—Entonces... ¿Dónde está Fausto?—cuestionó Horo Horo mientras él y su equipo miraban a Yoh y a Ryuu haciendo lagartijas.

—Ya te dije... Que Anna dijo... Que quería… hablar con él—contestó el shaman de Izumo entre partes pues le costaba hablar sin detenerse. ¿Cuántas lagartijas llevaba? No sabía, la cuenta fue olvidada pero si se detenía sabía que sufriría después las consecuencias… Un error que nunca podría permitirse cometer sería el de subestimar a Anna.

— ¿Hablar? ¿Y hablar de que pue'?— interrogó Chocolove inclinando una ceja dejando ver su curiosidad, después de todo hasta a Ryuu le sonaba extraño eso. ¿Por qué Anna hablaría únicamente con Fausto? Si bien eran asuntos del torneo entonces debería tratarlos con todo el equipo. Y aún más, para ella esos temas tenían como centro a Yoh, entonces ¿Por qué?

—Ella lo llamó porque...

—Yoh-sama, ya pueden tomar el descanso—avisó Tamao interrumpiéndolo mientras aparecía con dos toallas. Los dos que entrenaban la miraron como si fuese un ángel, totalmente agradecidos de aquellas palabras.

—Gracias—expresó Yoh cuando la menor le ofreció una de las toallas y sin más empezó a limpiarse el sudor, ella se limitó a asentir y a sonreír.

—Bien, entonces, Anna lo llamó porque…—presionó Tao Ren mientras se cruzaba de brazos y fruncía un poco el entrecejo.

—Ah… Ella se ha estado sintiendo mal, y dice que es innecesario ir al doctor y pagar una consulta cuando Fausto está en nuestro equipo y no nos cobrara nada— respondió sonriendo.

Todos menos Yoh y Tamao pusieron una expresión con los ojos entrecerrados.

—Vaya, así que era eso… Yo creí que era algo más serio—dijo Horokeu mientras suspiraba y se sentaba en el suelo con los brazos cruzados.

—Ña… También yo—se unió Chocolove cerrando ambos ojos.

—Aunque ¿no es extraño? Ella no es la clase de mujer que decae fácil ¿O sí?— intervino Ren enfocando sus dorados ojos en el Asakura, quien sin responder solo borró la sonrisa de su rostro y fijó los orbes en algún punto inexistente del suelo.

— ¿Doña Anna enferma? ¡No hay forma! —exclamó Ryuunosuke recuperando de repente toda su energía— ¡Sin duda mis cuidados le harán sentirse mejor!

Yoh se limitó a reír con su habitual despreocupación.

—Pero sin duda es preocupante ¿no es así? Anna-sama nunca mostró ningún síntoma específico, sin duda es fuerte. Nunca pareció enferma…—comentó la pelirrosa mientras miraba el cielo pensativa.

—Bueno, ella en realidad no está enferma. Solo se sentía un poco mal…

—A lo mejor y es que no estaba acostumbrada al ambiente—dijo Manta, quien estaba sentado también en el suelo.

—Qui…Quizás—Concordó Yoh empezando a reír de nuevo.

—Pero… ¿No es algo tarde como para resentir el cambio de ambiente?—comentó el único chino mientras levantaba una ceja. El castaño se tensó un poco y se rascó la mejilla izquierda.

—Bueno, tú sabes. Anna es…

—"Anna es…" ¿Qué?—una voz se escuchó a espaldas de todos. El tono molesto hizo que todos pasaran saliva y el único que se atrevió a girarse fue Yoh.

—A…Anna, bienvenida—saludó intentando sonreír.

—Anna-dono…—Amidamaru también se presentó saludando.

—"Anna es…" ¿Qué?—presionó la rubia mientras lo miraba con el entrecejo fruncido.

—Anna-san, Fausto. Bienvenidos—dijo el pequeño Manta mientras movía la mano y pasaba saliva intentando salvar a su amigo de una buena golpiza.

—Oh, han vuelto— se unió Horohoro mirándolos también.

— ¡Doña Anna, Bienvenida!

Anna suspiró y se dio media vuelta dispuesta a empezar a caminar hacia el lugar donde actualmente residían murmurando "Si me quedo aquí me dolerá más la cabeza".

—Entonces, ¿De qué estaba enferma la güerita? —cuestionó el mal comediante mirando al doctor de cabello rubio que seguía de pie. Fausto se limitó a mirarlo y después sonrió sin responder.

— ¿Fausto?

La sacerdotisa giró de nuevo su cuerpo y miró a todos con aparente fastidio.

—Solo fue una ligera intoxicación por comida—dijo al tiempo que enfocaba sus ojos inexpresivos en su futuro esposo.

Yoh mostró una sonrisa a medias y la miró también.

—Ya veo—se limitó a decir sin cambiar su expresión.

—Iré a descansar—avisó dando media vuelta una vez más y entonces suspiró—Fausto, Ryuu, Yoh. Regresen a entrenar—ordenó en tono imperativo empezando a mover sus pies con ligereza —, y ustedes deberían hacer lo mismo, dejen de meterse en asuntos ajenos—dijo refiriéndose al equipo de Len.

—Tch… Y pensar que me preocupé un poquito por esa grosera—se quejó el Ainu fingiendo indignación.

— ¡Doña Anna, cuando regrese me asegurare de prepararle algo delicioso!— exclamó Ryuu mientras agitaba la mano despidiéndose.

— ¡Asegúrese de descansar!—se despidió también Fausto mientras la miraba con una ligera sonrisa.

Yoh solo permaneció mirando la espalda de Anna que se alejaba más y más hasta que ya no pudo ser vista. Y entonces suspiró antes de cerrar los ojos.

—Pero ya, este chico sí que es un pésimo amante—comentó Chocolove mientras suspiraba.

— ¿Eh? ¿Hablas de mí?— cuestionó Horokeu sonrojándose ligeramente —Pero yo en realidad no…

— ¡Idiota!—lo silenció Ren propinándole un golpe con el palo de su lanza—Es obvio que habla de Yoh.

— ¿Yo?

— Si, bueno… Tu novia anda así, sintiéndose enfermita y todo, y tú aquí, como si nada pues…

El castaño mostró un disimulado rubor y miró al cielo antes de reír.

—Anna me golpearía si dejo de entrenar.

—Ella está realmente obsesionada con el entrenamiento—se quejó el peliazul mientras se sobaba la cabeza.

—La señorita Anna solo quiere que Yoh-sama se convierta en el rey—dijo Tamao mostrando una pequeña sonrisa—, es su forma de apoyarlo.

—Ella solo quiere lujos—contestó el Usui frunciendo los labios.

Yoh entreabrió la boca como si fuera a contestar, pero termino quedándose en silencio.

Lo sabía… Sabía el hecho de que ella no quería lujos, ni fama, ni el buen título. Ella había aceptado el compromiso antes de que él revelara su deseo de volverse el rey de los shamanes. Yoh sonrió guardándose esas palabras para él mismo y entonces se recostó mirando el cielo.

— ¿Yoh-dono?

—Estoy bien Amidamaru, solo me dieron ganas de ver las nubes.

— ¿Está preocupado por Anna-dono?—cuestionó el espíritu, a lo que el shaman negó con la cabeza.

—Anna está bien. Ella misma lo dijo.

—Pero Yoh-dono, quizás ella…

El Asakura se sonrojó levemente y entonces mostró una sonrisa para después decir "Shh".

— ¡Oye, tú, bueno para nada!—exclamó el chino mientras apuntaba su lanza a él — ¡Deja de estar en tu mundo ignorándonos!

El castaño miró a sus amigos y suspiró. En tan solo unos minutos ahora estaba Chocolove noqueado, Ryuu con los ojos en blanco y Horokeu sobre un charco de sangre. ¿Cómo rayos había pasado eso tan rápido?

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— ¿Cuántas veces me harás repetirlo?—dijo Anna mientras se encontraba en un sillón sentada intentando mirar televisión— ¡Ya estoy bien!

—Pero doña Anna… —insistió el hombre señalando un plato de sopa que estaba frente a ella—Esto le hará sentirse mejor.

La sacerdotisa suspiró y cerró los ojos.

—Ryuu… Si aprecias tu vida, te alejarás pacíficamente y me dejarás en paz.

El futuro esposo tomó el plato y sonrió mirando a su compañero de equipo.

—Yo me encargaré Ryuu, tú ve a descansar.

El mayor inclinó las cejas con decepción y le extendió una frazada a la itako.

—Entiendo, será mejor que me retire. Pero asegúrese de decirme si le dan ganas de comer algo—dijo y entonces se retiró dejando la manta a un costado de ella. Anna permaneció con los ojos cerrados y dejó salir otro suspiro.

— ¿Por qué tenías que decirle de mi falta de apetito?—se quejó abriendo los orbes y enfocándolos con rencor sobre su prometido, quien pasó saliva y rió tontamente.

—Se me salió…

La rubia miró una vez más el televisor con el rostro inexpresivo.

—Annita…

— ¿Qué quieres? No me comeré esa sopa. No tengo hambre—decretó sin mirarlo.

—Olvídate de la sopa. Yo… Anna… Tú…

—Dilo de una vez—ordenó mirándolo sin emoción alguna reflejada en sus inexpresivos ojos.

El shaman pasó saliva y dejó la sopa sobre la mesa de nuevo.

—Vas a decirme… ¿Vas a decirme lo que Fausto te dijo?

KU-Pyon: Ok, he estado echando el vago y no me apure en escribir Lo siento. Además he estado actualizando otros 2 proyectos aparte de este ;u; Las vacaciones son para aprovechar (?)

Pero en fin. Espero les haya gustado este capítulo n.n y Mary, ya había leído a esa chica :D gracias por hacerme recordarlo

En fin. MUCHAS GRACIAS POR LEER y nos leemos pronto ;D