Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.
Un Amor Pendiente
Capítulo #5: Tarde de aclaraciones
— Hermano, ayer Uozumi se retiró definitivamente del equipo, y ya te han presentado como el nuevo capitán de Ryonan, eso me pone muy contenta—expresó entusiasta la chica mientras preparaba unas tostadas.
— Sí, estoy muy feliz de ser el nuevo capitán. Pero que Uozumi se haya retirado me dejó muy sorprendido, no me lo esperaba— musitó el muchacho.
— Creías que se quedaría hasta el invierno ¿verdad?
— Sí. Jamás nos comentó sobre los planes que tenía con respecto a su vida— dijo Sendoh mientras imaginaba incrédulo al ex capitán como cocinero— Vamos, se nos hace tarde- agregó.
— Es cierto, debemos darnos prisa— pronunció Emi mientras se levantaba de su silla.
La pareja de hermanos no tardó en llegar a Ryonan. Antes de separar sus caminos, el muchacho se dirigió a su hermana.
— Bueno, nos vemos por la tarde ¿Irás a buscarme después del entrenamiento?
— No Akira, hoy no podré, tengo cosas que hacer— respondió la chica, recordando su compromiso con Mitsui.
— Esta bien. Entonces nos vemos en casa— concluyó el jugador estrella de Ryonan mientras se alejaba de su hermana.
— Si hasta entonces— correspondió Emi— ¡Y suerte en tu segundo día como capitán hermano!— expresó ahora mientras veía alejarse al muchacho.
Las clases en Shohoku ya habían iniciado. Y en el salón 10 de primer año, la sesión de matemáticas se encontraba en pleno desarrollo. Unos sutiles suspiros, lograron captar la atención de los estudiantes ubicados en la parte final de aquel aula. Y es que Kaede Rukawa dormía plácidamente, mientras el profesor explicaba sus materias. Sin embargo, uno de sus estudiantes, no tardó en interrumpirlo.
— ¡Maestro, Rukawa está durmiendo de nuevo!— denunció el chico.
— ¡Muchacho despierta, porqué siempre te duermes en mi clase! ¡Acaso es aburrida!— exclamó furioso el profesor mientras golpeaba enérgicamente la mesa del basquetbolista.
De pronto Rukawa comenzó a reaccionar y dirigió su desorientada mirada al maestro.
— Si te das el lujo de dormir tanto, es porque tus exámenes finales fueron excelentes. Mañana veremos cuando lleguen los resultados— manifestó el anciano irónicamente— ¿Qué puedes decir a eso?— añadió desafiante el hombre.
No hubo respuesta ya que el número 11 de Shohoku volvió a quedarse dormido.
— ¡Ya verás muchacho insolente!— prorrumpió exasperado, el maestro.
Más tarde el entrenamiento fue liviano pero extenso. Todos se veían muy entusiasmados practicando, si estaban cansados, intentaban no demostrarlo, ya que querían seguir entrenando para ir en las mejores condiciones al campeonato nacional.
— Bueno, eso ha sido todo por hoy. Descansen y mañana nos vemos— pronunció el capitán Akagi.
— ¡Sí, capitán!— exclamaron al unisón los chicos. Luego se dirigieron raudamente a los camarines para cambiarse de ropa.
— "Hisashi debe estar por salir"— caviló Emi mientras esperaba junto a la puerta del gimnasio.
No tardó en ver que los miembros del equipo comenzaban a salir del gimnasio, entre ellos, Mitsui.
— ¡Hisashi!— saludó la chica sonriendo y agitando su mano.
— Emi— correspondió Mitsui mientras se le acercaba.
— Qué gusto me da verte nuevamente, Hisashi— manifestó sonriente.
— Lo mismo digo— respondió vacilante, Mitsui a la vez que recordaba que había quedado de verse con muchacha—"Que extraño ¿Por qué trae el uniforme de Ryonan? "— reflexionó extrañado ahora.
— Ya estás aquí ¿Vamos?— sugirió Emi.
— Sí— contestó.
En medio de conversaciones triviales, iniciaron su camino rumbo a la heladería que solían visitar años antes, no tardando en llegar a su lugar de arribo.
— Hisashi, tengo que felicitarte. Tú y el equipo de Shohoku irán al campeonato nacional, ese siempre fue tu sueño. Me alegro de que se esté cumpliendo— manifestó sonriendo sincera.
— Pues sí, lo logramos después de mucho esfuerzo. Ahora debemos entrenar más duro para lograr ganar el campeonato nacional— contestó Mitsui con entusiasmo.
— Espero que lo logren, tienen un muy buen equipo, así que tienen todas las posibilidades, los estaré apoyando— dijo sin abandonar su sonrisa.
— A todo esto ¿Cómo está Sendoh? Él quería a como dé lugar ir al campeonato nacional— expresó el chico de ojos azules mientras se sentaban en una mesa.
— Bueno, el está bien. Ahora como nuevo capitán está concentrado en ser un buen líder para su equipo y luchar por ir al campeonato del próximo año.
Ahora aparece una mesera, y le toma sus pedidos.
— Quiero un refresco de fresa— dijo la chica de ojos color miel.
— Lo mismo yo— dijo Mitsui— Vaya, sigues teniendo los mismo gustos Emi, no has cambiado— le comentó a la chica recordando la innumerables ocasiones en que pedía lo mismo durante sus citas en el pasado.
— Eso es cierto— musitó— Y tú no cambias eso de pedir lo mismo que yo— añadió ahora mientras reía.
— Tienes razón— rió divertido, el basquetbolista.
— Vaya, hace bastante que no venía a este lugar— manifestó pensativa observando el sitio detenidamente.
— ¿Lo dices en serio? Pues yo tampoco, desde aquella vez…— dijo el chico agachando la mirada y un tanto avergonzado al recordar lo vivido hace dos años.
— Hisashi, yo en realidad quería verte hoy porque necesito que sepas lo que sucedió— expresó la chica mientras la misma mesera que les tomó la orden les dejaba sobre la mesa sus refrescos.
— Emi, no es necesario, eso pasó hace ya bastante tiempo— intervino— Además, entiendo que no hayas querido ser mi novia— masculló ruborizado.
— Es que las cosas no son como tú crees— negó un tanto alterada.
— ¿A qué te refieres?— cuestionó el chico de ojos azules extrañado.
— Verás, aquel día en que debía darte mi respuesta…
— "Las prácticas de básquet duran dos horas y media. Tendré que hacer algo mientras tanto"— meditó Emi mientras atravesaba la puerta de su salón de clases.
— ¡Emi!— le habló una chica de su clase— ¿Qué harás hoy por la tarde? Es que mi madre me pidió que fuera de compras al supermercado y odio ir sola ¿Podrías acompañarme? Dime que sí por favor— suplicó ahora la chica de cabello negro que le llegaba al mentón.
— Hazuki, en realidad tengo planes para esta tarde. Pero aun dispongo de dos horas y media ¿Crees que acabemos antes de ese tiempo?— respondió Emi.
— ¡Pero claro! En ese tiempo ya estaremos listas. Entonces ¿Qué dices?
— Está bien, vamos— dijo Emi sonriendo.
Las jóvenes se dirigieron raudamente al supermercado. Hicieron las compras mientras conversaban amenamente. Posteriormente, se dirigieron a la estación para que Hazuki tomara el metro de retorno a casa. Estaban tan sumergidas en su charla que Emi no se dio cuenta de lo rápido que había avanzado la hora, de pronto miró su reloj y exclamó:
— ¡Cielos como ha pasado el tiempo, Hazuki debo irme, tengo el tiempo justo como para llegar a tiempo!— se disculpó la hermana de Sendoh.
— Está bien, gracias por acompañarme, hasta pronto que estés bien—pronunció Hazuki.
— No es nada, hasta mañana— se despidió Emi mientras se alejaba corriendo.
— "Cielos, sólo llegaré a tiempo si corro, de otra manera no lo lograré y Hisashi creerá que no quiero ser su novia"— pensaba la chica mientras corría hacia Shohoku.
— Disculpe… perdón…lo siento— decía la chica disculpándose por golpear a más de una persona que iba por la calle.
— Por lo menos ya me queda muy poco— monologaba la chica mientras veía que un semáforo pasaba de amarillo a rojo.
Se apresuró en cruzar aquella calle tan ancha. Sin embargo, a mitad de esta, escuchó un estruendoso ruido, sin poder evitar detenerse, dirigió la mirada al lugar de donde provenía, y sin poder reaccionar, en menos de dos segundos una motocicleta que un pandillero conducía la arrolló, dejándola inconsciente tirada en el suelo.
El desencajo en el rostro de Mitsui, rebelaba el asombro que le provocaba el relato de Emi, pues jamás había tenido noticias de lo ocurrido hasta ahora.
— Y… Y ¿Qué sucedió? ¿Estuviste internada en un hospital o saliste sin problemas del accidente?— preguntó preocupado.
— Bueno, estuve internada durante cinco meses, en los cuales me hicieron tres operaciones, ya que mi cráneo quedó muy dañado, incluso me debieron rapar para hacer más fácil el procedimiento— relató cabizbaja al recordar lo doloroso de aquella etapa.
— Emi, yo lo siento mucho, jamás me enteré de esto. Como te dije que si no llegabas al gimnasio, no te buscaría más, ya que eso significaba que no querías ser mi novia… que estúpido fui— se recriminó mientras se disculpaba tomándose la cabeza.
— Si, en realidad todos esos meses en el hospital fueron muy duros— pronunció meditativa.
— ¿Cuándo saliste? ¿Por qué no me buscaste?— cuestionó inquieto.
— Bueno, tras salir del hospital y restablecerme, comencé a tomar exámenes libres para quedar al día con mis calificaciones y al cabo de siete meses después del accidente, regresé a clases, pero…
— "Por fin volveré a clases y podré buscar a Mitsui y explicarle lo que sucedió"— pensaba ansiosa la muchacha mientras se dirigía ansiosa a Shohoku.
No tardó en arribar a la preparatoria, una vez dentro de las dependencias, es abordada por cinco estudiantes, que a ojos de Emi, resultaban poco confiables. Intimidada ante ellos, se limitó a abrazar su maletín, mientras veía como un chico moreno de anteojos se dirige hacia otro de cabello largo y lacio sin quitarle la mirada de encima.
— Oye ¿recuerdas que te conté que maté a una chiquilla cuando la arrollé con mi motocicleta?
— Claro, como olvidarlo. Si por eso la policía te estuvo buscando durante meses— por la falta de fluidez en sus palabras, deducía que por sus venas corría una dosis no menor de alcohol.
— Pues mira, la chiquilla resultó ser más fuerte de lo que creí, está viva—anunció el primero.
El chico de melena, se aproximó hasta la muchacha, el incipiente cabello oscurecido que brotaba en su cabeza, la hinchazón en su rostro, además de la languidez de su cuerpo debido a la dieta a la que se vio sometida durante los últimos meses, la hicieron irreconocible para Mitsui.
La muchacha permanecía inmóvil, sin saber que decir ni hacer.
— Ahora veamos si es tan fuerte como dices— dijo el muchacho de cabellos lacios mientras le daba una bofeteada en el rostro.
— Por favor, no— suplicaba Emi, entonces se acercaron los demás vándalos y también la golpearon.
— Por favor, no me golpeen más— suplicaba la muchacha con lágrimas de dolor.
Después de darle muchos golpes, el chico de cabello largo se detuvo, logrando que los demás también lo hicieran.
— Bueno, dejaremos de golpearte nenita, pero nos llevaremos esto— dijo el rebelde de cabello largo tomando las pertenecías de la chica.
El desconcierto de Mitsui era abrumador, no podía formular ni la más mínima dicción al recordar lo que había hecho en su época de rebelde.
— "No puede ser ¡Cómo pude ser capaz! Le hice tanto daño a la chica que tanto amaba, no lo puedo creer. Ahora lo entiendo, como llevaba el cabello corto por las operaciones no la reconocí. Aunque eso no es justificación para lo que hice ¡Demonios! Ahora… ¡Cómo se lo diré ahora!"— pensaba pasmado el chico de ojos azules sumergido en sus pensamientos.
— Y después de eso, mis padres decidieron trasladarme de Shohoku a Ryonan, como tenía buenas calificaciones no tuve problemas, así que jamás volví a acercarme a Shohoku— prosiguió.
— Emi, si yo hubiera sabido todo esto, te habría buscado, no te habría dejado sola jamás— pronunció Mitsui acongojado al saber todo lo que había vivido la chica en ese tiempo.
— No te preocupes, yo te entiendo, jamás pensaste que todo esto había sucedido, sólo creíste que te había rechazado y que no quería saber de ti. Tú no tienes la culpa— sonrió compasiva.
— ¡Si tengo la culpa! Porque…— exclamó repentinamente el muchacho poniéndose de pie, frenado repentinamente al coincidir con la inocente mirada de la chica— "No puedo decírselo, me odiaría"— reflexionó, tras lo cual volvió a tomar asiento.
— No digas eso Hisashi, tú no eres culpable en lo absoluto— dijo Emi sonriendo nuevamente, intentando tranquilizar al número 14 de Shohoku.
— Está bien— masculló aún apenado por lo que había hecho en el pasado.
— Ahora que lo recuerdo…—musitó reflexiva, lo que puso muy nervioso a Mitsui— Fui a ver algunos partidos de Shohoku el año pasado, y no te vi en ninguno ¿Por qué no estabas?— comentó Emi.
— Lo que ocurre es que me lesioné una rodilla, por eso estuve sin jugar mucho tiempo— respondió el muchacho un tanto más tranquilo por no haber sido descubierto y evitando dar grandes detalles sobre su lesión para que la chica no pudiera sacar conclusiones por sí sola.
— Lo lamento mucho ¿Ya te has mejorado completamente de tu lesión?— inquirió ahora.
— Pues sí, ya no hay problemas con mi rodilla— contestó refugiando su mirada en el vaso que tenía en frente.
— Me alegro mucho— sonrió honesta— ¿Y cuándo te lesionaste?— continuó en sus inocentes indagaciones.
— Una semana después de tu accidente.
— Vaya ¿Y cuánto tiempo estuviste sin jugar?— preguntó la chica muy interesada.
— No lo recuerdo— las preguntas de Emi se iban volviendo progresivamente más inquietantes para el muchacho, quien estaba llegando al límite de su inquietud—Bueno vamos Emi, te iré a dejar a tu casa— dijo ahora poniéndose repentinamente de pie.
— Está bien, vamos— sonrió la hermana de Sendoh, ignorando la intranquilidad de Mitsui.
MUCHAS GRACIAS POR LEER
