ni tan siquiera un momento en dejarse llevar por su apetito y probar una cosa de cada plato que yacía sobre la mesa, presuroso en comparación con Sasuke y Sakura que se tomaban todo con mucha más calma, disfrutando de un silencio que a él en lo personal le resultaba tenso, lo hacía sentir nervioso. Evidentemente mucho más calmado que Naruto a quien observo monótonamente, Sasuke aprovecho el silencio como una oportunidad al igual que sabía que Sakura estaba haciendo, necesitaban un plan ya sea que su estadía fuera indefinida o supiera como regresar, necesitaban tener una idea de que hacer. Degustando lo que ella misma había preparado junto a Sasuke y que en lo personal le sabia delicioso, Sakura suspiro para si al tragar, devolviendo sus palillos a la mesa, no porque hubiera quedado satisfecha ni porque hubiera decidido dejar de comer sino porque no podría comer de forma amena y en calma hasta tener claro en su mente cual habría de ser la estrategia que los tres—ya que Hinata estaba ausente—tomarían para enfrentar las misiones que pronto comenzarían a librar.
-Creo que este es un buen momento para discutir qué es lo que haremos, y no me refiero solo a mañana sino con todo lo demás— menciono Sakura por fin, rompiendo con el silencio que solo había sido roto por los ruidos del Uzumaki al comer, —¿cambiaremos algo de lo que va a pasar o lo dejaremos como estamos?— cuestiono para saber si se dejarían llevar por sus propios intereses o simplemente se mantendrían al margen.
-Yo opino…— manifestó Naruto, alzando una mano en el proceso y decidiendo ser quien planeara.
-Cállate, Naruto— silencio Sasuke de inmediato, no queriendo oírlo, ya bastantes problemas tenían por su causa. —Creo que debemos cambiar tanto como podamos, en tanto nos beneficie— sugirió volviendo la mirada hacia Sakura quien entendía bien que es lo que quería decir. —Cuando luchados en la Cuarta Guerra, muchos de a quienes nos enfrentamos eran conocidos, amigos o aliados, si evitamos que muchos de ellos mueran esta vez, aunque no evitemos la guerra, nos hará más fácil el vencer a Kabuto y luego acabar con Madara, algo que a la larga acabara sucediendo de todas formas— explico centrando su mirada en Naruto que se llevó una manto pensativamente al mentón.
-Partiendo por evitar que Zakuza y Haku mueran— menciono el Uzumaki para recalcar lo obvio, haciendo que Sasuke volviera la mirada en su dirección como protesta ante su opinión que por cierto no quería escuchar, —no me veas así, Sasuke, no me voy a callar aunque me obligues, yo hice que nos metiéramos en este lió y quiero enmendarlo— se comprometió filialmente, intercalando la mirada entre sus dos amigos. —No será difícil cambiar las cosas, especialmente sabiendo lo que sabemos ahora— aclaro tanto para los Uchiha como para sí mismo, porque nada podía ser tan perfecto como lo imaginaban.
-Sería lo mejor para todos que ellos estuvieran de nuestro lado— acepto la Haruno, aprobando el punto de Naruto porque después de todo tenía razón. —Pero no podemos cambiarlo todo, no seamos inocentes, hay cosas que escaparan de nuestro control, cosas que tal vez debieron pasar— esclareció diciendo lo que nadie se atrevía a manifestar; que nada sería utópico, no podía serlo, —pero debemos revertir lo que este en nuestro poder, no más— sugirió, habiendo llegado a sus propias conclusiones preconcebidas hace tiempo.
Ella había conseguido dejar atrás su enemistad con Ino, habían vuelto a convertirse en amigas antes de los exámenes Chunin donde habían tenido que enfrentarse para sanear su enemistad y dejar el pasado atrás, y aun así no del todo, pero esto era algo que ella si había podido cambiar...más existían cosas que no, como la inevitable aparición de Orochimaru tarde o temprano, era algo que estaba predestinado, escapaba de sus medidas de prevención y esto último la preocupaba por formular una pregunta que le aterraba formular, ¿Sasuke elegiría irse de la aldea esta vez? el silente dolor en su pecho le impedía preguntárselo. Los Jinchurikis, el Sabio Pervertido, Neji...había tantos a quienes podrían salvar, tantos que no tendrían que haber muerto de la manera en que lo habían hecho y a quienes podría salvar en esta oportunidad, era una promesa y de entre la larga lista de amigos a quienes quería evitarle la muerte dos de ellos no eran otros que dos ninjas a quienes pronto verían en su misión a la Tierra de las Olas. Por su parte Sasuke solo tenía tres cosas en mente que quería hacer; en primer lugar quería y mataría a Danzo personalmente y en tanto tuviera la oportunidad, ni Naruto se lo impediría, en segundo lugar se reencontraría con Itachi de ser posible, y por ultimo pero no menos importante, en tercer lugar quería recuperar todo el tiempo perdido lejos de su esposa, tiempo que por su propia ceguera pasada había desperdiciado, quería valorar esta estadía en el pasado como una oportunidad junto a Sakura, y lo haría.
-¿Qué hay de Kakashi?, ¿Qué haremos con él?— cuestiono el Uchiha volviendo la mirada hacia su esposa, confiando en que ella ya tenía una estrategia en mente. —En nuestra condición actual solo conseguiremos aburrirlo, le resultara fácil predecir lo que haremos— evidencio ya que no debían olvidar que era Genin en todo menos en sus mentalidades y eso no los ayudaba precisamente, no con tan pocas capacidades de las que disponer.
-Se me ocurre algo— asintió la Haruno con una ligera sonrisa arrogante. —Cuando Naruto regreso a la aldea de su viaje con el maestro Jiraiya, Kakashi nos sometió de nuevo a la prueba del cascabel y si bien primero ambos hicimos alarde de nuestros progresos, todo termino cuando…— procedió a explicar desviando la mirada a Naruto.
-Le conté el final de esa novela suya— completo el rubio sonriendo zorrunamente, frotando ansiosamente las manos.
-¿Y planean hacer lo mismo?, ¿No creen que podría considerarlo sospechoso?— cuestiono Sasuke, aceptando considerar la estrategia. —No podemos centrarnos solo en ello o comenzara a sospechar— menciono sin fiarse del todo con la estrategia que ellos querían replicar.
-Yo opino…— el Uzumaki volvió a alzar la mano como niño bueno, dispuesta a hablar.
-Cállate, Naruto— silencio Sakura, no queriendo oír sus quejas porque sabía que no haría otra cosa. —Mi plan es un tanto más complejo, de nosotros tres, eres quien tiene las habilidades más peligrosas debido a tu Sharingan, Sasuke, por lo que será necesario que crees una distracción para Kakashi Sensei— designo confiando ciegamente en sus habilidades e inteligencia, —pero que no sea algo de nivel Genin, necesitamos que descubra su Sharingan— aclaro ya que no debían emplear reminiscencias, confiando en que él sabría bien que hacer.
-Puedo con eso— acepto Sasuke con una sonrisa ladina, sosteniéndole intensamente la mirada.
Observándose entre sí con una pisca de inevitable desafío, de ese fuego que no cesaba de crecer a través de una sola mirada, los Uchiha dieron por cerrada la estrategia ante un muy resignado Naruto que extrañando todavía más a su Hinata ante la complicidad que compartían sus amigos, suspiro profundamente para sí, regresando su atención a la comida mientras aún tenía tiempo...
Entre los tres habían llegado a un acuerdo claro esa noche, que cenarían juntos y discutirían cual habría de ser su estrategia para proceder de ahora en más, pero en todo ese debacle Naruto no había pensado en cómo dormirían en ese apartamento que ciertamente se hacía pequeño-como el propio-para los tres y donde Sasuke inmediatamente había destinado la forma en que dormirían; Sakura en la cama, y ambos en el suelo haciendo que en ese momento y acomodándose sobre el suelo en su improvisada cama compuesta por una almohada y una manta, doblando su ropa y dirigiendo su mirada hacia el sofá junto a la puerta corrediza que daba con la terraza y que se veía tentadoramente más cómodo que el suelo, ¿se estaba quejando? Por supuesto, aunque era bastante hipócrita de su parte si se tenía en cuenta que muchas veces había dormido incómodamente sobre su escritorio en su oficina, pero en ese momento el rubio se encontraba en busca de la máxime comodidad mientras intercalaba la mirada entre sus amigos, Sasuke recostándose sobre el suelo y apoyando la cabeza en la almohada, y Sakura quien se acomodó sobre la cama, apoyando las manos bajo la almohada al cerrar los ojos para dormir…suspirando sonoramente, Naruto esbozo un inevitable puchero al verse solo y porque sin importar que fuera egoísta, en ese momento no deseaba realmente estar ahí sino que deseaba estar junto a su esposa en ese momento, junto a su Hinata.
-¿Están seguros de que no hay mejor forma de hacer esto?— pregunto el Uzumaki, rompiendo con el silencio y escuchando los suspiros de sus dos amigos en respuesta. —¿Por qué tengo que dormir en el suelo?— cuestiono para nada de acuerdo con esa situación.
-Porque estamos en esta situación por tu culpa— obvio el Uchiha, recostado sobre el suelo y con los ojos cerrados.
-Al menos déjame usar el sillón— menciono Naruto, señalando con la cabeza el sillón del rincón.
-No— espeto Sasuke, irguiéndose del suelo y sosteniéndole la mirada a su tonto mejor amigo, —si yo duermo en el suelo, entonces también tú— insistió aun molesto con él por tener que estar en el pasado.
-Oigan— acallo Sakura sentándose sobre la cama, alzando la mirada colérica hacia ambos, —queda una larga noche por delante hasta mañana, ¿pueden callarse por favor? Quiero dormir— solicito con tono exigente, haciéndolos guardar silencio absoluto, —gracias, y hasta mañana— sin escuchar protesta alguna, la pelirosa apago la luz de la lámpara de noche, apoyando la cabeza contra la almohada, más que dispuesta a dormir.
Observándose una última vez entre sí, en medio de las penumbras, ambos amigos bufaron en silencio para si antes de acomodarse sobre el suelo para dormir, el Uzumaki removiéndose incomodo, apoyando su cabeza contra la almohada, cerrando los ojos pero sin encontrar sosiego y calma suficiente para dormir, puede que en el presente y como Hokage estuviera acostumbrado a dormir en su oficina a causa del cansancio pero cuando no estaba ahí solo existía un lugar donde podía conciliar el sueño y ese lugar era junto a Hinata. Abriendo los ojos, contemplando el techo, Naruto se determinó a que en realidad no tenía por qué estar ahí en ese momento, ya habían decidido que harían mañana con Kakashi Sensei y en el futuro, por lo que sin dudarlo el rubio se levantó lentamente del suelo y tomando su ropa doblada a su lado, emprendiendo rumbo hacia la ventana y abriendo la puerta de la terraza-volteando la mirada por encima de su hombro para asegurarse de que Sasuke y Sakura estuvieran dormidos-por donde desapareció a toda prisa hacia el distrito Hyuga, sin advertir en ningún omento que Sasuke había estado secretamente atento de todo y que tras dejar pasar varios segundos para cerciorarse de que su tonto amigo rubio había desaparecido, Sasuke abrió uno de sus ojos y soltando el aire que inconscientemente había estado conteniendo, levantándose para cerrar la puerta, esbozando una sonrisa ladina para sí; eso era precisamente lo que había querido provocar al momento de imponerle a Naruto tener que dormir en el suelo, sabiendo que su tonto mejor amigo acabaría corriendo hacia los brazos de su esposa.
Era egoísta? a Sasuke ciertamente ya no le importaba serlo o no, durante toda su vida había tenido que seguir una idea más importante que sus propios sentimientos, primero por su clan, luego por su hermano y en el presente debía estar largamente ausente de su hogar junto a su esposa y su hija tanto para redimir su pasado como para proteger a quienes amaba, pocas habían sido las instancias en que había podido anteponer sus sentimientos y una de estas instancias era el amar a su esposa y casarse con ella, formar una familia, era la única decisión de su vida con un trasfondo egoísta desde el amor y que volvería a hacer una y mil veces de ser preciso porque para él vivir junto a Sakura y Sarada era la perfección misma. Alejándose de la ventana y avanzando con lentitud hacia la cama a reminiscencia de como había hecho días atrás en el presente, Sasuke contemplo el sereno rostro de su esposa y su acompasado dormir—aparentemente—, antes de sentarse sobre la cama y sin emitir ruido alguno se metió bajo las sabanas, abrazando por la espalda a Sakura que sin sobresaltarse pero si abriendo los ojos y volviendo el rostro hacia el suyo esbozo una ligera sonrisa al encontrar sus ojos con los de él y aproximándose más hacia él para hacer más cálido el abrazo, como si desde el principio hubiera tenido presente que de alguna forma Naruto acabaría marchándose y dejándolos a ambo a solas para disfrutar plenamente de la presencia del otro como tanto anhelaban.
Sonriendo y aferrándose al abrazo de su esposo y relajándose ante el sentir de su cálida respiración contra su cuello y el beso que sintió depositar contra su mejilla, Sakura se relajó por completo, volviendo a apoyar la cabeza contra la almohada para dormir con absoluta calma, en tanto Sasuke a su espalda y disfrutando de igual modo del abrazo sintió sus temores y demonios alejarse ante el dulce aroma a jazmines provenientes de la piel de su esposa, reposando su cabeza contra el costado del cuello de ella; egoísta o no, había esperado por poder estar a solas con ella y de ese modo durante todo el día, forzado a pensar en otras cosas pero teniéndola a ella en el pedestal más importante de su vida y teniendo que postergar el tiempo que anhelaba pasar con ella como estaba haciendo ahora. Mañana sería un nuevo día y tendrían mucho en que pensar, pero en ese momento y ahí abrazados el uno contra el otro en silencio, ambos fueron capaces de dormir con absoluta calma. ¿Qué Importaba que quisieran ser egoístas? Merecían serlo.
Con el sigilo digno de un ninja porque eso era, Naruto cruzo la entrada del distrito Hyuga, moviéndose por sobre los techos para no ser visto más sabiendo que ni siquiera esta medida de protección era suficiente, valiéndose de la oscuridad y teniendo cuidado de cada paso, se sentía torpe y tonto en su cuerpo de Genin, incapaz de ser tan diestro y capaz como acostumbraba, más teniendo lo que tenía a su alcance es que el Uzumaki no emitió queja alguna para sí, yendo al encuentro de su esposa. Conocía el distrito Hyuga como la palma de su mano, había estado ahí infinidad de veces—incluso antes de casarse con Hinata, colándose en secreto para verla—y por lo que en ese momento supo a donde dirigirse, situándose en el patio y fuera de la habitación de su esposa y lanzando un par de piedritas que chocaron contra la ventana, esperando una respuesta y al no obtenerla no dudo en treparse a ella. Habiendo conseguido escuchar el sutil chasquido de algo chocando contra su ventana, Hinata se levantó de la cama con cuidado, frotándose perezosamente uno de sus parpados, habiendo estado sobradamente dispuesta a dormir, pero para su incredulidad y al momento de abrir la ventana este movimiento le dio de lleno en la nariz, boca y mentón a su esposo que se había trepado a la ventana y que perdió el equilibrio a causa de la sorpresa...de no ser por ella que a toda prisa envolvió sus brazos alrededor de su cuello, jalando de él hasta hacerlo entrar con seguridad en a habitación y cerrando la ventana al instante.
-Perdón, Naruto, no era mi intención— se disculpó la Hyuga lo mejor posible y tan pronto como pudo, examinando el golpe y que afortunadamente no parecía haber pasado a mayores.
-No pasa nada, fue un accidente— tranquilizo el Uzumaki ante la excesiva atención de ella que le examino el golpe, alzando una de sus manos para acunar su mejilla. —Estoy bien, de verdad— insistió calmadamente, zafándose de su agarre y viéndola intensamente a los ojos.
Hacía falta mucho más que un golpe sorpresivo para sacarlo del camino, y mucho más que un accidente inocente de parte de su encantadora esposa para pensar tan siquiera en enojarse con ella, porque no podía albergar emoción negativa de ninguna clase hacia ella, hacia el resto del mundo si pero jamás hacia ella, y como prueba; ahí sentado en el suelo con Hinata arrodillada delante de él, acariciándole la mejilla, el Uzumaki situó su mano por sobre la suya, estrechándola cariñosamente y sin apartar sus ojos de los de ella, haciéndola sonrosar con tan solos encontrar sus miradas. Okey, no era precisamente el reencuentro romántico que había tenido en mente al momento de abandonar el apartamento de su mejor amigo, vistiéndose a toda prisa en medio de su trayecto por las calles, pero ahí y junto a su esposa no existía nada mejor para Naruto, nada…
A lo largo de los años y casi a diario, Sasuke había perdido la cuenta de todas las pesadillas que había tenido en su vida hasta el día de hoy, pesadillas detonadas por el miedo a algo que llevaba persiguiéndolo desde que era niño, desde la masacre Uchiha perpetrada por su hermano mayor, pesadillas que lo habían perseguido durante toda su vida, impulsadas aún más por el odio y la venganza que había estado a punto de consumirlo en el pasado, pesadillas a las que había desafiado al igual que a la oscuridad, abrazando esas pesadillas y abrazando el miedo para aprender a vivir con él…hasta que emprendió su viaje de redención junto a Sakura, hasta que se permitió el egoísta sentir de corresponder los sentimientos que él mismo había callado desde antes de abandonar Konoha. Desde que había correspondido a los sentimientos de ella, cuando estaba a su lado, compartiendo la misma cama y el mismo espacio todas las penumbras habían desaparecido siendo reemplazadas por la luz. En ese momento y sintiendo la luz del sol contra su rostro, Sasuke apretó fuertemente los ojos, alargando uno de sus brazos a su lado esperando envolverlo alrededor de la cintura de su esposa, más se vio forzado a abrir los ojos al tan solo encontrar la cama vacía, como si todos los últimos acontecimientos hubieran sido invento de su mente, más el exquisito aroma proveniente de la cocina y la dulce voz que tarareaba espantaron por completo sus temores, haciéndolo esbozar una sonrisa ladina.
Tarareando una melodía que en el pasado había cantado como canción de cuna para Sarada, Sakura termino de servir la mesa de la cocina, no porque alguien se lo hubiese pedido sino porque le gustaba sentirse útil así como por la habitual costumbre que tenía en el presente y en su propio hogar, o era ella quien preparaba el desayuno o era Sarada, era una costumbre arraigada, manteniendo en ese momento una permanente sonrisa en su rostro como siempre que se sentía feliz, ¿y cómo no estar feliz? Esta vez y aunque fuese egoísta de su parte, no tenía que pensar en que Sasuke se iría de la aldea, no tenía que pensar en cuanto tiempo debería estar sola y añorando su presencia, con ese pensamiento en la mente y mordiéndose el labio inferior para no chillar de emoción como también había estado a punto de hacer al despertar de tan buen humor, la pelirosa sirvió finalmente un par de tazas de té antes de voltear hacia el pasillo para dirigirse a la habitación y despertar a Sasuke mas para su sorpresa el Uchiha estaba observándola desde el umbral de la puerta, de brazos cruzados y con una sonrisa ladina que la hizo sonrojar por la intensidad de su mirada y a la que jamás conseguía acostumbrarse, como si con una sola mirada leyera su alma en un instante. Aclarándose la garganta y sonriendo ligeramente para aligerar la situación, Sakura le sugirió con la mirada que tomaran asiento antes de hacerlo, golpeándose la frente mentalmente al comportarse como una adolescente enamorada.
-Mi parte favorita del día— menciono Sasuke mientras tomaba asiento ante la mesa, delante de Sakura. —¿Naruto no ha llegado aún?— afirmo para si antes de proceder a comer.
-Ni siquiera ha enviado una nota, pero es normal ha de estar muy ocupado durmiendo—contesto Sakura dándole un sorbo a su taza de té, disfrutando del silencio pero viendo la misma situación que estaba viviendo como algo imposible en cierto modo. —Es extraño…— reflexiono en voz alta y sin poder evitarlo.
-¿Qué es extraño?— inquirió el Uchiha al darle un trago a su taza de té, teniendo cuidado no hablar con la boca llena.
-No lo sé, quizás estar aquí desayunando contigo— obvio la Haruno con una distraída sonrisa.
-¿Qué tiene de extraño?— cuestiono el pelinegro, intentando entender sus pensamientos. —Eres mi esposa— recordó con naturalidad, sin ver lo que ella veía o por lo menos no de la misma manera.
-Lo sé, pero cuando recuerdo el pasado, recuerdo a un Sasuke misterioso y serio, sentía que era imposible acercarme a ti— confeso la pelirosa, evidenciando sus pensamientos sin temor. —Sin embargo descubrí que eres todo lo contrario— añadió en una reflexión personal.
-Pero si sigo siendo el mismo de siempre— aclaro Sasuke encogiéndose de hombros despreocupadamente.
-Si tú lo dices— suspiro Sakura con una ligera sonrisa, entornando disimuladamente los ojos.
No estaba diciendo que Sasuke hubiera cambiado a un punto en que hoy no pudiera reconocer en sus ojos al Genin de doce años que había sido al momento de que los tres se convirtieran en el equipo 7, era y a la vez no era ese Sasuke, pero no había odio ni desesperación dominando su corazón y alejándolo permanentemente de ella que solo quería su bien, que solo quería verlo feliz y en paz, el Sasuke que se había casado con ella se asemejaba mucho más al niño inocente a quien ella había admirado en silencio en sus primeros días en la academia y que le había parecido tan fuerte, valiente y reconfortante de una forma en que nunca había podido explicar por no haberlo conocido entonces, lo único importante para ella era que el hombre a su lado seguía siendo su esposo a quien amaba con todo su corazón y que era plenamente feliz porque ella le había dado todo lo que una vez había perdido; una familia y paz. Pensando precisamente en la felicidad de Sasuke a quien vio permanentemente sereno mientras bebía un trago de su taza de té y disfrutando de su desayuno en el cuadro más mundano y perfecto que pudiera existir para ambos, Sakura pensó en Itachi, en el hermano mayor de su esposo a quien jamás había podido conocer en el pasado, esta vez quería enmendarlo todo pero antes de hacerlo lo que más deseaba era que Sasuke pudiera reencontrarse con Itachi, sabía que su esposo deseaba volver a ver a su hermano aunque no lo hubiera manifestado con palabras, merecía poder tener la oportunidad de abrazarlo y hablar con él, nadie lo culparía por ello.
-Sasuke, ni siquiera lo había pensado hasta ahora pero…— Sakura se detuvo, mordiéndose el labio inferior antes de formular la pregunta que rondaba su mente, —¿Qué piensas hacer?, ¿buscaras a Itachi?— inquirió, queriendo hacerle saber que fuera cual fuera su decisión ella estaría a su lado en todo momento.
-Aun no lo sé— confeso Sasuke en un suspiro, sabiendo que podía decirle todo a ella y que siempre recibiría la mejor respuesta de su parte, —quiero esperar y ver cuánto dura nuestra estadía en este plano, probablemente sea una tontería si solo intento comunicarme con él y luego regresamos, no tendría sentido— justifico aunque en parte también lo hacía porque temía romper en llano por la añoranza de volver a ver a su hermano.
-No es una tontería— protesto la Haruno de inmediato, no concibiendo que él se expresase de ese modo, —puedes ser el hombre más indiferente del mundo, en el exterior, pero sé mejor que nadie que en el interior tu corazón es frágil, amas a tu hermano y tienes todo el derecho del mundo en querer buscarlo y verlo al menos una vez— menciono alzando una de sus manos y situándola por encima del corazón de su esposo, conociéndolo mejor que nadie. —Además, cuando se encuentren, yo me ocultare entre los arbolitos para darles espacio o pretenderé ser una piedra, no hay mucha diferencia de todas formas— se comprometió añadiendo eso último para sí misma con mofa.
Prendándose de la forma tan insólitamente perfecta Sakura anteponía los sentimientos de él por encima de los propios, siempre queriendo hacerlo feliz, Sasuke no pudo evitar sonreír ladinamente y reír ante su intento de broma porque él jamás pensaría en hacerla a un lado en una instancia tan importante, si él se reencontraba con Itachi, ella estaría ahí a su lado, porque era su esposa, una Uchiha. ¿Por qué elegiría una simple y aburrida cara bonita cuando existía una mujer tan brillante y excelsa en fuerza e intelecto? Esa era una pregunta que Sasuke muchas veces se había hecho en su mente, si bien Sakura era hermosa como un sueño, él nunca se había enamorado de ella en base a su apariencia, se había enamorado de ella por comprenderlo mejor que nadie, por demostrarle la importancia que tenía en su vida, por iluminar su mundo aún más que la luz del sol y por alejar la oscuridad con una sola sonrisa que lo hacía bajar la guardia así, porque cuando ella pronunciaba su nombre todo cobrada un nuevo sentido, cuando ella sostenía su mano contra la suya sentía la verdadera felicidad, acariciando su mejilla y permitiéndole sentir su calor al abrazarla, permitiéndole vivir y respirar de verdad, permitiéndole ser más feliz de lo que jamás podría haber llegado siquiera a imaginar, porque ella era su familia y su hogar, su mañana, su noche y su tiempo, la aldea misma podía consumirse en el fuego y desaparecer porque mientras ella estuviera viva, a salvo y a su lado, no quería nada más, era feliz teniéndola a ella, ¿Cómo no amarla?
-¿Qué pasa?, ¿Soy tan graciosa acaso?— curioseo la Haruno, deseando poder reírse tan bien, no creyendo haber dicho nada tan divertido.
-No, ya me entiendo yo— negó el Uchiha, aclarándose la garganta para dejar de reír.
-Espere tanto para ver esto— confeso Sakura en un suspiro, desconcertando a Sasuke quien frunció ligeramente el ceño, —cuando éramos Genin, muchas veces me pregunte que podría hacer para que fueras feliz, no deseaba otra cosa— reconoció sin perder detalle alguno del rostro de su esposo, absorta por ver algo en el pasado no había estado ahí, —y ahora…te ves igual que antes, pero el brillo en tus ojos es diferente, te vez feliz, te siento feliz— percibió sin jactarse por lo mismo, no queriendo darse ese crédito.
-Ahora todo es diferente— obvio Sasuke, sin apartar sus ojos de los de ella, —porque te tengo a ti— añadió estrechando las manos de ella entre las suyas, perdido en el brillo de sus ojos
Halagada en lo más profundo de su corazón por tan atentas palabras y sin moverse, Sakura sostuvo la mirada al Uchiha con una radiante sonrisa adornando su rostro e iluminando todavía más sus ojos esmeralda que para Sasuke eran más hermosos que cualquier cosa en el mundo, ahí estaba esa perfecta sensación única e inigualable al ver en los ojos de ella y saberse observado como si fuera todo en el mundo, la razón de su vida, lo mismo que él veía en ese momento al contemplar su rostro; tenia a la razón de su vida delante de sus ojos y era feliz por no tener que irse esta vez, era feliz por poder estar junto a ella.
Terminando de cerrar su chaqueta y alisándose el cabello con las manos al salir del baño, Hinata no pudo evitar negar en silencio para si al ver a Naruto aun profundamente dormido sobre su cama, hecho un verdadero ovillo humano contra las sabanas que yacían envueltas a su alrededor. Inclusive se había despertado casi una hora antes de lo que acostumbraría para poder hacer que se levantara a tiempo, eso y para estar preparada por toda posible eventualidad, ¿pero qué eventualidad podía ser más difícil que despertar a su propio esposo y su pacifico dormir? Sin hacer desaparecer en ningún momento la sonrisa en su rostro, Hinata se arrodillo junto a la cama, contemplando lo increíblemente infantil y adorable que continuaba siendo su esposo sin importar que para ambos—al igual que el resto del mundo Shinobi—la inocencia hubiera quedado atrás, puede que hubiera cometido errores como cualquier más en momentos como ese Hinata podía pasar por alto sus defectos y valorarlo infinitamente por lo mucho que lo amaba, y porque jamás habría podido volverse verdaderamente fuerte, no sin tenerlo a él como inspiración y a su amor como puerto para escapar y escudo con el cual protegerse. Suspirando profundamente, Hinata poso una de sus manos sobre la espalda de su esposo que yacía con la cabeza enterrada de la almohada, golpeándole la superficie de la espalda y luego zarandeándole el hombro, todo esto sin éxito alguno ya que el Uzumaki continuaba profundamente dormido.
-Naruto, despierta— llamo la peliazul cálidamente pero sin éxito alguno. —Naruto— insistió zarandeándole los hombros con más fuerza.
-Cinco minutos más— se quejó el rubio, removiéndose sobre la cama para acomodarse mejor y seguir durmiendo.
-Tienes que darte prisa o llegaras tarde— recordó ella ya que por mucho que lo deseara no podían pasarse todo el día juntos.
-Kakashi Sensei siempre llega tarde de todas formas— protesto él, entreabriendo ligeramente los ojos antes de volver a cerrarlos.
-Mi padre está ocupado entrenando con Hanabi así que tenemos poco tiempo para que salgas de aquí sin que nadie te vea— menciono Hinata en espera de hacerlo despertar con eso.
Para su indignación y sin inmutarse siquiera, Naruto continuo durmiendo cómodamente sobre la cama, apoyando su cabeza contra la almohada en una imagen que ella no estaba dispuesta a tolerar, no lo había hecho con sus hijos ni mucho menos lo haría con su esposo. Negando para sí, Hinata no dudo en dirigirse al baño a toda prisa y de donde regreso trayendo consigo un vaso con agua y un cepillo de dientes que dejo sobre el escritorio, sentándose sobre la cama y haciendo que Naruto se levantase de una u otra forma al sujetarlo de la parte trasera de la camiseta como si fuera un gato y aun dormido sentarlo ante el escritorio, tomando el cepillo de dientes que primero hundió en el vaso con agua y haciéndolo abrir la boca y lavándole los dientes a toda prisa, de izquierda a derecha, de arriba abajo aprovechando que el Uzumaki había abierto la boca a causa de la sorpresa, y hecho esto lo hizo tragar parte del agua del vaso antes de indicarle que escupiera, sin otra opción y con el alma en vilo, Naruto escupió antes de que Hinata lo hiciera levantarse hacia el baño para bañarse…
¿No era increíble su esposa? Siempre sabía cómo hacerlo tener ánimo por las mañanas, y no era una opción sino más bien una obligación.
Presentarse en el campo de entrenamiento y disponer incluso de tiempo de sobra no había resultado para nada difícil para las integrantes del equipo 7, especialmente para Sasuke y Sakura que por ser los primeros en llegar no dudaron en preparar una serie de trampas que estuvieron perfectamente instaladas cuando Kakashi apareció finalmente muchas horas después, tarde como siempre. Lo que sucedió después fue una reminiscencia por demás exacta a o que habían vivido en el pasado; Kakashi explicándoles en que consistiría el ejercicio, que habrían de hacer y finalmente procediendo a ocultarse de la vista del Hatake salvo por Naruto claro, pero todo formaba parte del plan ya que todo consistió en una serie de ataques en que avanzaba y a la vez se replegaba. En medio de todo esto es que Sasuke vio su oportunidad para activar las trampas, lanzando las Shurikens en dos direcciones muy similares; la primera directamente hacia el Hatake y que él pudo evadir naturalmente, pero la segunda se dirigió directamente a la cuerda para activar la trampa y cambiar el eje de las cosas a su favor. Una trampa, percibió Kakashi, teniendo sumo cuidado y evadiendo lo mejor posible la serie de shurikens y kunai que se abalanzaron en su dirección, pero la trampa era más que solo eso ya que en un solo movimiento y sin darle tiempo el Uchiha se abalanzando contra él con todas sus fuerzas, tan solo permitiéndole la instancia de bloquear sus golpes, dejándole ver el Sharingan en sus ojos.
Ante la desigualdad de condiciones, por así decirlo, Kakashi no dudo en replegarse y marcar las distancias, tanto para recuperar el aliento como para evaluar la situación, este niño es feroz aprecio con una ligera sonrisa bajo la máscara, lo suficientemente interesado en continuar el combate para alzar el lado de la banda que cubría su ojo izquierdo para rebelar el Sharingan, creo que es motivo suficiente…para que me ponga serio decidió ya que hasta donde había visto esos tres niño a su cargo eran bastante capaces de merecer continuar avanzando, tal vez. Igualmente estoico y calmado, Sasuke sostuvo la mirada a Kakashi antes de ejecutar velozmente la posición de manos para el jutsu estilo de fuego y barrer con todo a su alrededor en un solo movimiento que forzó al Hatake a replegarse, todo como parte de una estrategia todavía mayor. En medio de esa contienda, Naruto reparo algo que brillaba contra el suelo de metal, ¡un cascabel! y con aparente ingenuidad, confiado, el Uzumaki no dudo aproximarse al cascabel que yacía sobre el suelo, cayendo ante la trampa de cuerda que lo sujeto por los tobillos, haciéndolo colgar de cabeza, aparentemente fuera de combate. Aprovechando la distracción generada por Naruto, Kakashi hubo de reconocer que estaba gratamente sorprendido por lo que había visto hasta entonces, Naruto no era nada particularmente impresionante pero Sasuke era otra historia, hacia honor a su nombre como Uchiha, ¿pero eso sería suficiente? Esa era la cuestión.
-Son solo niños, caen con trucos sencillos— se jacto el peligris, tomando el cascabel del suelo y observando despreocupadamente al rubio, —un ninja debe ver a través de la decepción— recordó citando las normas Shinobi.
-Yo jamás caería con una trampa tan barata— protesto Naruto sorpresivamente detrás de él.
Para incredulidad de Kakashi, el Naruto que pendía de la cuerda desapareció dejando en evidencia que era un clon de sombra a tiempo para que el Hatake se volviera y encontrase al Uzumaki kunai en mano abalanzándose hacia él con intenciones clara de eliminarlo, más el mismo Hatake se desvaneció con el jutsu de sustitución. Derecha, arriba, izquierda, atrás…hasta entonces oculta como parte de la estrategia, Sakura examinando el entorno con la mirada antes de esbozar una ligera sonrisa para sí, solo falta un lugar, tan concluir su análisis y aun sabiendo que habría de resultarle particularmente doloroso, la pelirosa concentro la máxima cantidad de chakra posible en su puño al aparecer en el claro y estamparlo en un seco golpe contra el suelo que hizo resquebrajar la tierra, no estaba en sus mejores capacidades y lo sintió al morderse el labio inferior ante el inmediato dolor de sus nudillos, pero aún continuaba siendo la mejor en su campo del manejo del chakra. Boquiabierto, aterrado, Kakashi emergió de la tierra, gratamente sorprendido y apabullado de su frágil aunque muy capaz alumna. Ella concentra todo su chakra, enfocándolo en su puño y liberándolo en un solo golpe…algo como eso requiere un control muy preciso de chakra, examino sumamente interesado no solo en ella sino que en los tres, incluso Naruto quien parecía un típico payaso de clase era más de lo que parecía, ¿Qué clase de equipo eran esos tres? Incluso parecía como si estuviera actuando en equipo, uno atrás del otro todo el tiempo.
-Por lo visto los tres rebasan lo que esperaba— aprecio Kakashi pero sin expresar demasiado lo que realmente sentía. En respuesta e increíblemente los tres se lanzaron contra él para atacar, sin precisar de arma alguna. —Un ataque frontal, ¿eh?, se confían demasiado— recrimino al contemplarlos a los tres.
-¡Ahora, Naruto!— indico Sakura, aprovechando que su Sensei se mostraba confiado.
-Escuche, Kakashi Sensei, yo sé el final de "Haciéndolo en el Paraíso"— revelo Naruto, siguiéndolo indicado y mordiéndose la lengua interiormente para no reír.
-¿Qué?— si hasta ahora el Hatake se había sorprendido, nada supero la incredulidad que sintió al oír aquello.
-Al final…— prosiguió el rubio de todas formas, superando su propio divertimento en el proceso.
-Cállate, no quiero oírlo— protesto el peligris cubriéndose los oídos con ambas manos para así no escucharlo.
Estaba actuando como un tonto y lo sabía, más aun así Kakashi simplemente no podía ni quería aceptar que alguien le rebelase algo que aún no sabía, prefería descubrir el placer de su propia lectura por sí mismo a tal punto en que ni siquiera se detuvo a considerar si esos niños realmente lo sabían, pero al cubrir sus oídos recordó que tenía el Sharingan activado y que eso de una u otra forma le permitía leer los labios del Uzumaki, y si otro remedio el Jonin no hizo sino cerrar fuertemente los ojos. Lo que sucedió después de cerrar los ojos fue imposible de saber para Kakashi que dejo pasar un par de segundos en penumbras antes de encontrar su mirada con la de esos niños y para entonces quedo complemente claro que había perdido delante ante ellos pues al abrir los ojos vio a los tres con expresiones de suficiencia en el rostro, Naruto sonriendo de oreja a oreja mientras Sasuke y Sakura sostenían los cascabeles que le habían quitado...eran inteligentes, mucho y no solo lo decía porque lo hubieran hecho quedar en ridículo con una treta así sino porque habían conseguido estudiarlo y dar con su debilidad que les había permitido crear una estrategia para derribarlo, eso era digno de un Chunin e incluso de un Jonin. Había funcionado la primera vez, cualquiera pensaría que una segunda sería imposible, pero sonriendo a causa de su propia satisfacción, Naruto negó reprobatoriamente ante la mirada de Kakashi que los observaba sorprendido a más no poder por ser burlado de ese modo por ellos que eran solo Genin.
-Un ninja debe ver a través de la decepción— regaño el Uzumaki citando las normas de conducta Shinobi.
-Me merecía eso— reconoció el Hatake en un suspiro. —Bien, ¿Quién de los tres regresara a la academia?— cuestiono para probar si realmente sabían cómo ser un equipo.
-Ninguno— contesto Sakura, jugando entre sus dedos con uno de los cascabeles, —planeamos todo juntos, trabajamos juntos porque somos un equipo— determino inquebrantable.
-Estamos en este equipo, los tres juntos— respaldo Sasuke volviendo la mirada hacia ella.
-Si, de veras, o los tres pasamos o ninguno— insistió Naruto, cruzando los brazos sobre su pecho y asintiendo muy seriamente.
-¿Es su respuesta definitiva?— pregunto el Hatake esta vez, sosteniéndoles la mirada a esos tres niños y viceversa. —Están aprobados— concluyo con una sonrisa bajo la máscara, —son el primer equipo en la historia que apruebo, los otros hacían exactamente lo que les decía y caían en cada una de mis trampas, no pensaban por sí mismos, un Genin debe tener un instinto el trabajo en equipo, ustedes entienden eso a la perfección y más que eso, saben cómo estudiar a su adversario y enfrentarlo por igual, como uno—felicito alabando el desempeño que los tres habían mostrado. —En el mundo ninja aquellos que rompen las reglas son escoria, pero aquellos que abandonan a un amigo son peor que escoria— cito recordando a su viejo amigo Obito. —El ejercicio acabo, los tres aprobaron, el equipo 7 comienza su primera misión mañana— dio a saber finalmente.
-¡Sí!— chillo el rubio a todo pulmón, sin dudar en abrazar sorpresivamente a su Sensei en el proceso.
Había salido mejor que cualquier posibilidad que hubieran podido imaginar, no, era mucho más que eso y Naruto lo sentía mientras forcejeaba con Kakashi para no soltarlo del abrazo, había algo reconfortante en tener a su Sensei a su lado sin importar que él no supiera a verdad. Ahora y oficialmente, como no habían hecho en mucho tiempo, los tres…los cuatro, volvían a ser un equipo.
PD: Saludos, buscadores del misterio, ¿Cómo están? Prometí actualizar a mas tardar el miércoles y lo cumplo incluso teniendo tiempo de sobra, esperando que esta nueva actualización sea de su agrado :3 las siguientes actualizaciones serán "Queen: The Show Must Go On" el viernes y "El Velo del Amor" el domingo a mas tardar, lo prometo :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre y agradeciendo el aprecio que le tiene a mi trabajo), a Guest (a quien dedico este fic de todo corazón por ser quien aprobó la historia en primer lugar) a a abrilfrijo03gma (agradeciendo su aprobación y dedicándole esta historia), IxSpaceCadetxl (agradeciendo sus palabras y que esta historia sea de su agrado, dedicándole todos los capítulos como agradecimiento), (prometiendo continuar la historia y dedicándole los siguientes capítulos como agradecimiento por su aprobación), mei24 (agradeciendo que la historia sea de su agrado y dedicándole este y todos los demás capítulos) y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
