Hola a todos aquellos que leen mi fanfic, quiero darles las gracias por leer y seguir esta historia. Comenzaré diciendo que los personajes de LOK estarán también. Ya verán después cómo los meto xD
Ahora… Estoy indecisa sobre si ponerles canciones que existan para que puedan escuchar a Korra "cantar" o algo así… Ustedes díganme si lo quieren así o no.
Ahora contestaré Reviews que no puedo por PM
Slam: Sí, también lo pensé pero, como es famosa… Entiende perfecto lo que hizo Asami.
CMRC: No, muchas gracias a ustedes por leer y gracias por comentar a pesar de que te caias del sueño, significa mucho para mí. Espero este capítulo te guste como los otros.
Zafira Wich: Bitch, please… Es Asami putas Sato xD (Referencia a una parodia de Mirai Nikki) Y no odies a Mako, estarías igual si tu amiga te baja a tu ídolo XD y, bueno Soy potterhead así que… xD cuídate mucho y espero que te guste el capitulo de a continuación.
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—¡Oh! Hola, 'Sami.— Exclamó con una felicidad malvada en su voz, mirando con los ojos semi-cerrados y una sonrisa traviesa a Mako, quien frunció el ceño.
—¿Estás ocupada?— Preguntó Asami del otro lado del teléfono.
—No, para nada.— Le respondió caminando de vuelta al balcón.— Estábamos planeando ver una película.
—¿Estábamos?
—Los chicos y yo.— Abrió nuevamente la puerta corrediza y se apoyó en el marco dándoles la espalda a los hermanos.
—Ya veo... Bueno, no te quitaré más del tiempo que compartes con tus amigos...
—Oh, no...— Iba a decir que aún no estaban viendo nada y que la mitad del grupo había ido por botanas, pero Asami la interrumpió.
—Quería ver si quisieras ir a comer de nuevo mañana conmigo.— Korra abrió los ojos ante la invitación.
—¿Comer?, ¿Contigo?
—Bueno, sí... Es sólo que tengo todo el día de mañana libre y Gu en y Azumi estarán con su abuela...
—¿Con tu mamá?
—No, con su abuela paterna.
—Ohhh...— Dijo Korra con comprensión. — La mamá de Dylan.
—David...— La corrigió divertida.
—Eso dije.— Una sonrisa salió de sus labios casi sin darse cuenta.
—¿Entonces qué dices?, ¿Me acompañas en la comida?— Korra giró la cabeza para poder ver a Mako por sobre el hombro y no pudo evitar sonreír malévola cuando salió del cuarto.
—Con una condición...— Alzó un dedo a pesar de que sabía que no la estaba viendo.
—¿Y cuál es?
—Que me permitas pagar esta vez.— Soltó decidida. Siempre había sentido extraño que le pagaran la comida, le hacía sentir cohibida de alguna manera.
—No, no, no...— Se negó.—Yo te estoy invitando, yo pago la comida.
—Hagamos un trato.— Sugirió de repente.— Yo pago esta vez y a ti te toca la próxima.
—¿Próxima?, ¿Será posible que Korra Wyght quiera verme otra vez?— El tono usado por Asami fue uno sexy y juguetón, cosa que la hizo sonrojarse de inmediato.
—Eh... Yo... Bueno... Es que... Yo...— Comenzó a balbucear mientras, de vez en cuando, se aclaraba la garganta. Nuevamente esa risa que Korra comenzaba a adorar se dejó escuchar a través del celular.
—Relájate, Korra... Sólo jugaba contigo.— Se oía divertida, Korra frunció el ceño al darse cuenta de que se estaba burlando de ella.
—Ha, ha, ha... —Rió sarcástica y con un gracioso puchero en los labios.—Eso no fue divertido... Como sea — Cambió rápidamente de tema.— , ¿Te parece un trato justo?
—Me parece un trato perfecto.— Confirmó.
—Excelente, entonces te veo mañana. — La sonrisa de Korra regresó a su cara.
—Hasta mañana, Korra.— Y la llamada se cortó. La morena miró la pantalla de su celular por un tiempo, aún sin poder creer del todo lo que acababa de pasar.
—¿Realmente te acaba de llamar Asami Sato?— Le preguntó Bolin acercándose a ella.
—Sí, así fue.— Le confirmó.
—Debo admitir que me alegra mucho lo que hiciste.— El chico de verde mirar pasó su brazo por los hombros de Korra, atrayéndola en uno de sus típicos abrazos.—Ha estado molestando todo el día con eso... Sólo hay algo que quisiera saber.
—Claro, dilo.
—¿Tú tienes algún interés por Asami?— La pregunta la hizo sonrojarse a una velocidad que no había logrado antes.
—¡Por supuesto que no, Bolin!— Respondió de inmediato.—Bueno... Al menos no estoy segura...
—¿No estás segura?— Le preguntó interesado.
—No... Quiero decir... Es muy hermosa y todo...— Comenzó a decir torpemente.— Pero... Estando aquí y con lo de Yue...—Torció la boca.—No creo tener cabeza para fijarme en algo así.
—Entiendo, entiendo.— Bolin asintió varias veces al escuchar la explicación de su amiga.—No le digas a Mako, pero...— Miró a ambos lados como si estuviera a punto de decir un secreto y luego se acercó al oído de su amiga cubriéndolo con su mano.—Me gusta más el Korrasami que el Masami.— Justo cuando dijo eso, los demás chicos entraron con las bolsas de compras y Mako.
—¿El qué de qué?— Korra ladeó la cabeza extrañada mientras miraba a su gran amigo ir por su helado. No había entendido ni media palabra.
Pasaron el resto de la tarde-noche viendo películas hasta que por fin estuvieron de acuerdo en irse a dormir... Y de que el Sr. Roku se llevara de las orejas a los chicos por ser horas inapropiadas para estar a solas con chicas en un cuarto de hotel. Aunque sabía que ellos se veían entre sí como familia, los demás inquilinos no y, por ser famosos, estaban en la mira.
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El día siguiente no fue mejor. A pesar de amar la música, habían veces en las que resultaba ser algo cansado. Se pasaron toda la mañana y parte de la tarde ensayando, Mako y Kuvira ya se habían integrado a los ensayos grupales, pero Zuko tenía partes importantes en este nuevo disco y, por el tempo, le costaba un poco a la hora de acomodar sus dedos en los trastes correctos y eso lo frustraba.
Además de eso, Mako y Korra no paraban de pelear, tal vez no directamente, pero sí mediante a comentarios "casuales" entre conversaciones que hacían el ambiente dentro del almacén algo realmente insoportable.
Korra ya no aguantaba más, se estaba estresando bastante ya y no había amanecido en las mejores condiciones por culpa de esas pesadillas recurrentes, estaba a cinco segundos de gritar improperios de arriba a abajo cuando su celular sonó. Corrió hacia él como sediento al agua y lo desbloqueó lo más rápido que sus morenos dedos le permitieron. Como mandado por Raava, era un mensaje y no uno random, uno de Asami.
Ya estoy afuera. -Asami.
Nadie jamás va a saber como esas tres palabras la aliviaron como nunca creyó posible. Tomó sus pequeña mochila de mezclilla verde olivo y su chamarra color caqui y casi voló hacia la puerta.
—Yamevoyregresoalratobye.— Les dijo atropelladamente a sus amigos quienes no entendieron nada de lo que con prisas les fue dicho.
Cuando por fin atravesó la puerta que daba a la calle, vió el mismo auto de la vez pasada estacionado enfrente del almacén y, cómo si su vida dependiera de ello, abrió la puerta y se metió en él.
—Hola.— Saludó rápidamente. Asami la miró extrañada por la forma en que la morena entró tan apresurada.
—Bon...— Iba a saludar, pero fue interrumpida por la mirada casi desesperada de la chica de ojos azules.
—Por favor, arranca.— Le dijo.
—¿No debería ir a saludar a los dem...?— Nuevamente fue interrumpida.
—No. Arranca, por favor, aprovecha que Mako está en el baño.— Casi suplicó. Asami frunció el ceño visiblemente extrañada por la actuación de Korra, quien daría lo que tenía por alejarse de ese ambiente luego de estar poco más de ocho horas en él, soltando una exhalación aliviada en cuanto lo hicieron.
—Entonces... ¿A qué lugar prefieres ir?— Le preguntó. A pesar de que Korra estaba mirando por la ventana, podía sentir esa mirada verde en ella.
—No conozco por aquí. El que tú quieras está bien.—Respondió rápida y secamente.
—Oh... Ok...— Fue lo último que se escuchó en todo el recorrido que hicieron.
La cabeza de Korra era un mundo lleno de pensamientos entre los cuales, la mayoría eran malos. Estaba estresada por estar aquí, por sus pesadillas, por su falta de sueño que comenzaba a resentir y por los comentarios estúpidos de Mako, quien comenzaba a convencerla de que Asami tenía dobles intenciones con ella, eso le hacía sentirse nerviosa ahora en su presencia añadiendo a su caldera de emociones una más para que explotara, cosa que pasaría muy pronto de seguir así.
Los árboles abundantes comenzaron a ser parte de su panorama a través de la ventana y no pudo evitar alzar la ceja cuando llegaron a un lindo y acogedor restaurante.
—Disculpa si está alejado.— Habló Asami llamando su atención.—Pero creí prudente tener un poco de tranquilidad.— Añadió con una sonrisa tímida que alertó a Korra.
—"Oh, genial..."— Pensó. Nuevamente todos los comentarios de Mako atravesaron su cerebro una y otra vez.
Bajaron del auto en completo silencio y se internaron al restaurante donde un hombre vestido formalmente las recibió y si de por sí ya se sentía extraña, ahora se sentía fuera de lugar... Sentimiento que se alivió al ver que todos los comensales parecían vestir informales. Miró alrededor, el lugar era muy lindo. Tenía pisos de madera oscura y ventanales en vez de algunas paredes que se separaban de los otros con troncos realmente delgados del mismo color que el piso. La luz natural abundaba en ese lugar por lo que no era necesario la luz de los focos y, cómo estaba nublado, la cantidad era justa cómo para no morir asado por el Sol.
—¿Vamos?— Asami la tomó por el codo con delicadeza y nuevamente esa electricidad recorrió todo su brazo. Con un movimiento de cabeza afirmó y siguió a la oji verde hacia una mesa junto a uno de los ventanales.
Korra tomó asiento de inmediato y giró su cabeza hacia la vista de afuera pero no fue eso lo que observó. Mirándola de lado observó a Sato quitarse la chaqueta negra que traía puesta y no pudo evitar sonrojarse ante tal imagen. Asami vestía una playera roja de tirantes pegada a sus curvas casi cómo una segunda piel con un escote con detalles que dejaba ver lo justo, unos pantalones negros que se moldeaban a sus caderas de forma impecable y sensual, para completar, su largo, negro y ondulado cabello caía libre sobre sus hombros mágicamente. Casi en cámara lenta (o así lo veía Korra) tomó asiento frente ella con esa elegancia que la caracterizaba y su mirada verde encontró la suya. Korra tragó saliva antes de carraspear su garganta tratando de quitar el nudo que la impresión le había dejando.
—¿Y bien?— Preguntó la francesa sonriendo.—¿Qué tal el ensayo?
—De la mierda.— Respondió escuetamente la vocalista mientras se cruzaba de brazos.
—Oh, vamos... No pudo ser tan malo, ¿O sí?
—Sí.— Regresó su mirada a la gran ventana. Escuchó a Asami suspirar.
—Espero que estés hambrienta.
—Yo igual.— Después de eso, nadie dijo ni una palabra más hasta que un camarero llegó con dos cartas, Korra observó por el rabillo del ojo como Asami abría la carta y la observaba atentamente decidiendo qué iba a ordenar. La vocalista pensó que se veía linda con el ceño fruncido. No pudo más, se inclinó sobre la mesa con sus brazos cruzados apoyados en ella y la miró entrecerrando los ojos.—¿Por qué haces esto?— La pregunta llamó la atención de Asami de inmediato.
—¿Hacer qué?— Preguntó ella con sus cejas fruncidas en curiosidad.
—Querer salir conmigo... Traerme a lugares... Y esas cosas.— Enumeró Korra con un tono de voz elevado pero sin gritar o llamar la atención.
—¿Por qué no debería?
—No, no es que no debas hacerlo.— Aclaró con tono levemente molesto.
—¿Entonces?
—Es que NO deberías QUERER.— Señaló. Asami parpadeó sorprendida por tal afirmación e imitó la postura de la rockera.
—¿Qué te hace pensar eso?
—Bu-bueno...— Comenzó Korra tartamudeando por la cercanía que se cernía entre ambas.—Soy sólo una chica de 19 años enojada con la vida por problemas que, tú debes pensar, son estúpidos...
—Tal vez un poco...— Admitió la actriz cerrando un ojo.
—¿Lo ves?, ¿Qué razón tendrías tú...— Señaló a la oji jade con la palma abierta.— para estar en compañía de alguien como YO?— Ahora se señaló a sí misma. Asami volvió a su posición correctamente sentada en la silla y suspiró, luego miró a Korra directamente a los ojos.
— Bueno... Comenzando por el hecho de no querer comer sola.— Se encogió de hombros y sonrió tratando de hacer eso una broma, pero Korra seguía esperando por una respuesta seria.—No tengo muchos amigos y los que tengo están lejos o sólo están por la fama — Confesó.— , eres la única que me ve como persona...
—¿Y cómo estás tan segura de eso?— Le preguntó Korra recargando su peso en el respaldo de la silla y alzando su ceja.
—No sabías que era famosa hasta hace poco y aún me sigues llamando 'Sami.— Señaló.—Además, eres bastante más agradable de lo que piensas y es fácil hablar contigo.
La cara de Korra comenzó a desvanecer aquel gesto desconfiado y malhumorado y fue reemplazado por uno tranquilo pero con cierto toque de culpa. Suspiró.
—Lo siento mucho, 'Sami.— Se disculpó sinceramente mientras pasaba una mano a través de su cabello.—Es sólo que... Bueno, he estado estresada un poco últimamente y no es nada lindo.— Trató de sonreír.—Y luego para colmo llega Mako y me mete estas...— Movió sus manos a los lados de su cabeza. — Ideas locas y yo...
—¿Ideas locas?— Korra detuvo todo movimiento otra vez y se dio un golpe en la frente mentalmente por hablar de más.—¿Qué clase de ideas?— Entrelazó sus dedos por sobre la mesa.
—Eh... Bueno...— Comenzó a decir Korra sonrojándose de forma leve pero visible.—Ejem... Yo... "¡Ay!, ¡Qué rayos...!"— Pensó cuando se dio cuenta de que no tenía nada que perder.— Mako cree que tratas de ligarme o algo así y está loco por la idea. No le agrada ni un poco.— Le dijo. Asami alzó ambas cejas y parpadeó con sorpresa, luego comenzó a aclarar su garganta antes de hablar.
—No sabía que tú y él...— Cuando adivinó lo que iba a decir, Korra comenzó a reír tan fuerte que llamó la atención de todos.
—¿Tú crees que Mako y yo salimos?— Preguntó muy divertida.
—¿Ah, no?
—¡Por supuesto que no!
—¿Entonces por qué le molesta?— La vocalista encontraba muy entretenido que la peli negra no entendiera lo que pasaba.
—¡Pues por ti!— Señaló sonriente.
—¿Por mí?— La francesa se señaló a sí misma ofuscada.
—¡Por quién si no!— Rió un poco más.—'Sami, Mako está loco por ti... O, al menos, eso dice.
—¿En serio?— Alzó la ceja y sonrió coqueta. A Korra le sorprendió mucho ese gesto, pero lo que más le sorprendió fue la facilidad con que le molestó la idea de que Asami pudiera estar igual de interesada por Mako que el bajista por ella.
—Sí.— Respondió a secas.—Pero eso no importa, ¿Qué tal tu día?— Se apresuró a cambiar de tema.
—Nefasto.— Soltó como bufido.—Bueno, no estuvo tan mal al inicio pero...— Se detuvo cómo tratando de pensar en cómo decir lo siguiente adecuadamente.
—¿Pero todo cambió cuando la nación del fuego atacó?— Preguntó bromista tratando de sacarle una sonrisa.
—¿Qué?— Y lo logró.
—Nada, chiste local.— Se apresuró a minimizarlo para que no le tomara mucha importancia.
—Bueno... No.— Soltó una risita.—Todo cambió cuando Varrick atacó.— Le dijo en cambio.
—¿Tu representante?
—Uh-Huh.— Confirmó. La imagen del sujeto tan peculiar saltó a la mente de la rockera.
—¿Qué hizo?
—Varrick sigue insistiendo una y otra vez, muy a pesar de que me he negado hasta el cansancio, que sería una buena idea para mi carrera que pose en una revista para... caballeros— Dijo lo último con sarcasmo.
— ¿En serio?— Sus ojos azules se abrieron como platos.
—Sí, ¿Puedes creerlo?
—La verdad yo...— Pero fue interrumpida por el camarero que las había atendido anteriormente, el cual les preguntó si ya estaban listas para ordenar. Ambas se miraron, no habían pensado realmente en lo que querían. La actriz pidió un par de minutos más para poder elegir, los cuales se pasó explicando con paciencia la carta nuevamente para Korra... Milagrosamente, la vocalista por fin pudo entender lo que ponían o, al menos, identificar lo que le apetecía comer. Con ayuda de Asami, Korra ordenó un Coq au vin, que era, según la oji jade, un platillo de pollo el cuál se corta en presas y se condimenta con salsa de vino tinto, todo eso se hornea junto a otros ingredientes, que suelen ser zanahorias, cebollas, ajos y perejil fresco... Claro que Korra sólo escuchó Platillo de pollo con salsa de vino.
—¿Entonces no lo harás?— Volvió a preguntar cuando el camarero se fue.
—¿El qué?
—Posar para una revista de ese tipo.
—¡Por supuesto que no!— Negó como si le hubieran pedido saltar al precipicio sólo porque sí.—Y aunque ya he modelado o aparecido en una película con poca ropa, después de todo el cuerpo femenino es hermoso por naturaleza, era algo puramente artístico, no para que un pervertido lo vea con el único motivo de... entretenerse a sí mismo.— Afirmó y Korra sonrió, definitivamente se hubiera decepcionado si Asami lo hubiera considerado aunque sea.
Hablaron por un rato más antes de que el mismo joven les trajera sus pedidos, la vocalista casi se babea por el plato que le pusieron en frente y, debía admitir, estaba orgullosa de su elección. Por otra parte, Asami había ordenado Salade niçoise.
Y así transcurrió su tarde, hablando entre bocados, riéndose y contándose diversas anécdotas tanto personales como de trabajo que hacia el rato más ameno. Korra debía admitirlo, estar con Asami era realmente bueno para olvidar el estrés que había estado siguiéndola desde ya hace unos días.
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—Has sido una niña malcriada hoy...— Dijo una voz de anciana con un acento francés muy pronunciado.
—Por favor, Madame Boucher, fue un accidente.— Suplicó con miedo a aquella fría y demente mujer.
—¿Un accidente? ¡Tienes idea de cuanto valor tenía esa taza! ¡Era una reliquia!
—Lo sé, pero...
—"Pero", "pero", "pero." La gente como tú no sabe decir otra cosa que no sea "pero"... Es hora de tu correctivo.
—¡No, Madame, por favor!, ¡Se lo suplico!
—¡Viktor!, ¡Trae el látigo de mi oficina!
—¡No!, ¡Con el látigo no!, ¡Por favor!
—¡Date la vuelta!
—¡Madame!
—¡Que te des vuelta he dicho!, ¡Es hora de que aprendas cómo un francés de verdad educa a las ratas como tú!
Unos pasos se acercaron mientras la mujer la obligaba a darse la vuelta, Korra cerró los ojos esperando nuevamente los impactos del cuero sobre la tierna piel de su espalda cuando...
—¡KORRA!
Agitada abrió los ojos para encontrarse cara a cara con una Katara preocupada. Se maldijo a sí misma, otra vez las había despertado.
—Hola, Katara.—Sonrió débilmente tratando de regular nuevamente su respiración. La tecladista iba a decir algo, pero una voz molesta se dejó escuchar a lado.
—¡Que lo tiene que endulzar con miel!, ¡Miel!, Honey!... ¡No le estoy diciendo cariño a usted!—Exclamaba impaciente Kuvira quien estaba a punto de arrancar el teléfono e ir a enseñarle al francés idiota lo que era miel con él.
—Siento haberlas despertado, chicas.— Se disculpó Korra limpiándose el sudor de su frente.
—No te preocupes.— Le sonrió tranquilizadora Katara mientras le acariciaba su fuerte y desnudo brazo.
—¡Listo!— Exclamó notablemente aliviada Kuvira sentándose a lado de Katara.—Por fin me pasaron a una persona más competente... El té está en camino, Ko.— Endulzó su voz para hablarle a su amiga.
—Gracias, chicas...— Cruzó sus piernas para sentarse al estilo indio.— De verdad lamento que...
—No, nada de eso.— La interrumpió nuevamente Katara.—No es tu culpa.
—¿Desde cuándo volvieron?— Le preguntó Kuvira. Las dos chicas ahí junto con Yue habían sido testigos en pijamadas de las pesadillas que atormentaban a la pequeña Korra cuando llegó a Cuidad República, pero de eso ya años.
—Desde que estoy aquí.— Contestó sinceramente mirando la Luna.
—De verdad lo siento, Korra.— Fue el turno de la oji azul de disculparse.—Acepté quedarme sin pensar en cómo te estaba afectado.
—Hey, ya no importa.— La mencionada le sonrió levemente.—Ahora vayamos a dormir, mañana tenemos reunión con el Sr. Varrick y 'Sami para escoger al director que va a hacer nuestro video.
—¿Vas a estar bien?— Preguntó la oji verde.
—¿Quieres que durmamos contigo?— Sugirió Katara.
—No, gracias.— Se negó la vocalista.—No podría dormir con los ronquidos de Kuvira directo en mi oído.
—¡Yo no ronco!— Exclamó la aludida causando que las otras dos rieran en respuesta.
Pasaron varias horas desde que las dos chicas volvieron a la cama y le fue entregado a la vocalista el té. Sabía que habían estado atentas a que Korra volviera a dormir, pero ella sólo fingió... No iba a recuperar su sueño nuevamente, lo sabía de antemano.
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Era la cuarta vez que cabezeaba en lo que iba la reunión, una más y podía asegurar que la mano en la que tenía apoyada su mejilla no iba a evitar que su cabeza se estampe contra la mesa gris formal en la que había estado sentada.
Cómo ella había dicho antes, se estaba discutiendo los posibles directores que dirigirían el video, ¿Ya habían elegido uno?, ¿Seguían en ello? No lo sabía, pero esperaba que el maquillaje de Katara sea suficiente para cubrir las ojeras que comenzaban verse debajo de sus azules ojos.
—Bueno...— La voz del Sr. Varrick la sacó de su adormecimiento.—Asami y yo nos retiramos, tenemos una sesión de fotos importante en unas horas y debemos llegar antes.— Anunció, inmediatamente todos comenzaron a despedirse de todos. Acababa de despedirse de Varrick cuando una mano suave se posó a unos centímetros debajo del hombro.
—Hola.— Saludó Korra con una sonrisa grande.
—Bonjour, Korra.— Asami tenía una mueca preocupada en el rostro.-¿Qué tal la noche?-Preguntó. Al parecer el maquillaje no funcionó mucho... Era eso, ¿No?
—No dormí nada.— Le admitió cansada tallándose los ojos.
—Vaya...— El tono usado por la oji verde dejó entrever algo que hizo sonrojar a Korra.
—¡Oh! No, no, no...— Se apresuró a negar los pensamientos de Asami sobre la forma en que Korra se había desvelado.—Pesadillas, ya sabes...
—¿Pesadillas?, ¿Sobre qué?
—Eh...— La vocalista agachó la cabeza y se sobó la parte de atrás del cuello.
—Oh, entiendo. Cosas personales.— Le sonrió de lado.
—Muy.— Afirmó.
—¿Algún día me dirás?— El tono esperanzador que Asami empleó para decir eso la hizo poner una mueca apenada.
—No lo creo.— Contestó con sinceridad.
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—¡Aghh!, ¡Esto es una mierda!—Exclamó Zuko inmediatamente después de que otra vez fallara en su solo de guitarra.
—Zuko, trata de tranquilizarte, por favor.— Habló Katara tratando de que el chico no estrellara su guitarra contra el amplificador.
Korra, por otro lado, había estado inusualmente callada. Y es que su paranoia comenzaba a aumentar poco a poco. Cada vez que salía sentía que al doblar la esquina se la iba a topar, que a donde quiera que fuera ahí iba a estar y era tormentoso, deseaba anteponerse a la situación, deseaba dejar de sentir eso. Comenzó a idear un plan, tal vez si comenzara a verle el lado lindo a aquel lugar... Después de todo, se iba a quedar varios días más.
—Ok, vamos a tomar un descanso.— Ni siquiera se dio cuenta de que el Sr. Roku había llegado. Se levantó de aquel hueco en la pared que le servía para recostarse y tomó su pequeña mochila de siempre.—¿Qué les parece si les doy el resto del día para que vayan a comer y conocer la ciudad?— Sugirió sonriente.
—Eso suena genial.— Se apresuró a decir Korra al ver las miradas dudosas de sus amigos, ella sabía que lo pensaban demasiado por su culpa y debía dar la luz verde a los demás.—¿Vamos?— Preguntó tomando su chaqueta. Más animados, los demás comenzaron a seguirla así como Kyllesaurus por ordenes del hombre.
Tomaron la furgoneta negra que siempre los transportaba y, con Zuko al volante, comenzaron a pasear sin tener un lugar al que ir concretamente. Mientras, hablaban de todo un poco, todos podían contar con todos para lo que sea. Incluso para regañar a Korra.
—Ya les dije que estoy bien.— Dijo ella nuevamente mientras pasaba pesadamente su mano por su cara, fastidiada.
—No estas durmiendo las horas que corresponde — Comenzó a enumerar Katara.— , has estado tensa y muy estresada estos días, ¿Cómo vas a estar bien?
—Sólo nos preocupamos por ti, Ko.— Añadió Bolin, abrazándola fraternalmente.
—Queremos ayudarte en lo que más podemos.— Le dijo Zuko mirándola brevemente por el espejo retrovisor antes de regresar su dorada vista al frente.
—Si quieren ayudarme entonces vayamos a pasear un poco.— Les sugirió tratando de poner una buena sonrisa para animarlos.—Es temprano aún y tenemos luz verde para recorrer todo esto.
—¿Estás segura, Korra?— A pesar de que últimamente han estado acérrimos en la pelea, Mako seguía preocupándose por ella y con esa pregunta se lo hacía saber.
—Totalmente. Yo sé que Kuvira tiene un buen destino en mente.— La miró entrecerrando los ojos y con una sonrisa burlona. Al ver que no le quedaba alternativa, Kuvira carraspeó.
—Podría ser buena idea visitar las Catacumbas de París.— Todos soltaron bufidos graciosos.
—Y ahí va Kuvira de sanguinaria como siempre.— Exclamó Bolin con burla.
—¿Qué tiene de malo?— Preguntó Kuvira sabiendo que el bullying se aproximaba.
—No, no, no... Si sigues así vamos a tener que encerrarte.— Habló Zuko.—Tienes unos gustos peligrosos, Kuvira.
—A veces me da miedo pensar en qué me puede hacer mientras duermo.— Lloró falsamente Katara.
—¡Oh, vamos!— Bufó la aludida.
—Tan sólo ahora nos quiere llevar a un lugar lleno de calaveras.— Señaló Mako uniéndose a la broma.—Sospecho que algo nos quiere hacer.
—¿Es en serio?— Volvió a bufar la chica de los ojos verdes.-¡Soy inofensiva!
—Una Kuvira flotó sobre mí y voló un auto con su rasho láser.—Comenzó a decir Korra haciendo que todos comenzaran a reír.
—Quise ocultarme pero me levantó con sus poderes mentales y me sacudió.— Siguió Bolin actuando como si fuera sacudido por algo invisible.
—¡Es cierto, yo lo vi con mis dieciocho ojos!— Añadió rápidamente Zuko haciendo voz graciosa.
Todos estaban riéndose y más al notar el ceño fruncido y sonrojado de la chica. Por una cosa de casualidad, Korra desvío levemente la vista hacia la ventanilla y lo que vió la hizo fruncir el ceño: Varios jóvenes altos y delgados molestaban a un pobre chico con guitarra en la espalda en un parque no muy concurrido, el peli negro al que molestaban se le hacía terriblemente familiar hasta que le vió la cara. Era Gu en.
—Zuko, para el auto.— Fue lo que salió de la boca de Korra de forma instantánea sin dejar de ver al grupo.
—¿Para qué?— Preguntó él extrañado.
—¡Sólo para el auto!— El chico de la cicatriz en el ojo hizo lo que se le pidió orillándose en un buen lugar. En cuanto lo hizo, la morena abrió apresuradamente la puerta, mirando sobre el hombro al grandulón que los acompañaba.
—Hey, Kylle. Ven conmigo.— Le ordenó. El hombre asintió y bajó junto con ella de la furgoneta seguidos por Kuvira, quien decidió ir para ver qué era lo que pasaba.
Con paso firme, comenzó a caminar con el ceño fruncido directo hacia aquellos niños molestos.
—¡Hey!, ¡Ustedes!— Los llamó cuando estuvo sólo a unos pasos de ellos. Los chicos, con arrogancia evidente, se dieron la vuelta sólo para quedar cómo idiotas al ver a Korra Wyght, Kuvira Bloodworth y un tipo musculoso de dos metros mirándolos molestos.—¡¿Qué se supone que están haciendo?!— Los cuatro jóvenes se miraron entre sí realmente sorprendidos de que unas celebridades y su guardaespaldas los estuvieran retando.
—Nosotros... Jugando... Con él.— Dijo en un inglés torpe el que parecía el líder.
—¿En serio?, suena divertido.— Kuvira sonrió aviesa mirando a los chicos.—Pero cuatro contra uno no es del todo justo. ¿Nos podemos unir?— Preguntó viendo divertida sus caras de pánico.—Seríamos él, Korra, yo y no hay que olvidarnos de Kyllesaurus Rex... — Señaló al guardaespaldas el cual chocó su puño contra la palma de su mano intimidante.—Contra ustedes, ¿Qué dicen?— Los cuatro bravucones tragaron saliva antes de salir corriendo como gallinas.
—¡Y SI SE ATREVEN A MOLESTARLO DE NUEVO LO SABREMOS!— Gritó Korra con el puño moviéndose en el aire. Una vez estuvieron lejos, la oji azul giró para encontrarse al pequeño aliviado.
—¿Estás bien?— Le preguntó escaneando rápidamente a Gu en para ver si tenía algún daño físico.
—Oui, gracias.— Le respondió Gu en con una sonrisa grande. Después de todo, no siempre tus ídolos llegan a defenderte de los bravucones.
—¿Hablas inglés?— Preguntó Korra, si la respuesta fuera negativa entonces Kuvira podría ayudar.
—Sólo un poco.— Fue la respuesta del peli negro con un marcado acento francés.
—Ejem.— La voz de Kuvira al fingir que carraspeaba la garganta le recordó, al menos a Korra, que ella seguía ahí.
—Oh, claro.— Habló cuando se dio cuenta de que no los había presentado formalmente.—Kuvira, él es Gu en Moulian. Gu en... Ya sabes quién es.
—¡Claro que sé quién es!— Exclamó emocionado.—¡Es Kuvira Bloodworth!, ¡Soy un gran admirador!— Añadió.
—Muchas gracias.— La chica del lunar le sonrió alegre en su modo único.—Gusto en conocerte.—Y le estrechó la mano con la rudeza que la caracterizaba, emocionando más al pre-adolescente.
—¿Ibas a algún lado?— Korra pensó que, tal vez, sería buena idea darle un aventón y, si no tenía nada que hacer, entonces pedirle permiso a Asami y llevárselo un rato a que conozca a los demás.
—Acabo de salir de la escuela después de mis clases de guitarra y esperaba a ma mére.— Les dijo Gu en.
—¿En serio?— Kuvira levantó la ceja.—¿Te sabes alguna canción?— Le preguntó señalando con la mirada la funda de guitarra tras él. El oji azul afirmó con un sonrojo.
—¿Podrías tocarnos algo?— Le preguntó entusiasmada Korra.
—Non.
—¿No?— Las cejas de Kuvira se fruncieron.
—Non. Es que...— Se mordió el labio nervioso.— Tengo pánico escénico, lo cuál es un problema ya que la presentación es el domingo y realmente no creo poder hacerlo.— Les confesó agachando la cabeza apenado. Ambas chicas se voltearon a ver, ellas habían pasado algo similar y sabían qué hacer.
—Creo que podemos hacer algo al respecto.— Le dijo Korra con una sonrisa traviesa que Gu en no notó.
—¿De verdad?— Les preguntó esperanzado.
—Claro.— Afirmó la vocalista.—Kuvira, ve por los chicos.
—De acuerdo.— Dijo antes de irse. Korra se agachó a la altura de Gu en para quedar frente a frente y puso una mano en su hombro.
—¿Quieres sentir algo asombroso?— Le preguntó.
—Oui!— Fue la respuesta inmediata del oji azul.
No pasaron ni diez minutos antes de que Kuvira regresara con todos los demás. Si el chico creía estar soñando, ahora estaba extasiado por conocer a todos y cada uno de los miembros de la banda, Gu en tenía una gran sonrisa que simplemente no podía borrar y Korra creyó que se desmayaría dentro de poco.
—Bien.— Korra tomó una posición erguida fingiendo ser una persona importante.—Tal vez se pregunten por qué los he citado hoy aquí.— Comenzó a decir imitando el tono de un mafioso.—Bueno, el pequeño Gu en aquí presente tiene pánico escénico y vamos a ayudarlo a superarlo. Es por ello que vamos a hacer un pequeño concierto a capela justo ahora con él cómo guitarrista.— Les explicó.
—Quoi?!— Exclamó de inmediato al escuchar el plan. —No, no, no, no...— Comenzó a mirar alrededor suyo y se puso más nervioso. La gente comenzaba a llegar al notar a los famosos chicos estar ahí; puede que de dos personas pudiesen pasar desapercibidos, pero cuando están todos juntos es imposible no llamar la atención.
—Hey, calma.— Habló Bolin viendo el nerviosismo del joven.—Vamos a estar aquí contigo.— Añadió una de sus siempre cálidas sonrisas.
—Nosotros también estábamos nerviosos al principio.— Habló esta vez Kuvira.
—Bastante nerviosos, es por ello que nuestro profesor de música nos hacía hacer esto una vez por semana.— Le contó Katara mientras le acariciaba el cabello al ahora niño-tomate.
—Sólo trata de disfrutar lo que haces.— Fue el único consejo que Zuko le dio, el chico asintió guardando en su memoria lo que sus ídolos le estaban diciendo.
—¿Te sabes Wonderwall?— Le preguntó Korra sonriéndole de lado, Gu en volvió a afirmar con la cabeza.—Perfecto, esa será la canción. Ahora saca tu guitarra.— Le indicó. El pequeño Moulian comenzó a hacer lo que se le pidió, yendo hacia una banca cerca de ahí para sentarse, mientras Korra se sentaba a un lado de él, los demás se posicionaban alrededor de la banca de cara al público quienes veían atentos lo que pasaba. Katara tomó la gorra con la que había salido Bolin y, poniendo unos euros en ella, la dejó en el piso al frente de ellos.
—¿Listo?— Le preguntó la tecladista, a lo que Gu en afirmó. Tomando su plumilla y colocando el capo en el lugar correspondiente, Gu en suspiró antes de comenzar con las primeras notas. La música sonaba forzada y reflejaba su nerviosismo al equivocarse varias veces, Korra se mordió el labio y lo detuvo.
—Gu en...— Comenzó a decir.— Relájate y disfruta. La música te saldrá mucho mejor en cuanto lo hagas.— Le sonrió dulcemente tratando de darle un poco de ánimo.— Comienza otra vez.
—Uh-huh.— Dijo. Inhaló y exhaló tratando de relajarse y comenzó de nuevo. Esta vez se dejó llevar por las notas y eso se notaba en la forma en que sonaba la melodía.
Today is gonna be the day
That they're gonna throw it back to you.
Korra comenzó a cantar mientras veía a las personas sacar sus celulares y comenzar a grabar.
By now you should have somehow
Realised what you gotta do.
Los chicos comenzaron a hacer pequeños sonidos de beatbox acordes a la canción haciendo a la vocalista sonreír.
I don't believe that anybody feels the way that I do
About you now
Gu en lo estaba haciendo realmente bien, era muy talentoso y Korra se encargó de darle a entender eso posando una mano en el hombro del chico y regalándole una gran sonrisa una vez giró a verla.
Siguió cantando muy feliz de volver a hacer una interpretación a la antigua. Mostrando su unión y el tiempo que llevaban en conocerse, cada uno de los cinco chicos se acoplaron perfecto a la canción liderada por Korra y Gu en, con los chicos en el beatbox y las chicas haciendo los coros todo sonaba bastante bien.
La canción terminó y, con ella, miles de aplausos los rodearon, haciendo que Gu en se pusiera completamente colorado. La gente alrededor pidió otras canciones más, tanto covers cómo canciones de ellos y la banda los complació a todos con la ayuda del talentoso hijo de Asami, quién comenzaba a soltarse cada vez más.
Después de un par de horas, por fin la gente que se había acumulado (La cual no era poca) se había dispersado dejando a la banda satisfecha y con la gorra repleta de monedas, billetes y números de celular anotados en papelitos tanto femeninos como masculinos.
—¿Cuánto se recolectó?— Preguntó Bolin asomándose por sobre el hombro de Korra, quién era la que estaba verificando eso.
—Bolin: 5. Mako: 5. Kuvira: 6. Yo: 11... ¡Ja!— Hizo un pequeño baile, el cuál detuvo para seguir contando.—Zuko: 13.
—¡Ja!— Exclamó cruzándose de brazos mientras dibujaba una sonrisa petulante en su rostro.—Otra ciudad reclamada por el príncipe Zuko
—Yo no estaría tan segura de ello, príncipe Zuko.— Le dijo juguetona la oji azul mientras alzaba su ceja.— Katara tiene 16 y dos direcciones.— Reveló sorprendiendo a todos.—Lo demás es dinero.— Añadió moviendo despreocupada la mano.
—Deberías dárselo a un vago de por ahí.— Sugirió Gu en.—Nadie de nosotros lo necesita.
—Excelente idea, Gu en.— Alabó Katara sonriéndole con dulzura volviéndolo a poner rojo. Si no hubiera estado tocando con ellos, Korra pensaría que uno de los tantos números para Katara sería el del pre-adolescente.—Korra, ve a buscar un vago.— Ordenó Katara dándose cuenta después de lo extraña que su frase sonó.
—A la orden.— La mencionada hizo un saludo militar antes de alejarse por el parque buscando su objetivo.
Tardó un poco más de lo esperado en encontrar a alguien al que pudiera darle el dinero, pero lo hizo. Satisfecha, regresó con sus amigos por el mismo camino que tomó para llegar al vago, sin embargo, no estaban del todo solos. Ellos parecían hablar realmente entretenidos con una mujer quién traía una boina negra, bufanda y lentes del mismo color pero con un saco rojo, mallones y botines. A Korra no le tomó ni cinco segundos identificar ese cabello negro ondulado y ese labial.
—'Sami, hola.— La saludó alegre mientras se acercaba a ella.
—Bonjour, Korra.— No iba a admitirlo, pero le gustaba cuando la saludaba de esa manera. Sin que lo esperara, Asami puso sus manos a los lados de la cara de la morena y le dio un beso a ambas mejillas logrando sonrojar a la pobre vocalista un poco y que sintiera una extraña presión en el estómago bastante rara.
—¿De qué hablaban?— Habló tratando de desviar la atención de su sonrojo a un tema de conversación.
—Le estamos pidiendo a Asami que nos deje llevar a Gu en a ensayar con nosotros.— Informó Bolin con un puchero.
—Creemos que sería de ayuda para que ustedes ensayen mientras yo me aprendo los solos que me faltan.— Dijo Zuko.—Además de que podría mejorar mucho con nosotros.
—S'il vous plaît, mère.— Le rogó Gu en juntando las manos suplicante.
—Sabes que lo haría, Mon coeur... Pero no estoy segura de poder recogerte la mayoría de las veces.— Comenzó a decir Asami lamentando la situación.
—Por eso no te preocupes, 'Sami.— Korra decidió que era tiempo de ayudar a su amiguito.—Si no puedes, yo misma lo voy a dejar a su casa.— Afirmó.
—¿Lo ves, mère?— Gu en señaló a Korra entusiasmado.
—¿No es problema para ti, Korra?— Le preguntó Asami.—No quisiéramos causar molestias.-Dijo sinceramente.
—No lo es, puedes confiar en mí.— Y se auto señaló con decisión dándole una gran sonrisa también mientras miraba cómo Asami pensaba en la propuesta.
—De acuerdo.— Dijo al fin.—Tienes mi permiso.
—¡Sí!— Exclamaron Bolin y Gu en al mismo tiempo, causando la risa general.
—Gracias, 'Sami.— Le dijo la vocalista.—No te arrepentirás.
—No creo hacerlo, Korra.— Fue su respuesta mientras le guiñaba. La morena observó por el rabillo del ojo cómo Mako cruzaba los brazos irritado.
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Una vez más, Korra despertó sobresaltada. Al igual que siempre, estaba asustada, sudaba a mares y tenía una urgencia por impedir que su ropa rozara con su espalda; tal cómo a Harry Potter, cada una de las numerosas cicatrices largas y delgadas en su espalda escocían por los segundos en los que la calma tardaba en llegar. Esperó a que su respiración se regulara para sentarse en la orilla de su cama. Miró por sobre el hombro para comprobar que no haya despertado a nadie y gracias al pato no lo hizo.
Sin importarle el frío piso en sus pies descalzos, caminó hacia la ya familiar puerta corrediza a lado de la ventana abierta y la deslizó tratando de hacer el menor ruido posible. Sus pasos la llevaron de nueva cuenta al balcón, en donde apoyó sus brazos cruzados mientras observaba el paisaje nocturno que París tenía para ofrecer. Suspiró. Odiaba Francia...
No lo haces. Odias las memorias que tienes de él.
La voz de Asami invadió su mente, tal vez tenía razón, pero sea cómo sea, odiaba estar aquí y eso era un hecho. Todo se le juntaba estando aquí: Sus recuerdos en forma de pesadillas, la boda de Yue con Sokka sin que ella pudiera hacer algo al respecto, la paranoia que comenzaba a sentir cuando caminaba por sus calles y, cómo si fuera poco, se iba a grabar el video de una de las canciones más cercanas a su corazón que ha escrito jamás y eso le hacia sentir vulnerable, ¿Qué pasa si no podía hacer bien el video?, ¿O si se quebraba enfrente de todos?, ¿Iba a poder soportar todo esto?
Cientos y cientos de preguntas similares se comenzaron a juntar en su cerebro, una peor que la otra. No podía aguantar más. Necesitaba salir de ahí.
Sin pensarlo mucho (Si es que acaso lo pensó), se puso la bata de cortesía del hotel para cubrir la piel que la camiseta sin mangas blanca dejaba ver, se calzó sus pantuflas, tomó la tarjeta de la puerta, su celular y salió del cuarto con toda la cautela posible atenta a lo que Kuvira pudiera hacer ya que, de las tres, ella tenía el sueño más ligero.
Una vez logrado su cometido, cerró la puerta con sumo cuidado y caminó directo a las escaleras, las cuales bajó deprisa. Maquinando un plan para salir de ahí sin parecer sospechosa, caminó hacia la puerta esperando a que el joven de la recepción (quien atendía el turno nocturno) hiciera su trabajo.
—Mademoiselle Wyght, no puede salir— Le dijo. Previendo la situación, el Sr. Roku había ordenado que no se le permitiera la salida a los jóvenes después de las 22:00. Korra lo miró y habló.
—Es una emergencia femenina.— Le dijo. El joven, entendiendo todo, volvió a hablar.
—Puede llamar a servicio a la habitación para que le facilite un par de toallas sanita...— Antes de que el chico pudiera continuar, Korra se acercó con el ceño fruncido y estampó ambas manos en el recibidor.
—Es alérgica al algodón.— Dijo entrecerrando los ojos.—¿Sabes lo difícil que es encontrar toallas sanitarias que no tengan algodón?— Preguntó aprovechando la visible ingenuidad del joven.—¡Sólo hay un lugar en todo París dónde las venden y tengo que ir por ellas!—Cada palabra le sabía a hiel, estaba mintiendo por primera vez en años pero la situación lo ameritaba de alguna manera. Aun así iba a darse a sí misma un buen escarmiento cuando volviera.
—De-de acuerdo.— Terminó aceptando un poco intimidado por la actitud de Korra.—Sólo déjeme avisarle a Monsieur Roku.— He hizo el intento por tomar el teléfono que tenía a un lado.
—No te molestes.— Lo detuvo la rockera.—Ya le he avisado.—Y dicho esto, Korra retomó su camino hacia la puerta.
—Mademoiselle Wyght.— La llamó de nuevo, con nerviosismo, la oji azul lo miró sobre el hombro.
—¿Sí?
—Monsieur Outterridge tiró las llaves de su auto.— Anunció apenado.—Olvidé devolverlas, pero supongo que puedo dárselas a usted.
—Sí, sí... Claro.— Y eso era tener suerte. A Zuko era casi imposible que le pasara algo así y justo hoy pierde las llaves. Era el destino.—Muchas gracias.
Después de eso, Korra caminó rápidamente hacia el gran vehículo arrancando una vez estuvo dentro. Para evitar que sólo el rugido del motor la acompañara durante su paseo, decidió conectar su celular al estéreo y apretó el aleatorio de su lista de música. Pronto Iris de Goo goo dolls comenzó a sonar calmándola un poco más.
Justo cómo la vez anterior lo había hecho a pie, recorrió la ciudad sin fijarse ni a dónde iba, únicamente avanzando en línea recta o girando en esquinas random sólo porque sí.
Sin darse cuenta y siendo una sorpresa completa para ella, llegó a un puerto cuyo nombre ni siquiera se preocupó en saber. Aparcó el auto en un lugar oculto que le pareció conveniente y se dedicó a mirar la aurora cerca del mar, esa vista musicalizada con Blind de su ya conocida banda Hurts la hizo por fin sentir un poco de relajación que tanta falta le había hecho desde que decidió salir de ese hotel.
No supo cuánto tiempo estuvo admirando tan hermosa vista, escuchando los sonidos de las olas chocar contra la playa, viendo los rayos del Sol salir a alumbrar a todos aquellos que comenzaban el día...
Una vibración leve y el tono de llamada ampliado por las bocinas de la furgoneta fue la que logró hacerla abrir los ojos. Se había quedado dormida.
Con pesadez, comenzó a estirarse sintiendo un dolor en la espalda y cerca del cuello por haber estado durmiendo en un asiento de auto, un quejido de dolor seguido de un bostezo salieron de sus labios.
—Nunca más...— Susurró cómo promesa. A la próxima, al menos iba a buscar dormir en una posición más adecuada.
Nuevamente la vibración llamó su atención para dar paso al tono que anunciaba una llamada, desconectó su celular del cable que lo unía al estéreo y miró la pantalla: Era Kuvira. Sin siquiera pensarlo, deslizó la opción de colgar para finalizar el intento de llamada. No pasaron ni cinco minutos para que otra vez el celular vibrara y sonara, pero esta vez era el Sr. Roku quien llamaba; iba a estar en problemas pero aun así hizo lo mismo que con Kuvira.
Miró a su alrededor, el Sol ya estaba alto en el cielo y gente iba y venía por todos lados, Korra calculó que eran más o menos las 15:00 y, al ver su celular, lo confirmó. Justo en ese momento otra llamada llegó haciéndola gruñir, esta vez fue Bolin, pero ni a él le contestó.
Para molestia de la oji azul, su celular recibió llamadas de todos y cada uno de los de la banda incluyendo a Mako. Estaba pensando seriamente en apagarlo e irse a dar una vuelta para ver qué podía encontrar para desayunar cuando Sugar comenzó a sonar, tomó rápido el celular para contestar a la única llamada que pensaba atender.
—¿Aang?— Fue lo primero que salió de la boca de la oji azul.
—¡Gracias a Raava!— Exclamó él.— Korra, ¿Dónde estás?, ¿Estás bien?— El escuchar la voz de Aang, Korra recordó el motivo por el cuál había huido en primer lugar. Necesitaba contarle todo lo que le pasaba, Aang siempre había sido su confidente y su consolador más importante y no iba a dejarlo de ser ahora.
—No.— Contestó sinceramente aún a pesar de que sabía que el joven se refería a su integridad física.
—¿Qué tienes?, ¿Dónde estás?— Se oía alterado y no era para menos.
—En París. Ese es el problema.— Estaba segura de que, con eso, el hombre que la cuidó desde que Korra tenía 12 años lo iba a entender.—¡Ya no quiero estar aquí!— Exclamó con frustración.— ¡París me enferma!, ¡Mis pesadillas volvieron por estar aquí y siento que en cualquier momento me voy a topar con esa mujer y me llevará de vuelta a ese feo edificio del cuál salí!— Soltó por primera vez aquello que la atormentaba, tenía miedo, no podía con esto y a la única persona a la que se lo admitiría estaba del otro lado del teléfono.
—Korra, debes tratar de calmarte.— Aang podía escuchar cómo la respiración de Korra era agitada y eso en ella era una mala señal.—Sabía que pasarías por algo así, era cuestión de tiempo, es normal.— Comenzó a decir.— Sin embargo, si te dejé ir allá fue porque confío en que podrás con esto. Confío en que vas a enfrentar tus miedos y tus demonios y podrás seguir con tu vida.
—¡Lo intento!, realmente lo intento.— Le afirmó con la voz temblorosa.— He intentado no pensar en ello, trato de visitar lugares turísticos para ver el lado bello de esta ciudad... Por Raava, ¡Estoy hasta conociendo a una francesa!— Arrojó el brazo libre hacía arriba lo más que el auto le permitió.
—¿Cómo que estás conociendo a una francesa?— Le preguntó Aang.
—Ah, sí... Se llama Asami.— Le contó.— Es realmente genial.— Una leve sonrisa se escapó por sus labios al recordar a la oji verde.
—Eso definitivamente es un avance.— Aseguró él con más ánimo en su voz.
—¿Tú lo crees?— Preguntó insegura.
—Por supuesto que sí. Puede incluso que sea de ayuda.
—¿De ayuda?— Le preguntó Korra frunciendo el ceño con curiosidad.—¿Cómo?
—Korra, tu problema es que, para ti, todos los franceses son iguales.— Señaló.— Si una francesa te dio este trauma...—Guardó silencio para ver si la chica lo entendía por sí sola, pero eso no pasó.—Tal vez otra te lo quite.
Sí tenía que ser sincera... Eso le llamó la atención. Era cierto, ella medía a los franceses con la misma regla pero, ¿Podían culparla? La primera y única experiencia que tuvo con uno de ellos la dejó marcada física y emocionalmente de por vida.
Siguió hablando con Aang por un tiempo más, descargando días de estrés en una llamada, pero pronto tuvieron que terminar de hablar ya que Aang comenzaba su turno en el hospital. Korra se sentía mucho más relajada ahora, cómo si parte del peso que llevaba a cuestas se hubiera evaporado, pero eso no significaba que se lo había quitado del todo. Se recargó sobre el asiento en el cuál estaba sentada y siguió observando aquel mar tan azul hasta que otra llamada entró. No hubo necesidad de averiguar quién era, ya lo sabía.
—¿Diga?— Contestó con resignación.
—¡Korra, te quiero aquí inmediatamente!— Cómo se había dicho, el Sr. Roku veía a todos cómo hijos y eso incluía regañarlos de vez en cuando.—¡Está de más decir que estás en serios problemas, jovencita!
—Sr. Roku.— Comenzó Korra tratando de mantener un tono respetuoso.—No puedo volver.— Le dijo.
—¡¿Y se puede saber por qué no?!— A leguas se notaba que estaba molesto.
—Porque no sé cómo llegué aquí.— Confesó y era verdad. Había dado giros por aquí y por allá a lo loco y ahora lo lamentaba. Escuchó al hombre suspirar rendido y la vocalista casi podía jurar que se estaba masajeando las sienes.
—¿Dónde estás?— Le preguntó más calmado.
—Estoy en una clase de puerto...— Comenzó a decir mientras miraba a su alrededor.— Hay una playa... Hay muchos botes...— Se le hizo extraño que el Sr. Roku repitiera lo que ella estaba diciendo, cómo si se lo dijera a alguien más.—¡Oh! Y hay una graaaan torre.— Observó mirando por el espejo lateral de la furgoneta. Korra escuchó atenta cómo el oji café mantenía una conversación con una voz que ella no reconoció. La voz decía que estaba en el puerto de Le Havre y le pide que, por favor, le prestara el teléfono para darle ella misma las indicaciones. La rockera arrugó las cejas mientras estaba atenta a lo que pasaba del otro lado de la línea, se escuchó el ruido de cuándo alguien toma el teléfono y de inmediato una voz femenina suena del otro lado.
—¿Korra?— Era Asami.
—'Sami.— Murmuró la vocalista sorprendida.
—¿Korra?, ¿Eres tú?
—Sí, soy yo.— Un suspiro aliviado se escuchó en su oído.
—Mon Dieu, cheri! ¿Estás bien?, No sabes lo preocupada que estaba por ti. Cuando recibí la llamada de Monsieur Roku de que no estabas en el hotel estaba a punto de salir a buscarte.— La oji azul no sabía que decir, Asami sonaba realmente aliviada. Una especie de calor se instaló en su pecho al darse cuenta de que le importaba a la actriz pero, al mismo tiempo, las dudas entraron en su mente, ¿Por qué le importaba a la actriz?
Era extraño, aún no podía concebir que la peli negra la considerara alguien especial y no creía jamás hacerlo a pesar de la explicación que ya se le había dado. Eran tan opuestas, ¿Por qué le agradaba entonces?
—'Sami, estoy bien... De verdad.— No pudo evitar sonreír mientras decía esas palabras.
—Por favor, Korra, si tienes ganas de huir del mundo otra vez avisa antes. — Le rogó.— Si quieres puedes irte sola, lo entiendo, pero...— Se detuvo unos segundos.—No vuelvas a hacerme algo así, ¿Lo prometes?
—Sí, lo prometo.— Su sonrisa se ensanchó al igual que aquel calorcito en su pecho.
—Bueno, ahora vamos a traerte de vuelta.
Pasó el resto de la llamada escuchando las instrucciones precisas de Asami, quién la guió calle por calle casi cómo si ella misma hubiese construido esa cuidad. Más temprano que tarde, y para extrañeza de Korra, llegó a una calle cerrada llena de cámaras, fans locos tras una barrera, máquinas que no sabía ni para qué eran, luces y un montón de personal el cuál sólo le dieron acceso al verificar que efectivamente era ella.
Al bajar y buscar a quién sea pero que sea conocido, comenzó a recorrer el lugar el cuál estaba limpio y bien iluminado tanto por la hora como por las luces. Miró a su alrededor, habían casas, postes de luz, un señor gritando cosas en francés a diestra y siniestra con un megáfono, un improvisado restaurante y demás cosas, ¿Qué se suponía estaba pasando?
—¡Korra!— Esa inconfundible voz representó un alivio para la morena. Rápidamente, Asami había atravesado la distancia que las separaba y envolvió a la estupefacta morena en un abrazo el cuál llenó a Korra de calidez, calma, paz y... Y algo más que no pudo identificar, sus fosas nasales se llenaron de aquel perfume que desprendía Sato... Un olor dulzón a jazmín que comenzaba a encantar a la rockera. Pero todo lo bueno tiene un final y este se encargó se llegar por medio de Asami quien se separó de ella logrando que un gruñido molesto saliera de la garganta de Korra. Cuándo se dio cuenta de lo que había hecho, sus mejillas se tornaron carmín y desvió la mirada hacia el piso mientras sentía a la francesa poner ambas manos en su hombro.—Nunca, nunca, jamás vuelvas a hacer eso...— Comenzó a decir. La peli castaña levantó la mirada para ver a esos ojos verdes que la miraban de una forma inexplicable.—Jamás.— Hizo énfasis.
—Está bien.— Afirmó aun extrañada y un poco intimidada por aquella mirada tan intensa.—¿Podrías decirme qué pasa aquí?— Preguntó señalando con la mano todo el lugar para cambiar de tema.
—¿Qué acaso no lo sabes?— Asami frunció el ceño.—Claro, ¿Cómo vas a saber si toda la reunión estabas que te morías del sueño?— La afirmación en modo de pregunta hizo que la vocalista se sonrojara, tal parece que se había dado cuenta de ello.—Hoy comienzan las grabaciones del video.— Le explicó.— Contratamos a Aidan C. O'Conner, que es uno de los mejores directores de Francia cabe agregar, para encargarse del video y él insistió en comenzar hoy.
—Ah, entonces...
—¡Ahí estás!— La voz molesta del Sr. Roku la interrumpió haciéndola encogerse nerviosa, el hombre joven daba miedo cuándo se enojaba.—Te he estado buscando por todas partes.— Dijo cuándo llegó con ambas.—Si me disculpa, Asami, debo llevar a esta problemática jovencita a arreglarse.
—Adelante, Monsieur Roku.— Permitió Asami con una sonrisa.—De todas formas estaba a punto de sugerir que lo fuera a buscar.
Se despidieron de Asami y comenzaron su camino hacia, según el Sr. Roku, el camerino que iba a ocupar. Durante el trayecto, Korra no se salvó de la reprimenda que el hombre le dio, diciéndole que iba a estar siendo vigilada de ahora en adelante hasta que regresaran a Cuidad República y no iba a salir del hotel más que para ensayar... No es cómo si el "castigo" le molestara de alguna manera, pero lo hacía el hecho de que la estaban regañando.
No tardaron mucho en llegar a un pequeño camper color azul el cual cumpliría la función de su camerino. En cuánto entró recibió otra reprimenda por parte de sus dos amigas, quienes estaban adentro siendo atendidas por las maquillistas. Katara estaba especialmente furiosa por lo que fue aun más dura que el mismo Sr. Roku. Kuvira, por otro lado, estaba frustrada porque aquello ocurrió frente a sus narices y no pudieron notarlo.
El toquido de una puerta las hizo interrumpir los sermones, era la mujer encargada del vestuario. Korra cambió rápidamente el pijama con el que salió por unos pantalones negros rasgados y ceñidos, Converse negros, un top negro y una camisa blanca abierta, también le dieron unos guantes de cuero blanco sin la parte de los dedos y con una abertura en forma de óvalo en el dorso de la mano. Una vez vestida, las estilistas le peinaron su corto cabello de una forma en que reluciera esa melena rebelde y sexy que, sabían, podía tener, la maquillaron ligeramente para ocultar sus ojeras y, al mismo tiempo, se viera natural. Cuándo terminaron, las chicas se despidieron de Anny y de Charlotte y éstas salieron del camper.
—Ahora sí — Comenzó Katara.— , ¿Me podrías explicar por qué se te ocurrió salir sin avisar de esa manera?
—Yo... ¡No lo sé!, ¿De acuerdo?— Le admitió.—¡No pensaba...! ¡Sólo quería escapar...!—Guardó silencio.— Sólo quería alejarme de esta mierda.— Susurró. Escuchó a la tecladista sacar aire por la nariz resignada.
—Korra, sabes que puedes confiar en nosotras.— Se acercó a ella y tomó sus manos entre las suyas.—¡Somos tus mejores amigas!— Ambos tonos de azul se encontraron por primera vez desde que Korra ingresó al camper.—Si necesitas tiempo para ti sólo dilo, pero no nos preocupes de esa manera, ¿Entiendes?
—Uh-Huh.— Dijo mientras asentía con la cabeza. —Lo siento mucho.
—Ven aquí.— Ambas amigas compartieron un abrazo reconciliador y confortador que hizo a ambas sentirse más relajadas por el hecho de tenerse como familia.
Más temprano que tarde, su presencia fue requerida en el set de grabación, el director comenzó a dar instrucciones a todos los que iban a aparecer en él. Bolin debía estar recargado cerca de una farola mientras pretendía tener un mal día. Kuvira se debía sentar en el tercer escalón de la escalera de concreto frente a la entrada de un edificio mientras fingía esperar a alguien. Zuko y Katara debían estar sentados uno frente a otro en una de las mesas afuera del restaurante improvisado mientras actuaban que estaban teniendo una cita lo cuál puso incómodos a ambos chicos. Korra debía estar esperando en la esquina tomada del brazo de Mako hasta que el director diera la indicación para que comenzaran a caminar, que era en el momento en que Asami iba a fingir pelear con su novio interpretado por un actor y modelo francés (Lo suficientemente reservado como para que nadie se interesara en conocerlo) y salir hecha una furia del edificio que fungía el papel de su departamento.
—Bien, comencemos. Todos a sus puestos.— Ordenó el director por el megáfono y cada una de las personas ahí tomaron sus posiciones.— ¿Listos?... Luces, cámaras...—Observó las pantallas que le permitían ver lo que las cámaras filmaban y asintió para sí mismo.—¡Acción!
Pasaron horas en el set siguiendo las instrucciones de aquel hombre visionario al pie de la letra, no era su primer video musical, pero sí era la primera vez que los dirigían casi cómo si actuaran un papel con muchas acciones específicas. Para el final del día, todos los miembros de Black Tears in the Heart estaban empapados de pies a cabeza chorreando cual fuente, ¿La razón? Simple: La última escena que grabaron el día de hoy consistía en que ella y la banda iban a estar cantando y tocando mientras eran testigos de un beso entre Asami y su nuevo amor bajo la lluvia. Mientras que ambos actores estaban protegidos bajo un paraguas, los jóvenes hacían todo directamente bajo las gotas de lluvia no fría, sino helada por lo que ahorita, después de que el director dijera el corte, estaban temblando.
—Buen trabajo, muchachos.— Alabó el hombre sonriente.—Vayan a cambiarse de inmediato o podrían coger un resfriado.— Ni siquiera tuvo que repetirlo porque inmediatamente todos los rockeros se dirigían a sus respectivos campers buscando secarse y cambiarse.
—Podrían coger un resfriado.— Imitó molesta Kuvira con acento francés una vez estuvieron dentro del camper.— Debió haberlo pensado cuando decidió hacer la maldita escena con hielo recién descongelado.
—Mínimo hubiera sido agua tibia.— Concordó Katara mientras comenzaba a quitarse la playera blanca dejando ver un torso bien delineado y sensual.
—Idiota...—Murmuró Korra quitándose el pantalón enseñando sus tonificadas piernas.—Cómo sea, será mejor que nos demos prisa y nos vayamos.—Sugirió.
En poco tiempo, Korra y las dos chicas ya estaban cambiadas y secas. Cómo a la morena se le había ocurrido irse en pijama, a su pijama tuvo que volver. Cuando salió del camper para decirle al Sr. Roku que ya estaban listas se topó cara a cara con una de por sí seca y sonriente Asami quien traía tres vasos de café en un cartón especial para cargar con ellos.
—Oh, 'Sami.— Dijo Korra sonriente.
—Venía a darles un poco de café caliente.— Se encogió de hombros.— También quería pedirles disculpas por haberlos hecho estar bajo la lluvia falsa por mucho tiempo.— Torció la boca.
—No, no, no...— Comenzó a replicar.— No fue tu culpa, 'Sami. Fue culpa del idiota de tu nuevo novio.— Hizo comillas en lo último.— ¿Está seguro de que este es mi ángulo? No me gustó, mejor repítalo.— Imitó con un acento francés petulante que, de hecho, había sido el que el tipo había estado empleando.—No sé cómo pudiste besarlo.—Espetó entre dientes rememorando lo que había visto hace poco.
—Gajes del oficio.— Bromeó Asami restándole importancia.
—Sí, eso creo.— Sonrió mientras se rascaba la nuca.
—Bueno, debo irme.— Anunció mientras le entregaba los cafés.—Mi trabajo aquí está hecho, al menos por hoy.
—Oh, sí... Claro.— Asintió.—Supongo que... ¿Nos vemos en un par de días?
—Hasta dentro de un par de días.— Confirmó.
—Bueno... Adiós.— Y se despidió también moviendo la mano.
—Au revoir, Korra.
—Adiós.— Dijo nuevamente a pesar de ya haberlo hecho antes.
Si una francesa te dio este trauma, tal vez otra te lo quite...
Las palabras de Aang nuevamente se instalaron en su mente mientras veía como aquella hermosa mujer se alejaba, tal vez tenía razón, tal vez no... De cualquier modo, lo iba a averiguar.
—O-oye... ¡'Sami!— La llamó alzando su tono de voz logrando hacerla girar en su propio eje con una elegancia que hizo sonrojar un poco a Korra.
—¿Sí?— La oji azul avanzó toda la distancia que las separaba a trote y, cuándo llegó, agachó la cabeza mientras se sobaba la nuca nerviosa cómo aquella vez donde le pidió comer con ella.
—Bu-bueno... Yo... Estaba pensando que, tal vez... Bueno... Tú querrías... Digo, si no quieres está bien... Digo...
—Korra.
—Eh, ¿Qué?— Levantó la mirada para encontrarse con aquella sonrisa dulce en esos labios carmín.
—Relájate.— Le pidió Asami al ver su nerviosismo.
—Ok.— Korra inhaló y exhaló.—Quería ver si tú quisieras salir a algún lugar conmigo.— Soltó de a una tratando de que sea entendible y no tuviera que repetirlo otra vez.
—¿Salir?, ¿Contigo?— Repitió extrañada la actriz cómo para asegurarse de que oyó bien.
—¡N-no sería una cita!— Aclaró rápidamente.— Pue-puedes incluso llevar a Gu en y Azumi si así lo prefieres.— Añadió. Observó a Asami pensar en su propuesta un poco antes de que le diera su respuesta.
—Lamento decir que, por ahora, voy a tener que declinar tu invitación.
—Oh.— Exclamó decepcionada Korra, sintiéndose extrañamente decaída... ¿Decaída?, ¿Por qué habría de estar decaída? Únicamente le pedía salir para probar la teoría de Aang, nada más. No era nada para sentirse decaída.
—Sin embargo...— Volvió a hablar la oji verde llamando nuevamente la atención de Korra.—Ya que es mi turno de pagar, te invito a salir a la playa con nosotros.
—¿Nosotros?— Preguntó curiosa.
—Con Gu en, Azumi y yo.— Le aclaró.— Iremos mañana aprovechando que es sábado y no trabajo... ¿Qué dices?, ¿Te unes?— Korra se mordió el labio, una cosa era invitarla ella y comer en los limites de su castigo y otra cosa era ir a la playa.
—Yo... No lo sé.—Respondió.
—¿Qué te parece si lo piensas y me confirmas en unas horas?— Le sugirió.—A los niños y a mí nos encantaría tenerte ahi.— Añadió con una sonrisa sincera.
—De acuerdo. —Le dijo tratando de idear un plan para que el Sr. Roku la deje ir y, esta vez, 100% libre de mentiras.
—Espero tu mensaje.— Y dicho esto, retomó su camino mientras era seguida por la atenta mirada azul de la vocalista.
