Al ser invierno, la noche ya había hecho su aparición para esa hora. Natsuo había sido muy severo lidiando con el novio de su hermanito, pero terminó embriagándose a media tarde con Bakugo y Kirishima, entre risas y anécdotas sin sentido.

El tiempo perdido, el tiempoe en el cual no estuvo junto a su familia parecía recuperable ahora que las circunstancias los habían reunido. No eran las ideales, pero estaba dispuesto a seguir apoyando a su hermanito.

Cuando los novios salieron discretamente de la habitación, se cruzaron con la típica escena de película de borrachera: Natsuo con medio cuerpo colgando de la mesa, arruinado y el cenizo durmiendo en la silla con la cabeza para atrás, a punto de caerse.

- Ayuda - el pelirrojo los miró tambaleantemente y Kaminari sólo se acercó riendo a abrazarlo y colocarlo en el sillón más cercano de la sala. Shoto rió aun arreglándose la ropa, un poco sonrojado temiendo que alguien se percatara.

- ¿Dónde están los demás? - Preguntó el bicolor viendo que por ningún lado estaban Jirou, Ochako y Deku.

- Nos dejaron solos porque estábamos insoportables - respondió con hipo.

- Ya lo creo - rió el rubio a carajadas - voy a despertar a Bakugo. De seguro intenta partirme la madre, pero necesito que me ayude a mover al hermanito mayor.

Shoto echó una risita escondida y dejó solo a su novio lidiando con los ebrios de la cocina; sabía que de ahora en adelante todos lo tratarían delicadamente y no lo dejarían ir cargando con cosas, por lo que no podía ser realmente de ayuda en ese momento.

Se dirigió a la habitación que compartía con Deku; supuso que el resto allí estaría y así fue. Tras abrir la puerta, tres sonrisas lo recibieron cálidamente pero de forma picarona.

- Debes estar agitado con tantas emociones - le sonrió Ochako al verlo entrar y acercarse a la cama en donde los 3 estaban echados.

- Ven a recostarte junto a mi - dijo Deku agitando una mano - pronto no podremos hacerlo cómodos, porque estaremos demasiado redondos.

- No puedo esperar - Ochako se emocionó - aunque ya comenzó a salir un poco de barriga, sabes, Deku...

- ¡P-pero sólo estoy de 1 mes y medio...!

- Amaría poder capturar una foto de sus barrigas juntas cuando estén a punto de estallar - planeó tiernamente la omega emocionada.

Aunque estaban muy animados, no se oía para nada la voz que para Shoto era la más importante en esa habitación. La incomodidad del silencio no tardó nada en notarse y el bicolor se sentó junto a su ningyo, que se encontraba al pie de la cama con la mirada baja.

- Sé que estás preocupada por mi... lo siento.

- Estoy felíz, pero no puedo evitar pensar en que... cada vez hay más gente que amamos involucrada en esto - Jirou frotó la pierna en donde Hawks la había apuñalado, recordando el dolor por el que había tenido que pasar no hacía mucho. - Me criaron para estar a tu lado y servirte... pero sé que no estoy a la altura de protegerte de tu padre. Temo no estar a la altura de proteger a quien cargas en tu vientre... - la chica beta comenzó a largar lágrimas como una canilla abierta. Ochako le frotó la espalda y Deku le extendió una caja de papel para secarse el rostro.

Shoto se tomó el estómago; sabía que todo había sido demasiado precipitado, pero de ninguna manera había planeado todo lo que había sucedido hasta entonces.

- Sé que... todo ha sido muy rápido. Pero no me arrepiento.

El bicolor era un joven omega tímido y de pocas palabras; cuando parecía que iba a hilar más de dos frases seguidas, sus amigos le prestaban particular atención. Se sintió observado, pero continuó.

- No me arrepiento porque... conocí a los mejores amigos que podría tener. Hicimos pijamadas - explicó haciendo sonreír a Jirou - ¿puedes creerlo? Jamás habíamos dormido en otro lado, Kyoka. Y vi a mis amigos enamorarse... - recordó refiriéndose al cenizo y Deku - Y... huimos de casa... Y conocí a mi pareja destinada. Estoy preocupado, todo el tiempo, pero no estoy arrepentido. Lamento que hayan pasado momentos de susto, como cuando Hawks vino por mi y REALMENTE lamento que te hayan herido, Kyoka, yo...

- Está bien - lo interrumpió - Yo siempre he estado preparada para que me lastimaran por defenderte, pero... ahora es diferente. Ahora ya no eres tú solo, Shoto...

- Yo no estoy arrepentido de haberlos conocido - afirmó muy seguro el otro embarazado.

- Tampoco yo - dijo con una mirada seria la chica de cachetes rosas - y a pesar de que tuvimos que hacer muchos sacrificios hasta ahora, puedo asegurar que no cambiaría nada de lo que vivimos juntos.

- Bueno, yo cambiaría que me apuñalen en la pierna por algo más... alegre.

El comentario mantuvo al resto serios por menos de 10 segundos y luego dieron una enorme risotada.

- El día que te vi en el tren... - recordó Deku con una sonrisa en el rostro - Sabía que estabas en apuros, por ese duro semblante que tienes cuando algo te ocurre... - el joven ya conocía al bicolor como si fueran amigos de toda la vida - Sabía que una taza de café y un poco de "normalidad" le vendrían bien a tu día. Aunque no pude darte normalidad, por lo menos bebiste algo.

El comentario sarcástico los hizo reír nuevamente a los otros tres. Se tomaron entre todos las manos e intentaron sonreír a pesar de las grandes preocupaciones. Ahora que Natsuo estaba de su lado, tal vez las cosas cambiarían a su favor.

- Espero saber de Momo pronto... - suspiró Jirou inconscientemente en voz alta y los otros rieron sin emitir sonido hasta que la beta se percató - ¿q-qué?

- Sabes, no puedes culpar a Shoto de hacer las cosas rápido cuando te enamoras a primera vista así - Ochako la increpó.

- N-NO SE D-DE QUÉ HABLAS.

- Oh, por favor - rió Deku uniéndose a la tortura - es OBVIO que estás enamorada.

- Y ella también, ¿verdad?

- Ya ves, si Shoto se dio cuenta es porque son OBVIAS - continuó Ochako muy animada - aaaah, todos están enamorados menos yo... Tal vez la novia de Kyoka me pueda presentar algún adinerado alfa.

- ¡N-no es mi novia!

- Aun no.

- Ya, Ocha, no la molestes mas - rió Deku defendiéndola.

- Olvidé mencionar que todos duermen en la cocina y en la sala - recordó Shoto - muy ebrios, por cierto.


- Pues sí, ya me conoces... - platicó el yakuza de unos cuarenta años con el móvil pegado - Es que los niños me pueden. Ya, sólo quiero ayudar. Y quitarnos a Todoroki de encima no sería una mala idea. Podríamos ganar territorio para ti y eso. Sé que ya tienes casi todo Tokio, pero su zona es buena para el negocio y además estaríamos ayudando a Momo. Si, es toda una señorita... ¿seguro? ¡Bien, gracias! Debo colgar ya. Luego te llamo.

La joven alfa observaba a su "tío" dar vueltas de un sitio a otro en la misma parte de la sala; mientras esperaba a que colgara bebía té y acariciaba a Kuro.

Le preocupaba la idea de pedirle ayuda a él; Aizawa siempre había sido dulce y protector con ella, pero no dejaba de ser parte de la mafia. Los yakuza tenían clanes, familias y con ello una reputación que proteger, por lo que siempre había disputas por lo más importante para los negocios en los que estaban metidos: el territorio.

Tokio era una ciudad grande y mientras más barrios controlara una familia, mas poder tendría. Controlar barrios implicaba "ser dueño" de sus comerciantes, de las formas de entretenimiento y del flujo de dinero allí.

El yakuza dueño de una zona en particular podía decidir qué permitía que sucediera en su barrio. Si a un jefe no le gustaba el juego, las drogas, el tráfico humano, pues en su zona no habría nada de eso ni tampoco haría pactos con otros jefes que sí se metieran en dichos negocios.

Enji Todoroki era una especie de "padrino". Su negocio en su zona trataba de "favores": él tenía gente, por lo que políticos y negociantes influyentes se acercaban a la familia Todoroki para pedir protección, armas, asesinatos por encargo.

Digamos que Enji era... un intermediario entre asesinos, traficantes, matones y bueno, los ricos que precisaban sus servicios. Eran un negocio redondo: todo el mundo estaba en deuda con él: los ricos, por conseguirles sus encargos turbios y los mismos delincuentes, por conseguirles clientes.

Tenía a todo el mundo comiendo de la palma de su mano. Por ello su negocio eran los favores y le iba muy bien.

Esto no era un hecho desconocido para Momo. Sus padres eran honestos trabajadores del mundo de los alfa, pero en distintas ocasiones habían tenido que desistir de determinados tratos debido a algún freno de conocidos yakuza, incluído, claro, Enji Todoroki.

- Sabes... - dijo colgando el llamado - Ningún yakuza de renombre habría conseguido el trato que te acabo de conseguir.

- Tío Shota... ¿d-de verdad? ¿Nos ayudará?

- Sí, claro. Ha accedido. Definitivamente le vendremos con todo encima a ese despreciable de Todoroki - dijo sentándose en el suelo frente a Momo - De todas formas, esto no significa que tus amigos estén a salvo... la zona en la que están...

- ¿Qué sucede con la zona...?

- Bueno, la zona en donde dices que queda la propiedad de Bakugo... es una zona sin dueño. Solía ser de un bueno para nada que hizo negocios absurdos, este tipo, Shigaraki. No respetaba los pactos con las otras familias y su negocio era el tráfico de órganos... los demás yakuza vieron esto como un insulto y lo quitaron del camino. La cuestión es que era una zona pequeña, por lo que nadie se disputó por ella. Con el ascenso de la familia Bakugo de vuelta al mundo de los alfas influyentes todos pensaron que el chico se haría cargo de la zona, ya sabes, por esa actitud podrida que todos dicen que tiene supongo que asumieron que haría su propia familia y se encargaría de la zona. La cuestión es que compró un par de propiedades, pero no estableció su negocio allí, acción fundamental para "marcar" tu zona.

- Eso quiere decir que... - Momo tragó saliva, temblorosa.

- Quiere decir que cualquiera se puede meter en la zona sin represalias, ningun otro miembro de la mafia se entrometerá si ve algo "raro"- suspiró Aizawa rascándose la barba - si tu insistes en que nadie los ha seguido, te creo, ya que han estado más de 1 mes y medio así, pero... cada vez hay más involucrados.

- Quieres decir que puede que hayan visto a alguno de nosotros entrar o salir...

- Exactamente, a ti, a la doctora, incluso les puede parecer sospechoso que el joven heredero pase por allí y se quede poco tiempo o que salga varias veces en un mismo día.

Momo apretó los puños sobre sus rodillas y miró al suelo, pensativamente. El tiempo parecía escurrírsele entre las manos... ¿cuánto tiempo más podrían mantener seguros a Kaminari y a Shoto?

Aizawa se inclinó y tomó una de las manos de la joven alfa. La situación era demasiado seria como para sonreír, pero le corrió un cabello del rostro e hizo que la chica por lo menos cambiara el semblante serio que tenía.

- Tío Shota... ¿aun sueñas con un mundo en donde no importen estas cosas?

- Todos los días, cariño.


Al caer la noche la borrachera ya se les había pasado y Natsuo se preparaba para salir de la propiedad y regresar a Minato.

Mina había llegado mientras su novio, Bakugo y el nombrado dormían, por lo que cuando éste estaba por partir tuvo la oportunidad de presentarse.

El hermano mayor estaba un poco más tranquilo al saber que una doctora veía regularmente a Shoto y también a Deku. Le preocupaba que dos omegas embarazados estuvieran en semejante situación, pero la presencia de Mina lo tranquilizaba.

- Bien, ya es hora de irme - dijo colocándose el abrigo y la bufanda en la entrada - Shoto, quisiera hablar contigo a solas un momento.

El joven bicolor asintió y tras colocarse el abrigo salió con su hermano a la puerta tras saludar a todos por última vez.

- Shoto... - Natsuo miró al cielo estrellado y dio un suspiro hondo - Por favor... cuídate mucho. Cuida mucho de ti y de tu barriga...

- Estaré bien, hermano...

- Cuida de Kyoka. Sé que ella fue criada para cuidar de ti, pero... cuida de ella tu también.

- Lo haré.

- No hagas nada loco - el joven se acercó y agitó el cabello de Shoto como si fuera un niño - yo seguiré en contacto con Bakugo y en unos días los sacaremos de aquí a un lugar seguro. Y en un tiempo todo estará mas calmo y tus amigos podrán regresar a sus vidas. Sólo mantente a salvo hasta entonces.

- Esperaré por ti, hermano...

Natsuo besó la frente de Shoto y volteó camino al portón trasero, por donde el cenizo le abriría para que siguiera su camino. Al encontrarse con él, se detuvo por un momento para cruzar unas palabras.

- Sabes que sólo confío en ti.

- Tranquilo, "hermanito" - Bakugo trató de calmarlo - Todos estamos impacientes por terminar con tu padre. Sólo falta la respuesta de Momo, que ya debe estar de regreso mañana. Tu reúne a tu gente, ella hará lo suyo y aplastaremos a ese imbécil de Hawks también.

- Eso quería advertirte... Bakugo, no sabes de las cosas que es capaz este tipo. Está obsesionado con Shoto. Sé que te las has arreglado exitosamente hasta ahora para mantener a todos a salvo, pero en cuanto ese maldito tiene un pista no para de seguirla hasta dar con su objetivo. Ten mucho cuidado.

- No subestimaré tu advertencia. Nos vemos.

Al despedir al hermano del bicolor, cerró el portón y en ese mismo momento su móvil sonó.

- Momo, ¿dónde estás?

- Estoy en mi casa, no quiero volver en el mismo día y levantar sospechas - explicó al cenizo - de todas formas, quería decirte algo importante. Mi tío me dijo que...

La chica le dio la misma explicación a Bakugo que Aizawa le había dado a ella sobre el asunto con la zona en donde estaban refugiándose.

El cenizo apretó los dientes mientras oía lo que la alfa le decía. Él no había "marcado" territorio puesto a que no tenía intenciones de hacer su propio clan; siempre pensó que lo mejor para mantenerse a flote era la honestidad y usar la cabeza sobre con quién tratar. Nunca pensó que NO involucrarse le traería problemas al igual que hacer.

- Parece un mal chiste - respondió caminando a la casa de regreso.

- Lo sé, Bakugo, yo... - la voz le tembló - Temo que suceda algo antes de que hagamos nuestro movimiento.

- Sólo quédate en tu casa y... no, ¿sabes qué? Mejor ve a lo de tu tío.

- ¿A-ahora?

- Llámalo. Seguro pasa por ti. Ninguno de nosotros está a salvo - el cenizo se preocupó por la seguridad de la joven. - Hoy te la has pasado haciendo movimientos extraños y tu vives dentro del territorio de Enji. Sólo... sal de allí.

- B-bakugo... - la voz de la chica se quebró temblorosamente mientras observaba por la ventana de su habitación en el primer piso que dos coches negros se estacionaban frente a su casa - Creo que estoy en problemas.

- Momo, me vas a escuchar bien - aún estaba fuera de la casa, por lo que pudo mantener la calma al no tener a nadie alrededor escuchando - van a intentar llevarte, así que trata de salir de allí alertando a tus padres.

- M-mis padres... no están... - la chica susurraba entre lágrimas.

- Momo, ¡MOMO!

- ¡Si...!

- Momo, quiero que me recuerdes cómo es tu casa, rápido.

- Eeeh... tiene tres pisos... estoy en el primero... la planta de abajo... es por donde van a entrar...

- Bien, ¿cuántas ventanas tienes?

- M-muchas... la mía da al frente... la de abajo, que da al jardín de entrada... la de mis padres... ¡LA DE MIS PADRES DA ATRAS!

- No hagas ruido y ve.

En cuanto Bakugo finalizó la frase, la luz de toda la casa se apagó por completo, dejando a la chica en la mismísima oscuridad absoluta. Se arrodilló siguiendo las indicaciones que el cenizo le dio y gateó hasta la habitación de sus padres.

Los hombres corrían subiendo por las escaleras, pero ella no entró en pánico. Corrió discretamente la ventana y salió por detrás. No tenía abrigo ni calzado y de pronto se encontraba en el techo de su propia casa, haciendo equilibrio en el tejado para no caer mas de 10 metros al suelo.

No tenía idea de cómo bajaría. No era humanamente posible y lo peor era tratar se no hacer ruido alguno con cada pisada en el tejado.

Trató de correrse lo suficiente como para llegar al jardín trasero en donde pensó que habría nieve acumulada, pero era visible que no sería suficiente para amortiguar su caída.

Comenzó a desesperar y su respiración se dificultó. Nunca antes había visto así su aliento, tan disperso y asustado frente a sus ojos, saliendo sin parar de sus pulmones que comenzaban a exigirle tierra firme de los nervios.

- No puedo, no puedo hacerlo... -

- Momo, por favor, tienes que ver una manera de bajar - Bakugo también comenzaba a desesperarse. Sabía que la situación dependía al 100% de la joven, puesto a que su casa quedaba demasiado alejada de donde él estaba. Nadie llegaría a tiempo para socorrerla y menos sin alertar al enemigo.

- Bakugo... - sollozó al escuchar que los hombres daban vuelta todo el tercer piso, rompiendo todo a su paso en busca de ella - No se qué hacer...

- Estoy saliendo - dijo entrando a su coche y abriendo el portón - voy por ti, sólo... aguanta - colocó el móvil cerca del volante y salió lo más rápido que la velocidad le permitió - No cuelgues.

- Bakugo...

- ¡Oye, no llores! - El cenizo se desquició al oír el sonido vidrio quebrándose y un grito de la chica - ¡MOMO!

- ¡Están viniendo... ! - La alfa aun susurraba, pero sabía que los hombres probablemente habrían descubierto que ella se encontraba en algún lugar del tejado. La oscuridad le permitía a la chica seguir pasando desapercibida, pero... ¿cuando tiempo mas?

- Necesito que seas la alfa que me gritó aquel día de la entrevista - Bakugo trató de recordarle el encuentro mientras conducía hacia el lugar - necesito que te tires. Necesito que te tires del tejado, sólo... tírate.

La joven comenzó a sentir las crujientes pisadas de un intruso cerca de donde ella se encontraba. Si se lanzaba, como Bakugo le decía, lo más seguro era que moriría, pero...

La imagen de sus amigos se le vino a la cabeza. Ochako riendo con la linda chica que había conocido, Kyoka Jirou. Deku y Shoto comparando barriguitas... Kirishima colgado de Bakugo, haciéndolo enfadar y... Denki Kaminari. El chico que había cambiado su visión de las cosas. De la vida.

Como si... los últimos momentos vividos pasaron como una película frente a sus ojos.

- Oye - susurró por última vez antes de caer - al final... me caes bien, Katsuki Bakugo.

Momo saltó a la parte que mejor pudo divisar llena de nieve. Trató de caer lo mejor posible, pero fue imposible desafiar a la gravedad. Tras el impacto de su cuerpo en el suelo, sintió algo caliente en su cabello y luego, cerca de uno de sus ojos. La sangre comenzó a brotar rápidamente de la parte de atrás de su aplastado cráneo.

Oyó las voces de los intrusos alejándose, como dándose por vencidos al no dar con su paradero. El cortar la luz les había jugado en contra y al revisar la casa de arriba a abajo sin resultado los convenció de la huída de la joven.

Allí yacía, semi enterrada en la oscuridad de su propio jardín. La sangre estaba caliente, pero ella sentía frío. Los ojos comenzaron a pesarle. Sabía que si se dormía sería su fin, pero estaba cansada... cada vez más sangre abandonaba su cuerpo y se debilitaba mas.

Un último pestañeo le hizo ver borrosa la imagen de alguien acercándosele; unas cálidas manos la levantaron por la nuca y por la cintura del frío jardín.

- ¡MOMO! - La voz de Bakugo no logró alcanzarla a tiempo; la joven ya había cerrado los ojos. El alfa intentó correr entre la nieve lo más rápido posible y colocó a la chica en la parte trasera de su coche. Miró para todos lados y cuando estuvo seguro de que nadie los veía arrancó.

Por el espejo retrovisor pudo divisar el móvil de la joven aferrado a sus manos. Unas lágrimas de desesperación comenzaron a brotar de sus ojos levemente. Frenó, volteó y tomó su móvil con la esperanza de comunicarse con Aizawa.

Revisó los números, pero la joven era precavida y había borrado absolutamente todo. Chistó y cuando volteó para seguir conduciendo, un sonido lo sacó de sus casillas. El móvil de Momo estaba sonando.

- ¿Bueno? - Dijo respondiendo al llamado y regresando a conducir con la mayor velocidad.

- ¿Momo está allí? - Se oyó interrogar a una voz madura.

- Tú... ¿Shota Aizawa, verdad!?

- ¿Quién eres?

El cenizo gritó a todo pulmón la situación y del otro lado del móvil la preocupación se apoderó del "tío" de la chica.

El hombre le dio coordenadas y el chico alfa sólo obedeció. Mientras no colgaba el llamado con este hombre, veía cómo le llegaban un texto tras otro de todos en la propiedad muy preocupados por su abrupta salida sin aviso previo.

No tenía tiempo y lo peor era que había dejado a todos sin decir una sola palabra, pero no podía detenerse para dar explicaciones. Momo había parado de sangrar, pero esas no eran buenas noticias ¿finalmente había muerto?

Se dirigió dentro de Bunkyo lo más deprisa y en una extraña sala clandestina lo esperaba Aizawa.

El hombre no medió palabra alguna con el chico y abrió la puerta de atrás, tomando el ya helado cuerpo de su sobrina, casi sin vida.

Se adentró al lugar y Bakugo lo siguió. Le entregó en brazos a la chica a un grupo de médicos que ya estaba preparado para recibirla y tras verla entrar al quirófano, se quedó a solas finalmente con el joven cenizo.

El hombre volteó a ver al chico que estaba aun en estado de shock. Podría ser un alfa, pero con seguridad nunca había visto tanta sangre. Aizawa se le acercó, suspirante, le colocó una mano en un hombro haciéndolo volver en sí.

- ¿ESTARÁ BIEN!? - Gritó mirando fijamente a los ojos a Aizawa. Al yakuza inmediatamente le pareció un buen chico. Muy pocos podían sostenerle la mirada y ese joven en ese momento lo hacía porque la preocupación por su sobrina le pesaba más que el miedo.

- No lo sé - suspiró tomando asiento en un sillón del pasillo - tenía el cráneo totalmente aplastado. Veremos.

Las palabras del hombre aterraban al cenizo. El tipo lo decía con demasiada ligereza y él se encontraba demasiado sensible como para tomarlo bien. Chistó enfadado y apretó los dientes.

Aizawa lo notó y sintió la necesidad de explicarse.

- No es lo peor que he visto - le dijo al cenizo - y no es la primera vez que veo a alguien que amo ser lastimado. Sé que lo único que puedo hacer en este momento es esperar y hacer llamados. Tu debes ser Katsuki Bakugo o Denki Kaminari. ¿Cual?

- Katsuki Bakugo.

- Bien, joven Bakugo. Sólo nos queda movernos mientras aguardamos por ella. Por si no te percataste, no deberías estar aquí. A decir verdad, ninguno de los dos debería estar aquí, por lo menos no luego después de que Momo de hecho me pidiera que tomara cartas en el asunto...

- ¿Qué quieres decir? - Bakugo estaba muy cansado para pensar.

- Ella ha sido una mera distracción... si Hawks hubiese estado entre los hombres que invadieron su casa, ella no estaría aquí, él definitivamente habría terminado el trabajo.

- Espera... - su cabeza estaba por explotar pero de a poco comenzó a recuperar la cordura e hiló todo a la perfección - Querían sacarme de la casa ¿verdad!?

- Nos vamos.


- Estoy genuinamente preocupado - dijo el rubio mirando por la puerta que daba al jardín por donde se veía a lo lejos el portón trasero - él jamás haría una cosa así, sabe que nos pone en peligro a todos saliendo abruptamente y haciendo todo ese ruido.

- Kacchan... - Deku se frotaba el vientre muy preocupado - ¿qué estará sucediendo?

- Momo no responde, Kami - advirtió Kirishima con el móvil en la mano.

- ¿Creen que algo le haya sucedido a Momo? - Interrogó Ochako confundida - Ella ni siquiera estaba aquí cuando Bakugo salió.

- Es que - el rubio explicó - ella ofreció su ayuda para enfrentarnos de una vez a Enji uniendo fuerzas con Natsuo. Bakugo la dejó hoy en Bunkyo para que hablara con un "tío" sobre apoyarnos.

- Puede que la hayan descubierto... - pensó Jirou en voz alta con un tono muy preocupado - Es demasiado peligroso, hace mucho que tratan de dar con nuestro paradero.

- Deberías regresar a tu nido - dijo Mina tomando a Deku por el brazo, delicadamente - no le va a hacer bien a tu bebé que estés preocupado dando vueltas por la casa.

- Te acompaño - atendió Ochako amablemente y llevó al omega al reciente nido que habían armado en un ropero con la ropa de Bakugo dentro. Como solía ser el armario de los futones, todo era muy cómodo allí dentro.

El alfa del joven de cabello verde no siempre se encontraba en la propiedad a su lado, por lo que Mina sugirió que era una buena idea para los días en los cuales Deku se encontraba débil, colocarlo en un nido hasta que se sintiera mejor.

Ochako lo hizo entrar y lo cubrió con edredones cómodos y ropa desordenada.

Cuando el chico estuvo cómodo, cerró la puerta y lo dejó a solas, regresando a la sala en donde Shoto se encontraba de lo más preocupado pegado a la ventana.

- Llamaré a mi hermano... - dijo con el móvil en la mano mirando a Kaminari.

- Tal vez sea lo mejor - le respondió su novio.

En ese momento, sintieron ruidos en la puerta principal, como si alguien estuvieses tratando de entrar con cierta cautela.

Kirishima y el rubio se miraron seriamente. No había forma de que ese fuese Bakugo. Jamás los pondría en peligro intentando entrar por la puerta principal, por lo que de inmediato supieron que tenían problemas.

Mina se percató de la situación al ver el rostro de su novio y salió corriendo a la cocina, en donde se encontraba la llave de la luz. Bajó la palanca y quedaron totalmente a oscuras.

- Quiten el sonido del móvil - advirtió inteligentemente la chica rosa.

- Alguien debe buscar a Deku... - susurró Jirou.

- No - respondió Kaminari terminantemente - si está bien escondido, estará mejor allí que corriendo con nosotros. Ellos saben que trataremos de huir, no esperaran que nos quedemos en la propiedad.

- Es cierto... - dijo Ochako agachándose y los demás la imitaron. Sólo la luz de la luna les permitía ver levemente - Algo pasó con Bakugo...

- Algo pasó para que él saliera de esa forma... - susurró Kirishima - Y nosotros nos quedamos encerrados con el enemigo. Tenemos que salir de aquí.

Oyeron la cerradura de entrada ceder y sus cuerpos se estremecieron. Shoto tomó de la mano con fuerza al rubio. Tenía más miedo que nunca. Todos comenzaron a deslizarse a una de las habitaciones que conectaba con una puerta del medio con otra para no encerrarse a sí mismos. Mientras gateaban, Shoto tenía el móvil pegado al oído esperando que Natsuo respondiera.

- Por favor, atiende, por favor... ¡hermano!

- ¿Shoto? - Natsuo aún conducía casi llegando a Minato - ¿sucede algo?

- No lo sé, pero Bakugo salió sin avisar luego de que te fuiste de una manera muy brusca y poco después comenzamos a oír ruidos y... alguien está forzando la cerradura desde afuera. Creemos que ya entró.

- Shoto. No cuelgues, ¿me oyes? - Natsuo sentía a su hermanito asentir al otro lado - No cuelgues por nada del mundo.

El joven alfa volteó el coche como si de una película se tratara y retomó su camino a la propiedad de Bakugo.

Sacó otro móvil de la guantera, junto con una pistola automática que tenía "de repuesto".

Marcó un número sin dejar de mirar adelante y dejó el móvil en altavoz. Sonó una y otra vez hasta que finalmente se oyó una voz respondiendo al otro lado.

- ¿Qué está sucediendo? - Preguntó tratando de estar calmo.

- ¡NATSUO! - Oyó al cenizo casi feliz de oír su voz - Momo, la lastimaron, pero sólo me distrajeron. ¡Se dirigen a la casa!

- Creo que ya están allí - dijo serio confirmando el temor de Bakugo - ¿Dónde estás? Dime que estás cerca.

- Ya casi - respondió observando al desquiciado alfa mayor al volante - Si Aizawa y yo no nos matamos en el camino, llegaremos antes que tu.

- Bien, me apresuraré, ¡todos corren peligro!


Momentos antes, unos minutos luego de la salida de Bakugo de la propiedad

- Bien, repasemos - dijo con voz de mando a más de quince hombres a su cargo - Nuestro objetivo es abducir exitosamente al joven Shoto Todoroki. NO queremos hacerle daño, pero el resto nos vale madre, así que hagan lo que quieran. De hecho, hay dos omegas allí dentro y una chica beta, así que si tenemos éxito, pueden hacer con ellos lo que quieran. - Ante las desagradables palabras de Hawks, los subordinados chocaban puños como si de una fiesta de cacería se tratara. - Pero el que le haga algo a Shoto sufrirá las consecuencias, así que piensen bien cada uno de sus movimientos.

- Señor - dijo uno de los subordinados - ¿no podemos golpearlo si trata de huir, ni herirlo sin gravedad?

- Un tiro a las piernas no lo matará y si lo patean un poco en el vientre no me molesta tampoco - Explicó con desenfado - sólo no arruinen su bonito rostro. Bien, es hora. Entremos.

Hawks hizo señas para que cinco de los hombres cubrieran la parte trasera de la propiedad, en caso de que Bakugo regresara sería por allí por donde intentaría entrar. Otros cinco se dispersaron a los lados y los otros cinco entrarían con él por la entrada principal.

Sabía que lo escucharían intentándolo y que se pondrían en guardia, pero no estaba el molesto cenizo para enfrentarlo. Lo único que debía hacer era deshacerse rápido del molesto alfa que había marcado a "su" omega y a partir de ese punto todo sería sencillo.

Con Kaminari perdidamente enamorado de Shoto, sería fácil doblegarlo y finalmente eliminarlo si el bicolor se encontraba en una situación de inminente peligro. Este era su plan.

La cerradura cedió e inmediatamente divisó todo a oscuras cuando ingresaron él y sus hombres.

- Hay alguien inteligente en este grupo - susurró a sus subordinados - tal vez tengan un premio más, ¿qué dicen? - Los animó fomentando aun más su perversión en referencia a Mina. Ignoraba su precencia. - Bien, dispérsense.

Siguiendo las órdenes de su jefe, los hombres comenzaron a dar vueltas por todos lados, abriendo discretamente todas las puertas, revisando con linternas en las manos todos los recovecos.

No eran bruscos; eran organizados y metódicos. Tenían cubiertas todas las salidas y dentro había una cantidad de gente difícil de evadir.

- Vamos, vamos, siento que nos estamos acercando - rió.


- Trágate estas - extendió Mina su mano a Shoto con unas píldoras.

- ¿Para qué...? - Se mostró inseguro, susurrando.

- Si comienzas a largar olor aquí estamos perdidos. Ahora trágatelas.

- ¿Qué hay de Deku...? - Ochako estaba más preocupada que nunca. Su rostro no se veía, pero su vibrante voz delataba sus nervios por su amigo solo...

- Toma - le extendió cuatro píldoras mas - trata de escabullirte y dáselas, pero luego regresa. Tú también toma dos.

La chica omega hizo caso y se dirigió a la puerta que la conduciría a Deku gateando, pero ésta se abrió lentamente y una luz comenzó a iluminar partes de la habitación.

La joven estaba junto a la puerta, pegada a la pared con las manos cubriendo su propia boca. Pudo divisar al resto de sus amigos dejando el lugar.

Cuando vio al hombre seguir el mismo camino que ellos sintió un escalofrío recorrerle la espina, pero volteó a ver la otra habitación y al no encontrarse con otro intruso, se escabulló hasta donde Deku estaba.

Corrió apenas para pasar la puerta corrediza y se metió a hacerle tragar las píldoras a Deku.

El chico la sostuvo por los antebrazos, pero sin emitir sonido. Sabía muy bien lo que estaba probablemente sucediendo, por lo que no necesitaba una explicación. Lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de su amiga y él sólo asintió.

Ochako debía dejarlo, pero sentía que no podía hacer tal cosa. Deku la alentaba en silencio pero ella aún así no se movía.

- El edredón no puede cubrirnos a ambos - le recordó - debes dejarme. Cuida de Kyoka. Cuida de Shoto.

- Volveré - respondió a regañadientes y salió sin hacer ruido, dejando atrás a su hermano del alma.

Oyó un ruido y sólo atinó a entrar al baño de la habitación; el mismísimo Hawks había hecho su aparición.

- Vaya, aquí huele raro - dijo levantando el mentón, tratando de identificar el lugar de donde eso que sentía provenía - veamos, ¿qué tenemos aquí...? - Se agachó debajo de la cama: nada. Abrió el armario de toallas, nada. Deslizó la puerta y divisó un edredón - Ah... me estoy cansando de esto - dijo dejando la puerta abierta - Oh, vaya... un baño.

Comenzó a girar lentamente la perilla. Ochako no tenía escapatoria. ¿Qué sería de ella? ¿Qué le harían esos tipos? Sólo se tomó la boca con ambas manos una vez más para contener el terror que no quería dejar escapar.

Un sonido de un vehículo estrellándose contra el portón y una explosión tras ello hicieron a Hawks salir corriendo a ver tal espectáculo.

La chica cayó al suelo de rodillas, casi sin aliento.

No tardó demasiado en volver en sí, aunque nunca antes había temido tanto, salió en medio de la oscuridad y cerró la puerta en donde Deku se encontraba.

- No te muevas, por favor - le rogó antes de salir - estoy segura de que ese es el loco de tu prometido.

El omega sonrió dentro de su nido y se adentró en el edredón lo más que pudo.

Ochako no perdió la compostura y volvió a agacharse para seguir gateando en el medio de la incierta oscuridad.

A su paso iba tocando con ambas manos las cosas en el suelo para identificar en qué parte de la casa estaba. No quería iluminar con su móvil por miedo a ser descubierta. Aunque estaba casi segura que todos los intrusos estarían ocupados con la explosión, sabía que eran profesionales y no podía hacer nada más que lo que estaba haciendo.

Al extender al paso una mano tomó la de alguien más y la reconoció enseguida.

- ¡Kirishima!

- Ese debe ser Bakugo - le respondió tomándola de la mano - vamos a estar bien.

- ¿Están todos?

- No - respondió Jirou preocupada - Nos separamos de Shoto y de Kaminari.

- Oh, cielos, debemos busc- - cuando la chica quiso expresar su preocupación, otro estruendo se sintió esta vez en la entrada y tras ello, quejidos.

Otro vehículo se había estrellado, sin reparo en los hombres que se encontraban vigilando.

- Natsuo - esbozó el pelirrojo - chicas, debemos ser rápidos y salir por los lugares que estos tipos estén descuidando.

Las tres asintieron y siguieron al chico beta.


- PERO QUE MIERDA HA SIDO ESO - Hawks salió quejándose a más no poder y divisó una gran explosión en el portón de atrás - ¡INFORME, AHORA!

- Perdimos tres hombres, señor - le informó su subordinado - y divisamos a dos personas, ambos masculinos, saltando del vehículo antes de que éste impactara.

- Bien, todos mantengan sus malditas posiciones - ordenó sin perder la calma - esto no es más que una mera distracción. Si ven a alguien que no sea Shoto, le disparan y fin del asunto.

El rubio cenizo se disponía a regresar dentro de la casa y cuando estaba arribando a la entrada, un estruendo lo sacó de su curso una vez más.

Gruñó y salió a la entrada principal. Un coche que le parecía familiar se había estrellado pero no había explotado aún, así que sólo parecía un feo choque a simple vista.

Claro que él sabía que había sido intencional, por lo que se arrimó entre los cuerpos de sus subordinados y asomó el rostro dentro del coche, sin éxito.

- Vaya, a eso le llamo práctica - dijo al sentir el frío cañón del arma contra su nuca - ¿de cuántos coches saltaste ya para salir ileso siendo tan joven, Natsuo Todoroki?

- Siempre me caíste mal - dijo jalando del gatillo. El arma de disparó en cuestión de segundos, pero Hawks demostró su destreza única en un alfa e inclinándose en un ángulo de tan sólo 90º logró esquivar su sentencia de muerte. Se escabulló rápidamente dentro de la propiedad, a oscuras.

Natsuo no era imbécil, seguirlo sería seguir a la muerte misma, por lo que corrió por un costado con la esperanza de entrar por otro sitio. Un bloque antes había sentido el impacto en la parte trasera de la propiedad, por lo cual asumía que Aizawa y Bakugo ya estaban allí.


- Apresúrate - dijo el rubio tomando de la mano a su novio agitado - tenemos que encontrar la forma de salir de la propiedad.

- Denki... no me quiero ir sin los demás.

- Los demás están peleando por nosotros - habían conseguido salir de la casa con éxito, tras los impactos de los coches delante y detrás. Los subordinados de Hawks se habían movilizado a pesar de la orden de su jefe de mantener sus posiciones, les había sido imposible debido al impacto. - Vamos a tener que huír antes que los tipos de Hawks se reorganicen.

El bicolor no estaba completamente convencido de dejar a sus amigos atras y volteaba a la casa una y otra vez, pero ellos finalmente estaban afuera y debían aprovechar la oportunidad.

Se aferró fuertemente a la mano de su novio y lo siguió en incierta dirección, con dificultad en el paso de ambos por la nieve acumulada. El impacto del coche de Bakugo había dejado irregulares aberturas en el muro que rodeaba la propiedad; eran pequeñas e inseguras, pero debían intentar salir por allí.

La luz del fuego provocado en el choque los delataría rápidamente. Kaminari se desesperaba mas a cada momento, tenía a Shoto a sus espaldas y debía sacarlo de allí a toda costa. Tanteaba con gran nerviosismo las grietas y su novio lo imitaba.

Su pánico parecía casi sincronizado, hasta que el ruido estruendoso de un disparo hizo voltear en un grito al bicolor mientras observaba al rubio cayendo de rodillas.

Unas gotas de sangre se derramaron dramáticamente en la blanca escarcha, pero Kaminari alcanzó a voltear valientemente, colocándose cerca de Shoto, quien en un reflejo apretó la herida de su omóplato derecho.

ー ¡DENKIIII...! ー el grito del omega hizo eco en toda la propiedad hasta los oídos de sus amigos, que desesperados intentaron movilizarse al lugar.

Shoto lloró desconsoladamente y se colocó frente al herido en su defensa.

ー Oh, vaya, ¿no debería ser al revés? ー interrogó Hawks con media sonrisa en un intento de molestar al alterado chico ー ¿piensas huír con un alfa que necesita usarte como escudo?

ー No te daré nada de lo que quieres, maldito pervertido ー lloró gritando firmemente ー ¡prefiero morir antes que estar contigo!

ー Vaya ー dijo apuntando a sus piernas ー parece que tendré mucho por corregir en esa tierna boca.

ー Huye... ー susurró Kaminari al oído de Shoto ー Por la grieta que estoy cubriendo con mi espalda, húye...

ー No me iré ー respondió entre lágrimas.

ー Si te vas Bakugo aún puede sacarte de aquí, asique huye... busquen ayuda. De nada sirve que todos seamos prisioneros, sabes bien lo que nos pasaría... Huye, Shoto...

ー No sé qué están cuchicheando, pero ya me cansé ー tras enfadarse tiró una vez mas del gatillo sin titubear, con la intención de herir en la pierna a Shoto para inmovilizarlo, pero el afilado ojo de alfa de Kaminari fue suficiente como para correrlo abrutamente justo a tiempo.

El bicolor cayó al suelo pero se levantó rápidamente. Hawks disparó dos veces más, pero el bicolor no llegó a ver el trayecto ya que estaba de espaldas, saliendo por la grieta que su novio había encontrado.

Sintió dolor, pero el pavor era más fuerte y la adrenalina era como una droga del momento que anesteciaba todo en él.

Comenzó a correr, a correr inciertamente, sin rumbo, sólo derecho o por lo menos lo que él en ese momento interpretó asi.

Pensó que se iba a desmayar cuando su vista se nubló y los pulmones ya no dieron más, cuando lo sujetaron fuertemente por delante.

Luchó, pero oír su nombre una y otra vez lo hizo bajar los brazos.

ー ¡SHOTO, SHOTO!ー tal vez por miedo o porque él nunca le había llamado por su nombre, pero no podía hacer que el bicolor parara de luchar ー QUIETO, CANASTA DE FRUTAS.

ー ¡BAKUGO...! ー exclamó casi perdiendo la razón.

ー ¡Estás sangrando...! ¡Shoto, oye, no, no, no! ¡Quédate conmigo, maldita sea! ¡No te desmayes! ¡SHOTO!

El bicolor se desplomó en sus brazos. Había oído disparos y ya no tenía coche para sacarlo de allí. Deku seguía atrapado en algún lugar de la propiedad.

Realmente estaba entre la espada y la pared allí.

Había visto a Aizawa escabulléndose al saltar antes del choque pero desde entonces le perdió el rastro, por lo que estaba completamente solo.

Cargó a Shoto en brazos y corrió a dos propiedades alrededor de la suya. Golpeó como loco la puerta de una tradicional casa vecina y una pequeña anciana le abrió con miedo y duda.

ー Señora Shuzenji, soy Katsuki Bakugo, su vecino de por aquí, ¿me recuerda?

ー El hijo de Mitsuki ー recordó ー ¿qué sucede allí afuera, Katsuki!?

ー Señora, por favor ー dijo dejando a Shoto en esa puerta ー hubo un accidente con delincuentes y parece que este chico está herido. Y hay más heridos. Sé que usted fue enfermera, ¿podría ayudarlo, por favor? Él está embarazado.

La anciana sintió confianza porque la preocupación era más que sincera. Abrió por completo la puerta y le dio asilo al bicolor.

ー Debo revisar si hay más gente ー explicó queriendo irse pronto.

ー Tranquilo, no diré una sola palabra ー la anciana había comprendido que debía guardar silencio y Bakugo le sonrió.

El alfa salió corriendo y la señora Shuzenji fue con un trapo hasta la entrada para limpiar el rastro de sangre del chico.

ー Listo ー dijo tras terminar ー ahora... voy a ocuparme de ti, pequeño.


El olor a sangre lo perturbó tanto como la escena que tenía frente a sus ojos.

Allí yacía el novio de su hermano entre la ahora teñida nieve en un charco de sangre con un disparo al costado del rostro.

Podía ver claramente el hueco de salida de la bala a un lado de su cráneo; la trayectoria perfecta para una muerte casi segura.

Había entrado en la zona tras cargarse a los tipos que quedaban en la puerta principal, pero inmediatamente se topó con Hawks disparándole como loco a Shoto y a Kaminari.

Justo cuando vio cómo una bala impactaba por la espalda a su hermanito, él comenzó también a disparar y Hawks se ocultó.

Parecía un juego de francotiradores: ambos escondidos en una ubicación desconocida para el otro, sin dar tiro alguno para no delatar su guarida.

Natsuo realmente quería acercarse al cuerpo inerte de Kaminari para ver si había esperanza, pero estaba detrás de un trozo de vehículo escondido y se encontraba muy lejos.

Tenía ahora más de un arma, varias juntadas en el camino como una especie de shooter. Había contado los disparos que el enemigo había dado, pero no estaba seguro de que él tuviera un sólo arma, por lo que no podía arriesgarse a salir confiado.

ー A esto se reduce todo, maldito ー gritó hacia el vacío para no delatarse ー Hawks ¿cuánto tiempo seguirás con esto? Shoto ha escapado.

ー Hermanito, hermanito ー se burló en su escondite tras un gran trozo de escombro ー ¿piensas que llegará lejos con esa bala en la espalda? ¿cuánto crees que le tome colapsar con un pulmón lleno de sangre? ¿Dos, tres calles a la redonda?

ー Maldito, ya no tienes hombres, estás solo aquí conmigo ー Natsuo se disponía a hacer un movimiento y una mano le hizo bajar su arma abruptamente.

Un hombre que le pareció familiar le hacía señas muy cerca del rostro para que no hiciera ruido.

Una vez que decodificó el rostro de Aizawa asintió para asegurarle que seguiría sus órdenes.

ー Maté a todos los tipos que faltaban. Bakugo debe estar en la casa sacando a los demás. Sólo nos queda él. Podemos huir… o terminar con él aquí.

El joven titubeó y apretando los dientes recordó que Shoto estaba sólo al huir herido.

Quería con toda su alma matar con sus propias manos al bastardo de Hawks pero no había tiempo.

ー Debo buscar a Shoto ー dijo priorizando con frustración.

ー Bien… ー suspiró Aizawa mirando en dirección a la columna tras la cual creía que Hawks se encontraba y no muy lejos divisó en el suelo a un chico rubio en un charco de sangre ー ¿que hay de ese cuerpo?

ー Creo que ya está muerto… Kaminari. Debo irme. Cúbreme.

Natsuo salió corriendo hacia el portón y le llovieron disparos. Su destreza le permitió esquivar todos y también confirmar que Hawks aún estaba mas que bien armado.

En esa distracción el rubio cenizo, al ver de espaldas a Natsuo, abandonó su escondite para perseguirlo y se encontró con un tiro certero directo al cuello que lo hizo desplomarse como un saco de desechos.

ー Tus hombres hirieron a mi sobrina ー dijo Aizawa sosteniendo firmemente su arma a espaldas del convaleciente ー ella aún sueña con un mundo en donde las basuras como tú carezcan de importancia.

ー Buena suerte con eso ー rió tratando de voltear para disparar recibiendo así un tiro fulminante en el medio de la frente.

El yakuza pisó su cuerpo y lo escupió luego de descargar por completo la tira de balas, sólo para asegurarse de que no se levantaría más.

Estaba por salir de allí cuando oyó un quejido y como si viera una escena de zombies vio a Kaminari incorporándose sin rumbo.

En cuestión de segundos el joven volvió a caer, pero ésto hizo que Aizawa corriera como nunca antes había corrido en brazos en su vida.

Cuando Momo llegó a la sala, sabía que solo quedaba dejar todo en manos de los médicos, pero al tener al joven alfa que su sobrina tanto amaba en los brazos dependiendo 100% de su accionar lo hizo temblar hasta la médula.

Solo quedaba eso. Correr.


Bakugo había entrado desquiciado a la casa, totalmente alerta, pero no divisaba más hombres de Hawks alrededor.

ー ¿Los aplastamos a todos? ー pensó en voz alta en el medio de la oscuridad. Chocó con cada uno de los muebles y comenzó a maldecir y a preguntarse por qué había tantas sillas en la casa, hasta que luz de un móvil lo cegó.

ー ¡Bakugo! ー Jirou le tomó temblorosamente de la mano.

ー ¿Están todos bien? ¿y Deku!?

ー Eijirou ha ido por él pero se está tardando ー lloró su novia preocupada.

ー ¿Donde estaba? Iré por ambos.

ー Lo dejé escondido en su nido ー se lamentó Ochako pensando lo peor y sintieron cómo el cenizo se alejó corriendo casi sin respirar.

Los pasillos se le hicieron interminables hasta que dió con la habitación que buscaba y las luces se encendieron.

ー Mina debe haber levantado el interruptor ー oyó a una voz conocida decirle.

ー ¡MALDITO PELO DE MIERDA, DONDE ESTABAS!?

ー Me perdí, ahora… ー Kirishima observó la puerta de la habitación en cuestión abierta y tragó saliva.

Bakugo entró temiendo lo peor y abrió ruidosamente la puerta del nido, divisando a Deku bajo el edredón sano y salvo.

ー ¡Kacchan…! ー el chico extendió sus brazos y se dejó abrazar y cargar por el cenizo que sintió el mayor de los alivios.

ー Salgamos de aquí.


Natsuo huyó fuera de la propiedad y siguió un rastro de sangre que a los pocos metros se esfumó, como si alguien lo hubiese limpiado.

Por un momento temió lo peor.

¿Se habían llevado a Shoto en un coche? ¿finalmente se lo habían arrebatado?

El sonido de unos quejidos provenientes de una tradicional residencia lo descolocaron y simplemente atinó a correr en esa dirección y entrar sin permiso.

Tras laberínticos pasos sin rumbo encontró a Shoto tendido en el suelo de tatami de una improvisada habitación estéril junto a una anciana que le colocaba un palo de bambú en la boca para evitar que gritara.

Instintivamente le apuntó con el arma pero la anciana continuó con su labor sin titubeo. Tomó gasas y alcohol y acarició la frente de Shoto.

Luego de unos momentos viendo sus movimientos Natsuo bajó la guardia al comprender que la anciana ayudaba a su hermano.

La mujer se percató y le habló en tono serio.

ー ¿Piensas sólo observar? ー cuestionó regañándolo ー ¡Lávate las manos y ayuda en algo!

ー ¡S-sí!

Natsuo corrió de una punta a otra con toallas, agua y gasas, hasta que llegó el momento que hubiese querido evitar.

ー Joven, escúchame bien ー llamó la atención de Shoto ー vas a sentir el peor de los dolores porque no puedo anesteciarte PERO hay que sacar la bala que tienes o tu bebé podría correr peligro si te vuelves a descompensar, ¿de acuerdo?

Shoto asintió y la enfermera ordenó a Natsuo sostener a su hermanito por los brazos sobre su cabeza para inmovilizarlo.

La mujer urgó en el orificio por donde el proyectil había perforado con unas finas pinzas; el chico se retorcía fuertemente arqueando la espalda y chocando sus rodillas.

Natsuo lo sostenía con fuerza y entre lágrimas le pedía que fuese fuerte al menor.

Lo que para ambos pareció una eternidad terminó en unos 10 minutos. La señora Shuzenji extrajo la bala por completo y suspiró hondo del cansancio tras años sin hacer tal práctica.

ー Joven, necesito un poco de agua ー indicó al alfa y este se paró enseguida respondiendo a su pedido.

Estaba sorprendido de que el bicolor no se desmayara del dolor. Secó con una toalla el sudor de su frente y vió a la anciana tratando de enhebrar una aguja para cerrar la herida. Tomó entre sus manos los objetos en cuestión y lo hizo él mismo.

Si algo había aprendido en su dura vida era a cerrar heridas así.

La anciana enfermera lo observó y asintió cuando éste terminó.

ー Descansemos un momento ー indicó la mujer ー ya habrá tiempo para explicaciones.


Había robado uno de los vehículos que su enemigo ya muerto había dejado lejos de la propiedad a propósito y con éste cargó al casi muerto alfa hacia donde se encontraba también Momo en estado crítico.

Llegar a Bunkyo le tomó un tiempo, pero sabía que no podía aparecer con un joven con un tiro en la cara como si nada en cualquier lado. Qué mejor que su territorio.

Cuando lo bajó del coche lo dejó en manos de los profesionales que de inmediato se lo llevaron tras las blancas y clandestinas puertas.

Una vez mas entregaba al azar, o a Dios, a lo incierto, a un joven inocente que sólo quería amar.

Eran mayor y su vida había sido dura hasta entonces. Pensó que podía vivir pacíficamente, pero allí estaba, cubierto de la sangre de un chico que probablemente moriría.

Apretó los dientes, harto.

ー Esto tiene que terminar ー dijo tomando su móvil y marcando.

Un grupo de chicos entraron abruptamente a la sala de espera.

Bakugo estaba allí junto a Kirishima, Jirou, Ochako, Deku y Mina.

Aizawa dejó el móvil y preguntó por el paradero de Shoto.

ー Me llevé el coche de un vecino y cuando huímos más hombres de Hawks o de Enji llegaban al lugar ー explicó el cenizo.

ー No pudimos encontrar a Natsuo ni a Kaminari ー desesperó Kirishima y tras la mirada que Aizawa le devolvió cayó de rodillas al suelo.

Mina lo abrazó y Jirou rompió en llanto seguida de Ochako.

ー ¿Entonces… Kami…? ー Deku comenzaba a desvanecerse y el cenizo lo sostuvo. Una enfermera al paso lo escoltó a una habitación al percatarse que era un omega embarazado.

ー Kaminari está en el quirófano, Momo en terapia ー explicó el yakuza.

ー Cielos… debo regresar por Shoto ー Bakugo apretó los dientes sabiendo que debería ir solo.

ー Ve ー asintió el hombre ー tu amigo puede ir contigo, aquí los demás estarán seguros. Y prepárate. Ya viene el verdadero encuentro.

Kirishima se preparó para ir tras el cenizo. Besó a las chicas en la frente y las abrazó por igual.

ー Volveré con la canasta de frutas a salvo. Cuiden de mi prometido.

Una vez mas se adentrarían en territorio sin dueño.

¿A qué se enfrentarían?


Hemos llegado al final del capitulo!

Lamento la tardanza. Gracias por todos sus MP. Como solo unos pocos comentan, nunca pensé que tantos leían este fic (por los inusuales ships y eso).

Perdon por tanto drama.

Creo que no necesitan aclaraciones.

Hasta el prox cap! Ya todo mejorará jeje.