Descargo de responsabilidad: Katekyo Hitman Reborn! No me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Akira Amano.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Capítulo 5; arco 2: Actividades en familia.
¡Bum!; ¡Bam!
¡Pam!; ¡Pum!
Las balas, misiles, cuchillos y… ¿Pasteles? Volaban con rapidez hacia Yamamoto que llevaba a Gokudera en su espalda, así como a Tsuna y a Notte.
—¡A la derecha!
Los cuatro giraron con rapidez mientras corrían a toda velocidad por la ciudad, ellos estaban siendo perseguidos por: Reborn, un bebe vaca y una mujer de cabello purpura.
—¡Detrás de los árboles! —gritó Notte.
Los cuatro se ocultaron detrás de estos y esperaron…
Tsuna intentó recordar cómo había terminado en esta situación; pero simplemente no tenía sentido. Todo comenzó hace una semana…
Tsuna se encontraba sentado en pequeña mesa de su habitación. Junto a él estaban: Notte, Gokudera, Kyoko, Hana y, por último, Yamamoto.
Habían pasado alrededor de cinco días desde el intento de suicidio de Yamamoto. Fue un verdadero problema explicar toda la situación; pero, debido a su buen trabajo como jefe, según Reborn, él le brindo una mano moviendo algunos hilos para explicar toda la locura; Sin embargo, había algo que no se podía o, mejor dicho, no se debía ocultar: Yamamoto intentó suicidarse.
La escuela obviamente actuó, el beisbolista fue suspendido durante tres días sin ningún tipo de objeción. Además, su familia fue obligada a llevar al chico a un psicólogo privado. Afortunadamente, después de acudir a los especialistas indicados y de los tres días de suspensión, el chico pudo volver a la escuela.
En este momento se encontraban estudiando o, mejor dicho, estaban intentando estudiar. Al principio solo estaban los tres chicos y Notte, después llegó Reborn, trayendo tanto a Hana como a Kyoko con él, al parecer se las había encontrado mientras intentaba comprar un café. Según el pequeño mafioso la dependiente no se lo había querido vender, cosa lógica, pero Kyoko, sorprendentemente, había decidido ayudarle pagándole y, por alguna razón, el mafioso había decidido traerla a su casa. Inesperadamente, se formó un grupo de estudio, al menos hasta que Reborn sugirió jugar a la ruleta rusa, con una pistola de verdad y balas de la última voluntad, y todos terminaron persiguiendo a una Hana medio desnuda por medio Namimori.
Al día siguiente, Tsuna y Notte estaban estudiando tranquilamente junto con Reborn, hasta que, desde la rama del árbol que se encontraba frente a su casa una… ¿Vaca parlante? No, espera, no era una vaca parlante, era un… ¿niño vaca parlante? Sea como sea, él gritó:
—¡Te encontré Reborn! ¡Ahora muere! —después de decir esto, el chico saco… ¡Un par de granadas! Y… ¿¡Desde su cabello!? Lanzándoselas a los tres o, más específicamente, a Reborn.
Sin embargo, como si no importara en lo más mínimo, Reborn le devolvió sus granadas, estas explotaron y mandaron volando al niño por los aires.
—¡Reborn! Ese era un niño de cinco años y tú simplemente, ¿lo mataste? —preguntó Tsuna con una rara mezcla de sentimientos, estaba confundido, algo aterrado por las granadas, así como por Reborn y, por último, se sentía mal por el chico.
—¿Matarlo? Ojalá muriera tan fácilmente… —Extrañamente, el pequeño mafioso parecía querer hacer unas cuantas bromas sobre el chico vaca; sin embargo, la mirada fría que estaba recibiendo de parte de Notte, hizo que lo reconsiderara. No por temor a la chica, sino por curiosidad ante su respuesta a la situación, ¿acaso sentía debilidad por los niños?
Irónicamente, el chico volvió a la habitación siendo traído por la mamá de Tsuna.
—Tsuna, este chico dice ser amigo de Reborn, pero parece que se pelearon. Ya que Notte y tú son los mayores, ¿podrían ayudar a que se reconcilien? —dijo ella antes de cerrar la pueta y dejarlos solos con el niño.
Notte intentó acercarse a este; pero, antes de que lo lograra. El chico sonrió…
—Ja, ja, ja. Caíste en mi trampa Reborn. ¡Ahora muere! —Sacando unos cuantos cuchillos de su peinado, el chico vaca se los lanzó; sin embargo, Reborn los atrapó en pleno vuelo y se los devolvió clavándolo en la pared.
El pequeño mafioso caminó hacia el chico, lo agarró de su pijama, y lo lanzó por la ventana. Al ver el comportamiento del chico vaca, ni siquiera Notte pudo mostrarse enojada con el gran mafioso.
—¿A dónde vas Notte?
Ella se encontraba a punto de salir de su cuarto—. Voy a ver si está bien… —Después de decir estas palabras, ella salió de la habitación.
—¿Reborn…?
—Síguela —contestó el mafioso, previendo lo que su estudiante le iba a preguntar.
Tsuna asintió. Él se levantó y procedió a seguir a su amiga, al final la alcanzó junto a una ribera. Ella se encontraba junto al niño.
—¿Está bien? —le preguntó Tsuna a su guardiana.
Sorprendentemente, ella se encontraba consolando al joven niño—. Sí, está bien, simplemente un poco lastimado.
—L-Lambo-san, es parte de la fa-milia bo-vino, vine para derrotar a-a Reborn p-por orden del jefe de l-la familia…
Esto molestó a la chica—. ¿¡Derrotar a Reborn!? —Notte sujetó al pequeño mientras le regañaba—. Reborn es un asesino legendario, considerado como uno de los más poderosos del submundo, ¿Sabes lo que estás diciendo?
Al ver la cara enojada de su guardiana, el niño lloró aún más fuerte—. ¡Pe-pero e-sa e-es la misi-ón de Lam-bo!
—Abandónala —dijo Notte de manera tajante.
—¡Pero entonces Lambo-san nunca se convertirá en un gran asesino de la familia Bovino! —gritó el niño con una mezcla de emociones.
—¡Entonces no lo seas! —gritó Notte con más fuerza—. ¡Una familia que manda a sus miembros a misiones suicidas, sin advertirte y, más aun, a un niño de 5 años, no merece ser una gran familia en el submundo!
—¡Pe-pero…!
—¡Sin peros! —Tsuna se sorprendió al ver la forma de actuar de Notte, la chica casi parecía desesperada—. El submundo es un lugar horrible Lambo, pero hay una cosa que se respeta y se mantiene: La familia. La familia es lo único que se cuida y se intenta mantener dentro de nuestro mundo. Si bien es cierto que todos se intentan cuidar de no ser apuñalados por la espalda, y que hay veces que dentro de la familia existen ovejas negras traicioneras, aun así…
—¿Aun así…? —preguntó el chico vaca aturdido.
—Aun así, las familias que se encuentran en la cúspide de la mafia, son aquellas en la que los miembros se cuidan las unos a los otros.
—Tienes razón —dijo Reborn mientras bajaba del cielo flotando con paraguas—. Eso ha estado implícito desde la creación de la mafia, no por nada la primera mafia se llamó "cosa nostra". En pocas palabras, la mafia es nuestro asunto, de la familia.
—¿Existe un código tan fuerte de unión familiar? —preguntó Tsuna interesado.
Reborn asintió—. Como lo dijo Notte, siempre hay traiciones dentro y fuera de la familia, y hay familias que ni siquiera se respetan entre sí. Pero, en la mayoría de los casos, las familias intentan cuidarse las espaldas los unos a los otros. Este es el caso de la familia Vongola.
Ese día se le permitió a Lambo quedarse con la familia Sawada, al no tener a donde ir. Con la condición, claro está, que no intentara matar a nadie. Notte también decidió quedarse esa noche, para asegurarse de que Lambo no hiciera nada estúpido.
Ya era de noche y la mayor parte de los miembros de la casa se habían ido a dormir. Notte permanecía afuera, en el patio de la casa, mirando las estrellas.
—¿Estás bien? —preguntó Tsuna. Él había visto a Notte desde su habitación y no podía evitar preocuparse por la actitud que había mostrado su guardiana de forma tan repentina.
—Sí. —Notte se giró hacia Tsuna—. ¿Por qué?
En ese momento él se dio cuenta, para una persona normal que hubiera conocido a Notte desde hace poco tiempo vería a la chica de forma normal; pero, para él que la había conocido durante varios años, podía decirlo, algo le molestaba.
—¿Tiene que ver con Lambo? —preguntó él.
Notte se quedó en silencio por unos instantes, pensando si debía revelarle algo al chico, finalmente ella cedió con un gran suspiro—. No con Lambo específicamente, es solo que… me trae recuerdos…
—¿De tu tiempo en la mafia? ¿Antes de conocernos?
Notte asintió—. Antes de pertenecer a Vindice y, por supuesto, antes de ser tu guardiana, estuve en otra familia…
—¿Era mala? —preguntó el chico preocupado.
Notte sonrió con amargura—. La peor, la peor de todas... —Por un momento, una pequeña lagrima se derramó por su mejilla—. Vi a varios niños morir a mi alrededor Tsuna, muchos de ellos fueron mis amigos…
Al escuchar sus palabras, Tsuna no pudo reprimirse, él corrió detrás de su guardiana y la abrazó.
Ella no se movió, no rechazó el abrazo, pero tampoco lo aceptó—. Cuando vi a Lambo y supe la misión suicida que le habían encomendado, me recordó a ellos y… también a mí.
«Ahora lo entiendo, esta es la razón por la que ella no rechazó mi intento de transformar a la familia». Tsuna no tenía palabras, él no sabía que decirle—. ¿Por qué…?
—¿Hmn? —susurró ella.
—¿Por qué aceptaste volverte mi guardiana? Si este submundo te ha causado tanto dolor, ¿por qué no huiste?
—Cabos sueltos… —susurró su guardiana.
—¿Cabos sueltos? ¿A qué te refieres? —preguntó Tsuna confundido.
Ella suspiró y le indicó que se sentaran juntos en el porche de la casa. Él le siguió y ambos se sentaron mientras veían el cielo nocturno.
—Del submundo no puedes escapar Tsuna, una vez que entras, no puedes salir. Todos los que lo han intentado han terminado mal, huir no una opción y, si vas a intentarlo, entonces asegúrate de que no dejes cabos sueltos.
—Yo… Ya veo… Discúlpame por haberte preguntado todo esto...
Ella sonrió tristemente—. Lo sé, tranquilo, probablemente seas la última persona que creo que me haría daño.
—Notte, sé que debe ser muy difícil lidiar con tus días en el submundo… —Tomando valor, Tsuna habló—. Pero ya no eres parte de esa familia. Ahora eres mi guardiana y, si tienes algún problema quiero que me lo cuentes, quiero poder ayudarte…
Ella sonrió—. ¿Desde cuándo te volviste tan confiable?
—Bueno, lo estoy intentando…
—Gracias Tsuna —dijo ella esbozando una pequeña sonrisa.
—De nada.
Ambos se quedaron observando la luna desde el pórtico de la casa, durante varios minutos, antes de irse a dormir…
Dentro de unos días…
Tsuna se encontraba desayunado junto con Lambo y Reborn.
¡Tin; ton!
El timbre de la casa sonó y Tsuna se levantó de la mesa.
—Debe ser Notte, nos vemos Lambo; pórtate bien.
—¿No te vas a despedir de mí? —preguntó Reborn fingiendo dolor.
Tsuna miró a Reborn de forma cínica—. Como si no supiera que, inevitablemente de lo que haga, vendrás conmigo a la escuela…
Reborn sonrió—. Saber cuándo no pelear una batalla perdida también es una buena característica que debes poseer.
Tsuna gruñó con resignación, pero no argumentó nada en contra.
Al abrir la puerta no solo se encontró con Notte, también Yamamoto y Gokudera estaban ahí.
—¡Buenos días Decimo!
—¡Tsuna! ¡Vinimos a buscarte!
Dijeron los dos de forma alegre, Notte, por su parte solo le sonrió.
Tsuna sonrió—. Buenos días, Gokudera-kun, Yamamoto, Notte.
Dicho esto, los cuatro se encaminaron a la escuela con Reborn siguiéndolos de cerca. En el trayecto Gokudera y Yamamoto peleaban constantemente, y con decir ambos, era obvio que solo era Gokudera el que intentaba buscar pelea…
Tanto fue así que ninguno de los dos se dio cuenta cuando una joven mujer pasó en frente de ellos arrojándole una lata de refresco a Tsuna.
—Toma… —dijo la mujer mientras arrojaba la lata.
Tsuna la atrapó y se quedó observándola extrañado.
—¿Por qué una mujer desconocida me arrojaría una lata de refresco?
Notte se quejó mirando la lata—. No lo sé, pero ten cuidado, recuerda que el noveno reveló información sobre ti.
Tsuna le miró nervioso—. ¿Crees qué alguien descubrió mi ubicación?
Ella negó con la cabeza—. No lo creo. Si quisieran matarte, un francotirador sería más efectivo. Como cuando Reborn vino.
Tsuna tembló intensamente ante esta posibilidad; pero entendía el razonamiento de su guardiana.
—Voy abrirla…
—Aleja el rostro por si acaso…
Alejando la lata de su rostro, Tsuna destapó la lata.
—¿Eh…?
—No pasó nada… —dijo Notte sorprendida.
—Tampoco huele a nada —dijo Tsuna acercando su nariz—. No espera este olor…
Pero hubo alguien que sintió algo enseguida…
—D-Decimo, ¿Q-Qué es eso?
Tsuna lo miraba extrañado, Gokudera estaba temblando y su rostro estaba obteniendo ligeros tonos de color morado.
—Es una bebida que me acaba de arrojar una mujer que pasaba por aquí manejando bicicleta.
—N-No lo tome decimo, es cocina v-venenosa —dijo el joven mafioso italiano aguantándose las ganas de vomitar.
—¿Cocina venenosa? —preguntó el vongola.
Gokudera asintió—. La cocina venenosa es una habilidad desarrollada por mi hermana. Todo lo que ella cocina, se vuelve veneno.
—¿¡Qué, pero porqué tu hermana quiere matarme!?
—¿Y cómo logró conocer tu posición? La única opción es que te haya seguido Gokudera, o que tú se lo hayas dicho.
Él lo negó fervientemente—. No es así, lo juro, no he visto a mi hermana en bastante tiempo.
—Creo que eso pudo haber sido mi culpa. —Reborn apareció encima de una de las vallas de una de las casas.
—¿Todo esto es parte del juego de la mafia del que siempre están hablando?
—¡La mafia no es un…! —Gokudera intentó regañar a Yamamoto, pero Tsuna le tapó la boca.
—S-Sí, algo así.
—Verán, salí con la hermana de Gokudera durante un tiempo, ella fue mi cuarta amante.
—¿Qué? —Esto agarró desprevenido a los cuatro.
—Por qué les sorprende, es común que los mafiosos tangan amantes, a veces al mismo tiempo. —Reborn se acarició las patillas—. Me seguiste hasta aquí, ¿no es así Bianchi?
Una mujer joven y bastante atractiva, con el cabello lila y un tatuaje de un escorpión, salió desde una de las esquinas de la calle.
—Mi amado Reborn, vuelve conmigo al bajo mundo —dijo ella de forma soñadora.
Reborn se negó—. Te lo dije Bianchi, no puedo. Tengo que entrenar a Tsuna.
Esto molestó a la chica—. Entonces tendré que matar al décimo, así volverás conmigo, ¿no es así?
Reborn sonrió—. Hmn… Te propongo un trato, si logras evitar que Tsuna vuelva a su casa antes de la noche, entonces volveré contigo.
Ella sonrió—. Entonces prepárate decimo…
—¡Espera Reborn! ¿¡Por qué!?
Él sonrió—. Tómenlo como una prueba para la familia. Trabajen juntos para que Bianchi no los mate, chiao… —Como si no hubiera pasado nada, el bebe siguió su camino.
Estupefactos, los chicos fueron a la escuela cuidándose las espaldas. Aunque Gokudera directamente parecía, más que estar alerta, a punto de tener un ataque al corazón.
Afortunadamente, nada pasó durante su camino a la escuela, ni durante sus primeras clases; pero, en su clase de economía doméstica…
La chicas acababan de terminar de hacer onigiris, y tenían que elegir a que chico se los entregarían.
Notte estaba a punto de dirigirse hacia Tsuna y darle algunos en agradecimiento por haberla escuchado hace algunos días. Ella se acercó al chico y, cuando iba a mitad de camino…
—¿Eh?
Ella miró hacia abajo y sus perfectos onigiris se habían convertido en una masa viscosa purpura, había gusanos y cosas innombrables dentro de las bolas de arroz.
«¿¡Qué demonios!?». Pensó sorprendida, asqueada y enojada la joven. «¡E-Esa desgraciada!».
Como se había detenido súbitamente, Kyoko se acercó a ella y le preguntó—: Notte-chan, ¿estás bien?
—¿A-AH? —Ensimismada en sus pensamientos, la chica no se había dado cuenta de que su amiga se había acercado—. S-Sí, es solo que mis onigiris…
—¿Pasó algo con ellos?
La chica bajó la mirada—. Creo que voy a tener que votarlos…
—¿Eh? ¿Por qué?
Sonriendo un poco de forma forzada, ella le contestó—. Es solo que no me salieron tan bien como esperaba…
—¡Entonces dámelos!
—¿Eh? —exclamó ella sorprendida.
Kyoko sonrió—. Es malo desperdiciar comida, ¡Así que deja que yo los tenga!
—P-pero es que…
—Notte, esos onigiris son para mí, ¿verdad? —dijo Tsuna acercándose a donde estaban las dos chicas. Él se había percatado de todo lo que había pasado y decidió ayudar a su guardiana, así como evitar la muerte de Kyoko por envenenamiento…
—¿Tsuna?
—Venias a entregármelos, ¿no es así?
Ella asintió—. Sí, pero…
Él sonrió—. Tranquila, he probado tu cocina varias veces antes. Se que eres una estupenda cocinera.
Halagada y, a la vez, preocupada por la salud de su amigo—. ¿E-Estás s-seguro?
Decidido, él asintió—. S-Sí, d-déjamelo a mí.
Bianchi, que estaba escondida detrás de una de las cocinas del salón, se encontraba sonriendo—. Eso es decimo, muere por amor…
Tsuna agarró la bola de arroz y se la llevó a la boca, justo cuando estaba a punto de meterla dentro de esta, un bala entró por la ventana y golpeó a Tsuna.
«¿Una bala de última voluntad? Okey, contrólate, si pierdes el control en esta situación perjudicarás a Notte y al resto de la clase». Utilizando todo su autocontrol, Tsuna evitó perder por completo el control de sus acciones, evitando de esta forma que su ropa se destruyera.
La llama apareció en su cabeza y él empezó a comer todos los onigiris a una velocidad asombrosa.
—L-listo, estaban deliciosos. —Como si fuera un robot, el chico caminó lejos de las dos asombradas chicas.
Otras cosas sucedieron ese día, explosiones venenosas en clase de química, almuerzos venenosos a la hora del receso, etc. Afortunadamente, ellos fueron capaces de evitar todos los intentos de asesinato de Bianchi.
Después de clase cuando todo el grupo salía de la escuela. Una vez que estuvieron a unas cuadras de distancia…
—Hmn… ¿Así que ya estáis listos?
A lo lejos se encontraban: Bianchi, Reborn y Lambo.
—¿Reborn, Lambo? ¿Qué están haciendo con Bianchi?
Reborn sonrió—. No recuerdo haber dicho que no la ayudaría…
Lambo sonrió—. ¡Ja!, ¡Ja!, ¡Ja! Reborn le dijo a Lambo-san que le dejaría matarlo si él le ayudaba.
—¿¡Que no es obvio que eso es una mentira vaca estúpida!?
—No creo que seas el más indicado para decir que es o no es claramente una mentira, Gokudera-kun.
Para el joven asesino esas palabras fueron como un golpe en el estómago.
—Corran… —susurró Tsuna.
—¿Qué?
—¡CORRAN! —gritó el chico.
Tsuna no era tonto, sabía que podía lidiar con Lambo y, según lo que había visto, Bianchi no era una combatiente de vanguardia. Pero Reborn, él era un tema completamente diferente.
Los chicos corrieron a través de las calles, en algún punto Gokudera quedó sin fuerzas y el beisbolista tuvo que cargarle en su espalda. Las balas, misiles, cuchillos y… ¿Pasteles? Volaban con rapidez hacia Yamamoto que llevaba a Gokudera en su espalda, así como a Tsuna y a Notte.
—¡A la derecha!
Los cuatro giraron con rapidez mientras corrían a toda velocidad por la ciudad, ellos estaban siendo perseguidos por: Reborn, Lambo y Bianchi, a toda velocidad
—¡Detrás de los árboles! —gritó Notte.
Los cuatro se ocultaron detrás de estos y esperaron… Súbitamente, Lambo apareció corriendo hacia ellos.
—Gokudera-kun, deja caer parte de tu dinamita en los arbustos y sigamos corriendo —dijo Tsuna.
Con la poca fuerza que le quedaba, el chico bomba dejo caer varios explosivos y el grupo continuó corriendo. Cuando Lambo llagó al sitio…
¡BBUMMMMM!
—¡LAMBO-SAN HA SIDO MANDADO A VOLAR OTRA VEZ!
—Yamamoto, lleva a Gokudera a un lugar seguro, Notte y yo les distraeremos.
El beisbolista sonrió—. Entendido.
Notte miró a Tsuna y le dijo—. Movimiento de pinzas.
Tsuna asintió—. ¡Bianchi! ¡Estoy seguro de Reborn detesta tu comida!
—¿¡Qué dijiste!?
Bianchi corrió furiosa detrás del joven decimo, pero al final Tsuna logró llevarla a un callejón.
La mujer pelivioleta sonrió—. ¿Ahora que vas a hacer decimo?
El sonido de cadenas golpeando el suelo resonó en el callejón—. Él no va a hacer nada.
Bianchi se volteó y, en las afueras del callejón se hallaba Notte.
—¿Creen que dos niños podrán conmigo? Mi amor es mucho más fuerte que eso.
Sin embargo, toda la cocina venenosa que Bianchi tenía desapareció de sus manos, unos agujeros negros se tragaron la comida y unas cadenas la rodearon y las restringieron.
Note se acercó esbozando una sonrisa muy peligrosa—. Pusiste a la persona que debo proteger en peligro y arruinaste mi comida. —El pastel que la asesina había preparado apareció en sus manos, ella sonrió—. ¿Qué fue lo que dijiste en la clase de economía? Ah sí… —Notte acercó el pastel a la boca de Bianchi—. Muere por amor…
Tsuna cerró los ojos e intentó olvidar todo lo que pasó aquel día…
Afortunadamente, aunque hechos pedazos, Yamamoto y Gokudera lograron sobrevivir a Reborn. Tsuna y Notte también llegaron a la casa de la familia Sawada.
Cuando el chico bomba preguntó por su hermana, Tsuna solo le dijo que recibió un poco de su propia medicina y que por favor no preguntara más…
Así terminó otro día en la vida del vongola.
Notas del autor:
Bueno aquí esta otro capítulo. Me gustaría publicar esta historia más seguido, pero siendo sincero el formato autoconclusivo del primer arco mata mucho mi creatividad. Cuando lo lees en el manga y los ves en el anime funciona bien; pero cuando quieres contar una historia más larga es bastante restrictivo, y como los motivos por los que aparecen los personajes no son exactamente los más profundos, tampoco se puede alargar mucho la trama, si incluyera a más personajes siento que los que se introducen no tendrían su oportunidad de brillar en su propio capítulo (Como fue con Yamamoto). Afortunadamente eso cambiará cuando llegué nuestro querido cabeza de piña; pero, hasta entonces, tendré que lidiar con estos capitulo bastante más cortos de lo que quisiera.
