Los personajes de "La Leyenda de Korra" no me pertenecen, pero la historia si.

CAPÍTULO VI: Coincidencias

Lunes

Era ya lunes por la mañana y Korra se disponía a darse un baño para despertar completamente e iniciar con su día laboral. Como Kate le había pedido, ese día iría a la revista "AVATAR" a entregar las fotografías de la sesión de fotos de la CEO de Industrias Futuro. Había estado trabajado todo el fin de semana en ellas, era normal que se editaran para ocultar las imperfecciones que se pudieran presentar, pero este no fue el caso ya que las fotos eran perfectas, algún que otro retoque pero en su totalidad habían quedado originales y es que con una modelo como Asami Sato no podría esperarse otra cosa. Esa mujer era impresionante en todos los sentidos, poseía riqueza, amabilidad, inteligencia y una belleza totalmente fuera de los parámetros conocidos.

Korra salió de su departamento con rumbo a la revista, cuando entró al edificio fue recibida por la asistente de Kate, le indicó que tomara asiento y esperara ya que su jefa se encontraba en una llamada telefónica, le ofreció un café a lo que la morena aceptó amablemente. Ya habían pasado 20 minutos cuando Kate hizo acto de presencia, saludó a Korra y la invitó a pasar a su oficina.

Mientras las chicas se encontraban en la oficina, un satomobile rojo se estacionaba frente al edificio, una mujer se bajó de él y caminó en dirección a la puerta de acceso.

-Buenos días – saludó.

-Señorita Sato ¡buenos días! Por favor sígame, ya la está esperando-

Kate le comentaba a Korra sus impresiones sobre las fotografías, al igual que ella había quedado maravillada por lo bien que habían quedado, sin duda el número de la revista sería todo un éxito. Se encontraban compartiendo opiniones cuando tocaron a su puerta y una cabeza se asomó tras ella.

-Señorita Kate, disculpe la interrupción, la señorita Sato ya está aquí- dijo su asistente.

-Hazla pasar por favor- dijo Kate en todo emocionado mientras se levantaba de su silla.

Cuando Korra escuchó el apellido Sato los músculos de su cuerpo se tensaron y apretó fuertemente la quijada. El apellido Sato no era muy común y menos en esa ciudad, así que sólo podría ser una persona a la que se referían. Reunió todas las fuerzas posibles y como hizo Kate, también se levantó de su asiento.

-Bienvenida Señorita Sato, por favor tome asiento – le dijo Kate mientras la CEO ingresaba a la oficina.

-Gracias- respondió – caminó hasta llegar a la silla que se encontraba al lado de Korra y volteó a verla.

-Buenos días Korra – le dijo sonriendo mientras le ofrecía la mano para un saludo –

-Buenos días – contestó. La mano le estaba empezando a sudar, así que se la secó con la tela de su pantalón y después estrechó en saludo. Se sonrojó al instante, pero igualmente le devolvió la sonrisa.

Las tres mujeres pasaron la mayor parte del día discutiendo sobre las fotos, cuál debería ser la que cubriría la portada de la revista, sobre el artículo, la información que contendría, en fin ultimaban los detalles para que todo saliera perfecto. Terminó su reunión y tanto Asami como Korra se retiraban de la revista, caminaron a la salida una seguida de la otra. Cuando llegaron a la acera la ingeniera se detuvo, acción que sorprendió a la morena.

-Me gustaría mucho invitarte a comer, pero llevo mucha prisa – soltó de pronto. Korra la miró sorprendida pero no dijo nada.

- ¿Quieres que te acerque a donde sea que vayas? – le preguntó a la fotógrafa.

-No es necesario gracias. – la chica respondió mientras veía los coches que pasaban por la calle para después fijar su mirada en la de Asami.

-Está bien – respondió. Acto seguido cerró la distancia que la separaba de Korra, acercó su rostro al de ella, inconscientemente y con la cercanía que sentía, la morena cerró los ojos. Asami depositó un sabe beso en la comisura de sus labios, acción que tardó más de lo necesario, retomó su compostura y vio el rostro de la chica, quién aún tenía los ojos cerrados. Al dejar de sentir el contacto, Korra abrió los ojos para ver a una Asami sonriendo. La CEO se despidió de ella y cruzó la calle para subirse a su automóvil. Korra dejó escapar el aire en un suspiro y se fue caminando a su departamento.

Miércoles

Por extraño que parezca, esa mañana a Asami Sato se le había hecho tarde para ir a trabajar. Corría de un lado a otro por toda la habitación, se bañó lo más rápido que pudo y se vistió en cuestión de segundos, por suerte siempre ha tenido la costumbre de una noche antes elegir lo que se pondría la mañana siguiente. Pantalón, blusa, zapatos y listo. Se acercó a su tocador y tomó su inseparable labial rojo, pintó los labios, un poco de delineador negro y colocó un poco de rubor en sus mejillas. Aventó su cosmetiquera a su bolso de mano y bajo casi corriendo las escaleras. No le dio tiempo de tomar su café matutino, soltó un gruñido y agarró las llaves de su automóvil que se encontraban colgadas a un costado de la puerta de su loft.

Salió disparada al elevado, el tiempo parecía detenerse mientras se encontraba encerradas en esas cuatro paredes de metal. Por fin llegó al piso deseado y se dirigió a su satomobile, tomó sus lentes de sol que guardaba en la guantera y arrancó. Al parecer ese día todo estaba en su contra, ya que todos los semáforos se encontraban en rojo. Maldijo para sí misma, miró su reloj de mano y soltó otra maldición. El día de hoy tenía una junta importante con futuros compradores y no quería dar una mala impresión.

Ya iba a mitad de camino cuando se escuchó un fuerte sonido, volteó por la ventana del conductor y vio por el espejo retrovisor como la llanta de su automóvil estaba baja de aire, golpeó el volante con ambas manos y como pudo estacionó el auto en el primer espacio que encontró permitido, se bajó de su auto y fue a revisar la llanta, podía cambiarla pero para su mala suerte no traía las herramientas adecuadas para ello. Se acercó a la puerta del piloto, estiró la mano por la ventana y tomó su celular que se encontraba en su bolsa, marcó el número de oficina y esperó a que Opal respondiera.

-Industrias Futuro, buenos días – se escuchó una voz.

-Opal. Soy yo – dijo Asami en tono seco.

-¡Asami! ¿Te pasó algo? Llegas tardes y los clientes ya se encuentran esperándote – respondió.

-¡Mierda! – contestó – Perdón por eso Opal, por favor discúlpame con ellos y pide que me esperen media hora –

-¿Todo está bien? – a su asistente se le notaba preocupada.

-Se ha ponchado una llave del auto, y traigo las herramientas para cambiar la llanta, por favor haz lo que te pedí, entretenlos mientras llego- le dijo a Opal.

-Claro Asami, sólo no tardes demasiado- colgaron el teléfono.

La ingeniera volvió a realizar una llamada pero esta vez para pedir una grúa que recogiera su auto y lo llevara a su empresa, colgó y echó un bufido. Una risita interrumpió su mal humor y volteó a dónde provenía, cuál fue su sorpresa cuando se encontró con ese par de orbes azules que tanto la había cautivado.

-¿Teniendo un mal día? – dijo Korra en tono burlón.

-Ni te imaginas – respondió un poco más tranquila. Tomó su bolsa del automóvil y se acercó a Korra. – Se me ha hecho tarde para una reunión importante y ahora esto – señalando su auto. – Además no he tomado mi café matutino. – terminó mientras se masajeaba las sienes.

Korra sopesó sus posibilidades pero se aventuró a decir – Si quieres te puedo invitar uno, a media cuadra queda una cafetería y el café no está nada mal – se encogió de hombros mientras la miraba fijamente.

Asami estaba sorprendida por dicha invitación, ya que lo último que ella se había dado cuenta era que Korra no podía pronunciar más de dos frases seguidas estando en su presencia y ese ofrecimiento por parte suyo la tomó desprevenida. La morena se mecía por la impacienta, quizá había sido una imprudente al preguntar eso. La ojiverte notó la actitud de la fotógrafa y esbozó una sonrisa.

-Me encantaría- atinó a decir y Korra asintió con la cabeza mientras se sonrojaba.

Caminaron hasta la cafetería en un silencio cómodo, Korra le abrió la puerta a Asami para que pasaran primero, acción por la cual fue recompensada con una sonrisa, se acercaron a la barra para ordenar sus café. Korra pidió un capuccino y Asami un americano, el muchacho que los atendía no dejaba de ver a la pelinegra lo que provocó que la morena le lanzara una mirada asesina. El empleado de la cafetería abrió los ojos ante dicha mirada, les entregó sus bebidas y les dijo la cantidad a pagar. La CEO se encontraba sacando dinero de su cartera cuando fue de tenida por Korra.

-Te dije que yo invitaba – la detuvo. Asami le sonrió y volvió a colocar su cartera en el bolso. Las chicas tomaron sus bebidas y salieron de la cafetería. La fotógrafa acompañó a la ingeniera hasta su coche, ya que la grúa había llegado, les dijo la dirección a dónde deberían llevarlo y ellos obedecieron. Asami se volteó para ver a Korra a los ojos y se quedaron observando por unos momentos.

-Gracias por el café – dijo la heredera sinceramente.

-Cuando gustes- respondió sonrojada.

-Haz hecho que mi mañana no fuera un completo desastre – levantó su mano libre para limpiarle un poco de espuma que tenía en la barbilla. – Tengo que irme, me espera una junta importante – dijo en tono molesto. Se sentía muy cómoda estando con Korra y no quería alejarse de ella por el momento.

-OK- contestó con todo decepcionante.

La heredera se separó de Korra y paró un taxi que pasaba por la calle, abrió la puerta y se subió en él. Antes de que arrancara se dirigió a la chica. – Nos vemos – y le sopló un beso. El taxi se puso en marcha mientras que Korra agitaba la mano despidiéndose de la ojiverde con una sonrisa impregnada en su rostro.

Sábado

Korra se encontraba en unos de sus parques favoritos de la ciudad, estaba sentada en una de las bancas con su cámara descansando en el asiento mientras comía un helado de vainilla con chispas de chocolate. Veía a niños jugando con sus padres, mientras sus mascotas corrían de un lado a otro, le hubiera encantado traer a nagga con ella pero ya sería en otra ocasión. Cuando terminó su helado decidió caminar un poco más y tomar una que otra fotografía. Tan ensimismada estaba en su trabajo que no se dio cuenta de lo tarde que ya era, había dejado a su mascota sola mucho tiempo y lo más probable es que ya no tuviera comida. Guardó su cámara en el estuche y caminó a la calle con el objetivo de esperar el transporte que la acercada a su casa. Mientras esperada se puso sus auriculares y presionó play en unas de sus canciones favoritas para hacer la espera más amena.

Dos canciones habían pasado en su reproductor cuando escuchó el sonido de un motor que se apagaba frente a ella. Levantó la vista y su visión fue de unos pantalones apretados estilo militar, unas botas de piso negras y una chaqueta de cuero montados en una espectacular satomoto, su mirada estaba fija en la visión frente a ella, cuando la persona causante de tal espectáculo se quitó el casco que llevaba puesto. Al momento una larga melena negra se mecía con el viento y Korra se sorprendió cuando el rostro de Asami Sato quedó al descubierto.

-Hey – dijo la pelinegra.

-Hey – respondió, se quitó los auriculares y se puso de pie.

-Al parecer esta es mi semana de suerte – dijo la ingeniera - Korra la miró confundida, cosa que captó Asami inmediatamente.

-Bueno, he coincidido contigo 3 veces en una semana, creo que soy muy afortunada – comentó regalándole esa sonrisa. Korra se sonrojó ante ese comentario. - ¿Vas a alguna parte o esperas a alguien? – preguntó la pelinegra.

- Voy a mi casa, espero el transporte – contestó.

La CEO la miró fijamente, lo que hizo que tragara saliva. – Sube, yo te llevo – le dijo mientras golpeaba la parte trasera del asiento de la moto.

-Yo ..no … - Korra no sabía que responder.

-Anda sube o, ¿acaso tienes miedo a las motos? – su tono era burlón – No debes temes, soy muy buena piloto.

-¡No tengo miedo! – dijo alzando la voz.

-No te voy a morder, al menos que tú quieras – se mordió el labio inferior.

Korra no sabía qué hacer ni decir, y es que en realidad Asami tenía razón, a ella le daban miedo las motos, cuando era adolescente ella y un amigo se subieron a una, no sabían manejar y tuvieron un grave accidente, no pasó a mayores pero desde entonces se ha negado rotundamente a volver a montar una.

-¿Tengo que bajar de la moto y ponerme de rodillas para que aceptes? – le dijo mientras colocaba el casco en el asiento.

-¡No! No es necesario – volvió a decir mientras se acercaba a la CEO.

Esa acción dibujó una enorme sonrisa en Asami, quién tomó su casco para dejar el asiento limpio para que Korra pudiera ocuparlo. La fotógrafa guardó sus auriculares en su estuche y lo colocó de lado, levantó una pierna sobre el asiento para colocarla al otro lado y dejo caer su peso en él. La CEO le pasó el casco para que se lo colocara mientras ella se agarraba el cabello con una liga. La morena le preguntó qué se pondría ella y le dijo que estaba bien, que no iba a pasar nada y se colocó unos lentes de sol para cubrirse del viento. Korra se puso el casco y colocó con miedo sus manos en la cintura de Asami. La ojiverde tomó las manos de Korra e hizo que la rodeara por completo, lo que provocó que el pecho de la morena quedara pegada a su espalda.

-Sujétate bien – le dijo y puso en marcha el motor.

La fotógrafa quedó sorprendida por las habilidades de Asami para conducir, se apretaba cada vez más a su cuerpo cuando esta aumentaba la velocidad, cosa que hacía constantemente y es que Asami había notado que cada vez que hacía eso la morena la abrazaba con más fuerza. Podía sentir el aliento de Korra en su cuello, sus brazos fuertes sobre su cintura, sus bien formados pechos tocando su espalda. Minutos después llegaron al edificio donde la ojiazul vivía, se bajó de la moto y le entregó el casco a Asami.

-Gracias por traerme Asami – dijo cortésmente.

-No tienes nada qué agradecer Korra, además el placer es todo mío. – respondió lamiéndose los labios.

-Yo, tengo que entrar – y acto seguido, como empujada por un impulso, Korra se acercó a Asami y depositó un beso sobre su mejilla. La heredera quedó totalmente estática, ni siquiera se dio cuenta cuando la morena se alejó de ella y dio media vuelta para entrar a su edifico. Segundos pasaron para que pudiera reaccionar, se dio cuenta de lo sucedido, se mordió el labio inferior, se colocó el casco y arrancó la moto para dirigirse a su casa.

Y hasta aquí llega el capítulo de esta historia.

Muchas gracias a todas las personas que se toman el tiempo para leerme, pero me gustaría también saber su opinión respecto a esta historia. :D

Agradecimiento especial a aquellos que dejan un review, significa mucho para mí ya que me motivan a seguir escribiendo.

Rarie-Roo: de verdad me emociona mucho que te guste tanto.

Mariana Rosas: espero sigas disfrutando esta historia.

Mary: -spoiler- y se pondrá más candente, te lo prometo.

MaryVessalius-Kurosaki: gracias por tus palabras.

Esposa de Evy: me da gusto escuchar que alegré tu día, espero que siga haciéndolo con cada capi que escribo. PD: Evy es mía.

Akira Gong: Aquí tienes la actualización. Korra y Mako peleando por Asami … quizá ;)

sasori01: es que Asami es toda una amazona por eso Korra reacciona de esa manera jaja.

Carolina: espero no haber tardado :D

Luz del Amanecer: me halagas con tus palabras, de verdad. Saludos!

Chat'de'Lune: si ustedes se toman el tiempo de leer y dejar un comentario, lo mínimo que debería de hacer sería responderles, ustedes son los que me animan a escribir *cara de penita*

DjPuMa13g: Korrasami puro en este capítulo, saludos J

¡Nos leemos el siguiente capítulo!