-La historia y los personajes no me pertenecen en lo absoluto sino que son de la completa autoria de Masashi Kishimoto más la narración y/o utilización de los hechos son de mi absoluta responsabilidad para la dramatización, sentido y cronologización de la historia :3 los eventos de este fic tienen lugar en medio de los acontecimientos del Capitulo 66 de Boruto: Next Generation y dentro de los futuros capítulos de mi otro fic "El Sentir De Un Uchiha". Les sugiero oír "Catch My Breath" de Kelly Clarkson para Hinata, "Latch" de Kodaline para Naruto, "Dusk Till Dawn" de Zayn & Sia para Sasuke y Sakura, "Silence" de Marshmello & Khalid para Neji y "Adeline" de Alt-J para el contexto del capitulo.


Las batallas continuaron sucediendo una tras otra, y nadie pareció impresionarse o amedrentar por ello, nadie salvo Naruto y Hinata, en todo momento expectantes al sorteo que habría de enfrentarlos a determinados shinobis, Naruto había querido creer que al igual que la primera vez se enfrentaría a Kiba, pero cuando el Inuzuka se enfrentó a Shikamaru—dada la ausencia de los Genin del sonido—, comenzó a tener serias dudas, apretándose nerviosa y ansiosamente las manos, ¿con quién habría de pelar?, estaba emocionado pero al mismo tiempo aterrado, ya que lo último que deseaba era herir a un amigo. Apoyando ambas manos en el barandal, suspirando sonoramente, Hinata se mostró tan serena como le era posible, apretándose nerviosamente las manos, a diferencia de Naruto ella tenía claro con quien habría de pelar, presentía que Neji y ella estaban casi destinados a pelear de una u otra forma, ¿cambiaría en algo que peleara con alguien más?, para nada, se había hecho a idea de pelear para continuar, aunque se considerara una pacifista, en ocasiones podía imponer sus valores a la realidad, pero en otras ocasiones la realidad se imponía a sus valores, no siempre ganaría las batallas que fuera a librar. Era una suerte que, en lo alto de la galería donde estaban, junto a todos los demás equipos Genin y sus respectivos Jonin, Naruto y Hinata se encontraran separados del resto, eso les brindaba a ambos el espacio y la instancia más que necesaria para ver a través de los ojos del otro e intuir que es lo que estaban pensando o sintiendo.

—¿Qué pasa Hinata?— preguntó el Uzumaki, percibiendo su evidente nerviosismo.

—Estoy muy nerviosa, no dejo de pensar en Neji— contestó la Hyuga en voz baja. —¿Y si me niego a pelear?— deseaba evitarlo de serle posible, no le gustaban las peleas.

—¿Es lo que quieres?— inquirió Naruto, dispuesto a aceptarlo si es lo que ella deseaba.

—No, pero tampoco quiero pelear con mi primo, lo último que quiero es lastimarlo— negó Hinata, muy indecisa al respecto.

—Lo sé, te conozco, pero renunciar no es una opción— obvió él, conociendo su forma de ser y valores. —Hinata, sabes que siempre te apoyare en la decisión que tomes, aunque no tengas razón, pero si quieres dialogar con Neji, tienes que hacerlo en su idioma— si alguien podía dialogar con Neji, ese alguien era ella, luego estaba él. —No hará falta que lo muelas a golpes, eso lo haré yo si te lastima— aclaró para calmarla y marcar presencia.

No solo tener que pelear con un amigo ponía nervioso a Naruto, no, le preocupaba y asustaba muchísimo más volver a ser testigo de una pelea como la que recordaba Neji y Hinata habían tenido en el pasado, entonces él había sido muy tonto—mayoritariamente por no haber valorado cuan maravillosa era ni por haberse enamorado de ella nada más verla—y no había podido hacer nada más que observar, pero ahora no pasaría lo mismo, no le importaba si era descalificado por entrometerse, si veía a Neji levantar la mano a Hinata con intenciones de herirla, nada lo detendría para molerle cada hueso del cuerpo, ya que en este pasado todo cuanto los separaba era una gruesa línea de indiferencia. Enternecida por la preocupación de Naruto, que desde que se habían casado siempre había antepuesto su bienestar por sobre el suyo, Hinata sintió un nudo en la garganta a causa de la emoción, y recordó entonces las mil y un razones que tenía a diario para enamorarse más y más de él, esbozando una sonrisa al encontrar su mirada con la de su adorable rubio, que la observo muy seriamente como prueba de que hablaba con sinceridad, todo ese templé de "te protegeré pase lo que pase, de veras", consiguió erradicar cualquier temor e inseguridad de su parte, su temor por enfrentarse a Neji se volvió superfluo, nimio, porque en el fondo sabía que Naruto estaría ahí para ella tanto si ganaba como si perdía, y eso era muchísimo más importante para ella.

—Naruto...¿sabes por qué me case contigo?— preguntó la Hyuga, sin apartar su mirada de él.

—¿Por mi estupidez?— inquirió el Uzumaki, Sasuke le decía tanto eso que ya lo creía.

—No, por eso eres tierno e irreemplazable para mí— aclaró Hinata, acunando el rostro de él entre sus manos. —Me case contigo, porque aún sin darte cuenta me haces muy feliz— diferenció con una sonrisa. —Cuando te veo, me siento llena de valor, siento que puedo seguir adelante, que puedo triunfar, que puedo ser tan fuerte como me lo proponga— nadie más que él provocaba ese sentir en ella.

—Eso es porque lo eres, eres muy fuerte, más que yo— obvió Naruto, admirando todo lo que ella era, —y si Neji no es capaz de verlo y perdonarte...tendré que demostrárselo— nadie podía pensar lo contrario de Hinata, porque era absolutamente maravillosa.

—No, creo que puedo pelear con él; tengo que hacerlo— declaró ella, intentando infundirse el mayor valor posible.

—Si estas segura— aceptó él, siempre de acuerdo con ella, —pero te lo advierto, si la pelea se torna seria, intervendré— no dejaría que saliera lastimada.

—Sé que lo harás— afirmó la peliazul, enternecida. —Y gracias— para ella realmente significaba mucho.

No temía salir lastimada, como Kunoichi—aunque hubiera renunciado a su carrera para ser una serena y modesta ama de casa, esposa del Séptimo Hokage—se había enfrentado a circunstancias muy difíciles y había peleado con todo tipo de individuos, sabía que esta batalla no sería diferente ni peor de muchas otras que había superado con éxito, pero emocionalmente sería un reto muy difícil para ella, porque consideraba a Neji su hermano, habían crecido juntos y siempre había admirado su determinación y afán de superación, aún hoy lo hacía. Finalmente, en el campo de batalla, Hayate Gekko anunció el próximo enfrentamiento, y en la gran pantalla aparecieron los nombres de los próximos contrincantes; Neji Hyuga vs Hinata Hyuga. Nada más leer el veredicto en la pantalla, Hinata dejo que el aliento que había estado conteniendo escapara de sus pulmones, bajando la cabeza como si sintiera un enorme peso sobre los hombros, pero que se aligero al tener a Naruto a su lado y sosteniendo su mano, alzando lentamente la mirada y desviándola a varios metros de distancia, donde se encontraba Neji, que no dudo en encontrar su mirada con la suya, ahí estaba la fría indiferente y pétrea mirada perla que ella recordaba, pero se veía diferente, ¿qué era ese atisbo de brillo en su mirada?, si no lo conociera, casi diría que le recordaba al Neji de su infancia, el que se preocupaba con ella.

—Buena suerte— deseó Naruto con el único afán de animarla.

—Gracias— sonrió Hinata un tanto más tranquila. —¿Algún consejo?— inquirió por curiosidad.

—Rómpele la nariz— contestó él, ya que jamás le fallaba esa estrategia.

Sonaba como broma, pero Naruto lo decía muy en serio, su dulce, angelical y bondadosa esposa tenía toda la libertad del mundo al pelear con Neji, podía gritarle, insultarlo y golpearlo de mil y un formas, algo que él no se atrevería a hacer por su amistad pasada, o futura en este caso, pero ahora se reservaría a observar a su esposa e intervenir solo de ser necesario, era una promesa. Entre divertida e enternecida, Hinata sonrió de forma inmediata, encontrando sus ojos con los de su esposo e inclinándose para depositar un casto beso en su mejilla, era ella quien necesitaba suerte y valentía, pero él necesitaría nervios de acero para observar su pelea y no dejar que llegara muy lejos con tal de protegerla. Mentalizándose, esforzándose por mantenerse seria, Hinata inspiró aire profundamente, antes de dar la espalda a Naruto y encaminarse hacia las escaleras, igual que Neji que volvió a encontrar su mirada con la suya, en lados opuestos de la galería.

Ya verían si eran capaces de pelear hasta el final.


Dejando libre un suspiro, Hinata se apretó nerviosamente las manos, de pie a solo un par de pasos de distancia de su primo Neji, quien no dejaba de observarla, ni ella a él, esta vez no había análisis exhaustivos o duda en el corazón de la Hyuga, sabía y comprendía a la perfección que su primo podía leer todo de ella y no le incomodaba, al fin y al cabo era su mejor amigo y nadie en el mundo la conocía como él sí, quizás solo Naruto, con Neji todo era distinto, era como su sombra, su hermano, su complemento. Sinceramente esperaba que la breve conversación o intento de conversación que había tenido con su primo antes de que comenzaran los exámenes Chunin hubiera servido de algo, no es como si esperase que Neji le tuviera piedad, pero quería evitar que siguiera albergando dentro de su corazón ese irracional odio hacia ella por tonterías como las diferencias entre la rama principal y la rama secundaría, eran primos, familia, nada le importaba más que eso. Desde lo alto de la galería, todos observaban a los contrincantes con ansias y gran curiosidad, ver a dos Hyuga enfrentarse era una experiencia nunca antes vista en un examen Chunin, y sería una mentira decir que más de uno no estaba pensando en quien ganaría y quien perdería, y eso solo hizo que Naruto se pusiera más y más nervioso, apretando fuertemente le bardal con ambas manos, con Sasuke y Sakura a su diestra, intercalando sus miradas entre el campo de batalla y él, por seguridad.

—Nunca creí que tú y yo llegaríamos a enfrentarnos, Hinata— reconoció Neji, habiendo deseado que no ocurriera.

—Ni yo, hermano— suspiró ella con idéntica opinión, pues eso le resultaba igualmente doloroso.

—Listos, pueden comenzar cuando quieran— consintió Hayate Gekko, dada la aparente serenidad de ambos.

Era una costumbre para Neji el analizar a quien tenía delante con su intensa mirada perla, tanto con, como sin su Byakugan, pero a diferencia de como haría con otros contrincantes, conocía a Hinata como a nadie de entre los presentes, habían crecido juntos y en su más tierna infancia habían entrenado a la par, conociendo las fuerzas y debilidades del otro. Después de a sí mismo, Neji era capaz de leer a Hinata como un libro, así había sido siempre, pero ahora frunció pensativamente el ceño, no había miedos ni titubeos de ninguna clase en los ojos de su prima, ella no apartaba su mirada de la de él—siendo que debido a su timidez apenas y podía observar a alguien a los ojos por más de dos segundos—, tampoco temblaba, es más, él jamás recordaba haberla visto tan serena en su vida, sus brazos colgaban a ambos lados de su cuerpo, imperturbable, expuesta, determinada, segura, ¿era la misma Hinata que él conocía?, ¿la Hinata pacifica que odiaba pelear?, todo esto debía tratarse de una estrategia de su parte, si, le había pedido perdón con anterioridad, quizás para desconcertarlo, una persona no cambiaba con tanta facilidad, ¿pero qué estaría tramando?, ¿por qué lo hacía?, el pasado no podía eliminarse tan fácilmente, él no podía olvidar todo cuanto había ocurrido en años pasados, eso había erradicado el vínculo entre ambos o eso había creído hasta hace poco, ¿por qué Hinata le había pedido que se reconciliaran y recuperasen ese vínculo?, ¿con que propósito?

—Te hare una advertencia, Hinata, escúchame— inició Neji, llamando la atención de su prima. —Ríndete, no quiero pelear contigo, eres muy suave y amable, buscas la armonía y evitas el conflicto, la gente te influencia fácilmente, admítelo, tú no tienes confianza, te sientes inferior a todos aquí, lo que realmente te hubiera convenido era quedarte como Genin, pero para registrarte en los exámenes Chunin, necesitabas un equipo de tres— conocía a su prima y sabía que detestaba pelear, pero detestaba más ser egoísta. —Tú jamás quisiste tomar parte en estos exámenes, pero Shino y Kiba sí, y no podrías defraudar a tus compañeros de equipo, ¿tengo razón?— cuestionó sabiendo la respuesta.

—Tienes razón, solía ser así, pero eso ha cambiado— refutó Hinata tranquilamente. —No me importa si estaba escrito en mi destino o no el ser ninja, es lo que soy, sé que quien soy, y si estoy aquí ahora, ante ti, es porque quiero pelear, quiero ver de que soy capaz— en el fondo había ansiado poder pelear seriamente con su primo desde siempre. —Merezco la oportunidad de ver que tan lejos puedo llegar, y así mejorar, ¿o no?— ese era el espíritu de los Ninja, el poder ser mejores.

Detestaba el conflicto, eso no había cambiado sin importar que en el futuro fuera la esposa del Séptimo Hokage, se había retirado de la vida Shinobi por lo mismo, por un lado porque se lo habían enseñado por tradición dentro del clan Hyuga, pero también porque detestaba combatir, prefería quedarse en casa con sus hijos y ocuparse de los quehaceres cotidianos, mas eso no quería decir que hubiera dejado atrás su vida como Shinobi, entrenaba de forma rutinaria por costumbre, siempre estaba alerta, no pelear no significaba que no estuviera calificada ni mentalmente preparada para ello. De entre todos los espectadores, el equipo 8 eran quienes más nerviosos se sentían, Shino siempre silente pero interiormente preocupado por Hinata, Kiba gruñendo por lo bajo, listo para intervenir en cualquier momento, quizás quien guardara más silencio y se encontrara más angustiada fuera Kurenai, con el corazón en vilo, recordaba como hace meses atrás se había presentado en el hogar del líder del clan Hyuga, por respeto y para comunicarle sus dudas sobre si sería sensato hacerse cargo de Hinata como su Sensei, más teniendo en cuenta que ella era la heredera directa de aquel gran clan. Recordaba ese día, Hiashi Hyuga se encontraba reunido en la sala de entrenamiento junto a su hija menor, Hanabi, quien con esfuerzo intentaba levantarse del suelo, negándose a defraudar las expectativas que su progenitor tenía en ella, ¿acaso no debería entrenar así con Hinata, que era su primogénita?, ¿por qué no creía que ella podía brillar a su propio modo?

Yo me encargare de Hinata— declaró Kurenai con voz estoica, —¿pero está seguro de desear eso?— consultó, sin obtener reacción alguna del líder Hyuga. —Ella es su primogénita y la heredera de su casa, la vida de un Genin puede ser peligrosa y muy breve—se sobreprotegía a los primogénitos de los grandes clanes para que se encargaran del liderazgo, los menores eran quienes entrenaban y se formaban como shinobis.

Haz lo que tengas que hacer— consintió Hiashi con aparente indiferencia.—Ella es menos digna que su hermana, que es cinco años menor— el carácter de su primogénita estaba lejos de lo que se esperaba de la heredera del clan. —Al clan Hyuga no le sirve un heredero así— necesitaba que ella se volviera fuerte en todos los sentidos.

Cuando Kurenai abandonó la habitación, fuera se encontró a Hinata, que apoyaba la espalda en una de las paredes, sobraba decir que lo había escuchado todo, pero sin importar que tan hirientes o frías le resultasen las palabras de su padre, supo mantener el control y volver la mirada hacia su mentora, esbozando una ligera sonrisa, porque no iba a rendirse, y fue esa sonrisa lo que le hizo sabe a Kurenai que, pasara lo que pasara, Hinata iba a seguir su propio camino, aun teniéndolo todo en contra. Hinata ha luchado por convertirse en lo que ella desea, y tiene tanto derecho de estar aquí como cualquiera, consideró Kurenai, observando atentamente a su alumna. Tiene el derecho de escribir su propio camino, y sé que lo hará, no la habría dejado participar en este examen si no creyera en ella y en sus capacidades. Nunca había presionado a su alumna ni había tolerado que Kiba o Shino la instaran a formar parte de los exámenes solo por cumplir, Kurenai le había dicho a Hinata que participara, veía en ella la fuerza más verdadera, el deseo de superarse y forjar su propio camino, el fuego que debería existir en cada ninja, sabía que tenía un gran futuro por delante y quería ver que tan lejos podía llegar, aun cuando otros no creyeran en ella, porque Kurenai tenía fe en su alumna…


Habiendo escuchado el discurso de su prima, Neji sencillamente la observó con idéntica indiferencia, arqueando una ceja en respuesta, como si esperase a que ella dijera algo más, lo que no sucedió, ¿quién le había llenado la cabeza de esa clase de ideas?, nadie podía cambiar su destino, ella no iba a ser una Kunoichi de elite con solo desearlo, para ello hacía fala algo más que simple voluntad, eso él lo sabía bien, ¿es que se había vuelto tan soñadora de la noche a la mañana?, ¿su tío Hiashi no se había encargado de suprimir esos ideales tontos?, ¿nadie le había sugerido renunciar con tal de evitarse una vergüenza al pelear con él?, en un momento de debilidad, Neji quiso preguntar que la hacía actuar así, pero no, nada de eso importaba, porque estaba seguro de que ella no había cambiado. El silencio recorría el campo de batalla en que ambos primos se observaban entre sí, nadie se atrevía a siquiera proferir sonido alguno, expectantes a la batalla que tendría lugar, atrapados por el dialogo entre ambos primos, ese silencio llevó a Hinata al pasado, recordaba cómo había sido su anterior enfrentamiento con su primo en los exámenes Chunin, en este pasado en que ahora estaba, mas no sentía temor, había entrenado exhaustivamente con tal de poder enfrentarlo en igualdad de condiciones o eso es lo que intentaría, después de todo no podía olvidar que estaba tratando con un prodigio, un prodigio que quizás no le tuviera compasión sin importar que fueran primos.

—Hinata, eres la descendiente sobreprotegida de la rama principal de los Hyuga, la gente no puede cambiar sin importar cuanto lo intente— estableció Neji, recordándole el orden de las cosas. —No pueden separarse de su auténtica naturaleza; un paria siempre será un paría, la gente es juzgada por su auténtica naturaleza, así es el mundo, por eso existe tanto la elite como los parias— comparó, aludiendo las dos ramas del clan al que pertenecían. —Podemos cambiar nuestra apariencia física, mejorar nuestras habilidades con estudio y entrenamiento, pero finalmente seremos juzgados por lo que no podemos cambiar— solo existía un destino y un camino, e intentar cambiar eso era inútil.

Como si esas palabras no la afectaran, y en realidad no lo hacían porque ella sabía cuál era la verdad, Hinata transformó su serenidad en una triste sonrisa de nostalgia, deseaba hacer recapacitar a su primo, pero sabía que no lo lograría solo con palabras, no tendría caso, necesitaba actuar para convencerlo de su sinceridad, si es que él le creía. Gruñendo por lo bajo, observado atentamente por Kakashi Sensei—quien estaba muy sorprendido por su vínculo con la heredera de los Hyuga—, Naruto negó en silencio, a su mente venía su pelea con Neji en los exámenes Chunin, lo apreciaba como a un hermano, pero sabía que podía sonar como un maldito, sacando lo peor de alguien solo con palabras y esa actitud de superioridad que había tenido que esforzarse por dejar atrás, ¡estaba lastimando los sentimientos de Hinata!, ¡¿es que no se daba cuenta?!, bajando la mirada, Naruto no conocía el autocontrol, sin embargo había tenido suficiente de aquel enfrentamiento ideológico, disponiéndose a saltarse en ese momento por el barandal hacia el campo de batalla, no tenía por qué quedarse ahí y escuchando aquello. Como si leyera los pensamientos de su mejor amigo, Sasuke alargó una de sus manos y sujeto del brazo a Naruto, impidiéndole moverse de su lado, y Sakura a su diestra lo observó por el rabillo del ojo, atenta a si sería necesario intervenir también para retenerlo, ambos observando el Uzumaki que volvió la mirada hacia ambos en el acto.

—Sasuke…— gruño Naruto, intentando zafarse inútilmente del agarre de su mejor amigo.

—Esto es una pelea, y si respetas a tu esposa, observa e interviene solo cuando sea necesario— estableció el Uchiha, teniendo cuidado de que su Sensei no escuchara la palabra esposa.

—Pero…— intentó protestar el Uzumaki, luchando por soltarse, pero Sasuke no se lo permitió, —¿harías eso con Sakura?— cuestionó dada su inhumana indiferencia.

—Si— contestó la Haruno, —lo ha hecho siempre— añadió con una sonrisa ladina.

No lo decía para respaldar las palabras de Sasuke simplemente, no, lo decía porque estaba orgullosa de la confianza que su esposo depositaba en ella en cada gesto, en cada mirada, siempre le daba el espacio que ella quisiera para pelear por su cuenta, siempre creía en que podría lograr lo que quisiera, lo mismo que ahora ambos le estaban pidiendo a Naruto que hiciera, aunque pareciera imposible. Intercambiando una breve mirada con su esposa, a Sasuke en nada le extrañaba el comportamiento de Naruto, él había tomado el camino más fácil desde que se había casado con Hinata, preparándose para ser el próximo Hokage y la Hyuga adoptando el simplista rol de una ama de casa, preocupada por sus hijos y su familia, por otro lado él y Sakura nunca habían tenido esa opción, él pasaba la mayor parte del tiempo fuera de la aldea hasta hace poco y Sakura no había estado dispuesta a renunciar a sus logros como Shinobi, ni él se lo hubiera pedido, por ello es que ella se encargaba directamente del hospital y permanecía tan activa como Shinobi como hacia él, eran un equipo, ninguno de los dos era superior o inferior al otro, se cuidaban las espaldas, algo que Naruto claramente jamás había hecho, pero nunca era tarde para aprender. El Uzumaki se sintió desconcertado, ¿es que Sasuke no tenía sentimientos?, ¿no sentía la inercia de proteger a Sakura?, ¿cómo podía él mostrarse indiferente?, no, Hinata no tenía por qué pelear, él…entonces el rubio se dio cuenta de su error, ¡tenía que dejar que peleara!, él estaría ahí siempre, pero ella necesitaba y debía hacerlo.

—Naruto, deja de pensar que Hinata te necesita todo el tiempo, tiene que hacer esto sola— aclaró Sakura serenamente. —Todos tenemos que caer y aprender, y ella ya lo hizo— conocía a pocas mujeres tan fuertes en corazón y alma como Hinata Hyuga. —Déjala brillar— instó, orgullosa de haber podido hacerlo siempre gracias a su esposo.

—Quedarte en la aldea te ha afectado, Naruto— se burló Sasuke por lo bajo, soltándolo finalmente. —Un Shinobi se forja con las batallas, no siendo un objeto decorativo en una pared— ese era un principio que muchos parecían haber olvidado en el presente. —Observa y espera— sugirió, cruzando ambos brazos por sobre su pecho.

El ataque de Kinshiki y Momoshiki Otsutsuki en el presente les había dado una dura lección a todos, y quizás precisamente los más afectados hubieran sido Naruto y Hinata, ambos se habían dado cuenta de cuanto había descuidado su vidas como Shinobis como consecuencia del matrimonio, de formar una familia y de adoptar otros roles—Hokage y esposa respectivamente—, algo que Sasuke y Sakura por su parte no habían hecho, para ellos era tan innato el ser Shinobis como lo era ser marido y mujer, ambos lo consideraban así por igual, eso les permitía mantenerse fuertes estando separados, eso y la confianza que se tenían. Aunque no lo dijo, bajando la mirada y asistiendo en silencio, Naruto se sintió como un idiota, ¿cómo podía dudar de Hinata?, no lo hacía, sabía lo fuerte que ella era, pero lo cierto es que en ningún momento se lo había dado a demostrar, nunca la había reconocido como tal, ¿realmente había menospreciado tanto a su esposa durante todos estos años?, Naruto podía declarar sinceramente que no había sido su intención, pero lo había hecho, por lo que en ese momento se reservó a apoyar ambas manos en el barandal y continuar siendo un espectador, debía hacerlo por Hinata. Sasuke volvió la mirada hacia Sakura y viceversa, sin pronunciar palabra, sin asentir o realizar gesto alguno, ambos regresando su mirada a Naruto, sonriendo ladinamente.

Parece que finalmente había entendido.


Admitir que estaba sorprendido era algo que Neji Hyuga no hacia jamás, ¿por qué lo haría?, usualmente era perfectamente capaz de leer al individuo que tenía delante, podía analizar sus motivaciones, podía comprender que llevaba a alguien a actuar de determinada manera, su prima—a quien conocía desde niño y con quien había crecido—debería ser fácil de leer para él, más que la mayoría, siempre la había conocido a la perfección, sin embargo, ¿por qué ahora no podía hacerlo? Sin apartar su mirada de los intensos ojos perla de su primo, Hinata espero a que él dijera algo más, ella por su parte no tenía nada que decir, sus observaciones, advertencias y prejuicios le eran indiferentes, ya los había escuchado una vez, cuando realmente se habían aplicado a ella, en cambio ahora era una persona diferente, con una visión diferente y una perspectiva diferente, ¿por qué habría de afectarle?, la única emoción presente en ese momento en su corazón, a parte de la nostalgia, era la tristeza, se sentía impotente por una vez haber sido espectadora de como su vínculo con Neji se había distanciado, por no haber hecho nada al respecto ni abrir una puerta al dialogo, ahora podía hacerlo y eso era un gran consuelo, pero siempre era doloroso el pensar ¿qué hubiera pasado sí…?, una triste sonrisa se hizo presente en los labios de Hinata mientras observaba a su primo, que no dejaba de analizarla, a esas alturas debía encontrarse frustrado por no poder leer sus pensamientos.

—A pesar de lo que digas, lo que realmente piensas es que quieres salir corriendo, alejarte de aquí tanto como puedas— estableció Neji finalmente, negándose a aceptar que ella hubiera cambiado, era inconcebible.

—En eso te equivocas, Neji— negó Hinata sin hacer desaparecer su sonrisa. —Lo acepto, no me gusta pelear, jamás me ha gustado, pero aprendí hace tiempo que no puedo evadir las peleas todo el tiempo, y no puedo evitar esto— sobre todo esta pelea, no podía ni quería evitarla. —El destino es igual en todos, tenemos el derecho de elegir, y yo elegí mi camino, por eso acudí a ti antes, por eso te dije lo que pensaba y sentía— vio a su primo fruncir el ceño al decir esto último. —Quiero pelear, sin reservas, sin que te contengas, como iguales, como solíamos hacerlo— solicitó con voz seria y decidida.

En el pasado, cuando ambos habían sido solo unos niños inocentes y despreocupados, habían entrenado juntos día y noche para mejorar, Neji era el mejor si de pelear se trataba, y su padre los había puesto juntos con la esperanza de que ella mejorase, algo que no había pasado, pero ese tiempo juntos le había permitido unirse y verse como hermanos, hasta que la estructura de su clan los había hecho separarse, pero el vínculo seguía ahí, incluso Neji debía reconocerlo aunque se mostrase absolutamente indiferente al respecto. Arqueando una ceja en respuesta, camuflando a la perfección su sorpresa por las palabras de su prima, Neji solo asintió en silencio, si lo que ella quería era una batalla, se la daría, por lo que cerró brevemente los ojos y realizó la posición de manos correspondiente antes de abrirlos, y al hacerlo el Byakugan ya se encontraban presente en estos, analizando cada ínfimo movimiento de su prima, que hizo lo mismo en respuesta, con sus brillantes ojos perla evaluando a su primo y viceversa, pero no para dañarlo sino con el entero fin de crear una estrategia. Con sutileza, sin apartar en ningún momento su mirada de los ojos de su primo, siempre tan estoico e impenetrable como un muro de hielo, Hinata posicionó una de sus manos delante de si como un escudo, y la otra al costado de su pecho, manteniéndose en guardia en caso de recibir un ataque así como si de propinarlo se trataba, esta vez no habrían dudas ni inseguridades.

—No apartas la mirada— reconoció Neji con indiferencia, mas interiormente sorprendido.

—No tengo porque hacerlo— obvió Hinata serenamente. —Te dije que quiero pelear, ¿aceptas?— desafió con una ligera sonrisa.

—Es fútil, sabes que perderás— asumió él, dándole oportunidad de rendirse ahora.

—No peleo para ganar, sino para escribir mi propio camino— protestó ella, segura de su decisión.

—¡Hinata, tu puedes!, ¡recuerda que estoy observándote!, ¡sé que puedes ganarle!— gritó Naruto a todo pulmón.

Desviando ligeramente la mirada hacia la galería por encima del campo de batalla, la sonrisa en los labios de Hinata no hizo sino crecer aún más, la sola voz de Naruto alentándola era suficiente para extinguir cualquier atisbo de duda en su corazón, con su esposo presente sabía que podía hacer lo que se propusiera, aunque para todos los demás presentes resultase desconcertante, excepto para Kakashi quien sonrió bajo su máscara, ¿de qué se había perdido? Pequeño parasito, juzgó Neji, frunciendo el ceño ante el ruidoso rubio y su nada apropiada cercanía para con su prima, imitando el movimiento de Hinata y situando una de sus manos frente a él y otra en el costado de su pecho para atacar y defender al mismo tiempo. Primo y prima se abalanzaron el uno contra el otro al mismo tiempo, empleando el taijutsu característico de los Hyuga, dando golpe por golpe que era evitado velozmente por parte del otro, en un inicio fue una especie de amenaza por parte de Neji, como si quisiera probar que tan serias eran las intenciones de su prima, pero cuando Hinata consiguió bloquear perfectamente cada uno de sus golpes y casi propinarle un ataque en el abdomen, Neji se dio cuenta de que esto no era una broma, su prima realmente quería pelear con él, y debía reconocer que se había vuelto muy hábil si de evadir sus ataques de trataba, es como si fuera ella quien ahora pudiera leer sus movimientos, sin darle un espacio para intentar atacarla, pero eventualmente flaquearía.

—¡Bien hecho, Hinata!— gritó el Uzumaki, casi brincando de emoción en su lugar.

Hablando objetivamente, Naruto había dejado atrás su intención de saltar al campo de batalla e intervenir de ser necesario, Hinata estaba peleado magníficamente por su cuenta, por lo que reservado a ser un espectador, el Uzumaki no dejo se sonreír y celebrar su desempeño, conteniéndose para no gritar; ¡esa es mi esposa, de veras! Arrepintiéndose de haber hecho que su tonto mejor amigo permanecía a su lado como espectador, de brazos cruzados en su lugar, Sasuke suspiró y entornó los ojos, negando para sí, con Sakura riendo a su lado, comprendiendo su molestia dado lo ruidoso que era Naruto, pero era muy lindo de parte del Uzumaki animar y felicitar a Hinata por su desempeño en combate, que era absolutamente admirable cabe mencionar, aunque eso no la sorprendía, Hinata era una de las mejores Kunoichi de la Aldea de la Hoja. Alentada por la voz de Naruto, centrada únicamente en la batalla y en bloquear cada golpe de su primo, que parecía haber bajado su grado de ataque al nivel mínimo—como si no quisiera lastimarla— , y no deseando dañarlo sino que dejarle claras las cosas, Hinata lanzó un golpe en curso directo de colisión con el torso de su primo, en el centro del pecho, teniendo cuidado de no tocar ningún órgano importante, pero aun así Neji tuvo que alejarse de ella, llevándose una mano a la boca, tosiendo sangre, sorprendiéndose debido a lo mismo, ¿realmente su inocente y pacifica prima había hecho eso?, a punto estuvo de sonreír ligeramente, sorprendido por su desempeño.

—¿Te asuste?— inquirió Hinata con mofa, haciendo que primo alzara la mirada hacia ella. —Te dije que pelearía en serio— recordó, nuevamente en posición de ataque.

No había lastimado a su primo, eso solo había sido una advertencia, lo que Neji comprendió, aprovechando los metros de distancia entre ambos para recuperar el aliento y limpiar la sangre de sus labios, su prima realmente deseaba pelear, pero, ¿por qué?, como si comprendiera la razón, sonriendo ladinamente, Neji volvió a arrojarse contra ella…


Hinata ha cambiado muchísimo desde salió de la academia, puso cada gota de su ser en su entrenamiento, lo vi con mis propios ojos, Kurenai contempló con orgullo y ahora calma el curso de la batalla, jamás se había sentido más feliz en su vida, todos estaban viendo lo que ella ya sabía, que Hinata era más que digna de estar ahí, verla bloquear cada golpe de Neji y mostrarse como su igual en combate a ojos de todos los presentes era algo incomparable, ambos eventualmente estaban cansándose, la batalla sería tan intensa como breve, en el mejor sentido. Obtuvo el mejor desempeño en cada situación, nunca se desanimaba, siempre tenía una sonrisa y una voluntad fuerte, siempre determinada, decidida, valiente y fuerte, características que toda Kunoichi debería de tener, es una joven feroz, y sé que puede llegar lejos, la mirada de Kurenai se desvió al otro extremo de la galería, donde aquel chico llamado Naruto no dejaba de gritar y ovacionar a Hinata en todo momento, todo por ese chico, él puede sacar lo mejor de ella, desde que la había tomado bajo su tutela, Kurenai había visto a Hinata como una joven prodigio, ya que usualmente ocultaba sus capacidades, ni siquiera intentaba brillar como si hacían Kiba o Shino, pero sus capacidades estaban ahí, la única diferencia es que ahora estaba exteriorizando todas esas capacidades, estaba igualando al mayor prodigio del clan Hyuga, y todo por ese chico rubio, podía verlo en los ojos de Hinata, la presencia de ese chico y su voz eran lo que motivaba a su alumna a llegar más y más lejos.

Habiendo tenido suficiente de la batalla, comprobando que de alguna forma—que él no alcanzaba a comprender—su prima había conseguido cambiar, lo que había parecido imposible para él, Neji sujetó el brazo derecho de Hinata, no para atacar, ni siquiera enfocó chakra en ello, sino que solo uso su fuerza para halarla hacia sí, y con una de sus piernas la hizo tambalear, tumbándola sobre el suelo, amenazándola con un ataque en el centro del pecho, deteniéndose antes de atacar, no buscaba dañarla, solo dejarle claro que la batalla terminaba ahí. No quería lastimarla, su desempeño en batalla y sus palabras antes de que comenzara el examen se lo habían dejado claro, pero ahora lo comprendía, Hinata le estaba pidiendo perdón, ¿pero él estaba listo para olvidar el pasado y comenzar de cero?, quería intentarlo cuando menos, y se lo hizo saber al encontrar su mirada con la suya, desvaneciendo su Byakugan. Sujetando el brazo de su primo para impedir su ataque, que se detuvo a centímetros de su pecho, Hinata abrió los ojos con sorpresa al ver el Byakugan desvanecerse de sus ojos, ¿por qué?, ¿acaso…?, encontrando sus ojos con los de su primo, Hinata comprendió que la batalla llegaba hasta ahí, sonriendo ligeramente al soltar a su primo, situando ambos brazos a cada lado de su cuerpo y recostándose sobre el suelo, con una ligera sonrisa en sus labios, dándose por vencida con esa sola acción. Dejando pasar un par de segundos, en que nada paso, Hayate Gekko se acercó a ambos contrincantes, evaluando la situación antes de asumir que todo había terminado.

—Debido a que la combatiente no es apta para continuar, este encuentro termino— declaró Hayate finalmente. —El ganador es Neji— en el fondo todos lo habían anticipado, pero no habían previsto un combate así.

Escuchando aquello, en completa paz, Hinata cerró los ojos con una sonrisa, se sentía absolutamente feliz, como nunca, porque lo había logrado, había demostrado que podía pelear, que podía llegar tan lejos como se propusiera, y además se sentía mucho más feliz porque Naruto la había visto y había dejado que peleara, había confiado en ella. Cuando Hinata abrió los ojos, se encontró con el rostro de su primo Neji, que la observaba atentamente, en sus ojos ya no existía la rabia y la tendencia al análisis que había expresado antes, solo había serenidad, era muy pronto para pedirle que dejara el pasado atrás, pero podría, con el tiempo, y saberlo la llenaba de alegría. Sin dejar de observar a su prima, Neji le tendió una mano para ayudarla a levantarse, viendo como sin desvanecer la sonrisa de su rostro, Hinata aceptaba y se erguía con su ayuda.

Había sido un gran combate, para ambos.


—¡Bien hecho, Hinata!— gritó Naruto con una deslumbrante sonrisa.

—Naruto, espera— intentó detener Sakura, previendo lo que haría.

Espontaneo y eufórico como siempre, actuando por impulso y no pensando, Naruto se apresuró en saltar por el barandal de la galería con el único propósito de acercarse a Hinata y felicitarla como era debido, desestimando cualquier regla, norma o lo que fuera, la batalla había terminado después de todo, ¿qué problema había en que se acercara a felicitarla?, muchísimo más seria, serena y cabal, Sakura pretendió sujetarlo de la parte posterior de la chaqueta y hacer al menos amague de seguirlo, pero alguien se lo impidió; Sasuke alargó una de sus manos para entrelazarla con la de ella, impidiéndole moverse de su lado, a lo que Sakura volvió la mirada hacia él, que solo negó en silencio. La forma de Sasuke de demostrarle a Sakura cuan orgulloso estaba de ella y como la admiraba por su fortaleza era otra, él no gritaba ni festejaba de forma efusiva para que todos lo vieran, él se conformaba con palabras simples y un abrazo en privado, pero todos tenían su modo, y ellos tenían que respetar el de Naruto, Sakura lo entendió al encontrar su mirada con la de Sasuke, sonriendo ligeramente y observando la escena que tenía lugar en el campo de batalla. Aterrizando en cuclillas sobre el suelo del campo de batalla bajo la atenta mirada de todos los presentes—salvo Neji y Hinata que no dejaban de observarse, como si intentaran ver en los ojos del otro—, Naruto corrió tan rápido como le fue posible hacia Hinata, sacándola de su ensueño con un inmediato abrazo que la sobresalto en el mejor de los sentidos, correspondiéndole a su esposo con una deslumbrante sonrisa.

—Estuviste grandiosa, de veras— felicitó Naruto en medio del abrazo, encontrando su mirada con la suya.

—Naruto...— sonrió aún más Hinata, alegre a más no poder por su felicitación.

Decir que estaba sorprendida era poco para Hinata, ciertamente había temido que Naruto cometiera la osadía de saltar por el barandal en plena batalla e intervenir, como había prometido, le había tranquilizado que al final no lo hiciera, pero en ese momento le alegraba que hubiera esperado lo suficientemente para tenerla en sus brazos, mas su alegría no hizo sino masificarse cuando repentinamente el Uzumaki envolvió sus brazos alrededor de ella y la elevó del suelo en un efusivo abrazo que hizo reír a la Hyuga, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de él, riendo por lo bajo, ¿es que a Naruto no le importa que todos los estuvieran viendo?, en ese momento dejo de importarle, sonriendo cuando finalmente su esposo la dejo sana y salva sobre el suelo. Orgulloso, fascinado y obnubilado, así es como se sentía Naruto, había sido testigo de cada instante de la batalla sin importar que en más de una ocasión hubiera deseado intervenir con tal de que su hermosa esposa no hubiera tenido que pelear, no tenía porque, él siempre estaría para protegerla, pero verla le había permitido recordar que una de las razones por las que la amaba era su fortaleza, tanto física como emocional, así como su valiente corazón y determinación, ahora hasta se sentía más enamorado de ella de ser posible. Observando aquella demostración de afecto, el Hyuga frunció el ceño ante de decidirse a intervenir, dado que le parecía que aquel idiota rubio se tomaba demasiadas confianzas.

—Hinata— llamó Neji finalmente, haciendo que prima volteara a verlo. —Hablaremos cuando todo esto termine— declaró, no a modo de dictamen, sino de solicitud.

—Claro, hermano— asintió Hinata de inmediato, esbozando una ligera sonrisa al verlo.

Su rencilla no había terminado del todo, haría falta más dialogo y que ambos soltaran el cuello al pasado para poder tener un futuro, para volver a ser los grandes amigos y hermanos que una vez habían sido, pero lo más importante—para ambos—es que habían dado el primer paso hacia la reconciliación, Hinata había dado el primer paso, y lo mínimo que Neji podía hacer era corresponderle, lo que había hecho, ya cuando esta fase de los exámenes Chunin hubieran terminado escucharía todo lo que ella tuviera que decir, porque lo admitiera o no, él también extrañaba a su prima y hermana. Teniendo suficiente y habiendo salido victorioso del combate, Neji se encamino hacia las escaleras para regresar junto a su Sensei y compañeros de equipo, pero no por ello aparto su atención de su prima y el idiota rubio que la abrazaba y felicitaba una y otra vez, tomándose libertades que a él le parecían inapropiadas. Estaría atento sobre este Naruto Uzumaki, y su cercanía con Hinata, después de todo nadie era digno de ella…


Entre determinado número de combates, siempre existía una pequeña ventana de tiempo para que quienes habían participado en una de las batallas pudieran retirarse a tomar un poco de agua, descansar o charlar amenamente, tenían ese derecho, por lo que Hinata tuvo todo el tiempo del mundo tras nada más cruzar el umbral del baño, abriendo la llave del lavabo y juntando un poco de agua entre sus manos, no se sentía cansada, de hecho la batalla no había sido más que una pelea de exhibición, para que otros los vieran, había sido más un dialogo para Neji y ella, mas la Hyuga debía confesar que sus nervios se habían disparado, era eso lo que la tenía agitada y bebiendo agua en ese momento. Naruto observó desde la puerta cerrada—con seguro, dado que lo último que quería era que lo encontraran en el baño de chicas—a su encantadora esposa, sin encontrar nada tan fascinante como ella, a quien contemplo suspirar ante el espejo, deslizando finas gotas de agua por su rostro y cuello, para él no existía nada más maravilloso que ella, tan magnánima y compasiva, tan dulce y amable, tan inteligente y fuerte, la perfección hecha mujer. Naruto había creído que Hinata elegiría rendirse y no pelear con Neji, él era importante para ambos—para Naruto como un gran amigo y para Hinata como un hermano—, no la culparía por evitar una confrontación, pero lo había dejado sin habla a él y a todos los presentes al enfrentarlo con la dignidad que se esperaba de la heredera del clan Hyuga, y de la gran mujer que era y siempre sería.

—¿Estás segura de que te sientes bien, Hinata?— inquirió el Uzumaki solo para estar seguro.

—Sí, estoy bien— sosegó la Hyuga con una sonrisa, cerrando el grifo. —No te diste, cuenta, ¿verdad, Naruto?— indagó, intuyendo cuál sería su respuesta.

—¿Darme cuenta de qué?— cuestionó el rubio, frunciendo pensativamente el ceño.

—Neji no golpeó ningún punto de mi red de chakra, no estaba tratando de herirme— aclaró la peliazul, viendo la sorpresa más sincera adueñarse del rostro de él. —Creí que tendría que pelear con él con todo lo que tenía, para defenderme— había barajado esa posibilidad desde que habían comenzado los exámenes, —pero fue una simple pelea de exhibición, al final uso su fuerza para inmovilizarme, pero nunca trato de lastimarte de ninguna forma— se sentía feliz, tanto que le faltaban formas de expresarlo.

—Supongo que estaba tan pendiente de tu seguridad que no lo note— justificó Naruto con una sonrisa nerviosa. —Si no hubiera sido por Sasuke y Sakura, habría saltado para detener la pelea— declaró para sorpresa de su esposa. —No quería que pelearas con Neji, creo que yo estaba más asustado que tú— jamás desearía que ella saliera lastimada.

—¿Sasuke y Sakura te detuvieron?— repitió Hinata, sorprendida por oír aquello.

—Sí, dijeron que debía dejarte pelear tus batallas, que no podía estar al pendiente de ti y protegiéndote todo el tiempo— reiteró él, sintiéndose como un idiota por no haberlo considerado antes. —En ese momento me pareció tonto, soy tu esposo, claro que debo protegerte— era uno de sus deberes más importantes junto con hacerla feliz. —Pero tenían razón— asumió sin vergüenza, habiendo aprendido algo muy importante. —Me case con una mujer extraordinaria, fuerte, valiente, hermosa y de gran corazón, una Kunoichi, y tengo que dejar que pelees sola— lo haría de ahora en más.

En el fondo, Naruto vivía con miedo a la idea de que su esposa tuviera que pelear, no porque estuviera obsesionado con la idea de protegerla—ese era parte de su deber natural como esposo y hombre enamorado—, sino porque era completamente consciente de que a pesar de ser ella una Kunoichi, él se había casado con una pacifista, a diferencia de su mejor amigo Sasuke, que podía pelear espalda con espalda con Sakura sabiendo que ella no dudaría en enfrentar a quien tuviera delante a pesar de ser una ninja médico, Naruto pocas veces había visto a Hinata pelear en serio, ser Shinobi era una parte de ella como lo era de él, pero esa parte pocas veces salía a relucir, y era esto lo que lo había hecho temer que Neji la lastimara y que ella no se defendiera, mas afortunadamente se había equivocado. Sorprendida por aquellas palabras, Hinata abrió los ojos como platos y entreabrió los labios antes de recobrar la calma y esbozar una radiante sonrisa, no culpaba a Naruto por temer que saliera lastimada, ella misma había tenido dudas sobre si se atrevería a pelear realmente con Neji o no, y si no hubiera estado tan determinada a demostrarle a él y a si misma que podía librar cualquier batalla, seguramente no lo habría logrado, pelear no era lo suyo, estaba capacitada pero no encontraba satisfacción ni deleite en ello. Sin hacer desaparecer su sonrisa, Hinata eliminó los pasos de distancia que la separaban de su esposo, halándolo hacia si en un afectuoso abrazo.

—Naruto, gracias— apreció Hinata, rompiendo de forma pausada el abrazo y encontrando su mirada con la de él. —Gracias por ser tú, única y maravillosamente tú— no podría ser feliz de ninguna otra forma que siendo amada por él. —Ahora vamos, aún no peleas y debes estar listo, ¡vamos!— apremió, concentrándose en lo importante.

El tiempo para ella no era importante, ya había superado su batalla y ahora todo cuanto le restaba hacer era ser espectadora de los combates restantes, pero quien aún tenía que pelear era Naruto y ella no iba a dejar que lo descalificaran solo por pasar tiempo con ella, quería que todos vieran quien iba a convertirse a futuro en el Séptimo Hokage de la aldea de la Hoja, a lo que entrelazó una de sus manos con la de él, quitándole el seguro a la puerta. Obnubilado como estaba, absolutamente fascinado por su esposa, Naruto solo asintió como un bobo y sin apartar su mirada de ella, antes de que Hinata lo sacara del cuarto de baño, de regreso a la galería en espera de su propio combate, restaban solo dos enfrentamientos para que el examen terminara y solo quedaban cuatro participantes, tres de ellos eran sus amigos, ¿con quién habría de pelear?

Naruto no quería pensar en ello.


Ser espectadores no era lo más interesante del mundo, ambos estaban muchísimo más acostumbrados a ser protagonistas y tomar los asuntos ante ellos entre sus manos y obtener el resultado que más los beneficiara, por así decirlo, eran Shinobis, ambos no habían conocido otra vida, por lo que sin otra forma de pasar el tiempo, Sasuke y Sakura comenzaron a considerar que enfrentamientos tendrían lugar ahora, conocían a quienes pelearían, partiendo por su tonto mejor amigo. Aunque muy perdido con respecto al tema de conversación que compartían dos de sus alumnos, Kakashi se sintió orgullo porque ambos conocieran tan a fondo a los participantes de esa etapa del examen Chunin, estaban cumpliendo con todo lo que se esperaba de Ninjas de elite, evaluando las fortalezas y debilidades de quienes los rodeaban y analizando eso en ventaja de ambos, trabajo en equipo y del mejor, Kakashi hasta diría que nunca antes había visto a una pareja de Ninjas tan perfectamente compenetrados entre sí, como si su mente fuera una sola, ¿en qué momento Sasuke y Sakura había desarrollado esa clase vinculo?, ¿eran solo amigos como le había dado a entender Naruto o entre ambos había algo más? Con las manos apoyadas en el barandal al igual que Sasuke, Sakura se llevó pensativamente una mano al mentón antes de entornar los ojos, dada la mirada del Uchiha, que arqueó una ceja y pareció tener la última palabra aunque solo fuera en sus pensamientos.

—Eres tan irritante— negó Sakura con frustración, —tú sabes a quién le corresponde pelear, pero lo estas disfrutando— el maldito era muy listo.

—Es divertido burlarse del perdedor— obvió Sasuke encogiéndose de hombros despreocupadamente.

—Tú te burlas de él, él se burla de ti; es el círculo de la torpeza— comprendió la Haruno, viéndolo fruncir el ceño y negar en silencio. —¿Quién crees que gane?— indagó en un suspiro.

—Como están las cosas, cualquiera podría ganar— mentó el Uchiha, conociendo bien a ambos contrincantes.

No solo estaban estudiando los combates por aquellos que aún estaban en espera de pelear sino trazando una estrategia, al final de esta fase del examen se deliberaría quien se enfrentaría con quien, Sakura no participaría en la próxima etapa, pero de una u otra forma debían pensar en que hacer durante la futura invasión de Orochimaru, esta vez no podían dejar nada al azar, Sasuke si combatiría y quizás Naruto también, por lo que había que cuidar hasta el último detalle, pero si se estrategias se trataba Sakura y él eran los mejores, sobre todo si se trataba de pensar bajo presión; había que mantener alejada a esa serpiente, podría contar con la ayuda de Itachi hasta cierto punto—la verdad es que no quería involucrarlo a menos que fuera realmente necesario—, pero no podía asirse únicamente a ello. Entrelazando una de sus manos con la de Hinata, Naruto suspiró sonoramente al retornar a la galería donde todos los equipos estaban reunidos junto a sus respectivos Jonin, entre ellos sus dos compañeros de equipo y Kakashi Sensei, nuevamente volvía a tener dudas con respecto al enfrentamiento que tendría lugar de forma inminente, sabía que sería con alguno de sus amigos y no quería lastimar a nadie, la verdad hubiera preferido que por azar le hubiera tocado pelear contra Sasuke, ambos estaban sobradamente habituados a pelear, o con Sakura que era igualmente determinada que el Uchiha, ¿pero los demás?, eran los antaño novatos de la Hoja, una misma generación, un vínculo, ¿cómo pelear contra alguno de ellos?

—¿Y si digo que quiero renunciar?— consideró Naruto en voz alta, no deseando pelear.

—¿Por qué harías eso?— cuestionó Hinata, confundida por su forma de pensar.

—Por ahora todo lo que quiero hacer es salir de aquí y estar contigo, sin que nadie nos moleste— contestó el Uzumaki, únicamente queriendo dedicarle su tiempo a ella.

—No estás en edad para decir eso— rió la Hyuga dada su apariencia de Genin de 12 años.

—Sí, pero no tengo trabajar y tengo a mi esposa cerca— recordó él, para no desperdiciar la oportunidad que tenía ante él, —¿está mal ser egoísta?— creía que no.

—Naruto, mira— instó ella, zarandeando ligeramente uno de los hombros de su esposo.

Concentrado como había estado en su conversación, Naruto ni siquiera había presta atención a que Hayate Gekko había anunciado el próximo encuentro, y que en la pantalla aparecieron los nombres de quienes habrían de participar, y uno de esos dos nombres era el suyo, suspirando sonoramente y mentalizándose antes de volver la mirada hacia la pantalla, abriendo con sorpresa sus grandes ojos azules; Naruto Uzumaki vs Gaara Sabaku. De todos los combates posibles, ¿tenía que ser precisamente con Gaara?, por inercia Naruto cerró fuertemente los ojos y bajo la mirada, sintiendo a Hinata sujetar uno de sus brazos, infundiéndole animo mientras lentamente volvía a abrir los ojos y dirigía su mirada a Gaara, lo mismo que el Sabaku no dudo en hacer, con la misma incertidumbre bailando en sus ojos. Recientemente había logrado encontrar otro camino que no fuera el odio y la muerte, recientemente Naruto le había abierto los ojos a la verdad, ¿y ahora deberían pelear?, ¿podría hacerlo?, ¿podría controlar a la bestia dentro de él y no perder el control? Ambos estaban a portas de descubrirlo…


PD: Saludos, mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, agradeciendo su apoyo y deseando como siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 Me temo que quizás desde ahora solo pueda actualizar una historia por semana, ya que volví a estudiar y mi tiempo será escaso, pero no dejare inconclusa ninguna de mis historias, tienen mi palabra :3 la próxima semana actualizaré "Kóraka: La Sombra del Cuervo", la siguiente "La Reina Olvidada" y por último "El Sentir de un Uchiha", lo prometo :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre, disculpándome por tardar en actualizar), a mi hermosa Ali-chan1996 (adorando sus hermosos comentarios y dedicándole esta y todas mis demás historias por su amabilidad), a Guest (a quien dedico este fic de todo corazón por ser quien aprobó la historia en primer lugar) a abrilfrijo03gma (agradeciendo su aprobación y dedicándole esta historia), IxSpaceCadetxl (dedicándole esta historia como siempre y esperando que cada nueva actualización sea de su agrado), mei24 (agradeciendo que la historia sea de su agrado y dedicándole esta historia), a manu (prometiendo realizar fics o capítulos así más adelante, no tengas duda), a lari5 (disculpándome por tardar tanto en actualizar), a Nina Lee (agradeciendo su apoyo, y esperando que este nuevo capitulo sea de su agrado), a carlos29 (agradeciendo su amabilidad y dedicándole este capitulo), thaliacdr324 (esperando que la actualización sea de su agrado) y Rouss (dedicándole este capitulo por su amabilidad), y a todos aquellos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Contexto & Personalidad: este capitulo esta inspirado en los capítulos originales de Naruto, 46 y 47, que muestran el enfrentamiento entre Hinata y Neji en los exámenes Chunin, algunos diálogos—si se detienen a compararlos—son transcripciones originales para mantener la autenticidad de los personajes, pero otros y las modificaciones son de mi autoría para darle sentido a la historia. No voy a mentir, al comienzo, cuando pensé en este capitulo, pensé en hacer un capitulo NaruHina, como el capitulo anterior que fue SasuSaku, pero no, quise darle un capitulo entero a Hinata para desarrollarla mejor como personaje, algo que sentí que hacía falta, por lo que ya el próximo capitulo se centrara en Naruto y su pelea con Gaara. No se que piensan de la reconciliación entre Neji y Hinata, ya verdad es que trate de hacerla lo más real posible, por ello Neji aún no olvida el pasado, pero hará el esfuerzo para que su prima y él recuperen el vinculo que una vez tuvieron, por lo que así como Sakura tiene sus momentos de hermandad con Ino, Hinata también los tendrá con Neji, que intentara mantener alejado a Naruto, considerando que se toma demasiadas confianzas con su prima.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3