Jadeos constantes se oían en el interior del bosque, respiraciones agitadas y sollozos de lamentos rebotaban contra el suave viento que soplaba y mecía las copas de los árboles.
— ¡Nosotras ya estamos muertas!—exclamó la pelinaranja del Hanagumi con lágrimas reunidas en sus ojos fantasmales. Ella y sus dos compañeras habían recorrido todo ese tramo hasta llegar hasta Hao, de quien esperaban recibir una respuesta a lo que deberían hacer a partir de ahora, después de haber sido asesinadas por Peyote.
—Eso es muy conveniente— musitó él shaman de cabellera castaña y larga mientras se mantenía dándoles la espalda, aun sujetando el brazo de Anna en aquel solitario lugar— mis niveles de Reiyoku están algo bajos— giró el rostro a donde ellas esbozando una sonrisa y poniendo una expresión que daba miedo—. Así que Hanagumi, voy a devorar sus almas.
Las lamentables almas de las tres chicas mostraron una cara de sorpresa ante aquella oración proferida del hombre al que tanto admiraban y hasta guardaban cariño. En ese momento la itako, que seguía siendo sujetada, forcejeó una vez más sin conseguir ser liberada, pero esta vez hizo un nuevo movimiento.
— ¡Deja de actuar como un niño mimado!— exclamó a modo de represa al tiempo que usaba su pierna para patear la entrepierna de Hao. Acto seguido, usó un hechizo que consiguió herir a Hao.
Su futuro cuñado solo fue capaz de abrir más los ojos mientras se percataba de que la había liberado de aquel agarre, cayendo luego al suelo. La itako no tardó en hacer que sus shikigamis la acompañaran.
—No actúes como un niño mimado…— repitió la frase usando un tono de voz áspero, y manteniendo el rostro bajo se colocó frente a los fantasmas de las difuntas Kanna, Mari y Matti logrando aturdirles aún más.
— ¿Hao…sama?
El Asakura se mantenía en el suelo, inmóvil. Anna estaba agotada y algo débil, incluso su respiración sonaba agitada y su cuerpo no paraba de sudar, pero la pelea aun no terminaba. No dejaría que Hao se fortaleciera con las almas de aquellas tres porque luego los problemas se incrementarían… Y como buena esposa debía hacer lo posible por facilitarle el camino a Yoh y proteger al pequeño hijo que crecía dentro de ella.
—A él no le importa ninguna de ustedes, y tampoco confía en nadie— pronunció la Kyoyama aun agitada y con el cansancio reflejado en sus ojos—. Por eso yo… Terminaré con su vida aquí y ahora.
—Ja… Ja Ja Ja Ja…
Desde el suelo el líder del Hoshigumi empezó a reír usando de a poco las manos para reincorporarse, cosa que consiguió de un salto, y continúo riendo estrepitosamente demostrando que el dolor había sido superado.
— Sí que puedo confiar— respondió con una de sus típicas expresiones un tanto sádicas acompañada de una ligera sonrisa—. Bueno, solo en ti… Anna.
—Humm… Estas de bastante buen humor a pesar de estar sangrando— contestó ella manteniendo la inexpresividad de su rostro agotado mientras internamente se cuestionaba la razón por la que su ataque no había surtido los efectos que esperaba.
—Tal como lo pensaba, eres la única capaz de hacerme tal daño— pronunció Hao manteniéndose a flote en el aire sosteniendo una sonrisa, como excitado, de conocer a una persona tan capaz como la prometida de su hermano menor—. Ahora deseo saber más sobre ti.
Y de esta forma los ataques se reanudaron iniciando un combate de nuevo, aunque bastó con un movimiento para que Hao destruyera a uno de los shikigamis que Anna controlaba cuando éste fue usado para proteger a las Hanagumi.
—No te he atacado, y creo que sabes el porqué, Anna…—musitó el shaman manteniendo una sonrisa, siempre divirtiéndose al pronunciar el nombre de aquella bella adolescente que deseaba tener a su lado— Es porque no quiero hacerte daño.
Y entonces hizo el uso de un oversoul tipo armadura, al que llamó con el nombre de Kurobina, una técnica que había visto por primera vez. Pronto el bosque se vio envuelto en las llamas del espíritu de fuego y los fantasmas resintieron la presión de aquel poder al igual que ella.
Era una situación peligrosa. ¿Cuánto más podría resistir?
Ella era fuerte, sin embargo parecía realmente perder toda oportunidad contra Asakura Hao. Pese a tener ese pensamiento ella se mantuvo de pie mirando con recelo a aquel sujeto, apretando la mandíbula y tratando de idear un plan que pudiera ser efectivo, mientras se esforzaba por mantenerse en pie ante aquella presión espiritual que el oversoul del contrario liberaba.
—Así que… ¿Ya has llegado a tu límite?—se burló mientras la miraba desde arriba—Quiero ver tu verdadera forma, Anna.
Frustración y desesperación eran los únicos sentimientos a los que podía aferrarse en ese momento. ¿Cuánto más podría resistir? ¿Cuánto podría utilizar al shikigami que le quedaba? Sus opciones se destruían poco a poco.
Hao era fuerte… Demasiado.
¿Qué debería hacer?
—Anna no tiene otra forma.
Alguien habló, alguien ajeno a ellos dos. Una voz pacífica y relajada que ambos conocían bastante bien. Al escuchar aquella voz a su costado tanto Hao como ella se sorprendieron, aunque las reacciones fueron distintas. Anna tardó en creerlo por un segundo, mientras Hao mostró molestia.
— Anna es simplemente Anna ¿no es así?
Ahí estaba él, aquel idiota que sonreía tan despreocupadamente incluso en esa situación, mirándola con amabilidad. El idiota al que amaba y que la hacía sentir segura y relajada incluso en esa situación peligrosa.
—Perdona la tardanza. Ya he vuelto— se disculpó mientras le sonreía de la misma manera despreocupada que siempre.
Anna se limitó a mirarlo sin notar que su inexpresividad había cambiado. Ahora mostraba una cara llena de alivio y de ganas de llorar, de haber podido mover su cuerpo con libertad habría ido a su lado y lo habría abrazado. Eso deseaba hacer, pero realmente parecía haber perdido la fuerza y voluntad de sus músculos.
Yoh permaneció sonriéndole, como expresándole que no tenía nada de qué preocuparse ahora.
—Así que regresaste— musitó su hermano sin relajar su tensa expresión al mirarlo aun con la molestia reflejada en sus ojos.
—Así es— respondió el menor metiendo las manos a los bolsillos de su holgado pantalón, ahora enfocando sus oscuros orbes en quien tenía el mismo aspecto que él — ¿No crees que hay una forma más pacífica de resolver esto? No es necesario pelear aquí y ahora.
—Eh… ¿Estas tratando de huir de esto?— cuestionó con cierto sarcasmo el gemelo bajando de a poco hasta que sus pies tocaron el suelo empleando un tono de voz retador y burlesco.
—Así es— admitió una vez más él con la misma relajada expresión—. Recién acabo de llegar del infierno, creo que debo descansar aunque sea un poco— explicó aun mirando a su hermano mayor—. Además… No tengo deseos de pelear contra ti.
El shaman de fuego finalmente relajó de igual forma su rostro y postura, mirando a los ojos a quien tenía su mismo físico sonriendo con ligereza.
— ¿Y que se supone que propones?
Yoh se encogió de hombros y entonces dejo oír un suspiro.
— ¿Qué tal ir a charlar?
Ambos se miraron esbozando una sonrisa ahora. Aunque fue solo cuestión de segundos para que el hermano mayor respondiera.
—Está bien— concedió Hao deshaciendo por completo su oversoul.
¿Qué tan fácil cedía ante su hermano? Anna desconfiaba un poco, pero si Yoh decía que estaba bien, entonces lo estaba. Además de que en esos momentos no contaba con la fuerza suficiente para iniciar otra batalla o siquiera intentar serle de ayuda a su prometido.
— ¿Qué tal mañana?
— Humm… ¿algún problema con que sea hoy?— interrogó el castaño de cabello largo sintiendo curiosidad por la repentina ruptura de la actitud cooperativa de su hermano menor.
El shaman de Izumo movió una única vez negando con la cabeza y después rodeo con su brazo los delgados hombros de la rubia catorce añera que estaba a su lado, acción que realizaba por primera vez ante los ojos de espectadores.
— Anna está cansada, debo llevarla a casa— contestó con naturalidad mientras la aludida se mantenía inmóvil retomando de a poco su inexpresividad. Aunque lo intentara aparentar, él lo había descifrado muy bien ¿Es que había sido muy obvia o Yoh en verdad había visto a través de ella?
El otro Asakura puso una expresión rígida levantando luego una ceja dejando ver su inconformidad para con las acciones y palabras del menor. Yoh se mantuvo mirándolo con una sonrisa apegando un poco más a Anna hacia él.
— ¿Qué dices?— presionó un poco sin dejar de mirarle. Ni Hao ni Anna sabían si Yoh sabía de las insinuaciones y las intenciones que habían sido propuestas por el maestro del Ying y el yang hacia la itako. Anna había permanecido callada, teniendo bien claro que no valía la pena prestar atención porque después de todo ella seria única y exclusivamente de Yoh, Por su parte Hao veía innecesario hablarle de ello a su hermanito ¿Por qué avisar? Sus intenciones solo eran robársela y ya, no tenía por qué explicar nada. Aun así… ¿Yoh estaba tratando de dejar en claro que Anna le pertenecía con esa demostración de afecto?
El castaño de cabellera larga se mofó un poco y después cerró los ojos con calma.
—Está bien— concedió una vez más abriendo de nuevo los orbes y enfocándolos en la sacerdotisa que mantenía un aspecto agotado, ensanchó la sonrisa en sus labios— date prisa, Anna parece que no soportará mucho… No me gustaría que se desmayara.
La sonrisa en el rostro de Yoh se borró y en ese momento miró con seriedad a su hermano mayor.
—Me encargaré de ella.
Al decir aquello hizo que la chica colocara su delgado brazo sobre los hombros propios para luego pasar él su brazo entorno a la fina cintura de su prometida sirviéndole ahora de apoyo, y de esta forma empezó a caminar con ella al lado, alejándose finalmente del shaman de fuego.
—Puedo caminar por mí misma…— pronunció ella manteniendo sus ojos fijos en el suelo.
—No seas testaruda— respondió su futuro esposo sin detener su paso— es mi culpa, llegué tarde…
—Pero llegaste— contradijo ella esbozando una suave sonrisa — llegaste en el momento preciso… Estaba a punto de perder la cabeza— suspiró y cerró los ojos mientras fruncía ligeramente el entrecejo.
— ¿Estás bien?— preguntó preocupado, sujetando con un poco más de fuerza la cintura femenina.
— Ese idiota se negó a atacarme en realidad… Pero me hizo gastar demasiada energía— contestó la Kyoyama abriendo de nuevo los orbes, enfocándolos ahora en su prometido.
— Me alegra escuchar eso. Hao no cataloga a las personas por "mujeres", "niños", "hombres"… Solo por "fuertes" y "débiles". Si hubiera luchado enserio contigo, entonces…
—No soy idiota, no dejaría que algo le sucediera a nuestro hijo. El bebé está bien.
Lo miró con su inexpresiva seriedad, a lo que él mostro una sonrisa.
— No lo hubiera perdonado de no ser así.
Anna sonrió también y entonces intentó separarse de Yoh, pero éste no lo permitió, al contrario, opuso más fuerza en su agarre sin borrar la sonrisa.
— Me gustaría pedirte que te mantuvieras más al margen de todo esto. A ti y a él— pronunció el shaman perdiendo la expresión de su rostro refiriéndose a su futura esposa y al hijo que crecía dentro de ella— pero sé que me golpearas por decir algo así, así que no lo pediré.
—Mi trabajo es estar a tu lado y apoyarte. Si voy a ser una buena esposa debo ser capaz de ayudarte en este duro y pesado camino… Porque tú serás el shaman King.
—Lo sé—contestó de mala gana dejando salir un suspiro después.
—Debes esforzarte más. De esa forma ya no tendré que involucrarme— dijo con la misma inexpresividad que denotaba su voz.
— Lo sé.
KU-Pyon: Perdón por la espera, esta no ha sido una semana fácil, la escuela incrementa su dificultad conforme avanzo de semestres D:
Bueno, ésta vez les traje un poco más de convivencia con el sensualon de Hao (Lo amo ), por cierto, este capítulo está basado en los capítulos 249 y 250 del manga
Espero les haya gustado, y me disculpo por la futura espera.
¡Muchas gracias por leer!
