Los personajes de "La Leyenda de Korra" no me pertenecen, pero la historia si.
CAPÍTULO V: CENA
Podría sentir las gotas de sudor recorrer su cara, se aferraba con todas sus fuerzas a las sábanas que antes cubrían la cama, ahora se encontraban desordenadas y húmedas por la actividad física que en ese momento dos seres llevaban a cabo. La chica de tez morena sólo atinaba a cerrar fuertemente los ojos, tratando de enfocarse solamente en el placer que cierta pelinegra le estaba ofreciendo en ese momento. Su pecho bajaba y subía con demasiada rapidez, escuchaba sus propios gemidos que eran acompañadas por los suspiros de su acompañante, la cual no dejaba de recorrer su cuerpo con esas delicadas manos que poseía. Ya no podía más, estaba a punto de perder el control y su cuerpo ya no le pertenecía. El placer que su cuerpo estaba experimentando era demasiado, sintió como sus músculos empezaban a tensarse, el cabello de la pelinegra acariciaba su pecho, una mano apretaba fuertemente su muslo izquierdo, mientras la otra la estaba guiando al mismísimo cielo. Su acompañante acercó su boca a su oído, le respiraba directamente y eso hizo que un espasmo la recorriera de pies a cabeza, la causante de sus gemidos levantó la cabeza, posicionándola frente a su rostro, la morena abrió los ojos encontrándose con un par de orbes verdes que la miraban intensamente mientras le regalaba esa sonrisa que la caracterizaba, de pronto sintió que todo le daba vueltas, su vista empezó a nublarse, empezaba a ver borroso y el rostro frente a ella se disipaba lentamente …
Abrió sus ojos de golpe, respiraba entrecortadamente, estaba bañada de sudor y cierta parte de su cuerpo le pedía a gritos ser atendida. Estaba soñando, todo era un sueño pero lo había sentido tan real, el tacto de esas manos suaves sobre su piel, de esa voz aterciopelada y esos ojos verdes mirándola directamente. Bajó una de sus manos hasta posicionarse en su condición de mujer, comenzó a masajearse lentamente, mientras con la otra mano acariciaba uno de sus pechos, incrementó el ritmo de sus movimientos, empezó a jadear más y más, se mordió el labio inferior para amortiguar los sonidos que comenzaban a salir de su boca hasta llegar a su cometido. Sintió esa liberación que tanto necesitaba, se desparramó por todo lo ancho de su cama mientras su respiración regresaba a la normalidad.
Se levantó de la cama y se dirigió al baño, necesitaba una buena ducha. No comprendía lo que le estaba pasando, era la segunda noche consecutiva que tenía ese tipo de sueños, dónde la protagonista era cierta mujer ojiverde de labios rojos que había conocido hace un par de días. Cerró el grifo de la regadera y alcanzó una toalla para secarse. Entró nuevamente en su recámara y se vistió, salió con dirección a la cocina, ya pasaba de mediodía y su estómago comenzaba a reclamarle algo de alimento. Abrió el refrigerador y decidió prepararse uno huevos y tomar algo de jugo, escuchó un ladrido que hizo voltearse y vio que era nagga, la cual se encontraba junto a sus platos de comida. Korra los llenó de nuevo y se dispuso a comer su ahora almuerzo.
El tiempo había transcurrido, la morena se encontraba recostada en el sofá de la sala cuando llamaron a la puerta, se paró y fue a abrirla.
-¡Korra! – un muy emocionado Bolín se encontraba parado frente a ella.
-¡Hola Bo! – respondió con una sonrisa.
-¡Mira quién ha llegado! – dijo el ojiverde, quien apuntaba a su costado. Al lado de él se encontraba un joven alto, delgado, de ojos color café claro.
-¡Mako! ¡Qué gusto me da verte! – Korra se dirigió a él.
-También me da gusto verte Korra- le respondió con una sonrisa. Los dos eran buenos amigos, comúnmente competían por ver quién conquistaba más chicas y en muchas de las ocasiones la morena era la ganadora.
La ojiazul los invitó a pasar a su departamento, les trajo unas cervezas mientras tomaban asiento. Charlaron tendidamente alrededor de 2 horas, Mako les contó todas las aventuras que vivió mientras se encontraban de vacaciones y a todas las chicas que conoció. Korra despidió a los chicos, quedaron en ir a cenar, Bolín les dijo que invitaría a Opal, para que su hermano pudiera conocerla y porque según él la extrañaba muchísimo y tenía años sin verla.
Mientras tanto, la CEO de Industrias Futuro se encontraba encerrada en el despacho de su loft, estaba trabajando en la organización de la fiesta que su empresa daría dentro de unos días, con el objetivo de la celebración de otro aniversario exitoso. Confirmaba la asistencia de los invitados, como era un gran evento, las personalidades más importantes de la ciudad asistirían. Asami no era amante de las grandes fiestas, pero desde pequeña se había acostumbrado a ellas. Su familia era unas de las más importantes y reconocidas no sólo a nivel nacional, inclusive al terreno internacional y la asistencia a este tipo de eventos era más habitual del esperado. Lo único que le molestaba era ver a esa gente falsa, que se cree superior a las demás por la cantidad de dinero que poseía, a ella nunca le ha interesado el dinero o su posición económica, pero estaba consciente de que lo tenía, prácticamente ella lo tenía todo, o al menos era lo que todos rumoraban.
Se frotó la cien en reflejo del cansancio que mostraba, llevaba casi todo el día pegada a la pantalla de su computadora, de no ser por la persona encargada del aseo de su casa se le hubiera olvidado comer, y es que quería que todo saliera perfecto, no porque le importada demasiado sino porque su empresa, la empresa de su familia estaría en el ojo de todas las personas, sino también porque quería hacer sentir orgullosos a sus padres. No es que no se sintieran así respecto a ella, porque era todo lo contrario ya desde que Asami había asumido la compañía esta marchaba mejor que nunca.
La CEO se recargó en el respaldo de la silla, cerró los ojos y decidió tomar un pequeño descanso. Minutos después una sonrisa cruzó su rostro, una sonrisa causada por cierta morena de piel canela y ojos azules y se mordió el labio inferior, Korra había causado una fuerte impresión en ella y al parecer una muy buena en realidad. El sonido de su teléfono celular la sacó de su trance, a regañadientes estiró su brazo hasta alcanzarlo y sin abrir los ojos respondió a la llamada:
-Sato- dijo en tono firme.
-Asami, cariño soy yo. – una voz gruesa se escuchaba del otro lado de la línea.
La ojiverde al escuchar esa voz recompuso la compostura. – ¡Hola papá! ¿Ocurre algo?- preguntó.
-Cariño, ¿acaso necesita ocurrir algo para hablar con mi hija?- contestó. – Tu madre y yo tenemos ya semanas que no te hemos visto, has estado trabajando bastante, deberías tomarte unos días libres.
-Claro que no necesita pasar algo para que me hables – respondió. Se sentía un poco mal por no tener tiempo para ir a ver a sus padres, y es que entre los preparativos de la fiesta y todas las actividades que tenía que realizar, apenas le quedaba tiempo y se sintió culpable por ello. -¿Qué te parece si los invito a ti y a mamá a cenar hoy? Tengo muchas ganas de verlos.-
-Me parece maravilloso, ¿mismo restaurante de siempre? –
-Mismo restaurante de siempre, los veo a las 8:00, saludos a mamá, los quiero-
-También te queremos cariño- y colgaron el teléfono.
Después de terminar con la llamada con su padre, se dispuso a seguir el trabajo, vio la hora y el reloj marcaba las 5:00 pm, aún tenía tiempo de sobra para prepararse para su cita de hoy.
Korra, Mako y Bolín se encontraban fuera del restaurante "Bon Appetit" esperando a Opal, ya que habían quedado de verse en ese lugar. Un taxi hizo la parada frente al establecimiento y la novia de Bolín bajó de él. El chico se emocionó bastante al verla, en realidad se le veía muy enamorado, se acercó a su chica y le plantó un rápido beso en los labios, acción que la hizo sonrojar.
-Mako, quiero presentarte a mi amada Opal. Opal, mi hermano Mako. – dijo Bolín en tono cortés.
-Gusto en conocerte al fin Opal, Bolín no deja de hablar de ti. – se dirigió a la chica extendiendo su mano.
-Mucho gusto Mako – respondió la chica con la cara sonrojada.
-Hola Opal- escuchó una voz femenina. –Me alegra verte otra vez-
-¡Korra! También me alegra verte – se saludaron con un beso en la mejilla.
Después de las presentaciones y los respectivos saludos entraron al restaurante. Bolín había sido el responsable de hacer la reservación así que fue él el que habló con el hostess del lugar. Amablemente los escoltaron a la mesa asignado para ellos, diciéndoles que en unos minutos un mesero se acercaría a tomarles la orden. El restaurante no era el más lujoso, pero si era uno de los más concurridos, ya que ahí preparaban las mejores pastas de toda la ciudad, además de que los precios eran bastantes considerados. Minutos más tarde un mesero se acercó a su mesa y les entregó el menú. Korra pidió lasagna, Mako spaghuetti a la bolognesa, Opal spaghetti Alfredo y Bolín se decidió por spaghetti en salsa pomodoro, decidieron acompañarlo con un Malbec.
Mientras llegaban sus platillos, entablaron una conversación, hablaban de nada en particular hasta que Bolín se dirigió a Korra.
-Y bien Korra ¿cómo fue trabajar con Asami Sato?- preguntó el chico. Al escuchar ese nombre, la morena comenzó a sentir un fuego en su interior.
-Pues … - iba a responder cuando fue interrumpida por Mako.
-¡Asami Sato, de los Sato de Industrias Futuro! – dijo dando un gritito. - ¿¡Conociste a Asami Sato!? Dime, ¿es tan hermosa como se ve en las fotografías? -
-Cálmate Mako, la gente empieza a mirar a nuestra mesa. – contestó Korra. – Si, la conocía y en realidad las fotos no le hacen justicia, es mucho más hermosa en persona – esto último lo dijo en un susurro de voz, casi para ella misma. – Si quieres saber más sobre ella, pregúntale a Opal, ya que es su asistente –
Mako volteó a mirar a Opal, - ¿es verdad lo que dice Opal?-
-Sí, Korra dice la verdad. Llevo siendo asistente de Asami ya un largo tiempo, muchos creerán que es una persona muy fría, pero cuando la llegas a conocer te darás cuenta que es todo lo contrario, es muy amable y a pesar de que es parte de una de las familias más ricas e importantes, el dinero y status no le importan mucho. – respondió.
-Suena a que es la mujer perfecta, y dime ¿es soltera, casada, sale con alguien? – preguntó el chico.
- En realidad, desde que trabajo para ella no le he conocido una pareja, es totalmente comprensible ya que lo más importante es su trabajo, pero que yo sepa en este momento está soltera – contestó Opal. Korra escuchaba muy atenta la conversación de sus amigos, se sorprendió bastante por lo último que dijo Opal, ya que era casi imposible de creer que una chica como Asami Sato, la cual poseía tan belleza se encontrara sola.
La ojiazul se disculpó diciendo que tenía que ir a lavarse las manos, recorrió la silla con el fin de levantarse de su asiento, cuando sintió que esta pegó con otra persona y escuchó un gritito de dolor. Se disponía a pedir disculpar por la acción que había provocado cuando se topó con esos ojos verdes que habían aparecido en sus sueños las noches anteriores. A Korra se le olvidó de pronto el cómo hablar, por más que quiso no podía apartar la vista de esos orbes que no dejaban de estudiarla. La mirada de Asami era la más fascinante que había conocido en toda su vida, fascinante, seductora y temible, todo al mismo tiempo. Reunió todas sus fuerzas y rogó porque el sonido de su voz saliera de su boca.
-Lo siento – fue todo lo que puedo decir, volvió a recorrer la silla y se hizo a un lado para permitir que la pelinegra pasara, ya que claramente se notaba que estaba obstruyendo su paso. – ¿Te encuentras bien? ¿Te hice daño? – Korra preguntaba.
-Estoy bien, no te preocupes, sólo fue un golpecito. – dijo regalándole una sonrisa.
-¿Todo bien cariño?- se escuchó una voz tras Asami.
-Sí, todo bien. – respondió la CEO.
Korra miraba a la ojiverde con el ceño fruncido, sin comprender muy bien lo que estaba pasando, un hombre robusto y canoso junto a una mujer de su misma edad se encontraban tras la chica.
-Señores Sato – fue el turno de Opal.
-Querida, ¿cuánto tiempo sin verte?- ahora la mujer mayor era la que hablaba. Opal se paró de su asiento y se dirigió a los papás de Asami para saludarlos con un abrazo.
-Me da mucho gusto verlos – dijo la chica.
-Espero que Asami no te haga trabajar mucho – dijo el señor Sato en todo de broma.
-Lo normal, como siempre- respondió un tanto apenada.
-No es para tanto papá – intervino Asami soltando un bufido.
Un carraspeo hizo que todos voltearan a la mesa, Bolín se encontraba de pie y caminó hasta estar a la altura de su novia.
-¡Oh sí! Lo siento, señores Sato, Asami, me gustaría presentarles a mi novio Bolín, Bolín ellos son la familia Sato- todos se saludaron cortésmente. Después fue el turno de presentar a Mako, el cual cuando se encontró frente Asami, tomó su mano y depositó un beso de forma caballerosa en ella. De pronto Korra sintió un deseo inmenso de apartarlo de ella, la pelinegra apartó casi inmediatamente su mano y la colocó sobre el hombro de la morena, cosa que a esta le sorprendió bastante. La CEO presentó personalmente a Korra son sus papás, diciéndoles que hace poco habían trabajado juntas en una sesión de fotos. Terminaron las introducciones y los Sato se dirigieron a su mesa mientras que Korra se disculpó nuevamente con sus amigos, y ahora si se dirigió a lavarse las manos.
Cuando regresó, los platillos ya se encontraban servidos sobre la mesa y sus amigos la esperaban para iniciar a cenar. La cena fue algo incómodo ya que podía sentir esos ojos verdes mirarla a la distancia. Los Sato se encontraban a tres mesas de donde estaban ellos, y para su suerte Asami estaba sentada viendo en su dirección, se encontraban cara a cara y le fue casi imposible voltear a verla de vez en cuando, se sintió culpable ya que la mayoría de las ocasiones era atrapada realizando esa acción. Todos ya habían terminado sus platillos, pagaron la cena y decidieron que era hora de abandonar el lugar, se despidieron de los Sato salieron del establecimiento.
Se encontraban fueran del restaurante esperando que pasara un taxi, habían acordado primero acompañar a Opal a su departamento y después ellos regresarían juntos al suyo. Ya llevaban más de 20 minutos esperando y ni luces de un taxi, pasaban las 10:00 de la noche y el departamento de la chica quedaba bastante lejos para ir a pie. Decidieron esperar pero nada, pasaron otros 15 minutos y los 4 ya se encontraban algo desesperados.
-¿Problemas para llegar a casa?- Una voz aterciopelada se dirigía a ellos. Voltearon los 4 y descubrieron que era Asami que se dirigía a ellos.
-Llevamos más de media hora esperando taxi, pero al parecer ninguno ha decidido pasar por esta calle la noche de hoy- dijo Bolín con todo cansado.
- Ya veo – soltó la CEO. –Síganme, los llevaré yo-
-No es necesario- respondió Korra. – No queremos ocasionarte molestias.
-Tonterías, no es ninguna molestia, pero si quieren seguir esperando otra media hora, está bien- respondió.
-Aceptamos tu ofrecimiento, gracias Asami- dijo Opal.
Los cuatro siguieron a Asami hasta su satomobile, Mako tomó el asiento del copiloto, mientras que el resto ocupó el trasero. Antes de arrancar el motor la pelinegra preguntó a qué dirección se dirigían, Opal le dijo que si podría llevarla primero y después a los chicos, la ingeniera asintió con la cabeza y se pusieron en marcha.
Asami podía ver por el espejo retrovisor cómo Korra tenía la mirada perdida viendo hacia la ciudad, los otros chicos hablaban quién sabe de qué, a lo que ella sólo atinaba a responder con monosílabos. Pasaron 20 minutos y llegaron al edificio donde Opal vivía. Se despidieron de ella, Bolín el más efusivo de todos y continuaron su trayecto. Preguntó la dirección a la cual se debería dirigir ahora, descubrió que los tres vivían en el mismo edificio, así que la oportunidad de estar con Korra a solas se esfumó. Transcurrieron otros 15 minutos y habían llegado a su destino, los cuatro se bajaron del satomobile, Bolín le dio las gracias con un fuerte abrazo, lo que hizo reír a la heredera, Mako nuevamente se acercó a ella besándole la mano, acción que a Korra le volvió a disgustar por completo. Esta última sólo le dio las gracias y le dijo adiós con la mano, cosa que dejó muy descolocada a Asami.
Los tres se dirigían a la entrada de su edifico cuando Asami llamó a Korra.
-Korra, ¿puedo hablar un momento contigo? – dijo viéndola directamente - Cuestiones de trabajo.
-Cla … claro – respondió sorprendida –
-¿Quieres que te esperemos? – preguntó Bolín.
-Gracias chicos, pero no es necesario. Los veo mañana – contestó.
-Hasta mañana- hablaron al unísono los hermanos y entraron al edificio.
Korra se acercó con paso tembloroso a la ojiverde que se encontraba mirándola con rostro serio recargada en su satomobile. La morena detuvo su andar a un metro de la ingeniera.
-Dime – soltó Korra. –De qué trabajo deseas hablar.
-En realidad lo del trabajo fue una pequeña mentira – dijo encogiéndose de hombros – Sólo quería estar un momento a solas contigo.
Esta confesión tomó completamente por sorpresa a la fotógrafa, la cual lo reflejó en su rostro. Asami dio un paso hacia ella, Korra podía oler su perfume embriagador, cerró los ojos y respiró profundamente para llenar sus pulmones con su aroma. Volvió a dar otro paso hasta encontrarse frente a frente con la morena, la cual trataba de sostenerle la mirada. Levantó la mano y con su dedo pulgar recorrió delicadamente el brazo izquierdo de Korra, esta acción provocó que su piel se erizara, el tanto de Asami era tan suave que inconscientemente cerró los ojos. De pronto la caricia cesó, lo que provocó que frunciera la nariz, acción que a la ojiverde le pareció adorable. La fotógrafa aún se encontraba con los ojos cerrados cuando volvió a sentir la caricia, pero esta vez el afortunado era su cuello, ladeó la cabeza para permitir un mejor acceso, estaba disfrutando demasiado el toque de la CEO, el cual provocó que soltara un suspiro. Ante esta reacción Asami esbozó una enorme sonrisa, sin dejar de acariciar su cuello, acercó su boca al oído de la morena y le susurró.
-Me alegra mucho haberte visto hoy- acto seguido la caricia cesó y fue reemplazada por unos labios húmedos. El beso apenas duró unos segundos, esa acción provocó que la morena abriera los ojos de golpe, sintió como una descarga eléctrica le recorrió por toda la espalda. Asami retiró sus labios rojos del cuello de Korra y clavó su mirada en la de ella. – Me tengo que ir, buenas noches – dijo sonriendo.
-Buenas noches- fue todo lo que atinó a responder. La heredera Sato se metió a su automóvil y se alejó de ahí. Korra la siguió con la mirada hasta perderla de vista. Dio la vuelta y entró en el edificio. Cuando llegó a su departamento se dirigió al baño, se paró frente al espejo y lo primero que notó fue unos labios rojos pintados sobre su cuello lo que provocó que esbozara una sonrisa. – A mí también me alegra haberte visto hoy Asami.
Primero que nada, una disculpa por tardar tanto en actualizar, pero por fin aquí estoy.
Como siempre agradezco los reviews y a cada una de las personas que dan click para leer esta historia.
Rarie-Roo : gracias por tus comentarios :D
Esposa de Evy: este capítulo va dedicado a ti, que siempre me das lata para que escriba jaja.
Guest: Poco a poco irá habiendo más acción, prometido J
Mary: Pobrecita Korra ¿verdad? En lo que se está metiendo, saludos!
Ogichi: gracias por tus palabras.
Carolina: Aquí tienes el reencuentro :P
MaryVessalius-Kurosaki : actualizado J saludos!
Sasori01: espero no tardar tanto en actualizar. Gracias por tu comentario.
Chat'de'Lune: gracias por darle una oportunidad, salduos!
¡Hasta el próximo capítulo!
