Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.
Un Amor Pendiente
Capítulo #8: Toma decisiones al atardecer
Pero esta vez no intentó arreglar la situación. Dejó que la chica huyera, ya que ni siquiera él mismo podía desmentir lo que su novia decía. Más que dar explicaciones a terceros, ahora lo que él necesitaba era explicarse así mismo que le ocurría y tomar decisiones.
Se alejó lentamente del lugar. Comenzó a caminar hacia su casa, pero se detuvo en un parque sentándose en una banca. Se quedó en silencio ahí con la mirada perdida en unos chicos que jugaban básquetbol en una cancha que estaba justo frente a él, de pronto uno de ellos lo ve reconociéndolo de inmediato.
— ¿Mitsui?— pronunció el chico.
El muchacho de ojos azules, sacado de su distracción, alzó la mirada encontrándose con su nuevo interlocutor.
— Miyagi—correspondió sutilmente sorprendido, mientras el chico del pendiente se acercaba.
— ¿Qué haces aquí tan solo?— preguntó el defensa.
— Pues nada, solamente necesitaba pensar un poco— contestó casual.
— ¿Problemas?—inquirió curioso— Últimamente has estado muy extraño amigo ¿Te ocurre algo?—añadió Miyagi sentándose al lado de Mitsui.
— No es nada, sólo tonterías—espetó evasivo.
— No me mientas, sé que algo te ocurre, puedes confiar en mí—insistió el siete de Shohoku.
— Pues, yo…— miró a los chicos que esperaban a Miyagi en la cancha— No quiero molestarte— agregó.
Al darse cuenta de esto, el chico pequeño del equipo de Shohoku, le pidió a Mitsui que lo esperara un momento, se despidió de sus amigos, y regresó donde Mitsui.
— Ahora dime ¿Qué ocurre?—inquirió Ryota.
— Pues ¿recuerdas a la chica que me saludó el día del partido contra Ryonan?
— Claro- respondió serio.
— Pues ella… en primer año estaba en Shohoku. Éramos muy amigos, aunque en realidad siempre nos gustamos mutuamente. Un día, después de entrenamiento, me declaré y le pedí que fuera mi novia. Le dije que si quería podía darme la respuesta al día siguiente, pero no llegó, lo cual me puso muy triste…
— ¿Te rechazó?— interrumpió muy interesado, Miyagi.
— No, hace unos días me enteré que una motocicleta la arrolló cuando regresaba a la Shohoku para decirme que sí. Estuvo durante meses internada en un hospital, y al cabo de siete meses regresó a Shohoku—relató reflexivo.
— Y al regresar ¿no la viste?—interrogó curioso, Ryota.
— Pues sí, pero ahí está el problema. Quien la atropelló resultó ser uno de mis amigos. Entonces nos la encontramos el día de su retorno a clases ,y por vengarnos por la denuncia que hicieron sus padres por el atropello, la golpeamos y le quitamos sus pertenencias, y no la reconocí— narró avergonzado el chico de ojos azules
— Vaya ¡Pero cómo se te ocurre golpear a una chica, eso no se hace!— recriminó, Miyagi.
— No me reproches, ya bastante me he torturado con eso— musitó.
— Está bien. Pero y luego ¿qué ocurrió?
— Pues, sus padres decidieron trasladarla a Ryonan, ahora estudia allá- respondió
— ¿Esa chica aún te gusta verdad?— preguntó Ryota, dejando sorprendido a Mitsui.
— ¡No, eso no es cierto!— dijo exaltado.
— Tu reacción dice todo lo contrario— opinó el chico del pendiente con picardía en la mirada.
— No digas tonterías. Tú sabes bien que tengo novia, incluso la conoces.
— Akari…
— Si, Akari. Así que no vuelvas a repetir eso.
— Sí, es tu novia, pero no quieres. Me he dado cuenta, y sabes que es así, estás con ella sólo porque te insistió de tal manera, que por cansancio terminaste accediendo. Todo el equipo es testigo de eso—opinó Ryota.
— En realidad, no estoy seguro de lo que siendo por Akari—confesó en medio de un suspiro— Siempre le digo que sí en todo, es muy absorbente, y muy mal criada. Pero eso no quiere decir que me guste Emi—añadió, Mitsui mirando el suelo.
— Que terco eres Mitsui—musitó el moreno mientras negaba con la cabeza— Has un ejercicio, veamos: Recuerda ¿En quién has pensado más en estos últimos días, en Emi o Akari?—interrogó desafiante su compañero de equipo.
— Pues, yo… en Emi— se respondió avergonzado.
— Entonces, no crees, que deberías ser más honesto contigo mismo y buscar a Emi, dile que la quieres, no tienes nada que perder.
— ¿Y Akari?— preguntó asumiendo que deseaba estar con la chica ojos color miel.
— Si en verdad la quieres, deja de hacerle daño y termina con ella. Vi como discutían al terminar el entrenamiento, esa relación no da para más—opinó el número siete.
— Eso es cierto, no puedo seguir con ella, no la quiero como novia, busque o no busque a Emi, debo terminar con ella—reflexionó, Mitsui.
— ¿Busques o no busques? ¡Pero qué dices! Claro que debes buscarla, si la quieres debes hacerlo. No pierdas la oportunidad de estar con tu amor correspondido, ese no es privilegio de todos—añadió esto último llorando como bebé y recordando a Ayako.
— ¿Qué dices? Ella no me ha dicho que le gusto, no creo que sea correspondido— murmuró Mitsui.
— ¿No iba aceptar ser tu novia hace dos años? Eso debe ser porque le gustas—especuló, Miyagi dándole codazos a su amigo de manera cómplice.
— Pero eso fue hace mucho tiempo—rebatió cabizbajo.
— Sí, pero quizás al verte de nuevo volvió a sentir cosas por ti.
— No lo creo.
— ¡Que terco eres, Mitsui! Vamos, búscala, nada pierdes. Hay más posibilidades de que quiera ser tu novia a que no— dijo intentando animar a su compañero de equipo.
— Pero si salgo con ella, tendré que contarle, lo que le hice—refutó angustiado.
— Bueno, eso es algo que debes hacer. Si fuiste capaz de golpearla, aunque no la reconociste, debes ser capaz de decirle la verdad— dijo Miyagi con un tono reprochante por lo que le hizo a la chica.
Mitsui comenzó a recordar como él junto a sus amigos rebeldes golpearon despiadadamente a esa linda chica. Sentía cómo cada bofetada que le propinó a la chica, calaba profundamente en él. Y no podía evadir imagen que podría adoptar la chica que tanto quería, al enterarse de quién era.
— ¡No, no puedo!— exclamó Mitsui aterrado al tan sólo imaginar que perdía de nuevo a Emi.
— Sí, sí puedes, debes ser honesto con ella, claro si de verdad la quieres— dijo el chico del pendiente cruzando sus brazos y cerrando sus ojos.
— ¡Claro que la quiero!— exclamó Mitsui como si lo hubiesen ofendido.
— Entonces, díselo— reiteró Ryota.
— No puedo— dijo rendido el chico, que en sus ojos azules, ahora adoptaba una melancólica expresión.
— Veamos, mira: Puedes no decírselo de inmediato. Sal con ella, dile que la quieres y proponle que sea tu novia. Entonces cuando te sientas listo para contárselo, se lo dices y le explicas todo, creo que entenderá— propuso Miyagi intentando darle una solución a su atormentado compañero de equipo.
— Bueno, creo que haré eso. Agradezco tus consejos Miyagi, jamás pensé que podrías ayudarme—dijo mirando a su interlocutor.
— Pues no es nada— dijo Ryota sonriendo bobamente y rascando su cabeza como con vergüenza— "Vaya resulté ser todo un doctor corazón, aunque cuando se trata de mí no puedo hacer nada"— pensaba ahora el chico moreno, mientras unas lágrimas se asomaban en sus ojos al recordar a la manager de Shohoku.
— ¿Te ocurre algo?— masculló Mitsui al ver el extraño comportamiento de su compañero.
— No, para nada—contestó, mientras soltaba una carcajada.
— Vaya, ya es tarde. Debo irme— dijo Mitsui despidiéndose de su amigo.
— Yo también.
— Nos vemos en el entrenamiento— volteó mientras enseñaba una mano en señal de despedida.
— ¡Espera!— exclamó Ryota deteniendo al chico de ojos azules— Creo que has estado tan distraído que no te diste cuenta que el capitán Akagi dijo que mañana no habrá entrenamiento— dijo Miyagi.
— ¿Enserio? ¿y por qué?— preguntó extrañado.
— ¿Pues no recuerdas? Mañana se realizará una reunión de los profesores en el gimnasio, como llegan los resultados de los exámenes finales de toda la preparatoria van a retirarlos para hacer entrega a los alumnos en los días siguientes— explicó Miyagi.
— Ah, es eso. Bueno, entonces nos vemos pronto, y gracias de nuevo—dijo Mitsui.
— De nada, hasta pronto— se despidieron y cada uno tomó su rumbo.
Mitsui caminó pensativo durante todo el trayecto. Las palabras de Miyagi le habían servido mucho para aclarar lo que sentía y quería. Pero aun así, le aterraba la idea de que Emi lo odiara por lo que hizo. Además, él aún se reprochaba su accionar durante sus tiempos de vándalo.
— "Que cobarde fui. Golpee a una chica indefensa que no podía defenderse. Vaya, esos dos años sólo me han traído problemas. Primero, voy a causar problemas al equipo de básquet, lo que ha hecho que no todos mis compañeros de equipos me acepten del todo, aún en discusiones me reprochan lo que hice; luego al regresar, mi estado físico es pésimo, no soy capaz de resistir los cuarenta minutos del partido; y ahora me entero de que golpeé a la chica que más he querido en mi vida"— reflexionaba mientras arribaba a su hogar.
Al abrir la puerta, vio que no había luces encendidas, deduciendo que no había nadie. Improvisó su cena, y se retiró a su habitación.
Luego de un día agotador, cayó rendido en su cama y con su mente más clara, quedó profundamente dormido.
MUCHAS GRACIAS POR LEER :D
