-La historia y los personajes no me pertenecen en lo absoluto sino que son de la completa autoria de Masashi Kishimoto más la narración y/o utilización de los hechos son de mi absoluta responsabilidad para la dramatización, sentido y cronologización de la historia :3 los eventos de este fic tienen lugar en medio de los acontecimientos del Capitulo 66 de Boruto: Next Generation y dentro de los futuros capítulos de mi otro fic "El Sentir De Un Uchiha". Les sugiero oír "Never Too Late" de Three Days Grace para Naruto, "Comatose" de Skillet para Sasuke, "I Get To Love You" de Ruelle para Sakura, "La Correcta" de Nabález & Morat para Sasuke y Sakura, "The Rising" de UNSECRET, Ruelle & Hannah Parrott para Sakura y Karin, y "Premonition" de Tommee Profitt para el contexto del capitulo.


Justo como Sasuke, Naruto y Hinata, Sakura había estado tan concentrada en los Exámenes Chunin y en mantenerse alerta en caso de que sucediera algo malo, que cuando se encontró libre de obligaciones o preocupaciones y regresó a su casa, se llevó una grata sorpresa al encontrar a Karin esperándola. Una de las cosas buenas que tenía Konoha era que podía recibir a una persona de otra villa como parte de la aldea, si esa persona tenía el deseo y la voluntad para quedarse e iniciar de cero, por ello Sakura le había sugerido a Karin que considerase quedarse en Konoha, porque era huérfana y ya nada la ataba a su pasado, solo había un camino y era adelante, en su hogar para ser más precisa, ya que durante su ausencia la Uzumaki se había presentado en su puerta al no tener a donde más ir, y siendo amablemente recibida por sus padres. Sakura entendía porque lo habían hecho, Karin era realmente alegre y entusiasta aunque tratara de disimular este aspecto de su personalidad, siguiendo la corriente del ambiente, pero cuando entraba en confianza dejaba salir su auténtica personalidad; alegre, libre y jovial, como en ese momento en que a solas en casa—ya que según la Uzumaki le contó, sus padres estaban haciendo las compras al momento de su regreso—, ambas Kunoichi estallaron en carcajadas, sentadas en la sala, hablando de todo y nada a la vez, de sus vidas, de sus intereses y de trivialidades.

—Que graciosa eres— celebró Sakura, carraspeando para aclararse la garganta tras reír tan intensamente. —Nadie me había hecho reír tanto en un largo tiempo…la verdad es que no soy la persona más sociable del mundo— reconoció, siendo una solitaria si Ino no insistiera tanto en hacerla socializar.

—¿No lo eres?— se sorprendió Karin, habiendo creído todo lo contrario. —Pues eso me sorprende, porque pareces el tipo de persona que siempre sale, a quien todos invitan a salir, que jamás estás en casa— la pelirosa le parecía muy linda, alegre y amigable, era incongruente que no socializara como decía. —Imaginaría que eres muy popular, y yo lo sé porque jamás he sido popular— acotó con una sonrisa melancólica.

—¿De verdad?— la Haruno sabía que su amiga hablaba en serio, pero dio a entender una genuina sorpresa. —Eres muy agradable, tan…libre— en el fondo siempre había admirado esa virtud de la personalidad de Karin. —Para serte sincera, envidio eso— le recordaba mucho a Ino, la misma chispa y alegría que se mantenía a pesar de todo.

—¿Tú me envidias a mí? Eso no tiene mucho sentido— rió la Uzumaki, sorprendida y divertida al mismo tiempo. —Todos piensan que soy rara, siempre lo han pensado— había crecido escuchando como hablaban a sus espaldas.

—Somos dos rarezas de la naturaleza entonces, solo mírame— obvió Sakura, señalando su cabello rosado y sus ojos esmeralda, haciendo reír a Karin. —Mi vida no ha sido como crees; todos tenemos luchas— de Sasuke y Naruto había aprendido que todos tenían una carga que llevar, ya fuera insoportable o tolerable para cada quien.

—Tú lo has dicho— asintió Karin, esbozando una sonrisa al pensar en un nuevo tema de conversación. —Dime, ¿has estado enamorada?— le interesaba comparar experiencias personales con la encantadora Haruno.

—Sí, desde que era niña, del chico del que te hable, Sasuke— contestó la pelirosa, esbozando una sonrisa al pensar en su esposo y deseando estar a su lado. —¿Tu?— nunca había tocado ese tema con Karin en el pasado, y la verdad sentía curiosidad.

—Muchas veces, todo el tiempo, con frecuencia— difirió la pelirroja, entornando los ojos y provocando que la pelirosa riera nada más escucharla.

—Y ahora Sasuke te gusta— comentó Sakura, sabiendo cual era la respuesta cuando la Uzumaki se dejó abrumar por la sorpresa.

—¿Qué? No, ni siquiera lo conozco…— intentó disuadir Karin, diciéndose a sí misma que lo que sentía no estaba bien.

—Te gusta— reafirmó la Haruno con una ligera sonrisa, sin molestarse por causa de ello.

—¿Es tan obvio?— fue todo cuanto Karin pudo preguntar. —Lo siento, sé que él y tu están juntos, pero…— ni siquiera sabía porque le gustaba un chico que no conocía.

—Oye, tranquila, al corazón nadie lo manda— sosegó ella con voz suave y comprensiva.

Sin importar que supiera sobre los sentimientos que Karin tenía por Sasuke y que a la larga supiera que tan fuertes serian, Sakura no sentía celos; por favor, Sasuke y ella llevaban más de una década casados y más de la mitad de ese tiempo había sido una relación a distancia, tonta seria si a esas alturas fuera a dudar de la fuerza de lo que Sasuke sentía por ella—lo que no hacía, obviamente—, o si sus propios sentimientos eran tan fuertes como pensaba, no, ya había superado ese punto durante los años en que Sasuke había estado lejos de la aldea y consumido por su odio, llorando hasta hartarse y aprendiendo a creer en la fuerza de sus sentimientos. Ella misma se había enamorado de Sasuke sin haber siquiera compartido una conversación con él, no le había importado el hecho de si era un Uchiha o si era popular ni nada parecido—contrario a lo que se tendía a creer—, simplemente había sentido una especie de chispa y ya, era algo que no había podido evitar ni predecir. Agradecida por la comprensión de Sakura, Karin asintió en silencio, pero en el fondo siguió albergando dudas, sabía que el chico del que su amiga hablaba se llamaba Sasuke y que al verlo había sentido un chakra muy particular en él; distante pero cálido al mismo tiempo, sereno pero agresivo, reconfortante, muy parecido al de Sakura que con diferencia era ternura, emotividad y alegría, ¿debería decirle a Sakura que sentía algo al pensar en él? Temía ofender o incomodar a su amiga de hacerlo, o perder su amistad.

—Karin, me agradas y quiero ayudarte, eres una nueva amiga para mí y no quiero que nada eche a perder nuestra amistad, mucho menos un chico— aclaró Sakura, poniendo los puntos sobre las I. —Cometí un gran error en el pasado, era muy inmadura y deje que mis sentimientos por Sasuke me enemistaran con una amiga; Ino, y no nos dirigimos la palabra durante años— siempre lamentaría haber cometido tan ingenuo error. —Desearía haber comprendido mi error, y no quiero que algo así vuelva a pasar, por lo que prometamos que Sasuke no interferirá en nuestra amistad— Karin y ella habían llegado a ese acuerdo en el presente, porque su amistad importaba más.

—Claro, tampoco quiero que esto se arruine— asintió Karin, completamente de acuerdo. —Amigas— obvió, señalando su vínculo con una sonrisa nerviosa.

—Amigas— sonrió ella, alzando el meñique para encontrarlo con el suyo a modo de promesa, estallando en carcajadas.

Ya en el pasado Sakura había cometido el imperdonable error—por inmadurez, juventud, ingenuidad o lo que fuera y que de igual modo no tenía disculpa-de anteponer sus sentimientos por Sasuke a su amistad de casi toda la vida con Ino, ambas se habían dejado cegar por la atracción-en distintos grados—que sentían por el Uchiha, durante años, desperdiciando tiempo valioso que podrían haber empleado como hermanas y no rivales innecesariamente—eran rivales midiendo sus propias fuerzas, pero ese era otro asunto—, y Sakura no quería ni se permitiría cometer el mismo error con Karin, que ahora la necesitaba y solo tenía a ella. Para Karin, la amistad y el vínculo que había formado con Sakura, que había abierto sus ojos y su mente a nuevas esperanzas y nuevos caminos, eran mil veces más importante e invaluable que los sentimientos que pudiera tener por un chico que sin duda le parecía guapo y cuya personalidad y chakra la hacían sentir segura, ¿qué relevancia tenía todo ello? Por primera vez en tantos años volvía a tener esperanza y deseaba asirse a ello, y si Sakura sentía lo que decía sentir por aquel chico llamado Sasuke, Karin respetaría sus sentimientos, y aceptaría que lo que sea que tuviera que ser; sería, temerosa de que el motivo para tener esperanza—la amabilidad, amistad y generosidad de Sakura—fuera efímero, temiendo no merecer algo tan bueno y que le parecía irreal.

Pero quería creer en Sakura.


Siendo brutalmente honesto, Sasuke no tuvo ni la más remota idea de dónde vino la idea de Sakura y Hinata de ir de compras al día después de que la segunda etapa de los Exámenes Chunin, cuando ya todos estaban descansados; Naruto fue el primero en decir si con una sonrisa para su esposa, y Sasuke no pudo negarse. Naruto se mantuvo sentado en uno de los lugares vacíos mientras Hinata y Sakura estaban en el probador, en el presente había ido de compras con Hinata cientos de veces, ella siempre tenía la idea de comprarle ropa nueva aunque a veces nunca fuera a usarla, y ahora él quería comprarle algo bonito con sus ahorros de las misiones, no es como que gastara mucho en sí mismo después de todo. Por otro lado, Sasuke se mantuvo de pie y con las manos en los bolsillos, se negaba a sentarse como un sujeto dominado por su esposa, ¿a dónde iría su orgullo? Sakura no le había pedido dinero para ir de compras—y sí que lo tenía, pero no quería presumir por obvias razones—, tenía sus propios recursos, pero francamente Sasuke no tenía idea de que estaba haciendo allí, nunca antes había ido de compras con Sakura, llevaban más de doce años casados pero fuera de ayudarla a vestirse por las mañanas y viceversa—cuando estaban juntos—, el Uchiha nunca había mostrado interés por la ropa que ella usaba o por algo remotamente parecido.

—Siéntate, Sasuke, relájate, esto tomara todo el día— sonrió Naruto sobre su silla y esperando a que su esposa saliera del probador.

—Solo vine a comprarle un atuendo— recordó Sasuke, pues había querido comprarle algo a su esposa, pero solo una cosa.

—Ya lo sé— asintió el Uzumaki como si aquello fuera obvio, —y esto no cambiara cuando salga de detrás de esa cortina con una expresión en su cara que diga; "¿crees que esto me hará lucir hermosa?"— mentó con una sonrisa cargada de sorna.

—No me sentare en una de estas sillas para sujetos que esperan a una chica que gasta su dinero— protestó el Uchiha, inamovible en permanecer de pie.

—Ya lo sé, solo siéntate— volvió a insistir el rubio, señalando la silla vacía a su lado.

—Jamás me sentare en esta silla— determinó el azabache, sin ceder en su postura.

¿Naruto realmente creía que solo porque Sakura saliera del probador con una sonrisa él iba a sentarse y permitir que su esposa gastara frívolamente el dinero comprando ropa nueva que quizás nunca usaría? Era una absoluta estupidez, pero que Sasuke tuvo que considerar muy seriamente cuando una de las cortinas del probador se abrió y Sakura apareció con una deslumbrante sonrisa. Vestía un sencillo kimono celeste brillante, con mangas acampanadas que casi llegaban a cubrirle las manos y falda a la altura de las rodillas, estampado en flores de cerezo y mariposas, con un fajín bajo el pecho que cerraba la tela a su cuerpo, pero no era la ropa lo que la hacía ver hermosa—lo que hacía, sin duda—, era la sonrisa en su rostro y la mirada que le dio a Sasuke lo que provocó que el Uchiha hiciera algo que jamás habría imaginado; completamente embelesado y recobrando el control de sus emociones, se sentó a la diestra de Naruto en la silla vacía. Si Sakura quería comprar ese kimono, él pagaría por ella, y por todos los que quisiera, pero deseaba que ella mantuviera esa sonrisa en sus ojos y ese brillo en su mirada. Con una sonrisa, listo para burlarse ante la actitud contradictoria de su mejor amigo, Naruto volvió la mirada hacia Sasuke en un silencioso te lo dije, abriendo la boca, lo que el Uchiha sabía que pasaría:

—Ya sé— acalló Sasuke, impidiendo que su tonto mejor amigo dijera siquiera una palabra.

Nunca había ido de compras con Sakura en sus más de doce años de matrimonio y relación, ¿por qué tendría que haberlo hecho? En ese momento se reprendió por esa forma de pensar, deseó haber estado a su lado en cientos de ocasiones como esta; se veía tan hermosa y sus ojos brillaban de tal manera que Sasuke recordó la primera vez que se había dado cuenta de lo que sentía por ella en el pasado y siendo solo unos Genin, esa sonrisa le recordaba lo mucho que la amaba, y todo lo que quería era mantener esa sonrisa. Solo mira su rostro, ¿sabes que está haciendo?, está bajando la guardia lo suficiente para hacerte saber que le importas, y vas a honrar esa confianza, Sasuke sintió un escalofrió aunque no lo demostró…realmente podía escuchar la voz de su padre en su cabeza y diciéndole que es lo que debería hacer; hazte un favor hijo, y nota como su sonrisa lo inunda todo, ella necesita de la esperanza y la alegría en la misma medida que tú, sabía que su padre tenía razón, porque quería brindarle la mayor felicidad posible a su esposa, y si ello estaba en su mano, iba a hacerlo. Alisando la falda de su kimono con sus manos, Sakura bajo la mirada al sentir como Sasuke la observaba, preguntándose interiormente si se veía bien, pero dudaba que su esposo la mirara de esa forma si no le pareciera que se veía bien, mas si era feliz y sonreía en ese momento era por tener a Sasuke a su lado y vivir ese momento con él, no por la ropa.

—Sasuke, no tienes que hacer eso— aclaró Sakura, teniendo dinero para comprar ropa nueva por su cuenta.

—Quiero, quiero vivir esto contigo— habló Sasuke finalmente, recuperando el aliento. —Ahora, elige otra cosa más, vuelve al vestidor, se feliz y vuelve con esa expresión— solo quería ver más de esa sonrisa y quería ser el motivo.

—¿Estarás bien?— consultó la Haruno, preocupada por su reacción y lo que pasaría en ausencia.

—Estoy bien, te estaré esperando aquí— sosegó el Uchiha, tratando de mantenerse tranquilo lo más posible.

—Por cierto, Naruto— el Uzumaki alzó la mirada ante la voz de su amiga, —todo va mal, creo que gastara todo tu dinero— previno como buena consumidora.

Al ori aquello, Naruto tembló como una hoja y comenzó a preocuparse; quería comprarle algo lindo a Hinata y hacerla feliz, pero mentiría si dijera que sus ahorros eran ilimitados, como Hokage en el presente nunca le había dicho que no a algo que ella quisiera, ¿pero y ahora? Sasuke era quien tenía una fortuna de que disponer, no él. Cuando su esposa volvió al probador, el Uchiha tuvo que bajar la mirada para no dejar en evidencia que estaba sonriendo; estoy comprando ropa para chicas y me divierto, jamás había pensado que esas palabras resonarían en su subconsciente, y realmente estaba disfrutando estar ahí sentado y viendo a Sakura probarse ropa nueva, y se prometía replicar esa situación en el presente cuando todo volviera a la normalidad. Sakura era quien administraba la fortuna familiar cuando él no estaba presente, y quizás el primer gasto importante que tendrían en años sería comprar una casa nueva cuando volvieran al presente, pero esa era otra historia; él siempre viajaba ligero y casi no gastaba un centavo, pero emplear su dinero en hacer feliz a su esposa era algo que deseaba hacer. Mientras Sakura estaba en el probador, la cortina del que había estado ocupado a su lado se abrió revelando a Hinata, que vestía su ropa de siempre y cargaba en sus brazos una pila de ropa, apretando los labios en un expresión de ligero disgusto mientras encontraba su mirada con la de su esposo.

—No me gusta nada de esto— concluyó la Hyuga, apesadumbrada por haber perdido el tiempo.

—¿Quién es mejor que tú?— cuestionó el Uzumaki al aire, orgulloso de su siempre altruista esposa.

En la vida cotidiana, Hinata era la esposa perfecta, siempre presente y atenta a su felicidad, llevándolo de compras aun cuando él no necesitaba nada, y jamás era egoísta, tanto que podía pasarse el día entero probándose ropa y sin llegar a comprar nada, luchando por el precio y la sensación de ser egoísta, hasta que finalmente y luego de días en esa rutina, se decidía por algo y Naruto no dudaba en comprárselo; pero ahora extasiado por su alegría y falta de egoísmo, Naruto se levantó de la silla y corrió a abrazarla, haciéndola sonrojar. Negando en silencio ante la actitud de su tonto mejor amigo, manteniéndose perfectamente tranquilo en su lugar, Sasuke pensó en cuantas veces había menospreciado la rutina de Sakura de ir de compras con Ino y que en más de una ocasión ella le había relatado en sus cartas, le había parecido algo aburrido y que solo leía para saber que hacia su esposa o saber de ella, y vivir a través de sus ojos aunque estuvieran separados, pero en ese momento se dio cuenta de cuan errada había sido su forma de pensar y en como ahí sentado y esperando a que Sakura saliera del probador, descubrió que había una nueva actividad que compartir juntos…


No era intención de Sakura ser arrogante ni nada parecido, de hecho no presumía de sus recursos monetarios, pues era quien administraba la fortuna familiar en ausencia de su esposo, pero que Sasuke fuera el heredero del linaje de los Uchiha tenía sus ventajas económicas tanto en este presente como en el que ella conocía, abandonando el baño para ser observada por Karin, portando un bellísimo kimono rosa suave—más claro que el tono de su cabello—estampado en diminutas flores de cerezo, con mangas hasta la altura de las muñecas, ceñido a su cuerpo por un fajín bajo el busto y cuya falda le llegaba hasta las rodillas, dando una vuelta para que la Uzumaki pudiera observarla mejor. La verdad no sabía de donde había salido su deseo de ir de compras, era algo que solo hacía con Ino, jamás con Sasuke, pero este día sí y se alegró de ello, era una oportunidad como pareja que nunca antes habían tenido y que la hacía sonreír cada vez que recordaba la expresión de su esposo al salir del probador en la tienda. Sentada sobre la cama de la Haruno, Karin aplaudió efusivamente, prendada de la evidente calidad en la tela del kimono y que era absolutamente arrebatador, estaba convencida de que debía haber costado mucho dinero, y sin embargo la sonrisa en el rostro de Sakura al observarse delante del espejo no era por el kimono sino por algo más, era evidente, contagiando su alegría e ilusión a la Uzumaki que se sentía cada vez más segura de la sinceridad de su amistad.

—No es por la ropa, ¿sabes? Me toca profundamente que alguien quisiera hacer algo por mí— se explicó Karin, intentando ser clara en sus declaraciones. —Eso me encanta— apreció con un contenido suspiro, obnubilada ante tanta belleza.

—Lo sé— sonrió Sakura, casi brincando de la emoción al estudiar el bello kimono.

Frente en alto y conduciéndose con dignidad y al mismo tiempo elegancia, Sakura sonrió bromista al regresar al baño, indicándole a Karin que permaneciera en su lugar, despareciendo en el baño y cambiándose velozmente. Cuando Karin hablaba de la importancia de la ropa, lo decía porque Sakura había dividido su armario para compartir parte de su ropa que no usaba—no tenía idea porque, si supuestamente estaba en su armario por una razón—, haciéndole saber que le daba todo cuanto poseía para hacerla sentir bienvenida, porque era su amiga, algo que Karin jamás había experimentado con nadie más, puesto que nunca había resultado importante para nadie, hasta ahora, y estaba empezando a dejar de creer que la esperanza era para tontos, porque quería aferrarse a ella con todas sus fuerzas y creer que todo mejoraría más a partir de ahora. Unos breves minutos después, Sakura emergió del baño con un atuendo totalmente diferente, se trataba de un qipao rojo-fucsia, de cuello alto y cerrado, con cortas mangas y que se envolvía a su figura, con larga falda por sobre los tobillos y que se abría poco más arriba de las rodillas a los lados, con el centro de la tela estampado en camelias y flores de cerezo, sus flores predilectas y las de Sasuke, abriendo los brazos y dejando que Karin la admirase, deseando conocer su opinión y darse el gusto de poder dejar que apreciaran cada regalo de su esposo, aunque en este presente nadie sabía que era su esposo, salvo Naruto, Hinata y ella misma.

—Me encanta— jadeó la Uzumaki, absolutamente sobrecogida ante algo tan arrebatador.

—Lo sé— volvió a sonreír la Haruno, conteniendo un chillido de idéntica emoción.

—Creo que estaba viviendo en forma equivocada, hasta que te conocí— comprendió Karin, hablando con profunda seriedad y reflexión. —Pensaba que la esperanza era para tontos, pero tal vez si no esperas demasiado, y solo esperas una cosa, podría llegar a pasar— no había esperado nada y ahora sentía tenerlo todo. —Gracias por todo, Sakura— ya se lo había dicho, pero quería que ella lo tuviera presente.

—No es nada, somos amigas— minimizó Sakura, solo velando por su bien y no sintiendo que aquello mereciera un reconocimiento, —ahora pruébate esto— decidió con una sonrisa.

La Haruno se acercó rápidamente a su cama, tomando una pieza de ropa perfectamente doblada y que había comprado en la tienda junto con todo lo demás—o más bien, había dejado que Sasuke las comprara—, pero no para sí misma sino para Karin, quien aceptó con incredulidad y vacilación la prenda que Sakura le tendía, pero justo cuando iba a devolvérsela, la pelirosa insistió, señalando con la mirada la puerta del baño y sin contemplar protestar alguna. Con un nudo en la garganta a causa de la emoción, Karin esbozó una sonrisa mientras se dirigía al baño, desdoblando la prenda en el camino; en tanto y a solas, Sakura se observó delante del espejo, alisando la tela de su vestido, la verdad es que no se veía nada mal y comprendía porque Sasuke no había podido dejar de verla cuando había salido del probador en la tienda. A los pocos minutos, Karin emergió del baño, alisando la tela del kimono que vestía y que se parecía muchísimo al que Sakura se había probado anteriormente, con mangas hasta la altura de las muñecas, falda hasta las rodillas y ceñido a su cuerpo por un fajín bajo el busto, solo que era de color lila muy suave—casi blanco, salvo el contorno del cuello, escote, mangas y el fajín de color negro azulado—, estampado por lilas y rosas azules. Con andar igualmente incierto, alentada por Sakura, Karin se acercó al espejo, sorprendiéndose ante su propio reflejo, concluyendo que se veía muy bien, pero no por la ropa, sino por el brilló en sus ojos y que la hizo sonreír.

—La ropa te luce bien, pero la esperanza se ve mucho mejor— analizó la pelirosa desde su lugar, admirando el brillo que veía en los ojos de su amiga.

Lo decía no solo porque había elegido especialmente aquel kimono para Karin, queriendo obsequiarle algo especial y que pudiera atesorar, sino porque si ella misma sonreía y veía sus ojos resplandecer ante los sencillos actos o muestras de afecto de parte de Sasuke, podía hacerse una idea de la emoción—contenida—que la Uzumaki estaba sintiendo en ese momento, sonriendo a su reflejo en el espejo, como si apenas y conociera a la persona que tenía delante, o como si quisiera creer que era a ella misma a quien veía en el espejo. Karin sintió las lágrimas en los ojos, jamás había tenido nada tan hermosa y valioso, acariciando la tela del kimono con sus manos y esbozando una sonrisa que lentamente se convirtió en una expresión rota, al borde de las lágrimas, no por tristeza sino por causa de la emoción, ¿cómo es que su mundo entero podía cambiar únicamente por obra de una persona? Pero no cualquier persona, se trataba de Sakura, que siempre tenía una sonrisa y palabras amables, leyéndole el pensamiento y teniendo muchísimo en común con ella, dándole una nueva vida desde que se habían conocido. Comprendiendo el sentir de Karin, Sakura se levantó de la cama y aproximo a su amiga, avanzando hasta situarse de pie tras ella y sujetándola de los hombros, sonriendo al observar su reflejo junto al de Karin, que reemplazo su expresión sobrecogida y emocional por una deslumbrante sonrisa.

La vida podía ser maravillosa, y había que aprender a disfrutarla.


Los acontecimientos transcurrieron amenamente durante el día posterior a los exámenes Chunin, todos tenían mucho en que pensar en solitario, descansar y relajarse, o personas a las que ver en el caso de Naruto que aprovecho su tiempo libre con Hinata, Sakura socializando con Karin, y Sasuke por otro lado escribió una carta a su hermano informándole de cómo había resultado todo, así como de la presencia de Orochimaru, solo por si acaso; en vista de la inminente invasión de las fuerzas de este a Konoha, toda precaución era poca. Fue una sorpresa que, tras haber descansado lo suficiente, durante la mañana de su segundo día libre el Equipo 7 hubiera sido convocado por el Tercer Hokage a su despacho; Kakashi podía entender que lo hubiera llamado a él, quizás quería preguntarle algo o darle algún consejo de Sensei a Sensei, pero cuando a la reunión también fueron anexados sus alumnos no supo cómo interpretar el motivo tras la reunión, ¿sus alumnos habían hecho algo malo?, ¿Naruto había hecho de las suyas y realizado otra broma? El Hatake esperaba que no, por lo que tras interrogar brevemente a sus alumnos—en caso de que ellos supieran algo que él no— llamó a la puerta de la oficina del Tercer Hokage, y tras recibir como respuesta un audible adelante, abrió la puerta para permitir que sus alumnos ingresaran primero y él tras ellos, cerrando la puerta tras de sí, inclinando la cabeza con respeto.

—¿Quería vernos, Lord Hokage?— consultó Kakashi para estar seguro, acercándose al escritorio del Hokage junto con sus alumnos.

—Sí, Kakashi— asintió Hiruzen, pasando su mirada por cada uno de los jóvenes Genin, —quería felicitar a tus alumnos por su desempeño en los exámenes Chunin, dejaron sin habla a todos, algo que no sucedía desde hace muchos años— celebró, reconociendo el mérito tras la exhibición de cada uno.

—No fue nada— rió Naruto ligeramente avergonzado, frotándose la nuca en un gesto nervioso.

—No, sí que lo fue— insistió en reconocer el Hokage, orgulloso de los tres Genin. —Quería felicitarte por llegar tan lejos, Naruto, y advertirte que no bajes la guardia— acotó seriamente, —con quien pelearas en la etapa final es nada menos que el prodigio de los Hyuga, y no conseguirás ganarle sin una buena estrategia, así que tenlo presente— toda precaución podría ser poca ante semejante rival.

—Lo haré— agradeció el Uzumaki, serio por primera vez y bajando la cabeza con respeto.

—En cuanto a ti, Sasuke, no hay mucho que pueda decirte, tus capacidades y habilidades quedaron demostradas durante tu combate— señaló Hiruzen, no teniendo nada que recriminar o plantear al Uchiha, —pero a quien enfrentaras será uno de los campeones de la aldea de la Arena, por lo que también quisiera recomendarte cautela, prudencia y sobretodo una buena estrategia— Sasuke asintió en respuesta, agradeciendo el consejo. —Y en cuanto a ti, Sakura, quisiera preguntarte algo— desvió la mirada hacia la Kunoichi del equipo. —Te contuviste en tu pelea, ¿no es cierto?— más bien afirmo, sorprendiendo a la pelirosa.

—¿Cómo lo supo, señor?— Sakura había creído que nadie se daría cuenta, su Sensei no lo había hecho.

—Hacía muchos años que no veía la chispa que ahora veo en ti; potencial, fuerza, determinación y un perfecto control de chakra— enumeró el Tercer Hokage con una sonrisa cargada de admiración, —pero que escondes, ¿por qué razón?— si no se hubiera contenido, estaba seguro de que ella habría ganado.

—No quería lastimar a mi amiga en el combate— contestó la Haruno con sinceridad, —pero más que nada, no peleaba para ganar sino para demostrarme algo a mí misma— y para ello no necesitaba ganar ningún combate, solo pelear con el corazón.

Si realmente hubiera querido ganar habría peleado sin contenerse, como cuando entrenaba con Sasuke y ninguno de los dos cedía hasta que el otro cayera, pero como peleaba con Ino a quien amaba como una hermana y no tenía motivos para emplear toda su fuerza—no queriendo ser un mono de exhibición ni una rareza que contemplar—, por ello se había contenido, pero la sorprendía que el Tercer Hokage se hubiera dado cuenta, hasta ahora la única persona en notarlo había sido Sasuke y porque la conocía mejor que nadie. Los exámenes Chunin eran evaluaciones que tenían como propósito medir los progresos, fuerza, inteligencia, compromiso y habilidades de un Shinobi para saber si podía ser promovido al rango de Chunin al momento de someterse a la misma o si debía continuar mejorando, pero existían ocasiones en que los Shinobi podían evitar estas pruebas y ser promovidos, y esta vez Hiruzen deseaba dar una oportunidad a la alumna de Kakashi con su rostro delicado y ojos esmeralda, así como complexión frágil, en esencia nada tan impresionante en apariencia, pero su forma de moverse y el brillo en sus miradas durante su batalla en los exámenes Chunin había provocado un episodio de profunda nostalgia en el Tercer Hokage; recordaba a su alumna Tsunade al ver a esa chica, y como ella sospechaba que podía ser igualmente considerada que Naruto y Sasuke, merecía serlo.

—¿Escuchaste, Kakashi? Ese es el principio por el que todo Shinobi vive, no sus ambiciones personales, sino sus convicciones— Hiruzen volvió la mirada hacia el Hatake, que sonrió bajo su máscara. —Te felicito, has forjado alumnos excepcionales, y por ello decidí permitir que Sakura sea parte de los Exámenes Chunin, pero de manera diferente— la Haruno jadeó con sorpresa, cubriéndose tardíamente los labios. —Hablare con Iruka y otros Jonin, para que durante el periodo de entrenamiento de tus compañeros, midan tus capacidades y podamos llegar a la resolución de si esta ante nosotros una Genin, o una Chunin— prometió, obsequiando una sonrisa a la jovencita.

—Pero perdí, señor— Sakura no podía más con la sorpresa, le parecía imposible de creer. —¿Cómo puedo ser considerada si no tengo derecho a formar parte del resto del examen?— su empate con Ino debería haberle imposibilitado tal cosa.

—Porque me recuerdas mucho a mi antigua alumna, y creo que puedes llegar realmente lejos, si te lo permites— condicionó el Hokage, tomando en cuenta su opinión y si es que ella se negaba. —Cuando vemos un talento como el tuyo, y la voluntad para seguir adelante, las normas cambian, pequeña— en tiempos de paz los logros merecían ser reconocidos, y en ella veía un futuro prometedor.

—Claro que eso debe ser puesto a prueba, para saber si tal promoción es merecida— comentó una voz a espaldas del equipo 7, cuando la puerta de la oficina se abrió.

Tan pronto como escuchó aquella voz a su espalda, Sasuke sintió un escalofrió y sintió como toda la cólera y el odio que creía desaparecidos—tras la Cuarta Gran Guerra Shinobi—surgían dentro de su corazón, quemándole las venas, la garganta y la respiración, quería voltearse y cometer la peor de las locuras, pero al mismo tiempo también se sintió inmensamente frágil, tambaleante y como si no pudiera mantenerse en pie, lo que Sakura notó, alargando una de sus manos para entrelazarla con la suya, brindándole un sosiego infinito, alejándolo de todo ese odio que no quería rememorar con la luz de su inocencia. Con ese actuar arrogante que tanto lo caracterizaba, Danzo Shimura ingresó en la habitación, apoyándose en su bastón para caminar, con su cabello oscuro y su ojo derecho vendado, con una cicatriz en forma de X en el mentón, vistiendo una camisa blanca con una túnica marrón sobre la parte superior de la misma y que le llegaba hasta los pies. Si Sasuke odiaba a Danzo, el sentir de Sakura no era muy diferente a pesar de que se mantuviera inalterable en el exterior; desde antes de la Cuarta Gran Guerra, Sakura había descubierto que a quien Sasuke odiara, ella también, a quien Sasuke depreciara, ella también, y si Danzo era un veneno en su sangre y existencia, también lo era para ella que sintió a Sasuke estrechar fuertemente su mano contra la suya, necesitando de su presencia para no dejarse hundir.

—Danzo, ¿ocurre algo?— preguntó Hiruzen ante la presencia de su antiguo amigo.

—Quería tratar un asunto contigo, Hiruzen, pero creo que puede esperar— dispensó el Shimura, recorriendo con la mirada a los integrantes del Equipo 7.

—No, ya estábamos terminando— sosegó el Sarutobi con sinceridad. —En resumen, chicos, quería desearles suerte en su entrenamiento y en su desenvolvimiento en la fase final de los exámenes, mucha suerte— manifestó, sonriéndoles a los jóvenes.

—Y no olviden que siempre son observados, así como que su lealtad siempre ha de estar con la aldea, por encima de cualquier otra cosa— mencionó Danzo con voz pétrea.

Cada Shinobi tenía la responsabilidad de velar por los intereses de la aldea y el ineludible deber de ser una herramienta para el bien y la prosperidad de Konoha, ¿para que si no existiría un consejo que velara por todo lo demás y ayudase al Hokage en la administración de la aldea? Esa era la perspectiva de Danzo sobre cómo es que debía funcionar la aldea y que es lo que se esperaba a futuro de aquellos tres Genin; el Jinchuriki del Kyubi, una Kunoichi aparentemente prometedora y el último de los Uchiha, que era una amenaza pese a su juventud, Danzo no olvidaba eso. Sabiendo que Danzo se había presentado a su oficina porque deseaba tratar un asunto serio o hablarle de algo importante, Hiruzen despidió a Kakashi y su equipo, prometiendo cumplir su palabra y permitir a Sakura formar parte de los Exámenes Chunin—aunque de manera diferente—, y esperar con ansias el resultado de los combates de Sasuke y Naruto. Pero, ni aun cuando el Equipo 7 abandonó la oficina del Tercer Hokage, Sasuke no pudo tranquilizarse, todos los recuerdos que vivía tratando de olvidar afloraron en su mente y trataron de sacar lo peor de sí, mas luchó contra ellos, aferrándose a la mano de su esposa y que no soltó en ningún momento, temeroso de dejarse enceguecer por esas emociones que había enterrado como parte de su pasado hace tanto tiempo, y no quería volver a ser juguete de sus emociones…


Aunque nadie lo dijera, cuando el Equipo 7 abandonó la oficina del Hokage cerrando la puerta tras de sí, se creó una tensión muy peculiar en el ambiente, Naruto sabía el motivo pero guardó silencio porque no era sensato decirlo delante de Kakashi Sensei, él no lo entendería ni querían involucrarlo en todo lo que estaba sucediendo. De pie al lado de su esposo y estrechando su mano contra la suya, Sakura se negó a soltar a Sasuke, se negó a abandonarlo, él no recurriría a la ayuda de nadie porque nadie lo conocía lo suficiente, y temía que lo conocieran, solo ella conocía a esa criatura de espontaneidad descuidada que tanto amaba, un niño que necesitaba de toda su protección y amor, y ella siempre estaría ahí para él. Kakashi no sentía respeto o aprecio por Danzo Shimura, de hecho sentía un escalofrió al estar en la misma habitación, el mismo sentimiento que tenía un ratón delante de una serpiente, pero se dio cuenta sin necesidad de palabras que algo molestaba a Sasuke y eso tenía que ver con el líder de ANBU, y tenía que distraerlo de aquello, porque sabía cuánto mal podía hacer a alguien no ver más allá de la oscuridad; pero, volviendo al punto importante, la noticia del Tercer Hokage lo había sorprendido a más no poder, no había tenido idea de que Sakura había perdido a propósito, y aún menos que el Hokage la consideraría de igual forma para ser evaluada y quizás ascendida a Chunin.

—Chicos, antes de que se vayan quería hablar de algo con ustedes— acotó el Hatake, sabiendo que sus alumnos querrían irse. —Para la tercera ronda de los Exámenes Chunin, no me bastare yo solo para encargarme de ustedes tres— aclaró, ya que debería volcarse de tiempo completo a la labor de entrenarlos, y no podría con todos.

—¿De nosotros tres?— preguntó Naruto, no sabiendo bajo la tutela de quien entrenaría.

—Si, como dijo el Tercer Hokage, es posible que Sakura sea igualmente calificada que ambos— aclaró Kakashi, desviando la mirada hacia su alumna, —y en cuyo caso me encargare de su entrenamiento— la había descuidado, pero ya no más.

—Gracias, Sensei— asintió Sakura con una sonrisa, agradeciendo su preocupación y ayuda.

—Y de ti, Sasuke— informó el peligris, desviando su mirada hacia el Uchiha que asintió en respuesta, —creo que hay un jutsu muy eficiente que podría enseñarte, por lo que los necesito a ambos trabajando juntos en genjutsu y taijutsu, sé que son muy buenos en eso— el Uchiha y la Haruno intercambiaron una breve mirada ante su mención.

Hasta ahora, quizás por tener presente que Naruto era el Jinchuriki y Sasuke el heredero del linaje de los Uchiha, Kakashi había centrado gran parte de su atención en ellos, se esperaba que llegaran muy lejos, y en el proceso sabía que había dejado un poco de lado a Sakura cuyas capacidades en ocasiones pasaban inadvertidas, salvo por su excepcional inteligencia y que dejaba a cualquiera atrás, pero ahora se daba cuenta de que había más que eso, había una gran fuerza que ella misma había ocultado, pero ya no tendría que hacerlo más. Aunque no hubiera vuelto a tocar el tema, Kakashi seguía preguntándose interiormente si es que Sasuke y Sakura compartían un sentimiento el uno por otro como él sospechaba o si por el contrario solo se estaba imaginando cosas y ambos solo eran buenos amigos y tenían un trabajo de equipo simplemente envidiable, pero pese a no estar seguro de aquello, Kakashi entendía que no podía separar a Sasuke y a Sakura, eran maravillosamente perfectos juntos si de entrenar o pelear se trataba; él en genjutsu y ella en taijutsu, eran una combinación imbatible pese a su juventud—lo había visto durante la misión a la Tierra de las Olas—y solo mejorarían exponencialmente si los mantenía juntos y entrenando bajo su tutela. Pero, en consecuencia no podría entrenar a Naruto aunque quisiera, más sabia de la persona perfecta para ocuparse de él, como había hecho con su padre.

—En cuanto a ti, Naruto, un ninja muy eficiente se encargara de entrenarte— informó Kakashi finalmente, habiendo pensado en ello de antemano.

—¿Quién?— preguntó el Uzumaki con entusiasmo, ante lo que su Sensei alzó su mano derecha en que sostenía su infaltable novela. —¿Haciéndolo en el Paraíso?— no supo cómo interpretar aquello del todo.

—Aquí está la dirección— aclaró el Hatake, abriendo su novela y tendiéndole un pequeño papel con la dirección escrita. —Ahora, yo me retiro, adiós—se despidió educadamente.

Sonriendo bajo su máscara, Kakashi dio la espalda a sus alumnos y procedió a retirarse, riendo por lo bajo al abrir su amado libro y deleitarse con su contenido, el único momento libre del día en que podía relajarse. Los tres integrantes del Equipo 7 permanecieron en aquel pasillo, a metros de la oficina del Tercer Hokage, hasta que finalmente y sin romper con el silencio, ni soltar la mano de su esposa, Sasuke se dirigió hacia la salida, no importándole si Naruto los seguía o no, ¿por qué debería importarle? Se sentía enojado, furioso, pero también demasiado vulnerable, una sensación que aborrecía con el alma…por causa de Danzo había pasado de ser un pequeño rayo de sol sin ninguna preocupación, que si bien no lo había tenido todo, si lo había perdido por su causa; no más sonrisas al irse a dormir, no más besos de las buenas noche de su madre, no más ver a su padre en las mañanas ni entrenar con su hermano mayor, su vida se había convertido en un infierno durante más de una década, se había convertido en un pozo de odio y desprecio, incapaz de ver más allá hasta que tanto Naruto como Sakura lograron hacerlo reaccionar, y solo Sakura podía entenderlo y devolverlo a la realidad que tenía en el presente, solo ella podía calmar su corazón. Siguiendo los pasos de su amigo, Naruto no perdió detalle en la forma en que el Uchiha sostenía la mano de Sakura; jamás lo había visto así.

—Sasuke— llamó el Uzumaki, haciendo que su amigo se detuviera y volviera la mirada por sobre su hombro. —No le prestes atención a Danzo, pronto lidiaremos con él y los ancianos— prometió, preocupado por la estabilidad emocional de su mejor amigo.

—¿Tú me dirás lo que tengo que hacer?— cuestionó el Uchiha con furia, no queriendo oír sus palabras de consuelo.

—Yo solo…— intentó hablar Naruto, pero el Uchiha alzó una mano para silenciarlo en el acto.

—Esas ratas crecieron tanto por culpa de débiles como tú— culpó Sasuke, teniendo delante el objeto de sus críticas, —si los hubieran detenido en un comienzo, no habríamos llegado hasta este punto— por esos malditos es que se había pasado una década separado de su esposa y de su hija, y eso nunca lo olvidaría.

Si Konoha realmente fuera un lugar donde la justicia se cumplía con quienes eran culpables, Danzo habría sido descubierto y expuesto como el verdadero responsable de la masacre Uchiha, él habría podido regresar a la aldea y no creer que sus culpas habían ensuciado a cada Shinobi y al corazón de la aldea en sí, pero nada de eso había ocurrido, Danzo jamás había pagado tan siquiera un ápice de todo el mal que había causado; Sasuke había sido encerrado en una celda como un criminal, no por la fuerza porque había querido pagar por sus propios errores, pero el cobarde de Danzo había muerto sin pagar sus culpas, al menos él lo había matado por su propia mano, de otro modo ahora enloquecería ante la rabia que sentía. Sasuke admiraba el compromiso de Naruto y su deseo de que cada Shinobi fuera un instrumento de cooperación para con Konoha, pero no estaba de acuerdo con el sistema, por eso prefería estar lejos, los malditos ancianos lo odiaban y a su familia, y solo por la memoria de su hermano, por Sakura y Sarada es que protegía a Konoha, por nada más y eso no había cambiado ni lo haría jamás. Tragando saliva, Naruto sintió un escalofrió, recordó al Sasuke Uchiha que había tratado de persuadir para hacer que regresar a la aldea durante años, veía esa chispa en sus orbes ónix cargados de ira, pero afortunadamente fue solo un destello, ya que el Uchiha se retiró cuanto antes en compañía de su esposa.

Necesitaba estar solo, necesitaba tranquilizarse.


Como amigo, Naruto habría deseado insistir y seguir a Sasuke para que lo que sea que estuviera sintiendo no fuera algo que se callara o con lo que lidiara solo, pero sugerir lo contrario sería como decirle a Sasuke que cambiara completamente quien era y no podía pedirle eso a su mejor amigo, por lo que manteniéndose al margen al no saber con qué estaba lidiando realmente el Uchiha, Naruto dejó todo en manos de Sakura que tenía un poder sobre el ultimo Uchiha que nadie podía alcanzar siquiera a dimensionar, él había dudado de ello en el pasado y no lo volvería a hacer. Naruto extrañaba a su esposa, no había visto a Hinata en todo el día y sabía que probablemente no la vería durante esa semana ya que Neji querría hablar con ella, al igual que su padre, pero tenía esperanzas de que el tiempo que debieran pasar separados no fuera demasiado. La dirección escrita en el papel que Kakashi Sensei le había entregado llevó al Uzumaki a una fuente de aguas termales, y ante cuya entrada se detuvo, corroborando que la dirección escrita fuera la correcta, y era así, ¿era una mala broma?, ¿a quién se supone que esperara? Tratando de ser optimista y mantener su buen humor, el Uzumaki se encogió de hombros, ahora que se encontraba ahí, no le haría nada de mal tomar un relajante baño y olvidarse de las preocupaciones.

Si vienes a este sitio, lo sabrás— Naruto leyó en voz alta la inscripción en el papel que Kakashi Sensei le había entrenado. —Espero no tener que esperar mucho...— mentó para sí, pensando en tomar un baño para relajarse, —ay, podría estar con Hinata ahora mismo— desearía estar con ella, solo entonces aprovecharía su tiempo.

Dejando libre un suspiro, Naruto cruzó la entrada, sin encontrar nadie en la recepción pero eligiendo esperar, observando el lugar con la mirada y entrecerrando los ojos al darse cuenta de que en la entrada al área destinada a las chicas, se encontraba un sujeto espiando y que él reconoció en el acto, sintiendo que se le paralizaba el corazón y una boba sonrisa se adueñaba de su rostro. Se trataba de un hombre alto y de largo cabello blanco, con marcas de color rojo en sus ojos y que se alargaba hasta la altura de su barbilla, vistiendo un atuendo color verde y sobre él una manta roja con dos círculos amarillos y sandalias color rojo, llevando la Banda Ninja del Monte Myōboku en su frente y un voluminoso pergamino en su espalda; el hombre se mantenía ajeno a la presencia de Naruto, sonriendo para sí mientras espiaba a las bellas señoritas en los baños, por su laboriosa investigación para sus libros. En un arrebato de nostalgia, Naruto pensó en llorar, pero pronto negó frenéticamente para reaccionar, si lo hiciera desvalorizaría el final de que querido maestro y que quizás pudiera cambiar aunque fuera solo en esta realidad, esbozando una sonrisa cargada de entusiasmo en su lugar; ahora comprendía que Kakashi Sensei había planeado todo y que estaba viendo a su nuevo Sensei, durante lo que durasen los Exámenes Chunin.

—¡Oye, tu!— gritó el Uzumaki, haciendo que el Sannin voltease a verlo. —No sé quién eres, pero mi camino ninja me dice que no puedo permitir que espíes en el baño de chicas— dicho esto y con una actitud perfectamente teatral, se lanzó hacia el peliblanco, que sin esfuerzo lo inmovilizó sujetándole el brazo tras la espalda. —Ay, duele, duele— se quejó, removiéndose con evidente incomodidad.

—Estate quieto, muchachito— Jiraiya no soltó al chico, hasta que ambos se alejaron de los baños donde se encontraban las chicas, que eran motivo de su investigación, —¿qué pasa si me descubren por tu culpa?— regaño con voz seria.

—¿Qué hacías, gran pervertido?— increpó Naruto, cruzando los brazos sobre su pecho y observándolo con falsa desconfianza.

—¿Qué hacía?— el peliblanco contuvo una sonrisa ante la ingenuidad de aquel chico. —Una investigación muy importante, y tú interfieres con ello— informó con gran profesionalismo o eso dio a entender.

—¿Investigación?— cuestionó el rubio, sin creerle en lo absoluto ya que no le gustaban sus novelas.

—Sí, soy un escritor y estoy trabajando en mi nueva novela; esta— el Sannin extrajo de sus ropas una edición de su conocida novela.

—¡Eso es Haciéndolo en el Paraíso!— reconoció Naruto con falsa sorpresa, siguiéndole le corriente. —¿Eso significa que tú, pervertido, serás mi Sensei?—decir que estaba feliz sería un eufemismo.

—Oye, ya deja de llamarme pervertido— protestó Jiraiya, no sintiéndose cómodo con aquel título. —No me agrada la gente que no tiene educación para pedir un favor— encima de todo que Kakashi se lo había pedido personalmente. —Yo soy un sabio de la montaña de los espíritus de las ranas, también conocido como el ermitaño rana; Jiraiya— se presentó con portento, recuperando su dignidad ante el apodo del rubio. —¿Tu nombre, chico?— preguntó, ya que era signo de educación dar su nombre.

—Naruto Uzumaki— contestó el rubio con una de sus características sonrisas.

Pensando en la última etapa de los Exámenes Chunin, en permanecer en el pasado—experiencia que tanto Hinata como él estaban disfrutando, casi considerándolo en sí mismo una segunda luna de miel—, Naruto había tenido la mente ocupada, y se había imaginado tantos escenarios y maneras en que volvería a ver a su maestro y casi padre, pero ninguno de ellos superaba a la realidad misma, tanto que a Naruto realmente se le dificulto creer que lo que estaba viviendo fuera real y que a quien tuviera delante no fuera una ilusión sino algo tangible, la realidad. Sonriendo ligeramente al observar al chico que tenía delante, Jiraiya recordó a su fallecido discípulo y mayor orgullo; Minato, un Shinobi como no había existido otro, ¿su hijo estaría a la altura de su legado? Todos aquellos que habían vivido al mismo tiempo que el Cuarto Hokage eran conscientes de quien era realmente Naruto Uzumaki, Jiraiya solo se lamentaba de no haber podido hacerse cargo del muchacho en el pasado, pero desde ahora lo tomaría bajo su protección...


Conociendo a Sasuke y el hecho de que tras su encuentro con Danzo no podía sino estar hirviendo de furia, Sakura le sugirió que provecharan el día para entrenar, dirigiéndose al campo que utilizaban como el Equipo 7 cuando no estaban de misión, pero al llegar allí ambos se sentaron en un claro, con la espalda apoyada en el tronco de un árbol; a veces a Sakura le sorprendía lo mucho que Sasuke había cambiado, en su juventud habría estallado en cólera, se habría dejado cegar por el rencor y el resentimiento, por el odio, pero ahora estaba apesadumbrado y pensativo, con las manos cruzadas a la altura de su mentón, y la mirada desenfocada, pensando en Kami sabe que, y ella solo deseaba poder ayudarlo y sosegar su mente, quería que hallara la paz. Sasuke había dejado de ser un adolescente hace mucho tiempo, y el tiempo le había permitido aprender y reconocer cuanto de sus acciones pasadas habían sido errores y por ello no se negó a que Sakura estuviera a su lado, no podía excluirla o alejarla de sus problemas pues para ella eran propios, no podía alejarla de si porque entonces se desesperaría de verdad, ni podía decirle que aquello no era su asunto. Antes de que sucediera esto del viaje al pasado, había cometido el error de alejarla y la había ofendido, había menospreciado a la persona más importante de su vida y nunca volvería a cometer semejante error, porque no podía vivir sin ella.

—Comparto tu parecer sobre Danzo y lo sabes— habló Sakura finalmente, rompiendo con el silencio, —pero piensa en ti mismo, Sasuke, no permitas que esto te moleste— no quería que ese anciano sacara lo peor de su esposo.

—No puedo evitarlo, cuando pienso en Danzo mi juicio se nubla por completo, no puedo controlarme y me cuesta calmarme— gruñó Sasuke con frustración, enterrando su rostro entre sus manos.

—Lo sé, sé que tu dolor y odio contra él es muy grande, sé que sufres demasiado— era fácil para la Haruno comprender el corazón de su esposo, su amor le permitía entender sus sentimientos, —pero no quiero verte así, Sasuke, si tu sufres; yo también, si tu odias; yo también, somos uno, no lo olvides— desde que se habían casado, sus vidas eran una sola.

—¿Cómo podría olvidarlo?— el Uchiha alzó la mirada, volviéndose hacia ella para volverla el centro de su atención.

Con sumo cuidado, Sasuke alzó sus manos para acunar el rostro de Sakura, sin apartar sus orbes ónix de aquellos pozos esmeralda sin par y que lo tenían embelesado, ¿cómo alguna vez había pensado que podía vivir sin contemplar esos ojos, sin besar esos labios, sin sentir esa piel sedosa como la seda o aquellos cabellos perfumados como las flores de cerezo? El odio había sido un eje primordial en su vida en el pasado, no había sabido que hacer sin ese sentimiento…hasta que había recordado la constante presencia de Sakura en su vida, siempre presente, invaluable, incondicional e incorrupta, entonces se había percatado de que todo cuanto deseaba era un futuro completamente nuevo y en que solo ella gobernara su vida, y ahora solo ella le importaba, respirar el mismo aire y compartir el mismo tiempo en que durasen sus vidas, nada más. Aunque aquella mirada ónix recorriera cada parte de su alma, haciéndola sentir expuesta de formas que no alcanzaban a ser descritas y que la harían enrojecer de vergüenza, Sakura no apartó su mirada de la de Sasuke, esbozando una ligera sonrisa, en el pasado ella había creído ser insuficiente para hacer que Sasuke reaccionara y se alejara del odio, pero ahora y sin necesidad de palabras Sasuke le hacía saber que era más que irreemplazable en su vida, que eran uno solo y que sus sentimientos eran los propios, ¿es que podía encontrarse más enamorada?

—Es cierto, tengo muchas cosas en la mente, mucho por hacer, mucho en que pensar— reconoció Sasuke con la seriedad que lo caracterizaba, —pero todas mis metas, todos mis objetivos son superfluos porque tu estas en primer lugar, y siempre lo estarás— ella era única e irremplazable en su vida, más importante que nada.

Una vez había despreciado los sentimientos que Sakura tenía por él, creyendo que no se merecía ni podía optar por la felicidad, le había tomado años aceptar que anhelaba la felicidad que Sakura le ofrecía y más, anhelaba amarla como ella lo amaba a él, pero había tenido que abandonar el odio y tomarse el tiempo de explorar su propio corazón para darse cuenta de que no podía vivir sino la tenía a ella; tenía una familia en el presente, pero estaba seguro que si Sakura no estaba en su vida, ya nada tenía sentido, más le consolaría morir junto con ella que vivir sin su compañía, y no quería que ella lo dudara. Cerrando los ojos, Sakura dejo libre un suspiro de calma y gozo cuando Sasuke acercó su rostro al suyo y la beso en la frente, ante lo que ella lo abrazó con todas sus fuerzas, plena al estar a su lado. Oculto tras uno de los árboles del campo de entrenamiento, pasando perfectamente inadvertido mientras leía su infaltable novela, Kakashi asintió en silencio para sí, complacido y sorprendido; complacido porque su presentimiento había probado ser correcto, Sasuke sentía algo por Sakura y ella por él, y sorprendido porque durante todo este tiempo había pensado que Sasuke tenía una venganza personal contra su hermano Itachi, que era un traidor y desertor de la aldea, pero por lo visto estaba equivocado, no es que fuera amigo de Danzo, es más, lo detestaba, ¿pero por qué Sasuke lo odiaba?

Sería interesante descubrir el motivo.


Intentando no dejarse abrumar por la oportunidad de tener a su maestro a su lado otra vez, y no hacer comentarios impropios—tocando algún tema del futuro y que luego no sabría cómo explicar, además de que tendría repercusiones muy serias—, Naruto se puso a la disposición del Sannin, entusiasmado como nunca en mucho tiempo ante la idea de entrenar juntos, preguntándose si podría tener ocasión de aprender una nueva técnica o jutsu durante su estadía en el pasado. Aunque no era un campo de entrenamiento en sí, porque era más pequeño que uno, Naruto guio al Sabio Pervertido entre la espesura del bosque hasta un claro lo suficientemente grande donde pudieran hablar a solas, debatir, discutir, pelear o entrenar de la forma que fuera precisa, si Naruto no recordaba mal, para la técnica que el Sabio Pervertido iba a enseñarle en cualquier caso no necesitarían demasiado espacio. Aunque se mantuviera indiferente en el exterior, Jiraiya se sorprendió por el gran parecido que tenía Naruto con sus padres; con Minato en mucho del sentido físico, realmente eran idénticos al igual que en su voluntad, pero en el carácter y entusiasmo…era el vivo retrato de Kushina y, mientras lo observaba en silencio, Jiraiya estaba convencido de que ambos estarían profundamente orgullosos si lo vieran, o si pudieran manifestarlo en voz alta, porque quería creer que lo veían donde sea que estuvieran.

—Antes de comenzar, chico, hay algo que tienes que entender— habló Jiraiya finalmente, cuando ambos se detuvieron en aquel claro. —Tú tienes dos tipos de chakra— señaló para que el Uzumaki tomara conciencia antes de comenzar.

—¿Dos tipos?— preguntó Naruto, sabiendo aquello pero siguiéndole la corriente.

—Así es— asintió el Sannin con una ligera sonrisa, —¿alguna vez has sentido algún chakra especial en tu interior?— preguntó, deseando saber cuánta conciencia tenía el pequeño rubio de la existencia del Zorro de las Nueve Colas en su interior.

—Sí, ha habido ocasiones en que mi chakra es efusivo y me ha dado una gran cantidad de poder, aunque por poco tiempo— contestó el Uzumaki, ya que no había recurrido en demasía al chara de Kurama por causa del sello que este estaba rompiendo de forma gradual, solo que nadie lo sabía.

—Bien, porque la técnica que voy a enseñarte no puede usarse con una cantidad corriente de chakra, así que primero tendrás que ser capaz de sacar ese chakra dormido en tu interior— advirtió el peliblanco para tenerlo sobre aviso.

El chakra de un Biju era algo que estaba completamente fuera de la escala medible si de Chakra se refería; un Shinobi soportaba hasta cierto límite dependiendo sus antecedentes familiares, sus clan o linaje, y su propio cuerpo jugaba un factor fundamental, por ello es que los Shinobi se entrenaban en aumentar sus reservas de Chakra durante años, pero era un proceso lento, gradual y difícil, Jiraiya solo conocía a una mujer capaz de ello y no la veía desde hace muchos años. Naruto sin embargo contaba con una oportunidad o beneficio sin precedentes; cuando el Cuarto Hokage—su padre—había sellado al Zorro de Nueve Colas en su interior, había aumentado exponencialmente sus reservas de chakra, ya que el sello ligaba íntimamente su sistema al propio Zorro de las Nueve Colas. Día con día, Naruto le preguntaba a Kurama cuanto faltaba para que el selló que los separaba se rompiera; en la actualidad se habían acostumbrado tanto a pelear como uno solo y tener reservas de chakra compartidas, que el selló generaba una sensación extraña y no precisamente cómoda, pero el proceso tomaría mucho más tiempo, sin embargo Naruto y Kurama ya no eran dos seres separados compartiendo el mismo cuerpo, tenían un estrecho vínculo de unión en que habían pasado del odio al respeto y la amistad, Naruto sabía que podía recurrir al chakra de Kurama…siempre que este no estuviera de mal humor.

—¿Y cómo sabe que esa cantidad de chakra reposa dentro de mí?— interrogó Naruto, conociendo la respuesta pero queriendo escucharla de él.

—Porque ese es el chakra del zorro, y cuando puedas aprender a usarlo, podrás hacer toneladas de jutsus— reveló Jiraiya muy seriamente. —El ninjutsu que yo te enseñare, fue uno de los que el Cuarto Hokage dejó atrás— si Minato lo había aprendido rápido, estaba seguro de que este chico también podría, eso y sobrevivir a su entrenamiento.

—¿El Cuarto Hokage?— repitió el Uzumaki, sabiendo que hablaba de su padre.

—Primero, debes reunir tu propio chakra en tu mano y concentrarlo— indicó el Sannin, sin desviarse del tema. —Con el chakra del zorro, tu cuerpo será capaz de memorizarlo— teóricamente, debería lograrlo incluso antes de lo que le había tomado a Minato.

Entusiasmado con esa sola idea, predisponiéndose a no ser tan lento en realizar exitosamente el Rasengan—que mal que mal era su técnica insignia—para quizás aprender otros Jutsus, Naruto se abstuvo de brincar o reír de la emoción, manteniéndose tranquilo en su lugar y asintiendo ante las palabras del Sabio Pervertido, solo queriendo escucharlo y volver a pasar tanto tiempo con él como le fuera posible. Hablando tanto objetivamente como desde la perspectiva de los sentimientos, Jiraiya quería creer que si Minato pudiera regresar o decirle algo, ese algo seria que protegiera a su hijo, que velara porque se convirtiera en un Shinobi respetable y que sobreviviera a lo que vendría, porque llevar un Biju era en sí misma una carga casi insoportable, Kushina lo había vivido en su momento, pero desde ahora Jiraiya se prometía no dejar solo a Naruto; por decisión del Tercer Hokage y sus aborrecibles consejeros había tenido que mantenerse alejado de Naruto durante todos esos años pese a ser su padrino—por deseo de Minato y Kushina antes de que naciera, siempre lo recordaba—, pero ya no más; se encargaría de proteger a Naruto...


PD: Saludos mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, como siempre agradeciendo su apoyo y deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 las próximas actualizaciones serán "Kóraka: La Sombra del Cuervo", nuevamente la "La Reina Olvidada" y "Reina de los Vampiros" lo prometo :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre, disculpándome por tardar en actualizar), a mi hermosa Ali-chan1996 (adorando sus hermosos comentarios y dedicándole esta y todas mis demás historias por su amabilidad), a Guest (a quien dedico este fic de todo corazón por ser quien aprobó la historia en primer lugar) a abrilfrijo03gma (agradeciendo su aprobación y dedicándole esta historia), IxSpaceCadetxl (dedicándole esta historia como siempre y esperando que cada nueva actualización sea de su agrado), mei24 (agradeciendo que la historia sea de su agrado y dedicándole esta historia), a manu (prometiendo realizar fics o capítulos así más adelante, no tengas duda), a lari5 (disculpándome por tardar tanto en actualizar), a Nina Lee (agradeciendo su apoyo, y esperando que este nuevo capitulo sea de su agrado), a carlos29 (agradeciendo su amabilidad y dedicándole este capitulo), thaliacdr324 (esperando que la actualización sea de su agrado), Rouss (dedicándole este capitulo por su amabilidad), a Lucy.H2 (agradeciendo que el Sasuke que representó sea de su entero agrado), y a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Conflicto Emocional & Reencuentros: No puedo decir de donde vino la idea de permitir que Sakura forme parte de los exámenes Chunin, a su manera, porque no se como se me ocurrió, solo que sentí que debía hacerlo y aquí tienen el resultado; como señale en capítulos anteriores, Sakura perdió voluntariamente ante Ino, limitándose, algo que el Tercer Hokage notó y por lo que planea dar a Sakura la oportunidad de ascender a Chunin si sus capacidades son evaluadas, aunque no de forma convencional. Por otro lado esta el breve encuentro entre Sasuke y Danzo, que llevaba planeando desde el inicio del fic, para dejar claro que el Sasuke que recordábamos ya no existe, ya que ahora tiene un presente por el que luchar, aferrándose a su esposa para no hundirse en la oscuridad otra vez. Al principio este capitulo no iba a contener ninguna escena entre Sakura y Karin, pero decidí desarrollar mucho su vinculo y como habría sido su amistad si se hubieran conocido antes de los eventos de Shippuden. Por otro lado, para las escenas entre Naruto y Jiraiya me inspire en los capítulos originales de Naruto, pero también en la obra "Naruto Live Stage" y que adapta de manera increíble el contenido original del manga, aportando ciertos sentimientos que espero hayan calado en quien haya disfrutado del capitulo, o quiera hacer una critica al respecto.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3