Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sin a su creador, Takehiko Inoue.


Un Amor Pendiente

Capítulo #11: En casa de Mitsui


Los muchachos concluyeron sus exámenes. Su estado de agotamiento habría hecho que desearan un descanso, a pesar de ello, su único deseo era continuar las prácticas con el equipo de básquetbol de Shohoku. Fue así como tras salir de sus exámenes, Sakuragi, Miyagi, Mitsui y Rukawa, se dirigieron al gimnasio, vistieron sus ropas deportivas, y comenzaron a entrenar con el resto.

–Por fin haré algo divertido– musitó Mitsui recordando la tediosa noche de estudios.

– Si, lo de ayer fue una noche muy larga, sobre todo cuando tuve que estudiar con el Gorila– aportó el pelirrojo.

–Para mí esa noche fue perfecta–agregó Miyagi con las pupilas dilatadas.

–Claro, si estuviste estudiando con Ayako– expresó con picardía, Sakuragi, mientras el chico del pendiente seguía en sus recuerdos.

–Y tú Sakuragi no tienes de que quejarte, porque a pesar de que estudiaste durante unas horas con Akagi, finalmente conseguiste estudiar con su hermana–comentó Mitsui dándole codazos en la espalda.

Al ver esto, Rukawa sintió un inexplicable sentimiento de molestia, que no lo dejó por el resto de la tarde.

–Mitsui, eso es cierto, a pesar de que ese tonto del Gorila no quería que yo estudiara con Haruko, este genio logró convencerlo. Ya sabes, para los talentosos como yo no hay imposibles–manifestó soltando una carcajada, Hanamichi.

–¿Talentoso? ¿Dónde está que no lo veo?– dijo ahora con sarcasmo el número catorce de Shohoku.

–¡Mitsui!–fue lo único que gruñó el pelirrojo mientras empuñaba su mano.

–Ahora practicaremos el tiro debajo de la canasta–indicó el capitán del equipo.

–¡Si capitán!–exclamaron todos al unisón.

Dedicaron alrededor de veinte minutos a la práctica del tiro bajo la canasta.

–Ahora haremos un partido de quince minutos por tiempo. En el primer equipo estarán: Kuwata ,Mitsui, Kakuta, Rukawa y Sakuragi; y en el segundo equipo: Shiozaki , Kogure Yasuda, Miyagi, y Yo– indicó Akagi.

– ¡Ah! ¡Por qué tengo que estar en el mismo equipo que este zorro apestoso incluso en los partidos de práctica!– reclamó Sakuragi.

–Ya deja de protestar y comencemos–le dijo el capitán.

–¡Es que no lo soporto!– clamó el pelirrojo.

Comenzó el partido, y el equipo de Sakuragi no lograba encestar, ya que el capitán bloqueaba todos los intentos de Mitsui, Rukawa y el pelirrojo, comenzando con una ventaja a favor de los de Akagi.

–"Rayos, Akagi siempre ha sido un problema a la hora de querer encestar en su canasta"– pensó Mitsui.

–Maldito Gorila, ya verás que te vuelvo a derrotar como hace un tiempo–refunfuñó Sakuragi haciendo referencia al desafío que tuvieron el día que se conocieron.

–¡Vamos Sakuragi!–alentó la hermana del número cuatro llamando completamente la atención del muchacho.

–Haruko–susurró embobado.

–Sakuragi, no te desconcentres–ordenó Mitsui.

–Está bien– dijo el pelirrojo cuando sorpresivamente Rukawa le manda un pase haciendo que se golpeara en el rostro.

–¡Qué te pasa Rukawa! ¡Por qué no avisas cuando me darás un pase!

–Pues no te desconcentres idiota–respondió molesto el número once de Shohoku. Pero tras esa molestia se escondían celos que ni él mismo terminaba de explicarse al ver que la chica de daba ánimos al pelirrojo.

–Maldito Rukawa, ya verás– gruñó rechinando los dientes.

Mientras tanto, una chica se acercó a la puerta del gimnasio, al ver que había estudiantes observando a los chicos que entrenaban, se acercó tímidamente.

–"Que extraño ¿Qué hace aquí una chica de Ryonan?"– se preguntó Haruko al ver el uniforme de la chica.

–Vaya que chica tan linda–comentó Takamiya.

–Si, tienes razón– agregó Okuss.

–Pues no se hagan ilusiones, ella jamás se fijaría en ustedes–dijo burlándose, Yohei.

–Hola, soy Haruko Akagi ¿Cuál es tu nombre?–inquirió curiosa la chica de ojos azules.

–Hola, mi nombre es Emi Sendoh, gusto en conocerla señorita Akagi–respondió con amabilidad.

–Emi ¿Sendoh? Acaso ¿eres pariente de Sendoh del equipo de Ryonan?–interrogó sorprendida, la chica.

–Sí, Akira es mi hermano–contestó sonriendo.

–¡Hermano!–exclamaron sorprendidos los cuatro amigos de Sakuragi que escuchaban atentamente la conversación de las muchachas. La chica los miró perpleja.

–Si, es mi hermano.

–Mire señorita Sendoh, ellos son unos amigos: Noma, Okuss, Takamiya y Yohei–indicó Haruko a modo de presentación.

–Pues mucho gusto–pronunció amable.

–Y ellas son mis amigas Fuji y Matsui.

–Mucho gusto– dijeron en unísono la chicas.

–El gusto es mío–correspondió.

–Y dígame señorita Sendoh ¿Qué la trae por aquí?–preguntó aún más curiosa la hermana menor de Akagi.

–Pues, yo… vine a ver a Hisashi–contestó ruborizándose.

–¿A Mitsui?–dijeron extrañados, al mismo tiempo, los amigos de Sakuragi.

–¿Y por qué vendrá a ver a Mitsui?–inquirió Yohei.

–No sé, quizás viene por encargo de Sendoh– comentó Noma.

–Pero se ve que tienen mucha confianza, lo llamó Hisashi–cotilleó Yohei.

–Porque una chica tan linda no podría ser novia de un busca pleitos como Mitsui–opinó Okuss.

–Es cierto, además yo la conquistaré–sentenció ilusamente Takamiya.

–Ni lo sueñes–dijo Noma.

–¿Y por qué viene a ver a Mitsui?– preguntó extrañada Haruko a Emi.

–Bueno, él y yo… somos novios– confesó sonrojándose aún más.

–¡Son novios!–exclamaron Haruko, sus amigas y el ejército de Sakuragi al unísono sorprendidos de lo que la chica contaba.

–Si ¿qué tiene de extraño?–preguntó la chica un tanto perpleja por la reacción de los muchachos.

–No, no es nada– contestó Haruko con una gotita en la cabeza.

–Vaya, que suerte la de Mitsui de tener una novia tan linda–espetó decepcionado Takamiya.

–Es mejor que dejes de decir esas cosas, o sino Mitsui se enfadará–comentó Okuss.

–Y si Mitsui se enfada, mejor no quiero ni recordar lo que me pasó ese día en el gimnasio–dijo Noma tocándose el rostro al recordar los golpes que le dio Mitsui en aquella tarde sangrienta.

–¿De qué hablan?–preguntó Emi.

–De nada–se apresuró en decir Yohei intentando que la chica no se diera cuenta de que hablaban de su novio.

–Señorita Sendoh, los chicos están jugando un partido de 15 minutos por tiempo, ya sólo quedan 2 minutos del primero, quizás en el descanso pueda hablar con Mitsui.

–Eso espero–dijo sonriendo tímidamente la muchacha.

–Hasta el momento Mitsui estaba tan concentrado en el partido que no se dio cuenta de la presencia de su novia.

Al cabo de dos minutos, sonó un silbato indicando que el primer tiempo había terminado.

–El marcador queda 24 a 16 a favor del equipo del capitán Akagi–sentenció Ayako.

–Demonios vamos perdiendo–gruñó Mitsui golpeando con el pié el piso.

–¡Hisashi!–exclamó sonriendo la chica agitando la mano en señal de saludo.

El número 14 levantó la cabeza y al ver a su novia, se acercó rápidamente, hasta donde ella, llamando la atención de sus compañeros de equipo.

–Emi, que pensaba verte aquí–expresó el chico de ojos azules maravillado de verla.

–Pues ayer cuando me llamaste te engañé. Te dije que tenía exámenes, pero sólo quería sorprenderte, espero no te moleste–dijo sonriendo la hermana mayor de Sendoh.

–¡Para nada! Al contrario, estoy muy feliz que hayas venido–contestó mirando tiernamente a la chica olvidándose de que sus compañeros observaban y besándola dulcemente.

–¡Que!–exclamaron los miembros del equipo sorprendidos al ver que el número catorce ya tenía novia nueva.

–Al escuchar la espontanea manifestación de sus compañeros, Mitsui recordó que estaba en el gimnasio, y dejó de besar a su novia, y le dijo ruborizado:

–¿Me esperarás hasta que termine el partido para que nos vayamos juntos?

–Por supuesto–respondió la chica sonriendo tiernamente.

Entonces Mitsui se dirigió hacia la cancha donde lo esperaban los miembros del equipo, entre ellos sale Hanamichi quien se coloca al lado de Mitsui, pasa uno de sus brazos por la espalda de este y le dice pícaramente:

–Vaya Mitsuito, porqué no nos contaste que habías cambiado de novia, resultaste ser todo un casanova.

–¡Qué dices!–prorrumpió sonrojado el chico de ojos azules.

–Capitán Mitsui, supongo que nos presentará a su novia ¿verdad?–intervino la manager con una sonrisa divertida en el rostro.

–Por supuesto–contestó.

Los miembros del equipo, además de la manager se reunieron mientras Mitsui iba por Emi.

–Ven, mis amigos quieren conocerte–le dijo el chico tomando delicadamente de la mano a su novia.

–Si– susurró ella caminando tímidamente de la mano de su novio.

–Chicos, les quiero presentar a mi novia, su nombre es Emi Sendoh…–anunció el chico mientras era interrumpido por Rukawa y Sakuragi.

–¡SENDOH! –prorrumpieron sorprendidos al unisón.

–Sí, soy hermana Akira Sendoh del equipo de Ryonan–expresó sonriendo la chica, para quien no era desconocida la rivalidad entre aquellos muchachos y su hermano.

–¡Mitsui como se te ocurre congraciar con la familia de Sendoh si sabes que es mi enemigo! ¡Eres un traidor!–exclamó espantado, Hanamichi.

–¡Cállate y no digas tonterías! A Emi la quiero mucho, y que sea hermana de Sendoh no me importa en lo más mínimo. Él no es mi enemigo, las rivalidades no las llevo al plano personal, eso es de niños –manifestó el chico de cabello azulado.

–¡Qué me quisiste decir Mitsui!–exclamó molesto el pelirrojo.

–Dedúcelo torpe–intervino Rukawa.

–¿Qué dices? Eso es mucho trabajo para Hanamichi–bromeó Miyagi.

– ¡Ryota, por qué dices eso! –reclamó llorando infantilmente el pelirrojo.

–¡Ya dejen de pelear! –prorrumpió la manager, para luego dirigirse hasta Emi.

–Señorita Sendoh, soy Ayako, la manager del equipo, mucho gusto en conocerla –sonrió entusiasta.

–Kaede Rukawa –se presentó seriamente el chico.

–Ryota Miyagi, mucho gusto –dijo gentilmente el número siete haciendo una reverencia.

–Hola, soy Kogure, gusto en conocerla –pronunció haciendo una reverencia.

–Soy el capitán Akagi.

–Sí, los recuerdo, el capitán y Kogure, son del mismo año que Hisashi –sonrió amablemente Emi recordando las veces que los vio entrenando en primer año junto a su novio.

–Sí –dijeron en unísono ambos.

–Apártense, denme permiso, aun lado –el hiperactivo pelirrojo se abría paso para acercarse a la chica.

–Qué irá a hacer este cabeza hueca –murmuró Akagi a Kogure, este solo recogió sus hombros.

–Mucho gusto señorita Sendoh, yo soy el único, y talentoso Hanamichi Sakuragi; pero también puede llamarme El Genio del Basquetbol –coronó su presentación con una estridente risotada.

–Sólo eres un fanfarrón –intervino Rukawa.

–¡Ya cállate Rukawa! –gruño enfadado Sakuragi.

–Encantada en conocerlos –manifestó con gran simpatía la chica, ya que le causó mucha gracia la manera en que peleaban los dos novatos del equipo.

–Bueno, se ha acabado el descanso. Continuaremos con el segundo tiempo –indicó el capitán Akagi.

–¡Si capitán! –dijeron en unísono.

–Bueno linda, espérame un momento –musitó apaciblemente Mitsui a Emi.

–Sí, aquí te esperaré –contestó la chica mientras se integraba al grupo de Haruko.

–Está bien –correspondió sonriendo Mitsui y regresó a la cancha.

–Vaya, se nota que ese chico está enamorado –comentó Ayako mientas se acercaba donde estaba Emi.

–¿Por qué lo dices?

–Pues, este chico suele ser muy frío y a veces un tanto bruto. Pero contigo se comporta distinto, es tierno y amable, por eso lo digo, eso se nota a leguas –argumentó la muchacha de cabellos rizados, sonriendo.

–Bueno, soy su novia, es normal que se comporte así conmigo –musitó sonrojándose.

–Sí, pero tuvo una novia anteriormente y era muy distinto, era indiferente y distante con ella– argumentó Ayako.

–Akari… –susurró Emi mientras recordaba a la ex novia de Hisashi.

–Sí ella, verás…

Era una tarde durante los primeros entrenamientos de Mitsui desde que se reintegró al equipo.

Las preliminares están por comenzar, hoy haremos una práctica distinta, saldremos a correr a la playa –informó Akagi al grupo de basquetbolistas.

¡Sí, capitán! –contestaron al unisón los chicos.

¡Vamos equipo! –ordenó el capitán.

¡Sí! –prorrumpieron todos.

¡Un ,dos, un dos! –la sonoridad de sus voces anunciaban su presencia en las afueras de Shohoku.

Corrieron largamente por la playa, Hanamichi, con la energía que lo caracterizaba, corría liderando el grupo, siendo seguido desde lejos por el resto del equipo; mientras que, un solitario Mitsui pausó su andar y en medio de jadeos, intentó recuperar el aliento.

–"Rayos, nunca pensé que estos dos años sin jugar me traería tantas consecuencias" –reflexionó con impotencia.

¿Qué ocurre Mitsuito? ¿Acaso ya te cansaste? –preguntó con sorna, el pelirrojo.

¡Qué estás diciendo! Yo no estoy cansado –negó ofendido, Mitsui.

Entonces apresúrate y no te detengas.

Tú no me das órdenes –respondió sarcásticamente, el número catorce y continuó corriendo.

Ahora practicaremos velocidad, cada vez que toque el silbato, deben correr –ordenó Akagi, después de unos minutos de descanso.

Sí, capitán –contestaron al mismo tiempo.

Y cada vez que sonaba el silbato, los chicos corrían rápidamente.

–"Demonios, estoy muy cansado, pero no puedo detenerme, o sino creerán que soy un bueno para nada"- pensaba Mitsui con su rostro bañado en sudor.

¡Corran! –exclamó el capitán mientras hacía sonar el silbato.

Mitsui que estaba distraído, comenzó a correr recién al darse cuenta que sus compañeros le llevaban un par de metros de distancia.

¡Demonios! –exclamó al darse cuenta.

Corrió cerrando los ojos intentando concentrar las pocas energías que le quedaban en cumplir con el entrenamiento; de pronto, sin darse cuenta, se estrelló con alguien y cayó al suelo.

Fíjate por dónde vas –reclamó una voz femenina mientras yacía tendida en el piso.

Lo lamento, no fue mi intención –se excusó el chico mientras se ponía de pié y le tendía la mano a la muchacha.

Mira, me he hecho daño por tu culpa –protestó ahora ella, que aún no miraba a su victimario.

Te repito, no era mi intención –insistió el chico que permanecía tendiéndole su mano.

La joven dirigió su mirada iracunda hasta Hisashi; sin emargo, cualquier indicio de vehemencia quedó en el olvido cuando reparó en el aspecto del basquetbolista.

–"Vaya que chico tan guapo" – caviló dibujando una astuta sonrisa en sus labios, entonces le dio la mano y se puso de pie.

Está bien, pero dime, ¿Cómo te llamas?

Soy Hisashi Mitsui ¿y usted? –preguntó respetuosamente el chico.

Soy Akari Murakami, mucho gusto –contestó haciendo una reverencia.

Mucho gusto, señorita Murakami –correspondió por cortesía, él.

No me digas así, sólo llámame Akari –corrigió sonriente.

Está bien, Akari.

Y dime Hisashi, ¿en qué preparatoria estás? –preguntó interesada la chica.

Mitsui que estaba impaciente por regresar con sus compañeros al entrenamiento le dijo:

En la preparatoria Shohoku, bueno debo irme, adiós –se despidió con premura.

¡Hasta pronto! –dijo ella agitando una de sus manos mientras lo veía alejarse corriendo sobre la arena.

–Y desde entonces esa chica se propuso ser novia del capitán Mitsui. Es una chica muy caprichosa, es la típica chica popular que quiere tener todo lo que se le antoja. Después de cada entrenamiento, venía a buscarlo y ese chico sólo por no ser descortés le seguía el juego, hasta que un día… –relató Ayako.

Hisashi, tú me gustas mucho ¿quieres ser mi novio? –propuso ruborizada.

Akari, en realidad, yo no quiero hacerte falsas ilusiones, tú a mí no me gustas, así que no puedo ser tu novio –la hosquedad que le habían otorgado sus años de rebeldía, no era algo de lo que se desprendería tan fácilmente.

Pero Hisashi, quizás con el tiempo me puedas llegar a querer, estoy segura de eso. Solo dame una oportunidad –apeló la chica intentando obtener una respuesta positiva.

Ya te dije que no –sentenció estoico para luego continuar con su camino.

–Pero resultó ser bastante tenaz esa chica caprichosa e insistió hasta que por cansancio consiguió que el capitán Mitsui le dijera que si –relató la chica de cabello rizado.

–Ya veo –balbuceó pensativa, Emi.

–Por eso digo que se nota que está realmente enamorado –opinó guiñándole un ojo a la hermana de Sendoh.

–El partido a terminado, gana el equipo de Mitsui 42 a 38 –sentenció uno de los alumnos de primer año que arbitraba el partido.

–¡Qué bien, hemos ganado! –celebró el tirador de triples.

–Sí, y todo esto gracias a este talentoso –presumió Sakuragi.

–Bueno, la práctica de hoy a terminado, pueden retirarse –indicó el capitán.

Los chicos partieron rápidamente a los camarines, mientras Emi esperaba a su novio. Los chicos comenzaron a salir, el primero en salir, fue Mitsui que tras despedirse de todos se fue junto a su novia. Después comenzaron a aparecer los demás, el último en salir fue Rukawa, quien intentando no llamar la atención de nadie, se acercó a Haruko.

–Quisiera hablar un momento con usted.

–¡Qué! –prorrumpió con asombro ¿Rukawa? ¿Queriendo hablar con ella?.

–Será tan sólo un momento, no le quitaré mucho tiempo –añadió mirando el suelo, ante la reacción de Haruko, de la cual intuía que su petición era una molestia.

–Claro –balbuceó sonriendo nerviosa.

Haruko siguió al chico hasta el patio de la preparatoria en silencio, de pronto éste detuvo su andar de súbito, generando que por efecto dominó, ella actuara del mismo modo.

–Señorita Akagi, yo le quería agradecer que me haya ayudado a estudiar para el examen – expresó tímidamente el chico.

–No tienes que agradecer –contestó con modestia –Y puedes llamarme tan solo Haruko –añadió en un repentino acto de valentía impulsado por la curiosa iniciativa de Kaede.

–Como quieras, Haruko. Yo te traje esto, en señal de gratitud –expresó ahora el pelinegro, mientras sacaba un chocolate del bolsillo de su pantalón.

–Rukawa … –susurró la chica sintiendo como el calor subía a su rostro. ¿Realmente era posible que Kaede Rukawa, el chico indiferente tuviera aquella atención con ella? La timidez de Haruko ante su obsequio logró contagiar su vergüenza al novato.


Mientras tanto Sakuragi, escoltado por sus amigos manifestaba abiertamente su animosidad tras los resultados obtenidos en la práctica más reciente.

-¡Soy el talentoso Hanamichi Sakuragi, voy a derrotar a ese tonto de Rukawa! –en medio de sus cánticos, volteó su mirada por inercía hacia un lado del patio y vio a la chica de sus ensueños.

–Haruko –balbuceó embobado.

–Oye Hanamichi, ¿no es Rukawa el que está con Haruko? – preguntó curioso, Yohei.

–¿Rukawa? –musitó Sakuragi, fijando su mirada en el acompañante de la hermana de Akagi –¡No! ¡Qué hace Haruko con ese cara de zorro! ¿Acaso Haruko se está declarando? ¡No puede ser posible!-prorrumpió el pelirrojo mientras lloraba desolado.

–Ya cálmate y averigüemos de qué habla –dijo Yohei mientras lo retenía para que no hiciera ninguna locura.

Pero sus intentos por averiguar lo que ocurría fueron en vano, Rukawa tras entregarle el obsequio a la chica, se retiró rápidamente.


Mientras tanto, Mitsui y Emi caminaban de la mano por las calles de Kanagawa. La tarde fresca de primavera, generó una atmósfera de paz en la pareja.

–Emi, ¿qué te parece si vamos a mi casa? Ahí podríamos cenar juntos, la verdad es que suelo comer solo. Mis padres siempre llegan tarde y es muy aburrido ¿qué te parece? – propuso el chico.

–Me parece una buena idea –contestó sonriendo.

No tardaron en llegar a casa de Mitsui, y como había anticipado el chico, sus padres no estaban.

–¿Ves? De nuevo no están.

–Si, tenías toda la razón.

–Siéntate, estás en tu casa –invitó el joven –Quédate aquí, yo prepararé la cena para ti –indicó dirigiéndose a la cocina para sorprender a su novia.

–Vaya, no sabía que supieras cocinar –comentó curiosa.

–Claro, paso casi todo el tiempo solo, así que debo cocinar para mi bastante seguido –mintió; ya que cuando estaba solo, se limitaba a sacar lo primero que encontrara en el refrigerador, lo que solía ser leche, productos enlatados o la comida que su madre le dejaba refrigerada.

–"Supongo que no será tan difícil" – pensó el chico mientras tomaba su cabeza.

Mientras tanto,la chica esperaba en el living. Comenzó a ver las fotos que habían en el lugar, habían fotos de los padres de Mitsui, y también del chico.

–"Que extraño, hay fotos de Hisashi sólo de hasta cuando estaba en primer año de preparatoria ¿Porqué no habrán otras más actuales? –caviló extrañada.

Mitsui estuvo largo tiempo en la cocina intentando ingeniárselas para no decepcionar a su novia; de pronto la chica sintió el estridente ruido de una olla estrellándose contra el suelo.

–¡Demonios! –exclamó Mitsui.

–¡Hisashi, qué te ocurre! –inquirió ella mientras se dirigía con urgencia a la cocina.

Al entrar vio un gran desorden en la mesa. Distintos ingredientes se repartían en desorden sobre ella, una olla vacía en el suelo, rodeada por agua hirviendo y a Mitsui con un delantal y un recetario en sus manos.

–No, no ocurre nada, sólo se me olvidó apagar esto –se excusó atolondrado, indicando la olla.

–Eres un mentiroso, tú no sabes cocinar, me engañaste –rió divertida al ver la escena y comprobar que su novio se encontraba en perfecto estado.

–Tienes razón, no sé cocinar. Solo quería impresionarte, pero no resultó ¡rayos! –confesó el chico mientras dejaba sobre la mesa el recetario.

–No te preocupes, yo te ayudaré –musitó la muchacha mientras tomaba su cabello en una cola de caballo.

–Gracias… Emi.

–Primero ordenaremos este desorden –indicó sonriendo la chica de ojos color miel.

–Si –contestó él.

Comenzaron a preparar juntos la cena en medio de risas, jamás Hisashi pensó que una actividad tan complicada y aburrida, como lo era para él cocinar; podría resultarle tan simple. Claro, eso era solo gracias a Emi.

–"Vaya, Emi me sorprende cada día más, aparte de ser muy simpática y bella, es tierna y atenta, como no quererla" – reflexionaba él mientras la contemplaba.

Después de un rato, ya todo estaba listo. Emi y Mitsui juntos pusieron la mesa para cenar.

–Bueno, ya todo está listo, ahora a comer –pronunció el muchacho mientras corría una silla para que Emi se sentara.

Si alguno de sus compañeros de equipo, o incluso sus amigos viera el comportamiento del muchacho con Emi, no podrían evitar fregar sus ojos para comprobar que su vista no los engañaba. Todos ellos lo conocieron como un rebelde sin causa, indiferente y grosero con el mundo. Tetsuo y sus demás amigos eran testigos de que Mitsui no manifestaba ni el más mínimo interés por las chicas; incluso los chicos del club de basquetbol, que vieron al muchacho como novio de Akari, lo evaluaban como alguien demasiado hosco para manifestarle afecto a alguna muchacha.

Pero Mitsui sentía que estaba viviendo un momento de segundas oportunidades, donde todo aquello que perdió producto de su frustración, le era devuelto para reivindicarse.

–Vaya,esto está delicioso, eres una excelente cocinera –congratuló al probar el primer bocado.

–Me alegra que te haya gustado. Pero tú me ayudaste a cocinar, así que no me halagues solo a mí, cariño –contestó sonriendo.

El chico contempló por largos instantes en silencio a su novia. Esta al sentir la insistente mirada de Mitsui, lo miró con ademán dubitativo.

–Tienes la sonrisa más hermosa que he visto –expresó mirándola tiernamente.

–Hisashi – balbuceó ella ruborizándose. Entonces Mitsui se levantó de su silla, se acercó a Emi, que tímidamente cedía a los brazos de su novioi que la rodeaban. Él acercó su rostro al de su novia, ambos cerraron sus ojos para besarse, se acercaron más y más, cuando se oyen la voz de un hombre y una mujer adultos.

–¡Hemos llegado Hisashi! –la pareja brincó del espanto.

Los chicos se separaron rápidamente ante la interrupción de los padres de Mitsui

–Mamá… papá, qué temprano han llegado hoy, no los esperaba aún –pronunció a modo de salutación el muchacho mientras tomaba su cabeza sonriendo un tanto sonrojado al recibir a sus padres.

–Lo que ocurre es que hoy tuvimos menos trabajo –explicó el padre del chico, un hombre más alto que Mitsui, de ojos azules y cabello castaño.

–Vaya hijo, no sabíamos que tenías visitas ¿nos presentarás a tu amiga? –manifestó con curiosidad la madre cuando llegó al comedor y vio a la chica que estaba de pie junto a la mesa.

–Claro. Mamá, papá ella es Emi Sendoh, mi novia –presentó ruborizado.

–Mucho gusto señorita Sendoh – dijeron al unisón los padres del chico.

–Emi, ellos son mis padres –dijo ahora el número catorce de Shohoku.

–Encantada de conocerlos señor y señora Mitsui –pronunció sonriendo tímida mientras hacía una reverencia.

–Vaya, veo que estaban cenando, eso se ve delicioso ¿Quién cocinó? –preguntó curiosa la madre.

–Todo es obra de Emi, es muy buena en la cocina –contestó el ojiazul.

–Pero qué cosas preguntas mujer, es obvio que ella debió cocinar, Hisashi no sabe siquiera freír un huevo –bromeó el señor Mitsui.

–Tienes toda la razón, no sé como lo pude dudar –comentó ahora la mujer con la mano en su mentón.

–¡Qué están diciendo! –gruñó sonrojado Mitsui.

–En realidad Hisashi me ayudó a preparar la cena, la hicimos los dos –comentó sonriendo la hermana de Sendoh.

–Qué chica tan linda. Está defendiendo a nuestro hijo –expresó encantada la madre.

–Si quieren pueden cenar con nosotros –propuso el muchacho a sus padres.

–Me parece una buena idea, así podríamos conocer más a tu novia –opinó el padre.

–Sí, además es la primera vez que trae a una novia a casa. Eso quiere decir que tiene real interés en ella –le comentó la mujer a su esposo.

–Por supuesto que me interesa, Emi es una chica muy importante para mí –respondió ruborizado como si aquellas palabras lo hubieran ofendido gravemente.

–Hisashi –dijo la chica sorprendida de las palabras de su novio.

–Bueno, entonces cenemos –espetó el basquetbolista.

–Hisashi, yo te acompaño a buscar los demás platos –indicó la muchacha.

–Está bien –musitó él sonriendo. Luego ambos desaparecieron por el umbral que los conduciría a la cocina.

–Qué chica tan atenta –comentaba fascinada la madre del chico al ver los detalles de la muchacha.

Después de unos momentos aparecieron por la puerta los jóvenes con los platillos para los señores Mitsui.

–¡Vaya que delicia! –opinó el hombre al comenzar a comer.

–Qué sorpresa me estoy llevando, a cada momento que pasa tu novia me agrada más hijo –agregó maravillada la madre.

–Qué amables son señor y señora Mitsui –masculló Emi un tanto avergonzada.

–Pero por qué no nos habías contado que tenías novia hijo –preguntó extrañado el hombre.

–Llevamos saliendo sólo un par de días, y como ustedes llegan tan tarde, no he tenido tiempo para contárselo –contestó el muchacho.

–Y pasando a otro tema, hijo ¿Cómo te fue en esos exámenes especiales que debías rendir para poder ir al campeonato nacional? –preguntó la mujer.

–Es cierto, uno de los motivos porque fui a Shohoku era porque quería saber cómo te había ido, que distraída soy, lo olvidé por completo –comentó, Emi.

–Muy bien, ya no hay inconvenientes para ir al campeonato –respondió entusiasta el chico de ojos azules.

–Qué alegría. Te felicito hijo, ahora debes entrenar duro. Te iremos a animar en tu primer partido –anunció emocionado el padre.

–¡Lo dices en serio! –preguntó sorprendido el muchacho.

–Pues claro, lo estuvimos discutiendo con tu padre y hemos decidido ir a apoyarte –dijo sonriendo la madre.

–Qué bien, además de mi novia también mis padres irán –expresó feliz el chico al oír a sus padres.

–Entonces podríamos ir juntos –propuso la madre.

–Me parece una buena idea –opinó con entusiasmo la chica.

–Bueno, entonces no hay más que hablar –dijo el padre del chico.

–Bueno, ya se me hace tarde, debo irme –indicó ahora la chica mirando su reloj.

–Qué lástima, nos gustaría hablar más contigo, queremos conocer más a la novia de nuestro hijo –manifestó sonriente la madre.

–Encantada, ya tendremos nuevas instancias para conocernos –correspondió con simpatía la chica.

–Bueno Emi, iré a dejarte a tu casa. Es muy tarde para que andes sola –opinó Mitsui tomándola de la mano.

–Sí –asintió la chica mientras se despedía-

–Bueno, hasta la próxima –se despidieron al unísono los padres sonriendo.

–Hasta pronto, fue un verdadero gusto conocerlos –correspondió tímidamente a la sonrisa de los padres.

–Ya vuelvo –anunció Mitsui, tras lo cual la pareja abandonó la vivienda.


MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO : D