Estación central de Edimburgo 9:00 am

Han pasado cuatro horas desde que los policías recogieron aquel cuerpo tirado en la nieve y transportaron a ambos agentes a la estaciòn central de Edimburgo. El viaje hubiera sido tranquilo si no fuera por los lamentos de los policías y sus miradas incriminatoria hacia ambos.

A pesar de que el Moyashi fingiera ignorancia ante esas acciones y se limitará a presentarse con los oficiales, Kanda no podía soportar que los miraran tanto tiempo o que aquellos policas sean tan cobardes para no decirle las cosas en la cara. Incluso estuvo a punto de responderle al primer policía que se atraviò a lanzar una indirecta sobre el trabajo que estaban realizando y comentar que a ese paso mejor buscarán al próximo cadáver.

Aquel policía pudo haber sido hombre muerto sino fuera por la intervención del Moyashi y su talento innato para hacerlo enojar y robarle toda su atención.

Al llegar todos se separaron y comenzaron a trabajar, el Moyashi junto con el otro médico que acababa de llegar se fueron hacia el ascensor, probablemente se dirigieron a la morgue para realizar las autopsias. Por otro lado a Kanda junto con el detective y algunos oficiales le tocò entrevistar a los padres de los niños que fueron llegando a la estación para dar sus testimonios y a los muy desafortunados, les tocó recibir la mala noticia de que sus hijos estaban muertos.

Kanda detestaba dar esa clase de noticias, e incluso estar presente en la misma habitación cuando los padres recibían la noticia, simplemente no tenía paciencia para lidiar con aquellas preguntas que no tenían respuestas, u ofrecer alguna clase de consuelo hacia el dolor de la pérdida de aquellos padres.

En su mente solo estaba la idea de atrapar al culpable y terminar la misión, tenía que aferrarse a esa idea si es que quería terminar aquello lo mas antes posible, por lo tanto debía dejar de lado lo que creía y evitar formar alguna clase de vínculo con los padres, aquello solo traería problemas y a la larga solo sería un estorbo.

Al terminar la sexta entrevista, un oficial tocó a la puerta y le entregó a Kanda un folder sellado. Sin perder el tiempo, abrió aquel folder y al sacar los cuatro documentos que se encontraban dentro, pudo leer que eran las autopsias de todo los niños.

Hubiera vuelto a entrevistar a los padres, pero todo el mundo en ese cuarto se encontraban cansados y a gritos sus ojos pedían un pequeño descanso. Si no fuera porque le urgía leer aquellas autopsias, hubiera continuado a pesar de los reclamos, e incluso hubiera mandado a su casa a las personas que no estaban comprometidas con el caso.

Tras lanzar un chasquido, Kanda mandò a todo el mundo a tomar un pequeño descanso y que regresaran cuando no se vieran tan de la mierda.

Al terminar con su amenaza, todo el mundo saliò corriendo dejándolo solo en la habitaciòn.

Aprovechando que estaba solo y todo los inútiles lo había dejado solo, se sentó a leer todas las autopsias y ver que podìa rescatar de aquellas autopsias. Había esperado cuatro horas para tener esa información en sus manos, era el momento de recuperar todo el tiempo perdido y volver al juego. Por eso casi da un grito de furia cuando termino de leer lo que estaba escrito y de un golpe abrió la puerta de la habitaciòn y echando humo salió corriendo en busca del responsable de esta autopsia, mas le convenìa a ese Moyashi tener una buena explicación de lo que estaba pasando o no se hacía responsable de lo que podía pasarle.

Después de amenazar a mitad de la estación, al final alguien le dio la ubicación del Moyashi y a paso rápido se dirigió a una de las salas de descanso de la estaciòn. Pudo ver a unos oficiales parados en la puerta hablando y comentando acerca de una situaciòn que la verdad le importaba poco o nada, en ese momento solo necesitaba encontrar al Moyashi y aclarar sus malditas dudas. Todo el mundo se puso serio en cuanto se percataron de su presencia y se apartaron de la puerta al ver que Kanda no estaba parado en frente de la puerta para hacerles la platica o preguntarle acerca de lo que pasó, de alguna forma se sentìan intimidados con la forma en que el japonés los miraba a todos, como si en cualquier momento los fuera a matar o hacer daño.

La verdad Kanda se esperaba encontrar al Moyashi durmiendo o haciendole la platica a algún oficial, sin embargo no se esperaba encontrarlo agachado limpiando el piso con un trapo, el cual no dejaba de restregarlo contra el piso de forma repetitiva. Aprovechando de que el Moyashi no se había percatado de su presencia, se acercó a èl y vio lo que estaba limpiando, nada.

Ese imbécil estaba sentado en el piso limpiando como loco un piso el cual estaba completamente limpio, había pedazos de vidrios rotos alrededor de él, y al parecer no se había percatado de lo que estaba pasando a su alrededor. Con mucho enojo Kanda golpeó la mesa, asustando a Allen. Quien casi salta y le da un ataque por la fuerza de ese golpe.

—¡Oi, Moyashi del demonio, que haces perdiendo el tiempo limpiando un piso que está limpio, loco de mierda!—dijo Kanda gritando a todo pulmón, ganándose una mirada de confusión de parte de Allen, quien por unos segundo parecía perdido. Aunque después pareció comprenderlo todo y le dio una pequeña sonrisa tratando de ocultar su evidente enojo por llamarlo de esa forma

—Mi nombre es Allen ¿qué clase de loco eres tú para ir gritando por todos lados?

—Entonces si me estabas escuchando

—Obvio, ni que estuviera sordo imbecil

—Entonces respóndeme cuando te hablo idiota

—Solo estaba limpiando la taza de café que se me cayo, te estoy escuchando

—Callate y párate—Kanda estaba furioso y confundido, y sabía que Allen era consciente de lo que había escrito en esos papeles.

—Esta tasa no se va limpiar sola, te estoy escuchando—dijo Allen dándose la vuelta para seguir recogiendo y limpiando el piso que había ensuciado. Haciendo caso omiso a la indicación de Kanda sobre que debía pararse, Allen siguió recogiendo los pedazos rotos de la tasa.

Normalmente no debería importarle si a un maldito moyashi se le daba la regalada gana de limpiar toda la estación, era libre de quedarse en ese frío piso si eso era lo que deseaba, ya que no le afectaba directamente en lo más mínimo. Pero por alguna razón, que ese brote de habas le importara más ese sucio piso que prestarle atención le molestaba

Si a ese maldito moyashi se le ocurriera darse la vuelta, se daría cuenta de lo enojado y encabronado que estaba. Literalmente estaba usando todo el autocontrol que tenía para no provocar una discusión parecida al del mes pasado.

Pero como siempre, ese brote se lo hacía difícil, jodidamente complicado, si él mismo era considerado un mundo lleno de complicaciones y enigmas, para él ese brote era todo un universo.

—Tienes que explicarme qué demonios significa lo que estoy leyendo, porque creeme que estoy a punto de poner estos papeles en el baño

—¿Acaso no sabes leer?

—Demonios Moyashi, el informe no me dice nada nuevo y la verdad no sirve en nada para atrapar al maldito culpable

—Estas autopsias confirman que estamos yendo en la dirección correcta y serán utilizadas como evidencia en un juzgado en contra del asesino.

—Dirección correcta mis huevos, necesito encontrarlo antes de encontrar otro cadáver y no esperar a que cometa otro error

—Eso ya lo se, pero tenemos que encontrar otra forma de dar con él, tenemos un posible perfil y lo que podemos rescatar de las autopsias es que los niños jamás fueron forzados por el sospechoso, fueron drogados pero jamás hubo algún forcejeo o abuso hacia los niños….todos los niños ya estaban muertos antes de ser encontrados, el asesino transportó sus cadáveres a lugares específicos y la forma en que los asesinó

—Como dije, nada nuevo, eso ya me lo habías dicho antes y solo me dice características del asesino….pero si los niños jamás fueron forzados eso significa que la persona responsable debe ser alguien conocido…

—Alguien en quien los niños podían confiar y que muy probablemente conocían...la respuesta está en frente de nosotros pero hay algo que no estamos viendo

—¿Lograste encontrar alguna prueba biológica que nos conecte con el asesino?

—Si y no

—Esa no es un respuesta

—Encontré la misma huella digital en todos los cadáveres y una cana en uno de los cuerpos, pero al comparar las huellas con la base de datos de estado, no encontré ninguna coincidencia, ese hombre no tiene registros y es probable que solo tenga su nombre inscrito

—¿Crees que haya pagado por borrar sus huellas del registro?

—No lo creo, es muy caro y complicado encontrar a alguien a quien extorsionar para que te desaparezca del mapa, yo creo que simplemente el sospechoso jamás a ingresado sus datos al sistema o haya tenido problemas con la ley previamente

—¿Quien demonios no ingresa sus datos al sistema? Eso es muy estúpido porque es tan fácil hacerlo

—Te recuerdo que estamos en unos de los pueblos más pobres de Escocia, aquí esto es muy común o bueno lo era unas decadas atras….. y si tomamos en cuenta la cana, el asesino debe tener entre 30 a 35 años

—Se nota que no conoces este pueblo….debiste escribir eso en el informe idiota

—Si lo hice, solo que parece que no sabes leer— había escuchado rumores que la letra de ese imbécil era indescifrable, pero viendo el documento que tenía en manos, los comentarios se quedaban cortos.

—Esto parece que lo escribió un niño de 5 años, como demonios esperas que entienda todo esto

—Normalmente paso todas mis notas a la computadora o utilizo una tablet o laptop para que entiendan mi letra, pero como me dijiste que querías los resultados lo más pronto posible, no pensé que te importaría Bakanda

—Vete al infierno...¿Te acuerdas sobre la posibilidad de que el asesino haya dejado su medicación?

—Si, ya mande una orden para revisar la lista de pacientes de todos los centros psiquiátricos cerca a la zona, y filtrar quienes han faltado a sus últimas citas o no han ido a recoger su medicación

—¿Para cuando?

—Antes de las 6:00 de la tarde debería llegar la lista…¿que tal te fue con los padres?

—Normal

—¿Como estan los padres de los niños fallecidos?

—Normal

—¿podrias ser más especifico?

—Felices, saltan de alegría por la idea que tiene una boca menos que alimentar

—Se que no tienes sentimientos y te gusta ver el mundo arder, pero no crees que te estas pasando

—Entonces deja de hacer preguntas estúpidas Moyashi, es obvio que los padres están sufriendo por la muerte de sus hijos ¿Que esperabas?

Las entrevistas habían sido una mierda, el caso era una mierda, y estaba a punto de mandar todo a la mierda.

No quería hablar de ello y menos contarle los detalles que le estaba pidiendo el Moyashi. No había necesidad de hacerlo y la verdad no le serviría de nada platicarle de los que había visto en en las entrevistas.

Aunque no le sorprendía que Allen le hiciera ese tipo de preguntas, en cada misión que habían ido junto, ese brote siempre preguntaba antes por las personas que en sí por los detalles de las misiones.

Una actitud que hasta el día de hoy aun le parecía insoportable porque era innecesario preocuparse por el resto cuando tenían que siempre estar alerta de cada detalle, considerar a todo el mundo sospechoso hasta que se demuestre lo contrario, y exterminar aquello que era un peligro para la sociedad. No eran salvadores, eran destructores.

—¿Acaso no sientes que cada caso se lleva una parte de nosotros consigo? Que no importa cuán preparados estemos o lo hayamos vivido antes, uno jamás llegará a acostumbrarse a esto—Como quería callar a ese moyashi, porque no se guardaba sus dudas para otro momento o para alguno de sus muchos amigos, porque él no tenía tiempo para tratar esas estúpidas dudas o volver a dejar que ese moyashi se metiera en su cabeza.

—No es nuestro trabajo pensar en esas cosas, deberías enfocar toda esa energía en este caso y en el sospechoso, no en los padres porque después de terminar la misión, no los volveras a ver

—No se porque te comento estas cosas...cambiando de tema ¿cuantas entrevistas te faltan?

No es que no se hubiera hecho esa clase de preguntas antes o escuchado a algunos de los padres preguntarle ese tipo de cosas.

Pero escuchar a alguien como Allen mencionar en ese tono tan profundo aquellas dudas, simplemente le provocaba una rabia que le hacía sentir ácido en su boca.

Porque demonios ese brote debía darse la vuelta justo en ese momento, sería mucho más fácil no pensar en aquello si él seguirá tirado en el piso recogiendo la maldita tasa. Pero estaba mirándolo de esa forma, con sus ojos llenos de duda y decepción, como si en su mirada buscará respuestas o alguna forma de aliviar lo que escondia detras de sus ojos color plata.

No podía creer que ese imbécil y él tuvieran las mismas dudas. Podía esperar esas preguntas tan estúpidas de un moyashi que sufría por cualquier cosa que respirara, pero de alguien como él.

De algún modo terminaría ese caso lo más rápido que pudiese porque a la mierda, cómo detestaba esa mirada y más a la persona dueño de sus confusiones, maldito moyashi que parece incapaz de guardarse lo que piensa por unos minutos, por atreverse a hacer estragos en su mente con preguntas que solo él tenía las respuestas, por volverse una prioridad en su vida sin pedirle permiso, tanto como para compartir un lugar en su mente junto a la persona que buscaba.

—Solo una, los oficiales pidieron un descanso, y aproveché para leer las autopsias...Los últimos seis familias no aportaron mucho, pero esta última familia es un tanto particular

—¿Por qué lo dices?

—Según los reportes, hace unos días se ha visto a la madre caminar a altas horas de la noche por el bosque, incluso fue arrestada el día de ayer por merodear cerca a la casa de uno de los testigo en medio del toque de queda

—Si el río suena, es porque piedras trae. Se que para tí es costumbre, pero procura no asustarla Bakanda

—Tsk, no te preocupes, no le voy a mostrar tu asquerosa letra

—¿Sigues molesto por los resultados?

—Eso no te importa, la proxima escribe bien o toma cursos de caligrafía si tanto te cuesta mover bien esa mano—

Allen se paró del suelo y puso los restos de la tasa en la basura.

Al parecer el moyashi había regresado a sus cabales, en incluso se había puesto a calentar agua.

Era obvio para él comportamiento que el comportamiento del brote no era normal, pero que posibilidades habria que el moyashi le contara la verdad de lo que le estaba pasando. Ambos no se debían nada y para empezar no debería pensar en eso, que demonios le estaba pasando.

—Ese problemita ya está proceso de ser arreglado... y se que ya cumplí mi parte del trato pero si no te molesta ¿podría apoyar en la próxima entrevista que hagas?— preguntó Allen dirigiéndose a paso lento hacia donde se había sentado Kanda, quien divisó que llevaba algo en sus manos, eran paquetes de filtrantes.

—¿porque? No hay necesidad de que te quedes—hubiera sido más fácil decirle que no, darle alguna excusa que de ya no lo necesitaba en el caso, o que simplemente actuara como lo habían dejado establecido, pero simplemente no podía deshacerse de él.

A pesar de ser un moyashi fastidioso que lo sacaba de sus casillas, debía admitir que sabía hacer su trabajo y hasta el momento le había sido de mucha ayuda. Lo más probable es que tendría una migraña en cuanto todo esto acabara.

—No puedo quedarme sin hacer nada sabiendo que ese cobarde tiene en sus manos la vida de unos niños, debemos parar el círculo de sufrimiento que está creando

No era lo que quería escuchar, porque en sí ese idiota le estaba confirmando que no habia entendido nada de lo que habian discutido la última vez.

—Tú nunca te puedes quedar quieto, ni callado Moyashi

—Es Allen, por favor Bakanda, yo haré todo el papeleo llegando a la orden.

—Mas te vale, pero ten en cuenta que no voy a estar cuidándote, y ya veras como arreglar el tema de tu mano y el arma, además no quiero más de tus estupideces y me notificaras todo a mí—impuso Kanda en tono serio y mirando a Allen como si en cualquier momento fuera a saltar en él.

—Como digas y gracias Bakanda, ¿te gustaría una taza té?—dijo Allen con asintiendo con su cabeza y mostrándole a Kanda los paquetes de filtrantes para que escogiera uno.

Pero que mierda, no tenía tiempo para esas estupidez, ya había soportado demasiada hipocresía de ese brote.

Preguntarle qué sentía o pensaba no era de su maldita incumbencia, y la última vez que se vieron se lo dejó muy en claro. Así que ahora no podía venir a hacerle esas preguntas o tratarlo como si nada hubiera pasado, porque obvio que había pasado algo, y él no era tan hipócrita para fingir todo el tiempo que estaba bien.

—Es enserio, no hagas una estupidez la vez pasada o yo mismo pateare tu culo fuera de la estación

—No te preocupes, no soy tan idiota para jugar en mi trabajdo cuando vidas siempre dependen de nuestras decisiones

—Ni creas que estoy preocupado por tí, solo que no necesito que te hagas el maldito héroe y te vuelvas un estorbo

—Porque siempre lo ves de esa forma, no nos vemos desde hace un mes y cuando por fin nos reencontramos, no paras de reclamarme de esa misión.

—Che, tienes razón, pierdo mi tiempo hablando contigo— dijo Kanda con tono serio y molestia en sus palabras. Sabía que si seguían hablando de ese tema que solo le producía dolor de cabeza, lo más probable es que terminaran peor que la última vez, y diciendose cosas que talvez más tarde se arrepentirán.

Podría aguantar toda esa falsedad por unas horas más, no podía dejar que sus emociones le ganaran.

Así que para evitar meterse en una posible discusión, hizo lo que creyó que era más objetivamente correcto, salir de ese lugar.

No se detuvo ni a hacer contacto visual con Allen o tratar de arreglar el tema. Simplemente se paró y caminó hacia la puerta en silencio, estaba a punto de abrir la puerta cuando sintió que lo sujetaban por el hombro y le cerraban la puerta.

Algo ya le decía que ese Moyashi no le dejaría ir muy fácilmente, simplemente ese brote cuando se trataba de él no podía cerrar la boca o guardarse sus comentarios, algo que con él resto solía hacerlo casi siempre.

Solo no predijo que este se atreviera a cerrar la puerta del cuarto, y acercarse a él de esa forma tan desafiante.

A ese brote de habas si que le gustaba meterse en problemas, y él que en ese momento tenía unas ganas increíbles de pelear, no sabía si sería capaz de contenerse.

—Hice lo que debía en frente de la situación que se me presentó—dijo Allen respondiendo a lo dicho por Kanda anteriormente.

Se veía un poco enojado y decidido a acabar por una vez lo que había dejada pendiente el mes pasado. Y aunque no tenía ganas de seguir hablando de tema, no iba a dejar que ese Moyashi tuviera la última palabra, porque si lo que buscaba era pelea, pues la había encontrado.

"Maldito payaso con Máscara"

—Muévete o voy a romper esa maldita puerta—dijo Kanda en un tono amenazante. En ese momento no le importaba si se metía en problemas, ese maldito ya lo estaba sacando de sus casillas.

—No, porque lo que pasó hace un mes te sigue afectando y puedo ver que no estás tranquilo—respondió Allen tratando de buscar una solución, aunque no llegó a ningún lado, porque Kanda no parecía querer tocar el tema

—Déjame en paz idiota, ya muevete—Kanda intentaba mover a Allen sin mucho exito, ya que este se aferra más a la puerta y no parecia tener intención de ceder.

—Es obvio que me has estado evitando y creeme que entiendo necesitas tu espacio, pero ya para...por favor ya paremos esto

—Muevete

—Kanda

—¡Que te muevas!

—Joder Kanda, que no podemos seguir así

Estaba harto de toda esta situación, de nunca saber que pasaba por la mente de ese imbécil, de pensar que ese moyashi siempre tenía el control de la situación, y que siempre tuvo la razón, que él siempre fue una más para él.

Kanda con un movimiento brusco puso a Allen en contra de la puerta. No había sido delicado e incluso había escuchado un pequeño quejido de su parte, pero en ese momento no le importaba nada. Si lo que ese moyashi quería era escuchar lo que pensaba, pues felicidades para ese imbecil, porque había logrado su objetivo. Lo harían a su modo, ahora él tendría el control de la situación y vería a ese brote a lo ojos, quería ver qué cara ponía cuando le contara todas sus verdades.

Estaban frente a frente, con Kanda sujetando las muñecas de Allen y sus rostros unos cuantos centímetros.

—Meterte a un puto edificio lleno de gasolina y ademas en llamas ¿Era lo que debías hacer?

—Era eso o dejar que explotara con el rehén adentro, si hubiéramos esperado a los bomberos, otra sería la historia

—¡El fin no justifica los medios idiota y no entiendo como que es que no estas internado en un puto manicomio por suicida!

—¡Y tú deberías irte a la mierda, si a ti supuestamente no te importa porque demonios me sigues reclamando!

—¡Porque lo que hiciste fue una completa estupidez, unos segundos más y hubiéramos perdido dos vidas en vez de una!

—A veces hay que apostarlo todo para ganar

—¿Como apostar tu vida por un desconocido? ¿Acaso no te importa morir?

—Todos estamos expuestos a esas situaciones

—¿Quien en su sano juicio busca que lo maten? ¡Estás tan ciego que crees que eres un héroe, pero no lo eres, solo eres un idiota que vive creyendo sus propias mentiras!

—No somos tan distintos Kanda, por un demonio que no lo somos...a veces me olvidó que eres humano, y creeme que solía pensar que no te importaba nada, pero….

—¡¿Que?!—aquel grito provocó que Allen tragara saliva y su rostro se volviera un dilema, que iba entre sorpresa y miedo.

No entendía cómo demonios se atrevía a acusarlo de ser igual a él, más le valía a ese imbécil tener una buena explicación tiraría esa puerta con él en medio.

—Tú...tú arriesgas tu vida de una manera que parece que no le tuvieras miedo a la muerte, pero dices que no puedes morir porque hay algo que debes buscar

—¿y?

—Que no entiendo cómo puedes quejarte de mi, cuando tu haces lo mismo. No entiendo porque te enojas ahora, cuando esta no es la primera vez que me veo envuelto en ese tipo de situaciones, y no entiendo porque me alejas cuando por fin nos estábamos llevando mejor—Acaso estaba escuchando bien o era una clase de broma por la falta de sueño.

No iba a negar que había algo raro entre ellos, pero no creía que ese chico viera los últimos meses como una mejora en su relación.

A pesar de que aquella palabras para algunos serían como cálidas brisas de aire, para Kanda solo significaban peligro. Porque eso significaba que ese brote se había dado cuenta de alguna fisura en su actitud indiferente, y aquello solo le traería problemas.

Él estaba mejor solo, era feliz así...o al menos ya se había convencido que así estaba mejor ¿en qué momento cambió todo? ¿alguna vez lo hizo? Tal vez había sido su debilidad o alguna clase de embrujo por parte del moyashi...pero qué estupideces estaba pensando.

Simplemente debía tomar el control y seguir alejándose….y aquella incomodidad dentro suyo iba a desaparecer.

Al fin y al cabo, el moyashi en algún momento se cansará de él y por lo tanto ambos volverían a la actitud del día que se conocieron, ya no tendría que lidiar con ese brote y las malditas dudas que le producía.

—Tú y yo ¿llevarnos bien? Deja de decir estupideces

—No lo es, bueno para mí no, y esta va a ser la única vez en la vida que talves te diga algo como esto a tí, imbécil...No te vayas...no sin decir adios porfavor, muchos que se van sin hacerlo y no vuelven, Kanda— pudo ver como la tristeza que posiblemente ese moyashi guardaba amenazaba por salir de sus ojos.

Aunque su rara relación se podría catalogar como una enemistad con el objetivo de hacer sufrir al otro, odiaba ver a Allen de esa forma. Entendía perfectamente el trasfondo de esas palabras, y aunque quisiera no hacerlo, ahí estaba, conteniendo las ganas de parar todo ese sufrimiento en frente suyo.

Pero obviamente no haría eso, por él era un bastardo y aprovecharía este momento para cortar ese lazo tan innecesario que tenía por Allen, porque prefería ser odiado a que ser abandonado.

—Mira, esto tambien te lo voy a decir una vez en la puta vida asi que escucha bien tarado ¡no necesito de tu maldita presencia, ni la de nadie! Y menos de la de un suicida

—No soy un suicida, y si es ese es el caso pues somos dos suicidas bakanda

—Callate, ni se te ocurra pensar que somos iguales porque no lo somos...al menos se sincero y deja de fingir algo que no lo eres

—Creeme que a mi tampoco no me agrada la idea de parecerme a tí, pero no estoy tan siego para no darme cuenta que hay algo raro

—Cuando lleguemos al cuartel, le dire a Komui que no nos vuelva a poner en una misión juntos, ya no puedo seguir trabajando contigo

—¿porque?

—Porque no se me da la regalada gana de seguir viendote la cara, no te soporto y jamas lo he hecho ¡asi que dejame en paz!

—Estas exagerando, no te pido que seamos amigo pero no mandemos todo a la mierda

—¿Podrías jurar ahora que no volverás a hacer esa clase de estupideces? ¿Que dejaras de sacrificarte por cualquier persona que se te cruce en frente? ¿Que valdrá la pena seguir compartiendo el mismo espacio contigo? ¿Qué serías capaz de dejar ser tú?

—Yo…

—No te atrevas a mentirme en mi cara, no creo que seas tan cínico para intentarlo

—No, lo siento

—Ahí está tu maldita razón Moyashi

—No te hecho nada Kanda, pero si eso es lo que quieres, por favor alejate de mi—dijo Allen con voz destrozada bajando su cabeza, por un momento pensó que se pondría a llorar pero no veía ninguna lágrima salir caer al piso o algún sollozo.

Había logrado por fin su objetivo, debía sentirse aliviado de que todo haya acabado, pero aquello solo había intensificado su dolor

—Kanda sigo esperando a que sueltes mis manos y te separes

Manteniendo un rostro indiferente y una actitud desafiante, Kanda lanzó un chasquido y se separó inmediatamente de Allen, quien comenzó a sobarse las muñecas y se dirigió hacia la cocina para apagar el agua.

En medio del pesado ambiente que ambos habían creado fue interrumpido por un nervioso toque en la puerta.

Sabía que había sido descuidado en escoger un lugar tan peculiar para ponerse a discutir con el Moyashi, pero ya todo está hecho y sin querer ambos les habían dado un espectáculo a los policías.

Dejando de lado a Allen, Kanda se dirigió a la puerta, abriendola de golpe y asustando al detective y a un montón de policías pegados a la puerta.

Todos eran unos malditos chismosos, que deberían estar trabajando en vez de escuchar discusiones ajenas. Pero que molestos.

El detective quien no tenía intención de quedarse más tiempo del necesario junto a Kanda, le dio la noticia la cual era motivo de su visita.

"La última familia acaba de llegar, lo está esperando en la sala de interrogaciones"

Dicho esto, el detective se despidió y se alejó lo más rápido que pudo. Era hora de volver al trabajo y continuar con su búsqueda. Hubiera sido increíble nunca volverse a encontrar con el Moyashi y menos en esta situación pero ya no había nada que hacer.

—Pienso cumplir mi parte del trato en dejarte ayudar en el caso, compórtate como un profesional— podría ser un maldito bastardo pero no tanto para incumplir algo que había prometido.

—Ok, en un momento te alcanzo—dijo Allen manteniendo la compostura que lo caracterizaba y con un rostro inexpresivo, pero evitando hacer contacto visual con Kanda.

—No te demores

Allen simplemente respondió con un sonido y siguió buscando por los estantes, tal vez azúcar o crema para quitarse el sabor amargo de la boca.

El moyashi había decidido tomar una actitud indiferente con él. Al fin, era lo que quería, pero por la puta mierda que le era muy incómodo.

Acaso era un imbécil por ya extrañar discutir con ese imbécil a minutos de mandarlo a la mierda.

Pero dejando de lado lo pudiera sentir o pensar, salió de la habitación cerrando la puerta.

Mientras caminaba por los pasillos, pudo percatarse de cómo los oficiales lo veían extrañados y con temor. Nadie se atrevía a verlo a los ojos o a estar a menos de 5 metros de él.

La verdad no le importaba en los más mínimo lo que unos extraños pudieran pensar de él, incluso estaba satisfecho que aun después de escuchar tanta vulnerabilidad saliendo de su boca, no tendría que lidiar con algún idiota o chismoso. Entonces eso significaba que podría seguir siendo el mismo de antes, que todo lo que había construido por años, no se iría a la mierda por unas palabras tan banales y estúpidas.

Al llegar al salon de interrogaciones, abrió la puerta sin esperar a que lo invitaran o alguna mierda por el estilo.

No tenía tiempo para seguir pensando en lo cagada que estaba su cabeza o porque las palabras del moyashi seguir rondando por su cabeza, incluso sentía que los 15 minutos que se habían quedado discutiendo habían sido horas, hace mucho tiempo que no le pasaba algo como eso o que producía algo distinto de lo que siempre solía sentir.

Al entrar pudo ver sentados en el escritorio a un anciano de bigotes junto a una chica pálida con ojos hinchados de tanto llorar. A simple viste se podía percatar que la mujer estaba destrozada, con el rostro desencajado por la pena y unas ojeras causadas por el abandono de la vida. Posiblemente ni siquiera estaba completamente consciente del lugar donde se encontraba.

—Olivia Klein, madre soltera, su hijo fue reportado desaparecido hace una semana ¿Es usted?

—¿Es mi hijo uno de ellos?...de los encontrados—dijo la mujer temblando y conteniendo las lágrimas que amenazaban por salir.

—Limítese a responder mis preguntas señora

—Por Dios señor dígame si mi niño fue encontrado, por favor— la mujer empezó a secarse las lágrimas con las mangas de su polo en un intento por calmarse, algo que le resultó inutil ya que más lágrimas empezaron a salir.

El anciano al lado suyo al ver la escena de llantos y gritos que la mujer iba a empezar, la agarró y le dió un fuerte abrazo.

—Por favor official, mi hija no comido, dormido, o dejado de llorar desde que mi nieto desapareció, solo queremos saber si debemos seguir teniendo esperanza, eso es todo—respondió el hombre tratando de conservar la compostura por su hija, quien no dejaba de aferrarse a su padre como si la vida de su pequeño dependiera de ello.

—¿Es ella Olivia Klein?

—Si, y yo soy su padre, Walter Klein

—Retírese del cuarto que necesito hablar a solas con su hija

—¿Es posible que me quede junto a ella? Mi hija no se encuentra en condiciones de estar sola y menos con un extraño

—No le voy a hacer nada a su hija, solo preguntas

—Pero official….

—Retírese anciano

La escena le parecía muy lamentable, pero no por eso iba a pasar por alto las reglas. Él pidió específicamente hablar a solas con los padres con los niño. Parecía que todo el mundo se había puesto de acuerdo para joder la situación

En eso escucho como alguien tocaba la puerta.

Bueno al menos alguien se podrá llevar al señor de la habitación.

Dejando de lado a la señora y a su padre quien la consolaba, abrió la puerta para encontrarse con Moyashi llevando una taza de té en su mano derecha y una bolsa de hielo en la otra.

—Recien comienzas la entrevista y ya los hiciste llorar ¿Cual es el secreto?—dijo Allen en tono de burla.

—Pensar en tí cuando hablo—acaso no pensaba cuando hablaba, porque mierda le había dicho eso a ese brote.

—No sabía que pensaras en mí...que miedo Bakanda—dijo Allen mirando hacia otro lado y tratando de contener la risa. Kanda por su parte solo mostraba un aura asesina, con la esperanza que el moyashi no siguiera burlándose de esa estupidez— Demonios, ya me había olvidado de la plática de hace unos minutos...en ese caso, vete al infierno BaKanda

En ese momento, Allen le parecía la persona más rara del planeta, hace un momento parecía que estaba a punto de llorar, que ya se había olvidado de su existencia, luego pasó a hacerle comentarios y a portarse como si nada hubiera pasado, y ahora le lanzaba miradas asesinas que hacían el ambiente más tenso.

Bueno, no es que antes su relación fuera normal o de color de rosa, pero esos malditos cambios de humor no eran usuales en el moyashi.

—Maldito bipolar necesito que te lleves al viejo y me dejes a solas con la señora

—¿Sabes que te puede escuchar el señor? Cómo esperas que ellos confíen en tí si te comportas como un completo imbécil

—Cállate y obedece mis órdenes

—¿Acaso no puedes hacerlo solo? Solo pídele amablemente que se retire

—¡Y qué crees que estuve haciendo!

—No lo se, pero de aseguro no te funciono...dejame ver que puedo hacer

—Haz lo que quieras, pero llevatelo

Sabía que aquella actitud de que nada pasaba era más falsa que las sonrisas que el moyashi le ofrecía a todo el mundo. Hubiera preferido que ese idiota lo siguiera evitando, pero aquello ya no le importaba, despues de todo esta podría ser su última misión juntos.

Dejando el paso libre para que el Moyashi pudiera pasar, dirigió su mirada hacia el escritorio para seguir con su investigación, cuando se percató del asombro en el rostro del anciano.

Pensó que tal vez lo había asustado o había visto un fantasma, pero su mirada estaba dirigida hacia la persona detrás suyo.

—¿Agente Walker?—dijo el anciano sorprendido y con una ligera sonrisa en el rostro.

—¿Señor Klein?— Ambos se veían asombrados, como si hubieran visto un fantasma.

Acaso estaba alucinando, o el mundo ya se había vuelto demasiado pequeño, para que el Moyashi reconociera al último testigo.

—¿Que hace aqui?

—Caso de última hora...no me diga que….

—Si joven, mi nieto es uno de los niños desaparecidos—escuchar esa respuesta por parte del anciano provocó un triste suspiro de Allen.

Rápidamente Allen se acercó hacia la mesa donde se encontraba ambos testigos y le ofreció su mano al anciano. Quien muy amablemente recibió el gesto de apoyo y lo invitó a hablar con ellos

—Para su hija, es té de valeriana, la ayudará con los nervios— dijo Allen ofreciéndoles la taza que tenía en su mano.

—Muchas gracias, es bueno volver a verlo— respondió el hombre recibiendo la taza de té y dándosela a su hija, quien a sorbos comenzó a tomar de la infusión.

—Lamento lo que le está pasando a su familia ¿Cómo se llama su nieto?

—William Klein, es un niño de cabello castaño, ojos negros, tiene 10 años y es algo pequeño para su edad pero le gusta comer mucho

Allen se quedó unos segundos pensando, dejando impacientes a las personas en frente suyo. Recordando cada detalle de lo que había sido esa mañana.

Kanda esperaba que Allen no fuera tan imbécil para hablar más de lo necesario. No entendía porqué era tan amable con ellos, unos completos desconocidos que probablemente nunca volverá a ver en su vida. Simplemente no lo entendía.

—Su nieto no está en la lista...esperamos encontrarlo pron…—Allen se vio interrumpido por el fuerte apretón de manos del señor y su otra mano que sin aviso se puso en su hombro, y lo jaló hacia él. Ambos se estaban mirando fijamente y el señor no dejaba de examinar sus ojos, mirándolo fijamente sin darle opción a escapar.

—¿Esta seguro?

—Si, yo soy quien realizó las autopsias, y no me acuerdo de ningún niño con esas características...—aquel anciano al escuchar esas palabras, se acercó hacia Allen y le dió un fuerte abrazo.

Una acción que sorprendió a todos los presentes en la habitación.

—Gracias a Dios, muchas gracias…¿escuchaste eso hija? Aún hay esperanza—dijo el hombre separándose de Allen para ir a abrazar a su hija—Disculpe si fui muy invasivo Allen, no fue mi intención incomodarlo...¿Cómo está su mano?

—Mejor, ya no me duele mucho, y no tiene porque disculparse—dijo Allen con un amable sonrisa en el rostro. En cuanto el hombre soltó a su hija, Allen se acercó a la señora lentamente y le pidió permiso para sentarse junto a ella, un petición que ella aceptó— Señora Klein, necesitamos de su cooperación para poder encontrar su hijo...Sé que mi compañero puede ser un poco frío, pero es muy bueno haciendo su trabajo, déjenos ayudarle

La mujer comenzó a sobarse la cara y mover su rostro de un lugar a otro, como si se negara a creer lo que estaba escuchando.

—Hace días que reportamos a mi hijo desaparecido a la estación, y los oficiales no hicieron nada por buscar a todos esos niños, no les importó—dijo la señora con rabia en sus ojos, y con un tono de impotencia en cual las personas alrededor podía sentir—Si ustedes están acá, es porque las elecciones están cerca y ese puerco de alcalde quiere volver a ser reelegido, a nadie le importa lo que le pase a esos niños

—Entiendo su enojo, pero necesito que sea completamente honesta con mi compañero, el tiempo no es nuestro mejor aliado.

—No hay día en que no busque a mi hijo, no duermo, no como, y no paró de caminar por las noches con la esperanza de encontrarlo por el bosque...¡Ese debería ser el trabajo de esos vagos oficiales, el de buscar a mi hijo, quien debe tener hambre, miedo, y en manos de ese desgraciado!

—Tiene derecho a no confiar en sus autoridades, pero por la esperanza que aún le queda por encontrar a su hijo, ayudenos porfavor

—¿Usted de verdad va a buscar a mi hijo?

—Nosotros vamos a buscar a su hijo y al resto de los niños

—¿Porque no haces el interrogatorio? Ese asiático es muy grosero y no se cual su problema con nosotros

—Mi compañero está mejor informado del caso que yo, y creame que él es así con todos—dijo Allen tratando de ser lo más convincente posible.

La señora lo miraba con algo de desconfianza, como si el brote quisiera venderle gato por liebre.

Algo entendible, porque ambos se la vivían peleando cada vez que cruzaban palabras, y era muy difícil que las personas a su alrededor no se dieran cuenta la pésima comunicación que tenían

—Señora Klein más allá de lo personal...El agente Kanda es la persona que está más comprometida con el caso y no conozco a nadie mejor para resolver este caso

—¿Enserio confia en él?—preguntó la señora con perspicacia y algo de sarcasmo, era obvio que ya los había visto discutir.

—¿cómo podría hacerla sentir más en confianza?,usted sabe no hay muchas opciones y debemos pensar en el bienestar de los niños—respondió Allen con una de sus típicas sonrisas, maquillando de esa forma una cruda verdad.

Maldito Moyashi mentiroso, esa había sido la mentira más grande que había salido de su boca, y eso que se acordaba de muchas más.

Solo bastaba con verle esa vacía sonrisa cada vez que decía que confía en él para darse cuenta del tremendo engaño en cada palabra.

La chalina que llevaba puesta, y aquellas palabras que él se había convencido que eran mentira, ¿Habían sido verdad? ¿De verdad lo quería fuera de su vida? ¿Porque verle esa sonrisa le hacía enojar tanto?

¿Quien era el verdadero iluso aquí?

Mierda, otra vez estaba confundido

Mentiras honestas para Verdades amargas

—¿Podrías quedarte con mi padre hasta que termine el interrogatorio? Si no es mucha molestia

—Claro, puede acompañarme en la cafetería mientras termino de llenar unos documentos—dijo Allen manteniendo su semblante tranquilo

—Papá, voy a estar bien, ve con el joven por favor—dicho esto, el padre con algo de duda se paró y siguió a Allen fuera de la habitación.

Tan pronto el sonido de la puerta golpeó a Kanda y la señora, ambos se quedaron en silencio por unos segundos tratando de acostumbrarse al incómodo ambiente que se había creado.

A pesar del incómodo momento, Kanda no pretendía esperar a que la mujer se sintiera cómoda con él.

En la situación en la que se encontraban, era la mujer quien tenía más que perder si no cooperaba con él. Y si esa mujer tenía algo de materia gris en esa cabeza, sabría que le conviene confiar en él más que en la bola de idiotas de los oficiales.

—¿Vas a cooperar o estoy perdiendo mi tiempo?

—Pregunte todo lo que necesite señor

Ese fue un buen inicio

—¿Cuándo fue la última vez que vio a su hijo?

—El 19 de diciembre, creo que eran las 2 de la tarde...Disculpe—dijo la señora mientras se secaba las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos—estaba vendiendo piononos en la plaza...solo me descuidé unos minutos y cuando me dí vuelta mi niño había desaparecido...pensé que se había ido con algún amigo o simplemente había vuelto a la casa...debí haberlo buscado...sé que es mi culpa….

—Deténgase, no necesita contarme eso…¿Tiene forma de confirmar su coartada?

—Puede preguntarle a todos los comerciantes del centro, aunque esta última semana no he estado yendo a trabajar

—¿Porque ha estado merodeando por las calles a altas horas de la noche? Los informes dicen que ha estado merodeando por una de la casa de una de las víctimas el día de ayer y recién hace unas horas salió de la carceleta

—¿Usted también cree lo mismo que los otros oficiales? Que yo asesine a mi hijo y a otros seis

—Las preguntas las hago yo, y no he hablado con esa bola de imbeciles, asi que responda

—Usted sabe que mi hijo es el sexto desaparecido, pero yo no lo supe hasta que encontraron el primer cuerpo...

—Dificil de creer, pero continue

—Necesito que me escuche atentamente, porque de otra forma no se si pueda aguantar otra decepción—dijo la señora en un tono de súplica, mostrando así lo desesperada que estaba de que alguien la escuchara

—Bien, lo que sea

—La segunda noche desde el día que desapareció mi hijo, fui a buscarlo por la zona donde vivía uno de sus amigos con la esperanza de encontrarlo, pero hacia mucho frio esa noche y las luces del pueblo a las justas me alumbraban el camino

—¿Que paso?

—Estaba muy cansada, aun no se como es que tuve fuerzas para seguir caminando, pero me acuerdo haber visto a un hombre cargando a una niña

—¡¿estas segura?!

—Si, yo sé que puede sonar como los delirios de una mujer loca o cansada, pero yo sé que alguien pasó a mi lado...yo aún sentía el frío y escuchaba claramente los pasos del hombre contra la nieve

—¿el hombre pasaba cerca de la casa de la…

—De la septima victima, en cuanto me enteré de eso, volví a ver si ese hombre había dejado alguna pista...pero me arrestaron

—¿Porque eso no estas escrito en los archivos? ¿Los policias sabian de esto?

—Al ver mi apariencia, pensaron que estaba enferma o bajo efectos de algún alucinógeno...ni siquiera me escucharon

—¿Cómo era ese hombre? ¿Lo reconoce?

—No, todo estaba tan oscuro que no pude verle el rostro

—tsk...Mierda—había estado tan cerca, tan cerca de tener alguna pista relevante del sospechoso y por un demonio que se había escapado de las mano.

Acaso todos en este maldito pueblo querían que ese desgraciado se saliera con la suya.

—..Pero era un hombre delgado..

—Alto ahí—maldita sea, necesitaba ganar tiempo de alguna forma y hasta que los inútiles encontrarán a algún artista forense terminaria igual de canoso que el moyashi. Buscando entre los cajones del viejo escritorio, encontró un lápiz decentemente tajado y una cuantas hojas de papel—Continue

—Era un hombre delgado de estatura promedio, parecida a la de su compañero. La niña estaba acostada en todo el pecho del hombre y su cabeza reposaba en su hombro, por eso no pude ver su rostro...y no se si sea importante este detalle, pero el hombre no dejaba de jalar la parte donde estaba el bolsillo de su pantalón

—¿Sus vestimentas?

—Eran de color negro, todo su cuerpo

Tan pronto tuvo todos los detalles para formar la identidad de aquel sospechoso hombre, comenzó a darle forma a los delicados trazos dibujados en papel. Esos minutos en que su dibujo comenzaba a tomar forma, procuraba ser lo más realista posible, dibujar cada imperfección para volverlo humano, y tratar de plasmar en ese papel el recuerdo de la señora. Aunque el dibujo aun no estaba terminado, sabía que pronto lo iba a estar.

—Señor ¿Ya puedo irme?

—¿Es esta la imagen que vió?—preguntó Kanda mostrándole el dibujo a la señora.

—Sí...es muy parecida...ese es el hombre que ví

—Bien, necesito que responda unas preguntas más y podrá irse con su padre

—Como diga señor—respondió la señora aliviada de que alguien por fin le creyera

—¿Su hijo compartía alguna relación con las demás víctimas?

—No lo se, tal vez en la escuela pero que yo sepa no están en el mismo grado

—¿Esta segura? ¿Usted conocía a los niños?

—Es un pueblo chico...conozco a los padres porque cuando era joven mi padre me llevaba a la iglesia del pueblo, pero deje de ir en cuanto nació mi hijo por falta de tiempo y fé

—Tomando en cuanto todo lo que me dijiste ¿Porque fuiste a buscar a tu hijo al bosque?

—En ese bosque solo pasan cosas malas, todo lo malo que le pasa a este pueblo es por culpa de ese maldito bosque, pensé que algún mal de ahí se había llevado a mi hijo...—

—No estoy para escuchar leyendas urbanas, puedes retirarte

—Nada bueno sale de ese bosque, todo el mundo sabe que es un lugar inhabitable y es tal vez todo lo que ha pasado en ese lugar lo que nos separa del resto

—Es solo un bosque

—Eso cree...adiós agente—dijo la señora levantándose de su asiento y saliendo por la puerta.

No había necesidad de responder a esa despedida, lo más probable es que nunca volviera a ver a esa señora en su vida, ya que había obtenido todo lo que necesitaba de ella.

A pesar de todos los contratiempos, se sentía algo complacido con los detalles que había obtenido de aquella entrevista. Al fin tenía algo de ese hombre en sus manos, algo que lo guiaba hacia él, ese hijo de puta estaba cada vez más cerca.

Después de darle los últimos detalles a la figura del hombre, guardó la pintura y se dirigió fuera de la habitación.

Mientras caminaba por esos sucios pasillos, se percató que por ningún lado se encontraban los oficiales o el moyashi. Aquello le pareció raro, ya que normalmente ese brote solía aparecer en frente suyo cuando menos lo esperaba.

Él no creía en las coincidencias y menos en estupideces como en destino, pero no encontraba explicación de que por más que tratara de alejarse de ese moyashi, de alguna forma terminaban reuniéndose nuevamente.

Entonces si ese era el caso, en dónde demonios estaba ese brote que no aparecia por ningun lado. Y no es que se haya retractado de su decisión de alejarlo de su vida completamente, simplemente necesitaba contarle sobre lo que había descubierto del caso, porque al fin al cabo ese era su trabajo.

Soy mi mayor enemigo, y mi empatía es un completo desastre. Siento cómo algo escamoso está envuelto alrededor de mi cuerpo y me aprieta hasta dejarme sin vida

Porque te escondes cada vez que te busco, acaso tu vida seguiría siendo la misma si yo no estoy presente en ella. Sé que para tí no soy más que un colega que tienes que soportar porque al final del día tienes un sueldo que cobrar. Sé que sería más fácil preguntarte lo que sientes o lo que pasa por tu cabezota, pero yo no soy ese tipo de persona, jamás podrás entender lo que quiero decirte, porque no hay forma de que yo pueda poner lo que sienta en palabras.

Había buscado por todos lado, en la bulliciosa cafetería, diferentes cuartos. Hasta se había ido a la sala de los oficiales con la idea de encontrarlo platicando con ellos, pero como al parecer en ese dia nada le estaba saliendo como quería, no lo había encontrado por ningun lado.

Bueno, no todo había sido pérdida de tiempo, ya que pudo darle a los oficiales los detalles del sospechoso

Después de dar algunas indicaciones y responder algunas preguntas estúpidas por parte de los oficiales, decidió que lo mejor sería ir al pueblo y buscar de qué forma aquellos siete niños estaban conectados.

Ese hombre los conocía, sabía dónde vivían, donde sus padres trabajaban. El Moyashi ya le dicho que era una posibilidad de que el sospechoso jamas haya cometido un asesinato antes en su vida, pero eso no siginicaba de que no haya fantaseado con la idea o hubiera planeado los asesinatos con anterioridad.

Tenía que irse lo más antes posible si es que quería ganar tiempo, no tenía tiempo para buscar al Moyashi o pensar en lo alborotada que estaba su cabeza, porque el irse sin él debería significar una buena noticia para él ¿No? en fin era lo queria despues de todo, por eso habían tenido esa discusión.

No lo culpaba si es que ya no podía seguir junto a él, estaba en su derecho de dejarlo después de decirle tales palabres.

Al fin lo tendría lejos de su vida, había logrado alejarlo de él. Entonces porque demonios se seguía sintiendo igual de confundido, inclusive más que esa última semana lejos de él, y esos últimos meses junto a él.

Estaba enojado con él pero más consigo mismo por permitirse tal debilidad, de no saber lo que quería exactamente de Allen Walker. Porque simplemente no podía olvidarse de él, volver a ser ese bastardo que solo tenia una cosa en mente, buscar a esa persona.

Ya no quería seguir de esa manera, simplemente ya no podía soportarlo. Tenía que salir de ese lugar y volver a concentrarse en resolver el caso.

Salió de la estación en dirección en dirección a al carro sin percatarse de lo que pasaba a su alrededor o de las cuestionamientos de los oficiales con respecto a su próximo paradero. Estaba bajando por las escaleras a paso rápido y mirando a los oficiales para percatarse de que no lo estuvieran siguiendo, que no se percató de la persona que estaba sentada en el siguiente escalón.

Su día no podía ser peor, pero el de la otra persona se iba a volver un infierno

En cuanto ambos dejaron de rodar por las escaleras y sintieron el impacto de la caída, el enojo de Kanda era tal que el dolor ya no lo sentía.

Ganas de matar a ese imbécil no le faltaban, pero siendo él quien estaba encima del otro y viendo que no tenía tiempo para perder, simplemente se pararía de ahí, se iría y dejaría que los oficiales se ocuparan del cuerpo.

Tenía toda la intención de dejar el lugar, pero sintió un aroma que le era tan familiar, solo que antes no lo había sentido con esa intensidad. Era una esencia dulce la cual no le asqueaba en lo absoluto y si no fuera por la situación en la que se encontraba, se hubiera quedado ahí un buen rato.

Al despegarse un poco del cuello de la persona, se percató de la blanca cabellera y pálida piel de la otra persona.

—Lo siento ¿Estás bien?—preguntó Allen tratando de ocultar el dolor, aunque era evidente en su voz que estaba a punto de gritar.

Levantó su rostro un poco más para percatarse de que no estaba alucinando por la caída.

Posiblemente el Moyashi ni siquiera se había percatado quien estaba encima suyo ya que tenía los ojos tapados por una de sus manos.

—Yo estoy bien, el que va a estar muerto vas a ser tú— el asombro se hizo evidente en el rostro del moyashi, quien percatandose de la posición en que se encontraba comenzó sonrojarse y a mover su cabeza de un lugar a otro, en un intento de despertar de la pesadilla en que se encontraba.

—¿Kanda?

—Eres un pendejo, no sirves ni como estatua

—¿Acaso estas ciego? Pudiste matarte ¿como no te diste cuenta que alguien estaba en frente tuyo?

—¡¿Qué demonios hacías sentado en una puta escalera?!

—¡Esperando a que salieras idiota!

—¿No te habias ido?

—Claro que no..demonios creo que caí encima de mi bolsa de hielo...quiero morir

—Deja de quejarte que pareces una niña maldito Moyashi

—Dejame decirte que eres una niña muy pesada BaKanda

—Pudrete bastrado, espero que te hayas roto algo

—Al parecer la caída te volvió más imbécil de lo normal...podrías quitarte de mi encima, de verdad pesas mucho Baka

—Vete a la mierda—Lentamente ambos se separaron, al ser Allen quien se había llevado la peor parte de la caída le tomó más tiempo levantarse, incluso necesito ayuda de Kanda para ponerse de pie

Ambos estaban aliviados de que nadie hubiera visto esa escena, por suerte era navidad y ya nadie transitaba por las calles

Sin hablar ambos se dirigieron a ese vació estacionamiento en donde estaba el carro.

Mis amigos se aburren de mí, no paran de decir que odio a todo el mundo. No se lo que el resto pensara de mí, pero en realidad no me importa.

Sigilosamente volteo a ver tu rostro, cómo siempre estás perdido en tus pensamientos. Tanto así que estás a punto de perderte entre los copos de nieve que caen a nuestro alrededor.

La nieve te sienta bien, ya que a diferencia del resto, en tí resalta todas las características que te hacen distinto. Como aquella blanquecina piel tuya que a causa del frío, ruboriza zonas como tu nariz y mejillas.

No te has percatado, pero tu cabello sigue desordenado a causa de la caída que tuvimos. Disimuladamente intentas ordenar los mechones que caen en tu rostro, pero te das cuenta que es inutil, tu cabellera está llena de nieve y aún te duele tocarte por esas zonas.

Finalmente, dirijo mi mirada hacia tus ojos , los cuales deberían ser las ventanas hacia tu alma y mostrarme quién realmente eres. Pero por más que los mire y me pierda en tu mirada, jamas siento estar cerca a conocerte, al contrario, siento que veo a otra persona, una la cual no siempre sonrie.

Se que te pasa algo, porque hoy sonríes con más fuerzas, tratas de aparentar de que no estás cansado, y cuando crees que nadie te está mirando, tu mirada refleja tristeza, desdicha, y culpa.

Trato de pensar cualquier cosa, menos pensar que eres el indicado. Y que no hay forma que pueda forzar un futuro de la nada.

—¿Que tal te fue en la entrevista?—preguntó Allen para romper el hielo mientras iban en camino hacia el estacionamiento. Kanda sin mucha explicación le dió el papel que tenía en su bolsillo

—Toma—dijo Kanda pasandole el papel a Allen

—Esto es perfecto, ya tenemos a alguien a quien buscar ¿a donde vamos?

—Tenemos que buscar alguna relación entre los 7 niños, si la encontramos, lograremos dar con el asesino

—y los niños, aún quedan tres vivos y los más probables es que estén cerca de la zona del pueblo

—Posiblemente, tenemos que ir a las escuelas, parques, algun lugar en que los 7 niños hayan coincidido

—Podríamos empezar a buscar en la iglesia

—¿porque iríamos a una iglesia? Mitad de los padres ni siquiera asistían a misa

—El señor Klein me dijo que en una hora el pueblo hará una misa para despedir a los niños fallecidos y rezar para que los niños desaparecidos encuentren su camino de regreso a casa

—Ya ¿y?

—Es posible que todo el pueblo esté ahí, y recuerda que en muchos casos de secuestros el culpable suele ocultarse en la multitud y estar cerca a las familias, como una forma de sentir que tiene el control y o que es más listo que el resto

—Como el caso de Amanda Berry y las otras chicas...es un patrón de conducta muy general para un psicópata…no hemos pasado el caso por una pericia psicoló conclusiones son muy apresuradas y si fallas podrías afectar todo el caso

—Intenté llamar a Lavi para que nos ayude con la pericia, pero no hay buena señal...no tenemos más opción que decidirlo nosotros mismos

—Tsk...si fallamos perdemos tiempo valioso para encontrar alguna conexión, y en el caso que el sospechoso esté ahí ¿Como sabríamos que es él?

—Tomando en cuenta..

—Y si no es psicópata, sino un simple pedofilo con algo de neuronas... no tenemos ni siquiera los antecedentes psiquiátricos para tener una idea a lo que nos estamos enfrentando

—No tenemos mucho tiempo para ir a buscar en todo el pueblo...

—Tu lo has dicho, no tenemos tiempo que perder. Si vamos a la iglesia tendríamos que quedarnos toda la misa para comprobar tu teoría

—Podríamos separarnos

—Aunque lo ocultes debajo de ese guante, tu mano está empeorando, tanto así que necesitas hielo para calmar la hinchazón...estás en desventaja y ni siquiera debería dejarte venir, pero esos policías con dos manos son más inútiles, así que no tengo opción

—Lamento que te veas obligado a estar conmigo, pero no te preocupes, como dijiste esta va a ser nuestra última misión juntos—Era idea suya o cuando el brote dice esas palabras, le suenan más como un hecho que como una idea—todo el pueblo va a estar en ese esa iglesia, y nuestro sospechoso no es idiota. Todo el mundo se conoce, y va querer tener una coartada para que las personas no sospechen de él

—O puede aprovechar para asesinar al resto de los niños, transportar sus cuerpos, o borrar sus huellas…¿Estás seguro de ir a la iglesia?

—Yo...creo que...demonios—dijo Allen con culpa en sus palabras y sobando su boca con su dedo índice . Al ver que no tenía ninguna respuesta para los hechos que Kanda le había presentado, rápidamente desechó esa idea.

—¿vas a hablar o que?

—No lo se...pensé que era una buena idea, mejor olvidala…¿a donde vamos a ir primero?

—Ni se te ocurra ser tan imbécil para dejar de lado una buena idea por tus malditas inseguridades ¡así que usa el desperdicio de materia gris que tienes en tu cabeza y piensa por una jodida vez!—dicho esto ambos pararon su rumbo, estaban a unos metros del carro pero sin ningún destino seguro hacia donde ir de qué servía el apuro.

Así que odio a todo el mundo, entonces ¿porque aun dejó que unos pocos sigan cerca de mí?, y realmente me pude haber enamorado de alguien que no me quiere. Así que sigo diciendo "Odio a todo el mundo" aunque tal vez no sea completamente verdad.

Eran muy pocas las veces que Kanda había logrado callar a Allen Walker sin necesidad de la intervención de un tercero o que el mismo Allen se cansara de seguir gritando. En esta ocasión las palabras dichas por el japonés lograron que el otro se quedara pensando por una rato.

Por eso mismo, Kanda no podría creer que ese brote de verdad le había hecho caso o que incluso le haya dado la razón cuando lo que decía no era tan descabellado.

No sabía si debía preocuparse de que el Moyashi estuviera más raro de lo normal, o seguir fingiendo de que nada pasaba. Por un lado sabía que era inútil preguntar porque no estaban en los mejores términos, y lo más probable es que lo mandara a la mierda por querer meterse en su vida.

Y si fuera el caso de que en verdad estuviera preocupado por él, ¿cómo demonios se lo preguntaría? Jamas habia visto a ese brote hablar de sus problemas con alguien por más deprimido que se viera. Normalmente era ese brote quien trataba de ayudar al resto con sus problemas, o evitaba ser una molestia para el resto, algo que no lograba con todos porque personalmente él lo consideraba el más molesto de todos.

—Él quiere que veamos lo que hizo, puso los cadáveres en lugares donde transita la gente...es probable que él quiera ver lo que sus acciones han logrado...y tienes razón, él podría aprovechar ese tiempo para terminar, pero no lo va a hacer...porque no va a poder resistirse en ver el rostro de los padres

—¿Estás seguro?

—La experiencia está de nuestro lado…y en el caso que fallemos, yo asumiré la culpa y les daré personalmente las malas noticias a los padres

—Che...mas te vale que cuando esto termine, hables con ellos

—¿Eh?

—Vamos a ir a la maldita iglesia, así que no sigas jodiendo

—Tiempo fuera….¿Eso es Todo? Yo te había dado la razón ¿Porque me dijiste todo eso? Si al final habías llegando a la misma conclusión que yo

Sé que tengo la tendencia a exagerar todo lo que veo, y sé que es injusto de mi parte fabricar una memoria a partir de un sentimiento. Es porque me doy cuenta de cada cosa qué está pasando a cada momento, Y no sé por qué me está consumiendo porque honestamente, todo lo que sé es que el encaprichamiento es observación con un costo pero sé que nada de eso es amor. Por eso mismo no sé qué es esto, pero me da más curiosidad saber lo que tú sientes

Maldito moyashi que jamás podía quedarse callado y aceptar lo que decía. Su idea era buena y tenía lógica, pero ni siquiera él mismo tenía las respuestas a todas esas dudas que presentó. Además, no iba a descartar su plan original tan fácilmente, si ese brote quería aportar al caso, pues debía esforzarse y dejar sus malditas dudas para otro momento.

—Para comprobar que la caída no te había dejado más estupido que de costumbre Moyashi

—Sabes..ya no importa..vamos al carro—dijo Allen muy fastidiado, sin la intención de seguir discutiendo como siempre

Al comienzo había decidido actuar como si nada pasar y permitir que el Moyashi siguiera lidiando con sus problemas solo. Ya que la última vez que él mostró interés por algo que no debía importarle, hizo que ambos se alejaran por un puto mes.

Pero ahora todo era distinto, el Moyashi podía gritar o renegar lo que quisiera, pero esta vez no habría escapatoria. A la mierda lo que había dicho en esa oficina, o su plan original de querer alejarlo, o dónde demonios se encontrara su relación, estoy no podía seguir así entre ambos.

Antes de que Allen pudiera alejarse de su lado, Kanda le agarro de su mano derecha, lo suficientemente fuerte para que no escapara, pero al mismo tiempo para no hacerle doler.

—Oi

—¿Sucede algo?—dijo Allen fingiendo preocupación para maquillar su enojo, algo que definitivamente incomodó a Kanda

—Tienes una actitud de mierda la cual jode mucho ¿Qué diablos te pasa?

—Nada, estoy bien

—Deja de mentir y habla

—Solo estoy preocupado por el caso...y tú me perdiste que me portara como un profesional, así que no perdamos el tiempo y vamos al carro

—Mentiroso, has estado en peores casos y jamás te has comportado de esta forma

—¿Es enserio Kanda? Quieres hablar de esto ahora...en ese cuarto y hace un mes me dejaste muy en claro lo que querías, así que no me sigas molestando

—No hablo de lo que pasó en la oficina o antes, yo sigo pensando que eres un mártir suicida, pero parece que este caso te afecta en lo personal

—¿Y cual es el problema?

—Que a la hora de que debas actuar como un agente, termines comportándote como…

—Un simple ser humano

—Un idiota que sacrifique mucho por muy poco

—Gracias por la preocupación pero puedes estar tranquilo, voy a estar bien

—Maldita sea...que no estoy preocupado

—Kanda, normalmente puedo soportar tus cambios de humor de frío a caliente, pero justo hoy no tengo cabeza para eso, solo para terminar la misión

—Lo haces muy difícil cuando tus problemas son más grandes que tú

—¿A que te refieres?

—Eres un maldito hipócrita, aparentas más de lo que puedes soportar

—Hace un mes que tengo una duda, con todo lo que me has dicho y hecho por mí…¿Que soy para tí? Un colega o un enemigo, o un extraño que trabajo contigo, ¿Que soy o que quieres?

—¿Que mierda con las preguntas? El que se comporta raro eres tú

—Es enserio, yo no sé que buscas con fingir que te preocupas por mi, para después alejarte y decir que te importo un pepino

—Te lo diré si me dices que te pasa

—No somos niños para ponernos condiciones, y para que sepas mi problema no tiene nada que ver contigo...Así que no deberías preocuparte

—Entonces sí tienes un problema

—No...solo quiero que respondas mi pregunta..

—Yo pregunte primero

—Sabes, creo que prefiero quedarme con las dudas, mejor finjamos que estamos bien hasta que acabe la misión ¿Te parece Bakanda?

—Yo no voy a fingir que nada a pasado porque es obvio que estás mintiendo y detesto tener a esa clase de personas a mi lado

—Solo es por una misión, de ahí si quieres me alejas de tu vida

—¿Puedes olvidarte de lo que dije en esa oficina por unos jodidos minutos?

—No, creeme que olvidar no se me dá muy bien, y ¿porque debería contarte a tí de mis problemas? Si a tí no te importa lo que me pase

—Si eso crees ¿Porque mierda estoy haciendo esto?

Así que odio a todo el mundo, entonces ¿porque aun dejó que unos pocos sigan cerca de mí?, y realmente me pude haber enamorado de alguien que no me quiere. Así que sigo diciendo "Odio a todo el mundo" aunque tal vez no sea completamente verdad.

Dudas de mis palabras, como si estuvieras en algún cuento sueño bizarro y yo fuera lo que tiene menos tuviera sentido. Ni siquiera yo creo que esas palabras salieron de mi boca, pero supongo que la situación se nos escapó de las manos desde el comienzo

El brote comenzó a mirarlo como si se hubiera vuelto loco o estuviera diciendo la más grande mentira, aunque después de mirarlo con tanto detenimiento y amenazarme con la mirada para cerciorarse de que no se echara para atrás. Su mirada se calmó y comenzó a sobarse sus labios con su dedo

—Bien...alguien muy importante para mí falleció este día y al recordarlo me pongo mal…¿Feliz? ¿Podemos ir al carro?

—¿Porque estaría feliz?

—Es una expresión...ya no quiero hablar de eso, por favor

—Ok, no te voy a preguntar más

—Gracias...bueno ahora te toca responder mi pregunta

—No que no eramos unos mocosos

—Vamos, cumple tu parte del trato

—No lo se

—¿Que no sabes?

—Compañeros de trabajo, nada más

Podría hacerte amarme de la misma forma en que te amo, tal vez tú podrías hacer que yo me ame a mí mismo de la forma que deberíamos, y si no puedo hacer que me ames entonces seguiré odiando a todos

Pude ver algo de decepción en tu mirada, pero eso no evito que me sonrieras. No sabía qué responderte, y aquello fue lo primero que se me vino a la mente. Supongo que tú también me ves de esa forma, pero no se siente bien dejarte ir de esa forma tan cobarde.

¿Que demonios me está pasando?

—Pensé que dirías que soy un desconocido o algo por el estilo, pero supongo que ser compañeros es un comienzo…Vamos al carro

—No

—Entonces ¿Qué quieres hacer?

—Nada solo cállate por unos segundos

—…

—Yo..Yo..

—¿Tú?

—Yo te odio

—Pues…yo te odio más BaKanda

—Por una mierda, no hay forma que me odies más

—¿A qué nos estamos refiriendo…

Así que odio a todo el mundo, entonces ¿porque aun dejó que unos pocos sigan cerca de mí?, y realmente me pude haber enamorado de alguien que no me quiere. Así que sigo diciendo "Odio a todo el mundo" aunque tal vez no sea completamente verdad.

No supo exactamente que lo llevó a tomar esa decisión tan apresurada, o salirse de su rutina, pero obviamente no estaba pensando cuando jaló a Allen hacia su cuerpo.

Obviamente estaba avergonzado de actuar de forma tan desesperada enfrente de otra persona, pero no se arrepentía porque durante esos segundos en que sus labios estaban pegados a los de Allen, el mundo a su alrededor se detuvo y sintió que después de mucho tiempo volvía a respirar.

Jamás pensó que se sentiría tan bien saborear los labios del moyashi aunque sea por unos segundos, olvidar quién era o porque estaba tan molesto con el mundo, el cual ya no le parecía un lugar tan cruel. Simplemente probar esos labios no le eran suficientemente, quería más, sentir más de aquellos cálidos sentimientos que cada roce le producía

Intentó profundizar el beso, pero Allen quien no participaba de ese beso y sé había quedado estático desde el comienzo, no permitió que el beso avanzara a más

Después de unos segundos que parecieron eternos, Kanda recién se percató de que Allen no se no movía, y parecía haber entrado en un estado de shock. Al ver que no había respuesta por parte del otro, se detuvo y se separó de él rápidamente, robándole el aliento a Allen.

Allen se veía sorprendido y fuera de este mundo, como si se acabara de levantar de un profundo sueño.

—Oi, moyashi..Despierta—dijo Kanda moviendo a Allen de un lugar a otro, casi pescuesiandolo en su nulo intento porque reaccionara

—¿Eh?

—¿Vas a decir algo?

—Yo...yo..no...puedo...—estaba confundido, muy confundido

—Olvidalo...vamonos

Estaba decepcionado, tanto que ni siquiera quería escuchar lo que tal vez ese brote tenía que decir, ya que era obvio que ambos no compartirán el mismo sentimiento, y por más que el lo quisiera, no iba a obligarlo a sentir lo mismo que él.

Le dolía y mucho no obtener el resultado que esperaba, pero no por eso iba a derrumbarse o dejar que de lado su serio semblante. Él jamás se retractaba de sus acciones, así que no había necesidad de arrepentirse por algo que disfruto mucho pero que lamentablemente no logró obtener lo suficiente.

Ahora lo sabía, después de tanto tiempo le gustaba Allen Walker. Se sentía atraido idiota que había logrado meterse en su cabeza para poner de cabeza la rutina que había creado hace tantos años.

Intentó alejarse del lugar al ver que el moyashi no podía aclarar sus ideas por lo perdido que seguía. Así que sin mirar hacia atrás, se dirigió hacia el carro. Tal vez esto era lo mejor, en qué demonios estaba pensando para dejar que sus emociones se apoderaron de él, simplemente había hecho el ridículo en frente de un idota que ni siquiera podía responderle.

—Hey, BaKanda

—¿Que?—En cuanto Kanda se volteó, se percató de lo cerca que estaban. Sin responder a la pregunta, Allen deslizó sus brazos alrededor del cuello de Kanda y juntó sus labios a los suyos.

Este segundo beso era de lejos mucho mejor. Sentir como sus sus labios chocaban de forma tan apasionada, como si compitieran por ver quien le daba más placer al otro, era algo que lo excitaba muchísimo. Sus manos se dirigieron hacia aquella cabellera blanca y lo jaló con más fuerza hacía él para profundizar el contacto de aquella danza que tenía lugar sus bocas.

Era simplemente perfecto, todas las emociones que esos dulces labios le producían lo llevaban en un espiral de locura, a una desesperación la cual nunca creyó poder sentir. Tras un pequeño gemido, Allen se separó de él unos segundo para tomar aire, pero manteniendo esa sonrisa pícara acompañada con un suave sonrojo en su rostro. Notando aquella exquisita escena en frente suyo, no perdió tiempo en volver a unir sus bocas con un beso lento y profundo que los fue dejando sin aire.

En un acto desesperado Kanda paso sus manos al trasero de Allen y lo alzó a su zona pélvica de tal forma que para evitar caer Allen se aferró con más fuerte al cuello del japonés y abrazó sus piernas en la cintura del otro. Aprovechando de la posición en la que se encontraban, Kanda sin dejar la boca del otro y robarle uno que otro gemido, lo cargó hacia la puerta del carro para dejarse caer en los sillones.

Al escuchar el sonido de la puerta cerrarse, la situación dentro de ese carro se estaba calentando de tal forma en que sus cuerpos pedían a gritos algo más que un beso, ambos sabían que no había tiempo de analizar la situación o de detenerse a pensar en las consecuencias que sus actos provocarian, pero en ese momento solo querían sentir el cuerpo del otro, gemir hasta llegar al clímax de su satisfacción, y saborear hasta quedar extasiados de la piel del otro.

Ni siquiera en su sueños más húmedos, había imaginado una escena tan erótica como la que tenía debajo de él. Allen Walker aferrándose a su cuerpo como si su vida dependiera de ello y gimiendo en su oído frases que no hacían más que encenderlo. Las ropas no se volvieron más que un estorbo entre tantas caricias y jadeos, así que mandando al infierno lo último que le quedaba de razón, comenzó a desvestirse junto con Allen.

Nunca habían hablado de sentimientos, de sexo, o el significado de sus miradas. Pero se sentía tan bien estar junto a él, ser quien despertaba esos deseos en él, y olvidarse en sus brazos de los pecados que formaban parte de su ser.


Hola y espero que estén sanos y a salvo de la complicada situación que estamos enfrentando. Muchas gracias por el apoyo y mensaje, aquello fue el gran impulso para seguir escribiendo y continuar esta historia.

Aquí algunos pequeños datos:

-Lamento la demora del capítulo, me dió un bloqueo que duró como dos meses y fue difícil recuperarme de ello

-La historia solo tendrá 12 capítulos, y si hay tiempo, habrá un pequeño epílogo

-No tengo mucha experiencia escribiendo escenas de romance o pasión. Por ello esa escena no es mi parte favorita del capítulo, pero estoy satisfecha con el resultado

-Cada capítulo es distinto al otro, ya que si se habrán dado cuenta, la historia es narrada desde el punto de vista de un personaje, El primero fue desde el punto de vista de Allen, El segundos de Kanda, y así se va a ir intercalando. El próximo capítulo será desde la perspectiva de Allen

-Yo creo que hay muchas formas de empezar una relación con alguien, lo importante es el desarrollo, de ahí veremos si funciona o no, y si de verdad vale la pena seguir

-Muchas gracias, si necesitan más información, escriban en los comentarios, Muchas gracias

Canción del capítulo:

I hate everybody- Halsey