Notas Autora:

EDIT1: CAPITULO RESUBIDO, YA QUE NO APARECIAN LOS SEPARADORES

EDIT2: A VER SI AHORA SI LOS PONE -_-

Holaaa! No se si hay alguien por aquí aún, pero estoy de vuelta!

Así que aquí vamos!

*Los personajes de Hetalia Axis Powers no me pertenecen, son propiedad de Hidekazu Himaruya*

Impostor de la promesa incumplida

Capítulo III

La propuesta

Eran las seis de la mañana cuando su despertador sonó. Con algo de pesar se sentó sobre la cama dejando caer su larga cabellera castaña sobre sus hombros. Sus cansados y enrojecidos ojos verdes observaron su cambiada habitación. Al parecer jamás se acostumbraría. Su cama de dos plazas yacía en medio de la habitación acompañado de dos mesitas de noche. Las paredes rosadas antes verdes cubiertos de posters de grupos de rock ahora eran cubiertos con cuadros de artistas de renombre. Un escritorio ordenado yacía frente a la ventana, a la derecha de su cama, En la pared contraria, junto a la mesita de noche junto a su cama lucía un estante enorme con muchos libros clásicos de la literatura y cds de música clásica y pop. Por otra parte, a su izquierda estaba un tocador en la esquina de la pared contigua, años atrás si se lo hubiesen ofrecido habría rechazado eufóricamente acompañado de una burla hacia lo extremadamente femenino.

En la pared izquierda había un armario sobresaliendo de esta, ignorándolo se levantó para dirigirse al baño vistiendo su camisola.

En el baño se desnudó dejando ver su delgado cuerpo, viéndose llevo su mano sobre su vientre y Elizabeth susurro con un tanto de frustración un "sigo gorda", seguido de un "quizás deba hacer más ejercicio". Acerco su rostro al espejo apreciando con desagrado sus ojeras acompañadas de ojos rojos de tanto llorar y el asqueroso acné en su rostro. Finalmente abrió el agua caliente de la ducha antes de entrar a ella. Lavo su cabello con un shampoo especial para mantener sus rizos, así como también cremas para el mismo fin acompañándolo de una crema exfoliante. Luego de secarse, envolver su cabello en una toalla y colocarse una bata de baño se dirigió a su habitación. Se sentó en la silla frente al tocador para echarse crema en todo el cuerpo, y así peinar y secar su cabello con ayuda de un secador y un rizador. Una vez terminó, camino hacia su armario y lo abrió dejando ver todos sus vestidos en el lado derecho, al izquierdo solo había ropa deportiva, jeans, playeras y blusas más masculinas con las que se identificaría mejor una amante de la música rock. Además de que podía verse una caja de cartón de la cual sobresalían libros de ciencias, matemáticas, comics, cds de bandas famosas y videojuegos. Intentando de ignorar todas esas cosas que ahora "despreciaba" de su pasado saco su uniforme y se lo coloco.

Acto seguido volvió a su tocador y saco su maquillaje

Para alivio de ella, a Roderich no le gustaban las mujeres que usaban mucho maquillaje, sin embargo, para ocultar aquel despreciable acné adolescente se había acostumbrado a usarlo. Con ayuda de una amiga había aprendido a hacerse un maquillaje sutil que no destacaba mucho. Sonrió con nostalgia ante el recuerdo. Coloco base para cubrir aquel desagradable acné, delineo sus ojos y coloco un poquito de sombra para terminar por colocarse un brillo en sus labios. Una vez termino soltó un suspiro guardando el maquillaje y continúo arreglando su cabello. Tomo un prendedor que le había regalado Roderich en su primer mes de noviazgo y se lo coloco de modo que sujetase un mechón de cabello. Una vez satisfecha vio la hora, eran las siete y treinta de la mañana, Las clases comenzaban a las ocho y treinta, sin embargo, a excepción del día anterior Elizabeth solía reunirse con Roderich antes de ir a clases, a las ocho.

Soltó otro suspiro, aún se sentía cansada con lo ocurrido el día anterior. Había estado el día entero aguantando sus ganas de llorar al verse expuesta, sin embargo, había tenido que actuar normal y sonreír como siempre. Todo para que Roderich no se diera cuenta…de la persona falsa que era…

Por otra parte, las palabras de aquel impostor de Kirkland todavía daban vuelta en su cabeza: "Dije que quiero encontrarme con un amigo, no conseguirme un novio y estar pegado a él las veinticuatro horas al día fingiendo que me gustan cosas que al final odio y ser un maldito infeliz"

Estas palabras la habían dejado pensando. Para acercarse a Roderich había abandonado muchas cosas que le gustaban e incluso había cambiado. Trataba a las personas de un modo distinto, incluso se comportaba de un modo distinto a como ella había llegado a ser hasta hacía un año y medio atrás…Era una persona diferente.

Ella no era infeliz ¿verdad?

No era posible que lo fuera. Se sentía la mujer más feliz del mundo. Tenía a su lado al hombre que amaba y que añoro por más de un año, además le había demostrado a Gilbert que podía llegar a ser una mujer femenina ¿Cómo podía ser infeliz?

Se miro al espejo una vez más y ensayo su sonrisa hasta sentirse conforme. Entonces salió de casa, sin siquiera desayunar.

Solían juntarse en el área de la noria y se sentaban a disfrutar de la vista y el aire mañanero.

— ¿Dormiste bien ayer? — Fue lo primero que le pregunto Roderich, luciendo la preocupación en sus ojos— Te ves cansada. Me hubieras dicho y nos hubiéramos encontrado en la escuela mejor…

— Estoy perfectamente— sonrió como siempre Elizabeth a su novio y tomo su mano dándole un paquete con galletas— Probe esta receta nueva, espero que te gusten. —Volvió a sonreír, Roderich le devolvió la sonrisa, pero aun haciendo notar su preocupación

— Gracias—Elizabeth continuaba sonriendo, siempre lo hacía, de hecho, nunca la había visto llorar ni enojarse. Ni siquiera cuando estaba preocupada de Alfred o cuando Bielschmith la molestaba— Elizabeth...—La chica lo miro un tanto intrigada pues solía llamarla por diminutivos como "Eli", sin embargo, no borro su sonrisa— debo decirte algo importante.

— Dime.

— La verdad es que…—No sabía si por inseguridad o temor a su reacción que dirigió su mirada a las manos de Elizabeth y noto una venda sobre la mano derecha— ¡Eli! ¡Volviste a quemar tu mano! —Roderich rápidamente tomo su mano con cuidado.

— No fue nada, solo toque el horno por accidente. — Continuaba sonriendo— Creo que estaba algo extenuada anoche cuando las prepare.

— Entonces no debes hacer esto estando tan cansada— La húngara no dejaba de sonreír.

— Deja darme el gusto de prepararte algo de vez en cuando…

— No digo que no lo hagas, solo no te descuides.

— ¿Y? ¿Qué ibas a decirme? — Pregunto viéndolo fijamente de nuevo, a su vez dudoso Roderich volvió a mirar su mano herida y sonrío también.

— Solo eso, que tengas cuidado…


¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Cómo nadie le había dicho nada? ¿Sería que Ludwig, Feliciano y Lovino sabían de esto? ¿Cómo ese descarado tenía cara de volver a hacerse pasar por ese desagradable de Arthur Kirkland?

Con esas y más preguntas en su mente se llevó arrastrando a su hermano de la muñeca hasta llegar al patio central cerca de una fuente. Lo soltó para luego verle furiosa. Por su parte Alfred lejos de estar asustado como lo estaría normalmente con un enojo de su hermana, sino que veía el suelo con una mezcla de tristeza y confusión.

— ¿Qué significa esto? — El chico no le dirigió la mirada, por su parte no podía evitar pensar en lo parecido que se veía ese impostor a Arthur cuando lo dejo en la entrada. ¿Y si era? Tan solo tenía que recordar la carta de Marie para descartarlo. Marie no tenía razones para mentirle con algo así de delicado, además que por lo que recordaba quería a Arthur como si fuese su hijo, más que su propio padre incluso. — ¡Alfred…! — Recién reacciono al grito de su hermana y levanto su rostro a encontrarse con el de ella. — ¿Por qué no me lo dijiste? — En ese momento sonó el teléfono de Emily quien molesta lo saco de su bolso.

¿Esta Alfred contigo? — Por lo que alcanzaba a escuchar Alfred quien se escuchaba al otro lado del teléfono era Gilbert quien jadeaba como si hubiese corrido una maratón.

— Si, está conmigo—Soltó la americana molesta—¿Por qué no me avisaron de lo de Kirkland?

— ¿Eh?

— ¡Espero que cuando llegues me sepas dar una buena explicación! — Casi grito al momento de cortar el teléfono. Alfred se sintió mal por Gilbert, pues su hermana al enojarse era de temer, no importaba que fuera un año menor que ellos. —¿y Alfred? ¿Me vas a dar una explicación o no? — De pronto visualizo a Kiku, Antonio, Francis junto a los hermanos italianos— ¿¡Ustedes también sabían!?

Kiku y los italianos, conociendo el carácter de la menor de los Jones cuando se trataba de Alfred se quedaron en su sitio un tanto aterrados, por otra parte, el español y el francés se quedaron mirando confundidos.

— ¿Por qué no me dijeron nada? — Molesta vio a Ludwig y a Gilbert, quien venía casi sin aliento que estaban acercándose. Los miro con furia.

— Espera, espera—Comenzó a hablar Antonio que aún no se enteraba de nada— ¿Qué se supone que deberíamos saber?

— Si, es cierto Cheri no entendemos a que te refieres…—Emily volvió a verlos ofendida intentando calmarse, todo lo que se relacionaba con su hermano la alteraba de sobremanera y era algo que nadie del grupo, ni el propio Alfred lograba entender.

— Pues que de nuevo alguien se está haciendo pasar por Arthur Kirkland…

— ¿Estas de broma?

Cheri... ¿de verdad estás segura?

— ¡Claro, si lo vi! — Aun molesta pero ya más calmada miro al resto de sus amigos— Ustedes si lo sabían… ¿verdad?


El que se hacía llamar Arthur miraba el suelo con frustración, ¿Por qué se le hacía todo tan difícil?

Le tomo unos minutos procesar lo que le había dicho Emily. ¿Qué Arthur Kirkland había hecho sufrir a Alfred por años? ¿No era Arthur quien había sufrido esperando? ¿No había sido él quien tuvo que soportar hasta el final viviendo con los Kirkland?

Estaba furioso, sin embargo, tenía consciencia que no podía ir donde Alfred y hacer un escándalo. Tenía que cuidar la beca que se había ganado, la que consideraba buen comportamiento para su mantención. Lo mejor era ir en busca de su salón de historia. Era temprano aún, por lo que guiándose con su horario inicio la búsqueda del salón en el que tenía clase. Intento despejarse con pensamientos de cosas que tenía que hacer en su nuevo hogar o lugares donde podría encontrar trabajo, pero no tuvo éxito. De alguna forma el encuentro con Alfred no dejaba de molestarle.

Fue cuando sintió una mano sobre su hombro y un saludo amistoso, el primero que recibía en el corto periodo de su estancia en la ciudad. El joven que decía apedillarse Kirkland volteo a encontrarse con unos ojos verdes igual a los suyos. Era el compañero que había conocido el día anterior.

— ¿Qué tal?

— Hola…Era Toris, ¿cierto? — Pregunto un tanto avergonzado

— Si, muy bien— El de pelo castaño le sonrío ante lo cual el británico sonrío triste, pues al fin desde la mañana anterior alguien le trataba con algo de amabilidad, aunque fuese simple cortesía en ese momento lo agradecía. — ¿Estas bien? Te veo algo desanimado— ¿Sería buena idea contarle a él lo que le estaba pasando? Apenas le conocía. Sin embargo…allí no tenía a nadie más y en cierto modo le inspiraba confianza. Se veía muy ingenuo como para conspirar con la chica marimacho falsa y los demás ex agentes del FBI y la CIA. Así que soltó un suspiro por lo que Toris le sonrío comprensivo— ¿Quieres hablar? Vayamos a otro lado.

Se lo llevo a la cafetería, y se sentaron en una mesa ambos pidieron un té.

El joven Kirkland comenzó a contarle la historia a su nuevo compañero, pues aún no podía considerarlo amigo ¿o sí? Obviamente omitió detalles como el encuentro con los amigos de Alfred y por qué había decidido ir a Seattle.

— ¿Pero no le has preguntado por qué no te cree?

— Lo hago, nunca me lo dice y se enfurece. Casi me golpeo aquí en la entrada cuando le pregunte…—Toris lo observo pensativo, como si buscara alguna respuesta en sus ojos, segundos después soltó un suspiro.

— Suena muy complicado. Lo siento, no sé cómo ayudarte.

— Con que me hayas escuchado basta…—Volvió a tomar un sorbo de su té para luego soltar otro suspiro— No conozco a nadie aquí, además de mi amigo así que…de verdad lo agradezco.

— Está bien no es para tanto. — Le sonrío, aunque podía verse cierta intriga en sus ojos—Si necesitas algo, solo dime, ¿está bien? — El joven británico sonrío agradecido y comenzó a tomar sus cosas. — Si quieres te indico donde esta tu salón.

— Oh, gracias— sonrío entusiasmado por primera vez en el día y le entrego su horario.

— ¡Mira! Tendremos español juntos.

— ¿De verdad? — Eso le tocaba a la hora siguiente, sin embargo, estaba entusiasmado. Quizás era muy pronto, pero quizás en un futuro cercano podría ganarse a un amigo. Su compañero lo guio hasta el tercer piso en el salón D donde tendría su clase de historia.

— Oye, ahora que lo pienso…—Comenzó el chico que le conto que era de nacionalidad lituana, de pronto lo miro con algo de seriedad— no me dijiste tu nombre— Era verdad, el día anterior Michelle los había interrumpido cuando estaban presentándose.

— Cierto, me llamo Arthur Kirkland…—Una vez pronuncio su nombre el rostro del lituano se tornó pálido, no entendía porque…es como si su pasado solitario lo persiguiese a donde quiera que fuese. Como si el nombre Arthur Kirkland estuviese maldito.

Se despidieron en la entrada del salón y el falso Arthur busco asiento atrás, en la quinta fila junto a la ventana dudando del pensamiento que había tenido momentos atrás de una posible futura amistad con Toris.


Alfred miraba con paciencia a su hermana menor quien seguía enojada pues nadie le había dicho nada del falso Arthur Kirkland— Me lo encontré ayer en la tarde después de clases…— Intentaba de hablar Alfred, fue cuando aparecieron Roderich y Elizabeth tomados de la mano y observaban la situación sin entender. Pudo ver como Elizabeth le susurraba al oído a su novio que mejor se retirase, pero claramente no tenia intención de dejarla sola.

— ¿y porque no me lo dijiste?

— Llegue muy tarde a casa

— ¿Y los demás?

— Nos enteramos después— Comenzó a explicar Feliciano quien recibió una mirada penetrante por parte de Emily.

— ¡Aún así!

— ¡Emily no te desquites con ellos!

— Disculpa, Emily pero de verdad pensábamos que no era necesario decirte, al menos hasta que ratificáramos de quien se trataba…—Hablo esta vez Elizabeth que se sintió un tanto observada demás por los presentes, Roderich por su parte guardo silencio.

— Estábamos preocupados por Alfred, de todas formas— Acotó Gilbert quien aún intentaba de recuperarse de la carrera que tuvo mientras buscaba a Alfred.

— ¿Creen que yo no?

— Sabemos que también lo estas Emily-san— Dijo Kiku, preocupado pues siempre se cuestionaba por esa preocupación extrema que tenía Emily hacia Alfred.

— ¡Es que no lo entiendo!

— ¡Ya basta, Emily! — Grito Alfred ya harto— ¡Para de comportarte como si fueras mi madre!

— ¡Pero, Alfred…!

— ¡No armes tanto drama Emi! — Grito esta vez Lovino ya perdiendo la paciencia—¡Esta bien que seas su hermana, pero te estas sobrepasando! ¡No tienes que andar sabiendo TODO lo que le pasa! ¡Estás enferma! — Emily se enfureció más, por muy amigo de ella que el italiano fuera, no iba a permitirle que le hablara de esa manera.

— ¡Lovino!¡¿Quién te crees?! ¡No te voy a…!

— Ya detente, Emily— La menor de los Jones volvió a mirar a su hermano y noto el dolor y cansancio en sus ojos—Por eso no te quería decir nada, porque te pones así…yo ya no puedo más con esto así que vete y déjame en paz.

A Emily se le llenaron los ojos de lágrimas, entendiendo y a la vez no las palabras de su hermano, se retiró. Alfred la miro con cierta culpabilidad. Él no tenía idea que era lo que pasaba por la cabeza de su hermana. Desde que habían dejado Londres ella se había vuelto insoportablemente sobreprotectora con él. Ni que fuera su madre o novia…

— Ni siquiera queríamos decirle a Alfred, como se lo íbamos a decir a ella— Escucho de pronto decir a Feliciano.

— Es verdad, lo mejor hubiera sido poder desenmascararlo y terminar el asunto rápido…— Comento a su vez Ludwig

— Espera… ¡¿ustedes qué?!— Alfred los veía incrédulo y molesto— ¿Se habían dado cuenta de que había visto a "Arthur" en la escuela?

— Lo sentimos Alfred, — Comenzó a hablar Gilbert— pero…

— ¡¿Sabían que pensaba que me estaba volviendo loco?!— Los demás enmudecieron ante su pregunta y pues no. No se les había pasado por la cabeza siquiera. Habían estado tan pendientes en evitar que Alfred se encontrara con ese impostor frente a frente que jamás se les paso por la cabeza lo que podría estar pensando, además de las típicas ilusiones que veía cuando estaba nostálgico por Arthur…

— Alfred, nosotros no…—Comenzó a explicar inútilmente Gilbert, pero esta vez fue turno de Alfred mirarlos ferozmente. Sonó la campana anunciando la entrada a clases y el americano luego de mirarlos una última vez a cada uno de ellos tomo su bolso y se fue al baño, pues necesitaba calmarse un poco antes de ir a su clase.

Los demás a excepción de Francis y Antonio se vieron con culpabilidad. Por su parte el español y el francés se veían un tanto resentidos.

— Creo que entiendo porque no nos dijeron nada, pero…—Comenzó a hablar Francis—creo que al menos debieron comentarnos lo que estaba pasando.

— Sí, Alfred ayer estaba muy raro, ahora entiendo porque…—Hablo esta vez Antonio— aunque no lo crean nosotros también podemos ayudar.

— Es verdad, nosotros no entendemos en que están metidos, pero de que podemos hacer algo lo podemos hacer…

Dicho esto, se retiraron, el español a su clase de inglés y el francés a su clase de historia, la cual tenía con Alfred, así al menos quizás podría intentar calmar a su amigo con toda esta situación. Cuando estaba llegando al salón pudo divisar a la hermana de Alfred quien salía del baño ya más tranquila, pero eso no llamo su atención. Una chica, probablemente amiga de Emily de cabello muy corto y castaño claro adornado de unos dulces ojos color esmeralda. Era más alta que Emily a quien daba un abrazo de consuelo. Era la chica más hermosa que había visto en Estados Unidos. Quiso acercarse, pero él como buen caballero que es sabe cuándo uno debe o no meterse en asuntos de mujeres, sobre todo cuando están entre amigas. Además, necesitaba algo de información antes de ponerse en acción.

— Gracias por acompañarme, Jeanne— Susurro la americana aun deprimida.

— Esta bien, si quieres hablar conmigo solo búscame, ¿está bien?

— Si, gracias

Así que Jeanne era su nombre, hermoso y su voz también era preciosa, debía asaltar a Emily una vez la clase terminase. Sonriendo ante su pensamiento entro al salón D y sin prestar atención a su alrededor se sentó al medio en la octava fila, asegurándose que quedara un lugar para Alfred, con quien tenía esa clase mientras fantaseaba el momento en el que iría a conquista de Jeanne.


Incomodos tanto por las palabras de Alfred como las de sus otros amigos, cada uno se fue retirando a su clase. Elizabeth y Roderich se dirigieron a su clase de historia, venían tan perturbados por lo que acababa de pasar que ni cuenta se dieron de que Arthur Kirkland estaba sentado en la quinta fila y como acostumbraban a hacer se sentaron juntos esta vez en la segunda fila con Roderich acariciando su mano con cariño intentando de tranquilizar a su novia quien le sonrío dulce y agradecida por el gesto.

Por su parte tanto Feliciano como Ludwig lucían culpables por lo que comentaron una vez Emily se había ido, de las cosas que había pensado Alfred y el como nadie se le había ocurrido pensar en lo que él pensaba.

— Ustedes no son los únicos culpables, así que dejen eso—Hablo el otro de los gemelos— Tenemos que preocuparnos de otra cosa, y esa es Emily. — Intentaba de disimularlo, pero se veía la culpabilidad al pensar en como le había gritado a la chica. Aunque no se arrepentía del todo. Alguien debía decírselo…

— Uwaa de seguro nos querrá golpear— Lloriqueo Feliciano muerto de miedo.

— Feli, eso sería lo de menos…—Comento esta vez el alemán levemente preocupado por su vida, ante lo cual Feliciano lloriqueo con más ganas— Ah, perdón no quería asustarte—Se disculpo Ludwig acariciando la cabeza italiana, ante lo cual el menor de los italianos se alejó nervioso, por su parte el rubio lo observo confundido.

— ¿Cuántas veces tengo que decirte que dejes de coquetear a mi hermano? Cabeza de patata…—Por su parte el rostro de Ludwig se puso rojo.

— N-no sé de qué hablas…— Intentaba justificarse, por su parte Lovino Vargas observaba con preocupación el rostro de su hermano menor, quien había dejado de lloriquear y miraba el suelo con tristeza.


Entro el profesor con aires de ser bastante severo, para suerte de Arthur, pues así nadie molestaría en clases y podría concentrarse como debía…al menos eso creía. El profesor Howard paso dando un silencioso saludo y abrió su libro y lentamente comenzó a pasar lista, Arthur jugaba con su lápiz haciéndolo girar con su mano atento a cuando llegara su nombre escuchando a cada alumno respondiendo a su nombre con un "presente", en eso cuando iban por la letra H la puerta se abrió de golpe. ¿Quién podía ser tan sin respeto como para entrar de esa manera?

Rodo sus ojos hacia la puerta molesto, cuando se dio cuenta de que Alfred Jones respiraba agitado sosteniéndose en el marco de la puerta con el rostro humedecido. Rayos, quería hablar con él, pero no esperaba encontrárselo tan pronto de nuevo. Rápidamente dirigió su mirada incomoda a la ventana.

Alfred por su parte miro al profesor con cara de culpable e intento de pedir disculpas.

— Me parece descarado de tu parte viendo lo temprano que llegaste a la escuela, que llegue tarde a mi clase. Te dejare pasar solo porque aún no llego a tu nombre en la lista. Siéntate junto al nuevo…este…—De inmediato el profesor se puso a rebuscar un nombre en la lista, por su parte tanto Alfred, como Francis, Roderich y Elizabeth buscaron con la mirada para su horror ahí estaba el bastardo impostor de Arthur, quien había dejado de mirar por la ventana incomodo, inevitablemente Alfred le dirigió una mirada llena de odio. Ante lo cual el incómodo "Arthur" titubeo un poco antes de levantarse.

— Mi nombre es Arthur Kirkland, señor…—Anuncio el impostor, ante lo cual el profesor dejo de mirar la lista y sonrió.

— Muy bien, siéntate al lado de Kirkland, Jones…—Molesto dirigió su mirada a Francis que estaba sentado más atrás y le miraba entre preocupado y complicado con la situación. Con ese profesor no había como negociar nada.

Alfred refunfuñando se fue a sentar junto a Arthur y saco rápidamente su cuaderno y estuche, mientras oía el pasar de la lista. Evito la mirada del impostor, así como este evitaba la suya…Bajo la mesa el americano se mandaba mensajes a través del teléfono con su amigo francés.

Alfred J

Menuda mierda me tenía que tocar

Francis B

Que se cree?

Totalmente de acuerdo, mon ami

No tendra tu horario?

y las mismas clases?

Ivan es un maldito enfermo

Alfred J

No lo había pensado!

y si Ivan es un maldito enfermo!

voy a tener que averiguarlo

Francis B

No se si sea necesario

no te calientes la cabeza

oye mejor dejemos esto

el viejo esta mirando

Alfred volvió su mirada al profesor Howard quien lo miraba con severidad, a lo cual disimuladamente guardo su teléfono y abrió su cuaderno y tomo un lápiz dirigiendo su mirada al profesor como si dijera "estoy listo". El profesor enarco una ceja y se volvió al pizarrón y comenzó a hablar de la materia de la clase anterior. Pudo ver como "Arthur" de inmediato comenzaba a tomar apuntes e inevitablemente se le vino a la mente del estudioso Arthur en primaria, y aunque siempre fue así, no pudo evitar sentir un leve dolor en su pecho, lo cual desencadeno nuevamente su rabia…Él había hablado de lo estudioso que era Arthur, si…pero ya hasta estaba imitando eso, de verdad ¿Cómo podía ser tan descarado?

Por su parte la chica de origen húngaro observaba preocupada a su amigo, aunque sabía que estaba enojado con ella, aquella situación tan limite quería resolverla y no sabía cómo hacerlo. Roderich tomo con un poco más de fuerza su mano ante lo cual volteo a verle. — No puedes hacer nada— Le susurro simplemente, ante lo cual Elizabeth asintió sin abandonar aquella expresión de preocupación ante lo cual simplemente abrió su cuaderno y se preparó para tomar apuntes.

Por otra parte, Francis intentaba idear una forma de romperse la pierna o algo que le permitiera salir de allí pero que Alfred pudiera salir también, lo cual hallaba difícil siendo que no estaba Alfred sentado a su lado. Sabía que esto o podía solamente ponerse muy feo o podría hacer más daño a Alfred del que ya había sufrido.

Comenzaron a pasar la nueva materia, ahora fue turno de Alfred de comenzar a tomar apuntes intentando de no prestarle atención al falso Arthur Kirkland. Si quería superar esto tenía que ignorarlo y seguir su vida tal cual era…Esa era su intención, pero no podía quitarse de la cabeza la interrogante de si le habían averiguado el horario y también quería desenmascararlo.

Solo pudo aguantar cuarenta minutos de iniciada la clase cuando saco una hoja de su cuaderno y escribió en ella antes de deslizarla por el pupitre hacia el impostor Kirkland sin quitar la mirada de su cuaderno.

Arthur por su parte continúo escribiendo más concentrado que su compañero, por supuesto quería hablar con él y entender que era lo que estaba ocurriendo, pero a la vez acababa de llegar a este país nuevo para él con días atrasados desde que iniciaron las clases, debía ponerse al día y tener buenas notas, solo así podría mantener su beca.

Sin embargo, la constante mirada de Alfred le estaba molestando, eso hasta que sintió algo que le rozaba su brazo derecho, una hoja de papel…Levanto la mirada y vio que el americano le miraba impaciente a que respondiera, Arthur dirigió la mirada al papel que decía: "Esta vez averiguaste mi horario?", enarco una ceja sin entender, negó con la cabeza y volvió a tomar apuntes.

Alfred, ahora sí que estaba molesto. Este descarado impostor además de hacerse pasar por su fallecido mejor amigo, tenía la desfachatez de seguirlo hasta en clases y más encima lo ignoraba. Volvió a tomar la hoja y continúo escribiendo sobre ella y volvió a deslizarla hasta el de ojos verdes.

Arthur por su parte continúo escribiendo todavía preguntándose el que quería decir "Esta vez", no lo lograba entender…fue entonces cuando sintió nuevamente una hoja rozando su brazo. Volvió a leer la hoja, seguido de la anterior pregunta, esta vez estaba escrito: "Entonces puedes explicarme como supiste que estaba en esta clase?" Nuevamente el rostro de Arthur lo miro extrañado tanto a la hoja como a Alfred, enarcando una ceja, antes de acercar la hoja, fue cuando escucho al profesor decir algo importante, entonces volvió a dejar la hoja a un lado y volvió a tomar apuntes en su cuaderno para molestia de Alfred, lo cual noto por lo que mientras escribía se tomó un momento para mostrar su palma diciendo "Espera" y señalo con el lápiz al profesor de historia, luego retomo su escritura.

El americano, aún impaciente, pero a su vez ya un poco más tranquilo de que al menos no le iban a ignorar noto que el profesor le estaba mirando, ante lo cual volvió a tomar su lápiz y siguió escribiendo en su cuaderno, si es que se había perdido de algo ya le pediría a Francis su cuaderno.

Una vez termino de escribir la idea general de la materia volvió a mirar a su compañero de banco, quien había dejado de escribir en su cuaderno y había tomado la hoja y estaba respondiendo. Alfred volvió su mirada a la clase para evitar ser regañado y trato de tomar apuntes, hasta que sintió la hoja deslizarse hacia él nuevamente. Pudo escuchar a un alumno hacer preguntas de la clase, entonces leyó: "No tenía idea, esto fue solo casualidad"

Los ojos azules volvieron a mirarle con duda y molestia, luego miraron hacia un lado en donde el alumno seguía preguntando cosas, luego volvieron a mirarlo a él.

— ¿Qué clase tienes después? — Pregunto Alfred en un susurro teniendo cuidado de que nadie le escuchase.

—Español…—Respondió simplemente el inglés, también en un susurro, intentando a la vez de averiguar a que llevaría ese interrogatorio.

— ¿Alguna prueba? — Siguió viéndole con su ceja arqueada, no solo estaba confundido, sino que a la vez triste y molesto. Sin dejar de mirarle saco de su bolso una hoja de papel que estaba doblada por la mitad y se la entregó a Alfred quien sin entender la recibió y la abrió. Era un horario, y tal como él decía tenía español a la hora siguiente, después de eso tenía ciencias con él y en la última hora tenía arte. Era un horario fiel a lo que haría Arthur Kirkland... ¿Tanto había investigado esta vez? Se dio cuenta que coincidían en clases de matemáticas e historia el jueves y el viernes se veían todo el día…que fastidio. Pronto se fijó en el día lunes, según esto coincidían en matemáticas y en deporte… ¿Cómo no lo había visto el día anterior? Aunque ahora que lo recordaba lo había visto de lejos en deporte…— Te creo, pero…

— ¿Qué quieres de mí? ¿No ves que quiero concentrarme en clases? — Alfred le miro atónito, le dolía. No había podido evitar recordar al Arthur de seis años diciéndole lo mismo y con esa misma cara molesta cuando Alfred le molestaba en clases. La frase "¿No ves que quiero concentrarme en clases?" se repetía en su cabeza en una voz un tanto más aguda e infantil.


Para el Alfred de seis años era un día aburrido, o más bien la escuela siempre lo era para él, pero sobre todo odiaba la historia, la encontraba aburrida, sobre todo pues no hablaba de su país de origen…había muchas cosas que aún no sabía, pero hasta el momento encontraba que al menos la historia de Estados Unidos de América era más interesante. Aburrido con su rostro sobre su cuaderno dirigió su mirada hacia su lado izquierdo…ahí estaba su no todavía amigo Arthur Kirkland junto a la ventana con aspecto de estar muy concentrado, escuchando a su profesora y escribiendo lo mismo que ponían en la pizarra y dictaban.

Sus padres los habían presentado recientemente cuando formaron la sociedad de sus empresas. Lo había conocido junto a sus hermanos mayores. A pesar de que Alfred había intentado de conocerlo y jugar con él, este solo se dedicaba a esconderse detrás de su madre quien estaba sentada siempre en un gran sillón o su cama cubierta siempre por una manta. El pequeño solo lo vio desafiante como si le amenazase con no acercarse. La madre quien siempre reía con tristeza intentaba de animar a Arthur a que jugase con él…mas no conseguía más que hacerlo salir de la habitación.

Alfred lo observo extrañado, no lograba entender que a alguien le interesase tanto estar en clases, quizás por eso Arthur no tuviese amigos…no sería de extrañar…Y eso que lo consideraba un buen tipo a pesar de lo tímido y miedoso que era, no era bueno en deportes y solo tenía hobbies como dibujar o leer. Ahora estaba aprendiendo a tocar guitarra lo cual hacia muy bien…

Entonces… ¿Qué era lo que le motivaba tanto estudiar?

El aburrido americano arranco un pequeño pedazo de papel de su libreta y con sus dedos lo hizo bolita para luego lanzarlo a la cabeza del inglés quien solo arqueo una ceja molesta, pero ni lo miro y continúo escribiendo. Alfred se molestó y volvió a tirar otra bolita de papel. De nuevo el pequeño inglés arqueo una ceja, solo que ahora la mantuvo, Alfred sonrío satisfecho pues solo quedaba poco para ganar su atención. Volvió a tirar unas dos o tres bolitas de papel más cuando Arthur lo miro finalmente molesto. Alfred rio nuevamente, pues había logrado su cometido. El pequeño Arthur lo miro enojado y volvió a copiar lo que escribían en la pizarra.

Molesto el pequeño americano saco lo que quedaba de su hoja de cuaderno y formo una bola de papel más grande que las anteriores, sin dudarlo por un segundo la lanzo a la cabeza del pequeño inglés. Este volteo a verlo molesto mas no fue quien dio la reprimenda.

¡Alfred Jones! — Se escucho una voz femenina y adulta llena de disgusto, el pequeño Alfred volvió a mirar a su profesora que lo miraba con disgusto— ¡Deja ya de molestar a Kirkland! ¡Tendrás castigo después de clases! — Arrepentido, sin entender porque hacían tanto escándalo por algo así, miro de reojo al inglés quien pareció alarmarse. ¿Por qué? Si era él quien tenía la culpa, pronto sintió las miradas de sus compañeros llenas de terror. No entendía nada…

Profesora, yo fui quien la lanzo primero— Nuevamente miro a su compañero de ojos verdes quien estaba de pie— Alfred solo me la devolvió así que deme el castigo a mí...

¿E-estas seguro de lo que dices? Y-yo vi…

No se preocupe…—Volvió a sentarse— Fui yo…

Alfred le miro atónito sin entender que era lo que estaba pasando, Arthur por su parte, luego de que increíblemente la profesora asintiera a su petición, muy tranquilo volvió a sentarse como si echarse la culpa por cosas que pasaban fuese algo normal. Volvió a mirar a sus demás compañeros y estos se veían también más tranquilos. Alfred no lo estaba.

Oye…—Comenzó a susurrar Alfred a su compañero de banco, tenía que saber que era lo que pasaba— ¿…porque…?

¿Ahora que quieres? — Dijo simplemente viéndole molesto de nuevo— ¿No ves que quiero concentrarme en clases?

Y así concluyo la discusión, Arthur se quedó a castigo después de clases y al día siguiente llego con un moretón en su mejilla izquierda.


— Oye… ¿estas bien? — El rostro de Alfred se había puesto pálido, y sudoroso. No dejaba de mirar al impostor de Arthur mientras aguantaba el dolor en su pecho — Oye…

— Detente…

— ¿Eh…?

— ¡Alfred Jones! — Se escucho gritar al profesor, a quien aturdido dirigió su mirada— ¡No tolerare que interrumpas mi clase!

— Ah…no— El impostor se veía complicado, esa mirada preocupada solo le recordaba a Arthur una y otra vez, mientras solo podía sentir como la punzada de dolor se agudizaba aún más en su pecho— Es mi culpa, yo le estaba preguntando sobre lo que habían pasado la semana pasada y si podía dejarme sus notas después de clases…Lo siento mucho—Dijo esta vez de pie agachando levemente su cabeza.

— ‹‹Detente››— El profesor los miro a ambos severamente, notando la culpabilidad en los ojos del inglés. Finalmente, soltó un suspiro.

— Esta bien…que no se vuelva a repetir…

— Pero, más importante profesor…

— ‹‹Te dije que pararas››

— Alfred no se ve muy bien.

— ‹‹ ¿Por qué no paras? ››

— ¿Hablas en serio? — Aún aturdido escuchaba al profesor Howard acercarse y al impostor seguir hablando. — Es verdad, no te ves bien.

— Quizás deba ir a la enfermería…

— ‹‹ ¿Por qué hablas como él? ››

— Tienes razón, solo molestara en mi clase. Así que llévatelo.

— Si…Vamos Al— Arthur intento de ayudar a Alfred a levantarse colocando su mano sobre su hombro ante lo cual recibió un manotazo— ¿Eh?

— ¡Estoy bien, puedo ir solo…! — Alfred de inmediato se levantó tomando de su bolso, sin darse cuenta de que había dejado su cuaderno salió del salón. El impostor de Arthur Kirkland lo miro preocupado, al igual que hacía Francis y Elizabeth. Entonces el profesor le susurro un "Estaba muy pálido, acompáñalo y de ahí vuelves a clase" el alumno apedillado Kirkland asintió y salió de la clase.

— ¿No sería mejor que lo acompañara yo? — Se escucho la voz del estudiante francés, ante lo cual el docente le miro con severidad.

— No, de seguro te pondrías a perder el tiempo, así que déjaselo al nuevo. — El francés lo vio frustrado, ese maldito viejo…Él ya había visto a Alfred así…Ir a la enfermería no le serviría de nada.

— ¡Oye, Alfred espérame…! — Alfred caminaba rápido, sin embargo, no iba en dirección a la enfermería…si bien había llegado al primer piso, se dirigía al patio central donde estaba la pileta. "Arthur" por su parte intentaba de seguirlo.

— ¡Déjame en paz! — Él no quería verlo a la cara de nuevo, quería estar solo. No quería caer de nuevo en el engaño.

— Solo déjame acompañarte a la enfermería y…

— ¡¿Puedes ya dejar de actuar como él?!— Esta vez levanto la voz, quizás no lo suficiente como para que le escucharan en los salones, pero si como para que él se sobresaltara. Alfred continuaba dándole la espalda, pudo ver como presionaba sus puños con fuerza. ¿Qué quería decir con eso?

— ¿Actuar como él…? ¿A qué te refieres…? —Arthur veía su espalda con confusión, el americano al fin volteo viéndolo con odio.

— ¡Como Arthur! ¡Deja ya de hacer y decir lo mismo que él! —El impostor inevitablemente comenzó a verlo enojado, sabía que no sería fácil establecer una relación de amistad con Alfred después de todos aquellos años en los que no se vieron, pero esto…definitivamente no se lo esperaba y lo peor de todo era que no lo entendía.

— ¿Cómo quieres que deje de ser yo?

— ¡Ya cállate! —Esta vez se acercó peligrosamente, tanto que el impostor temió que volviesen a golpearle. —¿Y te crees con el derecho a enojarte? Hasta eso estas imitando de él— Alfred continuaba hablándole con furia y odio, sobretodo odio.

— ¡Si no me explicas no puedo entenderte! ¿Por qué no me crees? ¡Yo soy Arthur K…! —El inglés se calló en cuanto volvieron a agarrar del cuello de su camisa y cerró los ojos esperando el golpe.

— ¿Incluso te atreves a preguntar? — Esta vez Alfred ya no le miraba enojado, sino más bien dolido. Parecía que rompería a llorar— Ya vete…—Dijo soltándole finalmente—déjame solo.

— Pero al menos déjame acompañarte a la enfermería…—De nuevo, de nuevo decía cosas del modo en el que Arthur las diría. Tenía ganas de molerle su cara a palos, pero a la vez no quería hacerle daño a un rostro tan parecido al de él, no de nuevo. Sentía que si lo hacía seria dañar al verdadero Arthur…

— Ya sigues actuando… ¡ya vete de una vez! — Alcanzo a ver una mirada dolida por parte del rostro que era igual al de su amigo antes de darle la espalda de nuevo.

El inglés por su parte luego de ver su espalda una vez más con frustración dejo el lugar intentando inútilmente de olvidarse del asunto, para no demostrar su enojo en clase. Luego de masajearse la sien por unos minutos soltó un suspiro y luego de tocar con suavidad la puerta entro. El profesor Howard se mantuvo en silencio cuando entro y volvió a hablar cuando hubo tomado asiento. Con la intención de concentrarse en otra cosa se dedicó a tomar apuntes hasta que finalizo la hora. Una vez toco el timbre los demás estudiantes se levantaron rápidamente mientras él ordenaba sus cosas, vio al profesor también a punto de salir.

— Ah, disculpe profesor— Lo llamo dejando su bolso en su asiento y se acercó, este lo miro curioso—¿Cuándo salí me perdí de mucho?

— La verdad es que no, muchacho…Estuve respondiendo profundizando un poco más el tema leyendo el texto desde la pagina 20 a la 24. — Eso le recordó que aún tenía que conseguir los textos

— Esta bien, muchas gracias— sonrío el inglés haciendo un gesto con la mano de despedida y fue a recoger su bolso.

— Es curioso ver a estudiantes tan preocupados— Nuevamente el inglés volteo a ver al profesor Howard quien seguía allí mirándolo con curiosidad.

— Bueno, la verdad como entre a clases tan tarde no quiero atrasarme más— sonrío el que se hacía llamar Arthur. Volvió a mirar el escritorio donde minutos antes se había sentado Alfred. Fue cuando se dio cuenta de que Alfred había olvidado su cuaderno, habían salido tan rápido que no se había percatado, lo tomo y lo guardo en su bolso, ya se lo devolvería más tarde.

— ¿Jones estaba muy difícil? —Ya había tomado su bolso y se dirigía a la puerta cuando el docente de historia lo interrogo, de alguna forma sintió que no podía mentirle.

— Bueno…solo un poco—Susurro desviando la mirada un poco triste.

— Ese chico…paso por una depresión horrible hace dos años, quizás a veces es un poco difícil de tratar, pero es un buen chico—Arthur le vio sorprendido, era primera noticia que tenía al respecto. Quiso preguntar, quiso contarle lo que había pasado y que no lograba entenderlo, pero a la vez pensó que sería muy desleal de su parte estar averiguando a escondidas de Alfred. Por eso susurro un simple "lo tendré en cuenta, gracias" y se retiró del salón.


Sus dedos cansados continuaron tecleando una y otra vez, en la pantalla parecían desbloquearse miles y miles de códigos que abrían y cerraban otras pantallas. Apareciendo una y otra vez una con un mensaje que decía "Acceso denegado". Se podía oír un gemido de frustración, ¿porque tenía que ser tan difícil? Hacía mucho que no le costaba tanto hackear un sistema de seguridad. Claramente lo habían reforzado de sobremanera, de seguro aquella persona había pasado el dato para que lo reforzaran, ósea por dios casi que estaba al mismo nivel de la CIA, ni que se hubieran juntado cinco hackers de ahí para hacerlo. Pero nada iba a detenerla, había dado su palabra de que conseguiría a como dé lugar la información. Soltó un suspiro echándose atrás en su asiento un momento tomando un sorbo de su taza de té, pronto la hizo a un lado acomodando sus lentes volvió a escribir con rapidez en el teclado. Nuevamente aparecieron decenas de ventanas con códigos, y otras con el mismo mensaje de error.

Volvió a apretar los dientes abriendo otros programas de hackeo que había realizado a lo largo de su "carrera" como hacker, pero aún así salieron los mensajes de error. Volvió a echarse hacia atrás en su asiento pensativa, miro el techo solamente iluminado por la luz de la pantalla del ordenador. Debía pensar en algo rápido, Mr. Mochi estaba esperando su ayuda, si bien él probablemente estaba en la escuela, tenía cosas que hacer en dos horas así que debía tener la información rápido. Volvió a tomar de su taza de té. ‹‹Vamos, ¿qué es lo que hubiese hecho ella? ››

¡Esta es mi obra maestra! —Recordó entonces un disco que le habían mostrado, tenía escrito con marcador M+Ax3&O encima. De inmediato se levantó y miro debajo de su cama, había una caja de cartón enorme, la cual saco y abrió rápidamente. No demoro mucho hasta encontrar el deseado CD— Esto lo hice para protegerlos, aquí tienes una copia. Úsala bien.

Aún podía escuchar su voz en el momento que le regalaba la copia de su programa. Sonrío al recordar y coloco en el ordenador dicho CD. Una vez lo introdujo se abrió una ventana que pedía autorización para usar el programa ante lo cual con ayuda del ratón coloco aceptar y entonces la ventana con el código que intentaba descifrar comenzó a llenarse por sí solo, así como también se abrieron otras ventanas que de igual manera se llenaron por sí mismas hasta que luego de unos largos veinte minutos se abrió una ventana con el mensaje de "ACCESO COMPLETADO".

Dejo salir una sonrisa, para luego volver a mirar la pantalla y entrar en el sistema busco los datos que necesitaba Mr. Mochi. Era el archivo de investigaciones de la policía de Inglaterra debía descargar todos los casos de muerte de la fecha del 27 de junio al 4 de julio del año 2007. Mr. Mochi estaría feliz de que lo consiguiera.


Francis apenas dejo el salón se encontró con Elizabeth y Roderich, sobre todo la húngara lucia preocupada— ¿No vas a buscar a Alfred? — Le pregunto con cierto rencor. La chica lo miro incomoda.

— No sé si sea favorable ahora…—Murmuro acomodando su cabello tras su oreja— No le debe apetecer ni verme, por lo que veo tu tampoco— El francés por su parte la miro aún más molesto.

— ¿Y eso que tiene que ver? Tu amigo no está bien, ¿y te niegas a verlo porque está enojado contigo? Por favor— Rio irónico— Eso es lo de menos ahora. — Dio una mirada rápida a Roderich con un poco de rencor, para no tan sorpresa de Roderich, todos los amigos de Elizabeth lo habían mirado alguna vez de esa manera. — Sabes…—Dijo mirando de nuevo a la chica le hablo al oído— me caías mejor como eras antes. — Apenas pronuncio aquellas palabras se alejó y se fue. Sabía lo descompuesta que la había dejado ante aquellas palabras pues nadie se había atrevido a decirle algo sobre el cambio de personalidad que había tenido hacia un año atrás, pudo escuchar a Roderich preguntarle que le había dicho, medio volteo a verle cuando vio que sonreía como siempre diciendo que Francis le avisaría cualquier cosa.

Se dedico a buscar a Alfred, con lo bien que lo conocía podría decirse que era imposible que Alfred fuese a la enfermería (aunque de todas formas fue a chequear), se dio vueltas por la cafetería, el patio central, finalmente encontrándolo en la azotea recostado mirando el cielo despejado.

— Al fin te encuentro…— Jadeo agotado Bonnefoy sentándose a su lado—Estaba ya a punto de llamar a Gilbert y a los otros…

— Ya encontraba raro que no me encontraran…—Soltó Jones a la vez sin mirarle— Normalmente es Gil quien me encuentra primero.

— Es verdad—Suspiro Francis aun cansado— La verdad es que sigo molesto con ellos por no comentarnos nada…

— Dímelo a mí…

— Sí, bueno en tu caso es peor…— Pronto se acomodó también recostado en el suelo—Pero sí que tienes mala suerte, que justo apareciera este tipo y te obligaran a sentarte junto a él…ya parece conspiración— Alfred no dijo nada, simplemente se giró a un lado dándole la espalda a su amigo mientras mordía su labio molesto. — ¿Qué fue lo que te dijo?

— Me mostro su horario y tiene algunas clases conmigo, increíblemente es un horario fiel a lo que habría tomado Arthur si siguiera vivo…es demasiado creepy

— No me refiero a eso— También se giró quedando con la vista en la espalda de Alfred— Que te dijo para que ese viejo te dijera que mejor fueras a la enfermería, estabas completamente descompuesto. —Alfred se quedó en silencio por un momento. Aún podía escuchar a ese impostor hablando tal cual, hacia Arthur, solo hacía que le dieran ganas de llorar.

— Hablaba igual que él, hasta se comporta igual, Francis…—El de origen francés le miro sorprendido, intentando de entender, o mejor dicho procesar lo que le decían. — Se que es loco, si la última vez que lo vi tenía once años, pero…decía cosas muy parecidas o cosas que Arthur diría…y que además se le parezca…

— ¿No estarás pensando que él…? — Alfred se incorporó, quedando sentado aún sin mirar a Francis quien lucía muy preocupado— Alfred, tú sabes que él…

— ¡Si lo se! — Intentando de contener sus lágrimas dio un golpe en el suelo— ¡Lo se! Pero no puedo evitar recordarlo cuando lo veo. Se que nunca lo he superado, pero sentía que al menos ahora podía seguir mi vida sin pensar las veinticuatro horas del día en él, podía pasar tiempo con ustedes sin tener que fingir porque siempre estaba pensando en que no merecía ser feliz con Arthur muerto.

El rubio se quedó pasmado enterándose por primera vez lo que pasaba por la cabeza de Alfred, se sentía miserable.

—Ahora vere a este imbécil todos los días y me lo recordara siempre…— Francis no lograba articular palabra, sabía que no podía llegar a comprender a Alfred en todo lo que había sentido por esos dos años y lo que sentía ahora, por lo mismo no sabía cómo debía ayudarle, lo que le hacía sentir más impotente, sobre todo porque de todo el grupo de amigos era el que mejor manejaba los temas emocionales, por lo que todos solían pedirle consejos, hasta las chicas. Pero esto, superaba lo que él podría saber y aconsejar.

— Lo siento, no sé qué decirte— Susurro con impotencia, Alfred debía pensar que era inútil como amigo o consejero ahora.

— Esta bien, solo necesitaba que me escucharan…supongo— Alfred finalmente volteo, dejando ver sus ojos un tanto enrojecidos que a pesar de lo que decía reflejaban que aún tenía mucho que decir y no parecía atreverse mucho a ello tampoco— Pensar que solo me faltaba conseguir que Gilbert dejara de pensar todo el tiempo que voy a matarme…

— Perdona que te pregunte, pero ¿lo has pensado de nuevo? — Alfred dudo un momento mirando el suelo, pero pronto lo vio de nuevo a los ojos, dudoso, pero tampoco quería preocupar más a su amigo, ni menos que Gilbert siguiera tras él como si de un niño se tratase.

— No…—El americano volvió a mirar a su amigo notando que, en sus ojos, a pesar de que intentaban lucir tranquilos, podía verse cierta alarma y duda…claramente no le creía, decidió ignorarle pues todos le miraban así cuando hablaban de ese tema en específico— Solo quisiera que todos dejaran de pensar que voy a matarme en todo momento…de seguro Gilbert está corriendo por toda la escuela pensando que lo voy a hacer…será imbécil

— Sera un imbécil, pero no puedes culparlo tampoco…— Hubo un momento de silencio en el que ambos miraron el suelo, pronto fue cuando la campana sonó y ambos se levantaron, tenían clase de física junto a Gilbert y Antonio. Siendo que seguía molesto con Gilbert, al igual que Antonio y Francis iba a ser una situación incómoda.


El alemán se había pasado todo el descanso buscando a Alfred y a Francis, pues tenían que estar juntos. Sabía bien que ambos y Antonio estaban enojados con él, quería disculparse, además de que tenía la obligación de vigilarlo de una forma u otra. De todos era el único que seguía al pie de la letra las ordenes de Albert Jones. Ya Elizabeth lo había regañado, pues si bien la orden era cuidar de los hijos Jones, ellos debían de también realizar su vida normal en la escuela sobre todo si querían pasar desapercibidos.

— ¿De nuevo estas en búsqueda de Alfred? —Escucho que le preguntaban. Miro hacia su izquierda viendo a Elizabeth y a Roderich, la primera no le miraba a los ojos, pero intentaba lucir indiferente.

— ¿Sabes dónde está? — Pregunto Gilbert intentando de ignorar los gestos de la húngara.

— Pues no, Francis está en su búsqueda

— ¿Cómo? ¿Tampoco sabe dónde está? — Gilbert lucia alarmado. — Si tienen clases juntos

— ¿Te puedes calmar un momento? — Le regaño esta vez Roderich algo irritado con toda la situación desde el día anterior— No creo que Jones sea tan estúpido como para matarse aquí en la escuela. — El albino le miro con furia.

— ¡¿Cómo puedes decir algo así, como si no importara?!

— ¿Al menos puedes atender? — Empezó a quejarse Elizabeth

— ¡No, no con este idiota!

— ¡Kirkland estaba en la clase! — Finalmente Gilbert callo y miro con seriedad a la pareja.

— ¿Cómo se lo tomo Alfred?

— ¿Tu qué crees? — Soltó la húngara harta de la situación.

— Jones llego tarde, —Interrumpio Roderich— por eso le obligaron a sentarse con Kirkland, el tema es que parece que comenzaron a discutir por escrito, ni idea que se dijeron, pero Jones parecía bastante descompuesto que el profesor Howard le pidió a Kirkland que lo llevase a la enfermería.

— De ahí nadie sabe dónde fue— Dijo Elizabeth, preocupada y a la vez triste.

— ¿Y no lo están buscando?

— Nosotros estábamos…—Comenzó a hablar la húngara cuando vio al impostor inglés salir del salón— ¡Kirkland! — Lo llamo elevando su voz sin hacer mucho escándalo, vio que el aludido volteaba a verla y en como su rostro se tornaba a uno de desagrado al ver quien lo llamaba, aún así sin ocultar su rostro molesto se acercó a ellos.

— ¿Qué es lo que quieren ahora? — Pregunto cortante, en un principio, pero cuando noto que con ellos estaba el novio de la chica, no pudo evitar sonreír con algo de superioridad. Elizabeth lo noto, mirando incomoda el suelo sintiéndose completamente expuesta. Roderich al ver su cara iba a decir algo, pero el alemán fue más rápido.

— ¡¿Qué fue lo que le dijiste a Alfred?!— El inglés borro su sonrisa, enarcando una ceja con molestia. Genial ahora él era el culpable ahora quizás de que. Aun así, soltó un suspiro resignado y comenzó a contar.

— No le dije nada.

— No seas embustero, Kirkland— Respondió intentando de mantener la paciencia Elizabeth, ante lo cual Arthur comenzó a reír.

— ¡Por dios, quien dice eso en esta época! — Elizabeth presiono su puño con fuerza intentando de contenerse a no intentar matar al inglés, sobre todo porque estaba Roderich presente. — ¡Eres muy graciosa…!

— Q-que quieres decir, y-yo siempre hablo así…—Empezó a intentar de defenderse Elizabeth, pero parecía que iba a quebrarse en cualquier momento.

— ¿Te molesta tanto que hable así? — Intento de defenderla Roderich— Al menos es una mujer delicada, más educada y decente que tú. — Arthur tuvo que contenerse para que no estallar en un ataque de risa y miro al albino quien se había hecho a un lado y no decía nada, tampoco parecía tener la intención de hacerlo. — ¡Vamos dile algo, Bielchsmith! — Se quejo el austriaco.

— ¿Entonces porque lo hicieron salir de clases? — Pregunto finalmente el albino ignorando por completo la situación y a Elizabeth quien estaba por quebrarse. — Al menos hablaron, ¿no? — El inglés arqueo una ceja nuevamente y cruzándose de brazos se apoyó en la pared, intentando de parecer indiferente, pues aún estaba afectado por la conversación.

— Mira, primero empezó a interrogarme de porque "lo estaba persiguiendo hasta en clases"— Dijo haciendo el gesto con los dedos acentuando el entrecomillas. — me empezó a pedir pruebas, le mostré mi horario y una vez lo tuvo claro le pedí que me dejara prestar atención en clases. Ahí se puso pálido y lo hicieron salir, y me pidieron que lo acompañara…—De forma inconsciente giro sus ojos hacia otro lado sin darse cuenta de lo solitario que se estaba viendo en ese momento. —Trate de ver que le pasaba, pero solo me grito que parara de "actuar". ¿Cómo quiere que entienda si no me explica? Alfred es un verdadero idiota…— El alemán lo observo extrañado, no parecía mentir al referirse a que había peleado con Alfred, menos de que no entendía a que se refería con "actuar".

—No te hagas el idiota— Intento de presionar el albino, ante lo cual el inglés le devolvió la mirada extrañada.

— ¿Ah?

— Lo sabes perfectamente, Kirkland— "Arthur" ahora le miraba molesto, ¿es que estaban todos sordos o qué? — ¿Dónde lo viste la última vez?

— En el patio cerca de la pileta de ahí volví a clases así que no se si fue a otra parte. — Siguió viéndolos molesto, pero encontrando raro que no lo presionaran como la vez pasada. Quizás era por el estado actual de la chica, estaba desecha, quizás se había pasado, pero en parte lo que hizo fue porque la encontraba patética y no estaba dispuesto a tolerarla. Claro teniendo al novio presente, por ese lado había sido fácil. Claramente su amigo el alemán también, o al menos le encontraba razón. Por otro lado, el otro señorito de su novio no parecía haberse dado cuenta. Sentía lastima por él pues vivía engañado y quizás enamorado de una mujer que no era quien se mostraba ser. En fin, no era su problema, tenía otras cosas de las que preocuparse— Bueno, si no tienen más preguntas me iré. — Dijo retirándose sin que ninguno le detuviese, una vez se alejó Gilbert volteo a ver a los otros dos.

— No parecía mentir…

— ¿Qué quieres decir? — Pregunto Roderich molesto, le había caído horrible aquel estúpido inglés o quien quiera que fuera.

— Cuando decía que no entendía a que se refería con lo de "actuar"

— Es verdad…se veía molesto y triste por eso—Reflexiono Eldestein.

— ¿Tu qué opinas, Lizz? — Pregunto Gilbert, dirigiendo su mirada a su amiga de la infancia, ella estaba de pie un poco más adelante que Roderich, por lo que este último no pudo notar lo enrojecidos que lucían sus ojos en ese momento. — ¿Lizz…?

— Y-yo…—Comenzó a titubear— N-no tengo como entender lo que dice ese embustero. —Se quejo intentando de mostrar su sonrisa propia de una buena mascara— Debo ir al sanitario, con permiso…

— ¿Lizz? — El alemán no supo detenerla, por otro lado, el austriaco no parecía haberse dado cuenta de lo mal que estaba su novia— ¡Oye, tu…!

— Cambiando de tema, ¿Por qué no le dijiste nada a ese estúpido? ¡Al menos defiende a tu amiga de infancia! — Se quejo el novio. Gilbert le miro con odio.

— Si no la defendí es porque ese es el papel del novio, ¿no señorito? Aparte…opino igual que ese imbécil. La forma de hablar de Lizz es ridícula.

— Pues yo opino lo mismo…—Comenzó a decir Roderich pero pronto se retractó— Quiero decir que es medio anticuado y todo, pero con eso y todo yo la quiero— Se sincero intentando no verle a los ojos por la vergüenza. Fue cuando el odio de Gilbert se incrementó al igual que su mirada.

— Tu sí que no sabes nada, Eldestein…—El austriaco le miro sin entender— si no fuera por Lizz créeme que hace mucho te habría molido a golpes. —Dijo en apenas un susurro que solo el novio de su amiga pudo oír y lo dejo solo en el pasillo confundido, mientras sonaba la campana que indicaba que se daría inicio a la siguiente clase.


El chico llamado Toris caminaba un tanto preocupado hacia su siguiente clase, sabía que tendría español con su nuevo compañero que se hacía llamar Arthur Kirkland. Sabía que tenía que hacerle frente pero no sabía cómo, pero debía hacerlo si no quería que el problema volviera a caer sobre él.


EcilaVixen: Consegui lo que pediste! MR MOCHI!

Sorprendido mientras esperaba para que su próxima clase comenzase recibió un mensaje en su celular, era de una aplicación de chat que no necesitaba de su número de teléfono para funcionar.

Mochi-san: Eso si que fue rapido Vixen-san!

EcilaVixen: Ni tanto! Tarde 5 horas en conseguirlo!

Mochi-san: E-eso te parece mucho?

EcilaVixen: Demasiado!

EcilaVixen: Era solo la policía, te creo si fuese el FBI o la CIA

Mochi-san: Bueno…viéndolo de ese lado…

Mochi-san: Es curioso que tuviese una seguridad tan buena…

EcilaVixen: Ya lo creo pues en verdad fue complicado

Mochi-san: Estaba viendo mi correo y aún no me envias los archivos…

EcilaVixen: Espera un momento, mr mochi, estoy borrando mi rastro aun

EcilaVixen: Y por supuesto debo mejorar mi seguridad antes de enviarlo

EcilaVixen: Sino seria entregarte en bandeja mi identidad, no?

No era mentira, cada vez se mandaban archivos cada uno debía mejorar su seguridad primero, esto además de seguir ocultando su identidad

EcilaVixen: De todas formas aun estas en la escuela, no? Tranquilo la información no se ira…

Mochi-san ;A;

Mochi-san: Tienes razon…

EcilaVixen: Además deberías prestar atención en clases

Mochi-san: Aún no comienza…

Mochi-san: De todas formas tu eres quien empezó a hablar

EcilaVixen: Estas haciendome responsable de tu irresponsabilidad?

EcilaVixen: Eres malo Mr Mochi ;A;

El japonés tuvo que aguantarse la pequeña risita que amenazo con salir pues justo venia entrando el profesor

Mochi-san: Ops! Acaba de llegar el profesor

Mochi-san Hablamos despues Vixen-san

EcilaVixen: Ok, bye bye!


Alfred, Francis y Antonio se encontraron en la entrada del salón de ciencias y se sentaron en la última fila como siempre solían hacer, evitaron el asiento junto a la ventana para evitar que Alfred se pusiese nostálgico, quedando Antonio y Francis con Alfred en medio, a pesar de que la clase había comenzado pasaban molestando a Alfred a modo de que se distrajera. Gilbert no había aparecido, aunque ninguno comento su ausencia Francis lo encontraba extraño sobre todo pensando en cómo debió haber estado buscando a Alfred durante el descanso era lo más lógico que se apareciese para asegurarse como se encontraba, a pesar de que Alfred estuviese enojado con él.

Habían pasado cerca de veinte minutos desde que la clase había dado comienzo cuando finalmente el mayor de los Bielschmith hizo su aparición. Francis noto como intentaba reprimir el lucir con aquella expresión de frustración con la cabeza gacha, a pesar de que el profesor estaba regañándole por llegar tan tarde, normalmente habría tratado de hacerse el simpático y el payaso para que el profesor le perdonase. Finalmente, el docente le miro extrañado de que no intentara de replicar nada y luego de arquear una ceja le mando a sentarse.

Gilbert levanto levemente su rostro buscando asiento, lucía un tanto desorientado, al menos al parecer de Francis. Diviso un único asiento en el pupitre largo donde estaban sus amigos, Alfred y Antonio parecían hablar tonterías, mientras Francis le miraba con una mezcla de preocupación y molestia. Claramente todos ellos seguían enojados con él por la discusión de la mañana. No era de extrañar. Suspiro resignado y se fue a sentar junto a Francis quien seguía viéndole preocupado, pero lo ignoró y luego de sacar su libro de texto y colocarlo abierto frente a él al borde de la mesa escondió su cabeza entre sus brazos.

Francis continúo viéndole preocupado, pudo notar que tenía su cabello completamente empapado, probablemente había ido a refrescarse donde estaban las cañerías en las canchas ¿pero por qué? Conocía bien a su amigo, solía hacer eso cuando estaba enojado y/o frustrado y normalmente solía tratarse de Elizabeth… ¿Seria que habría pasado algo con ella después? Si fuera otra persona pensaría que se trataría de la pelea que tenía con ellos, pero tratándose de Gilbert no se amargaría por eso, o al menos no tan rápido.

— Oye Francis, ¡mira esto! — Pudo escuchar el susurro de Alfred, ante lo cual el chico de ascendencia francesa volteo a ver un dibujo que habían hecho sus amigos en el cual aparecía un tipo alto, gordo, que vestía una bufanda le habían dibujado un par de senos enormes bastantes desproporcionados del dibujo al igual que el trasero que resaltaba en ese dibujo de dudosa calidad al realizar una pose sexy. Rápidamente se cubrió la boca, pero aún así no pudo evitar soltar una fuerte carcajada que contagio a los otros dos quienes estallaron en risas atrayendo la vista de los demás presentes, incluyendo por supuesto al profesor quien los veía furioso.

— ¡Fernández, Jones y Bonnefoy! ¡Fuera de mi clase! — Luego dirigió su mirada al lugar donde estaba Gilbert— ¡Bielschmith, usted también! — El albino levanto su rostro apareciendo detrás del libro que tenía sobre la mesa con cara confusa— ¡No se haga el tonto que el truco del libro es muy viejo! ¡Fuera los cuatro! ¡Ahora!

Los cuatro guardaron sus cosas rápidamente y salieron todos aguantándose la risa a excepción de Gilbert quien sin quejarse como siempre habría hecho miraba el suelo sosteniendo con fuerza su bolso. Los cuatro salieron del salón, Antonio sugirió ir al patio que se encontraba junto a la biblioteca así nadie los vería, ante lo cual Alfred y Francis se mostraron de acuerdo. Por su parte Gilbert no dijo nada y comenzó a irse en sentido contrario.

— Oye Gilbert—Llamo Francis, ante lo cual el albino volteo a verle sorprendido, al igual que hicieron los otros dos— ¿Por qué no vienes con nosotros?

— ¡¿Es que estás loco?!— Se quejo Alfred viéndolo con desprecio.

— Ni de broma— Antonio también le dirigió una mirada de desprecio, pero a diferencia de Alfred, esperaba una respuesta de su parte, lo cual no obtuvo puesto que desvió la mirada. Fue recién cuando el español al fin se dio cuenta de que algo no andaba bien con su amigo.

— ¿No creen que deberían darle la oportunidad de que nos dé una explicación? — Propuso Francis, notando que Antonio también se había dado cuenta de que algo le ocurría al alemán. Alfred al menos no era muy bueno en eso, sobre todo cuando estaba absorto en el tema llamado "Arthur Kirkland" le era demasiado difícil prestar atención a algo más.

— ¡A mí que me importa! — Gilbert solo miraba el suelo y suspiraba derrotado ya harto de todo, pero a la vez perdiendo la paciencia…aún tenía la rabia y las ganas rondando en sus venas de querer ir a golpear al imbécil de Eldestein. También la actitud de Alfred le estaba cansando, él era el que vivía preocupado de que Alfred no volviera a intentar… ¿y así era como lo trataba?

— No te preocupes Francis, necesito ir a correr un rato

— ¿Paso algo con Edelstein? — Recién en ese momento Alfred se dio cuenta de que algo le pasaba a Gilbert, y a la vez podía imaginar de que se trataba el problema.

—Ni me menciones a ese imbécil

— Estoy en lo cierto entonces…

— Mejor déjame en paz ¡¿quieres?!— Sin querer seguir discutiendo se dirigió molesto a la zona de las canchas. Francis miro a sus otros dos amigos.

— Creo que iré por él, nos vemos después chicos.

Alfred y Antonio se miraron sin saber mucho que hacer. — Creo que deberíamos ir también— Dijo finalmente Antonio, entonces Alfred le devolvió la mirada molesta.

— ¿Por qué deberíamos? — Aunque en el fondo estaba preocupado por su amigo no pensaba admitirlo fácilmente, sobre todo por lo enojado que seguía con él.


Arthur estaba en su clase de español en silencio. Toris se había sentado a su lado en silencio mirándole con incomodidad. Con suerte lo saludo al llegar, pero aunque normalmente agradecería ese silencio con su compañero de al lado pero de alguna forma al recordar el cómo lo miro antes de dejarlo en su anterior clase, de alguna forma se sentía inquieto…Nada estaba saliendo bien, aunque no era algo anormal en su vida sentía que al menos esta vez seria diferente…Quizás no hubiera hecho amigos, pero al menos pensaba que Alfred lo recibiría bien…quizás no sería como cuando Arthur y Alfred eran niños pero al menos sería algo…

El inglés soltó un suspiro mientras tomaba apuntes cuando vio un papel deslizarse a su lado que decía "Hay algo que debo hablar contigo cuando acabe la clase"


— ¡Genial Eli! ¿Cómo lo hiciste? — La chica de origen húngaro se sobresaltó ante la pregunta de su novio. Estaban en medio de matemáticas haciendo ejercicios. El personaje Lady Herdevary era un desastre en matemáticas, pero Elizabeth no…en su tiempo había sido la mejor de su clase y eso era algo que Roderich Eldestein no podía saber. Y ahí estaba su hoja de ejercicios casi terminada, con cada procedimiento realizado a la perfección o al menos eso podía intuir Roderich quien tampoco era muy bueno y recién iba en el segundo ejercicio.

Aquella anterior conversación con el inglés, sumándose a las provocaciones que le había hecho el día anterior le habían dejado inestable emocionalmente, casi incapaz de poder mantener su papel, prácticamente para ella realizar unos simples ejercicios era un relajo, por lo que casi los había hecho sin pensar, nuevamente se había puesto en evidencia. Pálida miro el pedazo de papel rogando que la tierra se la tragase.

— N-no…yo…—Intento de replicar la chica de cabellos castaños cuando de pronto tomo el borrador y lo paso por toda la hoja hasta borrar todo rastro de lo que había realizado en la clase.

— ¿Pero porque hiciste eso?

— Estaba erróneo

— Pero si ni siquiera lo comprobaste con el profesor…

— Es obvio que estaba erróneo, ni siquiera estaba prestando atención a lo que estaba haciendo.

— De todas formas…

— De todas formas, ya lo borré, ¿de acuerdo? — Le dijo sonriendo como siempre. Roderich le devolvió apenas la sonrisa no viéndose muy convencido volvió a sus ejercicios, mientras Elizabeth volvía a hacer lentamente los ejercicios, pero esta vez aparentando concentrarse más.


Francis había acompañado a Gilbert a correr por toda la cancha, o más bien se sentó a verlo correr mientras dejaba ir toda frustración. No podía dejar de pensar en Elizabeth al borde de las lágrimas y en el imbécil de Eldestein diciendo que la quería a pesar de cómo era…Solo hacía que le dieran ganas de destrozar ese rostro de niño bonito.

— ¿Entonces paso algo con Lizz? — Le pregunto cuando regreso.

— ¿Porque tiene que ser siempre esa idiota?!

— Pues porque siempre que estas de mal humor es culpa de ella— Rio el rubio sentado en el pasto viendo como Gilbert se refrescaba nuevamente con el agua del grifo que había abierto y como luego se sentaba a su lado.

— Creía que estabas molesto conmigo

— Y lo estoy—Declaro haciendo una mueca llena de molestia— pero, de todas formas, estoy preocupado— y los demás también… ¿o no chicos? — Dijo viendo hacia atrás de ellos, fue cuando Gilbert volteo y vio que estaban Antonio y Alfred detrás de uno de los edificios muy mal escondidos. Ambos salieron avergonzados a su encuentro, Alfred intentando de lucir molesto a propósito, puesto que no quería perdonar al albino fácilmente.

— Fue culpa de Antonio que me arrastro hasta aquí

— Si, si seguro…— Siguió Antonio sentándose pronto al otro lado de Gilbert. Alfred por su parte se quedó de pie de brazos cruzados y expresión molesta. — ¿Y? ¿Qué hizo Eldestein?

Gilbert se cruzó de brazos molesto de ser tan fácil de leer, Francis y Antonio sonrieron triunfantes al ver que tenían razón y comenzaron a presionarlo con la mirada para que hablara. Luego de unos minutos soltó un suspiro— ¡OK! ¡Ya les contare! ¿Contentos? — Los chicos volvieron a sonreír triunfantes, pero luego le miraron con seriedad al ver que Gilbert sonreía con tristeza. Volteo a ver a Alfred— ¿Recuerdas lo que te conté ayer? Que Lizz casi volvió a ser ella misma…

— Lo recuerdo— Respondió Alfred intentando de parecer indiferente pero no daba mucho resultado.

— Antes que nada, siento no haberles dicho lo de "Kirkland", pensamos que lo mejor sería que no supieras Alfred, no queríamos que te desilusionaras de nuevo y menos que te deprimieras otra vez…— Luego volvió a mirar a Francis y a Antonio— Bueno a ustedes no les dijimos porque sería más fácil mantener ignorante a Alfred de todo si no sabía más gente…bueno además de que tampoco hubo un minuto en que estuviera a solas con ustedes…

— Pero aun así…

— Se que no fue lo más correcto, pero fue así como pensamos…— Los tres lo miraron reflexivos, al parecer Francis y Antonio lo habían entendido a la perfección, pero Alfred no parecía querer aceptar la disculpa tan fácilmente, aunque en el fondo lo entendiera.— No estoy esperando a que me perdonen ahora en todo caso…resulta que ayer fuimos a encarar a "Kirkland" e intentamos de que nos dijera quien era en realidad…no sacamos nada pero él se dedicó a provocar a Lizz al punto de hacerla estallar, hasta casi lo golpeo…a mí también de hecho— Mintió recordando como los había apuntado tanto al inglés como a Gilbert con su pequeña pistola— y hoy también se veía inestable, y cuando Kirkland se encontró con ella y vio que estaba con Roderich empezó a burlarse de ella por como hablaba y porque fingía aprovechándose de que Eldestein estaba allí…entonces…

— Que fue lo que le dijo…— Alfred ahora lucia furioso, tanto como para ser capaz de moler a golpes a alguien, lucia tan o más furioso que el día anterior…a nivel de que los tres chicos sintieron algo de miedo— que fue lo que le dijo ese imbécil…

— Pues…cuando le preguntamos que cual era su objetivo aquí en la escuela solo nos dijo que era encontrar a su amigo de infancia— Se detuvo un momento al ver que Alfred volvía a presionar más sus puños, momento en que sonaba la campana para salir al descanso. — Entonces Lizz pregunto qué entonces porque no tomo sus clases contigo y entonces respondió…

"— Oye, oye señorita— la llamo esta vez con tono despectivo— Dije que quiero encontrarme con un amigo, no conseguirme un novio y estar pegado a él las veinticuatro horas al día fingiendo que me gustan cosas que al final odio y ser un maldito infeliz"

— ¡¿Que se cree ese imbécil?! ¡Si lo encuentro juro que lo moleré a golpes! — Furioso solo pudo salir corriendo de allí. Gilbert por su parte intento retenerlo, pero fue detenido por los otros dos.

— Déjalo, tienes que aprender a dejarlo solo—Dijo Francis tomándole de un brazo— Alfred quizás necesita esto…

— Pero si él…

— Alfred no es tan tonto— Dijo Antonio relajado— Entiendo tu miedo, pero debes aprender a confiar en él

Por suerte Alfred recordaba el horario del falso inglés, sabía que recién había tenido español y en que salón por lo que pronto se dirigió allí, divisando desde lejos que subía las escaleras desde el tercer piso, él estaba en el segundo, tenía que apurarse y atraparlo.


Arthur seguía dudoso a su compañero Toris mientras subían por la escalera, claramente iban hacia a la azotea, y ya no tenía como saber con qué se encontraría, ya quizás se trataba de otro "ex agente" y el había sido lo suficientemente idiota como para pensar lo contrario. Por otro lado, se sentía ansioso, quería encontrar a Alfred y pedirle una explicación de lo que había pasado en la clase anterior.

Toris abrió la puerta y para sorpresa de Arthur no había nadie al otro lado…Toris por su parte miro por todas partes asegurándose de que no hubiese nadie, le invito a colocarse a un costado de la caseta para estar bajo la sombra. Arthur por su parte prefirió colocarse en la esquina que daba a la puerta, por si tenía que huir…

Toris no parecía percatarse de sus intenciones, sin embargo, lucia muy nervioso, pues luego de unos largos segundos encaro al inglés.

— Puede que esta pregunta te resulte extraña, pero…necesito que me respondas con la verdad…—Arthur enarco una ceja, extrañado y a la vez confundido. Por su lado Toris seguía nervioso, pero sí de alguna forma podía evitar que el problema pudiera volver a caer sobre él debía hacerlo— ¿Ivan te pidió hacer esto?

— ¿eh? ¿Quién…? — Ni tuvo tiempo de procesar la pregunta cuando escucho la puerta abrirse de golpe, fue cuando volteo a ver a Alfred que lo miraba furioso y rápidamente lo agarro del cuello de la camisa acorralándolo en la pared.

— ¡¿Qué mierda le fuiste a decir a Lizz?!— "Arthur" estaba más que confundido, ¿Qué era lo que querían de él? Era la pregunta que se hacía mientras Alfred hacia presión en la garganta dificultándole la respiración. — ¡Una cosa es que te metas conmigo, pero a mis amigos no los tocas!

— N-no sé de qué… hablas…— Dijo con dificultad. Alfred no quería soltarle, más bien lo miraba con más furia.

— ¡Ya deja de hacerte el tonto, Toris! — Arthur por un momento dejo de resistirse de la sorpresa y confusión que ahora adornaba su rostro. ¿Toris? ¿Cómo era que podía confundirlo con alguien como él? No se parecían en nada— ¡¿Vas a seguir fingiendo?!

— Alfred, estoy aquí…— Alfred giro su cabeza, fue entonces cuando vio a Toris, de pie junto a él luciendo nervioso pero serio a la vez. El de lentes en shock, de inmediato soltó al inglés quien comenzó a toser frenéticamente a la vez que masajeaba su cuello intentando de recuperar el aliento. Alfred volvió a mirar al impostor quien ya estaba por recuperarse agarrando nuevamente del cuello de su camisa, pero esta vez ejerciendo menos fuerza.

—¿¡Entonces quién diablos eres?!

— ¡¿Todavía preguntas?! — Arthur lo miro molesto y esta vez lo empujo para que lo soltase. — No sé qué te pasa, me confundes con Toris y ahora que te das cuenta que no soy él sigues sin creerme? — Alfred aun enojado y confundido esta vez solo toma de su hombro con fuerza. — Al menos podrías decirme porque no crees que soy yo! ¡Idiota! — Por un segundo Alfred aflojo el agarre, el inglés lo noto, así como sus ojos se ponían acuosos y a la vez su rostro volvía a verse pálido, tal como había ocurrido en historia. Nuevamente, hacia cosas como él…hasta la forma en que se enojaba y en como lo llamaba idiota…— ¿Alfred?

— ¿D-de veras necesitas que te lo diga?

— Por supuesto! ¿Si no como voy a…?

— ¡Arthur está muerto! — El falso Arthur lo miro sorprendido y pálido, inevitablemente se le vino a la cabeza las lágrimas de una chica mientras apuntaba con una pistola, una risa estridente y sarcástica, la frase de "marica traidor", un disparo y el sonido de algo cayendo al agua desde altura…

— ¿C-como supiste…? — Solo atino a preguntar "Arthur", sorprendiendo a Alfred y haciéndole lucir dolido. Pronto "Arthur" se dio cuenta de su error— ¡No, Alfred! Lo que quise decir es que …

— ¡¿Aun quieres que te crea?!— Alfred furioso y con dolor sujeto con fuerza de su hombro y levanto su puño dispuesto a golpearlo, cuando vio que "Arthur" cerraba sus ojos con fuerza a la vez que intentaba cubrirse…simplemente no fue capaz…el impostor abrió sus ojos viendo con tristeza el dolor que sentía Alfred. Sin decir más soltó a "Arthur" y volvió a adentrarse en el edificio.

El inglés aun en shock por la información que acababa de recibir se dejó caer sentado en el suelo intentando de procesar todo. Toris, quien había preferido presenciar todo en silencio se sentó a su lado esperando a que se tranquilizara.

— ¿De verdad no conoces a Ivan? — Le pregunto sin saber que decir por lo que acababa de ocurrir. El inglés lo miro serio y sin entender nada.

— ¿Quién mierda es Ivan? ¿porque Alfred me confundió contigo? — La mirada de Toris se tornó culpable a la vez que presionaba sus puños…

— Yo… puedo explicarlo…


— Emily, vamos ¿puedes escucharnos al menos? — La hermana de Alfred aun enojada caminaba rápidamente por los pasillos con Feliciano, Lovino y Ludwig detrás de ella. Feliciano lloriqueaba como siempre pidiéndole perdón. Emily por su parte no quería escucharlos, le habían ocultado algo muy importante que ocurría con su hermano, y eso para ella era imperdonable. Ella debía saber todo para ayudarle a volver a sonreír. Era lo que más anhelaba en el mundo, aunque eso la hiciera verse una enferma. Pensaba en esto cuando vio al susodicho bajando las escaleras al segundo piso, luciendo un tanto perturbado, por lo que rápidamente corrió hacia él.

— ¡Alfred! — Lo llamo en cuanto llego a donde él y observo su rostro, estaba pálido y con los ojos brillosos. — ¿Qué ocurre? ¿Toris hizo algo? — Ante la mención del nombre, el mayor de los Jones mordió su labio con fuerza. Los otros chicos se acercaron a Alfred preocupados.

— ¿Estas bien?— Alfred simplemente no respondía, habían cosas que aun intentaba de hacer encajar en su cabeza, y probablemente aun no lo lograría, era como si no escuchara nada solo un pequeño eco de la voz irritante de su hermana, mientras imágenes de todo lo ocurrido con Arthur y este "Arthur", el que Toris estuviese ahí como Toris…Todo encajaba de una manera que él no quería aceptar y que peligrosamente le abría puertas nuevamente a una esperanza que llevaba extinta por años…No, definitivamente no existía…Lo único que tenía claro era…

— No es Toris…

— ¿Qué?


— No puedo entender que alguien sea capaz de algo así. — "Arthur" miraba al lituano con odio

— Si quieres puedes golpearme…— Se pudo escuchar al de pelo castaño con voz culpable. ¿Qué tan patético tenía que ser este tipo?

— No tienes que ser tan patético …

— Solo puedo decir que tenía mis razones…

— Nada puede justificarlo.

— Pero…

— En un principio creí que podríamos haber sido amigos, pero veo que me equivoque…

— ¿Al menos puedes escucharme? — Arthur le devolvió la mirada, con un odio muy difícil de describir casi tan parecido como la mirada que le había dado Alfred cuando lo descubrió.

— Si vuelves a acercarte a mí o a Alfred te juro que te moleré a golpes. — Sentencio, y sin decir nada más abrió la puerta de la azotea para volver entrar al edificio.


— ¡¿De verdad dijo eso?!— Antonio estaba horrorizado ante lo que contaba Gilbert, sobre todo al escuchar lo que había dicho el novio de su amiga de infancia de ella, que la quería tal y como ella era, a pesar de que ni siquiera la conocía en realidad…

— Sera imbécil…— Francis por su parte estaba enojado también, pero a la vez se sentía algo culpable por como él mismo había tratado a la chica de ascendencia húngara antes, más aún después de saber que no buscaba a Alfred por estar esperando a "Kirkland" para saber que había pasado en la clase…

Por otra parte, Gilbert contaba su historia entre frustrado y preocupado, tenía el presentimiento de que algo no iba a ir bien dejando a Alfred solo ahora, aunque en el fondo quizás él no podría hacer mucho…

— Yo de verdad no entiendo cómo es que no se da cuenta…ese imbécil de Eldestein…— Gruño Gilbert.

— Debo admitir que yo igual fui un poco duro con ella hoy…— Admitió Francis claramente arrepentido—Creí que no estaba preocupada por Alfred y que por eso no lo buscaba.

— Bueno no es difícil pensar eso…quiero decir, mira lo que ha cambiado…—Lo quiso tranquilizar Antonio, en ese momento el celular de Gilbert comenzó a vibrar en su bolsillo, al verlo vio un mensaje de su hermano, "Confirmamos uno de los peores casos…No es Toris". Se quedo observando nervioso su teléfono, tal como decía su hermano, quizás estaban todos ante un peligro inminente. Ahora debían averiguar si se trataba de Arthur Kirkland, otro familiar o alguien enviado por los Kirkland o en el mejor de los casos alguien enviado por Ivan…— Chicos…tenemos que ir con Alfred…

— ¿Qué ocurre? — Pregunto Francis preocupado al ver su rostro y que se levantaba.

— Les contare en el camino…


— ¿Qué ocurre, Eli? — Le pregunto Roderich al ver a Elizabeth palideciendo al ver un mensaje en su celular. A pesar de que al parecer lo tenía más claro que nadie al ver su comportamiento el día anterior, a pesar de que no conocía mucho a Toris, sabía perfectamente que no era de hacer comentarios sarcásticos, ni menos se burlaría de alguien, menos una chica, ni se hubiese reído del FBI y la CIA y apenas hubiese visto su arma habría confesado de inmediato, hasta habría mojado sus pantalones. Leer que definitivamente no se trataba de Toris y que además parecía no conocer a Ivan solo le confirmaba que había empeorado el asunto. Rápidamente Elizabeth guardo su teléfono y sonrió a su novio.

— Nada, Rod ¿Por qué preguntas?

— Estabas algo pálida.

— ¿De verdad? Quizás es porque no he consumido azúcar hoy

— Eso está mal, Eli…las dietas no son sanas. Además, estas muy bien.

— E-eso no es certero, de hecho, este fin de semana aumente un par de kilos. — Roderich la observo extrañado.

— ¿Estás segura? Yo no te vi comer mucho, quizás tu pesa esta descompuesta…

—…o quizás debe ser por el club de cocina…

— Bueno, hacen muchos dulces, pero no creo que estes subida de peso…

— Lo dices solo porque eres mi novio…

— No es cierto.

— Mejor vamos a clases, nos toca inglés.

— Si…— Roderich no podía evitar lucir preocupado por su novia, ya de por si estaba preocupado de su obsesión con el peso y ahora aún más desde el día anterior, sentía que algo había cambiado en su Eli, pero lo que más le preocupaba era que ella parecía no tener la confianza para contarle…o quizás solo necesitaba tiempo, quien sabe…


Alfred, una vez un poco más tranquilo, les conto a sus amigos presentes lo que había pasado en la azotea y como este impostor no era Toris, solo faltaba Elizabeth de todos a sus amigos. Todos lucían bastantes intranquilos, no era de menos, ya habían vivido todos algo parecido, y sobre todo para Francis, Antonio y Emily, saber que se trataba de alguien desconocido les inquietaba bastante, pero no más que a los chicos ex agentes, quienes sabían que tendrían que aumentar la vigilancia a los hermanos Jones, ahora el tema era si reportarlo al padre de Alfred…

— La verdad es que no sé qué debería hacer exactamente ahora, menos que pensar…— Suspiro Alfred con una mano en su cabeza. Eran demasiadas cosas juntas, además que muy en el fondo no podía evitar ilusionarse con que en verdad Arthur nunca había muerto…por supuesto no lo admitiría…— Francis, quien tenía muy presente su anterior conversación con Alfred coloco una mano en su hombro y le sonrió comprensivo.

— No te preocupes por eso ahora, cheri…—Luego miro a los demás— tomémoslo con calma, ya veremos qué hacer, por ahora vamos a clases. — El resto se mostró de acuerdo por lo que decidieron separarse para ir a sus respectivas aulas, sin dejar de sentir preocupación por la situación. Alfred tenía clases de ciencias con Antonio, por lo que recordaba "Arthur" tenía clases con él también, no tenía ganas de verlo, pero tampoco podía estar evitando encontrarse con él por siempre…

Arthur por su parte había escuchado a Alfred contándoles a sus amigos lo que había pasado desde las escaleras. Tampoco sabía muy bien qué hacer con esta situación, necesitaba más información. Claramente no podía confiar en Toris con lo que acababa de oír, por lo que tendría que hablar con alguien más, tan solo esperaba encontrarse con alguno de ellos en clases.

Estaba esperando que Alfred y sus amigos se alejaran cuando sintió que alguien chocaba contra su espalda, era Michelle quien rápidamente se disculpó. "Arthur" la miro y simplemente soltó un suspiro—¿Qué clase tienes ahora? — Michelle lo miro curiosa de que le preguntara. No le agradaba mucho la chica, pero no tenía ánimos de intentar de evitarla o ser desagradable ahora.

— Ciencias…— Respondió aun media descolocada.

— Yo también, vamos… —El rostro de la chica se ilumino un poco— Además no se bien dónde queda, quizás podrías guiarme.

— ¡Claro! – Michelle nuevamente sonrió y le guio hasta el salón. "Arthur" simplemente entro al salón y con su mirada se dispuso a buscar un asiento, cuando diviso a Alfred quien miraba por la ventana casi en un acto de intentar evitarlo a toda costa a su lado estaba su amigo de pelo castaño y ojos verdes que daba codazos a Alfred mientras murmuraba algo, ambos estaban en la quinta fila. Alfred pareció murmurar por su parte un simple "Ya se…" y continúo mirando por la ventana. "Arthur" miro con tristeza a su "amigo de infancia" y se sentó en la tercera fila, Michelle quien había notado un poco la tensión que se había producido en el ambiente se sentó junto a él y le susurro— ¿Qué diablos fue eso? —"Arthur" por su parte no la miro y también susurro un pequeño "no importa" y saco su cuaderno. Hubo unos minutos en los que permanecieron en silencio sin contar a los otros estudiantes por supuesto que conversaban alegremente, cuando el profesor de ciencias hizo aparición y dio comienzo a la clase.

Durante toda la clase no pudo evitar sentirse observado por Alfred que estaba detrás de él sin embargo no volteo, ya no sabía que hacer, lo único que quería en ese momento era que la clase acabara y encontrarse con alguno de los chicos que decían ser ex agentes para averiguar todo. Naturalmente a pesar de que pudo tomar apuntes no se pudo concentrar del todo, por lo que no pudo más que suspirar de alivio cuando la clase termino. Era hora de almuerzo, mas no hizo ademan de levantarse hasta que vio a Alfred y a su amigo salir del salón. La chica a su lado lo miro incomoda dándose que algo extraño ocurría con el chico nuevo.

— ¿Te parece si vamos a almorzar juntos? — Kirkland no parecía muy entusiasmado, sin embargo, asintió y se dirigieron juntos a la cafetería de la escuela, tomaron una bandeja y se colocaron en la fila. Mientras esperaban su turno para recibir su almuerzo pudieron divisar a Alfred y sus amigos ubicados en una mesa, la mayoría se estaba riendo, aunque de vez en cuando le dirigían miradas de desprecio, Alfred no se reía, pero si lo miraba a ratos con desprecio también. "Arthur" suspiro ya sin saber si podría hablar con alguno de los chicos, también pensando en cómo nunca pensó en que su viaje le llevaría a algo así.

Una vez le entregaron su plato busco una mesa junto a Michelle, encontraron una que estaba vacía en un rincón, pronto escucho murmullos nuevamente, otra vez iban contra la chica que caminaba detrás suyo, se oían cosas como "maldita perra", "ya encontró su nueva mascota", "pobre tipo", entre otras cosas. Arthur los miro molesto, y entonces callaron por un momento, fue cuando finalmente se sentaron y comenzaron a comer.

— ¿Qué fue lo que paso con Alfred? — Pregunto Michelle, Arthur se sorprendió un poco habiendo escuchado todo lo que decían de ella.

— Espera… ¿no te molesta? — Michelle le vio extrañada por un momento, pero luego desvió la mirada.

— Es la primera vez que alguien me pregunta…—Soltó un suspiro un tanto harta— creo que en parte ya me acostumbre…supongo…— "Arthur" sabía que mentía podía ser más fácil de resistir con el tiempo pero uno nunca se acostumbraba— es lo que uno saca por ser hija del director supongo…—"Arthur" no sabía mucho que decir, aunque la miro un tanto comprensivo, solo la dejo hablar, mientras ambos comenzaban a comer.— Es solo porque una vez descubrí a un grupo de idiotas haciendo algo realmente malo…y lo tuve que reportar…desde ahí que todo el mundo cree que ando de espía…si regañan o castigan a alguien por algo como verlos con cigarros, drogas o lo que sea en seguida piensan que fui yo…

— Y eso realmente malo…

— Prefiero no hablar de eso…— Le corto Michelle quien continuaba con la mirada perdida en su plato, luego de unos segundos levanto la mirada y apoyando su mejilla en la palma de su mano pregunto— ¿Y tú? Nunca vi a los amigos de Alfred, y bueno al mismo Alfred odiar tanto a alguien…bueno excepto a Toris…

— ¿Tú sabes lo de Toris?

— No mucho, solo sé que se deja manipular por personas por dinero y es capaz de cualquier cosa…

— ¿Alguien más sabe?

— La verdad es que todos saben, por eso lo aíslan incluso más que a mi…—Arthur la miro con seriedad— Lo último que supe (aunque nunca nadie supo bien de quien se trataba) es que se hizo pasar por un amigo de Alfred que murió…— Michelle mientras se llevaba un bocado le miro fijo. Era lo mismo que le había dicho Toris, de hecho, era lo único que le había dicho al respecto… — No estás en algo parecido, ¿cierto?

— ¡Por supuesto que no! — Levanto la voz "Arthur" sin querer, a lo que algunos estudiantes de las mesas cercanas los miraron. "Arthur" los ignoro, pero bajo la voz— ¿Quién podría hacer una cosa tan horrible?

— Pues ya lo ves …—Dijo esta vez tomando su refresco— ¿Y bien? ¿Qué paso contigo entonces?

— Es complicado…la verdad es que aun intento de procesar esto…— Michelle le miro curiosa, pero no quiso indagar más para sorpresa de "Arthur".

— Esta bien, no tienes que decírmelo, era solo curiosidad…


Alfred comía con sus amigos, viendo de reojo al falso Arthur con rabia, recordando la falsa cara de confusión (aunque se veía bastante real, hasta se había puesto pálido) cuando le "revelo" que Arthur está muerto. No podía dejar de preguntarse el cómo podía ser tan descarado para seguir mintiendo aun viéndose descubierto. Podía ver como conversaba con la pegote de Michelle, solo esperaba que este "Arthur" no anduviera metiéndole cosas a la cabeza.

— Ya olvídate de él— Escucho decir a Francis mientras comía. — No vas a sacar nada…

— Tiene razón, además se te va a enfriar — Alfred al fin volteo a verlos, viendo a Antonio señalando su plato del cual casi no había comido nada. Asintió y comió en silencio, pronto escucharon a Emily que se acercaba con otra chica, ante lo cual Francis levanto la mirada viendo a la chica amiga de Emily.

—Oh, Emily cheri, ¡qué bueno que nos acompañas! — Sonrió mientras se levantaba y se acercaba a la nueva chica— Y usted mademoiselle, ¿cuál es su nombre? — La chica le miro con cierto desagrado, Francis se acercó un poco más cuando recibió un golpe de un libro por parte de Emily.

— ¡Siempre tan acosador, Francis!

— Emily…tus amigos son todos así de asquerosos? — Alfred por primera vez en el día estallo en risas, le siguieron pronto los demás, al ver la expresión de decepción del francés.

— Pero mademoiselle...— Se intento acercar Francis tomando de su mano, ante lo cual la chica lo vio con mayor desagrado.

— Más encima cursi, no gracias…— El de cabellos largos dio un suspiro dramático y sobre actuadamente luciendo derrotado, miro rápidamente a Alfred dándose cuenta de que al menos lo había hecho reír que sea un poco, y también sonrió levemente. Cosa que noto Jeanne, quien le vio algo curiosa a pesar de su anterior molestia.

— Esta bien, cheri mia, ya habrá otra oportunidad—Dijo en tono melodramático— Al menos podrías decirme tu nombre. — La chica parpadeo un par de veces perpleja y simplemente respondió "Jeanne", aunque él ya lo sabía—Un placer Jeanne.

La escena hizo de alguna forma que el humor de todos mejorara un poco, en especial Alfred que al menos pareció olvidarse un momento de todo lo que estaba ocurriendo, hasta que la campana sonó dando el primer aviso para dirigirse a las clases. Todos se separaron para ir a sus respectivos salones, él tenía clases de español con Francis, Gilbert y Antonio. Fue cuando de lejos pudo ver a Arthur caminando por el pasillo luciendo cabizbajo, fue cuando su amargura volvió. Una vez en su salón inmediatamente se sentó lo más atrás posible junto a sus amigos, de verdad (aunque no fuera una novedad) no estaba dispuesto a soportar la clase.


El impostor de Kirkland por su lado tenía arte, Michelle le había indicado donde estaba el salón. En la entrada del mismo se encontró frente a frente al chico japones y a la chica marimacho falsa con su novio (¿Qué de verdad tenían todas las clases juntos?) Los tres lo miraron con cara de pocos amigos, aún quedaban minutos para que comenzara la clase.

— Necesito hablar con ustedes dos un momento…— Dijo el inglés sorprendiendo a los tres estudiantes. Elizabeth y Kiku se miraron un momento y asintieron, fue entonces cuando la chica húngara volteo a ver a su novio y le pidió que los dejara solos un momento. Roderich pareció reacio ante la idea, iba a protestar sin embargo al ver la sonrisa que le dedicaba su novia acompañada de un "estaré bien" se detuvo.

Los tres caminaron hacia las escaleras en las que en ese momento no pasaba nadie.

— Veo que tu novio es bastante obediente— Comenzó a mosquear el inglés a la chica, quien pareció enfurecerse al instante— ¿Cómo lo entrenast…? — No pudo terminar su pregunta ya que fue acorralado con fuerza.

— ¡Escúchame pedazo de basura de mierda! —exclamo Elizabeth con furia— ¡o dejas de hacer esto o de verdad te meteré un palo en el…! — La chica de verdad parecía una bestia que acababan de liberar de su encierro. Kiku, la miraba un tanto temeroso, por su parte el inglés intento no parecer asustado.

— ¿Crees que eso me asusta? — La chica estuvo a punto golpearlo cuando el chico nuevo hablo— Te tengo un trato…

Elizabeth se suavizo un poco, pero sin bajar la guardia. — Habla…

— Tu dame la información que busco y dejare de molestarte, ni volveré a decir nada a ti o a tu novio…

— Elizabeth-san, no deberías…— Ella sabía que no debía ceder tan fácilmente a una negociación de ese calibre, sin embargo…estaba viendo su personaje de "Lady Herdevary" a punto de romperse, y ya no veía que pudiera sostenerlo frente a Roderich si la seguían provocando frente a él.

— ¿Qué clase de información buscas?

— Quiero saber todo lo que ocurrió con Toris…y entender por qué Alfred se comporta así conmigo…— Al decir esto último Arthur pareció dejar su tono sarcástico, lo cual sorprendió a ambos, quienes se miraron dudosos— Miren…pueden sacar ventaja de esto…Si me lo dicen podrían averiguar si soy o no el verdadero Arthur Kirkland…

Elizabeth y Kiku se miraron un momento, la verdad es que podía ser ventajoso. Finalmente, la chica lo soltó. — Esta bien, es algo largo de contar así que hablaremos en clase. Roderich sabe todo esto así que no importa si nos escucha…

Volvieron a entrar al salón, justo cuando sonaba la campana para entrar a clases. Se encontraron a Roderich que lucía preocupado y nervioso, Elizabeth se acercó a él dando saltitos femeninos hacia su novio. Nuevamente se había puesto su mascara. — ¿Todo bien, Rod?

— S-si todo bien, Eli solo estaba algo preocupado…

— ¡Te dije que estaría bien!

— Si, pero…— Volvió a mirar al inglés algo molesto ya que no entendía que hacia allí sentándose con ellos.

— Necesitamos hablar unas cosas con él mientras trabajamos (a ver si con esto lo desenmascaramos).

Rod, los vio dudoso, pero asintió, a la vez que llegaba la profesora y pedía que sacaran sus croqueras y lápiz ya que debían dibujar una naturaleza muerta. Todos tomaron su lápiz y comenzaron los primeros trazos. Una vez que la clase comenzó a estar ruidosa, por las conversaciones de sus compañeros Elizabeth empezó a hablar.

— Alfred desde que arribo a Estados Unidos, en Nueva York, comenzó a hacer de todo para reunir dinero para ir a buscar a Arthur Kirkland— Le dio una mirada rápida intentando de ver la reacción del inglés al hablar de él como una tercera persona. Parecía molesto al respecto, pero no dijo nada— Comerciaba sus cosas y reservaba su mesada, sin embargo, nunca lograba llegar al valor de los pasajes…siempre ascendían y bueno…yo creo que su padre a sabiendas de sus intenciones le usurpaba dinero para nunca llegara a su meta…de hecho en Seattle le saboteaba a escondidas sus ventas…Alfred nunca lo supo por supuesto…

— Aunque igual hubiera sido inútil…— Tanto Elizabeth como Kiku lo vieron sorprendidos, el impostor ese parecía mirar con tristeza como si supiera algo más— aunque hubiera juntado el dinero él no…

— Bien, bien ¿cómo va todo por aquí? — Se hizo escuchar la profesora acercándose al grupo y dando un vistazo a los dibujos. — Muy bien como siempre Kiku, podrías trabajar más la sombra por aquí… — Dijo señalando una zona del dibujo de Kiku para luego mirar el de la húngara — Tu también Elizabeth, vas bien como de costumbre sigue así— Luego miro a Arthur— Oh, tú eres el nuevo, ¿cuál es tu nombre querido?

— A-Arthur Kirkland, profesora— Diablos, ya había tenido tantos problemas con el nombre durante dos días que ya le parecía incomodo presentarse. Ella ignorando esto último dio un vistazo a su dibujo.

—Vaya, tienes muy buena mano Kirkland, sigue así. — Por último, miro a Roderich y le miro con severidad— Eldestein no has dibujado casi nada… ¿Estas bien? — Todos voltearon a verle y lucía un tanto pálido. — Quizás debas ir a la enfermería

—Rod ¿Qué te ocurre? — Elizabeth le miro preocupada e intento acercarse para tomarle la temperatura con su mano, pero este de forma instintiva se alejó, lo que sorprendió a Elizabeth…

— Este…creo que me cayó algo mal al almuerzo

— Si es así te acompaño a la enfer…

— N-no, está bien…puedo ir solo— Respondió el austriaco levantándose. —Ustedes además deben resolver el otro asunto…—Dijo esta vez mirando a Kirkland antes de volver a mirar a su novia a quien intento sonreír tranquilizadoramente— Tranquila estaré bien, nos vemos después…

Elizabeth se quedó mirando la puerta del salón preocupada, le había extrañado su reacción, la de alejarse de ella…quizás estaba dándole muchas vueltas.

— ¿Todo bien, Elizabeth-san? — La chica se dio cuenta que la profesora ya los había vuelto a dejar solos.

— S-si…— Titubeo un momento. Arthur la vio curioso mientras retomaba su dibujo cuando tomo una bocanada de aire antes de continuar. — En fin… Alfred además enviaba cartas a Arthur con tal de mantenerse en contacto, sin embargo, nunca respondía, a excepción de una vez…— El inglés detuvo su dibujo de golpe.

— ¿Quién…? ¿Qué le escribió? — La húngara sonrió sarcástica.

— ¿Que acaso tu no eras Arthur Kirkland?

— ¡Qué yo no la escribí! — Llego a levantar la voz el inglés, no mucho, pero lo suficiente para que algunos de los estudiantes que estaban cerca le quedaran mirando. Avergonzado volvió a su dibujo, mientras Herdevary aguantaba una risita. Fue entonces que Kiku continuo.

— Alfred-san nunca leyó la carta en realidad…— El japones se quedó observándolo un momento estudiando su reacción. No lucia para nada sorprendido— Su padre encontró la carta y la destruyo…— Ahora la expresión del inglés había cambiado a una triste, no entendía por qué— Eso fue a los dos años de haber llegado a Estados Unidos, aunque luego de recibir esa carta se mudaron aquí…Siguió enviando cartas por unos meses más, hasta el día de su cumpleaños…— Este último punto si llamo atención a Arthur, pero los otros dos parecieron no notarlo pues su rostro se ensombreció, para sorpresa del inglés.

— Queríamos celebrarle ese día, quedamos de juntarnos después de clases, luego de que pasara por su casa. — La chica dejo de dibujar abruptamente— En su casa encontró una nueva carta, — En ese momento sonó la campana dando finalizada la clase, y los estudiantes comenzaron a guardar sus cosas, ellos también lo hicieron, pero más lento, esperando a que el salón quedase vacío. Una vez se fueron todos incluida la maestra miraron fijo a "Arthur" — fue al muelle a leerla y ahí…fue cuando se enteró de que Arthur Kirkland había muerto…

— ¿Eh? Espera… ¿te refieres al día de su cumpleaños? — El rubio lucia pálido, como si al fin estuviera hilando cosas en su cabeza, vieron como cubría con una mano su boca. — ¿S-saben quién envío esa carta…? — Pregunto algo titubeante, pero por su mirada parecía saber la respuesta.

— Una tal Marie…— La mirada del inglés cambio a una mezcla de desesperación y tristeza, de hecho, parecía que iba a llorar, para sorpresa de la húngara.

— N-no puede ser, Marie…— De inmediato tomo su bolso y se lo colgó al hombro— Debo hablar con Alfred…

— ¡Espera! — Le freno Kiku sujetando su bolso

— ¡No me van a detener! Necesito aclarar…

— ¡No te va a servir de nada si no nos escuchas! — Insistió Elizabeth— Tu querías saber lo de Toris, ¿no? — Al oír eso Arthur se detuvo y relajo su brazo. — Luego de leer eso…Alfred…— La chica dudo un poco, no sabía si decirle sobre el intento de suicidio del americano. —entro en una depresión grande…y entonces…

— Creo que deberíamos hacer un paréntesis, Elizabeth-san…sobre Ivan…

— Si, tienes razón supongo…

— Cuando Alfred-san llego a Seattle, ¿en la escuela conoció a alguien llamado Ivan Braginski…— El rostro de Kiku se volvió más severo— Se volvieron amigos y naturalmente le hablo de…de Kirkland— Se dio cuenta que había estado a punto de decir "de ti" ¿acaso le estaba creyendo que esta persona que tenía en frente era Arthur Kirkland? — de como quería ir a buscarle, que le escribía cartas, entre otras cosas…

— Pero Ivan…estaba mal del de la cabeza…— Concluyo la húngara— tomo como cierta obsesión con Alfred, no quería que nadie más se acercara a él, ni quería que siguiera con lo de Kirkland…

— Entonces le pago a Toris-san para que se disfrazara de él …— El inglés los miro con incredulidad, a pesar de que ya había oído algo de eso no dejaba de sorprenderle— Por supuesto Alfred no se creía a ninguna de sus imitaciones…podría decirse que no acertaba con su apariencia en lo más mínimo…pero con cada intento parecía mejorar todo más y más…

— Alfred en realidad estaba bastante molesto…

— Si, es verdad…entonces Alfred-san recibió la carta anunciando su muerte…— Esta vez, fue el turno del japones de dirigir su mirada al impostor estudiando su reacción y de que tanto debía contarle…— Alfred-san estaba muy deprimido, casi que parecía un ente… con suerte parecía estar aquí…

— Entonces un día apareció de nuevo Toris con su disfraz, pero esta vez sí que se veía creíble…pero creo que si no fuera porque estaba en negación por la muerte de Arthur Kirkland lo habría descubierto, pero Alfred creyó que era real y se aferró a él…

— Nosotros intentamos de convencerle de que lo no era, pero no nos escuchaba…estuvo engañado por más de un mes…

—Braginski quien pensaba que con traer a su viejo amigo haría que finalmente Alfred le tomara toda la atención a él, pero Alfred solo tenía ojos para ese "Arthur" …Entonces Braginski en su obsesión y celos le quito la peluca a Toris-san frente a Alfred-san, entonces se dio cuenta de la verdad y volvió a derrumbarse…

— Entonces… ¿Por eso pensaba que yo era Toris?

— Todos lo pensamos…por un lado hubiéramos preferido que hubiera sido así…

— Entonces Alfred…— Al inglés le temblaban las manos…como podía haber alguien tan desquiciado capaz de hacer algo así…— por eso actuaba así…tengo que…

— Entonces… ¿Eres Arthur Kirkland o no?

— ¿Eh?

— ¿Estas con Braginski? ¿O con los Kirkland? — Arthur los vio molesto, después de todo lo que acababa de oír de Alfred, de verdad no tenía ganas de entrar en esa discusión…Solo quería ir con Alfred y explicarle todo…

— Ninguno de los dos…

— ¿Entonces quien…?

— Debo hablar con Alfred…

— Espera…

— No tengo tiempo para esto, debo hablar con él…— Susurro, para luego salir corriendo con su bolso al pasillo. Fue entonces que la húngara se asomó al pasillo y grito.

— ¡Debe estar en el muelle! — Arthur sorprendido se detuvo un segundo a verle y sonrió agradecido, para luego volver a correr

— Elizabeth-san, no debería…

— Oye, Kiku…No te dio la sensación… ¿de qué querías creer de que si es Arthur Kirkland?, me refiero a de verdad el amigo de Alfred…

— ¿Eh?

— No ha contado nada, pero por sus reacciones…— Dijo la húngara

— ¿Pero crees que sea buena idea de que vaya donde Alfred-san?

— La verdad…no lo sé…— Suspiro la húngara — Pero estamos en la misma escuela, es imposible evitar que se encuentren…y bueno…quizás esto calme un poco a Alfred también…— Kiku reconoció que en eso tenía un punto también, pero no dijo nada— Iré a ver si mi Rod se fue a casa, luego tengo club de cocina…— Dijo volviendo a adoptar su tono de Lady. Kiku la vio sorprendido, pues desde que Roderich había dejado el salón que había dejado su mascara al igual que cuando salieron a hablar con "Kirkland" afuera.

— Elizabeth-san…— La chica volteo a verle sonriente con el bolso colgado al brazo— ¿No estas cansada? ¿De hacer esto? — Claramente lo estaba puesto que ante la pregunta su rostro se desarmo por un momento— Deberías dejarlo, Elizabeth-san…

— N-no sé de qué estás hablando…— Tartamudeo forzando nuevamente su sonrisa— Debo irme, ¡nos vemos mañana! — Dijo para luego salir "corriendo" como dicen "como niña". Sabía que algo andaba mal con ella, por algo le preguntaba algo como eso. Llego a la enfermería y se encontró con que Roderich se había ido a casa. Soltó un suspiro de alivio, lo que le sorprendió a ella misma, sería que ¿de verdad estaba cansada? Desde que había llegado ese "Arthur Kirkland" que le costaba mantener su personaje armado…


Alfred una vez acabaron las clases les dijo a sus amigos que quería estar solo, tanto Antonio como Francis parecieron entender, sin embargo, Gilbert solo asintió, pero igualmente lo siguió.

Lo siguió caminando de lejos como solía hacer siempre que lo vigilaba, no quería que Alfred se diera cuenta, pues sabía que se molestaría, pero no podía evitarlo.

Llegaron pronto al muelle, Alfred se internó en silencio para sentarse frente al mar como solía hacer. Gilbert como siempre lo observaba apoyado en el muro que estaba el café, asegurándose de que su amigo no hiciera ninguna locura.

Pronto escucho unos pasos que corrían en su dirección, giro la vista y pudo ver a "Arthur Kirkland" corriendo. Fue cuando dejo su posición y se interpuso entre el inglés y la "entrada" al muelle.

— Necesito hablar con Alfred— Demando "Kirkland" ante lo cual el alemán soltó una risa irónica.

— ¿Y tú crees que voy a dejarte así sin más?

— Ya se lo de Toris y el Ivan ese…— Gilbert le vio con sorpresa— Tu amiga y Kiku me contaron…

— Porque…

— Mira, ustedes no tienen como comprobar de que soy Arthur Kirkland, pero Alfred puede ¿no?

— No lo sé…la verdad que Alfred lo compruebe o no me tiene sin cuidado…— Soltó el albino— Me importa más que vayas a hacerle algo a los Jones…

— ¡A mí eso no me interesa!

— ¿Dime porque debería creerte? — "Arthur" no supo que responder. — A mí me importa que tu existencia los pueda dañar… ¿entiendes lo que digo…?

— Yo…hace mucho que deje a esa familia…

— De nuevo no tengo como creerte…

— Pero…— Arthur mordió su labio frustrado, quería convencer a Alfred de que él en verdad era Arthur Kirkland, sin embargo, no tenía como lograr de tranquilizar a aquellos agentes de que lo fuera o no, no tenía malas intenciones con los Jones. — No crees que podría calmar a Alfred, ¿que sea un poco?

— ¿Qué tanto te conto Lizz?

— Pues todo…la carta que recibió de "mi muerte", lo que hizo el tal Ivan con Toris…

— ¿Incluso que cuando recibió la carta intento matarse? — "Arthur" se quedó helado, era primera noticia que tenía al respecto. Ahora entendía la mirada dudosa de la chica mientras le contaba todo, como era que Alfred había llegado a caer a depender en el impostor…la alarma que presentaba el mismo albino cuando buscaba a Alfred, cuando le pregunto por si no vio en el muelle "sus zapatos o su bolso…" …la depresión de la que le había hablado el profesor Howard…

— ¿Alfred de verdad…? ¿Aquí...? — No pudo evitar pensar en el día anterior, cuando vio a Alfred inclinándose en el muelle, cuando lo sujeto… ¿Qué acaso ahí él…?

— Yo mismo tuve que salvarlo…— Interrumpió el albino. No había manera de que olvidara algo así, el momento en el que salto al mar, cuando tuvo que prácticamente resucitarlo, lo vulnerable que se veía cuando despertó…— No quiero tener que volver a revivir eso…— Pudo apreciar el shock de Arthur, ante la noticia, incluso veía en sus ojos ¿culpabilidad?

— ¿Gilbert verdad? — Pregunto de pronto intentando de recomponerse a lo cual el albino asintió vigilando sus expresiones— Creo que…te juzgue mal, de verdad te preocupas por él…— El alemán lucio algo ofendido por que siquiera se le cuestionara esto. — Te tengo una propuesta… ¿Tú crees que puede volver a intentarlo cierto? — El joven no respondió, pero su mirada y su presencia en el muelle de lejos decía todo— Yo tampoco quiero que lo haga, quizás no me creas, pero Alfred…es muy importante para mí…yo solo quiero recuperarlo…— El inglés y por consiguiente Gilbert miraron hacia donde estaba Alfred quien se encontraba sentado en el muelle.

— Que propones entonces…

— Déjame darle un motivo para vivir…algo a lo que aferrarse…


Alfred se encontraba sentado observando el muelle preguntándose qué era lo que debía hacer, a ratos miraba directamente al mar intentando de encontrar una nueva respuesta…pero nada, al menos se sentía más tranquilo con todo lo que había vivido ese día. Soltó un suspiro y se recostó quedando mirando al cielo del atardecer que ya estaba por comenzar. Cerro los ojos un momento disfrutando de la brisa.

— Veo que vienes seguido a este lugar…— El americano abrió sus ojos de golpe al reconocer aquella voz encontrándose con un par de ojos verdes que le veían de lejos— hola— Saludo un tanto tenso el inglés, a lo que Alfred no pudo evitar recordar lo nervioso y avergonzado que se ponía el Arthur de 11 años que recordaba. — ¿Puedo sentarme?

— ¿Y porque deberías? — Le miro con frialdad Alfred volviendo a sentarse— No tengo nada que conversar contigo.

— Pues yo si…— Dijo "Arthur" un tanto irritado, pero a la vez intentaba de mantenerse tranquilo. — Vengo en son de paz. — Declaro finalmente hincándose con tal de quedar a su altura, pero un tanto alejado de él. Fue cuando pareció recordar algo y busco algo rápidamente en su bolso y se lo extendió a Alfred. Sorprendido el americano vio su cuaderno de historia. Alfred se lo arrebato de las manos molesto y lo reviso para asegurarse que no tenía nada.

— ¿De dónde lo sacaste? — Le interrogo aun con frialdad.

— Lo encontré en la clase cuando regresé…— Respondió intentando de ignorar aquella frialdad. Definitivamente no se acostumbraba.

— Si eso es todo lo que querías, pues ya puedes irte…

— ¡N-no, no es eso…! — Exclamo "Arthur" sorprendiendo a Alfred. ¿Por qué se seguía pareciendo tanto? — No era solo eso…

— ¿Entonces qué?

— Veras…me entere de lo que te hicieron ese tal Ivan y Toris…— Pudo apreciar como la mirada de Alfred se endurecía más… por lo que el inglés retrocedió un poco a la vez que dirigía su mirada al suelo— También me entere de cómo fue que te enteraste de mi supuesta muerte…

— ¿Supuesta? — "Arthur" le vio de reojo, Alfred pareció suavizar un poco su rostro, más bien, aunque lo negara sabía que había algo de esperanza en sus ojos… pero a la vez sabía que dependiendo de la respuesta que diera podría volver a recibir un golpe de su parte o no…

— V-veras…Se que con lo de Toris te resulta muy difícil creerme, pero yo…— El inglés levanto finalmente la mirada y miro a Alfred directamente a los ojos— yo de verdad soy Arthur Kirkland— El americano pareció molestarse de nuevo y casi iba a golpearlo cuando el "impostor" le interrumpió— No necesitas creerme ahora, Alfred…— El de ojos azules pareció detenerse mas no cambio su expresión. — Te quiero proponer algo…—Dijo finalmente "Arthur" — Yo tengo un año de beca en esta escuela…convivamos como compañeros y tu averiguas si soy yo o no "Arthur Kirkland" en realidad, puedes hacerme las preguntas que quieras…si resulta que no logro convencerte, una vez acabado el año desapareceré de aquí…de la ciudad…

Alfred le miro fijo sorprendido y a la vez pensativo…no parecía del todo mala idea. Si bien tendría que convivir con ese impostor al menos tendría como probar que en realidad NO era su amigo fallecido, y podría hacerle justicia como merecía.

— Esta bien…— Susurro girándose esta vez para verle de frente, fue entonces que le extendió su mano — Una vez que confirme que no eres Arthur, ten por seguro que te golpeare…— El inglés le miro un tanto complicado por lo dicho por su amigo, pero estiro su mano.

— Entonces… ¿tenemos un trato? — El americano le vio con desconfianza por un momento, pero el solo pensar que con esto tenía como hacer algo por su verdadero amigo fallecido le dio fuerzas para darle su mano con seriedad.

— ¡Es un trato entonces! «Solo espérame un poco más Arthur…»— Pensó— «Voy a desenmascarar a este impostor, y luego iré contigo…»

Fue entonces cuando "Arthur" le dio una sonrisa, una sonrisa tan parecida a la de su amigo, que solo hizo que se le formara un nudo en la garganta…

«Lo juro»

Fin capítulo III

Notas Autora:

Hola a todos! Como escribi al principio aun no se si queda alguien por aquí, pero…estoy de vuelta!

Lo siento, se que han sido como 4 años desde la ultima vez que actualice, pero en fin digamos que las cosas no habían estado yendo tan bien en lo personal, la verdad es que pase por varios periodos malos y la verdad es que escribir este fic terminaba haciéndome muy mal…además de que no me gustaba como iba quedando…pero en fin, las cosas al fin están yendo arriba de nuevo y he estado retomando muchas cosas que me gusta hacer, entre ellas…escribir. Aunque mi trabajo no me deje mucho tiempo ^^U

Quizas me estoy dando el medio monologo porque dudo que los que leían este fic sigan en el fandom, pero, en fin. Esto lo hago por mi y si hay alguna sola personita que le guste seguir mi historia me quedo más que conforme.

Igual quiero aprovechar de aclarar una cosa, que creo que no es necesario, pero como están las cosas, prefiero hacerlo. Ninguna acción por parte de ningún personaje tendrá que ver con el contexto actual o anterior de cualquier país. Solo me baso en la interacción de los personajes y en sus personalidades.

Lo menciono obviamente por las acciones de Ivan en el fic, he visto que se esta muy sensible por lo que hace el fandom de Hetalia, por lo que prefiero aclarar antes que nada.

Bueno, espero poder actualizar pronto!

Cuidense! ¡Hasta el próximo capitulo!

Bye bye!