Descargo de responsabilidad: Katekyo Hitman Reborn! No me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Akira Amano.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Edad de Tsuna: 14 años.
Edad de Notte: 14 años.
Capítulo 4, arco 2: Yamamoto Takeshi.
—Aaaahhh —gimió Tsuna mientras abría sus ojos.
Lo primero que vio fue una lampara iluminando el techo.
—¿Dónde estoy…? —preguntó el chico adormilado.
—En la enfermería tonto, ¿Dónde más estarías después de hacer esa locura? —dijo Notte, la cual se encontraba sentada al lado de su cama.
—¿Notte? ¿Estás bien? ¿Te golpeó la explosión? —preguntó el joven vongola aturdido.
Esto enojó un poco a su guardiana—. ¡Preocúpate más por ti tonto! Literalmente saltaste directo a una explosión de gas, ¡pudiste haber muerto y…! —Notte se calmó por un momento, sus ojos dejaron de mirarle la cara y ella bajó la mirada—. Gracias… Si no me hubieras protegido, es muy probable que estuviera muerta. Así que muchas gracias Tsuna.
Tsuna había estado varios años junto a Notte, y si había aprendido algo de ella era que no era precisamente buena expresando sus sentimientos de forma honesta. Tsuna siempre había pensado que se debía a haber sido criada en un entorno rodeada de mafiosos donde mostrar dichos sentimientos podría ser un gran error. Así que él valoraba mucho el esfuerzo que ella estaba poniendo para agradecerle.
Tsuna sonrió—. ¿Para qué son los amigos?
Notte sonrió devuelta—. Tonto, es mi deber protegerte, no al revés…
—Sí; pero, ¿qué clase de líder sería si no pudiera proteger a mis subalternos?
—En eso tienes toda la razón… —resonó una voz en la enfermería, súbitamente, una plataforma bajó del techo y sobre esta se encontraba Reborn—. A diferencia de otras mafias, como la mafia china, los gangsters estadunidenses, la yakusa o la bratva, la mafia italiana se maneja utilizando un sistema de familia. Y una de las cualidades más importantes a la hora de dirigir una familia, es el poder proteger a sus miembros.
—Tienes razón —contestó Notte—. Aquellos que no pueden mantener a los miembros de su familia a salvo, no merecen liderar una familia —dijo ella con un toque de odio.
Preocupado, el vongola le preguntó a Reborn—: ¿Cómo está Gokudera-kun? ¿La explosión le golpeó?
Reborn negó con su cabeza—. Afortunadamente, gracias a tu modo de última voluntad, fuiste capaz de apagar los cartuchos antes de que estallaran.
—¿Modo de última voluntad? —pregunto confundido el décimo.
Reborn asintió—. El modo de última voluntad te permite abrir tus limitadores externos, produciendo que puedas usar todo tu poder para lograr un único objetivo. ¿Debiste sentir como si tu cuerpo se rompiera desde adentro? ¿Verdad?
Tsuna asintió—. Fue horrible…
—Eso es producto de abrir tus limitadores. El cuerpo humano no está acostumbrado a liberar todo su potencial, por eso los limitadores se encuentran cerrados con el objetivo de protegerte, y solo son liberados cuando una persona se encuentra en una situación de presión extrema.
—¿Es por eso que fui capaz de aguantar el dolor y seguí adelante?
Reborn asintió.
—¿Tiene algo que ver con las llamas de última voluntad? Me sentí de forma similar a cuando las uso.
—Sí. De hecho, lo normal sería que aprendieras primero a usar tu modo de última voluntad antes de poder aprender a usar tus llamas; sin embargo, debido a tu sangre vongola y a que fuiste escogido por el anillo vongola del cielo, tienes una habilidad casi innata para usar las lamas. Las llamas de última voluntad son la manifestación física de tu voluntad, generada al quemar tu fuerza vital, en esencia, utilizas tu voluntad tanto para crear las llamas como para entrar en el modo de última voluntad.
—Ya veo…
Reborn se giró hacia la puerta de la enfermería—. Hablando de Gokudera, vamos, ¡Pasa!
La puerta de la enfermería se abrió revelando al peliplateado.
—¿Gokudera-kun…? —preguntó Tsuna confundido.
—Después de que lo salvaste de sus propias bombas, me ayudó a traerte aquí y a inventar una mentira para engañar a los profesores. Ha estado cuidando la puerta de la enfermería desde que llegamos.
Tsuna se quedó mirando por un momento a Gokudera, él tenía el uniforme hecho girones y tenía un mueca similar a cuando lo conoció—. Gokude-
Sin embargo, antes de él pudiera decir su nombre, el chico bomba se arrodilló y, pegando su cabeza contra el piso, prácticamente suplicó—: Vongola decimo, de ahora en adelante mi vida le pertenece, por favor, ¡permítame unirme a su familia!
—¿Eh? ¿¡Qué!? —pregunto confundido Tsuna—. ¿¡Pero no estabas tratando de matarme hace unas horas!?
Sin cambiar su posición, Gokudera le contesta—: Sí eso es cierto; lo hice porque se me había prometido que si lo mataba se me permitiría entrar a la familia vongola. Aun así, a pesar de que intenté matarlo, usted me salvo la vida de mis propios errores, por eso le estoy enormemente agradecido. —Gokudera alzó su mirada por primera vez desde que empezó a hablar—. Tal vez no le sepa decimo; pero en el submundo, las deudas son cosas muy importantes, una deuda debe ser pagada, y una deuda donde se debe la vida se debe pagar usando esa misma vida.
Las palabras de Gokudera pusieron a pensar a Tsuna. Él no podía aceptar al chico, así como así, intentó matarlo, y los puso en peligro de muerte a los tres; no obstante, su super intuición no le advertía de nada extraño, lo que significaba que el chico bomba no quería engañarlo. Además, Gokudera tenía buenas habilidades de combate y buenas calificaciones, estaba acostumbrado al mundo de la mafia y, más importante, conoce su ubicación. El joven vongola no podía dejarlo ir conociendo esa información.
Sabiendo esto, él dijo—: Gokudera-kun, entenderás que después de tus actos no puedo aceptarte en mi familia tan fácilmente, ¿verdad?
Gokudera inclinó la cabeza una vez más—. Lo sé; pero incluso si no me permite unirme a su familia, entonces al menos permítame seguirlo, ¡me ganaré su confianza con hechos!
Tsuna sonrió—. En ese caso, de ahora en adelante estarás en, digamos, un periodo de prueba, si pruebas que eres digno de mi confianza, te permitiré unirte a mi familia.
En cuanto esas palabras salieron de la boca de Tsuna, el chico bomba sonrió alegremente—. ¡Entendido decimo! ¡Déjemelo a mí! ¡Le demostraré que soy merecedor de su confianza!
El cambio rápido de chico amargado y buscador de problemas, a un chico efusivo y servicial sorprendió de sobremanera al joven vongola.
—Por cierto, decimo me lo he estado preguntando desde que la vi observando nuestro combate. ¿Quién es esta mujer? —Gokudera dijo observando a Notte.
—Oh sí, ella es Notte Tsukino, al igual que tú, ella es italo-japonesa. Ella ha sido mi guardiana desde que he sido mucho más joven y es mi persona de más confianza.
Al oír estas palabras, Gokudera la consideró automáticamente como su rival, él se levantó y dijo—: ¿Hmn? ¿Enserio decimo? Pero ella ni siquiera fue capaz de protegerle o protegerse a sí misma, ¿está seguro que es un buena guardiana?
A Tsuna no le dio tiempo siquiera de advertirle a Gokudera que tuviera cuidado con sus palabras, en el mismo instante en el que el chico bomba había soltado esas palabras, dos cadenas salieron de varios "portales", rodeando al joven mafioso e imposibilitando su movimiento.
Con un simple movimiento de mano, Notte jaló una de sus cadenas, lo cual produjo que esta se retrajera tumbando al chico bomba en el acto. De nuevo estando arrodillado, Gokudera alzó su mirada y observó a Notte con ira contenida; sin embargo, no se atrevió a decir ni una palabra.
La chica le estaba mirando con un rostro inexpresivo, no había ira, molestia o rabia, simplemente era como si no le importara. De hecho, tal vez fuera por haber vivido rodeado por mafiosos; pero el joven podía decir que era muy probable que ella pudiera mantener esa expresión, incluso si acababa con su vida en ese mismo instante.
—Es muy hipócrita de tu parte decir eso sabes. Tú, un asesino que fácilmente creyó en una mentira cuando te dijeron que podrías convertirte en el líder de la familia más poderosa en el submundo si matabas al próximo candidato, uno que falló en su misión de asesinato, puso su propia vida en peligro por el mal uso de sus habilidades y, al final, terminó siendo salvado por la misma persona a la quiso matar. ¿Realmente tienes algún derecho de juzgar mis habilidades?
Estas palabras golpearon con la fuerza de un tren a máxima velocidad todo el autoestima del pobre chico. En cuestión de segundos, el chico bomba había sido aplastado verbalmente.
Tsuna estaba sudando frio, él conocía bien a su amiga, por fuera parecía estar tranquila y serena; pero por dentro probablemente estaba hirviendo de ira. Al ver que Notte tenía intenciones de continuar, el joven decimo intervino en favor de detener una matanza en muchos sentidos…
Él sujetó a su amiga evitando que pudiera continuar—. Gokudera-kun, Notte me ha protegido durante años, y he podido comprobar sus habilidades por mi propia cuenta, si quieres entrar a nuestra familia, entonces debes tratarla como tu senpai, ¿entiendes?
Al escuchar las ordenes de Tsuna, Gokudera volvió a su estado manso—. ¡Como ordene decimo!
—Aaahhhh —Notte suspiró—. Esto va a ser una molestia.
Por su lado, Reborn, que se había quedado al margen de todo el asunto, sonrió al haber obtenido el resultado esperado—. Me alegro que se haya llegado a un acuerdo beneficioso; sin embargo, ¿realmente quieren perderse todos los periodos? Si siguen aquí se perderán todas sus clases y me han dicho de buena fuente que lo que darán hoy estará en los próximos exámenes. ¿Os queréis dar ese lujo?
Al ver que el pequeño asesino a sueldo tenía razón, Tsuna se levantó a toda prisa de la cama de la enfermería directo al aula de clases, para él sería terrible perder una sola clase considerando lo que le costaba mantenerse sus notas. Note le seguía de cerca y Gokudera les seguía con un poco menos de interés.
«Esperar un momento». Pensó el joven decimo—. ¿¡Por qué diablos estoy en calzoncillos!?
—Oh si, ese es un efecto secundario de la bala. Disfruta yendo a clases en ropa interior —dijo Reborn mientras se marchaba.
—¡REBORN…!
Así pasaron los días con relativa tranquilidad los exámenes y varios torneos deportivos estaban a la vuelta de la esquina y los estudiantes de Namimori se esforzaban lo más que podían por mantener sus calificaciones. Tsuna, por su parte, se esforzaba en mantener la calma cuando le preguntaban por qué lo encontraron medio desnudo encima de Notte en medio del patio donde parecía que alguien había lanzado granadas y, también, cuando le preguntaban por qué fue a clase en ropa interior.
En general a Tsuna le fue bien, Reborn y Notte hacían un combo demoledor como sus tutores, en más de un sentido, y Gokudera que tenía muy buenas calificaciones le ayudaba como podía. Pero, durante el periodo de preparación, de exámenes y el actual periodo de entrega, él tuvo un mal presentimiento.
«Se está sobre esforzando». Pensó el vongola después de ver el estado de su compañero beisbolista.
Yamamoto tenía ojeras bajos los ojos, se veía cansado y parecía que se quedaría dormido en cualquier momento.
—¡Sawada! —lo llamó el profesor.
—¡Voy! —Tsuna llegó hasta donde se encontraba el profesor y retiró su examen, él se sintió orgulloso de sí mismo, al ver que había podido aumentar sus notas, aunque sea un poco.
Después de un rato, el profesor entregó todos los exámenes y se dispuso a dejar ir a sus alumnos.
—¡Espera Yamamoto! —dijo el profesor.
—¿Sucede algo sensei? —respondió él.
—Sí. Necesito que te quedes conmigo un rato más.
—¿Por qué?
—Como que ¿Por qué? Puedes ser una estrella de béisbol; pero eso no es excusa para que tus notas bajen tanto…
Tsuna no pudo oír más porque el profesor cerró la puerta del salón impidiéndoselo.
—¿Sucede algo decimo? —preguntó Gokudera siendo seguido por Notte.
—Sí, ¿creen que podrían irse sin mí?
—¿Y el entrenamiento? —preguntó el chico bomba.
—Por esta vez dejaré que Tsuna se lo salte —dijo Notte, la cual había sido más perspicaz y había inferido la razón por la que Tsuna quería quedarse un rato más.
—¿Estas segura Notte-senpai?
Notte asintió—. Sí, además, de los tres, el que más necesita mejorar eres tú Gokudera. —Esa afirmación golpeó fuertemente al joven mafioso—. Todavía no eres capaz de usar el triple bomb de forma efectiva…
—¿P-Pero es que…? —intentó replicar el peliplateado.
—¡Nada! —le calló Notte—. Vamos, tal vez si lo logras, esta vez enorgullezcas a Tsuna.
Al ver esta oportunidad, Gokudera se animó y siguió a Notte sin muchas replicas.
Tsuna salió del edificio principal de la escuela y se dirigió al campo de béisbol, él se quedó esperando al as del deporte sabiendo que, incluso con el regaño del profesor, aun así, vendría a entrenar. Y, tal y como predijo, después de unos 20 minutos, Yamamoto se presentó en el campo de prácticas.
—¿Tsuna? ¿Qué haces aquí? —preguntó el beisbolista.
Tsuna le sonrió—. Necesitaba preguntarte algo, así que te esperé aquí.
Yamamoto sonrió—. En ese caso, pregúntame mientras practico —dijo él antes de lanzarle la pelota.
Tsuna la atajó y se puso en posición para pichar, Yamamoto se colocó en su posición de bateador y el vongola arrojó la primera pelota.
—¿Estás seguro que esto está bien Yamamoto-san? —dijo Tsuna mientras volvía a arrojar la pelota.
—¿¡A qué te refieres!? —preguntó el beisbolista mientras golpeaba la pelota.
—Se que el torneo está cerca; pero, ¿está bien sobre esforzarse tanto? ¿tus notas se han visto afectadas, no es así?
Yamamoto se detuvo y dejo el bate a un lado—. No puedo detenerme estando tan cerca Tsuna, los partidos están cada vez más cerca y el equipo confía en mí.
Tsuna también se detuvo—. Lo sé; pero, el sobresfuerzo puede traerte problemas mayores, ¿estás seguro de estarás bien?
Yamamoto sonrió intentando tranquilizar al vongola—. Tranquilo, conozco mis límites.
Tsuna no parecía convencido; pero decidió no seguir empujando el asunto. «Espero que tengas razón Yamamoto-san…».
Varios días pasaron después de que Tsuna y el beisbolista tuvieron esa conversación En general las cosas parecían ir bien, y ya solo faltaban un par de días para los torneos Inter escolares.
Esa mañana Tsuna se encontraba hablando con Gokudera mientras esperaban que las clases comenzaran.
—¡Es sorprendente decimo! Ya casi soy capaz de utilizar el triple bomb —exclamó emocionado Gokudera.
—Sí, creo que solo necesitas un poco más de practica para usarlo durante una pelea —contestó el vongola.
El chico bomba asintió—. Aun así, todavía debo lidiar con el mayor obstáculo para mis bombas…
—¿Y eso sería?
—Los lugares abiertos. En esos sitios me cuesta acorralar a mi oponente.
—Ya veo…
De repente la puerta se abrió, Tsuna esperaba que se tratara del profesor, pero lo que vio, lo dejo atónito…
—¡Ya-Yamamoto-san! —Tsuna dejo su pupitre y corrió hacia el frente del salón.
Yamamoto había entrado minutos antes, en un principio él parecía normal, pero había algo que antes no tenía. Una férula estaba rodeando uno de sus brazos.
—Yamamoto-san. ¿Estás bien? ¿Qué sucedió?
Yamamoto sonrió y contestó mientras le enseñaba el brazo—. Creo que tenías razón Tsuna, me sobre esforcé demasiado. No es muy grave, es un esguince; pero no podré mover el brazo durante mínimo, una semana…
«¿¡Entonces el torneo!?». Tsuna no se atrevió a decirlo, Yamamoto lo sabía y él no se lo recordaría. El vongola no sabía que decir, decir cualquier palabra de ánimo no haría más que empeorar la situación. Sin saber que decir el simplemente susurró—. Lo siento…
Esto sorprendió al beisbolista—. ¿por qué te disculpas? Tu intestaste advertirme, y yo fui quien no tomó en cuenta tu consejo, no es tu culpa… —Él esbozó una sonrisa resignada—. Tranquilo, ya habrá más torneos, estoy seguro…
El as del beisbol dijo esto y se fue sentar a su sitio.
—Yamamoto-san… —susurró Tsuna. Esa última sonrisa cargaba un enorme dolor escondido. El vongola lo sabía, su super intuición se lo estaba gritando, el beisbolista iba a cometer una tontería si se lo dejaba solo. Tsuna quería hacer algo, decir algo; pero precisamente por ser el que le advirtió que esto podía pasar, cualquier cosa que hiciera solo agregaría más leña al fuego.
Tsuna se sentó en su sitio después de que el profesor atravesara la puerta. El joven vongola no se pudo tranquilizarse en ningún momento, a pesar de que él sabía que el as del beisbol tenía más amigos y familia que le ayudarían más que él, al ver como este no hacía más que hundirse en su depresión cuando alguien decía algo sobre su esguince, no podía evitar preocuparse.
Afortunadamente, el día pasó sin mayores accidentes.
«Tal vez fue solo un presentimiento sin significado». Se dijo a sí mismo.
Pero la super intuición no era una habilidad asombrosa que garantizaba tu éxito dentro de familia por nada, porque, al día siguiente…
«¿¡Por qué!? ¿¡Por qué tenía que llegar a esto!?». Tsuna tenía su mirada alzada hacia el cielo, o, más específicamente, hacia lo más alto de la escuela. Allí, en borde del techo, se encontraba Yamamoto.
—¿¡Es cierto que piensa saltar…!?
—¡Parece que en serio se quiere suicidar…!
—¡Qué alguien lo detenga!
El vongola escuchó los gritos y susurros de su compañeros que se mantenían rodeándolo. Notte y Gokudera también estaban a su lado.
—Parece que la situación se ha puesto algo extrema, ¿no te parece? —dijo Reborn parado en el hombro de Tsuna.
—Tengo que hacer algo…
Reborn asintió—. Y será mejor que lo hagas rápido, he visto esos ojos antes… Él realmente piensa saltar.
—¿Tienes algún plan o algo? —le preguntó Notte.
—O algo… —dijo Tsuna antes de dirigirse a Reborn—. Necesito que me ayudes…
Reborn sonrió después de que Tsuna le contara su plan—. Eso es algo arriesgado, recuerda que las balas de última voluntad solo sirven si tienes la resolución para morir. ¿Crees que lo logrará?
Tsuna asintió.
—Entonces ve, te daré una mano cuando lo necesites.
—Sí —dijo Tsuna antes de empezar a correr hacia el interior de la escuela.
—En ese caso, yo lo ayudaré decimo —dijo Gokudera antes de intentar perseguirlo.
—Yo voy también —dijo Notte.
Sin embargo, ninguno de los dos pudo hacer nada, pues Reborn los detuvo a ambos—. Quédense aquí, esto es algo que Tsuna debe hacer por su cuenta…
—¡Pero…! —intentó replicar Gokudera.
Sin embargo, solo una mirada del experto asesino bastó para callar cualquier replica de ambos.
Reborn extendió su mano y su fiel compañero se transformó en un rifle de francotirador—. Esto es algo que Tsuna debe realizar por su cuenta. Un jefe debe ser capaz de proteger a los miembros de su familia…
Por otro lado, Tsuna subía por las escaleras tan rápido como podía, era como cuando tuvo que salvar a Notte, solo una cosa pasaba por su cabeza: «Rápido, ¡Rápido! ¡Tengo que llegar!». Él se había tardado un poco porque tuvo que pedir prestado una bate y una pelota, los cuales llevaba en sus manos.
No obstante, el tiempo no estaba de su lado. Cuando Tsuna iba por el penúltimo piso, Yamamoto dio un paso al frente.
—¡No!
—¡Detente Yamamoto-kun!
Gritaban sus compañeros. Tsuna no se lo pensó dos veces él abrió uno de los ventanales del penúltimo piso y se preparó para saltar…
—¡Tsuna! —gritó Notte, al verle colocarse arriba de la ventana como si fuera a saltar.
—¡Decimo!
—Bien, así es como debe ser… ¡Protege a tus familia con tu última voluntad, Tsuna! —dicho esto, Reborn disparó tres balas, una detrás de otra; pero en diferentes direcciones…
Yamamoto saltó, y Tsuna saltó justo detrás de él…
La adrenalina ni siquiera le dio oportunidad de ver cuando la primera bala le había impactado, justo antes de haber saltado. La segunda le impactó en la cabeza justo en pleno vuelo. La última bala no le dio a Tsuna, en cambio, se dirigió hacia Yamamoto y le dio a él.
Al ver a Tsuna "volando" hacia él, el beisbolista exclamó sorprendido—. ¿¡Tsuna!? ¿¡Qué haces!?
—¡Reborn! ¡Salvándote! —El salto de Tsuna fue tan potente que le permitió a este atrapar a Yamamoto en pleno vuelo y llegar de nuevo hasta la terraza.
—Como fue eso posible —preguntó Notte.
—¡El décimo es increíble! —gritó Gokudera.
—Esas fueron la bala de última voluntad combinada con la bala de salto —habló Reborn—. Le dieron el impulso suficiente a Tsuna para lograr llegar hasta Yamamoto y rescatarlo.
—¡Entonces ya todo está hecho! —dijo Gokudera.
Reborn negó con la cabeza—. Todavía no, falta lo más importante.
—¿A qué te refieres? —preguntó el peliplateado.
—Ya salvo a Yamamoto de la caída, ahora debe salvarlo de sí mismo.
—¿Salvarlo de sí mismo? Eso será difícil… —susurró Notte.
Tsuna y Yamamoto cayeron en la terraza.
—Itaaa… —exclamó Tsuna.
—¿Tsuna por qué hiciste eso? —dijo Yamamoto; pero él no recibió respuesta alguna. En cambio, apenas y tuvo tiempo para atajar el bate que Tsuna le acababa de arrojar—. ¿Eh?
—Te rendiste… —dijo Tsuna.
—¿¡Qué dijiste!? —preguntó el beisbolista.
—Al no poder romper tus límites, que eso te haya llevado a heriste a ti mismo, y al terminar perdiendo tu momento de brillar, en vez de alzar la cabeza y seguir adelante, ¡te rendiste! No solo con el béisbol, te diste por vencido con tu vida…. Yamamoto-san, ¡ERES UN IDIOTA! —gritó Tsuna con toda su fuerza.
Esto enfureció al as del beisbol—. ¡Tu no lo entiendes! Le he dedicado todo al béisbol, ¡cada onza de mí mismo! Y, aun así… No sirvió para nada, ¡no soy capaz de mejorar! Y al final, terminé hiriéndome como un tonto, como tú dices, perdí mi oportunidad de brillar… —Tsuna nunca había visto a Yamamoto actuar así, él no sabía lo afectado que el chico estaba—. No soy un buen estudiante, hasta ahora el béisbol es lo único que he tenido, ¡le dedique todo…! Solo para toparme con un muro que no puedo superar. —Pequeñas lágrimas de impotencia se derramaron de sus ojos.
—¡Lo harás! —dijo Tsuna.
—No, no puedo, lo intenté todo…
—¡LO HARAS! —grito con más fuerza el vongola—. ¡Puedes superarlo Yamamoto-san, estoy seguro de ello!
—Pero-
—¡No lo pienses! Si puedes o no deja que se decida ahora. ¡Pon todo lo que tienes en este bateo y apuesta tu vida en ello!
—Tsuna…
El vongola lo miró con decisión—. No me escuchaste cuando te dije que podrías lastimarte, ¡Escúchame ahora! ¡Puedes hacerlo!
Yamamoto se mordió el labio, él se levantó y agarró el bate con todas sus fuerzas, no sabía por qué lo estaba haciendo, su mano herida le dolía y le decía que se detuviera; pero al ver la mirada de Tsuna, al ver su completa fe en él, dejo de importarle. No le importaba el dolor en su herida, no le importaba el intento de suicidio que estuvo a punto de cometer, ni siquiera le importaba la extraña llama que se iluminaba en la frente de Tsuna. ¿Quería que lo diera todo en el siguiente bateo? Bien, él lo daría. Y con ese pensamiento, ni siquiera se dio cuenta de que la misma llama que brillaba en la frente de su compañero se encendió con fuerza en la suya, la única diferencia era el color azul claro con el que brillaba.
Tsuna lanzó la bola con todas sus fuerzas—. ¡GOLPEALA YAMAMOTO!
Y para el beisbolista todo se movió en cámara lenta, nunca había visto un lanzamiento tan rápido, ni siquiera había podido lograrlo con tiros más lentos ¿Cómo podría lograrlo con un lanzamiento como ese? Aun así, no retrocedió, más por instinto que por cualquier otra cosa, él movió su bate a toda velocidad y….
—¡PUMP!
El bate se rompió después del impacto contra la pelota y esta… esta voló, voló alto, más alto de lo que hubiera logrado antes, en cualquier estadio, en cualquier partido, eso sería un home run.
Yamamoto se quedó mirando como la pelota se perdía en la distancia, él perdió la fuerza en sus piernas y termino arrodillado. Lagrimas volvieron a salir de sus ojos, pero ya no eran de importancia, una pequeña sonrisa de satisfacción atravesó su rostro. Esa miasma sonrisa se reflejó en el rostro de Tsuna al ver el logro de su compañero. Y solo después de que no pudieron ver más la pelota, ambos se desmayaron….
Nota de autor:
Espero que este capítulo haya quedado bien. Creo que Yamamoto es el personaje peor presentado en toda la serie, y bueno, Gokudera solo aparece de repente y quiere matar a Tsuna por algo que no tiene sentido, así que ya os imaginareis de que estoy hablando. Dicho esto, agradezco todos vuestros comentarios y espero que hayan disfrutado el capítulo. Nos vemos en el siguiente.
