Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Un Amor Pendiente

Capítulo #7: A pesar de todo este tiempo


A la mañana siguiente mientras desayunaban los hermanos Sendoh, el jugador estrella, ya sintiendo sus ánimos tras la derrota en las finales ante Shohoku, y la repentina salida de Uozumi del equipo de Ryonan, buscó la atención de su hermana, que silente permanecía junto a él.

— Oye ¿Y qué cosas tenías que hacer ayer hermanita? Nos fuimos juntos a clases, pero no te vi en el resto del día ¿Acaso tuviste una cita con un novio?—comentó Sendoh guiñándole un ojo, provocando el súbito sonrojo de Emi.

— ¡No, qué dices! Sólo fui a ver a un amigo— desmintió apresurada la chica de ojos color miel.

— ¿No será el mismo muchacho que te llamó anoche?— intervino su madre que traía el café para servirle a sus hijos.

— Vaya, así que te llamó un amiguito, o mejor dicho ¿un novio?— bromeó nuevamente Sendoh con picardía en la mirada.

— No es mi novio, además…. Él tiene novia— dijo Emi mirando hacia el suelo.

— Vaya, que lástima, se nota que te gusta hermanita— opinó el muchacho.

— ¡Que no me gusta, él solo es un amigo!— replicó molesta la chica.

— Bueno, como tú digas— manifestó riendo por la actitud infantil que percibía de su hermana mayor.

— Ya, dejen de discutir como niños pequeños y váyanse al instituto, se les hace tarde— intervino divertida la madre de los muchachos.

— Sí, es cierto ya debemos irnos— dijo Emi mientras se ponía rápidamente de pie.

Durante el trayecto a Ryonan, Emi iba muy silenciosa, algo muy extraño en ella, pues solía hablar mucho con su hermano Sendoh. Sus pensamientos ahora estaban con Mitsui, el hecho de haberlo visto con una chica, y la extraña llamada de la noche anterior la tenían sumergida en sus pensamientos.

''Sí, ella es mi novia…pero tú eres… muy importante para mí"— eran las palabras que retumbaban en la cabeza de Emi.

''Cielos no puedo sacarme a este chico de la cabeza. No entiendo, pero el hecho de saber que tiene novia me puso muy triste, y sus palabras mientras hablábamos por teléfono me han dejado muy confundida. Creo que mi hermano tiene razón, creo que a pesar de todo este tiempo…. Sigo enamorada de Hisashi''— eran sus reflexiones, que no tardaron en ser interrumpidas por la voz de su hermano.

— ¡Cuidado!— exclamó el chico de cabellos alzados a la vez, que la jalaba de un brazo para evitar que un auto la atropellara.

— ¿Qué te ocurre Emi? ¿Acaso no te diste cuenta que el semáforo está en verde? Estás muy distraída, debes tener más cuidado— le regañó exaltado.

— Lo siento Akira, no volverá a pasar— dijo la chica de ojos color miel aún asustada por lo ocurrido.


Pasaron los días y durante los entrenamientos todos notaron extraño a Mitsui. No mostraba el entusiasmo de siempre, todo el tiempo estaba distraído, y su desempeño era cada día peor.

— ¡Hey Mitsui, que estás haciendo! Cada vez estás jugando peor!- exclamaba molesto Ryota durante un partido de práctica que se estaba llevando acabo.

— ¡Qué estás diciendo! Yo no estoy jugando mal, sólo que no me advertiste que me lanzarías el balón— se excusó el chico de la cicatriz.

Pero a pesar de la reprendida de Ryota, Mitsui no reaccionó y continuaba del mismo modo. No podía quitarse de la cabeza a Emi. Ya no solo en su consciencia pesaba la sombra de dos años alejado del deporte que tanto amaba, sino que además, ahora se añadía el pesar de haber perdido a la chica que tanto quiso, y la culpa de haberle hecho tanto daño, ignorándolo por tanto tiempo. Incluso, su relación con Akari se veía afectada por ello. Si bien, siempre fue un tanto monótona, ahora ya no daba para más. Lo silencioso y evasivo que se mostraba Mitsui, enfadaba de sobremanera a la muchacha, ya que, siempre fue caprichosa y estaba acostumbrada a que Mitsui la complaciera en todo.

Un día luego de entrenamiento, Akari intentando arreglar las cosas, fue a buscar a Mitsui para dar un paseo. Ya notando el distanciamiento del muchacho, se mostró amablemente insistente.

— Dime que sí ¡Nos divertiremos mucho!— expresó suplicante su novia a un frío Mitsui.

— Ya te dije que no tengo ganas, el entrenamiento estuvo muy duro y quiero ir a casa a descansar— respondió el chico de ojos azules mirando hacia el horizonte evitando la mirada de su novia.

— Hisashi ¿No crees que estás siendo bastante descortés conmigo?— dijo la chica cruzando sus brazos.

— No es eso, sólo estoy cansado— replicó.

— No me des más excusas ¡Últimamente has cambiado mucho! Antes solíamos salir donde yo quisiera ¡Ahora no!— protestó ofuscada.

— Ese es el problema. Estás acostumbrada a que te diga que sí en todo. Eres demasiado caprichosa, Akari. Ahora no quiero estar contigo ¡Quiero estar solo, maldita sea! ¡Déjame en paz!— exclamó fuera de sí el número 14 de Shohoku.

Estas palabras hirieron profundamente a la muchacha, provocando que comenzaran a correr espontáneas lágrimas en su mejilla

— Yo, sólo quería mejorar las cosas, pero, adiós— susurró la chica agachando su cabeza y volteándose para retirarse.

— ¡Akari!- exclamó Mitsui cuando vio a la chica que corría— ¡Espera!— agregó mientras salía corriendo tras ella.

— Lo siento mucho, no quise ser grosero contigo— se disculpó ahora, el chico de ojos azules al alcanzarla.

— No, tú no tienes la culpa. La culpa es mía, quizás si soy muy caprichosa y no dejo que tengas tus espacios. Quizás, te estorbo mucho— masculló la chica mientras lloraba.

— No digas eso, tú no me estorbas— desmintió Mitsui mientras la abrazaba— Y para que veas que estoy arrepentido, iré contigo de paseo— dijo el chico mientras acariciaba los cabellos oscuros de Akari.

— ¿Lo dices enserio?—inquirió recuperando sus ánimos, mientras dejaba los brazos cálidos de Mitsui para mirarlo a los ojos y secar sus lágrimas.

— Por supuesto, ahora vamos—indicó el basquetbolista mientras tomaba la mano de su novia para comenzar su paseo.

La pareja caminó por un parque de la mano, se sentaron a tomar un helado. Los ánimos de ambos se veían más serenos, parecía que todo había vuelto a la normalidad, se abrazaban, reían, y besaban. Luego caminaron por el centro de la ciudad, de pronto Akari le dijo a Mitsui mientras observaba emocionada una vitrina:

— ¡Mira amor!, que oso de peluche tan tierno— expresó maravillada.

— Si, está muy bonito ¿lo quieres?— dijo Mitsui leyendo los pensamientos de la chica.

— ¡Sí!- exclamó emocionada.

— Entonces entremos a la tienda— indicó el catorce de Shohoku.

Entraron y comenzaron a buscar el oso que tanto le había gustado al Akari, sin embargo, no lo encontraban.

— Qué lástima, no lo veo por ninguna parte— musitó Mitsui.

— Sí, que pena, aunque podríamos pedir el que está en vitrina— opinó la chica recuperando la esperanza de tener su oso.

— Espera un momento, creo que no hemos visto en ese pasillo, ahora regreso— dijo el muchacho mientras se alejaba en búsqueda del ansiado osito de peluche.

— Está bien, yo te esperaré aquí—anunció Akari mientras se entretenía mirando la variedad de objetos en venta.

Mitsui se acercó al pasillo, comenzó a buscar el peluche, y de pronto lo encuentra sobre una repisa muy alta, a pesar de su estatura no era capaz de alcanzarlo, se estiró lo más que pudo hasta que lo alcanzó.

— Lo tengo— susurró sonriendo.

Al intentar volver a su posición inicial, Mitsui, perdió el equilibrio cayendo al suelo.

— ¿Se encuentra bien?—inquirió una voz femenina algo conocida para el chico.

— Sí, estoy bien— musitó poniéndose de pie.

Al voltearse, y descubrir quién era, ambos se sorprendieron, no esperaban encontrarse en aquel lugar.

— Hisashi—pronunció Emi sonriendo.

— Emi— dijo Mitsui sonriendo involuntariamente.

Se quedaron viendo unos instantes que parecían eternos. No se daban cuenta de cómo sonreían, ya que a pesar de lo sorpresivo del encuentro, ambos estaban muy felices de volver a verse. La mirada dulce de Emi, cautivaba al muchacho. Siempre había sentido una atracción especial por esos ojos color miel, que con tanta candidez le contemplaban, del mismo modo como hace algunos años. Por su parte, Emi no podía evitar sentir el agolpamiento vehemente de sus latidos, al ver esa fascinante sonrisa de medio lado de Hisashi. Ese nuevo aire, tan seguro que había adquirido, le resultaba simplemente fascinante. De pronto alguien interrumpe aquella atmósfera repentinamente.

— Hisashi ¿Has encontrado el oso?— preguntó Akari mientras se acercaba a el pasillo donde se encontraba su novio.

— Eh, Akari, si lo he encontrado— respondió atolondrado, Mitsui saliendo de sus contemplaciones, y completamente ruborizado al darse cuenta de su reacción al ver a Emi.

— Vaya nos volvemos a ver— dijo Akari sonriéndole a la hermana mayor de Sendoh, que recién ahora volvía en sí.

— Eh sí, qué sorpresa— contestó nerviosa la chica.

— Bueno amor ¿vamos?— pronunció repentinamente Akari, tomando del brazo a su novio al ver la extraña actitud de ambos.

— Está bien, vamos, hasta pronto Emi—se despidió de prisa, Mitsui.

— Hasta pronto, Hisashi— correspondió la chica cabizbaja, al ver alejarse a Mitsui de la mano de su novia.

La pareja caminó durante largos minutos en silencio, de pronto Akari quiso romper el hielo.

— Amor, hoy me llevarás a casa ¿verdad?

— Eh, lo siento, ya se me hace tarde, solo te dejaré en la estación— respondió Mitsui un tanto ausente.

— ¿Qué ocurre amor? De pronto te has puesto muy pensativo— comentó la chica examinándolo preocupada.

— No es nada— musitó.

— No entiendo, hace poco estabas perfectamente ¿qué te ocurre?—replicó ella.

— No insistas, ya te dije que no pasa nada— respondió.

— ¿Cómo que nada? Hace veinte minutos reías, me abrazabas y besabas ¡Ahora estás serio y distante!— exclamó escandalosamente.

— ¡Ya te dije que nada!— repitió ofuscado y agotado de las interrogaciones de la chica.

— ¡Hisashi! ¡No entiendo tu comportamiento! No quiero creer lo que estoy pensando, pero ¡Estoy casi segura que el problema es tu amiga, esa tal Emi, tú estás enamorado de ella, no lo niegues!— reclamó soltando violentamente la mano del tirador de canastas de tres puntos.

El chico se sorprendió al oír lo que decía su novia, no sabiendo que decir.

— ¿Lo ves? Tu silencio lo dice todo ¿pero sabes qué? ¡No le dejaré el camino libre!— agregó con determinación, la chica de ojos azules.

— Akari…— masculló Mitsui mientras veía que se iba alejando su novia camino a la estación.


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