Hola, ¿Qué tal, chicos y chicas guapos y guapas? Bueno, les traigo el ansiado capítulo 11, sin embargo, tengo algo que anunciar. Los que están siguiéndome en Tumblr saben, pero para los que no: La parte de Asami está sumamente larga, sería el capítulo más largo que he escrito y, a diferencia de lo creído, no sería del todo agradable porque en serio que está largo. Es por eso que he decidido dividirlo en partes, no estoy segura en cuantas exactamente, pero máximo serian tres partes...

Siento también que esta parte no va a estar tan interesante, pero estoy segura que la segunda parte [Y en caso de tercera, también la tercera ] les va a agradar más.

Por si acaso, mi Tumblr es Alexandralabhont, lo mismo que mi Ask, por si tienen preguntas, que no creo xD

Bueno, sin más que agregar, voy a responder reviews:

Guest: Nooop, aunque creeme, el beso hasta yo lo estoy esperando u.u pero eso sí, cada vez se acerca más y más :3

nekoreader1221: Creo que más de uno quería matarme XD Gracias por no hacerlo, espero que te guste el capitulo de hoy, muero por ver qué te pareció.

AdriSato : Pues aquí está el otro XD Gracias a ti por leer, cuidate mucho.

LaFlorista: Oh, stop it, you… Xd Me harás sonrojar. Bienvenida al fanfic, gracias por tomarte el tiempo para leer. Significa mucho.

GODOY: hahahaha muchas gracias, espero y también te guste este, ahí me cuentas en reviews sit e gusto.

ZH: No te preocupes, no lo abandonaré. Muchos me piden el beso sin saber que yo también estoy ansiosa de escribirlo XD Muero igual que ustedes, chavos XD A proposito, si se puede saber… ¿De qué son tus iniciales?

NekoBassu : hahahaha perdón por la broma, tenia que hacerlo. Pero que quede claro que no pienso dejarlo hasta que termine, es mi meta personal :3 Gracias por tus palabras, significa mucho para mí.

Guest: hahahaha muchas gracias, disculpa por la demora, aquí está el siguiente capitulo, espero te guste.

Oscura: Disculpa por lo del beso, creeme que yo también lo quiero escribir. Cuidate mucho, bye

Los personajes no me pertenecen, la historia sí.

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Desde aquel día, Korra había sido de mucha ayuda para Asami. La morena se levantaba bastante temprano para ir a ayudarle y se iba ya entrada la noche, tan tarde que la francesa le pidió varias veces quedarse a dormir, pero Korra siempre se negó, alegando que tenía algunas cosas que hacer.

Eso no le molestaba para nada a Asami, sin embargo, le hubiera gustado mucho que su joven amiga se quedara a pasar la noche. El piso era muy grande para una sola persona.

El domingo llegó y, como siempre, Korra arribaba temprano en la mañana, estacionaba a Naga, su hermosa moto blanca, y entraba con una muy buena actitud; aquella morena era una muy buena actriz, si por Asami fuera, le daba el Oscar. La oji verde sabía demasiado bien que Korra detestaba las mañanas más que cualquiera, fueron varias las veces donde se quejaba de ellas en París...

Aunque también podría ser que haya sido por estar en Francia. La actriz no podía evitar notar el antes y el después de que la vocalista regresara a Ciudad República. Se veía más alegre, más confiada, tranquila... Nada que ver con el alma torturada llena de miedos que conoció en su país, y eso lo agradecía profundamente, le dolía el corazón cada vez que la veía con tanto desasosiego.

Toda la noche, empero, se la pasó pensando en nuevas ideas para añadir al decorado de lo que a partir de aquella semana sería su casa. La idea de Korra de traer a los chicos de la banda para acelerar el proceso fue ideal, ahora sólo faltaba amueblar la habitación de Gu en y la suya propia, conocía a sus dos hijos como la palma de su mano y ya habían hecho bastantes arreglos y demás, pero siempre había algo que se puede mejorar. Esa mentalidad la convertía en perfeccionista y lo sabía, pero había logrado muchas cosas con ese pensamiento y no tenía planeado cambiarlo por ahora.

El timbre sonando fue la que sacó a la bella francesa de sus pensamientos, de inmediato la sonrisa adornó aquel delicado rostro. Sólo había una persona a quién esperar y esa era la mejor de sus compañías.

Dándole velocidad a sus elegantes pasos, y acomodado un mechón de su cabello como retoque final, abrió la puerta con una de sus mejores sonrisas.

Bonjour, Korra.— Saludó como todas la mañanas.

— Hey, 'Sami.— Habló la pequeña morena.— Prometí encargarme hoy del desayuno y lo cumplí.— Dijo levantando unas bolsas blancas con comida dentro.— No estaba segura de qué querrías desayunar, pensaba en traer carne, pero me acordé que usualmente desayunas más frutas y esas cosas... — Comenzó a agachar la cabeza mientras hablaba, casi como si lo dijera para ella misma.— Y entonces traté de pensar en algo que fuera saludable, al final me rendí y compre el desayuno en una cafetería vegana que uno de los habitantes de la isla tiene en el centro.— Explicó.— Compré muffins, un cóctel de frutas con yogurt y batidos de frutas con leche de soja... Creí que sabrían del asco hasta que los probé.— Añadió con una tierna sonrisa levantando la mirada.— ¿Está eso bien?

— Eso está perfecto.— Confirmó, ganándose una sonrisa más amplia por parte de Korra.— ¿Qué te parece si desayunamos y comenzamos?

— Lo que usted ordene, Madame Sato.— Hizo una muy graciosa pose de soldado y una mueca seria que hizo a Asami reír.

Ambas se encaminaron al comedor, el cual habían terminado un día antes, para iniciar con su desayuno.

Desde aquella primera vez en París, Asami adoraba compartir sus comidas con la rockera quien, con sus bobas historias de sus travesuras en tours, hacía reír a ella y a sus dos hijos, mismos que siempre que Korra se retiraba le rogaban porque invitara nuevamente a la oji azul a cenar. Una opinión que la familia entera tenía.

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— ¿Lo hago bien, 'Sami?

— Muevelo despacio...

— ¿Así?

— Un poco más... Más...

— ¿Te gusta ahí?

— Ya casi... Sólo un poco más, y... ¡Perfecto!

Asami observó con una sonrisa ufana como Korra se apeaba de la silla en la que había estado subida mientras acomodaba el último pequeño cuadro que la francesa quería colgar en la pared de su habitación; con ayuda de su buen ojo para la decoración, había podido guiar a la oji azul en la posición exacta para que quedara colgado perfectamente.

— ¿Qué más falta? — Preguntó la vocalista mientras se acercaba a Asami.

— Falta uno de los elementos más relevantes.— Le dijo con un guiño que logró sonrojarla. Como adoraba sonrojar a Korra.

Sintiendo la mirada zafiro clavada en su espalda, se dirigió a la puerta que daba a una pequeño closet (Al menos pequeño para ella) donde había estado guardando sus maletas y, de una de ellas, sacó una pequeña cajita de madera con la que volvió a la habitación segundos después.

— ¿Qué es eso? — Le preguntó la morena, curiosa.

— Esto es uno de los mejores regalos que me han dado.— Dijo.— No podría no haberlo traído conmigo.

Y, mientras decía eso, abrió la pequeña caja revelando con esto aquel pequeño dragón de origami que tantas sonrisas le sacó. Lo había puesto en su habitación en París para poder mirarlo todos los días al levantarse y todas las noches al irse a la cama. Por alguna extraña razón, aquella creatura formada a base de dobleces le daba el ánimo necesario para hacer su día con una sonrisa en el rostro. Sonrisa que, a su vez, le ayudaba a calmar a Korra.

— ¡Es el dragón! — Exclamó Korra sorprendida y con una sonrisa enorme.

— Siempre ha estado en mi habitación desde que me lo diste y siempre lo estará.— Habló en tanto lo acomodaba perfectamente junto a su cama.— Nunca se apartará de mi lado.— Aseguró.

— Wow... Bueno... Gracias.— Nuevamente aquel gesto que tanto le gustaba: Cabeza gacha, mano en la nuca y sonrojo en sus mejillas.

Su miraba viajó hacia su reloj de pulsera para comprobar la hora: 21:00. Habían terminado finalmente de acomodar cada detalle en el piso que había comprando para ella y sus hijos y todo en el tiempo record de una semana. Requirió trabajo y mucha ayuda, pero lo logró...

Claro que tampoco habían iniciado desde cero.

De todas formas iba a recompensar a los chicos de Black Tears in the Heart por haber prestado sus servicios, especialmente a Korra.

— ¿Qué hora es, 'Sami? — La oji azul había notado que la francesa miraba la hora y esa pregunta se lo confirmó.

— 21:00.— Respondió.— Algo tarde, pero terminamos. ¿Qué te parece si lo celebramos? Podríamos comprar una pizza grande o tal vez fideos.— Sugirió, sabía que Korra amaba los fideos. Lo repetía bastantes veces en París.

— Vaya, realmente me encantaría...— Su tono de voz presagió lo evidente.

— Pero...

— Me gustaría de veras, pero debo irme.— Hizo una mueca apenada, como quien no quiere la cosa.— Mañana comienzan las grabaciones del video y los ensayos de la banda se realizaran más temprano de lo usual.— Se quejó.— El Sr. Roku quiere que estemos enfocados porque la gira es en unos meses, así que...— Se encogió de hombros para dar a entender lo demás.

— No te preocupes, entiendo perfectamente.— Y lo hacía, de verdad que lo hacía.

— Disculpa, 'Sami. Otro día será.— Prometió.

Ambas salieron de la habitación con rumbo a la sala, de donde Korra tomó su sudadera azul del perchero mientras era seguida por Asami hacia la puerta.

— De todas maneras me alegra que hayas venido.— Dijo sinceramente mientras acariciaba un mechón de su mismo cabello.— Y muchas gracias por la ayuda, prometo compensarlos.

— Podrías invitarnos a desayunar.— Le sugirió Korra son una infantil sonrisa traviesa.

— Sí, podría...— Asami rió con ternura.

— Bien... Pues me voy.— Korra anunció no sin antes suspirar alegre.— Te veré mañana.

À demain, Korra.

Asami no pudo negarse en el momento en que la morena ponía esa mueca de angelito con cuernos mientras señalaba su mejilla, reclamando los no poco comunes besos en la mejilla que la actriz solía darle al despedirse y al saludarse. Aunque no sabía el motivo de aquel gesto, encontraba sumamente halagador que Korra siguiera pidiéndolos y Asami, como buena persona que era, no iba a negárselos. Tampoco es como si no quisiera darlos.

Con delicadeza, acunó el rostro moreno entre sus blancas manos y posó dos acendrados y dulces besos en las ya sonrosadas mejillas de Korra, quien le sonrió alegremente antes de echarse a correr rumbo a Naga.

La peli negra actriz francesa no apartó su verde mirar de Korra, ni se metió de vuelta al piso sino hasta que la rockera desapareció dando una vuelta en la esquina. Fue entonces cuando su sonrisa de apariencia inmarcesible se volvió lánguida y, no queriendo permanecer más tiempo ahí afuera, se adentró y cerró la puerta para posteriormente sentarse en el sofá, cubriéndose la cara con ambas manos. Suspiró hondo.

¿Qué se supone que haces, Asami? — Se preguntó en voz alta, protegiendo sus pensamientos usando su lengua madre.

Y es que ella lo sabía, oh, vaya que lo sabía. Era obvio que se daría cuenta, ella era madura, una mujer experta en muchas cosas de la vida, entendía perfectamente lo que sentía. No podía hacerse la tonta por más que quisiese; aunque le encantaría, se conocía lo suficiente como para no poder mentirse a sí misma.

Estaba enamorada. Y lo estaba de la persona que menos se esperaba.

Estaba enamorada de Korra.

¿Cuándo sucedió? No lo sabía. ¿Cómo pasó? Mucho menos; lo único de lo que estaba segura era del momento exacto en que la venda de cariño fraternal que tanto presumía tener por la morena cayó de sus ojos mostrándole lo que en verdad sentía. Fue en esa maldita fiesta después del desfile de modas de Alban Delacroix.

Aunque ahora que lo meditaba sentada en su cómodo sillón rojo de tres plazas, su comportamiento en algunas ocasiones debió haberle extrañado bastante, como cuando toqueteó a Korra esa vez que Katara le había preguntado qué le había visto Catherine a la vocalista, sus blancas manos habían quedado con esa sensación de cosquilleo que sintió mientras recorría con ellas el cuerpo de la oji zafiro, incluso su cuerpo quedó con estragos de aquel atrevimiento por parte suya. Pero no fue hasta esa fiesta en que descubrió realmente todo sobre lo que sentían.

Sí, ver a la vocalista con Catherine no le hacía ni pizca de gracia, tan sólo verlas bailar juntas había hecho que le dieran unas ganas por apartar a la peli roja de Korra de una forma que poco tenía que ver con lo elegante; sin embargo, se excusaba a sí misma repitiéndose hasta el cansancio que conocía de memoria a su prima y que ella solamente quería jugar con la rockera aprovechándose de su inocencia para algunas cosas, y que se refiriera a la oji zafiro como mon ami le confirmaba sus sospechas.

Empero, no fue sino hasta que observó en primera fila (Por estar al pendiente de que su prima no se propasara) como Catherine unía sus sucios labios con los tiernos de Korra en un beso para nada inocente, que la realidad la golpeó, llevándola a querer buscar un poco de aire.

No hay que confundirlo, sintió celos, sí, pero no fue aquello lo que la obligó a salir casi desesperadamente al balcón. Lo que la llevó a semejante acción fue estar consiente de sus sentimientos por Korra, abrumándola en sobremanera.

No, no es homofobica. No, no le asustó que haya caído por una chica. Lo que la asustó fue darse cuenta de repente que aquello no era correcto. Korra era 14 años menor, no uno, no cinco, catorce; por si eso fuera poco, Asami era una mujer con ex-esposo y con dos maravillosos hijos, algo no ideal para una jovencita de 19 años y eso sin contar que Korra parecía seguir enamorada de su ex-novia Yue.

Lo suyo no podría ser, y se lo repitió hasta el cansancio aquella noche... Bueno, de hecho, se lo repitió hasta que fue la misma Korra quien se atrevió a hacerle compañia. Fue por esa razón que le contestó de aquella manera tan fría; saber que no puedes estar con quien quieres amarga a cualquiera. Fue por eso que huyó cual adolescente cuando se dio cuenta que estaba bailando en un balcón, a la luz de la Luna y con una canción tan romántica como hermosa entre los brazos de aquel ser que, teóricamente, no debía querer de esa forma, pero que lo hacia de todos modos.

Con un suspiro que hasta para ella resultó críptico, se levantó del sillón y encaminó sus pasos en dirección a la cocina con la intención de servirse un vaso con agua, el cual se bebió de un solo trago para, justo después, ir al baño y así prepararse para irse a la cama.

Durante la noche, no pudo evitar soñar con ella. Lo venía haciendo desde hace un tiempo, a veces eran pesadillas sobre lo que pudo haberle pasado a Korra en su niñez que en nada se comparaban con los que la propia morena sufría en París; no era difícil sacar esa conclusión, sus sueños simplemente consistían en escuchar la voz suplicante de Korra tras una puerta.

Esa noche no fue una de ellas, por suerte. Despertó al día siguiente habiendo dormido con tranquilidad, apagó la alarma y miró la hora: 7:30. Hoy sus niños estaban con su abuela, por lo que no era necesario leerles un cuento vía Skype, cosa que haría en cuando la situación cambiara. Se levantó de la cama y, justo después de acomodarla, se dio un relajante baño con agua caliente, mientras escuchaba una pieza en su Ipod que era su favorita. Pour maman, era el nombre de aquella composición en guitarra que Gu en le había escrito para el día de las madres, que en Francia tiene lugar el último domingo de mayo, o el primer domingo de junio si coincide con Pentecostés. Aquella melodía siempre la relajaba bastante.

Una vez habiéndose alistado para salir y vistiendo un sencillo atuendo consistente en una falda color vino, blusa del mismo color, un saco negro con rojo y botas negras, se dirigió a tomar un taxi que la pudiera llevar al estudio para comenzar el día de grabaciones.

Sin embargo, nada más fue el hecho de poner un pie en el set para saber que había problemas y, con ello, que la tranquilidad que había adquirido se fuera al caño. Sólo fue consiente de cual era el motivo de tanto ajetreo cuando, de la nada, Katara con gesto aliviado se encaminó hacia ella como si fuera la solución.

— ¡Asami! Gracias a Raava.— Había exclamado aquella morena cuando llegó hasta la francesa.

Bonjour, Katara. ¿Sucede algo?

— Es Korra.

Sólo fueron necesarias esas dos palabras clave para que el escaso color que naturalmente tenía en su rostro se fuera, todos sus sentidos se agudizaron y se enfocaron en lo que sea que tenía que decirle Katara.

— ¿Korra? ¿Qué le sucedió a Korra? ¿Está bien? — Tal vez su traza exterior mostrara un poco más de calma, pero por dentro se sentía bastante intranquila y alarmada.

— No... No lo sé.— Respondió la tecladista, desesperando un poco más a Asami. Katara comenzó a caminar y la francesa no dudó en seguirla.— La verdad no sabemos que mosca le ha picado, salíamos del ensayo y de pronto todo su semblante cambió.— Explicó.— Se puso toda sería, en cuanto llegó, preguntó cual era su camerino y se encerró ahí durante todo el rato hasta ahorita. No ha querido abrir la puerta ni hablar con nadie, incluso oímos como hacia un desastre allá adentro pero ni así quiso que la ayudáramos.

— ¿Dónde es su camerino? — No sabía que le pasaba, pero estaba decidida a averiguarlo de cualquier modo.

— Es el remolque de allá.

La oji azul señaló un negro y enorme remolque rectangular con varias ventanas con las cortinas grises corridas y una puerta delgada ante la cual se hallaban Bolin, Kuvira y Monsieur Roku, quienes trataban de lograr que la vocalista abriera.

— Sabemos que Korra y tú tienen una extraña conexión — Continuó.— , tal vez a ti sí te deje entrar y ver qué le sucede. El director está realmente enojado por atrasar el video y... Estamos muy preocupados por ella.

— No te preocupes, veré que puedo hacer.— Y le sonrió para tranquilizarla, aunque no había necesidad de que se lo pidieran.

Así que, mientras caminaba con paso firme hacia el remolque de Korra, comenzaba a rogarle a todos los espíritus que la rockera decidiera permitirle a ella la entrada; sí, había conseguido que le contara su pasado, pero eso fue debido a las casualidades que se prestaron aquel día, eso fue porque había presenciado varias cosas que no le daban a la oji zafiro más remedio que contarle y, estaba segura, no le había relatado por completo lo que le sucedió.

Es por eso que, cuando llegó, le dijo a los chicos y a Monsieur Roku que no se preocuparan, aun sin tener la certeza de que pudiera hacer algo para ayudar; pero esperaba que así fuera, no sólo por los amigos de la rockera, sino porque ella misma estaba preocupada. Rogando porque todo saliera bien, levantó su puño en el aire y golpeo tres veces la puerta.

— ¡Lárguense! — Se escuchó la voz de Korra desde adentro, entintada con desasosiego. Su corazón dolió.

Mon chéri, soy yo, Asami.

Se anunció. Un silencio casi sepulcral se hizo después de aquello pero se rompió debido al sonido de un clic justo cuando la actriz iba a hacer otro intento por hablar.

— Esperen afuera en lo que hablo con ella, s'il te plaît.— Les pidió, abriendo la puerta con cuidado después de obtener sus aprobaciones.

El solo entrar a aquel remolque le hizo ver que, efectivamente, Korra no se hallaba del todo bien. Todo estaba hecho un desastre, literalmente. Los pocos muebles que habían adentro estaban volteados, papeles tirados por todos lados, cosas y accesorios rotos en el piso así como una Korra sentada en el piso, moviendo frenéticamente la pierna y pasándose las manos repetidamente por su despeinado cabello.

Si había algo que Asami había aprendido, fue que Korra no tomaba situaciones adversas de una manera sensata por los estragos que aquellos tres años le dejaron, sin embargo, sabía cómo debía tratarla. Con delicadeza, pasó por entre aquel desastre y, asegurándose de que no iba a lastimarse con nada en el piso, tomó asiento a lado de la morena, quien, a pesar de seguir viéndose alterada, ya había dejado su cabello en paz.

— ¿Korra? — Le habló, pero la mencionada no contestó.

Siguió con la cabeza agachada y con su incesante movimiento de pierna el cual únicamente paró cuando la actriz de bellos labios rojos decidió posar una de sus delicadas manos en el hombro de la oji zafiro.

Tal como la vez anterior, ese gesto la hizo reaccionar; por suerte, en ésta ocasión no comenzó a gritar ni lastimarse recogiendo los pedazos rotos de lo que sea que encontrara destrozado. Esta vez se arrojó a los brazos de Asami como si necesitara de ello para sobrevivir. Bien, había dado el paso importante.

— Korra, ¿Qué tienes? — Procuró que su pregunta estuviera repleta de dulzura mientras la estrechaba entre sus brazos, siempre funcionaba con aquella rockera.

— 'Sami... Tú... — Comenzó con un susurro tan bajo que de no ser por el silencio, Asami no lo hubiera escuchado.— ¿Tú crees que yo valgo la pena?

— ¡Por supuesto que sí! — Exclamó con seguridad, sintiendo una punzada de dolor por escucharla hablar así.— Tu vales muchísimo la pena.— Aseguró.

— ¿Por qué piensas eso? — Volvió a preguntarle mientras acomodaba su rostro en el cuello de Asami.

Si dijera que sentir el cálido aliento de la oji azul en su cuello no logró que un cosquilleo atravesara su cuerpo estaría mintiendo, empero, estaba consiente de que debía estar centrada para ayudar a Korra en cualquiera que haya sido el problema que la puso así, y lo iba a hacer.

— ¿Por qué? — Korra asintió aún en su cuello.— Eso es fácil. Eres una chica realmente talentosa, Korra, sin mencionar lo especial que eres. Has vivido muchas cosas y, a pesar de todo, sigues firme. Eres noble, decidida, dulce, gentil... Vamos, no me alcanzaría el día para decirte las tantas cualidades que posees.— Sintió cómo, poco a poco, la sonrisa en el rostro de la castaña crecía.— Eres única en muchos sentidos.

— ¿De verdad lo piensas?

— Por supuesto. No había conocido a nadie tan mala para el francés como tú.— Aquello provocó la risa de la vocalista, mientras que Asami sintió como si hubiera logrado el más grande de los logros cuando la escuchó.— Ahora dime, ¿Por qué me preguntas eso?

Korra guardó silencio por un momento, el cual aprovechó para pasar una mano por la cintura de Asami y aferrarse más a ella, buscando desesperadamente algo en aquel delicado cuerpo que la actriz desconocía. La sintió inundar su nariz con su fragancia y esta acción por parte de la morena le originó un escalofrío tal, que la obligó a morderse el labio para no soltar ningún sonido delatador. Fue ahí cuando Korra se decidió a hablar.

— Hoy vi a Yue.

En cuanto escuchó esto, el corazón francés de Asami se sintió como si una mano invisible lo estrujara sin piedad. Era Yue la causa de esto, la causa de que todo el remolque luciera como si hubiera pasado un huracán únicamente ahí, la causa por la que el pecho de Korra, y el suyo propio, doliera, la culpable de que la vocalista se sintiera insegura. Era Yue.

Debía agradecer por dos cosas en ese momento: 1.- Que Korra siguiera escondida en su cuello como si de un avestrucito se tratase y 2.- Que sus habilidades interpretativas le hayan facilitado el hecho de no verse afectada por fuera por las palabras de la morena.

— Yue... ¿Ella te dijo que no valías la pena? — Preguntó entre dientes, la sola idea la molestaba demasiado.

— ¡Claro que no! — La sintió negar con su cabeza como si hubiera insinuado lo impensable.— Yue no me ha dicho nada... No me ha visto siquiera.— Añadió con pena.— Es sólo que... Si yo valiera la pena...— Suspiró.— Si yo valiera la pena, ella no se hubiera ido con Sokka en primer lugar.— Soltó por fin.

Pardon? — Tal vez oyó mal.

— A veces me lo pregunto muchas veces y sólo consigo llegar a lo mismo.— Comenzó a contarle, aferrándose más a Asami.— ¿Qué tengo yo de especial? Soy solo una estúpida adolescente con un pasado que la sobrepasa. Soy ingenua, soy idiota, muy volátil... Sokka podría no ser el hombre más listo del mundo, pero es más inteligente que yo. Tiene un trabajo fijo donde ayuda a la gente, tiene carisma y sus chistes malos sí dan risa... Es perfecto para Yue, ¿Qué puedo hacer yo para competir contra eso? Yo no soy...

— Detente, por favor. No sigas. Basta.

Había aguantado todo lo que había podido para que la rabia no consumiera sus entrañas, pero no podía aguantar más. Había hablado tan molesta que hasta Korra se sorprendió y salió de su refugio para mirarla a los ojos.

— ¿'S-Sami? — Balbuceó extrañada.

— ¿Sabes qué? Tienes razón.— Exclamó molesta.— Tú nunca serás como Sokka, nunca podrás siquiera competir con él.— Después de sus palabras, pudo ver en los zafiros de Korra como el corazón se le partía, pero estaba bastante enojada como para no continuar.— ¿Y tienes idea de por qué? — Pregunta retórica, ni siquiera le dejó contestar.— ¡Por que ya eres mucho mejor que él! Porque tú ya estás a otro nivel.— Respondió determinada.— No sería justo para él competir contra ti.

— Lo dices porque no lo conoces.— Masculló con un puchero.

— ¡No necesito conocerlo para saberlo, Korra! — Afirmó.— Eres una joven demasiado especial y no pienso consentir que sigas hablando tan desdeñosamente de ti.

— Pero, 'Sami...

— Eres increíblemente buena en muchas cosas, eres el ídolo de muchas chicas y chicos incluyendo a Gu en. Tú lideras una banda que ha roto el record por más premios ganados en dos años.— Señaló mirándola directamente a los ojos.— Eres gentil, buena con los niños, dulce, de corazón noble, valiente, fuerte, desinteresada y sin mencionar lo atractiva que eres. Cualquier persona que no se enamore de ti o no se de cuenta de lo mucho que vales es una reverenda idiota. Y perdóname, pero tú entras en esa categoría.

Completa y totalmente sin habla. Cuando por fin terminó con su febril discurso Korra no dijo ni una palabra. Es más, ni siquiera se movió, seguía con la boca tan abierta que las moscas no serían lo único que entrarían ahí, sus ojos como platos y las cejas tan arriba que por poco tocaban su cuero cabelludo. Estúpidamente adorable.

— Y si aún después de lo que te acabo de decir sigues creyendo que Sokka es mejor que tú, entonces ese debería ser tu motor para probarte a ti misma que no es así, que puedes dejarlo atrás cuando quieras.— Continuó.— Y olvídate de lo que Yue pueda creer, porque que haya decidido estar con Sokka no tiene nada que ver con que seas mejor partido que él o no. Si vas a hacer esto, vas a hacerlo por ti misma.

— 'Sami...— Fue lo único que salió de los labios de Korra, después de eso, la morena se arrojó de nueva cuenta a los brazos franceses, pero por diferente motivo.— Muchas gracias...

— No vuelvas a dudar de ti jamás o me enojaré en serio, ¿De acuerdo? — Susurró sobre la cabeza de la rockera.

— ¿Eso quiere decir que lo anterior fue fingido? — Se separó del abrazo de repente.— Nota mental: No hacer enojar a 'Sami en serio.— Ambas comenzaron a reír por la broma.— Vale, vayamos a rodar.

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— Déjame invitarte a comer.— Le había dicho Korra, saliendo de la nada justo en el momento en que, creía, Mako iba a pedir lo mismo.

— Estuviste fantástica en las tomas, Korra.— Halagó, tratando de contener la risa al ver la cara del oji ámbar que tenía enfrente.

— Muchas gracias, 'Sami.— Sonrió ampliamente.— Tú también estuviste fenomenal, ¿No es cierto, Mako?

— Korra, ¿No te enseñaron a no interrumpir conversaciones ajenas? —Preguntó el chico de cejas raras tratando de disimular su enojo.

— Oh, ¿Estaban hablando? — Frunció las cejas de forma graciosa.— Discúlpame, no volverá a suceder.— Prometió.— Iré a cambiarme y paso a recogerte, ¿Está bien?

— Está bien.— Aceptó su invitación.

— Vale, hablamos en un rato.— Y sin más, echó a correr rumbo a aquel remolque que, hace poco más de tres horas, estaba hecho un desastre.

Sin olvidarse de que el bajista del grupo estaba ahí, dirigió esos jades que tenía por ojos hacia él.

— ¿En qué nos quedamos, Mako? — Añadió una sonrisa amable para que se sintiera con seguridad de continuar.

— Eh... Yo...— Acomodó su bufanda algo decepcionado.— Sólo venía a decirte que habías hecho un buen trabajo.

— Eres muy considerado, Mako. Gracias.— No pudo evitar sentirse un poco mal por el muchacho, pero comer con Korra era... Bueno, mucho mejor plan.

— Será mejor que me retire. Hasta mañana, Asami.

À demain, Mako. — El chico sonrió de medio lado y se dirigió a la puerta de salida del set con una pinta entre molesta y decepcionada.

Asami se encogió de hombros y se fue hacia su remolque; si realmente Mako hubiera querido ir con ella a comer, simplemente le hubiese pedido hacerlo al día siguiente... Ese chico era malo ligando, aunque de todas formas no iba a permitir algo más allá de la amistad debido a que no era ético salir con alguien del trabajo y, sobre todo... Se detuvo en seco. Debía contarle a alguien lo que le pasaba.

Ni siquiera había terminado de subir los escasos tres escalones para entrar a su remolque personal cuando la morena que ocupaba sus pensamientos se acercó por detrás.

— Hey, 'Sami... ¿Ya estás lista para irnos? — Le preguntó con una ancha sonrisa.

— A decir verdad, me apetece más comer en el remolque, ¿Te molestaría si vas por la comida y te veo aquí? — Vio las cejas de la morena juntarse extrañadas.

— ¿Pasa algo?

— Eh... Bueno, me-me duele un poco la cabeza.— Mintió.

— Oh, en ese caso... ¿Quieres que te lleve a tu casa a descansar?

— No, así está bien.— Respondió Asami.— No me duele mucho y me gustaria comer contigo, además de que aun falta una escena a rodar.

— Cierto...— La rockera se rascó la sien.— Bueno, no me tardo.

— Estaré esperando.— En cuando Korra echó a correr rumbo a la salida, Asami entró al remolque y, sacando su celular, comenzó una llamada; la persona del otro lado de la línea esperó un par de tonos para contestar.

¿Diga? — Contestó la voz en francés de su mejor amiga y más importante confidente desde el instituto.

Hola, ¿Angelina? — Le respondió, de igual manera, usando el francés.

¡Asami! ¿Cómo te encuentras? — La oji verde suspiró hondo; si le iba a decir a alguien, ¿Quién mejor que la más sensata de sus amigas?

Bien, es sólo que... Estoy en un problema.— Respondió luego de un rato.

¿Qué? ¿Estás bien? ¿Sucedió algo?Habló tan rápido que a la actriz le costó un poco entender lo dicho.

Sí, sí, estoy bien...— Se apresuró a aclarar.— Es sólo que...

Sólo qué...— La incitó a hablar. Otro suspiro salió por parte de Asami, quien tomó asiento en el pequeño sillón de su remolque.

Angelina... — Se mordió el labio.— Me enamoré.— Soltó al fin.

¿De verdad? ¡Eso es fantástico, Asami! — Exclamó con sincera alegría.— ¿Quién es el afortunado? — Genial, ahora venía lo difícil.

Ese es el problema.— Le contestó con voz compungida.

¿Qué quieresdecir? — De la nada, un suspiró sorprendido digno de película se dejó oír.— ¡No me digas que es un hombre casado!

¡Por supuesto que no! — Aquella insinuación casi que la ofendió.

¿Entonces cuál es el problema? — Quiso saber con obvios motivos. La oji verde inhaló hondo antes de responder.

Que no estoy enamorada de un hombre...

Le dijo en voz tan etérea que creyó que no la había escuchado, reafirmando el pensamiento por el silencio del otro lado de la línea hasta que, al fin, Angelina aclaró su garganta y se dispuso a continuar.

Osea que...

Me enamoré de una chica.— Reafirmó por si acaso no le hubiese quedado claro.

Wow... Bu-bueno... Debo admitir que no me lo esperaba de ti... — Sonaba un tanto ofuscada, pero no hastiada.— Pero está bien.— Continuó con su tono alegre de siempre.— ¿Quién es la afortunada entonces? — Aquí iba, sólo debía decirlo de una y ya está.

Korra. — Listo, lo dijo y rezaba por no volverlo a repetir. Claro que eso no fue necesario.

¡¿Te enamoraste de Korra Wyght?! — Genial, ahora los de China se enteraron.

¡Shhhhhh! — Posó su dedo sobre sus labios rojos aun estando consiente de que la otra no la veía.

¡Ouh! Lo siento. — La actriz rodó los ojos.— ¿Te enamoraste de Korra?

.— Dijo con otro suspiro. Últimamente estaba suspirando mucho.

¿Y el problema es...? — Decir que eso la sorprendió sería un axioma.

"¿Y el problema es?" — Repitió incrédula.— Hay demasiados problemas en esto.— Aseguró convencida.

¿Ah, sí? ¿Cómo cuales? — La retó, la peli negra casi que podía ver aquella ceja levantada.

La diferencia de edades es mucha y yo ya tengo una familia.— Le contestó.— Ella sólo tiene 19 años.

Ajá, ¿Y? — De acuerdo, no estaba creyendo aquella situación.

¿Y? Para empezar, Korra es muy joven y no creo que le interese una mujer adulta como yo.— Respondió tenaz.— Tiene muchas cosas que vivir, mucho por experimentar. Tiene mucha vida por delante, vida que posiblemente no tendrá si sale conmigo.— Justificó con una adhesión tal, que hasta ella misma se sorprendió.— Eso sin mencionar que, en mi situación actual necesito a alguien más maduro, un modelo a seguir para mis hijos y que quiera y pueda aceptarme con ellos, un...

Ajá, ¿Y tu nieve de qué la quieres?

Estaba consiente de que estaba siendo demasiado acérrima defendiendo lo que creía correcto, estaba incluso soltando muchas argucias que contradecían lo que le había dicho a Korra en la mañana. Pero que su amiga, aquella que siempre veía los pros y contras antes de tomar una decisión, aquella que poseía la sensatez que a Catherine le faltaba, que ella le dijera semejantes respuestas sin devanar la situación la sorprendió demasiado.

¿Qué quieres decir? — La interrogó obnubilada.

¿Te estás escuchando, Asami? — Preguntó incrédula.— No conozco mucho a Korra, ¡Pero por favor!, Te casaste con un, entonces, pasante de derecho sin sueldo. — Señaló.

Eso fue diferente.— Se apresuró a decir.— Antes era soltera, joven y sin hijos.

Asami, cuando tuviste a tus hijos declinaste la oferta de tu padre sobre trabajar con él sólo para seguir tu sueño de ser actriz.— Evidenció con un tono de obviedad un tanto molesto para la oji jade.

Ya había firmado el contrato de la película que me llevó a la cima.— Se excusó.

¡Basta de sofismas! — Prohibió.— ¡Te estás inhibiendo mucho, Asami! ¿Por qué no simplemente admites la verdad?

¿Y, según tú, cuál es esa verdad? — Retó, cruzando su brazo libre bajo su pecho.

Que tienes miedo.— Sentenció. Los labios rojos no pudieron contener una risa socarrona.— Sabes que es cierto. Tú estás tan acostumbrada a ser "Asami Sato, la madre ejemplar", "Asami Sato, la joya de París" que te olvidas de ser sólo "Asami, la mujer"

Yo no...

Las mejores decisiones que has tomado son en las que has escuchado a tus instintos, a tu corazón — Continuó interrumpiéndola. — , ¡Soy testigo de ello! La elección de tu pasión, el dedicarte enteramente a ello sólo porque te hace feliz... No sé qué te pasó cuando decidiste casarte con David, pero eso no creo que haya entrado en la categoría. — Bromeó haciéndola reír. — Así que, sabiendo esto, responde: ¿Cómo te hace sentir Korra? ¿Vale la pena darle una oportunidad a esto?

Asami se limpió la intempestiva lagrima que caía por su mejilla y, por primera vez, pudo respirar tranquila. Todo el tiempo había necesitado una plática como aquella y no se había dado cuenta. Se sentía mucho mejor ahora, aunque aún quedaba algo más por tratar.

Sólo queda un problema...

¿Cuál?

Ella está enamorada de alguien más.

Sin dar plazo a que un nuevo silencio se instalara entre ellas o que Angelina comenzara a decir otras cosas, Asami decidió contarle todo lo que sabía sobre la situación entre Korra y Yue; desde cómo, cuando la conoció, se había embriagado hasta los cabellos por la noticia del matrimonio, hasta esa mañana, cuando Korra se sintió terriblemente insegura por culpa del prometido de la peli blanca... O, al menos, en eso estaba cuando un grito de sorpresa y un golpe se escuchó afuera del remolque.

... Además, eres Asami Sato... ¡Podrías vencer a quien sea...! ¿Asami? — Escuchó a su amiga preguntar por ella debido a su mutismo.

Aguarda... — Se levantó del sillón y fue a asomarse a la ventana corriendo las cortinas.

Para su sorpresa, se da cuenta de que Korra fue la que ocasionó aquellos ruidos, pues la morena se hallaba tirada en el piso, con una bolsa verde en una mano y sobándose la cabeza con la otra.

Te llamo luego, ¿De acuerdo? — Se despidió y colgó la llamada en cuanto Angelina le contestó.

Sin esperar más, abrió la puerta, causando que la mirada azul de la rockera se posara en ella y, tal como un saltamontes, se levantara del suelo tan rápido como aquel salto se lo permitió.

Mon chéri, ¿Estás bien? — Preguntó Asami viéndola extrañada.

— S-sí... Sólo... Solo me resbalé.— Y añadió una risa nerviosa a su explicación.— ¿Puedo entrar? — La cara de vergüenza que puso fue suficiente para hacer que la risa de la actriz saliera de esos rojos labios.

— Claro que sí, adelante.— Y se hizo a un lado para dejarle pasar.

En el momento en que la morena atravesó la puerta, Asami notó con más claridad que no solo traía la bolsa con comida, sino que además llevaba con ella una mochila un tanto abultada, la cual Korra se dispuso a colocar de inmediato en el sillón en el que había estado sentada la francesa hace un rato.

— Disculpa la tardanza — Comenzó a decir Korra, abriendo la mochila con un sonido característico del cierre y empezaba a urgar en ella.— Es sólo que traje unas cosas para que puedas sentirte mejor... ¿Te has tomado algo ya?

— No. — Contestó Asami.

— ¡Perfecto! — Señaló de pronto. — Katara me ha dicho que no es bueno tomar medicamentos cuando son cosas como gripe o dolor de cabeza, dice que un cuerpo sano es capaz de curarse sólo.

— Así es. — Confirmó la peli negra.— Katara tiene mucha razón.— Cuando era niña, su madre solía decirle lo mismo. Le explicó también que, de tomar medicamentos innecesarios, podría hacer que el virus se volviera inmune al antibiótico en algún momento. Su madre era sumamente inteligente.

— Bueno — Continuó la morena. —, he traído una almohada, una mentira y un Gatorade de Lima - limón. — Korra comenzó a sacar las cosas había nombrado y la oji verde se preguntó de dónde había sacado eso y si lo llegó a utilizar en algún momento. Justo aquello le iba a preguntar cuando el fuerte golpe en la frente que la vocalista se dio le hicieron cambiar de atención. — ¡Qué torpe soy! – Dijo. — De seguro quieres apurarte con la escena e irte a casa a descansar.

— En realidad sólo tienes razón en lo primero. — Se apresuró a aclarar. — No me apetece ir a casa aún.

— ¿Por qué? — Preguntó extrañada, ladeando la cabeza hacia la derecha.

— Es un gran lugar para que una esté sola.— Le explicó. — Tal vez ya me habré acostumbrado, pero el que los niños no estén hace que sea bastante solitario .

— Entonces ven a vivir conmigo. — No supo que la sorprendió más, si la propuesta o la naturalidad con que la dejó caer sobre la mesa. El mutismo en la francesa, así como su expresión facial, debieron ser suficientes como para que Korra continuara.— Oh, vamos, 'Sami, ¡Podría ser divertido! — Le dijo. — Podríamos ver películas, quedarnos despiertas lo más tarde que podamos, ir al trabajo juntas...— Enumeró.— Y nada más será una semana. Acepta, acepta, acepta, acepta, ¿Siiii? — Juntó sus palmas y puso una muy graciosa mueca para rogarle. Tal imagen hizo reír a la actriz, ¿Cómo negarle algo a aquella cosita linda? Además, ¿Qué daño podría causar compartir techo con Korra por una semana?

— Muy bien, muy bien... — Accedió.— Gracias por la oferta.

— ¡Genial! — Exclamó la morena cual grito de victoria. — ¡No te vas a arrepentir, 'Sami! ¡Será asombroso!

¿Nunca les ha pasado que ven algo tan lindo que les alegra el corazón?

Pues a Asami le estaba pasando justo en ese momento.