Descargo de responsabilidad: Katekyo Hitman Reborn! No me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Akira Amano.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Edad de Tsuna: 11 años.
Edad de Notte: 11 años.
Capítulo 4, arco 1: preparando al próximo jefe de la mafia, ¿mafia? vs ¿mafia local? ¡El nacimiento de la nueva vongola!
Tsuna se encuentra en el mismo lugar donde había estado entrenado con sus predecesores durante ya un año.
Él se encuentra sosteniendo firmemente una de las dagas que su familia le había enviado hace más de dos años. A pesar del gran uso que Tsuna le había estado dando durante todos estos meses, está todavía se mantenía en buen estado. Después de las primeras lecciones con su maestro, Tsuna pudo identificar varios tipos de armas blancas, enterándose de esta manera que no le habían dado solo un juego de dagas, dentro del maletín que le habían enviado, había: dagas, navajas, e incluso puñales.
Al frente del pequeño, a algunos metros de distancia, se encuentra un alto hombre calvo, con excepción de dos mechones con forma de cuernos en la parte delantera y trasera de su cabeza. Sus ojos son rojos y viste un traje gris oscuro con camisa blanca.
Él se encuentra sosteniendo un cuchillo ornamentado con adornos dorados.
Tsuna tiene grandes cortadas en sus brazos y en sus hombros. «Diablos, el tercero es realmente fuerte. Si no logro darle un gran corte que restrinja aún más su movilidad, terminaré perdiendo».
El tercero tenía también varios cortes leves en sus brazos y, a diferencia de Tsuna, no tenía cortes en sus hombros. Sin embargo, él tenía profundos cortes en sus piernas.
Al ser más pequeño y débil que su predecesor, Tsuna no puede aspirar a enfrentarse al tercero de frente, ni tampoco le es posible apuntar a las partes superiores de su oponente. Así que lo único que puede hacer es golpear donde más fácil y conveniente le resulte: sus piernas, eso reduce su movilidad y le permite tener esperanzas de que, en algún momento, su ancestro pierda la capacidad de moverse y termine cayendo de rodillas. Sin embargo, hay un gran problema en su plan: su enemigo tiene brazos fuertes y largos, además es relativamente más rápido. Mientras que Tsuna necesitaba acercarse en gran medida para hacer un daño decente, su contrincante solo necesitaba hacer un simple movimiento para darle un corte profundo.
El pequeño vongola sabía que estaba al borde de su resistencia. No solo tenía cortes en su cuerpo, también tenía grandes moretones en sus brazos y piernas, estos producidos por su entrenamiento con primo. Sabiendo que el siguiente golpe posiblemente sea el ultimo, Tsuna decidió arriesgarse e ir con todo.
El pequeño corrió tan rápido como sus piernas le permitieron. Justo cuando estuvo dentro del alcance del tercero, Tsuna pudo ver como rápidamente su predecesor levanto su cuchillo y, con un movimiento certero, procedió a darle un corte fatal; sin embargo, justo antes de que el cuchillo pudiera darle a Tsuna, él se arrojó al piso, deslizándose, y…
¡Slash…!
El pequeño vongola logró atravesar el rango de su contrincante, pasar a través de sus piernas y dejar un profundo corte en este. Lo que él no esperó fue que, a pesar del corte, su ancestro fue capaz de darse la vuelta con gran velocidad y procedió a atacarlo…
«¿¡Qué hago!? ¡No puedo escapar! ¡No puedo levantarme o evadirlo! ¡Lo único que puedo hacer es…!». Pensó Tsuna antes de estirar sus brazos e intentar interceptar el cuchillo de su maestro con su daga. «Este es el final…».
—¡Alto!
Ante esa voz, el tercero se detuvo justo antes de cruzar armas contra Tsuna.
—Si seguimos más adelante, los daños en su cuerpo serán demasiados. Su recuperación será muy lenta y, además, será más difícil engañar a Sawada-san —dijo Giotto que había estado observando todo el enfrentamiento.
Al ver la razón en sus palabras el tercero se retiró. A Tsuna siempre le había parecido que era un hombre duro de pocas palabras, aunque también está el hecho de que le está enseñando casi en contra de su voluntad. Es por eso que él se sorprendió cuando oyó a su antecesor decir:
—Ese fue un buen enfrentamiento decimo, si hubieras cambiado de arma en ese último golpe es probable que me hubieras inmovilizado, aun así, tu voluntad de no rendirte hasta el golpe final es admirable; pero, te sugiero que encuentres otras formas de usar tus armas. Tal vez así tengas alguna oportunidad de cumplir tus objetivos.
Esa fue, literalmente, la conversación más larga que había tenido con el hombre en todo el tiempo que lo había conocido.
Giotto y Tsuna sonrieron.
—¡Entiendo! No volveré a cometer el mismo error otra vez. Por favor, siga entrenándome.
Con un gesto de despedida, el tercer vongola desapareció del lugar.
Giotto colocó su mano suavemente sobre el hombro de Tsuna, teniendo cuidado de no lastimarlo más—. Sera mejor que regreses al exterior y trates tus heridas. Por hoy, es suficiente, vuelve cuando hayas sanado.
Tsuna asintió y se despidió con una reverencia a su antecesor. Cuando volvió a abrir sus ojos, Notte estaba justo en frente de él.
—Whoah. Esta vez si te dejaron bastante mal. —Notte carga con un botiquín de primeros auxilios en su mano derecha. Ella lo abre y comienza a tratar sus heridas.
—Gracias.
—No hay de qué. A fin de cuentas, de nada serviría hacer este entrenamiento su terminas muriendo por error, ¿O sí?
—¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Tienes razón. ¡Auch! —Sonrió Tsuna de forma cansada y un poco irónica.
—Compórtate como un hombre…
—Perdón… —Para quitar el incómodo silencio que se formó entre ellos, Tsuna decidió preguntar—: Siempre me he preguntado, ¿Cómo se ve cuando salgo del entrenamiento?
—Bueno, es como si todas las heridas aparecieran a gran velocidad.
—¿Enserio?
—Sí. Es algo extraño. —Después de terminar de desinfectar y vendar sus heridas, Notte le dice—: Bien, hoy te quedas en mi casa.
—¿¡Qué!? —preguntó Tsuna avergonzado.
—Esta vez tus heridas son demasiado visibles. Dudo mucho que podamos engañar a tu mamá, por muy crédula que sea, si tienes heridas como estas.
—P-Pero, ella podría pensar mal.
Notte se veía confundida—. ¿Pensar mal? ¿Por qué? Si ya nos conocemos por más de un año… —Después de un momento, Notte sonrió pícaramente—. Oh… ¿Así que él pequeño Tsuna ya ha empezado a pensar en las chicas de esa forma? Que tierno…
Tsuna, a pesar de sus heridas, se levantó avergonzado—. Y-Yo no pienso así, t-tonta. L-Lo digo por mi mamá. Además, ¿Cuántas veces tengo que decirte que no me llames pequeño? ¡Tenemos la misma edad!
—Solo físicamente. En mentalidad soy mucho más experimentada que tú.
—Si claro… —murmuró Tsuna sabiendo que no podría ganar esta discusión.
Ambos partieron hacia la casa de Notte, Tsuna entró y se dispuso a descansar en la sala, mientras tanto, Notte fue a su casa y le pidió permiso a la señora Sawada para que Tsuna se quedara en su casa, argumentando que se había quedado dormido en esta después de todo el ejercicio que habían hecho en la clase de educación física. Ella se lo pidió con ojos de cachorrito mientras le comentaba que se sentía mal al despertarlo.
A Tsuna realmente le impresionaba a veces lo inocente que es su madre. Esa no es la primera vez que él viene a la casa de su guardiana por una o por otra razón; sin embargo, esta es la primera vez que se queda en su casa.
—¿Sabes cocinar? —preguntó Tsuna al ver a su guardiana colocarse un delantal y entrar a la cocina.
—Como te debes haber dado cuenta, mis padres no pasan mucho tiempo en casa, y tampoco puedo ir a comer a tu casa todos los días. Así que he tenido que aprender.
—¿Puedo ayudarte?
—¿Harás un desastre con esa mala suerte tuya?
—Pondré la mesa —dijo él resignado.
Mientras Tsuna organizaba la mesa, Notte comenzó una conversación…
—He oído rumores…
—¿De qué?
—De hombres jóvenes de entre 19 a 25 años que se andan paseando por la ciudad…
—¿Y?
—Afirman venir de la yakusa. No solo eso, se les ha visto amenazar a varios residentes de Namimori.
—¿Yakusa? Hasta ahora nunca había oído de la mafia japonesa en esta ciudad —dijo Tsuna confundido.
—Así es. Por alguna razón, la yakusa nunca ha tocado Namimori. No obstante, si lo que dicen es cierto, es posible que ahora hayan decidido volver a Namimori parte de su territorio. Así que, ¿Qué te parece Tsuna?
—¿Qué me parece?
—¿No recuerdas como se creó vongola?
—Pues claro, vongola se creó cuando Giotto-san y sus compañeros formaron un grupo para… —En ese momento, Tsuna entendió lo que Notte quería decir.
Ella asintió—. Exacto. Vongola se creó para proteger el pueblo natal del primer jefe. ¿No te parece irónico que la nueva era de vongola comience tal y como comenzó la organización en un principio? Más aun, Ya que nuestro objetivo es reformar a vongola, ¿No te parece el mejor comienzo posible?
—Entonces, ¿Estas sugiriendo que nos encarguemos de este problema?
Notte asintió—. Parece que la policía en Namimori, no piensa hacer nada. De modo que tenemos terreno libre para hacernos cargo. Así iniciaremos el comienzo de nuestra nueva vongola y, en un futuro a ojos de la mafia, esto se verá como declarar que Namimori está bajo nuestra protección.
—Pero eso será peligroso. No tenemos la fuerza para pelear contra la yakusa si ellos se proponen ir con todo.
—Sí. Pero dudo que ese sea el caso. Si lo que nos hemos oído es cierto, entonces es muy probable que los que están rondando por Namimori no sean más que la clase más baja de los yakusa, lidiar con ellos no debería ser un problema.
—¿Y si los pesos gordos deciden aparecer?
—Eso es algo a lo que le he estado dando vueltas. ¿Tsuna recuerdas lo que te enseñe sobre lo peces gordos de la mafia?
Tsuna asintió—. Me dijiste que actúan más como empresarios que como asesinos. Que la única diferencia con estos, es que los jefes de la mafia usan medios ilegales mucho más… cuestionables y violentos que cualquier otro empresario. Obviamente, también son personas peligrosas y casi todos son asesinos tanto de forma directa como indirecta; pero, la mayoría de los derramamientos de sangre recaen en los propios asesinos de la familia.
—Exacto. Lo que me lleva a preguntarme: ¿Por qué en vez de fundar una "sucursal" en Namimori, como si de una empresa se tratara, prefieren enviar a unos pagafantas de tercera que andan admitiendo lo que son a plena vista?
—¿Crees que son algún tipo de exiliados?
Notte asintió—. Probablemente. Y eso significa que, si los eliminamos ahora, antes de que obtengan algún poder…
—Nos quitaremos un problema de encima, antes de que se vuelva un verdadero desastre. ¿Empezaremos a patrullar entonces?
Notte solo respondió con una sonrisa.
Varios días habían pasado desde que Notte y Tsuna decidieron patrullar Namimori, en busca de los supuestos yakusas…
Los dos habían pospuesto su ida diaria Kokuyo land hasta que resolvieran el problema.
En este momento, ambos se dirigen hacia la casa del vongola, ya que Tsuna le había prometido a su madre salir a comprar con ella. Notte aprovechó también para comprar consumibles y decidió unirse a la salida.
—¡Mamá ya llegamos!
La señora Sawada salió del comedor y se propuso a reunirse con los dos en la entrada.
—Tsu-kun, deja tus cosas en tu cuarto. Notte-chan, puedes dejar tus cosas en el comedor.
—Gracias, Nana-san.
Tsuna bajó rápidamente las escaleras y se reunió con las dos en la entrada después de haber dejado sus cosas.
—Realmente a ustedes dos les gustan esas chaquetas. ¿Verdad? —dijo Nana al ver la vestimenta de Tsuna y Notte.
Ambos cargaban con chaquetas que habían ido a comprar hace algunos meses. Nana los había visto cargar con esas chaquetas casi todos los días, de hecho, el único momento que ella no los vio usándolas, fue en los días más calurosos de verano. La de Tsuna es una chaqueta normal de color blanco con detalles rojos, lo único sobresaliente de esta es su gran cantidad de bolsillos en contraste con las demás chaquetas. La de Notte es de color negra con detalles blancos, a diferencia de la de Tsuna, esta no tiene una gran cantidad de bolsillos; pero, es una chaqueta muy gruesa en contraste con cualquier otra.
Poco sabía la mamá del vongola que ambas características tenían objetivos ocultos. Los bolsillos de la chaqueta de Tsuna sirven para guardar sus juegos de armas blancas. Mientras que la robustez de la chaqueta de Notte está destinada a ocultar sus cadenas.
—Bueno, ya que ambos las escogimos para el otro, decidí usarla tanto como fuera posible. —Sonrió Notte—. Me alegro que Tsuna piense lo mismo.
—Claro… —El ojo de Tsuna se crispó. «Como es que la persona cuya sonrisa siempre me eriza los pelos de la nuca y que, generalmente, significa problemas para mí. Puede también sonreír de esa forma tan inocente y pura». Se preguntó el pobre chico.
Dicho esto, los tres salieron rumbo a la zona comercial de Namimori.
Después de aquella jornada, Tsuna recordó por que odiaba ir de compras. Bolsas, muchas bolsas. Bueno, viéndolo por el lado positivo, podría usarlo como parte de su entrenamiento.
—Tsu-kun, ¿Pueden tú y Notte-chan ir a la frutería y comprar las frutas de esta lista? Yo iré a la carnicería y me encargaré de comprar todo el salado.
Tsuna asintió y él, junto con Notte, fueron a la frutería a comprar lo que les habían pedido. Justo cuando habían terminado de comprar…
—¡Auch! ¡Suéltenme!
—¿Eh? Ese grito es… ¡Mamá! —Tsuna salió disparado hacia el lugar de donde creyó escuchar el grito.
—¡Hey! Espérame —dijo Notte corriendo detrás de él.
Tsuna y Notte llegaron a la calle principal del barrio comercial y vieron como una banda de jóvenes que rondaban entre los 20 y 25 años. Estaban causando problemas a varias personas en la zona.
—Vamos señora, llevamos muy poco tiempo en la ciudad, no quisiera ser una buena samaritana y ayudarnos un poco dándonos lo que lleva —dijo uno de ellos, mientras se mantenía sujetando la muñeca de Nana.
Antes de actuar, Tsuna observó a los agresores. Varios de ellos portan con navajas, botellas rotas, e, incluso, pudo ver a uno con una cabilla; sin embargo, al menos a simple vista, no vio ninguna arma de fuego.
—No podemos pelear en esta calle. Seremos rodeados de inmediato y pondremos a los espectadores en peligro —dijo Notte viendo la escena desde detrás de él.
Tsuna asintió y le susurró—: Cuando nos persigan, corramos al callejón más cercano.
—¿Eh?
—¡Hey imbéciles!
—¿Qué? ¿Ah? ¿Cómo? —Fueron las inteligentes respuestas de los 7 matones.
—¿¡Qué creen que están haciendo escusa de yakusas!? —gritó Tsuna.
—¿¡Qué!? ¿¡Como nos llamaste mocoso!?
Al entender la idea de Tsuna, Notte también se unió a la discusión—: ¡Que acaso no oyeron montón de idiotas! ¿¡O es que aparte de inútiles también son sordos!?
—¿¡Tú también maldita mocosa!? —gritó otro.
—¿Realmente creísteis que nos creeríamos que son yakusas cuando estáis asaltando a gente al azar? —dijo Tsuna.
—Probablemente trabajaron para algún mafioso de verdad y este les votó por inútiles. ¿No es así? —Continuó Notte.
—Y como sois idiotas, creyeron que podrían venir a una ciudad donde no había yakusas y hacerse pasar por estos. Realmente sois miserables… —Terminó Tsuna.
—¡Valéis menos que esta naranja! —dijo Notte antes de tomar una de las frutas que había comprado y arrojársela a la cara al hombre que estaba sujetando a Nana.
El hombre se vio obligado a soltar a Nana para evitar que la naranja le golpeara en la cara.
—Bastarda, Voy a… —No obstante, el hombre no pudo terminar de hablar porque varias frutas empezaron a ser lanzadas contra ellos.
—¡Malditos mocosos, como se atreven…! Esperen, ¿¡Qué demonios están haciendo!?
Súbitamente, no solo frutas comenzaron a volar contra ellos, carne, pescado, productos enlatados. Todas las personas empezaron a gritarles mientras le arrojaban de todo…
—¡Basuras! ¿¡Creen que pueden venir aquí a robarnos como si nada!?
—¡Matones!
—¡Escorias!
Y así sucesivamente, todos los espectadores empezaron a unirse a la refriega.
—¡Ya basta! ¡Persigan a esos dos mocosos! ¡Denles su merecido!
—¡Eso es si puedes atraparnos! ¡Basura de quinta! —gritó Tsuna antes de salir corriendo, siguiendo a Notte que estaba a algunos metros por delante.
Ese fue la gota que colmó el vaso, los 7 yakusas corrieron a toda velocidad persiguiendo a los dos niños. Los dos corrieron a toda velocidad moviéndose a través de la multitud de gente. Las personas de la multitud intentaron detenerlos; pero estos empezaron a balancear sus armas ante cualquiera que lo intentara.
—¡Esperen! ¡Tsu-kun! ¡Notte-chan! —Nana intentó perseguir a los yakusas, sin embargo, ella se tropezó y cayó al piso—. ¿Eh? ¿Una cadena?
Tsuna y Notte salieron de la calle principal y se adentraron en uno de los callejones. Lamentablemente, es un callejón sin salida.
—¿Y ahora que harán mocosos? Estáis encerrados —dijo uno de los matones.
—¿Estáis seguros de eso? Porque yo creo que nosotros no estamos encerrados con ustedes, yo creo ustedes están encerrados con nosotros —dijo Notte.
El más próximo de los siete matones se acercó a los dos niños de forma egocéntrica—. ¡Realmente eres una mocosa impertinente! Tu farolillo sería más creíble si tu amigo no estuviera temblando de miedo. ¿No crees chico?
El matón se agachó y se acercó a Tsuna—. Antes estabas gritando a todo pulmón; pero, mírate ahora… ¿Dónde quedó toda tu bravuconería? O es que…
En ese momento, el matón dejó de hablar…
—T-Tú ¿Qué me hicis…
El "yakusa" cayó boca arriba, su ropa empezó a mancharse de rojo.
—¿¡Qué demonios le hiciste a Kiba!?
—Tranquilos, si se lo llevan ahora podrán detener el sangrado —dijo Tsuna con voz firme mientras les mostraba una pequeña navaja que tenía oculta en la manga. «Aunque quiera cambiar a vongola, eso no significa que no tenga que enfrentar a todo tipo de enemigos. Si quiero tener una mínima oportunidad de lograr mi objetivo, debo ser firme y hacer que me respeten». Tsuna suspiró—. No quiero herir a nadie más; pero, si siguen molestando, todos acabaran así. Lárguense de Namimori, si lo hacen, saldrán ilesos de este callejón y podrán salvar a su amigo, de otra manera, bueno, saldrán todo menos ilesos de aquí.
—Lárguense ahora o todos ustedes sufrirán cosas peores. Se los dije, no estamos encerrados con ustedes, son ustedes quienes están encerrados con nosotros. No me hagan repetirlo por tercera vez —dijo Notte.
El que parece ser el líder, fue el primero y único en hablar—: Maten a los dos mocosos…
Dos de los seis restantes, se lanzaron contra Tsuna y Notte.
Sin embargo, cuando ambos estuvieron cerca del vongola. Tsuna se agachó y una cadena golpeó a uno de los matones. El otro logró evitarla por poco y se abalanzó contra el niño.
Tsuna esquivó ágilmente la navaja del matón, estando ya acostumbrado a lidiar con armas blancas de corto alcance. El matón, desesperado por querer cortar al vongola, empezó a blandir su navaja con más brutalidad, siendo más predecible. En uno de sus movimientos, Tsuna pudo evitar su navaja y colarse entre sus piernas para golpearle en la parte trasera de la rodilla, produciendo que este perdiera el equilibrio y cayera de rodillas. Lo que el vongola aprovechó para darle un fuerte golpe con la empuñadura de su daga en la cara y dejarlo inconsciente.
Por otro lado, y, al mismo tiempo, Notte se enfrentaba al segundo enemigo.
El hombre no podía acercarse a la niña, ya que ella estaba usando su cadena como si de un látigo se tratara. No obstante, debido a el pequeño espacio en el callejón, Notte no podía usar sus cadenas con tanta libertad.
—¡Te tengo!
El hombre logró acercarse lo suficiente como para blandir su cabilla sobre Notte. Sin embargo, ella logra protegerse del golpe con sus antebrazos. Pero, tanto por la cabilla como por la fuerza del hombre, el golpe debió haber sido lo suficientemente fuerte para romperle los brazos.
¡Clinck!
Un sonido metálico se oye cuando la cabilla choca contra el antebrazo de Notte.
—¿Qué demonios?
Notte sonrió—. ¿Crees que uso esta chaqueta tan gruesa por moda o algo así?
El matón intentó dar un segundo golpe; pero Notte lo esquivó ágilmente hacia la derecha. Y, aprovechando la postura inclinada del sujeto, ella le provee un fuerte puñetazo. Normalmente, el golpe de una niña no debería ser suficiente para noquear a alguien de casi el doble de su peso y estatura. Sin embargo, El "yakusa" no contó con que Notte tuviera enrollada en su mano su cadena, siendo esta la que golpeó al matón dejándolo inconsciente después de golpearse contra un cubo de basura.
—Bien, ¿Quién si-
—¡Notte abajo!
Notte fue interrumpida cuando Tsuna se abalanzó sobre ella, arrojándolos al piso justo en el momento en que sonó un estallido:
¡Pump!
Una bala cruzó el callejón pasando justo por donde estaban los niños.
—¿Qué demonios? ¿¡Como pudieron evitar el disparo!? ¿¡Quien demonios sois!?
Al mismo tiempo Notte y Tsuna se levantan del suelo…
«Alabada sea la super intuición vongola». Pensó Tsuna antes de gritarle a su amiga—: ¡Notte! Debemos salir de aquí, ¡Rápido!
—¡Lo sé! Pero, ¿¡Sabes lo que eso significa!? ¿Verdad?
Tsuna asiente mientras los dos se esconden detrás de un contenedor.
—Solo puedo hacerlo una vez y en un trecho muy pequeño. ¿Sera suficiente? —dijo Notte.
Tsuna divisó una botella de vidrio, la tomó, y le asintió a Notte para después decirle—: Creo que podemos lograrlo.
—Bien, démosle una prueba de lo que podemos hacer.
¡Pump!
Una bala chocó contra el contenedor.
—¡Salgan de ahí mocosos! ¡Antes de que yo mismo entre a buscarlos! —gritó el líder de los tres restantes.
—Jefe ¿Entramos y les sacamos?
—¡No idiota! Continúen vigilando. Si viene la policía, ¿¡Cómo sabremos cuando tengamos que huir!? Yo me valgo y me sobro para tratar con estos dos.
En ese momento, una botella salió disparada, realizando un movimiento parabólico, desde detrás del contenedor.
«¿¡Qué!? No puede ser ¿¡También saben hacer bombas molotov!?». Debido a la situación tan inusual a la que el hombre se está enfrentado, y después de ver como dos niños dejaron inconscientes a tres de sus hombres, el sentido común del pobre hombre terminó por extinguirse, al creer que dos niños podrían crear una molotov estando detrás de un contenedor de basura.
Instintivamente, él alzó su pistola y disparó a la botella.
¡Pump! ¡Crack!
—¡Ja! ¿¡Que les pareció eso mocosos!? ¡Todavía me quedan varias balas para uste-!
El hombre se atragantó, al ver como uno de los dos niños había salido disparado, corriendo hacia su dirección, con varios puñales entre sus dedos y estos, mágicamente, se encendieron en llamas.
El matón ya no sabe si lo que está viendo es real o es producto de las drogas y el alcohol—. ¡Maldito! —gritó el "yakusa" mientras le apunta a Tsuna y jala el gatillo.
A su vez, Tsuna arroja sus puñales con gran precisión
La bala vuela hacia el cuerpo del pequeño vongola; pero él no se molesta en cubrirse o en tratar de esquivarla, en cambio, Tsuna sigue corriendo en línea recta. Justo a unos metros por delante de Tsuna, un pequeño portal negro apareció y se tragó la bala. Instantes más tarde, el mismo portal aparece detrás de Tsuna y escupe la misma bala.
Los puñales golpean al sujeto en los hombros, en sus piernas, en sus brazos, y, uno de estos, produce que el "yakusa" tire el arma.
—¡AHHHCH! ¡Mocoso hijo de…!
El pequeño sigue adelante hasta casi llegar justo enfrente de su enemigo.
—¡Desgraciado! ¡Muere de una Vez!
El hombre intentó golpear a Tsuna, aprovechando su altura y su mayor rango. Sin embargo, debido a los puñales clavados en los diferentes lugares de su cuerpo, el hombre no pudo moverse tal y como quería, al menos, no sin sentir un terrible y horrible dolor.
El pequeño vongola saltó y, con la empuñadura de su daga—. ¡Toma esto! —Le proporcionó un fuerte golpe al "jefe yakusa" dejándolo inconsciente.
Tsuna sonríe. Él entendió que la razón por la que había perdido contra el tercero se debía, en alguna medida, a la elección de su arma.
Él había usado una daga, la cual podría decirse que es como una espada en miniatura, un arma aplanada y de doble filo.
La daga había apuñalado al tercero; pero no causó el daño suficiente para inmovilizarlo. Además, el tercero le había sugerido que aprendiera a usar sus armas de forma diferente. Él ya lo había intentado, Tsuna probó en lanzar sus dagas como arma de lago alcance. Al principio, tuvo problemas con su puntería; pero, con bastante entrenamiento, él logró hacerlo lo suficientemente bien como para atinar a su objetivo la mayoría de las veces. También sus llamas le habían facilitado la vida, al tener estas el atributo armonía, al lanzar las dagas imbuidas en llamas, estas armonizaban con las corrientes de aire facilitando su puntería.
Desgraciadamente, Tsuna no tiene la fuerza de un adulto, así que, aunque lance sus dagas con gran puntería, le es imposible inmovilizar a un enemigo. Él puede hacerles un gran daño; pero detenerlos en seco no es algo que pueda lograr con sus armas. Así que, siguiendo el consejo del tercero, Tsuna cambió las dagas por puñales. En sí, las dos son armas blancas de corto alcance; sin embargo, el puñal no tiene doble filo y su punta está diseñada específicamente para realizar una sola tarea: apuñalar.
Con los puñales Tsuna logró su objetivo: inmovilizar a su oponente y permitirle acercarse para rematarle.
Él levanto rápidamente su mirada esperando ver a los últimos dos secuaces en pie. Dependiendo de cómo reaccionarían, él los enfrentaría de una manera u otra.
No obstante, cuando Tsuna observó el lugar donde debían de haber estado los últimos dos secuaces, lo que vio le dijo que los problemas aún no habían terminado. Los dos secuaces estaban tirados en el suelo, detrás de estos, estaba un chico un poco mayor que ellos.
—Ya veo… Esa fue una buena batalla. —Sonrió el chico con una expresión depredadora—. Incluso si al derrotar a estos tipos protegieron la paz en Namimori, no puedo dejar a dos personas peligrosas rondar por las calles, así como así. Dicho esto, pequeño carnívoro, tú y la chica que está detrás del contenedor, ¿Quiénes sois? Si no me lo decís… ¡Me veré obligado a morderlos hasta la muerte!
Nota del autor:
Ufff, este capítulo tomó más de lo que esperé, el que se hayan acabado las vacaciones tampoco me ayudó mucho (Así como cierto juego gacha al cual estoy bastante viciado). En este capítulo las cosas comenzaron a ponerse un poco serias y, si mis predicciones son correctas, en el siguiente capítulo deberíamos empezar a alcanzar el canon. Después de todo, no quiero que Tsuna y Notte sean demasiado fuertes antes del "comienzo". Dicho esto, les pido que tengan paciencia con mi ortografía y que disfruten la historia. Y que, si quieren, dejen un comentario. Nos vemos en el siguiente capítulo.
