Un poco de luz proveniente de afuera lo hizo pestañear e instintivamente se giró en la cama para terminar encontrándose con el rostro más bello que había visto.
Shoto aún dormía, por lo que pudo apreciar con cuidado todo de aquella imagen: las largas pestañas del bicolor, su lacio cabello desordenado cayendo en su frente, sus mejillas un poco sonrojadas por el frío matutino... todo en él era perfecto.
Habían tenido la noche perfecta, pero ya era la mañana siguiente y en cualquier momento pasarían por ellos.
Manoteó un poco entre las sábanas hasta encontrar su móvil y rió al ver todos los textos de ánimo de sus amigos. El omega lo oyó reir y abrió los ojos lentamente, dejando ver sus llamativos ojos bicolores seguidos de una pequeña y tímida sonrisa.
Kaminari extendió su mano para acariciar la mejilla de Shoto y éste le respondió tomando esa mano.
— Buenos días, amor — dijo sonriendo cálidamente el rubio.
— Buenos días...
— ¿Qué sucede? — dijo al verlo más tímido que antes.
— Es que... creo que nunca en mi vida desperté tan felíz.
Kaminari se quedó helado ante el comentario. Es decir, sabía que no tenía una vida particularmente felíz, pero...
— Oye, pero ¿que hay de Jirou? Y también has estado durmiendo con Midoriya...
— Es que... siempre despierto pensando "¿los habrán lastimado mientras dormía?" o "¿será que les causaré problemas hoy?" Supongo que es la primera vez que despierto sabiendo que nada malo puede suceder. Por lo menos no aquí... no contigo.
Kaminari acercó a Shoto a su pecho y lo abrazó con fuerza. Por unos momentos permanecieron en silencio, ambos deseando que ese momento nunca terminara. El aroma a melocotón era leve, pero en la nariz del alfa era intenso y profundo.
— Oye — le sonrió para animarlo — aún no vienen por nosotros. Podemos ordenar servicio a la haitación para desayunar, ¿qué dices? — tras la propuesta de Kaminari, el omega finalmente sonrió.
— Quiero natto — expresó inerte y el rubio sacó la lengua en desaprobación.
— Ugh... yo quiero pan, huevos y tocino — dijo levantando el teléfono de la habitación — ¿cómo puedes comer eso en el desayuno?
— Quiero sopa de miso.
— Buenos días... — dijo botezando mientras ingresaba a la cocina — qué sueño... ¿qué hacen despiertos tan temprano?
— Kyoka... son las 11AM — le señaló Ochako sirviéndole una taza de café — Nada de té para ti hoy, necesitas esto.
— Y dinos... — rió Kirishima — ¿hasta qué horas te has quedado "platicando" con Momo?
— ¿Q-qué...? N-no sé de qué hablan...
Kirishima y Ochako se miraron de forma cómplice y antes de que pudieran seguir interrogando a la ningyo Deku entró a la cocina tambaleando.
— Woow — el pelirrojo se levantó a sostener en sus brazos al omega — ¿estás bien?
— Náuseas... — explicó — no quiero despertar a Kacchan... — Kirishima lo colocó suavemente en una silla y lo arrimó hacia la mesa.
— Últimamente no sé qué darte para el desayuno con esto de las náuseas... — dijo Ochako apenada revisando el refrigerador — Cuando Mina regrese tendré que preguntarle...
— B-Buenos días... tal vez yo pueda ayudar... — la hermosa alfa había despertado e hizo su aparición en la cocina con el cabello despeinado sensualmente.
Jirou tenía un pan en la boca y al verla se le cayó, sin poder disimular. Kirishima no pudo evitar reír como imbécil y puso en evidencia a su amiga, que se puso coloradísima enseguida.
— EEEh... — Deku rió y cambió de tema — ¿a qué te refieres, Momo?
— Cuando una de las criadas en casa estaba embarazada, las otras han sacado de la propiedad de la servidumbre determinadas cosas que descubrieron que le causaba... ¿q-qué sucede?
— ... dijiste criadas — Ochako explicó el silencio y las miradas extrañas de todos.
— Si... ¿qué hay con eso?
— Tu familia debe tener muchísimo dinero .
— ¡KIRISHIMA! — Jirou lo regañó — Lo que quieren decir ellos es que... disculpa, es que ninguno de nosotros está acostumbrado a tener amigos de ese nivel de vida...
— Sólo Bakugo y su riqueza es relativamente reciente — se excusó el pelirrojo — Lo siento, no quise ser imprudente.
— Oh, no hay problema — sonrió Momo — soy yo quien debería andar con más cuidado ahora que ya no pertenezco a ese mundo... bueno, como les decía, tal vez hay algo en la casa que hace que tengas mas náuseas de lo normal. Estoy segura de que es algún perfume en el ambiente, tal vez alguna fruta, algo en la comida...
Mientras las chicas la escuchaban atentamente, Kirishima miró tras Deku quien enseguida volteó para ver llegar a su prometido, ya alistado para salir.
— Buenos días — Deku lo saludó y recibió de su parte un beso en la frente — ¿Ya te vas, Kacchan?
— Buenos días — dijo al grupo — ya me iba. Iba a decirte que vinieras conmigo, sólo por si acaso — dijo mirando a Kirishima mientras tomaba un pan de la mesa. El beta asintió , ambos tomaron sus abrigos y se dispusieron a salir.
— Oye, señorita — dijo mirando a Momo — ¿vienes o deseas quedarte? Puedo dejarte en tu casa.
— Oh... ya es hora de que me vaya.
— Puedes quedarte si lo deseas — chistó el cenizo — tú ya sabes en lo que te metes.
La chica alfa miró al resto con un aire de nostalgia. Ellos en tan solo una noche le hicieron sentir lo mismo que había percibido cuando conoció a Kaminari... ¿amistad? ¿hermandad? Su familia apoyaba sus decisiones, pero el mundo alfa seguia siendo cruel con el modo de vida que ella pretendía encarar. Pero allí sintió que no todo era discordia...
— ¿Y bien? — insistió el cenizo.
— Iré con ustedes — ante la respuesta Jirou entristeció — pero quiero ayudar. Dime cómo. — Momo estaba dispuesta a ir más allá de hacer simples favores y Bakugo sonrió.
— Los discutiremos en el camino — respondió — vámonos, ya es hora del check out de la canasta de frutas y el pikachu.
Todos rieron ante el comentario típico de Bakugo; el alfa se acercó a su omega y lo besó en la frente una última vez antes de salir. Kirishima y Momo saludaron al resto y siguieron al cenizo.
Tras cerrar la puerta de entrada Jirou lanzó el más profundo suspiro de resignación y Deku le frotó la espalda para reconfortarla.
— Es obvio que volveremos a verla — aseguró Ochako — no te preocupes. AHORA, probemos qué le puede estar dando náuseas a Deku.
— Suena divertido — rió la joven beta.
— Tengo miedo, ¿piensan experimentar conmigo?
— Creo que eso es todo — dijo el bicolor a su novio mientras cerraba el bolso, colocándolo cerca de la puerta de la habitación, ya casi listo para partir.
— No olvides nada, recuerda que si bien esta no es la zona de tu padre, no puede quedar rastro de que estuvimos aquí y... oh...
— ¿Q-qué?
— El maquillaje. Te lo quitaste anoche. — señaló preocupado — Tu cicatriz se ve.
— Cielos... ¿qué hago? Me tapo el rostro al salir...
— Voy a pedirle a Bakugo que estacione lo más cerca posible de la entrada — dijo el rubio con el móvil en la mano — pero sí, deberías taparte, amor... ¿hola, Bakugo?
Mientras Kaminari hablaba, Shoto se dirigió al tocador y se miró en el espejo. Trató de acomodar un poco su cabello para tapar su marca, pero sin éxito.
— ¡La peluca! — recordó y fue corriendo a tomarla de su bolso; regresó al tocador y comenzó a acomodarla — Esto debería estar bien... — la peluca era de cabello largo, y con un broche que llevaba la noche anterior pudo acomodarlo de alguna manera que su cicatriz no era tan notoria.
Salió justo cuando su novio colgaba en el móvil.
— ¿E-esta bien... así?
— Supongo... — dijo el rubio acercándose mucho a su rostro y comenzó a acomodarle algunos cabellos — A lo lejos no debería verse...
El corazon de Shoto comenzó a acelerarse y el aroma a melocotón emanó de él sutilmente. Kaminari enseguida lo notó y lo tomó dulcemente del cuello para undirse profundamente en su pequeña y tímida poca.
— Denki... — suspiró — D-denki...
— Lo siento — dijo soltándolo al notar que las manos se le estaban por descontrolar — no puedo hacer un lío de ti ahora que estás listo — dijo arreglándole un poco la ropa — seguiremos en casa.
— Hmn... — asintió tímidamente.
— ¿Qué te parece si bajamos? Bakugo dijo que deberíamos salir rápidamente cuando llegase y dijo estar tan sólo a un par de calles.
— Si no bajamos a tiempo nos va a gritar. Bajemos.
Los novios tomaron sus cosas y bajaron juntos por el elevador. Observaron hacia todos lados, como una película de agentes secretos, a la expectativa de que nadie los viera.
— Bien — dijo el rubio separándose al bajar — tú ve a la salida que Bakugo debe estar allí y yo iré a firmar a la recepción. Intenta evitar pasar junto al restaurant del hotel, ya es medio dia y puede que comience a haber gente.
— Pero está junto a la entrada... — recordó inseguro Shoto — Tengo miedo.
— Yo también, pero es peor si salimos juntos, ¿no? — Kaminari observaba cómo la magia de la noche anterior iba disipándose de los ojos de su novio — Oye — lo tomó de la mano — no te preocupes, ahora regresaremos con los chicos y seguro vas a tener cosas para contarles ¿verdad? — sonrió tratando de animarlo. Shoto lo devolvió una pequeña sonrisa. — Apresúrate. No quiero que nos metamos en problemas.
Shoto hizo caso y caminó lo más rápido posible hasta la entrada principal; cuando pasó junto a la seguridad del hotel hizo una educada y femenina reverencia, pasando totalmente desapercibido.
Como todo hotel de lujo, sus pasillos eran innecesariamente largos, pero una vez que se alejó de la puerta del restaurant se sintió aliviado. Quedaban tan sólo unos pasos hasta que divisó el coche de Bakugo fuera, cuando sintió a alguien tomándole de la mano y volteó confiadamente esperando que fuese su amado, pero...
— ¿SHOTO!?
Los pocos vellos que tenía se le erizaron como puercoespín y un escalofrío recorrió toda su espalda. El aliento se le fue en cuestión se segundos y ya no pudo parpadear de lo perplejo que estaba. Quien lo tomaba por l mano tenía una expresión similar a la suya, pero llena de confusión. ¿Era ese el momento en que todo se acabaría?
Kaminari llegó al lugar a paso rápido y la escena lo paralizó. Un chico alto de cabello blanco corto sostenía a su omega de la mano y no lo soltaba; Shoto lo miraba paralizado, sin poder decir ni una sola palabra. Él mismo se paralizó por un instante, pero su cuerpo se movió por sí solo cuando vió que el joven repetía el nombre del bicolor una vez más en tono serio sin soltarlo aún. Se acercó y le dio una fulminante mirada una vez que lo sostuvo por el brazo con el cual tenía cautivo a Shoto.
— ¿Se te ofrece algo? — dijo desafiante.
— ¿Y ESTE QUIEN ES? — interrogó el joven desconocido — No te metas, esto es asunto de familia! Shoto, respóndeme ¿QUÉ DEMONIOS HACES SIN TU COLLAR PROTECTOR? ¿Y ESA ROPA?
— N-natsuo, yo...
— ¿TU ERES NATSUO? — Kaminari lo observó bien pero no lograba verlo parecido a su novio — Espera, creo que hay un maletendido... — en el momento en que Kaminari intentaba calmar la situación, Momo finalmente bajó del coche e hizo su interrupción.
— Disculpen pero... — irrumpió — es peligroso que sigamos esperando...
Natsuo miraba toda la situación demasiado confundido y en plena desconfianza. Se había enterado por su hermana Fuyumi que su hermanito menor había abandonado la casa, pero no se imaginaba que iba a cruzarlo saliendo de un hotel con ropa de mujer y un par de alfas queriendo llevarselo.
— Shoto — lo sostuvo firmemente — dime qué pasa.
— Natsuo... debo irme, por favor.
— De ninguna manera, ¿asi vestido? ¿con un par de alfas? ¿sin proteccion?
— Ven con nosotros entonces — trató Kaminari de cortar por lo sano — para que veas que lo estamos ayudando, no estamos lastimándolo.
— No te conosco — ladró el hermano mayor.
— Por favor — suplicó la joven alfa — si alguien nos ve...
— SHOTO.
— Hermano, por favor, suéltame... estoy huyendo del viejo... y de Hawks.
Esa pequeña explicación le bastó al chico para soltar a su hermanito y salir junto a él del hotel. Kaminari y Momo observaban la situación muy preocupados, pero el joven lucía mas calmo. Los tres subieron al coche de Bakugo y Natsuo fue a la puerta del conductor y tocó el vidrio con su dedo.
El cenizo lo bajó apenas y con mucho cuidado, encontrando sus miradas.
— ¿Y tu quien eres?
— Ugh... — gruñó el cenizo — Katsuki Bakugo. Tu debes ser el hermano mayor, supongo. Y también el dueño de la zona.
— ¿A donde llevan a mi hermano?
— Eso no te lo puedo decir, pero volveré en una hora aquí y tendremos una charla — el tono de Bakugo sonó dominante y serio, pero Natsuo asintió. La situación no le daba muchas opciones.
Bakugo subió la ventanilla una vez que el joven se apartó y aceleró encaminándose hacia destino. Por unos segundos estuvieron callados, hasta que la débil y triste voz de Shoto se escuchó desde los asientos de atrás.
— Lo siento, yo...
— Cállate — Bakugo lo retó.
— Viejo, tranquilízate — trató Kirishima de calmarlo.
— Deku está embarazado. — ¿Alguno de ustedes lo tiene en cuenta? Todos estamos involucrados en esto.
— Fue mi culpa. — sentenció Kaminari — No debí dejarlo solo.
— PUES CLARO QUE NO DEBISTE DEJARLO SOLO — el cenizo comenzó a perder los estribos y Momo se asustó un poco.
Un silencio muy incómodo se hizo hasta que llegaron a la propiedad y todos, excepto Momo, bajaron del coche sin decir una palabra. Kirishima se acercó una vez más para preguntarle a Bakugo si deseaba ser acompañado otra vez, pero el coche arrancó casi expresando su disgusto.
— Cielos... — suspiró el pelirrojo y regresó dentro.
Shoto entró llorando a la propiedad y fue corriendo a su habitación. Ochako y Jirou habían dado vuelta toda la casa e incluso cocinaron tratando de ver qué era lo que a Deku le causaba náuseas, pero soltaron todo lo que tenían en las manos al ver como entraba abruptamente el bicolor y Kaminari lo seguía.
— ¿Q-qué paso? — Jirou se preocupó parada junto a la puerta de la habitación.
— Nos vieron... Natsuo estaba allí — explicó el rubio. Jirou abrió los ojos sorprendida.
— ¿N-no saben si alguien más los vio? — titubeó la beta.
— No estamos seguros, nosotros sólo vimos a Natsuo... Bakugo está en camino a platicar con él.
— Yo voy... — dijo Deku tratando de hacer que le dieran paso — Haré que se calme. Kyoka, deberías haber ido con Kacchan...
— Es cierto... — reflexionó — tal vez podría haber ayudado a persuadir a su hermano.
La puerta en la que todos estaban parados hizo un ruido desde dentro y abrió. Todos se miraron entre sí, pero sólo Deku entró. Las chicas regresaron a la cocina para ordenar un poco el desastre que causaron y Kaminari se sentó en la mesa con un paño a secar los platos que ellas le iban pasando. La precupación lo carcomía, no sabía bien dónde estaba su cabeza en ese momento.
Las jóvenes lo observaban cómo solo podía realizar actividades mecánicas; su mente estaba en otro plano.
— Es mi culpa...
— Oye — Ohako dejó lo que tenía en la mano y tomó al rubio por el hombro — nada de esto es tu culpa...
— Si tuviera dinero y posición podríamos ser libres...
— Kami... — lloró la ningyo apoyando su frente en la espalda del rubio.
El alfa apretó los dientes. La chica omega también entristeció.
Bakugo conducía frenéticamente, pero en un par de calles se calmó tras ver la expresión de pánico que Momo tenía aferrándose al asiento del acompañante.
Aún no lo conocía para nada, pero sentía que debía decir algo, cualquier cosa, pero algo que ayudara al enfurecido alfa a salir de esa situación.
— ¿Debería ir contigo...?
— ¿Con qué fin?
— Pues... aunque soy alfa, creo que cualquier hermano mayor se sentiría mas cómodo con una mujer que con un hombre...
El cenizo chistó, pero sabía que Momo estaba en lo correcto. Natsuo estaba calmado cuando tocó el vidrio de su coche, pero eso no quería decir que estaría calmado luego de ver que se llevaban a su hermanito vestido de mujer.
— De acuerdo.
Se dirigieron juntos nuevamente al hotel. Al llegar divisaron a Natsuo, que había cambiado de ropa a algo más cómodo y deportivo; tenía las manos en los bolsillos y su expresión neutral era lo que les recordaba realmente a Shoto.
El cenizo le hizo señas y el chico entró en la parte trasera del coche.
— ¿A dónde vamos, joven Todoroki? — Dijo sarcásticamente al verlo entrar.
— Cerca. Gira a la izquierda.
Bakugo siguió las indicaciones de Natsuo al pie de la letra; notó por el espejo retrovisor que claramente estaban siendo seguidos por otro coche negro y se preocupó, pero el joven lo notó enseguida.
— Ojos al frente, ellos vienen conmigo — naturalizó.
— No tengo dudas...
Fueron conducidos a Tamachi, un barrio dentro del área de Minato y aparcaron cerca del hotel Pullman.
— Caminaremos.
Bakugo y Momo se miraron preocupados, pero asintieron. Sabían que eran seguidos, a lo lejos, por gente de Natsuo; a pesar de no estar en territorio de Enji no podían bajar la guardia. No sabían si el hermano mayor estaría de acuerdo con todo lo que estaba sucediendo.
— Quiero una explicación satisfactoria, o les prometo que nunca saldrán de Minato con vida — Momo se estremeció al oír esa amenaza y tomó fuerte por el brazo al cenizo. El chico los apuntaba con un arma, a brazo firme como todo alfa y sin rodeos.
— No te apresures, onii-chan — chistó sin titubear — Aún no te devolvimos a tu hermanito.
— No sabes con quién te metes — advirtió redoblando la apuesta. Su mirada hizo que Bakugo analizara mejor la situación, observando para todos lados una manera de, por lo menos, hacer que Momo pudiera escapar, pero la chica jamás iba a soltarlo. Se le acababan las opciones.
— Tenemos que calmarnos — la chica alfa intercedió — por Shoto. Empezamos con el pie izquierdo, lo reconozco, pero no somos malas personas. Mi nombre es Momo Yaoyozuru, mi familia tiene una cadena de inversión y-
— Ya sé quién eres. — Natsuo la interrumpió con el ceño fruncido — Tu apellido me lo dice. También investigué quién eres tu, Bakugo, un heredero bastante reciente... pero nada de eso me dice qué demonios hacían con mi hermano saliendo de un hotel en MI zona y-
— Oye, ya cállate de una vez — Bakugo se cansó — jamás podremos contarte nada así.
— Debes tener pelotas para responderle así a alguien que podría volarte la cabeza. Supongo que la chica te importa — indagó — Los escucho.
— Tu hermanito se conoció con mi prometido camino a un miai que tu padre había arreglado — relató el cenizo — y se hicieron amigos, ellos dos y todos los que trabajaban con él en un Starbucks de Kabukicho, la zona de tu padre. Incluido un idiota-
— Un amigo — interrumpió Momo.
— Un amigo, bien, llamado Denki Kaminari. Resulta que este tipo y tu hermanito son parejas destinadas... ¿ya puedes bajar el arma?
— Estás de coña — murmuró incrédulo finalmente bajando un poco el arma.
— No, hombre, que no. Resulta que tardaron bastante tiempo en notarlo, por lo que tu padre arregló un miai con MI familia primero. Por poco eres mi cuñado, ¿sabes?
— Ahora sí que estás de coña, aún tengo el arma ¿sabes?
— Lo importante que debes saber — continuó Momo — es que tras el miai con Bakugo, Shoto huyó a la casa de Izuku Midoriya, su prometido, junto con Jirou... y todo estuvo bien por un tiempo hasta que fueron encontrados y apareció este hombre, Hawks, queriendo llevarse a tu hermano.
— Ese maldito... — apretó los dientes — Siempre miró lascivamente a Shoto, incluso cuando era más joven. Quisiera arrancarle las tripas.
— Secuestró a Jirou y Kaminari terminó rescatándola — Momo intentó hacerle ganar puntos al rubio con su "cuñado".
— ... agh... — suspiró Natsuo recargado de información — ¿Kyoka... está bien?
— La hirió, pero está bien ahora — continuó Bakugo — los estoy escondiendo en una de mis propiedades, están bien aislados, lejos de la zona de tu padre... pero no podemos tener a tanta gente cautiva mucho más tiempo.
— ¿Cuánta gente está involucrada?
— Además de los mencionados, el chico que estaba en el coche más temprano, Eijiro Kirishima, un beta del cual no debes temer. Su novia, Mina Ashido, no es el blanco de tu padre, por lo cual va y viene libremente. Aparece una vez por semana para chequear el celo de los omegas y el embarazo de mi prometido.
— Entonces son... seis personas allí dentro... y otros tres involucrados...
— Mis padres también están metidos en esto — aclaró el cenizo — y creo que se merecen conocer a su nieto en mejores circunstancias.
Natsuo paró y se recargó contra una pared en un zona sin tanta gente. Por unos segundos se mantuvo en silencio, pensativamente mirando al suelo. Momo aún no soltaba a Bakugo del brazo y los hombres del joven Todoroki no estaban tan lejos como para estar tranquila.
El joven se apartó de donde estaba recargado y el cenizo naturalmente se puso en guardia, pero en vez de recibir un ataque, una reverencia muy inclinada fue lo que observó.
— Lamento mucho todo lo que han tenido que pasar por nuestra familia — la disculpa los sorprendió a ambos — no tengo forma de agradecerles por cuidar a Shoto... Y con tu prometido en cinta... no sé qué decir.
— Tal vez quieras ayudarnos — esbozó Momo.
— ¿Cómo puedo ayudarlos?
— Pues tu hermano pasó la noche en celo con su alfa destinado, así que no hay vuelta atrás sobre el hecho de que probablemente ya esté marcado y eso es algo que tu padre tendrá que aceptar — declaró sin tapujos el cenizo — deberías ayudar a que esto sea algo posible.
— No tienen una idea de lo que es capaz ese tipo... — dijo refiriéndose a Enji — Como yo me casé con una alfa no tuvo objeciones, pero tras dejar ir a Touya... de ninguna manera permitirá que Shoto se case sin su consentimiento. De todas formas, si dices que este chico es alfa, no sé por qué huye.
— Kaminari... — Momo miró a Bakugo con duda — Fue adoptado por padres beta, y criado como tal. No supo hasta hace poco la naturaleza de su subgénero.
— Mi hermanito tiene un talento natural para molestar al viejo, eh — rió con sarcasmo — No hay forma que Enji acepte a un alfa sin dinero ni posición social. Además, nunca hablamos... la única que habla con él es Fuyumi, no entiendo el motivo. No hay forma de que me escuche a mí.
— Hablaremos con Fuyumi, entonces — sugirió Momo.
— La verdad es que hablar no es una opción, es decir, no sé hace cuánto están escondiendo a Shoto, pero estimo que alrededor de un mes o más... ustedes fueron atacados antes, incluso. ¿REALMENTE creen que platicar es una opción?
— Mira, tengo dinero y ella contactos, pero tú tienes gente y nosotros no. Ayúdanos a partirle la madre al idiota de tu padre y ya.
— Suenas al alfa mas imprudente del mundo — Natsuo rió.
— Espera a conocer a tu futuro cuñado, es el maldito más imprudente del mundo.
— Ya no llores, Shoto... — Deku acariciaba los finos cabellos del bicolor una vez que habían logrado quitarle la peluca entre él y Jirou junto con todo ese circo de ropa — no es tan grave. ¿No has dicho que tu hermano es bueno?
— Dije que odia a mi padre, ¡hace años que no lo veo!
— Shoto... el joven Natsuo siempre fue amable cuando éramos niños... — trató de recordarle Jirou — estoy segura de que va a apoyarnos.
— Meto en problemas a todos... sería mejor que muriera.
— ¡No digas eso cerca del bebé! — Gritó Ochako entrando a la habitación. Shoto se levantó de golpe para no estar mas apoyado en la panza de Deku y las lágrimas se le secaron enseguida con el terrible comentario de la chica.
— No es tan terrible, ¿sabes...? — Dijo Kirishima entrando despacio.
— Hice enfadar a Bakugo... — ante ese comentario todos rieron y Shoto los miró confundido.
— Shoto, Kacchan siempre se enfada...
— Además está preocupado por esa panza que cada día crece más — el pelirrojo se sentó en la cama contraria — sólo quiere que todo esto termine rápido para que todos puedan ser felices. Claro que es demasiado masculino para decirlo...
— Así es, Bakugo sólo está preocupado, por Deku, pero también por ti — aseguró Ochako.
— ¿Por mi?
— Pues claro, eres la pareja destina de uno de sus mejores amigos — explicó Kirishima con una sonrisa — quiere que puedas ser libre para estar siempre con él. Además, Bakugo sabe lo que es estar separado de tu pareja destinada. Él no querría que alguien más viviera esa tristeza.
— Bakugo es muy cálido... — reflexionó el bicolor.
— Pero estuvo mal en gritarte porque no fue tu culpa lo que ocurrió, así que cuando regrese hablaré con él — aseguró el embarazado.
— ¿Puedo pasar...? — Unos cabellos rubios se asomaban por la puerta de la habitación y todos, incluido Shoto, rieron.
— Si... — respondió sonrojado y el rubio fue corriendo junto a él, se sentó detrás suyo y lo abrazó fuerte — lamento haber llorado.
— No debes disculparte — el rubio sonrió y lo besó en la mejilla.
— Te veías muy cool tomando a Natsuo por el brazo — rió tímidamente.
— Estaban molestando a mi novio, sólo hice lo que debía hacer — era evidente que trataba de actuar duro, pero Shoto era tan ingenuo que le creía todo y los demás observaban casi estallando.
— Bueno, ya — Kirishima se levantó — viejo, debes ayudarme a preparar la cena. Ellos deben tener mucho de qué hablar. Además no quiero que Midoriya se mueva de aquí para allá si tiene náuseas.
— De acuerdo — besó una vez más la mejilla de su novio — vamos a ver qué hay en el refri.
Ambos salieron de la habitación y una vez que cerraron la puerta, el bicolor comenzó a ser atacado con cientos de preguntas.
— ¿NO LLEVAS TU PROTECTOR PUESTO? — Jirou se colocó detrás de Shoto y divisó la marca.
— Waaaa — se emocionó Ochako — se ve doloroso. ¿Deberíamos ponerle algo?
— No es necesario... — se tomó la nuca con una mano y sonrió levemente.
— OH CIELOS, ESTAS RECORDANDO — Ochako se emocionó aun más.
— TIENES que contarnos — insistió Deku — yo te conté todo, ahora es tu turno.
— N-no... no se por donde empezar.
— ¿Te cargó? ¿Te quitó toda la ropa? — Comenzó Deku.
— ¿Te dolió? — Continuó Ochako — ¿Lloraste?
— A-al principio... al principio me cargó... y nos besamos, pero... quise parar para asearme y usar las cosas que ustedes me dieron.
— Me alegra que te hayan servido — suspiró Jirou aliviada.
— Bueno... en realidad no me sirvieron tanto.
— ¿No usaron lubricante? — Deku se sorprendió — Debe haberte dolido...
— Usé algo de lubricante en la ducha, pero...
— ¿Los condones eran malos? — Se preocupó Jirou — Fueron los que pudimos conseguir...
— Oh, no, los condones me molestan, así que no usamos.
Silencio. Una especie de pavor entre los tres presentes se apoderó del ambiente. Deku abrió los ojos como platos y Ochako no pudo reproducir un sólo sonido.
— Que... ¿QUE NO USARON CONDON? — Los gritos de Jirou se oyeron hasta la cocina y Kirishima miró desquiciado a Kaminari.
— Shoto, dime que Kaminari se vino afuera — rogó Deku preocupado.
El bicolor pensó unos segundos.
— Oh.
— OH POR TODOS LOS CIELOS, SHOTO — Jirou estaba por arrancarle los ojos.
— Nunca me planteé esa opción.
— Shoto, no sigas... — susurró Ochako.
— Yo tomo mi medicina.
— Yo también la tomaba, pero... estaba en celo y con mi pareja destinada marcándome — recordó Deku.
— ...oh.
— Shoto, antes de que a Kyoka se le explote una arteria, ¿sabes que puede que estés embarazado?
— Ocha... lo se.
— SI LO SABES ENTRA EN PÁNICO CONMIGO, ¿QUIERES?
— Kyoka — trató de tomarla por ambas manos — está bien.
— ¿QUÉ ESTÁ BIEN?
— Está bien — el tono neutro de Shoto de alguna forma la calmó por resignación — estaré bien.
— Bueno... no sabemos si está embarazado — comentó Ochako para calmarlos a todos.
— Oh, por favor, lo marcó y se vino dentro mientras él estaba en celo ¿cómo podría no estarlo?
— Si estoy embarazado podría tener un bebé casi al mismo tiempo que Izuku...
— ¿... por qué me está convenciendo lo que dice? — Se cuestionó Deku.
— ¿ESO ES CIERTO? — Kirishima flipó — Bro, ¿en qué pensabas?
— Honestamente no pensaba, estaba penetrando a mi pareja destinada que me pedía mas.
— No necesitaba saber eso.
— No lo sé, bro — dijo sentándose en la cocina — siempre he podido pensar con claridad ante el celo de los omega, pero ayer fue como si algo en mi me dijera "esto está bien".
— Ahg... — suspiró Kirishima y se sentó junto a él — bueno y... ¿estará bien?
— ¿Qué quieres decir?
— Bueno, quiero decir que voy a pedirle a Bakugo que pase por la tienda y compre un test de embarazo, porque amigo, si ese chico está embarazado hay que hacer cientos de cosas. Tu sabes, cuidados y eso. Y llamar a Mina.
— Bueno, estoy entrando en pánico.
— Hazlo, yo escucho.
— ¿QUE HICE?
— Pensaste con el pene, eso hiciste.
— ME VINE DENTRO.
— Bueno, así mas o menos se hacen los bebés.
— Bakugo me va a partir la madre.
— Oh, si. Pero sólo por unos momentos, luego va a estar feliz por ti y no lo dirá. Tu cuñado, ese es otro asunto... aunque dijo Shoto que te le enfrentaste.
— Eso fue el calor del momento, viejo ¿bromeas? El tipo debe medir como 20 cm más que yo y es enorme.
— Muchas cosas son el calor del momento para ti, dude.
— Cuando Bakugo me esté ahorcando, no lo detengas ¿si?
— Ya, hablemos en serio. ¿Qué piensas en verdad?
— ¿Qué pienso...? Pues... estoy aterrado, Kiri, la verdad. Pero...
— ¿Pero...?
— Pero quiero esto. Quiero tener una familia con Shoto. Y si no está embarazado ahora, voy a continuar haciéndoselo hasta que resulte, porque yo no me pienso resignar frente a esta maldita situación, ¡voy a hacerlo feliz, maldita sea!
Kirishima desvió la mirada mientras Kaminari daba su discurso y sin decir nada observó al bicolor y a los demás oyendo todo sin que lo notara. Cuando el rubio terminó de gritar vio a su amigo viendo hacia otro lado y volteó instintivamente para encontrarse con el rostro avergonzado de su novio. La situación de todos observando hizo que él también se sonrojara hasta la punta de las orejas y sólo rió nerviosamente rascando su cabello.
— S-sólo le decía a Kirishima que-
— Lo oí.
— Siento gritar algo así, creo que me dejé llevar...
— Quiero hacerme el test.
— ¿Q-qué?
— Q-quiero... quiero hacerme un test de embarazo. Si estoy embarazado quiero cuidar mucho de mí y de... bueno, quiero hacerme... el test. Así que... si le puedes pedir a Bakugo que compre uno yo... — la voz de Shoto comenzaba a ponerse débil de la vergüenza. Siempre fue de pocas palabras y decir todo eso junto era demasiado.
Kaminari estaba por explotar; ambos parecían dos adolescentes tratando de confesar sus sentimientos en la escuela. Sus amigos los observaban con una mezcla de extrañas sensaciones, pero lo que más se sentía es que definitivamente se amaban y había que pelear por ello.
— Ya le mandé un texto a Bakugo — Kirishima anunció cortando la tensión. — Quisiera poder ver su reacción al leerlo.
— Lo bueno es que va a explotar lejos de aquí — pensó Ochako en voz alta — para el momento que llegue va a estar un poco más relajado.
— Jeje... ¿ustedes creen? — Rió nerviosamente Deku.
— Ya no nos sigue tu gente... — afirmó el cenizo mirando por el espejo retrovisor.
— No es necesario, ninguno de los que trabaja para mí me ha podido ganar ni una sola vez.
— Ya entendí, oniichan, no necesitas parecer una amenaza todo el tiempo, no soy yo el que se tira a tu hermano ¿sabes?
— Oigan, estamos del mismo lado... — rió nerviosamente la alfa en el asiento de atrás.
— Oh — recordó Bakugo — deberíamos arreglar un par de cosas antes de que te deje en tu casa.
— ¿Qué planeas? — Interrgó Natsuo.
— Sus padres son inversores de la bolsa... todos sabemos que eso está plagado de yakuza. Puede que los Yaoyozuru sean honestos, pero deben tener relación con alguno de estos tipos. Estoy casi seguro que ella le llamo "tío" a alguno sin saberlo.
— Oye, no soy estúpida — se enfadó — y es verdad lo que dices... tengo uno de esos tíos.
— ¿Quién? Lo mas probable es que lo conozca — aseguró Natsuo.
— Shota Aizawa.
— Oh, si, el tipo que parece un vagabundo. — Recordó el joven — Podemos confiar en él.
— ¿Estás seguro? Es un yakuza — el cenizo cuestionó.
— Es sólo un tipo que cuida a los hijos de los ricos... no se mete en los negocios.
— Es casi chistoso que le llames "negocios".
— Yaaa, no peleen de nuevo — insistió cansada.
— Bien, te dejaré en donde tu "tío" y luego me llamas. Ponle esos ojitos que le haces a Jirou y seguro nos ayuda — ante el comentario de Bakugo, Momo se sonrojó y Natsuo la miró por el espejo.
— No jodas, ¿te imprimaste de una beta? — Dijo Natsuo incrédulo.
— ¡E-eso es sólo un mito!
— ¿Eres imbécil? — Rió Bakugo — Los beta no tienen celo ni pueden ser marcados como los omega ni sienten aroma como los alfa y Jirou claramente se atontó al verte.
— Oye, solo nos viste unos minutos y luego te fuiste ¿cómo demonios podrías saber así de rápido una cosa así?
— Hice lo mismo con la canasta de frutas y Kaminari. Lo supe en el momento en que vi un omega entre las sábanas del imbécil y sé ahora que la imprimación existe y es lo que A TI te está pasando.
— Yo le creería — murmuró Natsuo — es decir, ella en verdad es beta, le hicimos los análisis cuando la adoptamos en la familia.
— ¿N-NO... No puede tan solo ser... amor a primera vista?
— Pues... ¿qué te llamó la atención al conocerla?
— ...
— Vamos, responde mi pregunta — insistió Natsuo.
— Su nuca.
— LO SABÍA — rió superadamente Bakugo. — Tienes el instinto de querer marcarla, aunque ella sea beta. Te imprimaste.
— Yo ya me bajo aquí...
— Te dejamos con algo para pensar — rió el joven en complicidad con el cenizo.
Al dejar a Momo, Bakugo retomó su ruta para regresar a su propiedad, pero al hacer un par de calles su móvil sonó y al leerlo, paró el coche.
Natsuo lo miró atentamente, ya que el cenizo no se movía.
— Oye, ¿qué sucede?
— Tú conduces.
— ¿Qué?
— Conduce tú, porque si lo hago yo voy aa estrellar el coche contra algo — gruñó enfadándose en escala.
— Oye, me vas a decir qué sucede porque sino-
— NATSUO TODOROKI, CONDUCE O TE HARÉ TRAGAR TU MALDITA ARMA POR LA BOCA O POR EL TRASERO.
Al ver que el cenizo hablaba genuinamente en serio, el chico desistió de llevarle la contra y se bajó del coche para intercambiar lugares.
Al hacerlo continuó mirando a Bakugo de todas formas; parecía que se le iba a partir un ojo en dos.
— ¿Necesitas... algo? Digo, antes de llegar a donde me dices.
— Pasemos por la tienda que está a unas calles — renegó el cenizo — compraré... una cosa. Y unas cervezas. Tu también las vas a necesitar.
— Si tu lo dices...
— Oh, créeme.
En Bunkyo, un área bastante costosa de Tokio, una hermosa alfa se escabullía por un pasillo para dar con la puerta de una inusual y humilde vivienda.
Tocó un par de veces y oyó dentro unos tiernos maullidos, seguidos de ruido de llaves. Un hombre alto, con bolsas negras bajo sus ojos y descuidada barba le abrió, regalándole una extraña sonrisa.
— ¿Qué haces por aquí? — Dijo acariciando su cabeza como si fuera una mascota — Entra, Kuro se va a escapar.
— Hola, Kuro — saludó a la gata una vez adentro — ha pasado un tiempo. Lamento venir sin avisar, tío Shota.
— Siempre tan educada... tu siempre avisas. ¿Pasó algo?
— Ha decir verdad... han pasado cosas. Quisiera saber si puedo contar con tu ayuda.
— De acuerdo.
— Pero... pero no me has escuchado aun.
— Eres la niña... no — se corrigió — eres la joven más dulce y buena que conozco. Sé que tienes buenas intenciones, buenos sentimientos y siempre haces lo correcto. No tengo motivo para negarme, sin importar la naturaleza de lo que te pida.
— Tío Shota...
— ¿Estás en problemas?
— N... No lo sé. Creo que si. ¿Sabes...? Creo que me imprimé. Y bueno, ella... está en problemas.
— No escuchaba eso hace mucho tiempo.
— Entonces... ¿es cierto? ¿No es un mito?
— Bueno, yo me imprimé. Y es muy raro, porque la imprimación no discrimina sexo, edad, subgénero...
— Necesito oír esto.
— Oh, no, no, jovencita — dijo pasando y sentándose en el tatami, junto a la mesa — te serviré té y me contarás tu problema. Lo mío es historia para otro día.
— Pues verás...
Tras una hora y algo de explicar toda la historia vivida, desde como conoció a Kaminari a lo que para ella significó rechazar el miai con Bakugo e incluso conocer a Jirou.
El alfa la escuchó atentamente, preocupado, pero sin juzgar, mientras su gata se enroscaba en sus espaldas.
Cuando la joven finalmente terminó, se quedó unos segundos pensativo, pero asintió con gusto.
— Será un placer ayudar... esa familia... Enji Todoroki siempre ha sido un miserable. No hubo un sólo día que no manejara sus negocios con violencia de por medio. Su era debería acabar de una vez.
— Tío Shota... yo no deseo matar a nadie, ni nada por el estilo.
— Oye, yo no voy a matar a nadie. Pero te aseguro que voy a lidiar con ese Hawks... sé muy bien quién es. Si podemos lidiar con él, tal vez Todoroki se calme un poco.
— No lo creo... Kaminari le ha puesto dos tiros y el tipo continua buscando a Shoto. Y lo peor es que el padre no parece tener intención de dejar esto a medias.
— Tal vez lo mate.
— Tío, no.
— Haré unos llamados.
El sonido del coche entrando a la propiedad hizo que el bicolor se estremeciera. Kirishima dijo que Bakugo había recibido el texto, por lo que ya se estaban preparando para el sermón del siglo.
El ruido de las llaves hacía el pulso de todos los presentes se acelerara... imagínense cuando divisaron que el cenizo no venía solo.
— ¿H-HERMANO?
— Oye, no grites.
— Wow, eso es mucha cerveza — dijo Kirishima ayudando a cargar todo lo que Bakugo había traído — ¿tendremos una fiesta?
— Pues claro — respondió Bakugo aventándole a Shoto una caja frente a todos — una vez que veamos los resultados, celebraremos.
Todos los presentes se quedaron inmóviles. Natsuo no había visto que el cenizo tomara más que cerveza de la tienda, pero no era ningún imbécil y todo el círculo cerró en segundos. El hotel, Shoto con su pareja destinada, sin protector en el cuello...
— ¿ESTAS EMBARAZADO?
— N-natsuo, yo...!
— OYE, ¿CUAL ES EL MALDITO PROBLEMA? — Kaminari se interpuso entre ambos pero no contaba con el puñetazo que recibiría justo en el rostro por parte del joven.
Jirou dió un grito y Ochako quiso intervenir valientemente, pero Deku la tomó del brazo y sacudió la cabeza a los lados.
— Sólo... déjalos.
— Pero...
— Kirishima... — Deku lo miró y el pelirrojo tomó a Shoto en brazos para alejarlo de la pelea.
Ambos alfas se molían a golpes. Kaminari estaba en clara desventaja; el hermano de Shoto había sido instruido en artes marciales toda su infancia y no tardó nada en reducirlo. Una vez que el rubio quedó con el rostro contra el suelo Natsuo le atinó varios golpes en las costillas, haciéndolo hincarse del dolor, pero él continuó luchando y al oír el llanto de Shoto, algo en él se encendió, colocándolo en tan sólo un instante sobre el pecho del hermano mayor.
Un par de golpes duros en la nariz hicieron al de abajo tomar instintivamente con ambas manos su rostro para cubrirse.
El rubio se levantó de encima, con la respiración pesada por los golpes recibidos. El joven de pelo blanco se sentó para no ahogarse en su propia sangre, escupiendo a un costado del recibidor, mirando intensamente a Kaminari.
Los demás los observaban y Shoto ya no tenía más lágrimas para dar. Bakugo se acercó con una toalla y la arrojó sobre la cabeza del de abajo. Sujetó a Kaminari por un hombro y asintió al cruzar miradas.
— Bueno, ¿ya terminaron? — Cuestionó a ambos. Los alfas asintieron. — Bien. Vamos a la cocina de una vez, quiero una de esas cervezas.
Kaminari suspiró tratando aún de recuperar el aliento. Extendió su mano al suelo y Natsuo chistó, pero la tomó y se incorporó con dificultad. Sin decir una sola palabra, todos fueron a la cocina a ayudar al cenizo con las bebidas y terminaron sentados en la sala.
— ¿Y bien? — Dijo terminando de limpiar su nariz — ¿lo estás?
— N-no... no lo sé.
— Lamento ese arrebato... — dijo disculpándose con todos los presentes — Me alegra ver que estás aquí, Kyoka...
— Siempre estoy junto a Shoto, joven Natsuo...
— No estoy aquí para causar problemas, quiero ayudar. Lamento hacerte llorar, hermanito. Tienes que entenderme... soy tu hermano mayor. Huyes de casa, no dices nada y apareces con un alfa desconocido... marcado...
— L-lo siento...
— ¿Qué pasó, Shoto?
— Yo... — una vez mas comenzó a llorar.
— Oye, eso debe habérsele pegado de ti — bromeó Bakugo susurrándole a Deku.
— Oye.
— Yo... quiero casarme por amor. Y quiero que Kyoka sea feliz. Y no quiero lastimar a nadie.
— Pides muchas cosas difíciles, hermanito...
— Natsuo, yo... no quiero vivir como Touya — al finalizar esa frase, rompió en tremendo llanto y su hermano se le acercó a abrazarlo.
— Shhh, ya, ya — el joven acariciaba sus finos cabellos — no permitiré que eso suceda. Ya, no llores, Shoto, debes ser fuerte. Como Kyoka. Y como tus amigos y el maldito de tu novio.
— Oye, puedo volver a romperte la nariz si quieres.
— Parece que quieres que te rompa TODAS las costillas.
— Ahora si, ya PAREN de pelear — demandó Jirou.
— Tu y yo aún tenemos que hablar — señaló desafiante al rubio y él le devolvió una sonrisa superada.
— ¿Hablar? ¿Puedes? ¿O solucionas todo a los golpes?
— Basta — el cenizo cortó toda discusión con su prepotente voz — si continuan sólo lo harán llorar toda la noche y si mi prometido se preocupa, les voy a partir la madre.
— Tienes una forma extraña de ser afectivo — observó Natsuo.
— Ya te vas a acostumbrar... — suspiró el rubio — Hablemos afuera.
Los dos problemáticos alfas salieron al frío jardín de la propiedad. El rubio sacó de su abrigo un cigarrillo; para su sorpresa, Natsuo se acercó y se lo encendió.
— Es un mal hábito para tan temprano en la tarde — dijo tomando uno de la caja de Kaminari.
— Lo dejaré, lo juro.
— Yo también lo hago cuando estoy nervioso.
— Bueno... tal vez tenemos mas de una cosa en común — dijo tras tirar el humo — Si no tratas de golpearme cada vez que me miras, tal vez nos llevemos bien.
— Te estás tirando a mi hermano menor y ni siquiera están comprometidos. No tienes dinero, no tienes un plan y ya lo marcaste ¿quieres que siga?
— Oye, yo AMO a tu hermano. Y cada momento de todo este maldito embrollo he estado con él, y hasta me han apuntado entre medio de los ojos por querer seguir con él. ¿Piensas que haría todo esto sólo para tirármelo?
— Tal vez pensabas que obtendrías dinero.
— ESCUCHAME BIEN — se enfadó a mas no poder — Trabajo duro y sí, no me sobra el dinero, pero no he pensado de esa forma ni una sola vez desde que lo conocí. Yo lo amo, estamos enamorados. Hasta que él apareció en mi vida, ningún celo me había afectado, hasta mis malditos vecinos son un par de omegas, por Dios. Pero desde que conocí a Shoto, mi naríz no ha parado de sangrar y mi mente no me deja pensar en nada más que en él. ¿Sabes que veo cuando cierro los ojos? ¿Piensas que veo cómo me lo follo? NO! Cierro los ojos y pienso en que no quiero verlo llorar, pienso en que deseo tener una propiedad grande, en donde Jirou pueda vivir también con nosotros, pienso en que todas las mañanas podría despertar a su lado. ¡ESO ES LO QUE PIENSO!
— Ya, ya te oí... — suspiró profundamente — Entonces amas a Shoto, perfecto. ¿Qué harás si está embarazado? Ser padres es distinto a ser novios...
— Cuando pensamos que podría estar embarazado, fue cuando lo supe... él lo tomó con mucha naturalidad, cuando yo, por el contrario, estaba entrando en pánico. Pero no es porque no quiero ser padre, sino que... Shoto ya es un fantástico padre. Sólo que aún no tenemos un bebé. Cuando haya uno en nuestras vidas, aprenderé a ser bueno... pero él ya lo es.
Natsuo oía atentamente. Terminó su cigarrillo y suspiró hondo una vez mas, volteando a ver a Kaminari.
— Mira... no nos vamos a llevar bien hasta que te cases con Shoto. Allí sabré que te vas a hacer cargo de él al 100% y estaré tranquilo. Pero no quiero ver a mi hermanito llorar así que... reconozco que lo amas. Aunque no apruebo cómo se ha dado todo esto... estoy feliz de que Shoto se haya encontrado con su pareja destina. Aunque sea un idiota como tu.
— Sabes, soy fantástico, solo que aun no lo sabes.
— Entremos, quieres...
— ¿Debería llamarte hermano?
— Sólo si quieres que en verdad te rompa las costillas.
— Oye, la nariz se te ve bien.
Los alfas entraron discutiendo y ninguno de los del grupo se encontraba a la vista. El sonido de Bakugo cerrando el refrigerador los alertó.
— ¿Donde están todos? — Preguntó curioso el rubio.
— Están esperando que tu novio orine en el palo.
— OH CIELOS.
— Oye, ya te dije que seas mas delicado con eso, Bakugo — lo regañó Kirishima al entrar en la cocina.
— ¿Tú donde estabas?
— Me emocioné y los seguí, pero luego recordé que ustedes peleaban y regresé — la sinceridad de Kirishima hizo reír a los presentes.
— ¿Y bueno? — Preguntó algo ansioso el hermano mayor.
— Oh, no lo sé — dijo abriendo una lata de cerveza — deberías ir, eres su hermano. Pasa, hombre.
— ¿Tan rápido se puede saber? — Dudó el joven cabello blanco.
— Los omegas son extremadamente fértiles y súper distintos a los beta y alfa. — Recordó el cenizo — Confía en mí, en tan sólo un intento embaracé a Deku.
— En mi defensa, yo no intentaba nada — pensó el rubio y Natsuo estuvo a punto de responderle, pero todo el grupo faltante se hizo presente y ellos morían de intriga.
— ¿Y bien? — Ahora Bakugo estaba ansioso.
— Shoto quiere que lo veamos todos juntos — se emocionó Ochako.
— Estoy nervioso como cuando yo lo hice — recordó el joven de cabello verde.
— Ya... debería estar — dijo con el test entre las manos; cuando estaba por leerlo, Kaminari se le acercó por detrás y lo abrazó por la cintura.
Natsuo chistó, pero Shoto y su novio se veían lindos.
— ¿Qué significan dos líneas? — Dijo el rubio impacientemente.
— Significa... — el rostro de Shoto se iluminó.
— ¡Quiere decir que serás padre, bro! — Kirishima no aguantó la emoción — ¡Felicidades!
— OH POR DIOS, FELICIDADES — terminó por flipar Ochako y los abrazó a ambos — Oigan, ¿qué esperan?
Deku, Jirou, Kirishima, todos apretujaron a los tórtolos. Kaminari había quedado con la boca abierta, realmente no podía creerlo y hubo que dejarle espacio.
El pelirrojo le acercó una silla riendo y Bakugo le pasaba la mano por delante de los ojos en busca de reacción.
— Sabes, Natsuo — el cenizo lo llamó — ahora es un buen momento para golpea- ... ¿tu también?
Kirishima acercó a Natsuo una silla más y junto con Jirou lo hicieron sentarse.
— Joven Natsuo...
— Hermano...
— Estás embarazado — murmuró el mayor.
— Sí... — sonrió el bicolor acercándose — Dentro de 9 meses serás "tío Natsuo" para quien cargo en mi vientre.
El joven se sonrojó y se irguió como un mástil. Fue hasta donde Kaminari y lo tomó por el cuello, haciéndolo reaccionar apunto de pelear nuevamente.
— Oyeme bien, más te vale cuidar muy bien de mi hermanito.
— VOY A CUIDARLO COMO NUNCA, TIO NATSUO.
— GENIAL, PORQUE ESTOY MAS QUE FELIZ.
— PUES YO TAMBIEN, QUIERES ACOMPAÑARNOS AL PRIMER ULTRASONIDO?
— PUES YO ENCANTADO.
— ¿Esto quiere decir que se llevaban bien ahora? — Susurró Ochako.
— A su manera... si — respondió riendo Deku, recordando que Bakugo era un poco así.
— Felicidades — el cenizo se le acercó al rubio y puso una mano en su hombro en señal de aprobación — tienes la esperma de todo un alfa.
— No hagas que quieran matarme, bro.
— ¿Podemos tener una fiesta ahora? — Sugirió Jirou y los alfas asintieron.
— Llamaré a mis padres, se alegrarán por Kaminari. Seguro mi madre viene con comida y mucho alcohol.
— A mi me serviría mucho eso — Natsuo estuvo de acuerdo.
Entre carcajadas, Kirishima, Bakugo y Natsuo se abrazaban al haber bebido de más. Deku los observaba riendo con su soda en la mano y Ochako no paraba de hacer sugerencias para nombres de bebé.
— Deku, vayamos a la habitación y hagamos otro, ¿quieres?
— Kacchan, son las 5 de la tarde, no puedes beber así — quiso regañarlo pero en verdad le hizo gracia lo ebrio que estaba.
Jirou sacudió la cabeza de a lados, comenzó a levantar los platos como buena ningyo y se distrajo al compenetrarse con la limpieza.
Al ver a todos con la atención en otro lado, Kaminari miró de reojo a su novio y sin que nadie se diera cuenta, se escabulleron a una de las habitaciones vacías.
— Esto me trae recuerdos... — dijo levantándolo contra la puerta una vez cerrada y recargándose sobre Shoto.
— Esta vez... terminemos...
Las palabras deseosas del bicolor hicieron que Kaminari le quitara la ropa velozmente. Llevaba un lindo sweater que Ochako le había prestado color caramelo y unos pantalones simples; todo le quedaba hermoso pero nada se comparaba a verlo desnudo.
El rubio giró la perilla de la puerta, por sus anteriores interrupciones. No pasaría eso esta vez. Shoto intentó dirigirse hacia la cama, pero Kaminari lo tomó por el brazo, volvió a levantarlo, esta vez contra un mueble. El bicolor sintió por unos momentos la fría cremallera contra sus partes y luego un repentino calor que lo hizo morderse el labio.
El rubio comenzó a embestirlo sobre la cajonera y sus manos comenzaron a arañarle la espalda de lo fuerte que se aferraba a él. Kaminari sentía como Shoto se empapaba y daba pequeños gemidos ahogados contra su oído, pidiendo por más.
Se separaron de ese abrazo un momento y el alfa colocó una mano en el vientre del omega, aún haciendo rítmicos movimientos con la pelvis, penetrándolo.
— Shoto... aquí crece nuestro fruto... — dijo acercándolo a sus caderas con la otra mano.
— Denki... llévame a la cama...
— Aún no, amor — tras la súplica, el rubio lo bajó en brazos para que colocara ambos pies en el suelo y lo volteó con un dulce movimiento. Desde atrás, puso sus manos por delante, inclinando a Shoto y separó sus muslos de manera tan sensual... el omega levantó las caderas instintivamente y fue fuertemente penetrado.
Las caricias y el tacto del rubio eran gentiles, pero sus estocadas eran casi salvajes. Con cada una de ellas, parecía estar luchando para llegar aún mas adentro. Una de sus manos estaba en la boca de Shoto, quien los lamía eróticamente, provocando aún más a su alfa.
— Shoto... — gimió saliendo del cuerpo de su amado para cargarlo hasta la cama. Al llegar se puso automáticamente encima y el bicolor se abrió con sus propias manos desde la parte inferior de sus muslos para recibirlo una vez más.
— Denki... ah... más...
Kaminari tocaba el rosado glande del bicolor mientras entraba y salía con apenas la punta de su pene; cuando Shoto comenzó a arquearse y allí abajo todo se mojó, el rubio terminó de hundirse en el omega y la plantó un profundo beso para evitar que sus gemidos se oyeran fuera de la habitación.
Sus lenguas se entrelazaban con pasión y cada vez que Kaminari movía sus caderas, Shoto lo apretaba aún mas con las piernas envueltas en su cuerpo.
— Adentro...
— Shoto...
— ¡Quiero...! Vente dentro... Denki...
— Ugh... Shoto... — tras una última estocada, comenzó a derramarse lentamente dentro de su novio, aún moviéndose en él. El bicolor sentía cómo él también se había venido y ahora chorreaba su semen hacia un costado de su abdomen.
— Denki... te amo...
— Ah... yo también te amo... — dijo besándo su rostro una y otra vez, haciéndolo reír — Gracias... gracias por darme tanta felicidad en medio de todo este caos.
— Esa debería ser mi línea... — se sonrojó el bicolor — Deberíamos regresar, antes de que mi hermano lo note.
— Oooh pero vamos, no quiero regresar aun, ¡estoy emocionado! Quiero tener una niña. No, un niño. No... ¿QUE TAL LOS DOS?
— ¿Sabes que eso no lo puedo decidir, verdad?
— ¿De qué hablas? Llevas una vida en tu vientre. O dos. No lo sé, la cuestión es que tu puedes hacer TODO.
— Eres lindo... — murmuró sonrojado e hizo sonrojar al alfa también — Cualquiera está bien... mientras estemos juntos. Aunque dos suena muy bien. ¿Crees que pueda?
— ¿Qué hay de tres?
— Denki.
En un lujoso dojo, un rubio cenizo entraba e interrumpía la práctica de Enji Todoroki con una botella de sake en la mano.
— Regreséee — gritó descolocando al mayor.
— Espero que sean buenas noticias.
— ¿Traería bebida si fuesen malas? — Dijo sentándose con un par de vasitos en las manos apunto de servir — Un contacto mío en Minato ha dicho un par de cosas interesantes... aunque suena a que ahora deberíamos tomar medidas drásticas.
— No suena a buenas noticias.
— Espera, espera. La buena noticia... encontramos su paradero.
— ¿DONDE?
— Amigo Enji... no puedes pensar que esta información en gratis.
— Pediste a Shoto en matrimonio.
— Aaah, pero aún no lo sabes... parece que tu preciado hijo ha sido marcado.
— DE QUÉ DEMO-
— SHHH, escucha, escucha. Nos conocemos hace años. Te haré el favor de tu vida y no te voy a cobrar caro. Me voy a casar igual con tu hijo omega marcado. Pero tengo una condición.
— Habla rápido.
— Si tu hijo carga una criatura en su vientre a causa de este don nadie... bueno, sería un estorbo para mí.
— También sería un estorbo para mi.
— ¿Tenemos un trato entonces?
— Tienes tu trato. Sólo trae a Shoto.
Hemos terminado! Gracias a todos por leer hasta aquí, como siempre.
Lamento mucho la tardanza. Como quiero hacer más largos los capítulos, tal vez me tarde más. Cuando "terminé" este, sólo tenía unas 4000 palabras y me ha parecido poco.
¿Alguna idea para hijo/a (o ssss) KamiTodo?
Lamento ese final, pero es necesario.
Creo que no precisan aclaraciones japonesas en este capítulo, pero quisiera aclarar lo de la imprimación. Aunque lo pueden googlear, pero es un concepto tal cual lo describe Bakugo. El supuesto mito dice que la imprimación ocurre sin discriminación de edad, sexo o subgénero, por el contrario a las parejas destinadas, que suelen ser alfa x omega o alfa x alfa. Digamos, entonces, que un beta no puede marcar ni ser marcado y generar ese vínculo que un alfa SI puede, y un omega puede recibir. La imprimación de un alfa hacia un beta lograría generar un vínculo similarmente fuerte a cuando un alfa encuentra a su omega o alfa destinado. El beta aún no podrá tener celo ni marcar o ser marcado, pero sí tendrá ese "lazo irrompible" con la persona imprimada.
¿A que Aizawa no es una monada?
Tenía muchas ganas de meter a Natsuo y todo el drama con Touya. ¿Qué le habrá pasado?
Nos vemos en el siguiente capitulo!
