Hola, hola. Gracias nuevamente por seguir esta historia y espero que este capítulo les guste. Para empezar, debo decir que ESTO ES URGENTE QUE LEAN.
Bueno, tal vez no, pero me gustaría avisarles XD Este es el último miércoles que puedo asegurar que publicare. No, no lo voy a dejar, solo quería decirles que voy a entrar ya a la escuela y no sé cuánto tiempo tenga para escribir, así que ahora se pasa de miércoles a "Cuando termine cada capítulo" lo que quiere decir que voy a publicar hasta que termine el capítulo.
Otra cosa, necesito que me respondan si quieren que ponga a los personajes de LOK (Ignoraron mi pregunta anterior) y también si quieres que ponga música que realmente existe para que la escuchen. Eso es todo de anuncios y preguntas. Voy a responder reviews:
Guest: Sí, todos lo haríamos o lo hemos hecho al menos una vez hahahaha por cierto, si pudieras poner un nickname para poder ser más específica sería genial.
CMRC: Me alegra que te gustara, lo subo por todos ustedes así que me alegra que les agrade los caps. Espero también te guste este y, cualquier cosa, puedes decirme y trataré de hacerla… Con respecto al fanfic, obvio XD
Zafira Wich: Hahahaha sí, es que era lo más obvio xD, que bueno que eres potterhead, tenemos algo más ya en común. Cuidate y espero te guste este cap.
Los personajes no me pertenecen, la historia sí.
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—¿Qué debería hacer?— Preguntó Korra mientras se sentaba en su cama abrazando sus piernas.— Quiero decir, Aang puede que tenga razón y definitivamente quiero averiguarlo, pero... ¿No sería como usar a 'Sami de alguna manera?— Preguntó mirando a ambos pares de ojos claros buscando comprensión en ellos.—Quiero decir... Estaría tomando en sí el poder ayudarme con mi problema y de seguro ella tiene los suyos propios como para lidiar con uno extra.
—Yo no lo creo.— Dijo Katara.— No le estarías imponiendo nada, sólo le darías un propósito a lo que iba a suceder naturalmente.— Afirmó confundiendo a la oji azul.
—¿Qué quieres decir?
—A lo que Katara se refiere — Habló Kuvira esta vez.— es que hay cierta... Conexión entre Asami y tú que es fácil de ver. Tú pareces interesarle y, de alguna forma, ella te interesa a ti... Iban a terminar siendo amigas de una u otra forma de todos modos.—Explicó.
—Exacto.— La tecladista asintió en dirección de la oji verde.—Yo debo admitir que estoy de acuerdo con Aang, puede que sea una buena idea pasar tiempo con una francesa agradable para variar y así ayudar a superar tus prejuicios.
—Tal vez si puedes darte cuenta que los franceses no son malos, entonces el hecho de estar en París no sea tan tormentoso.— Continuó la chica del lunar.—Incluso hasta podría dejar de influir en tus pesadillas.
La morena se mordió el labio mientras miraba hacia un costado pensativa, meditando lo que ellas y Aang le habían dicho. Todo parecía indicar que sería una buena idea hacerlo pero aun así la duda siempre permanecía en todo ser humano.
—Me invitó a la playa.— Susurró mientras pegaba su boca a sus piernas sin mirar a ninguna de las chicas frente a ella.— Dice que podría ir con ella y su familia mañana.
—¿Y piensas ir?— Cuestionó la castaña de largo cabello. Korra negó con la cabeza.
—No puedo ni aunque quisiera, estoy castigada.— Explicó con pesadez.
—Korra, es que debes de ir.— Señaló Kuvira.—Esto no sería sólo una salida de ocio, sino que podría ser un paso hacia la ayuda para tus problemas psicológicos.
—Pues me merezco no tener ese paso.— Sentenció mientras veía a la tecladista ir directo al baño.—Mentí, Kuvira.— Dijo amargamente.— Sabes lo mucho que odio mentir.
—Lo sé y lo entiendo.— Se apresuró a comentar.—Pero no puedes privarte de esto y si es la misma Asami quien te invitó deberías aprovechar.— Korra desvió su azul mirar hacia la ventana a lado de la puerta que daba al balcón.
—Supongamos que acepte — Comenzó a formular.— , ¿Cómo le haría para convencer al Sr. Roku de que me deje ir?
—Arreglado.— Anunció la chica oji azul mientras tomaba asiento en el mismo lugar que había estado ocupando en la cama de Korra durante toda su plática.— Aang se encargará de todo.
—¿Qué?, ¿Cómo...?— Balbuceó extrañada.
—No fue difícil.— Les aseguró.— Aang quiere siempre lo mejor para ti, ni siquiera tuve que persuadirlo. Aceptó a la primera.— Añadió sonriente.
—Entonces definitivamente creen que es una buena idea. —Afirmó mientras comenzaba a dar pequeños golpecitos en sus rodillas con su nariz.
—¡Por supuesto que sí!— Exclamó Kuvira.— Aprovecha ahora que las grabaciones reinician hasta el lunes por el lío de armar la nueva escenografía.
—Estoy segura de que el Sr. Roku puede hacer una excepción esta vez.— Añadió Katara regalándole otra de esas amigables sonrisas cuya especialidad era alentar a la gente. Korra movió su cabeza un poco mientras una mueca alegre se asomaba poco a poco en su rostro.
—No sé qué haría sin ustedes, chicas.— Confesó sinceramente. Aquellas dos habían estado con ella en las buenas y en las malas y la vocalista definitivamente lo apreciaba. Al poco rato, el celular de Katara comenzó a vibrar, haciéndola atenderlo de inmediato.
—Es Aang.— Anunció mirando la pantalla.—Dice que convenció al Sr. Roku y que él dice que te diviertas porque has estado muy tensa y será la última salida que tengas en todo el mes.— Les dijo cuando terminó de leer el mensaje.
—Voy a confirmarle a 'Sami.— Anunció Korra sacando también ella su celular. Debía admitirlo, estaba emocionada con la idea de ir a la playa con los Moulian-Sato.
Si aún tienen espacio... ¿Puede ser que me incluyan en su salida? - Korra.
No tardó mucho en recibir una contestación.
¿Es eso un "sí"?- Asami.
Korra leyó el mensaje y rápidamente comenzó a teclear la respuesta.
Sí. -Korra.
Después de eso, tomó una de las mochilas que se llevó a París y comenzó a llenarla con lo necesario: Toalla, sandalias, gorra, lentes...
En ese mismo instante, alguien comienza a golpear la puerta, Kuvira se asoma por la mirilla y, al abrir, las figuras de los hermanos Mako y Bolin se dejan ver.
—Hey, chicas.— Bolin saludó mientras se arrojaba a la cama de Kuvira.—Estábamos pasando por el barrio y decidimos venir a visitarlas.— Bromeó el oji verde.
—Vaya, que considerados son.— La tecladista rodó los ojos mientras tomaba asiento en su propia cama. Korra seguía metida en lo suyo tratando de decidir si debía meter una muda extra de ropa o no, después de todo, no sabía cuánto tiempo se quedaban... ¿Era un viaje de ida y vuelta o de varios días?... Estaba considerando la idea de mandarle un mensaje a Asami para preguntarle cuando la voz de Mako la sacó de sus pensamientos.
—¿Y tú a dónde vas?— Señaló con la mirada la mochila en la cual Korra estaba empacando.
—¿Piensas escaparte de nuevo?— Fue el turno de Bolin de mostrar su preocupación mientras la miraba determinado, como diciendo: Si te vas, me voy contigo.
—Nada de eso, Bolin.— Lo tranquilizó.— Me invitaron a la playa y el Sr. Roku me dio permiso de ir.— Les contó.
—¿Quién te invitó?— Preguntó el de ojos verdes mientras giraba para quedar boca abajo en la cama y se levantaba un poco con la ayuda de sus codos.
—'Sami.— Articulo con sus labios aprovechando que Mako estaba distraído.
—¿Quién?— Bolin no había entendido y su cara de confusión lo confirmaba.
—'Sami.— Volvió a articular no sin antes fijarse que Mako estuviera tecleando algo en su celular. Por desgracia, Bolin entendió esta vez.
—¡¿Asami Sato te invitó a la playa?!— Exclamó llamando la atención inmediata de Mako.
—¡Bolin!— Le recriminó Korra.
—¿Es en serio, Korra?— Preguntó Mako ceñudo.
—Mako, ahora no.— Intervino Kuvira al ver que otra pelea se aproximaba.—Korra necesita paz, para variar.— Aunque apretando la mandíbula, el bajista pareció entenderlo y no hizo ningún comentario más.— A propósito, ¿Tienes traje de baño?
—Ya decía yo que algo se me estaba olvidando.— Reconoció Korra. El Sr. Roku les dijo que llevaran lo necesario, jamás dijo nada sobre llevar traje de baño.
—Vas a tener que comprar uno, Ko.— La idea sugerida por Katara le hizo preocuparse. Detuvo en seco sus movimientos y las miró preocupada.
—¿Creen que 'Sami insista en acompañarme a comprar uno?— No era que fuera insegura por su cuerpo, de hecho, estaba muy confiada en que tenía un buen físico, pero por ningún motivo iba a permitir que le viera la espalda. El que tuviera esas cicatrices era conocimiento de un muy reducido número de personas entre las cuales se hallaban Yue, Katara, Aang y Kuvira y planeaba que siguiera así.
—Es algo normal de chicas ayudarle a sus amigas con el bañador.— Señaló la tecladista mordiéndose la uña.
—Claro que siempre puedes quedarte en el vestidor mientras te lo pongas y veas si es el bueno o no.— Kuvira se encogió de hombros mientras le daba la solución al problema.
Esa misma noche y como todas las anteriores, una pesadilla fue la que despertó a Korra, quien se sentó como resorte en la cama completamente desordenada mostrando su movimiento constante mientras dormía.
Paso ambas manos por su cara antes de mirar el reloj de su celular, el cual anunciaba la temprana hora de 3:47. Sabiéndose incapaz de poder conciliar el sueño nuevamente, se levantó de la cama y tomando una toalla se dirigió hacia el baño para tomar la ducha matutina que necesitaba si quería no apestar a sudor.
Después de media hora ya estaba bañada, vestida y lista para irse, sin embargo, como no la habían citado sino hasta las 6:00, comenzó a responder Tweets como era su costumbre agradeciendo todas las muestras de cariño que se le daba, pasando así todo su tiempo libre hasta que su reloj marcó las 5:00.
Justo como la vez pasada, tomó sus cosas y se dirigió lo más calladamente hacia la puerta para salir por ella sin despertar a nadie, cosa que volvió a hacer exitosamente. Bajó las escaleras y se disculpó con el joven de recepción por haberle mentido y, esta vez, dejó que llamara al Sr. Roku para anunciar su salida, la cual fue aceptada. Atravesó las puertas de cristal que daban acceso al hotel y subió a un modesto honda color azul en el asiento de atrás mientras le indicaba al chofer que Roku había contratado a donde quería ir.
Tardaron aproximadamente tres cuartos de hora en llegar, Korra ya había estado con anterioridad en aquel hogar, pero jamás le había prestado la atención debida. Es por ello que se sorprendió al ver que se trataba de una mini mansión con fachada color crema de dos plantas, tenía alrededor un vasto patio con jardín adornado de varias flores y árboles pequeños, atravesándole, había un largo camino ondulado hecho de piedras de río. El techo era de teja café oscuro en forma de trapecio del cuál sobresalían tres ventanas evidenciando un ático y, a los costados, se podían apreciar dos chimeneas. Tenía también una marquesina hecha con las mismas tejas que el techo. Ambas plantas estaban llenas de ventanas, Korra contó catorce entre los dos pisos. Debía admitir que era una hermosa casa digna de una buena infancia.
Se despidió formalmente del chofer que ni siquiera conocía y bajó del auto con un mochila y un gorro con un pie dibujado sobre su cabeza y comenzó a hacer su camino hacia la puerta de entrada, atravesando primero una cerca de metal negro que rodeaba la propiedad.
Sintiéndose extrañamente nerviosa, tocó el timbre que estaba entre la puerta y una ventana larga rectangular con una flor grabada. Comenzó a rascarse la nuca mientras su mirada bailaba entre la puerta y el auto que la había traído, casi deseando no haber tocado nunca y poder regresar corriendo al honda para que la llevara de vuelta al hotel. Estaba pensando en cuanta posibilidad había de que Asami creyera que aquel timbrazo era una broma de niños latosos cuando la puerta se abrió dejando ver unos negros cabellos lacios.
—¡Korra!— Exclamó Gu en emocionado.— Mère dijo que venías, pero no le creía del todo.— Le confesó.— Adelante.— Y se hizo a un lado para que la vocalista pudiera entrar a la residencia.
—Hola, Gu en.— Saludó ella mientras veía al chico cerrar la puerta tras ella.—¿Y tu mamá?
—Está preparando a Azumi para irnos.— Le dijo.— Ha de estar a nada de bajar, mientras, pasemos a la sala.— Sugirió mientras comenzaba a caminar rumbo a la izquierda seguido por Korra. Pronto llegaron a una linda y reconfortante sala con mullidos sillones de cuero rojo, una mesita de centro completamente de cristal, una chimenea protegida por una reja de metal y varias fotografías de los niños con Asami sobre ella. Mirando a su alrededor, podía notar que el lugar gritaba el nombre de la actriz en todas partes.
—Entonces...— Quiso romper el silencio mientras miraba al chico tomar asiento a su lado.—¿Listo para los ensayos?
—Bastante.— Le afirmó él sonriente.— Aún no me lo puedo creer del todo, es como un sueño.—Le admitió, Korra no pudo evitar reír un poco.— Aunque no sé qué guitarra llevar.
—Por eso no te preocupes.— Lo relajó mientras movía la mano despreocupada.— Le caíste bien a Zuko, probablemente te deje tocar una de sus guitarras.— Los ojos del Moulian se abrieron tanto que, por un momento, Korra creyó que se le saldrían de las cuencas y, por si eso fuera poco, comenzaron a brillar tanto como sólo en muy contadas ocasiones pudo observar. Gu en abrió la boca para decir algo, tal vez gritar emocionado, tal vez solamente dar las gracias, lo que sea que fuese quedó en anonimato cuando la figura de Asami Sato cargando a una emocionada Azumi se aparecieron en la sala.
—Plage!, Plage!, Plage!— Veníacanturreando la pequeña rubia mientras se agitaba ansiosa en los brazos de su madre.—Plage!, Plage!, ¡Korraaaa!— Cuando la pequeña vio a la morena, ni siquiera su madre pudo impedir que se bajara de un salto de sus brazos y se subiera a las piernas de una oji azul muy sorprendida.
—Hola, Azumi.— Saludó la vocalista alegre. Pensaba que la niña actuaba así por la emoción de ir a la playa ya que, cuando la conoció, era bastante tranquila.
—Korra.— Comenzó a decir Azumi abriendo mucho los ojos y tomándole la cara a la rockera con ambas manitas aplastando sus morenas mejillas.—Allons à la plage.— Le susurró lentamente mirándola a los ojos como si tratara de que lo entendiera.
—Dice que está emocionada porque vamos a la playa.— Le tradujo Asami al ver la cara confundida de Korra.
—Hola, 'Sami.— Saludó mientras se incorporaba para saludarla después de ver que la pequeña rubia ya estuviera parada en el piso.
—Bonjour, Korra.— La francesa se acercó a aquella peli castaña y, justo como la vez pasada, le dio un beso en cada mejilla.
—Ho-hola... —Repitió nuevamente, ese gesto de Asami la ponía nerviosa siempre que lo hacía... Bueno, siempre en esas dos veces que lo hizo.
—Me alegra que hayas podido acompañarnos.— Le dijo Asami.
—Gracias por invitarme.— Respondió la vocalista sinceramente.
—Bueno, será mejor que nos pongamos en camino.— En cuanto dijo esto, la pequeña niña exclamó feliz su cántico reciente mientras echaba a correr fuera de la sala ante las atentas miradas de los dos oji azules y la oji verde.
—Iré a ver que se coloque bien el cinturón.— Fueron las palabras resignadas del hermano mayor antes de seguir a su hermana.
—Es muy energética.— Comentó Korra sonriendo, recordando que ella misma llegaba a portarse así cuando era pequeña.
—No, sólo ama la playa.— Contradijo la actriz mientras arrugaba la nariz.— ¿Vamos?— Korra asintió antes de seguir a Asami fuera de la habitación.
Korra siguió a la familia hasta que llegaron a una especie de puerta oculta en el fondo de la casa por la cual entraron. Para su sorpresa, era un garage repleto de autos de varias formas y tamaños cubiertos con una manta blanca. Para empezar, no había notado un garage y menos uno tan grande como para guardar seis autos de los cuales sólo una Toyota prado 2015 en color negro estaba a la vista con los dos hermanos dentro en los asientos traseros.
—¿Me permites tu mochila?— Korra asintió mientras le daba su bulto sin dejar de mirar a su alrededor sorprendida.—Puedes entrar cuando quieras.— Se escuchó la voz divertida de la oji verde mientras metía el equipaje de Korra en la cajuela. La morena pareció salir de su asombro y, con la cabeza levemente agachada, se subió al interior del auto ocupando el asiento del copiloto.
Ya había pasado aproximadamente unas diez canciones desde que iniciaron su camino hacia la playa con Asami al volante, Azumi había tenido un bajón repentino y se había dormido a las cinco canciones y media, por otro lado, Gu en estaba con los ojos cerrados y sus audífonos puestos mientras fingía tocar un solo muy intenso con una guitarra invisible. Sólo estaban Korra y Asami con la música del radio como único sonido entre ellas.
—Oye, 'Sami...— Korra rompió el silencio recordando lo que había hablado con Kuvira esa noche.— ¿Crees que podamos pasar a comprar un traje de baño? Es que no traje ninguno a París.— Explicó mirando ese hermoso perfil de Asami ligeramente apenada.
—Por supuesto.— Le dice sonriéndole de lado.— Ahora puedes dormir un poco.
—¿Qué?— Korra frunció el ceño extrañada por tal sugerencia.
—Korra, no maquillaste tus ojeras hoy.— Señaló permitiéndose un momento para mirarla con un gesto preocupado.— ¿Cuánto tiempo tiene que no duermes bien?
—Yo no quiero dormir, 'Sami.— Evadió la pregunta deseando que la francesa no le insistiera con ella.—Voy a acompañarte todo el camino.
—Está bien.— Se encogió de hombros.—Dime, ¿Has escuchado a Emilie Autumn?
—¿A quién? — Y con eso le contestó que no. Observó como Asami apretaba un botón del estéreo del auto y pronto unas notas de piano comenzaron a sonar.
—Esa canción se llama Faces like mine.— Le explicó Asami.— Deberías escucharla atentamente.
—Ok.— Se encogió de brazos mientras fruncía el ceño graciosamente mostrando así que iba a poner completa atención.
You say you're curious
Can't leave a thing to your imagination...
Comenzó a cantar una voz que Korra de inmediato reconoció como contralto.
I wish you'd close your eyes
But oh you seem so serious
I should enjoy the sweet interrogation...
Ahora su ceño se frunció en serio mientras seguía la letra que comenzaba a interesarle realmente.
You start to hypnotize me
I should not be telling you
I'm flattered by your interest
Who am I talking to
Could be the demon with a mask
Why should I trust in you?
I don't feel safe
I never did
But what else can I do
But what you ask?
De pronto se encontró a sí misma preguntándose por qué Asami quería que escuchara atentamente la letra. La canción era realmente buena y causaba la peculiaridad de relajarla y eso era un problema porque de verdad quería saber que decía la canción.
Think of your darkest night
Think of your soul alone
If you can bear the sight
Think of the love you've never known
Yes, it's unusual
To live your life this way
All I can say
Maybe that's why you don't see
Faces like mine every day.
Y fue lo último que escuchó antes de caer dormida.
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—Plageee!— Escuchó el grito emocionado de la pequeña Azumi logrando despertarla. Cuando abrió los ojos, notó que estaba en la camioneta estacionada a varios metros de una especie de acantilado con una barda para evitar accidentes. Desde ahí se podía ver claramente el azul mar con esos toques blancos que la espuma le daba y el cielo claro indicando que el Sol había decidido ya salir pero estaba oculto tras blancas nubes. Inhaló hondo y aun estando en el auto fue capaz de sentir ese aroma a sal típico de estos lugares.
Al mirar a su alrededor, notó que no había sido la única que cayó rendida en los brazos de Morfeo, también Gu en se estaba tallando los ojos demostrando que acababa de despertar, lo que también notó fue que Asami no estaba en el auto.
Sin esperar mucho tiempo más, abrió la puerta y bajó recibiendo en sus brazos y en su rostro la fresca brisa marina de las 7:35. Rodeó el vehículo y se topó con una hermosa y grande casa como la de Up diferenciándose únicamente en que los colores blancos y rojos eran los predominantes en aquella construcción, rodeándola, una simple barda de madera blanca le daba un gran espacio como para hacer un buen patio. La casa se le hizo ligera... No podía describir el ambiente en el que estaba de otra forma. Pronto dio con la francesa, estaba frente a la casa estirándose levemente después de unos momentos conduciendo, su cabello recogido en una coleta se movía con el viento siendo esto lo único que podía notar por el simple hecho de que Asami estaba de espaldas a ella.
Hizo su camino hacia ella mientras escuchaba el sonido de sus propios pasos aplastar la tierra.
—Eso...— Comenzó a decir Korra haciendo que esa espectacular verde mirada la observara por sobre el hombro hasta que estuvo a su lado.— Fue simplemente cruel.
—¿Por qué?— Cuestionó divertida, delatándose de inmediato ante los oídos de la vocalista.
—¡Te dije que quería acompañarte en el viaje!— Expresó su molestia al tiempo en que un pequeño puchero salía de sus labios.
—Oh, cheri...— Comenzó a decirle.— No tenía caso que lo hicieras, no fueron ni un par de horas.
—Igual.— Replicó encogiéndose de hombros antes de cruzar los brazos.
—Bueno, bueno.— Dijo restándole importancia al asunto.—¿Qué te parece si me ayudas a llevar las cosas adentro y, después de una pequeña siesta, vamos a comprar tu traje de baño antes de ir a la playa?— Korra bufó al darse cuenta de que no iban a volver a discutir de ese tema que, aunque simple, la había dejado insatisfecha y con resignación comenzó a caminar hacia la parte trasera del auto para bajar las cosas.
Una vez dentro, los dos hermanos subieron corriendo a sus habitaciones, dejando a ambas solas en la planta baja que era tal y como pensó que sería: minimalista, hogareña y espaciosa.
—Te mostraré tu habitación.— Con un amable gesto de su mano, Asami la invitó a acompañarla. Subieron unas escaleras entintadas de madera que crujían bajo sus pies y atravesaron un pasillo igual de iluminado que toda la casa. Pronto se detuvieron en una puerta gris que Asami abrió.— Siéntete como en casa.— Ofreció.
—¿Esta es tu casa de playa?— Preguntó asombrada de que sea sencilla, pero de una muy buena manera.
—Sí, algo así...— Torció la boca.— Tengo propiedades más grandes por aquí, pero esta es mi favorita.— Admitió.— Una tarde alejada de los lujos que me recuerdan a la ciudad es necesaria de vez en cuanto.
—Claro.— Sonrió de acuerdo la rockera.— Gracias otra vez por traerme.
—Gracias a ti por aceptar venir.— Le dijo ella a cambio.—Descansa otro poco y nos iremos en media hora.—Le avisó antes de caminar por el pasillo y bajar las escaleras. La mirada de Korra la siguió hasta que se perdió en el primer piso y entró. El cuarto la hizo sonreír bastante, las paredes eran blancas, pero habían varias pinturas hechas por los niños en ellas. Una en especial, era una pequeña playa hecha con manitas grandes, pequeñas y aún más pequeñas de bebé y, escrito en una letra cursiva en negro, tenía una leyenda que decía Profitez de votre séjour. Korra no entendió nada de lo que decía, pero supuso que Asami, Azumi y Gu en habían querido hacer que cualquiera que durmiera en ese cuarto se sintiera como en familia.
Acomodando su mochila apoyada en la mesita de noche, se tiró en la morada cama sintiéndose aceptada de alguna forma. Tomó su celular y puso la alarma para que la despertara en exactos 25 minutos antes de cerrar los ojos con una sonrisa dibujada en su rostro.
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Pasó un rato y el sonido de la alarma la volvió a despertar, Korra agradeció a los patos que esta vez no tuvo tiempo ni siquiera de comenzar a soñar con algo y justamente pensando en eso se encontraba cuando un delicioso aroma acarició sus fosas nasales. Si esto hubiera sido una caricatura, Korra estaría flotando directamente hacia la fuente de tan buen olor, pero en lugar de eso se levantó apresurada de su cama y caminó lo más rápido que su dignidad le permitió para evitar verse desesperada.
Tenía hambre y no había desayunado aún, pero eso no fue un factor importante en el momento en que un piano de cola color vino apareció ante su vista.
No pudo ni tampoco quiso evitarlo, se acercó al gran instrumento con duda y tomó asiento en el banco negro de madera acolchonado mientras levantaba la tapa. Las teclas blancas y negras hicieron su aparición frente a sus ojos, un impulso por acariciarlas la recorrió y no se negó a ello; sus yemas sintieron la frialdad y suavidad de la madera y nuevamente sintió esas ganas por tocar aquella melodía ya memorizada.
—¿Sabes tocar?— La voz de Asami la sobresaltó antes de que Korra pudiera mirar hacia enfrente y observar como la francesa le sonreía de esa forma tan linda y sexy que tenía de hacerlo. Se preguntó por un momento cómo era que siempre parecía tener que salir de repente de algún lugar sin que la vocalista lo notara.
—Eh... No...— Le contestó.— O, al menos, no de forma apropiada.
—¿Qué quieres decir?— Nuevamente esa mirada estaba sobre ella, una en la que parecía que estaba verdaderamente interesada en aquellos pequeños detalles suyos. Sintió escalofríos.
—Bu-bueno... Yo sólo...— Estaba descubriendo cuanto odiaba esta nueva parte de ella. Cada vez que Asami la miraba de esa manera se ponía nerviosa y eso hacía que balbuceara o se le trabara la lengua como vil puberta.— Sé sólo una pieza.— Dijo por fin.
—¿En serio?— La actriz comenzó a caminar hacia Korra y tomó asiento justo a lado de ella mientras que con un ademán le indicaba que comenzara.— Adelante, quiero escucharte.
—No-no es la gran cosa...— Se apresuró a decir, temiendo quedar como idiota frente a la oji verde.
—Bueno, no lo sabré hasta que no te escuche.— Insistió nuevamente. Sabiendo que no le quedaba de otra, Korra exhaló rendida y, aclarándose la garganta, colocó sus dedos encima de teclas especificas antes de comenzar a tocar, pronto, aquella melodía que se sabía ya de memoria comenzó a producirse bajo sus dedos.
Los ojos azules de Korra ahora estaban ocultos bajo esos párpados, su ceño fruncido mostraba una clara concentración y sus pies estaban manipulando los pedales justo como Katara le había indicado cuando le enseñó aquella pieza. Podía, sin embargo, sentir a la peli negra a su lado, sentir el calor que su cuerpo desprendía y eso la hacía desconcentrarse un poco por más atención que le quisiera poner a lo que estaba haciendo. Había algo en la presencia de la otra que le hacía sentir que lo que estaba haciendo en estos momentos estaba mal.
Unos minutos después y la canción terminó. Obviamente no podía tocarla completa, pero podía tocarla y eso, viniendo de una persona cuyo conocimiento de piano es menor que el de un bebé pingüino, es un orgullo.
—Oh...— La oji verde fue la primera en hablar, evitando el silencio que, si fuera por Korra, iba a darse.
—¿Te gustó?— Jamás se había sentido insegura de sus dotes artísticos, pero esta pieza y esta espectadora lo ameritaban. Sin embargo, antes de que pudiera contestar, la voz de Gu en se dejó escuchar.
—¿Sabes tocar música clásica?— Preguntó incrédulo.
—¿Tú qué crees?— Respondió sonriente.
—Pero... Esa música es aburrida.— Objetó el mayor de los Moulian.
—Y complicada...— Agregó Korra sabiendo cómo llevar la conversación a algo bueno.
—Y complicada.— Repitió el oji azul estando de acuerdo.
—Y a un buen músico le gustan los retos — Comenzó a decir. A toda madre le gustaría que su hijo tocara música clásica y trataría de ayudar con eso a Asami.— , poder patear el trasero de cualquiera en cualquier cosa.— Señaló.
—¿Tú dirías que es bueno tocar música clásica?— Preguntó un tanto incrédulo.
—¡Claro que sí!— Afirmó sonriente.— Beethoven era lo más parecido a un rockstar que había en su tiempo y, si puedes con él, cualquier otra cosa se te hará papilla.— Le aseguró, sin embargo, Gu en aún se veía dudoso por lo que, poniendo su modo Bolin (El coqueto de la banda) le dio un argumento que pocos resisten.— Además, entre más variedad, más chicas podrás conquistar.— Y le añadió un guiño cómplice que hizo sonreír al oji azul.
—Aquí nadie va a conquistar a nadie.— Les prohibió de inmediato Asami, se veía ligeramente irritada mientras se levantaba del banco acolchado. Korra se golpeó mentalmente, a Asami no le gustó que dijera eso y era obvio... A nadie le gusta que una rockera le enseñe a su hijo a coquetear.—Vamos a desayunar, hay omelette con queso pero, si quieres, también hay tostadas con mermelada y fruta.
—Todo suena delicioso.— Le sonrió dulcemente, tal vez así olvide lo que dijo y no siga enojada.
Desayunaron entre risas y ocurrencias por parte de los niños y Korra, quienes lograron hacer reír a la francesa olvidando por completo el comentario anterior. Korra y Asami terminaron de comer antes ya que irían al centro comercial por el traje de baño de la más pequeña. Dejando a cargo a Gu en mientras estaban fuera, Asami salió seguida de Korra y encaminó sus pasos hacia el Toyota.
—¿Y bien?— Preguntó la actriz mientras se abrochaba el cinturón.—¿Ya sabes qué clase de traje de baño quieres?
—En realidad...— Torció la boca.— Estaba pensando que tal vez podría ir buscando algo que me agrade.
—Suena perfecto.— Le dijo.— Si necesitas ayuda, no dudes en pedirla.— La oji verde le sonrió con esa peculiar sonrisa que sólo Korra tiene la posibilidad de ver.
Oh, porque lo había notado. Puede que sonara muy bobo o repetitivo, pero sabía que Asami tenía cinco tipos de sonrisas... O, al menos, esos eran las que podía ver. La primera era la sonrisa que pone en las juntas, una que decía que podía ser amigable pero no más de lo requerido para una reunión de trabajo.
La segunda era la de satisfacción, cuando veía una de sus escenas y sabía que había hecho un buen trabajo.
La tercera era la que les daba a todos los que estaban a su alrededor, la que trataba de hacer que el ambiente sea más ameno y amistoso (La cual se la daba a Mako por lo que Korra pudo notar después de mirar atentamente las interacciones de ambos en el set)
La cuarta era la que le daba a sus hijos. Una mezcla de amor, dulzura, comprensión y maternidad que la conmovía bastante.
Y ahora la quinta, la que le decía que era especial, lo suficiente como para ser merecedora de un tipo completamente diferente de sonrisa. No sabía describirla, ni tampoco sabía por qué... Tal vez sea por esa conexión de la que hablaba Kuvira. Sea como sea, le hacía sentir bien de alguna extraña manera.
—Gracias... "Pero no será necesario"— Acompletó en su mente mientras volvía a dirigir su mirada hacia la ventana como siempre solía hacer. Los edificios de esta playa eran tan diferentes a los de la ciudad, daba la impresión de estar en un pueblo civilizado, por describirlo de alguna forma. Había tanto que ver, tanta gente, tantos puestos y tantas cosas que Korra no sabía que eran, pero le intrigaban.
No pasó mucho tiempo antes de que llegaran a una pequeña tienda con tejas de madera pintadas de azul.
—Llegamos.— Anunció Asami aparcando el auto cerca de dicho lugar, el letrero entero estaba en francés y la única manera en la que la vocalista supo que ahí vendían trajes de baño fue porque Asami se lo dijo.
No tardaron mucho en encontrar un traje de baño que complació del todo a Korra... La mayoría siendo sacado de la sección para surfers. Una vez estuvo conforme, salió del vestidor para encontrarse con la actriz, quien la estaba esperando leyendo una revista en unos cómodos asientos azules.
—¿Y bien?— Habló llamando la atención de la oji verde.— ¿Qué te parece?— Korra traía puesto un pequeño short negro que le cubría por completo el trasero pero dejaba ver sus piernas fuertes y tonificadas para deleite de varios y varias que se encontraban comprando o mirando en ese mismo lugar. Usaba también una una playera de licra de manga corta que se ajustaba tan perfectamente a su cuerpo que se podía admirar su torso trabajado y sus marcados y firmes abdominales así como sus fuertes brazos.
—Es perfecto para ti.— Le afirmó la peli negra mirándola de pies a cabeza. Korra frunció el ceño... Tal vez estaba alucinando, pero... ¿Asami estaba sonrojada?... Comenzó a reírse de sí misma.—¿Cuál es la gracia?— Le preguntó la francesa mirándola extrañada.
—Nada. Sólo tonterías que mi mente imagina.— Le aseguró. ¿Asami?, ¿Sonrojada?... No, era ridículo. La actriz, a pesar de no estar conforme, no preguntó más.
—Bueno, vayamos a pagar y pasemos por Gu en y Azumi para irnos ya a la playa.— Ordenó.
—De acuerdo.
Después de discutir un poco por quien pagaría el traje de baño, hicieron su camino hacia la casa de la familia, en donde los niños las estaban esperando. Korra ayudó a meter las cosas pesadas y/o grandes por propio ofrecimiento y también ayudó a Asami a preparar unos cuantos snacks y bebidas para cuando estuvieran allá. Momentos después, todos ya estaban acomodados en el auto con sus trajes de baño debajo de ropa ligera y de camino hacia la playa Le Touquet.
Una vez ahí, Asami tuvo un poco de problemas para tratar de que su hija no se lanzara al mar en cuanto sus blancos piecitos tocaron la suave arena, sin embargo, la solución de Korra fue bastante efectiva, retando a la niña a que no duraba mucho tiempo sentada sobre sus hombros sin que fuera sostenida. La pequeña Moulian-Sato aceptó el reto y fue así como la oji azul pudo controlar a la niña y llevar la hielera y otras cosas al mismo tiempo.
Asami decidió comenzar a buscar un buen lugar, pese a ser una parte de playa privada había bastante gente ese día, por supuesto, la mayoría millonarios que no molestarían a Korra y Asami y mucho menos a los niños. Cuando dieron con el lugar, la vocalista instaló la gran sombrilla que, según le habían dicho, los Moulian-Sato siempre llevaban a la playa mientras que Asami colocaba una gran manta donde pudieran reposar, acomodaron las demás cosas en un lugar seguro bajo la sombrilla roja y por fin estaban listas para disfrutar del Sol, la arena y el mar, sólo había un pequeño detalle...
—Niños, a ponerse bloqueador solar.— Anunció Asami mientras movía el bote blanco en su mano derecha. La pequeña Azumi se acercó de inmediato, sabía que su madre no le iba a permitir entrar a su querido mar sin él y, mientras más rápido se lo aplicara, más pronto podía ir. Cuando terminó con su hija menor, la peli negra llamó a su hijo mayor.—Gu en, ven a que te ponga bloqueador.
—Mère, arrêter.— Protestó él.— Je ne vais pas porter un écran solaire.— La peli castaña, quien observaba toda la escena, se dio cuenta de que el chico la miraba de reojo. A ella tampoco le agradaba usar bloqueador, pero no se trataba de ponerse en contra de Asami, así que, sonriendo, llamó la atención de la oji verde.
—Hey, 'Sami...— La actriz volteó a verla.— ¿Crees que me puedas ayudar poniéndome bloqueador en la cara? Siempre me pongo mucho.— Afirmó mientras soltaba una pequeña risa.
—Por supuesto, Korra.— Asintió Asami.
—Muchas gracias... ¿Tú no vas a usar bloqueador, Gu en?— Preguntó a propósito, dándole una sonrisa traviesa.
—Sí, sí... Obvio.— Bufó como si fuera lo más obvio del mundo y dejó que la suave mano de su madre le pusiera aquella crema blanca que tanto detestaba.
—Mère, puis-je aller maintenant la natation?— Le preguntó la pequeña impaciente señalando al mar con un pequeño puchero que Korra adoró.
—Claro que sí, mon petit ange.— Consintió antes de que la pequeña sonriera y, riéndose, corriera directo al mar para aventarse en él.— Cuida a tu hermana, por favor.— Le pidió a su hijo. Gu en asintió y comenzó a correr siguiendo a su hermanita.— Ahora...— Comenzó a decir Asami mientras se dirigía a gatas hacia la oji azul.— Es su turno, Mademoiselle Rockstar.
—Oh, no es necesario, 'Sami.— Comenzó a decir viendo sus intenciones.— Sólo lo decía para que Gu en se pusiera bloqueador.— Afirmó.
—No me importa, te voy a poner bloqueador en la cara.— Sentenció.
—'Sami... Ya estoy grandecita para usar bloqueador.— Se quejó mirando a todos lados apenada, pero bastó una mirada de aquellos ojos verdes y una ceja alzada para que la gran Korra Wyght se dejara colocar bloqueador por una sonriente Asami Sato.
—Y...— Alargó el sonido de la letra para darse tiempo.— Terminé.— Anunció separándose de ella.
—No puedo creer que me hayas obligado a esto.— Se quejó Korra cruzándose de brazos y con un puchero molesto sintiendo la cara cremosa.
—Todavía no termina.— Comentó Asami llamando la atención de Korra de inmediato.— Falta que te pongas en los brazos, cuello y piernas.
—Aghhh... ¡'Samiiiii!— Trató de quejarse, pero nuevamente la actriz no se lo permitió.
—Ahora.— Y esa fue la única palabra que Korra necesitó para comenzar a ponerse ella misma bloqueador en sus extremidades, eso sí, murmurando molesta cosas inentendibles.
—Sólo falta usted, Sra. Obsesionada-con-el-bloqueador.— La retó moviendo sus manos graciosamente ante el nombre que le había dado.
—Como quieras.— Korra no sabía si maldecirse o no por lo que dijo, de hecho, Korra no sabía nada. Lo único que sabía fue que Asami salía de aquella sombrilla para poder volver a su postura erguida y, de un momento a otro, el rojo y fresco vestido que había estado usando todo este tiempo comenzó a caer a una velocidad lenta para Korra quien miraba atentamente como un bikini color vino comenzaba a ser revelado.
Trago duro.
Nunca se imaginó... Bueno... Nunca se permitió imaginar que Asami pudiera tener semejante cuerpo. La oji azul comenzó a perderse en esas blancas y kilométricas piernas de apariencia suave, en ese firme y delirante trasero, en esas curvas tan marcadas y ese abdomen tan plano y sensual, lentamente subió su mirada hasta dar con el par de pechos tan redondos y bellos que la actriz tenía. De repente su boca se secó por completo de pura impresión, su corazón se agitó desbocado y las manos comenzaban a sudar tanto que podría competir con el mismo mar en humedad. Antes de que pudiera siquiera reaccionar, Asami ya se había agachado mostrándole una favorable vista y se había sentado en la manta que habían puesto, justo a lado de una sonrojada y agitada vocalista.
—¿Y tú por qué tienes esa cara?— Le preguntó con burla, Korra podía asegurar, si no conociera a Asami, que estaba satisfecha por lo que había hecho y por el efecto causado, después de todo, tenía en su rostro la sonrisa número dos.
—No, no... ¿Cuál cara?— Comenzó a balbucear torpemente.— ¿Esta cara? Nací con ella. No tengo otra cara. ¿Tú por qué tienes esa cara?— Se odiaba. Se odiaba y mucho.
—¿Cuál cara?— Preguntó Asami entre carcajadas, cosa que logró sonrojar más a la pobre chica.
—¿Podemos dejar de hablar de caras?— Su rostro seguía sonrojado, pero esta vez porque se sentía estúpida. Desvió su mirada azul hacia el mar, tratando de que la vista de los hermanos jugueteando como peces la distrajera de lo que sea que tenía a lado.
—De acuerdo.— Aceptó, pero aún había rastros de aquella gran carcajada que soltó en su voz.
—"¡Eres una idiota, Korra!, ¡Una muy, MUUUUY, idiota!"— Pensó mientras seguía con la vista clavada en los dos hermanos.—"¿Cómo se te ocurre comerte con la mirada a 'Sami de esa manera?, ¡Es tu amiga!... ¡TIENE DOS HIJOS!... Lo que acabas de hacer es grosero. Muy, muy grosero y no vas a volver a..."
—¿Korra?— La voz de la francesa la sacó de repente de sus pensamientos.
—Eh... Yo... ¿Sí?— Dijo torpemente mientras se ponía sus lentes de Sol para poder mirar a otro lado sin que Asami lo notara.
—¿Podrías ayudarme poniendo bloqueador en mi espalda?— Tal pregunta llamó la total atención de la morena. Mirando por primera vez a Asami desde que se puso sus lentes se dio cuenta de que estaba acostada boca abajo con la barbilla recargada sobre sus brazos cruzados mientras que el dichoso bloqueador yacía a su lado.
Tragó saliva de nuevo.
—Cla-claro...— Con las manos temblorosas, tomó el envase y lo apretó para poder poner un poco del contenido sobre su palma, acto seguido observó detenidamente la inmaculada espalda de Asami, se veía tan suave y seductora... Sacudió con fuerza su cabeza, ¡¿Cuál era el maldito problema?! Había hecho esto antes, solía hacerlo todo el tiempo con Katara y con Kuvira, ¿Cuál era la diferencia ahora? Era obvio que la francesa se lo pidió porque era su amiga, porque confiaba en ella al igual que sus compañeras de banda, no por otros motivos. Incluso la misma peli negra lo demostraba, su mirada no estaba en ella, sino en sus hijos, mirando que nada malo les pase desde la distancia... Además, si quisiera ligar ya le estuviera diciendo que...
—Desabrocha el top de la espalda, por favor.— Mierda. Mierda, mierda, mierda...
—"¡Por todos los patos!, ¡Contrólate, Korra!"— Se ordenó a sí misma mientras se mordía el labio. Con una lentitud impropia de ella, tomó la punta del cordón del top y comenzó a jalarlo hasta que el nudo desapareció. Cerró fuertemente los ojos por unos segundos tratando de alejar de su mente la imagen que su imaginación formuló de la vista frontal del suceso, de como aquellos increíbles pechos se liberaban de aquello que los sujetaba sin ser mostrados del todo y lo hacía no porque le desagradara, sino todo lo contrario.—Bien...— Soltó aire por la nariz tratando de calmarse.— Aquí voy.
Sus manos comenzaron a untar bloqueador sobre aquella piel tan suave mientras trataba de autoconvencerse de que esto era igual que con Katara y con Kuvira.
Pero simplemente no lo era. Algo, no sabía qué, era diferente. Algo, no sabía cómo, hacía de esto la experiencia más dolorosamente tentadora que experimentó jamás y ese algo era el culpable de que se estuviera rebanando los sesos buscando poder dejar de pensar en ello...
—Así que...— Pegó un brinco involuntario cuando escuchó la voz de Asami pero, por suerte, esta no lo notó.— Moonlight Sonata...— Korra entendió que estaba hablando de la canción que había tocado en el piano. Le agradeció demasiado mentalmente el darle otro tema en qué pensar.
—Sí... Tiene un motivo.— Le dijo sonriendo sin ganas.
—¿Cuál es?
—Bueno... Yue quiere decir Luna en chino mandarín, le nombraron de esa forma en honor a la princesa Yue, quien dio su vida por el espíritu de la Luna.— Comenzó a decir. Había investigado mucho sobre el tema desde que Yue se lo contó, quería que la peli blanca sintiera que le importaba ella y todas las facetas que tenía.— Sólo conocía dos canciones sobre la Luna y no pensaba cantarle Luuuna luneeera, caascabelera...— Asami soltó una risa nasal que hizo sonreír a la oji azul.— Es algo muy tonto, ¿Eh?
—No.— Le dijo con seguridad.—Me pareció algo muy tierno... ¿Qué dijo cuándo la escuchó?
—No lo hizo.— Eso pareció llamar la atención de la actriz, ya que desvió su mirada unos momentos para posarla en Korra.—Aparte de Katara, ustedes son los únicos que me han escuchado tocarla.— Afirmó.
—¿Por qué es eso?— Le preguntó realmente interesada.
—Bueno...— Comenzó ella.— Yo planeaba tocarle esa canción cuando... Ya sabes... Diéramos el siguiente paso.
—Hablas de casarte.— Afirmó más que preguntar.
—Uh-Huh.— Admitió.— Yo ya lo daba por sentado y quería que mi interpretación fuera magistral. Aún hoy no puedo evitar practicar cuando veo un piano.— Le confesó encogiéndose de brazos.— Supongo que mi subconsciente no entiende que ya se terminó... Listo, ya está.— Anunció mientras con cuidado anudaba nuevamente el cordón desatado del bikini.
—Vaya...— Exclamó levantándose para quedar sentada frente al mar.— Tienes unos dedos mágicos.
—Eso me han dicho muchas.
Silencio.
¡Mierda!, ¡Se le había escapado! Ni siquiera lo pensó, sólo abrió la boca y, cuando se dio cuenta, ya aquel comentario en doble sentido había salido. Su cara, ya de por sí roja, tomó el color de un letrero de stop y, casi como si se estuviera quemando, dio un pequeño salto para alejarse sintiendo esa verde mirada extrañada sobre ella.
Como si nada pasara, se tumbó boca abajo en la manta y comenzó a jugar con la arena que tenía cerca, mientras que en su cabeza un montón de improperios para ella misma se reproducían una y otra vez.
—¿Quieres ir a nadar?— Le pregunta, tal vez tratando de que la incomodidad en el ambiente se fuera.
—N-no... Muchas gracias.— Le responde sin mirarla.
—De acuerdo. Trata de relajarte, te ves un poco tensa.— Y con eso dicho, la actriz comienza a alejarse mientras Korra cierra los ojos para no ver de más.
Pasaron unos momentos antes de que Korra pudiera olvidar lo que acababa de pasar y pudiera relajarse un poco. Los sonidos naturales fueron los que le ayudaron a conseguirlo justo como la vez pasada cuando decidió huir del hotel.
—¡KORRAAA!— Escuchó el grito de Gu en. Abrió los ojos y se dio cuenta de que los tres la observaban sonrientes mientras el chico le hacía señas para que fuera.—¡¿No piensas meterte?!— Le preguntó a gritos.
—¡Nooo!, ¡Gracias!— Les respondió mostrando su pulgar en alto. Puede que se lo hubiera contado a Asami como algo cómico, pero había sido realmente horrible estar a punto de morir en ese sucio lago artificial del parque, lleno de cosas que no quería saber que eran pero que flotaban rozando su piel. Desde ese día, siempre se mostraba renuente a entrar al agua más que para un baño de burbujas o algo similar.
Su ceño se frunció un poco al ver cómo los niños parecían decirle algo a Asami, mientras que esta la miraba con una sonrisa sospechosa.
Sólo parpadeó una vez. Una. Y, cuando abrió los ojos después de esa fracción de segundo, una sexy y mojada Asami caminaba, a cámara lenta y dejando su aún seco cabello al aire, hacia ella. Sus ojos se abrieron tan grandes como eran ante la imagen tan sensual que tenía de nueva cuenta y de pronto tenía unas inmensas ganas de meterse a la hielera por el calor que comenzaba a invadirla.
—Me temo que no tienes otra opción.— Le dijo Asami mientras le tendía la mano a Korra. Al notar que no la iba a tomar por voluntad propia, fue la actriz quien se vio en la necesidad de arrastrarla fuera de la sombrilla para comenzar a llevarla al agua.
—No... 'Sami... — Comenzó a protestar.— Estar en el agua me produce ñañaras en el occipusio y de veras que no es bonito.— Explicó causándole risa a la francesa quien, al ver que Korra parecía hablar en serio, le dedicó una sonrisa dulce y entrelazó sus dedos con los de la vocalista.
—Confía en mí, Korra.— Le pidió suavemente.—Mírame a los ojos todo el tiempo y trata de relajarte.
—No, en serio... A-además, ¿No deberías estar cuidando a los niños?— Señaló desviando su mirada de Asami al mar y sus olas.
—Ellos prácticamente viven en el agua, pueden cuidarse solos por un rato.— Justo cuando dijo eso, la oji azul comenzó a sentir la fría y refrescante agua en sus pies. Rápidamente agachó la mirada y trató de alejarse, pero Asami se lo impidió.— Estoy contigo, nada malo te va a pasar.— Le prometió.— Sólo vamos a juguetear un poco, no necesitas mojarte más que la cintura, ¿Está bien?— Korra asintió, había algo en la oji verde que le hacía sentir segura así que simplemente se dejó guiar y comenzar a jugar con Azumi, Gu en y con Asami.
Jamás se había divertido tanto en el agua como lo estaba haciendo justo ahora mientras chapoteaba, mojaba, perseguía o era perseguida por aquella familia. Pasó un rato más antes de que tanto jugar en agua salada le diera sed.
—Hey, voy por una bebida.— Avisó antes de caminar hacia la sombrilla. Decidió dar una mirada hacia atrás para seguir viéndolos jugar en el agua y fue eso lo que la hizo chocar levemente con alguien y retroceder unos pasos. De inmediato giró para ver a la persona y pedirle disculpas, cuanta fue su sorpresa al encontrarse con dos chicas hermosas, una peli roja de cabello corto y otra castaña de cabello largo y lacio, ambas lucían sus bikinis realmente bien y habían privado a la rockera de su voz por unos breves segundos.
—Ulala...— Ronroneó la peli roja bajándose los lentes de Sol para poder ver mejor a Korra con esos grises ojos.— Je dois une bonne vue just en face.
—¿Disculpe?— Korra ladeó la cabeza confundida.
—Oh, extranjera.— Señaló la castaña sonriéndole amistosa.
—¡Catherine!, ¡Angelina!— Se escuchó a lo lejos la inconfundible voz de Asami antes de que el sonido de sus pies pisando la arena indicaran que comenzaba a acercarse.
Cuando las dos francesas la vieron, sonrieron ampliamente.
—¡Asami!— Exclamaron al unísono mientras las tres compartían un abrazo.
—¿Qué hacen por aquí?— Les preguntó la peli negra con una sonrisa grande.
—Hemos venido a pasar el rato, ¿Cierto, Catherine?— Habló la castaña quien, Korra supuso, debía ser Angelina.
—Oui...— Confirmó quitándose por completo los lentes antes de volver toda su atención a la vocalista.—¿No vas a presentarnos, Asami?— Inquirió mordiéndose el labio.
—Oh, claro...— El tono de la oji verde era extraño.— Korra, ellas son Angelina Durant y Catherine Porcher. Eran mis compañeras de cuarto en el internado Le grand aquí en París.— Decir que no le sorprendió sería mentira, ¿Qué todas las francesas eran traga años o debían meterse en ese dichoso internado?— Chicas, ella es Korra Wyght.
—Cen'est pas vrai!— Exclamó Angelina visiblemente sorprendida.— ¿La Korra Wyght de Black Tears in the Heart?
—La misma.— Le confirmó Korra, siendo así como se integró a la conversación.
—Incroyable!— Volvió a decir.— Soy una gran admiradora.
—Vaya, pues...— Se sobó el cuello apenada.— Muchas gracias.
—¿Podría alguien explicarme?— Pidió Catherine mirando la interacción.
—Korra es la vocalista de una banda de rock alternativo bastante popular.— Aclaró la actriz sonriéndole a la oji azul.
—Son magníficos.— Angelina dijo, confirmando lo que había dicho la peli negra.
—No creo que sea para tanto.— Retomó la palabra Korra.—Sólo llevamos un par de años en todo esto...
—Con mayor razón, douceur.— Le dijo Catherine con la misma mirada lasciva que comenzaba a incomodar a Korra un poco.—Angelina tiene un gusto bastante exigente en lo que música se respecta, si dice que son buenos es por algo. A propósito, ¿Es ese tu nombre real o el artístico?
—El real, ¿Por qué?— Preguntó con la ceja alzada.
—¿Sabías que todos los apellidos tienen un significado?— Comenzó a decir acercándose a Korra, tal vez más de lo debido cuando apenas se conoce a alguien.— A mí me encantan. Por ejemplo el tuyo, Wyght, es para gente ágil... —La vocalista parpadeó sorprendida. Eso era algo que no se sabía —Me pregunto qué tanto...— Colocó su mano sobre el brazo de Korra, interrumpiendo lo que sea que iba a decir.—Mon Dieu!, ¿Ejercitas?— Halagó de repente, ¡Por fin alguien que lo notaba! Llena de orgullo, dobló su brazo para mostrar sus músculos, sintiendo como Catherine los apretaba.
—Sí, sí, bueno... Sólo un poco.— Dijo satisfecha mientras sonreía.
—Y fuerte...— Comentó la peli roja sintiendo sus duros brazos.— Definitivamente una buena Wyght.— El tono seductor que usó para decir eso logró que un sonrojo apareciera en el rostro de Korra. Catherine, notando esto, comenzó a reír.— Si tendre!— Exclamó.— Eres toda una monada para ser alguien tan...— Colocó un dedo en su barbilla pensativa.— Séduisante.
—Eh...—No sabía que significaba, así que miró a Asami, tal vez ella podría decirle qué responder ante eso. Sin embargo, la mirada que la actriz le dirigía la hizo temblar un poco de miedo... ¿Había hecho algo malo?—¿Gracias?— Dijo alejándose de Catherine un poco. Definitivamente no le gustaba esa mirada en Asami.
—¡Tante Catherine, tante Angelina!— Exclamó la pequeña rubia empapando con un abrazo a ambas amigas de Asami.
—Mais si elle est la plus mignonne fille dans le monde!— Dijo Angelina cargando en sus brazos a la niña. Detrás de Azumi venía Gu en, quien también saludó pero un poco más reservadamente.
Estuvieron un rato más hablando de todo un poco, sin embargo, Catherine de vez en cuando hacia comentarios coquetos a Korra o la tocaba y acariciaba más de lo normal. La vocalista comenzaba a incomodarse un poco y, más de una vez, se repegaba un poco a la actriz para que pudiera echarle una mano con esto, pero Asami simplemente la ignoraba casi por completo mientras seguía hablando con Angelina hasta que, por fin, ambas mujeres anunciaron que se iban.
—Fue un gusto enorme conocerte.— Le dijo sinceramente Angelina a Korra con una sonrisa amistosa.
—Lo mismo digo.— Respondió Korra.
—Deberíamos salir alguna vez...— Comenzó Catherine mirando a Korra intensamente.— Todas, en grupo.— Agregó.— ¿Cuándo vuelves a Cuidad República?
—En veintisiete días... "Y contando"— Pensó la rockera para sí misma.
—Perfecto, tenemos mucho tiempo.— Dio un aplauso antes de comenzar a buscar algo en el bolso de playa que traía. — Toma...— Le ofreció una tarjeta.— Es mi número, puedes contactarme cuando quieras. Estoy segura que nos llevaríamos muy bien.— La cara de Korra fue un poema de confusión que sólo dejó ver por unos segundos antes de darle a Catherine una sonrisa críptica, no sabía cómo más reaccionar y no iba a echarse a correr, sería una falta de respeto.
—Bueno... Au revoir, Asami.— Angelina se acercó a la peli negra y se dieron un beso en la mejilla de despedida. — Un gusto, Korra.— Fue con la vocalista e hizo lo mismo.
—Au revoir.— Fue el turno de Catherine de despedirse y, mientras que el beso con Asami estuvo claramente catalogado en la sección de amistad con Korra fue muy diferente, posicionando ambos besos en la comisura de los labios sonrojándola bastante. Los Moulian-Sato y la única Wyght observaron a las dos mujeres alejarse.
—Disculpa el momento incómodo.— Habló Asami por fin dignándose a dirigirle la palabra a una muy shockeada Korra.— Siempre ha sido así.
—Un poco de ayuda no me hubiera importado.— Le recriminó la peli castaña con un puchero avergonzado.
—No parecía que te molestara.— Sentenció y comenzó a alejarse de vuelta al mar. Korra frunció el ceño sorprendida. Tal vez debía limpiarse los oídos porque le pareció oír un rastro de reclamo en su voz. Lanzó sus brazos al aire sin entender nada y siguió su camino hacia la hielera.
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Pasaron aún más horas en la playa divirtiéndose. Habían jugado voleibol playero, habían nadado un poco más, hicieron incluso una competencia de castillos de arena en la que el equipo de Korra y Gu en trataban de ganarle al equipo de Asami y Azumi. No contaban con que la mayor de los Sato fuera una escultora profesional y que su castillo fuera asombroso. Les hubieran fácilmente pateado el trasero de no ser porque una ola arrastró ambas construcciones quedando en un empate, también enterraron a la pequeña Azumi en la arena dándole forma de sirena.
Al atardecer, fueron a comer mariscos a un restaurante que tenía un nombre que Korra no podía ni pensar en pronunciar pero que hacían una sopa de algas deliciosa y con eso el día en la playa dio por terminado.
Regresaron a la casa de Asami para guardar de nuevo las cosas que sacaron de ahí, darse una ducha para quitarse la arena y la sal de la piel y el cabello y, después de un rato, ya estaban de vuelta en la camioneta de regreso a la ciudad. Varias veces, Korra se ofreció a manejar para que Asami pudiera descansar, pero la francesa se negaba alegando que el Sr. Roku le había dicho que la vocalista tenía prohibido manejar. La oji azul sonrió divertida y hasta un poco perversa al escuchar eso y sólo dijo que los de la banda son unos llorones.
Esta vez, por más que Asami insistió e intentó, Korra no se durmió en todo el camino y se la pasó platicando con ella de varias cosas más que no sabía que tenían en común, como que ambas amaban los espacios naturales o lo mucho que disfrutaban observar la Luna cuando necesitaban pensar. Antes de que si quiera se dieran cuenta, ya estaban entrando a la gran ciudad de París y, con ello, apareció una pesadez en el pecho de la rockera de azul mirar al darse cuenta de que pronto llegarían al hotel después de un día estupendo.
Pronto, el motor del auto dejó de ronronear indicando que ya habían llegado a su destino.
—Bueno... — Rompió el silencio la actriz.— Hemos llegado.
—Eso parece.— Le dio la razón al ver por la ventanilla aquella puerta de hotel.— Me divertí bastante hoy, 'Sami.— Dijo con una gran sonrisa.
—Me alegra que lo hayas hecho.
—Fue realmente genial para ser mi última salida del mes.— Se encogió de hombros.
—¿Tu última salida del mes?— Preguntó con el ceño fruncido en curiosidad.
—Ah, sí. Estoy castigada toda mi estancia aquí por haberme ido sin permiso y eso.— Dijo como si fuera una idiotez.—¿Puedes creerlo?
—Es razonable.— Aceptó.
—Supongo... Así que pensaba que nuestra próxima salida será hasta Cuidad República.— Señaló con una sonrisa grande.— Me toca invitar esta vez, ¿Recuerdas?
—Cierto. Y nos vamos a ver el Lunes, ¿No?— Korra asintió con la cabeza. Quería seguir hablando, hacer tiempo para permanecer con Asami otro poco, lo más que se pudiera. Sin embargo, debía despedirse en algún momento y ambas lo sabían.
—Será mejor que me baje ya.— Anunció con pesadez, la cual fue atribuida a que se terminaba el día de diversión para volver a las malas sensaciones que París le causaba.—Hasta el Lunes.— Se despidió mientras abría la puerta.— Me despides de los dormilones.— Pidió mientras miraba a los hermanos quienes dormían graciosamente sujetados por el cinturón de seguridad.
—Por supuesto.
—Adiós...— Pero nuevamente fue detenida por la blanca mano de la oji verde sobre la suya, al girar la cabeza para ver qué se le ofrecía se llevó una gran sorpresa al sentir los rojos labios de Asami sobre su mejilla ahora sonrosada.
—Au revoir, Korra.— Y le sonrió, dejando levemente atontada a Korra, quien asintió como idiota antes de bajar del vehículo y luego observar cómo se alejaba.
Y así, con ánimos renovados, ingresó al hotel.
