-La historia y los personajes no me pertenecen en lo absoluto sino que son de la completa autoria de Masashi Kishimoto más la narración y/o utilización de los hechos son de mi absoluta responsabilidad para la dramatización, sentido y cronologización de la historia :3 los eventos de este fic tienen lugar en medio de los acontecimientos del Capitulo 66 de Boruto: Next Generation y dentro de los futuros capítulos de mi otro fic "El Sentir De Un Uchiha". Les sugiero oír "How Soon Is Now" de AG & Dresage para el contexto del capitulo, "Into The Nothing" de Breaking Benjamin para Sasuke, "A Thousand Years" de Kevin & Karla para Sasuke y Sakura, "Love Story" de Taylor Swift para Naruto y Hinata, "Undone" de FFH para Naruto, y "My Immortal" de CORVYX para Gaara.


El Sharingan, incluso en su estado más básico, era un arma de doble filo, muchos podían considerarlo un "don", pero también era una maldición en cierto modo, la forma de obtenerlo no era sensata ni precisamente memorable, la mayoría de las veces acarreaba un gran trauma en la conciencia y para Sasuke no había sido la excepción, pero había aprendido a vivir con ello, nunca había tenido otra opción. Planear no era lo suyo, ya fuera por costumbre o no, solía trabajar por su cuenta, sin que nadie le dijera que hacer, Sakura conocía su forma de hacer las cosas y jamás se había opuesto a ello, tal vez esa había sido la razón por la que sin mayores explicaciones, Sasuke se había separado de sus compañeros de equipo, asegurándoles que él obtendría el pergamino que necesitaban y que ellos solo debían esperarlo, promesa que desde luego él pretendía cumplir. Desactivando el Sharingan y cerrando los ojos con un ligero suspiro, Sasuke se masajeo distraídamente las sienes a causa del esfuerzo que implicaba usar su doujutsu, y delante de él e inconscientes sobre el suelo se encontraban los tres ninjas del sonido, Dosu Kinuta, Kin Tsuchi y Zaku Abumi, espías de Orochimaru a quienes había neutralizado a modo de advertencia, una advertencia que debería bastar por ahora. El Uchiha sostenía en la mano derecha el pergamino de la tierra, que necesitaban para pasar el examen, un pequeño pago para dejarlos con vida y que, indudablemente, a él le había costado mucho, más teniendo en cuenta todos los viejos recuerdos y resquemores del pasado.

Fue demasiado fácil, consideró Sasuke encogiéndose de hombros distraídamente al darle la espalda a ese cuadro con la indiferencia que lo caracterizaba, y sin remordimiento, aunque siendo honesto ahora y tras tantos años, aún no tenía claro cómo es que—de alguna forma—había podido dejar con vida en el pasado a esos tres, incluso bajo los efectos de la Marca de Maldición, en una situación normal no lo habría pensado dos veces antes de matarlos teniendo en cuenta lo que le habían hecho a Sakura, porque ese momento era algo que simplemente sentía que nunca podría sacar de su mente. Su primera experiencia real con el miedo había sido por causa de su hermano Itachi, cuando todo su clan había sido masacrado, pero…cuando había despertado bajo el control de la Marca de Maldición y había visto a Sakura así, lastimada como nunca antes, algo simplemente había cambiado en su mente, consciente o inconsciente, se había dado cuenta de que no podía controlar las cosas y que su compañera de equipo y actual esposa podría estar en peligro, que él no siempre podía estar ahí para protegerla, y eso era algo que jamás podría olvidar. Ese miedo no había desaparecido desde entonces, pero algo si había cambiado, ya no tenía que temer que Sakura saliera lastimada, ella se había vuelto lo suficientemente capaz para cuidar de sí misma, para pelear junto a él espalda con espada, al parecer la experiencia la había marcado tanto como a él, pero eso no quería decir que no se preocupara por ella todo el tiempo, porque eso seguía igual.

Había cosas que jamás cambiaban.


El miedo era un estado emocional, esa era la definición más simple, pero por muy claro que tuviera eso, Naruto no dejo de pasearse en círculos cuanto más tiempo pasaba, inquieto, nervioso y asustado mientras esperaba a que Sasuke regresara, ¿qué por qué tenía miedo? Porque conocía a su mejor amigo y las locuras de que era capaz, porque Naruto sabía que Sasuke Uchiha no se había forjado la reputación que tenía por ser sensato o tranquilo, sino por ser temerario e impredecible, motivo suficiente para alterar al Uzumaki todavía más, suspirando mientras se paseaba una y otra vez delante de Sakura quien cerró los ojos y se apoyó contra el árbol a su espalda, perfectamente tranquila en comparación con él, lo que solo contribuía a ponerlo aún más nervioso de ser posible. La señal para comenzar con la segunda parte del examen ya había sido dada a todos los equipos, sin embargo ellos aún no cruzaban las puertas para ingresar en el Bosque de la Muerte ya que estaban esperando a Sasuke, o al menos eso es lo que Sakura estaba haciendo, con las manos cruzadas tras su espalda y apoyaba contra un árbol al azar, intentando no marearse al observar a Naruto que parecía al borde de un ataque nervioso mientras esperaba. En otra situación, Sakura quizás podría entender a Naruto y su nerviosismo, y quizás debería intentar empatizar con él, pero no podía hacerlo ya que conocía bien a Sasuke Uchiha, era su esposo, tenía claro las cosas que era capaz de hacer y confiaba en cada una de sus decisiones, ¿por qué iba a estar nerviosa?

-Naruto, deja de pasearte, por favor, me pones nerviosa— pidió Sakura para intentar que se detuviera, harta de su actitud.

-¿Cómo puedo calmarme?, es Sasuke, lo conocemos— recordó el Uzumaki, ralentizando sus pasos y volteando a verla, —¿y si paso algo?, ¿y si cometió alguna locura?, ¿y sí…?— comenzó a conjeturar, callando al llegar a su límite de terror, imaginándose lo peor.

-No pienses así, Sasuke no es como tú, es increíble lo bueno que es para pensar bajo presión— acotó la Haruno, confiando ciegamente en su esposo. —Puede que, en ocasiones, parezca que te falta un tornillo ya que piensa diferente a la mayoría, pero es sensato en todo lo que hace, casi— Naruto volvió a preocuparse al escucharla decir eso último. —No me veas así, harás que diga una estupidez— regaño únicamente, segundos antes de que Sasuke finalmente apareciera. —Ves, te dije que volvería— tranquilizó al volver el rostro hacia Naruto, pretendiendo acercarse a su esposo.

-Espera, solo hay una forma de saber si realmente es él— detuvo Naruto, esperando a que su mejor amigo estuviera lo suficientemente cerca como para formular una pregunta crucial. —Sasuke, ¿recuerdas que, en nuestros días de Genin, la decisión más difícil seria quien se quedaría con Sakura?— cuestionó con máxime seriedad.

-Sal de mi vista antes de que te rompa el cuello— advirtió Sasuke simplemente, conteniéndose para no molerlo a golpes por semejante suposición.

-Sasuke— regaño Sakura suavemente, aligerando la situación. —Naruto, dijiste que conocías una manera de acercarnos lo más posible a la torre en el centro del bosque, ¿cuál es?— inquirió ya que no habían profundizado en el tema hasta ahora.

-Esto— presentó el Uzumaki, extrayendo un kunai de su porta shuriken. —Estuve haciendo un par de investigaciones y logre aprender a manejar el jutsu espacio-tiempo que realizaba mi padre, con el sello apropiado, podremos aproximarnos a la torre más que cualquiera— planteó intercalando su mirada entre sus dos amigos, —será pan comido— garantizó encogiéndose de hombros despreocupadamente.

-Entonces acércanos, no podemos perder el tiempo— apremió Sasuke, priorizando la oportunidad de que disponían.

-Sujétense de mí, y contengan el aliento— asintió Naruto únicamente, observando a sus dos amigos que procedieron a sujetarse de sus brazos respectivamente. —Jutsu del Dios Trueno Volador— pronunció mientras sostenía el kunai entre sus manos.

El Jutsu del Dios Trueno Volador seguía el mismo principio del Jutsu de Invocación, es decir, quien lo usara obtenía la facultad de un jutsu espacio-tiempo de gran alcance y velocidad, que consistía en colocar un sello especial para el destino deseado en un kunai en particular que, Naruto había descubierto durante la guerra, había sido usado por el Cuarto Hokage, su padre, y que era más maniobrable que los kunai normales, por eso les había pedido a Sasuke y Sakura durante su visita a la Abuela Gato que obtuvieran algunos de esos kunai, precisamente para esta ocasión. Concentrándose en transmitir al sello el chakra suficiente—otorgado por Kurama cabe añadir—, Naruto simplemente cerró los ojos y dejo que todo sucediera por su cuenta, sintiendo una especie de zumbido o tirón cuando tanto él como sus dos compañeros fueron transportados a lo largo de kilómetros en un vacío, internándose en el Bosque de la Muerte y deteniéndose a solo unos cuantos metros de la torre, tanto que los tres fueron perfectamente capaces de verla desde donde estaban. Sintiendo a sus amigos soltarse, Naruto estudió en silencio el kunai entre sus manos…no era un jutsu que hubiera empleado anteriormente, mucho había oído de él por su padre, pero la experiencia superaba todo lo previsto, lo suficiente para llenarlo de una energía especial, aunque sonara tonto se sentía conectado con su padre a través de ese simple acto, por lo que de inmediato atesoro ese kunai, regresándolo a su porta shuriken mientras volvía el rostro hacia sus dos compañeros de equipo.

-¿No hemos hecho trampa?— se atrevió a considerar Sakura, ligeramente nerviosa.

-Dijeron que había que obtener los pergaminos, y lo hicimos— sosegó Sasuke, despreocupado en comparación con ella.

-Es un examen de supervivencia, lo importante es que sobrevivas, no la forma en que llegues a la torre— garantizó Naruto, con abrumadora seguridad, sorprendiendo a sus amigos. —Gajes del oficio— se jactó con una animada sonrisa antes de continuar caminando con aparente inocencia.

-A veces me pregunto si fue sensato que se convirtiera en Hokage— mencionó la pelirosa para sí misma ante la partida de su amigo.

-¿A veces?— cuestionó el azabache, ligeramente divertido porque ahora se hiciera esa pregunta.

-Una vez al día, los siete días de la semana— rió ella ante su broma, —vamos, de lo contrario acabara metiendo la pata— alentó, preocupada como siempre por su tonto amigo rubio.

Dando los primeros pasos hacia esta odisea que tanto habían buscado evitar, al menos por su parte, Sakura intercambió una sonrisa ladina con Sasuke quien solo negó en silencio, debatiendo al igual que su esposa si había sido sensato que su tonto mejor amigo se convirtiera en el Hokage de la aldea. ¿No era acaso el Ninja hiperactivo número uno cabeza hueca?, había que tenerle algo de confianza.


Terminar la segunda parte del examen Chunin a los pocos minutos, o más bien a las pocas horas de haber empezado, era una proeza de nivel Jonin o Hokage y eso había que tenerlo en cuenta, y si bien ellos eran los tres Sanín tras su triunfo en la Cuarta Gran Guerra Shinobi en su presente, estaban anclados en el pasado, y por ende obligados a seguir las reglas impuestas de este tiempo, por lo que se vería sospechoso que por inteligencia, talento o habilidad rompieran cualquier récord escrito hasta la fecha y llegaran a la torre en ese momento. No, necesitaban fingirse Genin normales de doce años que participan por primera vez en un examen así, ya que al fin y al cabo eso es lo que eran, por eso se encontraban ahí en ese momento; sentados en un claro a solo dos o tres metros cuando mucho de la torre donde se efectuarían los combates y a la que aún no podía entrar o levantarían sospechas, alertas en todo momento en caso de que hubiera algún peligro, pero viendo el tiempo pasar sin nada que hacer. No era fácil para ninguno de los tres ocultar sus habilidades, pero tampoco era como si tuvieran otra opción, si los increpaban con preguntas o cuestionamientos, ¿qué iban a contestar? Si, habían viajado en el tiempo y estaban indefinidamente atrapados en el pasado—por causa de su tonto mejor amigo y Hokage, cabe mencionar—, pero sus habilidades eran las de Genin de su edad, tenían la inteligencia, experiencia y mentalidad de adultos, pero nada más, aunque intentaran explicarse, nada resultaría lo suficientemente creíble como para ayudarlos.

-Bien, es temprano, todos estamos listos y llenos de energía, ¿qué hacemos?— enumeró Naruto con su habitual animo entusiasta, —¿contamos historias de terror? Yo conozco varias— propuso listo y dispuesto para encender su linterna y relatar una historia.

-Creo que sería mejor planear lo que haremos a partir de mañana— sugirió Sakura, intentando evitar golpearlo por contar otra de sus historias, viéndolo fruncir el ceño. —Naruto, te guste o no, es necesario tener una estrategia— si actuaban sin una base, todo terminaría en desastre, eso era algo seguro.

-Peleamos, ganamos, pasamos, ¿qué más?— minimizó el Uzumaki de forma obvia, sorprendiendo a sus dos amigos, —¿qué?— preguntó ante su reacción, viéndolos negar en silencio en respuesta.

Los planes no eran lo suyo, nunca se había destacado precisamente por ser un ninja brillante o por seguir las ideas convencionales que la mayoría de la gente seguía, de hecho, entre más impulsivo fuera un plan y menos detalles tuviera, mejor para él, pero tenía sus momentos, podía ser muy serio y podía concentrarse si la situación lo ameritaba, ¿pero era necesario divagar tanto por algo tan concreto? Todo lo que tenían que hacer era llegar a la torre, esperar a los combates, pelear, ganar y avanzar, ¿en qué más había que pensar? Sigue siendo un perdedor, pensó Sasuke mientras negaba en silencio ante los pensamiento de su mejor amigo; ambos eran parecidos en el hecho de que no les gustaba seguir los planes estándar, sino más bien dejándose guiar por sus impulsos, pero la diferencia entre ambos es que sin importar lo impredecible que fuera, Sasuke acostumbraba a pensar bien las cosas antes de proceder sin importar que, le gustaba tener claro los pros y los contras, al igual que Sakura. Sin poder evitarlo, Sakura rió por lo bajo tras nada más escuchar la simplista explicación de Naruto, desearía poder tener su ligereza y alegría para minimizar las cosas de esa manera, pero no podía, si iban a superar los exámenes Chunin, necesitaba de un plan porque habían muchos "peligros" que considerar, y decía peligros con unas grandes comillas ya que no sabía si era correcto considerarlos peligros propiamente tal, pero si eran obstáculos, y ellos necesitaban despejar el camino para hacer de su indefinida estadía en el pasado algo agradable y no un infierno en la tierra.

-Cada uno de nosotros tiene que encargarse de algo— decidió Sasuke, para aburrimiento de Naruto quien no quería planear, —ya nos deshicimos de los ninja del sonido— obvió sin adjudicarse aquello, —yo me encargo de Orochimaru— determinó ya teniendo claro esto de antemano.

-Yo de Gaara— secundó Naruto, pero no porque lo hubiera planeado, —llevo esperando hablar con él desde que nos vimos, y créanme, sé cómo tratar con él— esperaba que de Jinchuriki a Jinchuriki, pudieran entenderse sin mayores dificultades.

-Una parte de mi quiere decir que nos deshagamos de Kabuto, pero…para mantener un perfil bajo, creo que será mejor no tocarlo— sugirió Sakura para sorpresa y confusión de sus dos compañeros de equipo. —Nos guste o no, necesitamos un chivo expiatorio, no podemos controlarlo todo— recordó ya que aún habían muchas cosas por venir a posteriori de los exámenes Chunin. —Teóricamente con Orochimaru neutralizado, Kabuto dejaría de ser un peligro— añadió volviendo su atención hacia Sasuke, quien solo asintió en silencio.

-Estoy de acuerdo— respaldó Naruto, queriendo dañar al menor número de personas posibles.

Estaban atrapados en el pasado y había muchas cosas que afortunadamente podían cambiar, podían evitar revivir dolores pasados que en el presente no habían cicatrizado aún, pero no podían controlarlo todo, quizás la Cuarta Gran Guerra Shinobi era algo inevitable a la larga, pero eso ya lo verían mucho más adelante, por ahora su mayor prioridad era que los exámenes Chunin se llevaran a cabo con normalidad, y lo estaban logrando.

Debían ir un paso a la vez, no había otra opción.


Era tarde, no era de noche precisamente ya que solo se habían detenido para discutir que habrían de hacer de ahora en más, pero el sol acababa de ponerse hace ya un par de minutos, cuando Naruto abrió las puertas que correspondían a su lugar de ingreso y que cerraron con un leve chirrido tras de sí al entrar. La estancia o sala designada para su ingreso ya estaba iluminada al momento de su ingreso, con aquella antigua inscripción en la pared esperando por ellos: "Si las cualidades del cielo son tu deseo; adquiere sabiduría para elevar tu mente, si las cualidades terrestres te hacen falta; entrena tu cuerpo y prepáralo para atacar. Cuando el cielo y la tierra se abran juntos, el sendero peligroso se volverá derecho para siempre, ese algo es el camino secreto que nos guía a partir de hoy". En silencio y sin necesidad de pronunciar palabra alguna, puesto que ya habían dejado en claro lo que harían desde ahora, Sasuke le tendió el pergamino del cielo a Sakura en tanto él abría el pergamino de la tierra, ambos observados por Naruto quien se mostraba impaciente pese a su aparente silencio, temblando a causa de la emoción cuando sus dos compañeros dejaron ambos pergaminos sobre el suelo ante la reacción en cadena que comenzó tan pronto los abrieron, dispersando una neblina posterior a la activación del jutsu de invocación en su interior, revelando a determinada persona a quien habían esperado volver a ver, especialmente Naruto quien sonrió con emoción y se preparó para saltar por inercia al encontrar su mirada con la de él.

-Hola, muchachos, tiempo sin vernos— saludó Iruka con una sonrisa amable.

-¡Iruka Sensei!— se sorprendió Naruto con una inmediata sonrisa, corriendo hacia él.

Siempre era agradable ver un rostro familiar, más en esas circunstancias, por lo que Naruto no dudo ni por un momento en correr hacia su antiguo Sensei y abrazarlo con todas sus fuerzas, como si se tratara de un niño pequeño, mientras Sasuke y Sakura a su espalda simplemente entornaban los ojos para sí ante su actitud infantil y tan emocional, que no cambiaba sin importar el tiempo que pasara, y porque los tres habían tenido claro que debían volver a ver a su antiguo Sensei al finalizar esta prueba, ya lo habían vivido una vez después de todo, pero Naruto parecía haberlo olvidado, y si no, lo estaba ignorando a propósito. Correspondiendo al efusivo abrazo de Naruto, Iruka observó en silencio a los tres muchachos que—desde que eran unos niños—habían estado bajo su tutela en la academia, podían haber pasado solo meses desde esos días, pero aún le asombraba percibir cuanto habían cambiado, había una madurez evidente en sus ojos, bueno, no precisamente en Naruto quien no había parecido haber cambiado ni un poco, pero eso era admirable. Había tenido sus dudas, había sido aprensivo, incluso había llegado a discutir con Kakashi por eso, porque no había estado seguro de si era correcto que Naruto, Sasuke, Sakura, Hinata, Kiba, Shino, Ino, Shikamaru y Choji participaran de los exámenes Chunin sin haberse preparado más exhaustivamente o sin ser un tanto mayores, pero ahora se daba cuenta de que los había subestimado, no estaba viendo a Genin sino a sus iguales, a Ninjas en toda regla y que estaban dejando de ser niños:

-Yo conozco sus fortalezas y debilidades mucho mejor que los demás, sea cual sea el resultado, quiero ser quien les de la información— le había pedido o más bien exigido a Anko que le permitiera ser el mensajero del equipo 7, porque quería comprobar si estaban a salvo.

-Bien, si te interesa tanto, entonces dejaré ese equipo en tus manos— accedió Anko, sin ver un motivo aparente para su preocupación. —Pero, creía que tenías un poco más de confianza en ellos, ¿sabes?, esos chicos son estudiantes de Kakashi, si él tiene fe en ellos, yo no me atrevería a descartarlos aún, Iruka— aconsejó con su actitud despreocupada.

-Iruka necesita oír esto, tiene que darse cuenta de que ya no son sus estudiantes, son míos, y esa es la simple verdad— aún recordaba las palabras de Kakashi, no había querido oírlo o entenderlo, pero aquella era la verdad ya sea que le gustara o no.

Había cometido un error, había menospreciado las habilidades de sus antiguos alumnos, había subestimado de lo que eran capaces a pesar de que muchos habían intentado hacerlo entrar en razón y comprender que sus antiguos alumnos ya no era niños sino Ninjas, y estaba orgulloso, puede que este cambio no fuera su responsabilidad sino de Kakashi, Kurenai y Asuma que habían tenido a estos muchachos bajo su tutela, pero él lo estaba viendo, él comprendía mejor que nadie lo lejos que habían llegado y aquello era algo impagable. Me parece que quien ahora entiende mejor ahora las fortalezas y debilidades de estos jóvenes ninjas, sin lugar a dudas, eres tú, Kakashi, comprendió Iruka mientras correspondía al abrazo de Naruto, estudiando en silencio las debilidades y fortalezas de los Genin ante él, con una gran diferencia, esta vez no podía leer tan fácilmente en sus ojos, algo había pasado que había marcado estrictamente las diferencias entre ellos, habían cambiado, sus antiguos alumnos estaban dejando de ser niños, e Iruka comprendía perfectamente que ya era tiempo de dejarlos ir, sin importar cuan doloroso fuera. Como si tuviera al menos una remota idea de la clase de pensamientos que rondaban por la mente de su Sensei, Naruto lentamente rompió con el abrazo y le dedico una radiante sonrisa tan característica de su persona, alentándolo a dejar atrás esos pensamientos nostálgicos y melancólicos, sonriendo en respuesta y mentalizándose para darles la información que necesitarían, como todos los Genin.

-Quería felicitarlos personalmente por aprobar el segundo examen, superaron a muchos antes de ustedes— celebró Iruka finalmente, intercalandolos a los trs con la mirada. —Al final del segundo examen, los Chunin debíamos recibir de nuevo a quienes lograran superar esta prueba, y bueno, tuve muy buena suerte al ser elegido para ser su mensajero— añadió con una ligera sonrisa, bajando la mirada hacia Naruto quien no dejaba de abrazarlo.

-Nos invitaras a comer a Ramen Ichiraku, ¿verdad?— inquirió el Uzumaki con su imperdible entusiasmo, prácticamente brincando sin parar

-¿De dónde saca toda esa energía?— suspiró Sasuke, de brazos cruzados y entornando los ojos a causa de la actitud infantil de su mejor amigo.

-Sigue siendo un misterio para mí— asintió Sakura con una sonrisa, únicamente suspirando para sí al no encontrar una respuesta.

Más tranquilos y concentrados en pensar en lo que estaba por venir, que Naruto quien aparentemente no paraba de parlotear y reír con Iruka Sensei, Sasuke y Sakura intercambiaron una sola mirada, comunicándose a la perfección entre sí sin necesidad de palabras. ¿Difícil?, no, al menos no esta vez, pero habían evitado cualquier peligro o batalla a propósito, esta vez no tenían todas sus habilidades, debían aprender a guardar sus energías para cuando realmente las necesitaran, y eso era precisamente lo que estaban haciendo, después de todo, la auténtica batalla estaba por venir…


Durante su primera experiencia en la segunda parte de los exámenes Chunin, las vivencias o recuerdos positivos de los tres habían sido mínimos, por no decir nulos, todo se había tratado de supervivencia, de no morir por cualquiera de los peligros que los rodeaban, pero ahora eso no era exactamente igual, podían respirar tranquilos y sentirse a gusto en la habitación que les había sido designada a los tres mientras esperaban a que el resto de los equipo llegaran a la torre en el plazo acordado, pero en un intento por palear el tiempo que pasaba y que se tornaba aburrido, es que los tres integrantes del equipo 7 se dedicaron a recorrer la torre, o más en concreto a esperar a que determinadas personas se acercaran lo suficiente. Ya habían hecho planes—lo mejor posible ya que Naruto participaba poco—, y tenían muy claro lo que harían si sucedía lo peor, no había ningún cabo suelto en su estrategia, hasta ahora. Como una nota perfecta en sus planes, cuando les parecía que al aburrimiento simplemente no podía ser mayor y fingiendo hablar de cualquier tema en particular; los hermanos Sabaku se hicieron presentes en el mismo pasillo que ellos, aparentemente Temari y Kankuro parecían haber estado hablando acerca de algo, hasta que repararon en su presencia, entonces todo se convirtió en silencio tan pronto como encontraron sus miradas. Esta vez no había animadversión de ninguna clase, no había motivos, por lo que ambos equipos se observaron en silencio unos con otro, frente a frente, esperando a que uno de los dos rompiera el hielo:

-Hola nuevo— saludó Naruto, aprovechando la ocasión para romper el hielo al cabo de varios segundos.

-Hola— correspondió Temari, agradecida y sorprendida por volver a verlos en esta etapa.

-Queríamos felicitarlos, por pasar el examen de supervivencia— manifestó Sakura con total sinceridad, feliz de ver rostros conocidos.

-Igualmente— asintió Kankuro con camuflada sorpresa, —confieso que no creímos que llegarían tan lejos— obvió intercambiando una mirada con su hermana.

-Lo tomamos como un cumplido— reconoció Sasuke, entendiendo lo que significaban sus palabras.

-Gaara— nombró el Uzumaki para sorpresa de los otros dos hermanos de la arena. —Esperaba que pudiéramos tener una conversación— mencionó ya que de otro modo el tema no se daría nunca.

-¿Una conversación?— reiteró el Sabaku únicamente, sin saber cómo interpretar su petición

-Creo que sabes a que me refiero— insistió Naruto, porque era necesario.

¿Cómo dialogar entre dos personas tan diferentes? Era una pregunta interesante la verdad, al menos cuando se juzgaba a una persona desde exterior; Naruto era alegría, impulsividad y locura donde Gaara solo era indiferencia, rencor y silencio, ¿cómo es que dos personas tan diferentes podían llegar siquiera a congeniar? Sorpresivo, confuso, pero lo hacían, de alguna forma que no era capaz de expresar con palabras, Gaara sentía que podía confiar en este Naruto Uzumaki que apenas estaba conociendo, por lo que sin pronunciar media palabra y dándoles la espalda a sus hermanos, regresando sobre sus propios pasos, sabiendo que el Uzumaki lo seguiría, y así fue. Conociendo la actitud de Gaara casi tan bien como la de Sasuke o Sakura, Naruto simplemente siguió los pasos de Gaara como procedieron a hacer el resto de sus compañeros, caminando dos pasos por detrás de él, teniendo el tacto suficiente para no invadir su espacio, porque sin importar que en el presente Gaara y él fueran grandes amigos, en este pasado eran dos completos desconocidos, tenía leves matices en común, pero esa era otra historia. Internándose en el área correspondiente a las habitaciones designadas para cada equipo, Naruto se dejó guiar hacia la habitación de los hermanos de la arena, permaneciendo en silencio sin importar que eso lo hiciera sentir nervioso, más aún cuando Gaara abrió la puerta e ingresó antes que él, que se volvió a enfrentar a sus dos amigos así como a Temari y Kankuro, viendo la incertidumbre y el temor bailando en los ojos de los hermanos Sabaku.

-Les haré una pequeña sugerencia— anticipó el Uzumaki con la máxime seriedad posible, —pase lo pase, no entren— declaró antes de ingresar en la habitación y cerrar la puerta tras de si.

-¿Qué los hace estar tan tranquilos?— preguntó Kankuro al volver el rostro hacia el Uchiha y la Haruno. —Parece como si supieran que es lo que su amigo va a hacer— no sabía de qué otro modo explicar la serenidad en los rostros de ambos.

-Lo sabemos— asintió Sakura apoyando las manos tras la espalda para recargarse en la pared. —Su hermano es un Jinchuriki, ¿verdad?— inquirió, viendo la sorpresa poblar los rostros de ambos, así como un ápice de miedo. —Por su expresión, veo que le tienen miedo a su hermano— apreció con una ligera sonrisa carente de humor, —hacen mal; si le tienen miedo solo harán que lo que hay en su interior devoré su conciencia y lo aleje de ustedes— aclaró sin apartar la mirada de Kankuro y Temari que se observaron entre sí. —Naruto intentará remediar eso y sacar a su hermano a la superficie, pero ustedes deben encargarse de no dejar que crea que se volverá a hundir— garantizó con toda intención de tranquilizarlos, desviando la mirada hacia la puerta, confiando enteramente en su amigo.

-Naruto vivió con esa sensación, lo que provoca que otros lo odiaran por el simple hecho de estar vivo— añadió Sasuke, conociendo aquel sentimiento por experiencia propia. —Si alguien puede ayudar a su hermano, ese alguien es él— sosegó cruzando los brazos sobre su pecho, resignado a esperar.

En el inconsciente de todos aquellos que los hubieran conocido, que hubieran tenido la oportunidad de oír hablar de ellos tres y de lo lejos que habían llegado, existía cierta fascinación o interrogante, ¿por qué el equipo 7 había llegado tan lejos?, ¿cómo es que los tres se habían convertido en los nuevos Sanín tras la Cuarta Gran Guerra Shinobi? En realidad, la respuesta era muy sencilla; los tres eran muy diferentes entre sí, sus personalidades no podían ser más dispares, eran especialistas en áreas diferentes de la vida Shinobi, ninguno de ellos era igual al otro, pero lo más importante es que eran una familia, cada problema, cada adversidad o desafío, todo lo habían enfrentado juntos como si fueran hermanos, por eso es que continuaban juntos hasta hoy. Pese a compartir el importante vinculo que implicaba ser familia, Kankuro y Temari habían olvidado cuando había sido la última vez en que se habían comportado como hermanos con Gaara, en el fondo siempre había existido una especie de barrera con su hermano menor, ¿pero acaso no era tarde para cambiar eso?, ¿aún era posible que los tres se convirtieran en una verdadera familia?

Querían creer que sí, el equipo 7 les había dado esperanzas de hacer que todo fuera diferente y mejor.


-Quizás quieras sentarte, esto va para largo— sugirió Naruto tras nada más entrar, sentándose sobre el suelo con las piernas cruzadas, más Gaara no se movió en lo absoluto, —o no— suspiró sintiendo que se le acababan las opciones. Sin otro remedio, el Uzumaki levando el brazo y alzo el puño al aire, invitando a Gaara a responderle, cosa que él no pareció entender. —Solo hazlo— bufó ante la expresión confundida del Sabaku.

Gaara ni siquiera tenía claro porque estaba haciendo eso; mostrándose vulnerable y prácticamente débil delante de un perfecto desconocido que fácilmente podía intentar poner fin a su existencia, pero por alguna razón no sentía estar cometiendo un error, sentía que podía confiar en Naruto Uzumaki a pesar de todo, por lo que con un casi inaudible suspiro, cedió e ignoró cualquiera de sus temores, alargando el brazo y chocando su puño contra el del rubio, y esa sola acción fue suficiente para que todo su entornó pareciera desaparecer delante de sus ojos, evocando una extraña sensación en su interior, o eso le pareció a Gaara, como si hubiera cerrado los ojos y en ese breve instante todo a su alrededor hubiera cambiado, solo que no recordaba haber parpadeado. Ambos Shinobis se encontraban uno frente al otro en medio de lo que parecía ser nada, todo era de color blanco con ligeros tintes entre almendra y azul, como si se tratara del cielo, pero no había nada, ni movimiento ni aire, solo la nada del espacio mientras ambos se observaban entre sí; Naruto con absoluta calma en tanto Gaara parecía confundo, lo que hizo sonreír al Uzumaki de inmediato, volviendo la mirada por sobre sus hombros y espalda en espera de encontrar a su peleonero amigo-zorro detrás de él, pero aparentemente Kurama no estaba cerca ni Shukaku tampoco, pero tenía el presentimiento de que pronto lo estarían, confiaba en ello, después de todo también eran necesarios en esta conversación si lo que querían era evitar un confrontamiento perfectamente mortal.

-¿Qué es esto?— preguntó Gaara, sin conseguir entender lo que estaba pasando o donde estaban.

-Podría decirse que un escape mental, nadie me lo explicó nunca— contestó Naruto, encogiéndose de hombros.

-¿Por qué estamos aquí?— indagó el Sabaku, concentrando su mirada en él, sin sentirse más tranquilo.

-Porque tenemos que hablar— obvió el Uzumaki seriamente, sin obtener reacción de parte de Gaara. -Escucha, se lo que sientes, se lo que has vivido, pero centrarte en odiar a todos los que te rodean por no entenderte no es la solución— puede que sonara como un discurso viejo, pero era la verdad, el odio no era la solución, —el odio puede mantenerte con vida, pero solo te hará miserable— su mejor amigo había sido un ejemplo de ello, —no puedes vivir odiando a todo y a todos, porque ya sea que alguien te lo haya dicho o no; no eres un monstruo— esas últimas palabras calaron hondo en el Sabaku, aunque no lo demostró.

-¿Qué sacas con decirme todo esto?— cuestionó el pelirrojo, pétreo e indiferente en apariencia.

-Soy un Jinchuriki, como tú y la gente me ha llamado monstruo toda mi vida, desde que puedo recordar— comparó el rubio con un atisbo de melancolía, —se cuánto has sufrido, pero también sé cuánto bien puedes hacer, podemos hacer— insistió señalándose tanto a sí mismo como al Sabaku. —Tienes el poder para cambiar tantas cosas, y lo estas tirando todo por la borda— sabía lo lejos que podía llegar, y necesitaba que él se diera cuenta.

-Matar es mi propósito, para eso existo— discernió Gaara, anclándose a la realidad que había conocido durante toda su vida.

-¿Quién lo dice?— desafió Naruto con una pisca de diversión al no lograr hacerlo reaccionar. —Solo tú puedes determinar quién eres y cuál es tu propósito— diferenció con idéntica certeza en su punto de vista. —Si necesitas tanto un propósito, el propósito de todos es amar y ser amados, la vida no importa de otra forma— su madre le había enseñado eso, Hinata, sus amigos, todos quienes le significaban tanto.

-Los Jinchuriki no son humanos, somos monstruos, somos odiados por todos aquellos que nos conocen— insistió el Sabaku, intentando no creer ni oír sus palabras cargadas de esperanza.

Doloroso, horrible, puede que incluso difícil de aceptar, pero esas palabras y tantas otras eran solo parte del vocabulario que Gaara conocía desde que tenía uso de razón y de memoria, se le había enseñado que nada podía merecer un Jinchuriki salvo el despreció de todos, incluso el de sus hermanos que parecían haberse dado por vencidos con él hace tiempo, sin embargo, este Naruto Uzumaki era diferente de todos los demás, había que reconocerlo, y se lo demostró de la forma más drástica; con un golpe, un solo y seco golpe en la mejilla que lo sorprendió de sobremanera, ¿cuándo había recibido golpe o herida alguna? Nunca, pero al parecer en este plano su pared de arena era incapaz de protegerlo, pero más sorpresivo que el golpe, fue el sentir que lo acompañaba; el Uzumaki estaba intentando hacerlo entrar en razón. Naruto había oído esas palabras de tantas formas a lo largo de su vida, que simplemente en ese momento resultaron ser demasiado para él, había tendido a intentar olvidarlas, después de todo en el presente ya no era solo el Jinchuriki de Kurama, ya no era el huérfano de la aldea, ya no era ese niño hiperactivo que siempre intentaba llamar la atención para hacerse notar, no, en el presente era el Séptimo Hokage de la aldea de la Hoja, era respetado por toda su aldea y por todos en el mundo Shinobi, había luchado por serlo, era el hijo del Cuarto Hokage, y tenía una familia que lo amaba; su Hinata, Boruto y Himawari, hoy todo era diferente, pero los malos recuerdos del pasado siempre estaban ahí, y en ese momento habían resultado ser demasiado para él.

-No vuelvas a pensar así, porque ese es el mayor error que puedes cometer— advirtió el Uzumaki, casi temblando a causa de la tormenta de sensaciones que le había provocado escuchar esos viejos pensamientos en voz alta. —Quiero ayudarte— persistió a pesar de todo, porque no iba a rendirse.

-No necesito tu ayuda— volvió a protestar el Sabaku, sin ceder en su posición ni en sus creencias.

-Si la necesitas— protestó Naruto de igual manera, —solo te has pasado tu vida sobreviviendo, cuando el punto es vivir— esclareció sin apartar la mirada. —Si no vives; sufres, y si tú sufres, quienes se preocupan por ti sufrirán— él no había tenido familia en su momento, pero si amigos que lo habían sacado de la oscuridad.

-La gente ha tratado de matarme toda mi vida, incluso mi propio padre— comparó Gaara, pese a saber que sus hermanos si se preocupaban por él, —¿quién va a preocuparse por mí?— preguntó al aire, sintiendo un nudo en el centro del pecho y la garganta. —Dices que me conoces, pero ¿cómo podrías?— ambos eran diferentes, demasiado diferentes.

-Es cierto, nadie ha intentado matarme, pero cuando la gente te tiene miedo, el dolor es igual, y te lleva a hacer muchas tonterías— sonrió el rubio tristemente, recordando el pasado de forma inevitable. —Si quieres que los demás cambien, primero tú debes cambiar, sé que es difícil, pero vale la pena— en ocasiones todo cambiaba si se tomaba otro punto de vista. —Solía pensar como tú, pero mis amigos me ayudaron, ellos me enseñaron a vivir, me enseñaron a salvar y amar a otros— había hecho muchos amigos a lo largo de los años, y había aprendido algo de todos y cada uno de ellos. —Sé que, cuando la gente te llama monstruo, acabas por creerlo, y duele, lo sé, pero siempre habrá alguien que se preocupe por ti, ya sea que lo hayas conocido o lo vayas a conocer, y eso hace que todo el sufrimiento valga la pena— siempre había un amigo que hacer, siempre había alguien que podía cambiarlo todo, siempre.

Su dolor había sido muy grande, tanto que muchas veces había estado punto de sofocar su voluntad, en el fondo y aunque no lo hubiera querido aceptar, había sentido odio muchas veces, había despreciado su existencia solitaria, preguntándose una y otra vez, ¿por qué él?, ¿qué había hecho mal? había perdido la cuenta de la infinidad de veces en que se había hecho esas preguntas, cada noche, cada momento a solas, pero nunca se había rendido, nunca había dejado que el dolor ganara y hoy lo agradecía, rivales o no, Sasuke y él se habían convertido en mejores amigos, Sakura era como su hermana y había estado ahí para él en los peores momento, y Hinata…ella había ofrecido su vida por la suya, sin considerar si él correspondía a sus sentimientos, y había estado dispuesta a morir por su amor, ¿cómo sentirse desgraciado teniendo tantas personas que lo amaban? Una pregunta resonó en la mente de Gaara al escuchar las palabras de Naruto, al percibir el sentimiento con el que se expresaba, transmitiéndole sus propias experiencia en cada frase, ¿aún no era demasiado tarde?, ¿realmente aún estaba a tiempo de remediarlo o cambiarlo todo? Había desestimado toda esperanza desde siempre, claro que había intentado creer que alguien en el mundo podía preocuparse por él, pero cuando su tío Yashamaru había intentado matarlo, esa esperanza había desaparecido, sin embargo ahora Naruto estaba intentando guiarlo hacia la luz a pesar de todo, estaba intentando que recordara lo que significaba tener corazón, sentimientos y esperanzas, y quería volver a tener todo eso, pero solo ahora se daba cuenta.

-Tienes hermanos, Gaara, y sabes tan bien como yo que ellos se preocupan por ti, recuérdalo— insistió Naruto, acortando la distancia entre ambos y situando una de sus manos sobre su hombro. —Si cedes, si intentas volver a ser su hermano, te prometo que veras que te aman y aceptan como eres— tenía una familia esperando por él, y no podía darles la espalda.

-¿Eso es lo que haces?— preguntó Gaara con incertidumbre, —¿forjas tu propio camino?— preguntó más claramente, intentando entender sus ideales.

-Sip, exactamente— asintió el Uzumaki con una sonrisa, feliz al verlo entrar en razón, —porque un día, seré el Hokage de esta aldea, y protegeré a todos— garantizó con grandes convicciones que sabía se harían realidad.

-¿Por qué?— cuestionó el Sabaku, deseando conocer la razón tras tantos sueños y tanta voluntad.

-Porque eso es lo que haces por los seres queridos— obvió él lleno de seguridad, —pero no podré hacerlo solo, necesitaré de muchos amigos, y quiero que tú seas uno de ellos— invitó con absoluta sinceridad, después de todo su amigo iba a convertirse en Kazekage en el futuro. —Kurama, del resto te encargas tú— designó volviendo el rostro por sobre su hombro.

Confundido por aquellas últimas palabras, Gaara alzó la mirada por encima de Naruto, sorprendiéndose al ver a un enorme zorro de nueve colas emerger de entre las sombras, con brillantes ojos rojos y una expresión confiada y arrogante que dirigió a su espalda, donde se encontraba una especie de mapache gigante que recordaba haber visto en su mente en decenas de ocasiones durante su vida, con los ojos negros y el iris de color almendra, con una cola que ondeo tras de sí con aparente furia. Por inercia, Gaara supuso que debía tener una expresión graciosa a causa de la sorpresa por lo que estaba viendo, ya que Naruto rió delante de él, aligerando la situación, haciéndolo sonreír por primera vez en mucho tiempo. Puede que Naruto tuviera razón, esto parecía ir para largo…


Esperar y ser paciente no era una de las mejores características de Sasuke a decir verdad, de hecho, él se consideraba alguien impaciente y temerario, podía ser paciente en determinadas ocasiones o con ciertas personas, como Sakura, pero ya que la conversación entre Gaara y Naruto parecía ser muy larga, Sasuke prefirió tomar su propio camino y recorrer la torre, pero buscando a alguien en particular y que sabía saldría en cualquier momento, después de todo los viejos hábitos nunca morían. Sakura había elegido quedarse con Temari y Kankuro, explicándoles tanto lo que Naruto estaba haciendo como que es lo que ellos deberían hacer para ayudar a su hermano de ahora en más, después de todo ella era mejor con ese tipo de cosas por lo que había preferido dejarla a cargo de todo. Si algo había aprendido Sasuke de todos sus años entrenando bajo la tutela de Orochimaru, era a permanecer alerta en cada momento, en cada paso, cada respiro, incluso mientras dormía, porque si bajaba la guardia fácilmente podrían terminar con su vida, no era la mejor forma de crecer pero esa había sido su rutina diaria en el pasado, por lo que no le resulto difícil sentir a alguien prácticamente respirándole en la nuca, una sensación inconfundible que lo hizo detenerse. Al voltear, Sasuke se encontró con un Jonin de la aldea de la hoja, o eso es lo que parecía, sin embargo, Sasuke podía ver más allá de su disfraz, sería tonto si no lo hiciera, pero se mantuvo indiferente a pesar de todo, sosteniéndole la mirada a su antiguo Sensei y esperando a que hablara primero para no gastar saliva.

-Es evidente que eres su hermano, un verdadero Uchiha— reconoció Orochimaru, satisfecho con lo que sabía y veía del joven prodigio.

-Me habían advertido de ti; Orochimaru, un criminal de clase S, traidor de la aldea de la hoja y líder de la aldea del sonido— enumeró Sasuke con indiferencia mientras le sostenía la mirada. —Supongo que estás aquí por algo en particular, ¿asesinar a lord Hokage tal vez?, ¿o apropiarte de esta aldea?— inquirió logrando sorprender al Sanin, —¿me falto algo?, creo que no— se jactó con una sonrisa ladina a modo de silente amenaza.

-Interesante, muchacho— felicitó el Sanin, tomando como un reto las cosas que sabía de él, —sabes quién soy y lo que quiero, sin embargo yo sé muy poco de ti, salvo el hecho de que pareces ser un prodigio, y me interesan tus habilidades— confesó sosteniéndole la mirada de igual modo, pero sin lograr intimidarlo.

-Si soy un prodigio o no, no necesitas saber más de mí, por tu propio bien— aconsejó el Uchiha sin un ápice de interés por lo que él pretendiera ofrecerle. —Te haré una advertencia; mantente lejos de mí, si quieres seguir vivo— amenazó seriamente, viendo al Sanin sonreír ladinamente, mas eso no le hizo gracia, —y no bromeo, porque si te acercas a mí, si llego a ver solo tú sombra, no seré responsable por lo que te suceda, tú decides— obvió desinteresadamente, más que dispuesto a cumplir esa amenaza si él lo provocaba.

En el fondo estaba presumiendo y eso él lo sabía bien, en su condición actual jamás sería rival para Orochimaru, no hasta dentro de un tiempo, pero las amenazas eran un punto igualmente valido en su situación, Itachi le había advertido que se cuidara de Orochimaru pues probablemente intentaría acercarse él, y ninguno de los dos se había equivocado en sus predicciones, pero Sasuke tenía muy claras las cosas esta vez como para dejarse embaucar nuevamente, puede que estuviera atrapado en el pasado pero quería emplear muy bien el tiempo de que disponía, y estar junto a Sakura era su única prioridad, nada era más importante para él que eso, nada. Este niño, jamás había visto una mirada así, ¿quién es?, se preguntó Orochimaru con interior curiosidad y sorpresa, no hay miedo, incluso las presas tiemblan ante un depredador, pero él no, la mirada de ese chico era muy parecida a la de Itachi Uchiha, a quien aún recordaba como un adversario formidable, un auténtico prodigio, y Orochimaru estaba convencido de que este muchacho también lo era, pero…la mirada de ese muchacho era diferente, había la misma sombra de intensidad que en los ojos de cada Uchiha, era un alma indómita, pero también había una madurez que lo desconcertó, inteligencia, seguridad y una razón por la que pelear, este chico no era alguien que pudiera ser manipulado y se lo dejo en claro con una sola mirada, que no iba a ceder en sus convicciones sin importar lo que él le ofreciera. Interesante, reconoció para sí mismo ya que jamás había visto una mirada así…

-Sasuke— llamó una voz, interrumpiendo en la aparente conversación.

Mentalizándose para respirar tranquilamente y apartar cualquier pensamiento de su mente, Sasuke volvió el rostro en dirección a Sakura quien se encontraba en el umbral del pasillo, observándolo con una mezcla de preocupación y miedo, una mezcla que siempre había conseguido hacer que el corazón de Sasuke sacara lo mejor de él, o lo peor dependiendo de la situación. Indiferente como siempre y dándole la espalda a esa pasada conversación con su antiguo Sensei, Sasuke se acercó a su esposa, entrelazando una de sus manos con la suya y olvidandose de todo, solo deseando estar junto a ella por el resto del día y hacer que se olvidara de sus temores. Sin dudar de Sasuke y sin atreverse a hacer preguntas por miedo, esbozando una ligera sonrisa mientras se dirigían hacia la habitación que tenían como equipo, Sakura volvió brevemente el rostro por sobre su hombro en busca de cierta persona; Orochimaru, pero para entonces ya no había nadie ahí, mas Sakura sabía con quien había hablado Sasuke, sabía lo que había visto y nadie podía quitarle ese miedo de encima, solo Sasuke. No había excusa, ni tampoco es como si Sasuke intentara buscar una, había cometido muchos errores en el pasado, tanto por su juventud como por el desconocimiento que había tenido sobre muchas cosas, y le faltaría vida para enmendarlos, pero esta vez todo sería diferente, esta vez tenía la oportunidad de hacer todo diferente, y la aprovecharía al máximo sin importar que no le hiciera gracia—al igual que a su esposa—estar atrapado en el pasado, era una promesa:

Nada era más importante para él que Sakura, nada.


Estar casada implicaba más que solo llevar el apellido de la otra persona y sentir una especie de halito posesivo, era más que amar en palabras, en sentimientos o en la carne, era confiar, era ser incondicional, era estar ahí siempre y ser tanto una amiga como una aliada, un apoyo, un todo, ese concepto siempre había estado claro en la mente de Sakura y esta vez no fue la excepción, eligiendo guardar silencio durante todo el camino mientras Sasuke y ella regresaban a la habitación que les había sido asignada, como equipo. Sabía que es lo que había pasado incluso si Sasuke no se lo decía, sabía con quien había estado hablando, y una parte de ella deseaba hacer todas las preguntas puntuales con el fin de sosegar sus miedos, pero lo último que quería era parecer paranoica, por lo que se mantuvo callada al abrir la puerta e ingresar en la habitación, y nada de esto pasó desapercibido para Sasuke. Cruel, frio, indiferente, sin sentimientos…era increíble lo que mucha gente podía pensar de él y eso Sasuke lo tenía claro, cerrando la puerta tras de sí, y permaneciendo de pie con las manos en los bolsillos, contemplando en silencio a su esposa que se sentó sobre su respectiva cama, evadiendo su mirada; todos creían que era invencible, indestructible, intocable, ajeno a los sentimientos, pero nadie era capaz de entender que una sola lagrima de su esposa podía oprimirle el corazón y sacudir su alma, no quería hablar si ella no tenía preguntas que hacerle, no quería preocuparla y no quería que se sintiera mal por algo que ni siquiera había sucedido, por eso elegía callar.

-Sasuke— llamó Sakura rompiendo el silencio, alzando la mirada hacia su esposo, —¿hay algo por lo que deba preocuparme?— inquirió con clara incertidumbre.

-¿Por qué lo habría?— contestó él con voz tranquila, sosteniéndole la mirada y haciéndole saber que no escondía nada.

-Sabes que detesto que me contestes con preguntas— bufó ella entornando los ojos, —no te hagas el inocente, sabes de que estoy hablando— insistió con tono serio, necesitando una respuesta de su parte.

-Hablé con él, y no será una amenaza, puedes estar tranquila— aseguró Sasuke finalmente, mas ella no pareció tranquilizarse por ello. —No quiero que te preocupes— añadió teniendo en cuenta lo sensible que era el tema para ella, para ambos.

-Estamos casados, Sasuke— recordó Sakura con obviedad y sin apartar sus ojos de los de él, —¿cómo esperas que no me preocupe?— increpó recordándole el juramento que habían hecho al unir sus vidas, y que nada ni nadie podía romper.

Había cometido ese error una vez, no se había preocupado lo suficiente por lo que Sasuke sintiera cuando habían sido más jóvenes, había estado tan concentrada en sus sentimientos por él que simplemente no había ahondado en sus preocupaciones y temores lo suficiente, no había estado ahí para hacerle saber que no estaba solo, pero hoy todo era diferente, cada carga, problema o preocupación que Sasuke tuviera también era suya, cuando él sufría, ella también, cuando él estaba feliz, ella también, por eso estaban casados y llevaban más de una década juntos, en lo bueno y en lo malo, ¿cómo dejarlo solo entonces? Con una sonrisa ladina, Sasuke simplemente negó en silencio ante la actitud sobreprotectora de su esposa, quien ante su respuesta se recostó en silencio sobre la cama, ignorándolo tal y como sabía que a él le disgustaba que hiciera, por lo que se sentó en la cama a su lado, observándola en silencio, con los ojos cerrados y una expresión de abrumadora inocencia y tranquilidad. Aproximándose en silencio, intentando perturbar esa indiferencia que ella pretendía mostrar, Sasuke situó su mano izquierda sobre la cadera de Sakura, quien abrió los ojos en respuesta, encontrando sus pozos esmeralda con los ónix de él, que en desafío ascendió lentamente su mano por sobre el vientre de ella para acariciar y acunar uno de sus pechos a través de la tela de su vestido, aproximando su rostro al suyo hasta rozar sus labios, abrumado por lo fácil que era para él sentir deseo por ella por solo estar en la misma habitación.

-Sasuke…ahora no— protestó Sakura, intentando negarse al beso pese a sentir el roce de los labios de él contra los suyos, instándola a ceder.

-¿Por qué no?— cuestionó él arqueando una ceja a modo de desafío, —no hay nadie cerca, y pasaran horas o días antes de que lleguen más equipos, estamos solos— obvió con total certeza, mas aun viéndola dudar en el fondo. —El idiota está ocupado— añadió en un susurro, besándole le mejilla y deslizando sus labios hacia su cuello.

-Tienes que enseñarme esa habilidad tuya para saber que está haciendo Naruto, podría serme útil— bromeó ella sin poder evitarlo, mordiéndose el labio inferior para no gemir.

Apoyando su peso en su brazo derecho, por encima de la cabeza de su esposa y sin apartar sus ojos de los de ella, Sasuke esbozó una sonrisa ladina mientras su mano izquierda se posaba sobre el cierre de su vestido y que lentamente comenzó a bajar, sin apartar la mirada, como si así la invitara a negarse si era lo que deseaba, pero eso no paso, aunque Sakura por un momento deseo que el hecho de tener tan poco busto no la hubiera detenido para usar brasier, así al menos le resultaría más fácil negarse a lo que Sasuke le estaba ofreciendo, pero era un poco tarde para batallar en cuanto la mano izquierda de Sasuke se deslizo sobre uno de los pechos de Sakura, quien no dudo en arquearse y gemir a causa del contacto, buscando por inercia los labios de su esposo que le correspondió con beso, ahogando sus gemidos. Mientras la mano de Sasuke se deslizaba por su torso para exponer su otro pecho, encontrando su lengua con la de ella en medio del beso, Sakura dirigió juguetonamente una de sus manos por encima de su vientre hasta llegar a la falda de su vestido que aparto sin contratiempos, internando su mano entre sus mallas hasta acunar su sexo bajo su mano, masturbándose en medio del beso sin inhibiciones de ninguna clase, admitiendo en silencio cuanto tiempo deseaba haber hecho eso, ¿cuánto tiempo había pasado?, ¿cuántas semanas? oh, por favor, era una mujer casada, se suponía que no debería estar sometiéndose a la abstinencia a menos que Sasuke estuviera lejos de la aldea, cosa que no era así, ¿qué tenía de malo admitir que deseaba a su esposo?

Gruñendo en medio del beso, percibiendo cada uno de los movimientos de su esposa, Sasuke deslizó su mano izquierda entre las piernas de ella, reemplazando su mano con la suya y haciendo que los ligeros jadeos que brotaban de sus labios se convirtieran en gemidos de éxtasis que el beso apenas y podía contener mientras él deslizaba sus dedos para acariciar su clítoris y penetrar en su húmedo interior, sintiendo las caderas de ella reaccionar en respuesta, intentando seguir su ritmo mientras ella gemía desesperadamente en medio del beso, rogándole por más. Incapaz de solo ser quien recibiera placer en ese momento, Sakura guio a tientas una de sus manos entre los cuerpo de ambos para internarla en los pantalones de Sasuke, envolviendo su mano alrededor de su miembro y moviéndola lentamente de arriba hacia abajo, sintiéndolo temblar en medio del beso y ceder bajo sus atenciones de la misma manera en que ella cedía ante él, encontrando su lengua con la suya en medio del beso para ahogar los esquivos gemidos que intentaba sofocar, separándose para recuperar el aliento y apoyando su cabeza contra el hueco de sus cuello, gruñendo contra su piel, en tanto Sakura se mordía el labio inferior, intentando ahogar lo mejor posible sus gemidos para convertirlos en jadeos. Poniendo un fin a esa acompasada burbuja de placer, Sasuke se separó de Sakura, rompiendo todo contacto antes de deslizar las medias de ella por sus piernas y desabrocharse los pantalones y volver tumbarse encima de ella, escuchando a Sakura reír a causa de la premura de ambos, ¿a dónde se habían ido todos los años de indiferencia y autocontrol? Buena pregunta.

La risa de Sakura se sofocó y de inmediato se convirtió en un jadeo de placer que apenas y fue capaz de callar tan pronto como sintió a su esposo penetrar en su interior hasta la empuñadura, arañando la espalda de Sasuke a través de la camiseta que lo ayudó a quitarse en medio de aquel impetu, recuperándose de la impresión inicial, pegando su frente a la suya y sin apartar sus ojos de él. Todo de Sakura era abrumador para Sasuke; lo agitada que era su respiración, el ligero sonrojo en sus mejillas, la melodía de sus gemidos entrelazados con su nombre y su excitación que era el elixir más único que pudiera existir para él, y este conjunto de características solo lo motivo aún más para besarla al iniciar aquel vaivén que los desquiciaba de pasión, devorando los labios de su esposa que no cesaban de murmurar su hombre entre un coro de gemidos que ahogó en medio del hambriento beso. ¿Cuántos días habían pasado? incluso Sasuke había perdido la cuenta tras los primeros días, a diferencia de Sakura indudablemente estaba mucho más acostumbrado a la abstinencia, nunca había tenido otra opción que aprender a soportar las distancias entre su esposa y él por a, b o c motivo, pero ahora que no tenía por qué contenerse es que podía admitir cuanto la había extrañado, había extrañado tocar cada parte de ella como solo él podía hacer, trazando figuras invisibles sobre su piel más suave que la seda, había extrañado escucharla gemir su nombre una y otra vez mientras penetraba en su interior, y había extrañado el calor de piel contra la suya. Ella le había hecho falta como siempre en cada aspecto, porque simplemente no podía tener suficiente de ella…


-No hay nadie— suspiró Hinata mientras los tres recorrían los pasillos hacia la que sería su habitación.

-Ja, somos los primeros— celebró Kiba anticipadamente, siendo respaldado por un ladrido de su fiel Akamaru.

-No, estoy seguro de que sentí la presencia de alguien hace poco— difirió Shino ante el entusiasmo de su compañero.

-¡Hinata!— gritó una voz a sus espaldas, sobresaltándolos e irrumpiendo en su aparente calma.

Pasar la segunda parte del examen Chunin había sido relativamente fácil, aburrido de hecho, aunque Hinata no pensaba manifestarlo en voz alta, después de todo su papel dentro del equipo había sido el de siempre, obteniendo el pergamino faltante junto a sus compañeros de equipo, y ponerse en marcha había sido tan monótono como su regreso a la torre, puede que la única alegría real hubiera sido ser recibidos por su Sensei Kurenai al abrir los pergaminos, pero ahora estaban rezagados a esperar a que los exámenes continuaran, o eso es lo que Hinata había creído hasta ese momento. Irrumpiendo en la amena rutina del equipo 8, Naruto corrió a toda prisa por los pasillos tras nada más divisar la espalda de su esposa, abrazándola por la espalda como sorpresa, quitándole el aliento y haciéndola reír en cosa de segundos. No había querido preocuparla en vano, por lo que no le había dicho exactamente qué es lo que Sakura, Sasuke y él habían planeado para terminar el examen tan rápido, precisamente porque quería sorprenderla, y la deslumbrante sonrisa en el inocente rostro de su Hinata fue suficiente para hacerle saber que ella estaba feliz de volver a verlo, puede que hubieran pasado solo unas horas, pero que a él—a ambos—se le habían hecho eternas. Desconfiado y receloso de la presencia del alborotador que era Naruto Uzumaki y que en los últimos meses no había hecho más que irrumpir en cada momento para estar con Hinata, a quien él consideraba como una hermana, Kiba apretó los dientes y observo fieramente al rubio que lo ignoró olímpicamente, sin dejar de abrazar a la bella Hyuga.

-Tu otra vez— bufó el Inuzuka apretando los dientes, —¿por qué seguimos encontrándonos contigo a donde sea que vamos?— cuestionó ya que ese molesto rubio siempre estaba cerca para alejar a Hinata de ellos.

-Fingiré que no estás aquí, Kiba— desestimó el Uzumaki, rompiendo lentamente el abrazo que lo unía a su esposa. —Ven, Hinata— animó entrelazando una de sus manos con la de ella.

Con una sonrisa inmediata e incapaz de negarse a nada que su esposo le pidiese en cualquier momento, Hinata simplemente asintió en silencio y afianzo su agarre a la mano de Naruto, dejándose guiar por él a ciegas, simplemente dándole la espalda a su equipo, contagiada por el entusiasmo de su esposo que podía hacer que se olvidara de todo, justo lo que necesitaba en ese momento. Puede que fuera egoísta, de hecho, a menudo y desde que habían viajado al pasado—ya sea que lo quisiera considerar o no—había tenido una especie de complejo, reprendiéndose una y otra vez sobre sus actos, considerando que no debería pasar tanto tiempo con Naruto y descuidar todo lo demás, pero quería ser egoísta tanto como su esposo, ambos habían estado obligados a estar separados por tanto tiempo debido a sus hijos y por las obligaciones de su esposo como Hokage, pero ahora simplemente no tenían por qué pensar en nada de eso, podían ser egoístas y pasar todo el tiempo que desearan juntos. De brazos cruzados, enfurruñado y gruñendo al igual que Akamaru en el interior su chaqueta, Kiba siguió con la mirada al Uzumaki y a su inocente compañera de equipo, ¿qué había entre ellos? Ya sea que viera a su compañera de equipo como su hermana o por cualquier otra razón, el Inuzuka se mostraba receloso de todo acercamiento que el Uzumaki tuviera hacia Hinata, parecía tener intenciones románticas con ella, motivo suficiente para que Kiba se mostrara irritable en comparación con Shino a su lado y que siguió con la mirada al Uzumaki y la Hyuga hasta perderlos de vista.

-Detesto a ese idiota— masculló el Inuzuka con desconfianza, siendo respaldado por un ladrido de Akamaru.

-Creo que él también te detesta a ti, Kiba— comparó Shino para frustración de su amigo. —Aunque, es una sorpresa que haya logrado llegar aquí tan pronto— su equipo parecía haber llegado antes que ellos.

-Es cierto, ¿cómo lo habrá hecho?— preguntó Kiba al aire y con sorpresa, intentando encontrar una respuesta.

Esa era una de muchas miles de preguntas que estaban en la mente de Kiba desde que todos los Genin habían sido asignados a sus equipos, cuando Naruto había comenzado a mostrarse más y más cercano a Hinata, ¿encontrarían respuesta para alguna de estas incógnitas? Al paso que iban, puede que no.


-En primer lugar, felicidades por terminar el segundo examen— declaró Anko con disimulado desinterés.

Un examen de supervivencia como aquel siempre era motivo de preocupación, más teniendo en cuenta que los contendientes eran niños de doce años o poco más, usualmente los sobrevivientes a la segunda prueba eran contabilizados con un digito, pero esta vez el número de candidatos sobrevivientes era de dos dígitos, sin embargo, los sobrevivientes parecían ser los mejores entre los mejores, nadie era indigno de haber llegado tan lejos según se veía, y como censora eso la dejaba satisfecha, y ansiosa por el inminente resultado de las batallas que tendrían lugar. Fueron setenta y ocho ninjas los que hicieron el examen, francamente me sorprende que dieciocho lo pasaran, sabía que menos de la mitad lo lograrían, pero en verdad pensé que el número será de un digito, pensó ella con un deje de sorpresa. Por otro lado y desde su lugar, a varios pasos de distancia detrás del Tercer Hokage, junto a los otros Jonin que parecían poder respira más tranquilos al ver a todos sus alumnos vivos y a salvo para continuar peleando, Kakashi esbozó una ligera sonrisa debajo de la máscara al estudiar con la mirada a sus alumnos, había estado seguro de que los tres conseguirían llegar lejos y no estaba equivocado, incluso y según Iruka le había informado; Naruto, Sasuke y Sakura habían sido uno de los primero grupos en llegar a la torre, y no tenían herida alguna, es más, ni siquiera parecían haber peleado, de alguna forma habían sabido guardar sus energías para prepararse para lo que estaba por venir, y él no podía estar más orgulloso por ello.

-Veo que a tu equipo no le fue tan mal, Kakashi, tuvieron demasiada suerte, por supuesto, con mi equipo cerca, el tuyo está condenado a fallar, después de todo, lo que importa en la siguiente prueba es la habilidad y hemos demostrado ser mejores que ustedes— como siempre y de pie a su lado, Gai no podía dejar de parlotear con intención de provocarlo. —Creo que, para madurar, hay que aprender a manejar la decepción, ¿no, Kakashi?— planteo con una sonrisa triunfal que casi lo hizo reír, casi.

-¿Dijiste algo?— preguntó Kakashi únicamente, fingiendo no haber escuchado nada, aunque no era del todo una mentira.

Como siempre, Gai se decepciono dramáticamente por la respuesta de su amigo y "rival", pero Kakashi lo ignoró como de costumbre, interiormente divertido por su reacción desde luego, pero mucho más concentrado en estudiar en silencio a sus alumnos. Si, lo que estaba por venir quizás probaría ser más difícil que cualquier otra prueba a la que se hubieran enfrentado hasta ahora, pero él no estaba preocupado, si sus alumnos debían continuar avanzando y convertirse en Chunin al primer intento, sea, pero de no ser así, él estaba seguro de que Naruto, Sasuke y Sakura continuarían fortaleciéndose y forjando su propio camino, ya se lo habían dejado muy claro desde el principio, y en consecuencia él confiaba ciegamente en ellos y en lo que hicieran. De pie tras Anko y observando a todos los aspirantes a convertirse en Chunin a través de este examen, Hiruzen inevitablemente sintió un ápice de nostalgia ante tantos rostros jóvenes y determinados, había vivido para ver a muchos ninjas luchar por llegar cada vez más lejos, ¿quiénes lo lograrían esta vez? Era una pregunta curiosa y solo el tiempo respondería. Es difícil creer que aún quedan tantos después del segundo examen, y muchos de ellos son novatos, apreció Hiruzen con una perfectamente camuflada sonrisa mientras recorría con la mirada a todos los jóvenes presentes, por eso se esforzaron tanto en recomendarlos, comprendió reflexionando sobre Asuma, Kurenai y Kakashi que tenían tanta fe en sus alumnos, y no era para menos.

Con todos los aspirantes listos y dispuestos para continuar, era momento de realmente dar inicio a los exámenes Chunin…


PD: Hola, mis amores, ¿cómo están?, pensé que terminaría esta historia el domingo y la subiría el lunes, pero para mi sorpresa tuve un brote de inspiración y la escribí en solo ¡dos días!, por lo que heme aquí, esperando que esta nueva actualización sea de su agrado como siempre :3 las siguientes actualizaciones serán "Kóraka: La Sombra del Cuervo" la próxima semana, "Antuco: Sueño Blanco" la siguiente, y por último "El Clan Uchiha" :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre, disculpándome por tardar en actualizar), a mi hermosa Ali-chan1996 (adorando sus hermosos comentarios y dedicándole esta y todas mis demás historias por su amabilidad), a Guest (a quien dedico este fic de todo corazón por ser quien aprobó la historia en primer lugar) a abrilfrijo03gma (agradeciendo su aprobación y dedicándole esta historia), IxSpaceCadetxl (dedicándole esta historia como siempre y esperando que cada nueva actualización sea de su agrado), mei24 (agradeciendo que la historia sea de su agrado y dedicándole esta historia), a manu (prometiendo realizar fics o capítulos así más adelante, no tengas duda), a lari5 (disculpándome por tardar tanto en actualizar), a Nina Lee (agradeciendo su apoyo, y esperando que este nuevo capitulo sea de su agrado) y a todos aquellos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Inspiraciones y Cambios: no se si se habrán dado cuenta durante la lectura, pero el genjutsu en que Sasuke sumerge a los tres ninjas del sonido; Kin, Dosu y Zaku es una especie de venganza personal ya que como todos recordaran, durante el arco de los exámenes Chunin, ellos fueron los que lastimaron a Sakura, pero además de venganza personal fue una estrategia para obtener el pergamino que necesitaban para completar el examen, ya que el equipo 7 tenía el pergamino del cielo. El Jutsu del Dios Trueno Volador era una de las técnicas de el Cuarto Hokage Minato Namikaze y por la cual se la conocía como el Relámpago Amarillo de Konoha, ya que podía transportarse a una velocidad incomparable a través de este jutsu que realizaba con unos kunai especiales, me dio mucha nostalgia imaginar a Naruto realizando este jutsu característico de su padre, por lo que no pude evitar representarlo. Según se menciona durante los exámenes Chunin, el récord para terminar la segunda prueba, cruzar el Bosque de la Muerte, es de cuatro horas, y los únicos candidatos en superar esa marca fueron Gaara, Kankuro y Temari. Además, la escena de Sasuke hablando con Orochimaru es completamente de mi autoría, tanto en dialogo como en temática emocional, al comienzo confieso que no sabía que representar, ya que la mayoría de fics de viajes en el tiempo presentan al equipo 7 enfrentándose a Orochimaru, pero tratándose de Genin lo considero algo incoherente, por lo que preferí representar una conversación y advertencia.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3