Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sin a su creador, Takehiko Inoue.
Un Amor Pendiente
Capítulo #13: El cumpleaños de Mitsui
Era día lunes por la mañana, en casa de la familia Sendoh, Emi y su hermano desayunaban como acostumbraban hacerlo antes de irse al instituto.
−Emi, ¿qué ocurre? Ya casi no vas a verme entrenar, aunque te entusiasmaba mucho la idea de que yo fuera el capitán− comentó, curioso, Sendoh, mientras revolvía su taza de café.
−No es nada. Solo he estado algo ocupada- respondió, sonriendo.
−No sé porque creo que tu poco tiempo para verme es por culpa de un novio. Has estado muy distraída últimamente, hermanita− pronunció suspicaz, mientras le guiñaba un ojo.
−Yo no he estado distraída, sigo igual que siempre- devolvió sonrojada.
−Vaya, no negaste que tienes un novio ¡Entonces, si lo tienes!- exclamó con una sonrisa en la cara Sendoh.
−Si, llevamos tres semanas de novios- pronunció tímida.
− Eso me parece estupendo, me preocupaba que estuvieras tan sola. Pensé que aún no superabas lo ocurrido en Shohoku, pero me alegra saber que no es así− comentó − Y dime, ¿cuándo me lo presentarás?- inquirió con interés.
−No creo que sea necesario.
¿Por qué? ¿Es que lo conozco?− interrogó intrigado, el chico.
−Sí, o por lo menos lo has visto- musitó con misterio.
−¿Quién es?
−Ya lo sabrás- pronunció enigmáticamente.
−Qué mala eres. Espero que lo traigas un día a casa para que podamos conocerlo.
−Claro, ya conocí a sus padres, ahora sólo falta que él conozca a los nuestros.
−Entonces apresúrate, muero de la curiosidad por saber quién es tu primer novio.
−Vaya Akira, te comportas como una niña chismosa- dijo riendo, la hermana mayor de Sendoh.
−Claro que no. Sólo me preocupo por ti- pronunció amable, mientras se ponía de pié para irse al instituto.
La chica por inercia, se levantó de su silla y lo siguió.
La mañana avanzaba con premura en Ryonan. El segundo descanso mostraba aliviados a los estudiantes que comenzaban a poblar las dependencias externas de aquel instituto. Emi junto a sus amigas, no eran la excepción. Divertidas en medio de un distendido diálogo se aproximaban a una de las tantas mesas puestas en terraza para el servicio de la cafetería del recinto.
−Emi, la próxima semana será la feria escolar de la Universidad de Tokio, ¿vendrás?
−Claro que sí, ¿qué día es?- preguntó interesada la muchacha.
−Pues el jueves.
−El jueves… - caviló meditativa- Pero si es el cumpleaños de Hisashi… ¡Casi lo olvido!- exclamó sorprendida.
−¿Qué dices?
−Lo lamento, pero ese día no puedo- sentenció haciendo una reverencia, Emi.
−Está bien, no te preocupes- pronunció decepcionada.
Las clases en Shohoku ya habían concluido; sin embargo, los estudiantes continuaban su estadía en el establecimiento. Agrupados en clubes extraescolares distintos, acrecentaban la pasión por una actividad que a pesar del cansancio, los mantenía a gusto en Shohoku. Sentimiento que era compartido por los jóvenes pertenecientes al club de básquetbol, que a esas horas se encontraban en pleno entrenamiento, con la mirada puesta en el campeonato nacional.
−Señorita Sendoh, que gusto verla de nuevo por aquí – saludó, amable, Haruko al ver que la chica se acercaba al gimnasio.
−Buenas tardes- respondió, sonriente.
−Hola- pronunciaron al unísono los amigos de Sakuragi, Haruko y sus amigas
−Mitsui está entrenando aún falta para que termine la práctica- le informó Haruko.
−Es mejor así- expresó, sonriendo, Emi.
−¿Por qué dice eso, señorita Sendoh? – preguntó, Fuji, sorprendida.
−Primero que todo, no me llamen así, sólo díganme Emi.
−Sí, Emi- dijeron todos.
−Entonces ¿por qué dices que es mejor que Mitsui se tarde en su entrenamiento?- cuestionó, Haruko.
Entonces la hermana mayor de Sendoh, les explicó sus intenciones respecto al cumpleaños del su novio.
−Claro, cuenta con nosotros- expresaron amigables.
−Una pregunta ¿dónde será la fiesta?- inquirió Yohei.
−Pues en casa de Hisashi, ya hablé con sus padres y están de acuerdo con esto.
−¡Sus padres!- exclamaron, espantados, los amigos de Sakuragi.
−Si, ¿por qué lo dicen así?- preguntó, extrañada, Emi.
−Es que como Mitsui tiene muy mal carácter, no me extrañaría que sus padres fueran igual a él- comentó, Takamiya.
−O quizás peor- agregó Okuss.
−Sí, que miedo- comentó Noma.
−¿Qué dicen?, los padres de Hisashi son encantadores, cuando los conozcan verán que es cierto lo que les digo- expresó, Emi, sonriendo
−Ojalá – dijo, Yohei, más tranquilo.
−Emi, ¿y habrá mucha comida verdad?- preguntó emocionado Takamiya
−Qué cosas preguntas- reprendió, Okuss, mientras le daba un golpe en la cabeza a su amigo.
−No te preocupes, no hay problema- expresó, divertida, la chica de ojos color miel al amigo rubio de Sakuragi - Claro, habrá bastante comida- respondió ahora a Takamiya.
−Haruko, quería pedirte que te encargues de decirle a los muchachos del equipo que están invitados, también el profesor Anzai, él es muy importante para Hisashi, y por supuesto Ayako- indicó Emi a la hermana menor de Akagi.
−Como tu digas- respondió, Haruko, sonriendo.
−¡Ah! Casi lo olvidaba, por favor, que los chicos intenten que ese día Hisashi se tarde en llegar a casa, para que puedan estar primero que él allá- pidió la chica de ojos color miel.
Terminado el entrenamiento, Mitsui, se dirigió rápidamente a los camarines, se duchó y cambió ropa, y se fue junto a Emi.
−Akira me preguntó si tenía un novio, yo le dije que sí. Esta mañana me insistió mucho en que quiere que vayas a casa- comentó, Emi, mientras caminaba, junto a Mitsui del brazo, rumbo a su casa.
−¿Le dijiste que estás saliendo conmigo?- preguntó sorprendido Mitsui.
−No. No le he dicho que eres tú, se lo diré más adelante. Quiero tenerlo un tiempo con la duda- respondió, traviesamente, la chica de ojos color miel.
−Qué misteriosa eres.
−Entonces le diré a mis padres que vendrás a cenar uno de estos días, yo te diré… Bueno, mi padre está de viaje, en cuanto regrese le diré- pensó la chica en voz alta.
−Como quieras, linda.
−Ahora que lo recuerdo… No entiendo por qué los chicos que van a ver los entrenamientos se refieren a ti como un chico violento o de mal carácter- comentó, la muchacha, mientras Mitsui abría sus ojos pasmado por lo que decía su novia.
−No sé, seguramente debe ser porque soy demasiado serio con los demás- intentó explicar, nervioso, Mitsui.
−Eso debe ser, espero que con el tiempo cambien su opinión.
−Quizás- respondió, el chico que, de un momento a otro se volvió pensativo.
−Bueno, hemos llegado, espero verte pronto- pronunció, sonriendo, la chica.
−Yo también, que estés bien, te quiero- dijo el chico mientras acariciaba el cabello de la chica.
−Yo también te quiero mucho, Hisashi. Hasta pronto – se despidió, abrazándolo.
El chico la miró a los ojos, tomó su mentón, acercó el rostro de la chica al de él y la beso tiernamente.
−"Si ayer le hubiera informado a los muchachos sobre el cumpleaños de Mitsui, él se habría dado cuenta de que algo le ocultamos, así que será mejor hoy durante los descansos buscar a los muchachos por separado para no levantar sospechas- de pronto, la chica sintió una punzada en el estómago- Rukawa, deberé buscarlo y hablarle, que vergüenza, la última vez que hablamos, me obsequió un chocolate- pensaba sonrojada la chica.
Llegada la hora del descanso, la chica comenzó a buscar a los muchachos, primero fue a buscar a Hanamichi, que ya estaba enterado, ya que sus amigos le contaron el día anterior después de entrenamiento. Luego fue donde Ryota, que al saber que Ayako estaría, aceptó de inmediato, los chicos de la reserva, Yasuda, Kuwata, Kakuta Shiozaki , aceptaron encantados, Kogure se enteró por Akagi, ya que Haruko le había comentado en casa.
−Ahora sólo falta Rukawa- monologó, la chica, un tanto nerviosa, había evadido durante todo el tiempo al muchacho, pero ya no tenía escapatoria.
La chica lo buscó largo rato, y no lo encontraba, de pronto, cuando ya no sabía donde más buscar, recordó que en más de una ocasión lo había visto desde su salón en la terraza de la preparatoria. Entonces, fue rápidamente hasta allá, subió rápidamente las escaleras, abrió la puerta que conducía directamente hasta la terraza y vio que el chico estaba durmiendo plácidamente en el suelo.
−¡Rukawa! – exclamó, la chica, al ver que estaba tirado en el piso.
El chico al sentir que alguien lo nombraba comenzó a reaccionar, se sentó en el suelo, y dirigió con odio la mirada hacia quien había interrumpido sus sueños.
−Señorita Aka… Haruko- masculló sorprendido el chico al darse cuenta que era la muchacha.
−Hola, disculpa que te haya interrumpido- pronunció, avergonzada, la chica.
−No te preocupes- respondió el número 11 de Shohoku mirándola a los ojos- Dime, ¿Qué haces aquí?- preguntó curioso el chico.
−Yo… te estaba buscando- contestó, ruborizándose, como si de una confesión de amor se tratara.
−¿A mí?... ¿y por qué?
−Lo que ocurre… es que Emi, está planeando una fiesta sorpresa para el cumpleaños de Mitsui, entonces me pidió que los invitara a todos- explicó nerviosa la chica.
−Ah, es eso- musitó, desilusionado, el muchacho.
−Sí, y que dices… ¿irás?- preguntó sonriendo.
−No- respondió secamente el chico.
−¿Por qué no?
−Mitsui nunca me ha agradado del todo, además, no me gustan esas cosas.
−Qué lástima- comentó, la chica, mirando el suelo apenada.
−¿Por qué dices eso?, ¿acaso tu irás?- preguntó, interesado, el chico.
−Claro, irán todos los del equipo, los amigos de Sakuragi, Ayako, y yo- contestó Haruko.
−De todos modos no iré- dijo, el número 11, mientras se retiraba.
−¡Rukawa!- exclamó en vano, la chica, mientras el muchacho desaparecía por las escaleras.
Después durante la tarde todo fue normal, todos entrenaban arduamente para el campeonato nacional, Haruko con sus amigas veían la práctica, pero la chica miraba pensativa a Rukawa.
−Qué extraño, Rukawa no quiso aceptar la invitación, dijo que no le gustan las fiestas, que lástima, quizás podría tener la oportunidad de conocerlo un poco más.
−Eso ha sido todo por hoy- dijo el capitán al final del entrenamiento.
−¡Sí!- exclamaron todos.
Terminado el entrenamiento, Rukawa fue directamente donde Haruko y le dijo:
−Cambié de opinión, iré.
−¿Irás?... qué bien que alegría , que bueno que te decidiste- decía sin disimular su emoción la chica, Rukawa la miraba sorprendido.
−Disculpa, no quise ser tan efusiva- se excusó ruborizada la chica.
−No importa- voceó, avergonzado, el chico y se retiró.
Los días avanzaron con total naturalidad. Tanto así, que el muchacho, no concebía la realidad de los acontecimientos de los últimos meses. Si tan solo parecía ayer cuando, se encontraba inmerso en aquel túnel oscuro y solitario que su orgullo había construido a su alrededor. Ahora todo era diferente, tanto así, que le parecía bellamente inverósimil.
−Vaya, como han pasado estos meses. No me di cuenta cuando llegué a mi cumpleaños, espero que este año sea mejor que los dos últimos.
Se duchó y vistió con el uniforme, bajó a la cocina a tomar desayuno, para su sorpresa sus padres ya no estaban.
−Qué extraño. Es normal que lleguen tarde, pero no que salgan temprano por la mañana. Bueno, de todas formas tendré que desayunar solo- monologó.
Después de tomar su desayuno, se dispuso a caminar rumbo a la preparatoria.
−Espero que mis amigos me saluden sin generar tanto alboroto. No querría que escuchar a todo el salón cantándome el cumpleaños feliz - pensaba avergonzado el chico mientras llegaba a su sala de clases.
−Hola Mitsui – saludaron sus compañeros como de costumbre al muchacho.
−Hola- respondió el chico- Qué bueno que ellos no lo recordaron, me ahorran el mal rato- pensaba más aliviado.
Durante la jornada escolar, todo fue normal, parecía pasar por desapercibido por todos, lo que en cierto modo lo dejaba más tranquilo, ya que odiaba ser el centro de atención en situaciones tan alborotadas como esas.
Más tarde en el gimnasio, se reunieron todos con el capitán antes de que llegara Mitsui, estaban planeando lo que harían para evitar que el chico se fuera de inmediato a su casa.
Y ese es el plan- decía Akagi rápidamente al ver que el festejado cruzaba la puerta del gimnasio.
−Hola- saludó, casual, el chico de ojos azules.
−Hola- respondieron al unísono todos fingiendo normalidad.
−Bueno ahora que estamos todos, daré las instrucciones- introdujo, Akagi.
−Hoy haremos un entrenamiento distinto, primero haremos un pequeño calentamiento, luego un partido de cinco contra cinco, de los perdedores, deberán ejercitar resistencia y velocidad, el que pierda hoy tendrá que encerar el gimnasio y asear los camarines- indicó Akagi.
−¡Sí!- dijeron todos al unísono
Comenzaron de inmediato con el calentamiento, fueron 10 minutos de trote, luego el capitán los reunió y empezó a organizar los equipos:
−Jugaran de amarillo, Kakuta, Yasuda, Miyagi, Shiozaki y Mitsui.
−¡Sí!- exclamaron los chicos y se dirigieron a Ayako que les entregaba sus camisetas.
−De rojo jugarán: Kogure, Rukawa, Sakuragi , Kuwata y yo- indicó Akagi.
−¡Sí!- prorrumpieron, entusiastas, los elegidos.
El partido comenzó y el equipo de Mitsui no era lo suficientemente fuerte como para vencer al rival. Miyagi que estaba con Mitsui, jugó de la manera que siempre, sólo que en momentos claves cometía errores permitiendo que el adversario tomara ventaja.
Acaba el partido, han ganado los rojos 38 contra 18- sentenció, Ayako.
−Demonios, perdimos, ahora tendré que ganar en velocidad para no tener que hacer la tarea de los de primer año- gruñó, molesto, Mitsui.
−Bueno, ahora los perdedores deberán competir en parejas, entre los perdedores deberán enfrentarse- indicó, Akagi.
−¡Sí!- respondieron todos muy cansados.
−Los primeros serán Miyagi y Kakuta- ordenó el capitán.
−¿Por qué yo primero? Estoy muy cansado- protestó, Miyagi.
−Ya ponte en posición – regañó, Akagi, mientras le daba un golpe en la cabeza.
−Está bien- musitó, Miyagi, resignado, mientras acariciaba un chichón en su cabeza.
−A la cuenta de tres, 1,2,3- dijo, Ayako, mientras hacía sonar el silbato.
Los chicos comenzaron a correr, todos daban por hecho que Miyagi ganaría, pero el chico demostraba un cansancio que no le permitía mostrar todo su potencial.
−Rayos, he perdido- dijo Ryota que se tiraba al suelo agitado.
−Ahora Mitsui contra Shiozaki – indicó el capitán.
−¡Sí!- dijeron los chicos mientras corrían a sus posiciones, pero Shiozaki, accidentalmente cae al suelo doblándose su tobillo.
−¡Shiozaki!- exclamaron todos.
−¿Estás bien?- preguntó Akagi.
−No lo sé, me duele mucho mi tobillo- dijo el chico mientras se tomaba su pié.
−Déjame ver- dijo Akagi- está inflamado, no podrás continuar- agregó el capitán.
−Bien, entonces soy el ganador- dijo, Mitsui.
−¡Espera!- dijo el número 4.
−Que ocurre- gruñó, el tirador de triples.
−Tú competirás con Yasuda, entre ustedes saldrá el rival de Miyagi- dijo el número 4.
−¡Rayos ¡- exclamó el muchacho ya que estaba tan agotado que no quería competir.
−En sus posiciones- dijo Ayako.
−¡Corran!- prorrumpió, Akagi que, hacía sonar el silbato.
−Mitsui que estaba cansado, no corría con gran velocidad, Yasuda no quería por nada limpiar todo el gimnasio solo, y aumentando su velocidad sorpresivamente, adelantó irreversiblemente a Mitsui.
−¡Demonios!- regañó pateando el suelo – Que humillación, un chico de segundo me ganó.
−Vaya, todo se decidirá entre Ryota y Mitsui- comentó, Ayako, sorprendida.
−¡Estoy muy cansado pero no quiero perder!- gritó Miyagi.
−Tendré que competir contra Miyagi, ¡Rayos!... es el más rápido del equipo, bueno aunque está muy cansado, así que lo más probable es que yo gane- monologó, Mitsui, un poco más optimista.
−A la cuenta de tres, ¡1,2…3!
Salieron rápidamente, Miyagi que parecía muy cansado, y que iba tras Mitsui, de pronto exclama.
¡No perderé!- y acelera de un momento a otro, dejando atrás a Mitsui haciéndolo perder.
−¡Demonios!
−Que alegría, no tendré que hacer esas cosas- suspiró, aliviado, el chico del pendiente.
−¡No se supone que estabas tan cansado!- reclamó, Hisashi.
−Claro que sí, pero no me iba a quedar aquí encerando el gimnasio y limpiado los camarines- respondió, riendo, Miyagi.
−Bueno, la práctica terminado, se pueden ir. Menos tú, Mitsui− dijo el capitán.
−Buena suerte con eso Mitsuito- exclamó, riendo burlescamente Hanamichi.
Los muchachos, exhaustos, se dirigieron a los vestidores para cumplir con el ritual de higiene tras cada entrenamiento. Hanamichi, que parecía ajeno al agotamiento físico de sus compañeros, aún poseía las energías suficientes para provocar a su eterno rival
−Vaya amigo Rukawa, te vez muy cansado, toma para que te refresques- dijo con sarcasmo mientras le lanzaba un balde de agua fría, antes que este se quitara al menos su playera.
Rukawa se puso de pié sin expresión en el rostro, lo tomó de los hombros y lo empujó violentamente hacia una de las duchas para mojarlo.
−¡Qué hiciste idiota! Mojaste mi uniforme que traía en la mochila, ¡eres un estúpido!- reclamó el número 11 mientras sacudía y mojaba al pelirrojo.
−¡Ya suéltame!- protestó, el pelirrojo, mientras se sacudía de un lado a otro, logrando zafarse de Kaede- Acaso no entiendes, esto es para que Mitsui limpie más los camarines, sólo debemos mojarlo para que quede más sucio- explicó con maldad, Sakuragi.
−Eres un estúpido− se limitó a pronunciar esta vez, el pelinegro, comprendiendo la astucia con que Sakuragi utilizaba la fiesta sorpresa de Mitsui para molestarlo.
Luego se fueron todos quedando sólo Mitsui en el gimnasio, pasaron 40 minutos y estaba terminando de encerar el piso.
−Vaya, esto es cansador, pero por lo menos ya terminé, ahora sólo faltan los camarines, pero es menos trabajoso- pensaba el chico mientras pasaba su mano por la frente quitándose las gotas de sudor.
Mitsui entró a los camarines y quedó sorprendido
−¡Que!- exclamó al ver el desastre que había en el lugar, barro por todo el suelo, espejos bañados con jabón, las cortinas de las ventanas en las duchas, era un verdadero caos.
−¡Malditos me las pagarán!- exclamó Mitsui al ver el desastre que dejaron, ya que jamás el lugar había estado tan sucio.
Mientras tanto los chicos del equipo se dirigían a casa de Mitsui conversando amenamente.
−Vaya Gori, que gran plan se te ha ocurrido para entretener en la escuela a Mitsui – dijo riendo Hanamichi.
−Tenía que hacerlo, de lo contrario no habría modo de hacerlo llegar tarde a su casa.
−Sí, pero Hanamichi, ¿no crees que exageraste al dejar tan desordenados los camarines?- preguntó Ryota
Ese mismo día, en el gimnasio, antes de comenzar el entrenamiento, aprovechando la ausencia de Mitsui, los muchachos planeaban como retenerlo en el gimnasio después de entrenamiento.
−Haremos lo siguiente para que Mitsui no llegue temprano a su casa- les decía, Akagi.
−¿Y de qué se trata, Gori? – preguntó, Hanamichi.
−Primero haremos un calentamiento, Mitsui no tiene un buen estado físico por el tiempo que estuvo sin jugar, así que con ese calentamiento y un partido de práctica estará agotado- empezó a explicar, Akagi.
−¿Y qué pasa con eso Gorila?, no sé de qué serviría – comentó, el pelirrojo.
−Déjame terminar. Luego de eso, los que pierdan deberán competir entre ellos en velocidad, debemos hacer que el equipo de Mitsui pierda en todo, ya que propondré que el que pierda encere el gimnasio y limpie los camarines.
−Eso suena bien, pero Mitsui es lo suficientemente rápido como para ganarle a más de alguien en velocidad- argumentó, Miyagi.
−Sí, pero no ganará contra ti, tú eres el más veloz del equipo, sólo debes dejarte perder por los demás y cuando te toque correr contra Mitsui, debes hacerlo con normalidad.
−Pero capitán… Y ¿qué pasa si le gana a alguien más?- preguntó, Miyagi.
−No lo hará- contestó, Akagi, convencido - Shiozaki fingirá una lesión, es un poco lento por lo que quizás no le ganaría, Yasuda, a pesar de no ser titular tiene buena velocidad, y Kakuta correrá contra ti Miyagi, debes dejarte ganar- explicó ahora.
−Es una buena idea…. Aún no entiendo como no se le ocurrió primero a este talentoso- monologó, extrañado Hanamichi.
Mitsui después de dos horas por fin terminó.
−Qué cansado estoy. Pero por fin podré irme a casa. Vaya, creo que Emi tampoco recordó mi cumpleaños, creí que vendría a ver el entrenamiento. Pero creo que es mejor así, me habría sentido aún más humillado si hubiera visto cómo chicos de segundo me ganaron en velocidad, y quizás le habría comentado a los muchachos que estoy de cumpleaños y por lástima me hubieran quitado el castigo. Eso si que no, a Hisashi Mitsui no le gusta causarle lastima en nadie- pensaba el chico mientras cerraba las puertas del gimnasio.
Caminó tranquilamente en dirección a su casa, estaba muy cansado, se decepcionó mucho al darse cuenta de que nadie había recordado su cumpleaños, a pesar de que se había ahorrado la vergüenza, de todos modos no esperaba que fuera un día tan normal.
Mitsui al llegar a casa, vio que estaban todas las luces apagadas.
−No han llegado- pensó Mitsui
Entró a su casa, encendió la luz escucho unas voces que decían:
−¡Sorpresa!- eran los muchachos del equipo, Haruko y sus amigas, y el ejército de Sakuragi que junto a los padres de Mitsui y Emi, le daban la bienvenida a el chico de ojos azules.
−Padre, madre, Emi… amigos- balbuceó, sorprendido el chico.
−¡Feliz cumpleaños!- dijeron todos al unisón.
Mitsui se acercó a todos que lo recibían con una gran sonrisa
−Feliz cumpleaños cariño- saludó, Emi que lo abrazaba fuertemente.
−Hijo, feliz cumpleaños- dijeron al unisón los padres del chico.
−Felicidades- dijeron los chicos mientras le daban una palmada en la espalda
−Gracias a todos, para ser sincero, no esperaba que se acordaran de mi cumpleaños, y que vinieran para felicitarme- dijo emocionado el muchacho de ojos azules al recordar que hace mucho no vivía una situación similar.
−Hijo, tienes agradecerle a Emi, ella planeó todo para darte una sorpresa- indicó la madre de Mitsui.
−Emi…muchas gracias - dijo el muchacho que cada día se sorprendía más por los detalles de la chica.
−No tienes que agradecerme sólo a mí, todos me ayudaron a que todo esto funcionara.
−Bueno, ahora vamos a comer, tengo mucha hambre- expresó, Hanamichi.
−Es cierto, tengo mucha hambre- manifestó, Mitsui.
−Entonces vamos- dijo Emi invitando a todos a entrar al comedor donde estaba todo servido.
−Takamiya… ¡qué estás haciendo!- exclamó Okuss.
−Gordo estúpido, ¡cómo no te aguatas!... acaso lo único que sabes hacer es comer – exclamó, molesto, Sakuragi.
Al entrar al comedor, Takamiya estaba sentado con un tenedor en la mano y la boca embarrada de crema del pastel que Emi había preparado para su novio. Todos estaban sorprendidos por lo que veían, pensaban que se había arruinado todo, por culpa del amigo glotón de Sakuragi.
−No se preocupen, preparé dos en caso de que faltara, enseguida la traigo- explicó, perpleja, Emi pero intentando solucionar el problema.
Todos se sentaron y prontamente Emi apareció con el pastel, era más grande que el anterior y tenía escrito con crema "Feliz cumpleaños Hisashi".
−Vaya se ve deliciosa- dijo Takamiya mientras se saboreaba.
−Cállate gordo, tú ya comiste, no deberías comer más- regañó Hanamichi a su amigo.
−Pero Hanamichi- balbuceó, Takamiya, mirando el suelo apenado.
−No reclames gordo, debes hacerle caso en todo al genio Sakuragi – expresó, riendo con estridencia, el pelirrojo.
−Torpe- masculló, Rukawa, que estaba frente a él.
−¡Que dijiste Rukawa!- dijo el número 10 poniéndose de pié y golpeando fuertemente la mesa, provocando que un vaso con bebida se derramara sobre la falda de Haruko.
−¡Haruko! Perdóname no fue mi intención, todo es culpa de Rukawa, créeme, por favor- explicaba, Hanamichi, sonrojado y haciendo infinitas reverencias en señal de disculpas.
−No te preocupes Sakuragi, iré a limpiarme y enseguida regreso.
−Demonios ¡Todo esto es tu culpa, zorro apestoso!- exclamó, Sakuragi.
−Ya… déjate de hacer escándalo- reprendió, Akagi, mientras lo golpeaba en la cabeza.
−Pero por qué me pegas, Gorila- regañó, adolorido, el pelirrojo.
−Enseguida regreso- se disculpó, Rukawa, poniéndose de pié e ignorando totalmente el festín de su compañero de equipo.
Haruko luego de limpiar su falda, se dirigió a la cocina para buscar algo que le ayudara a secar la mesa donde habían quedado restos de bebida.
−¿Te gustaron?- preguntaba una voz desde la puerta de la cocina.
−¡Rukawa!- exclamó sorprendida de ver ahí al chico- ¿A qué te refieres?- preguntó la chica sin entender de qué hablaba el muchacho.
−A los chocolates que te regalé ¿Te gustaron?- preguntó ahora mirando el suelo evadiendo la mirada de la chica.
−Pues sí, me gustaron… Muchas gracias- agradeció. la chica, haciendo una reverencia y completamente ruborizada.
−Me alegro, y no agradezcas- expresó con imperceptible alegría, mientras se alejaba.
−¡Rukawa espera!
−¿Qué quieres?- preguntó fingiendo indiferencia.
−Solo quería felicitarte, estás jugando formidable- improvisó la hermana menor de Akagi.
−Gracias- correspondió, regresando con los demás.
−Está todo delicioso Emi, se ve que eres una excelente cocinera- comentó, Miyagi.
−De hecho, hace unos días, llegamos del trabajo, y nos encontramos con que Emi había preparado la cena para Hisashi, nos sirvió también a nosotros, estaba todo exquisito, es una gran muchacha y mejor cocinera- añadió, maravillada la madre de Mitsui.
−Muchas gracias- dijo ruborizada, Emi.
−Bueno, bueno, ya hemos terminado de comer, ahora vienen ¡los regalos!- exclamó, Hanamichi.
−¿Regalos?- preguntó, Mitsui, sorprendido.
−Claro Mitsuito, un cumpleaños sin regalos no es cumpleaños- manifestó, con sonrisa malévola, el pelirrojo.
−Toma, espero que te sea útil- dijo Akagi mientras le entregaba un regalo.
Mitsui abrió el envoltorio y en él había una rodillera nueva.
−Gracias Akagi- expresó, Mitsui, con una leve sonrisa.
−Toma, suelo escucharla antes de los partidos, me sirve para concentrarme, espero también te sirva- indicó, Rukawa mientras le entregaba un CD de rock.
−Gracias Rukawa- agradeció, el chico de ojos azules, sorprendido al escuchar al número 11 dirigirle la palabra por algo más que no fuera un pase en medio de un partido.
−Son las últimas ediciones- decía Kogure mientras Mitsui abría un envoltorio donde habían unas revistas deportivas.
−Gracias Kogure, hace mucho que no leo una de éstas.
Haruko junto sus amigas se acercaron y la chica habló por las tres.
−No sé si tengas una, pero te puede servir para entrenar en casa- manifestó, Haruko, mientras Mitsui miraba feliz una canasta de basquetbol para el jardín junto a un balón.
−No tenía, muchas gracias de verdad- decía el chico emocionado al ver que chicas con las que no había hablado jamás le regalaba algo que él había arrojado a la basura tras lesionarse la rodilla.
Emi ahora fue quien se acercó a su novio.
−Espero que te guste… amor- dijo esto último ruborizada.
−Era un envoltorio pequeño, Mitsui lo abrió con mucha delicadeza, en el encontró una cadena de la que colgaba un circulo bañado en oro con el diseño de balón de básquetbol y que en el reverso tenía grabada la frase "Con todo mi amor".
−Emi…- masculló mirándola con ternura, se inclinó un poco para quedar a la altura de la chica, y la besó.
−Uhh… que bonitos tortolitos- interrumpió Hanamichi- Pero falta que el talentoso Sakuragi le haga entrega de su regalo a Mitsuito- dijo, con maldad, el pelirrojo.
Emi dio unos pasos hacia atrás para que Sakuragi pudiera entregarle su regalo a Mitsui, el número 10 se acercó al festejado y le entregó una caja forrada con un papel de regalo.
−Sakuragi, ¿tú también me trajiste un obsequio?- preguntó perplejo el número 14.
−Claro Mitsuito, no entiendo por qué te sorprendes, ¡Ábrelo ya!- dijo impaciente Hanamichi
−Sí – dijo aún sorprendido el chico de ojos azules.
Mitsui abrió la caja y vio que en su interior había otra caja, pero de un color plateado muy extraño, el chico abrió curioso por saber que contenía la caja, y grande fue su sorpresa al ver que era lo que había en su interior.
−Mitsuito, es cierto que ya estás viejo para jugar básquetbol, pero para otras cosas estas en la plenitud de la vida. Y cómo me he dado cuenta que te has vuelto todo un Don Juan, creo que tienes que tomar ciertas precauciones- le murmuró al oído con cara pícara el pelirrojo a Mitsui, a la vez que rodeaba con uno de sus brazos la espalda del basquetbolista.
Mitsui mientras oía lo que le decía Hanamichi, crujía sus dientes y levantaba involuntariamente una ceja del enfado. Ahora el pelirrojo cerró sus dichos agregando:
−Desde ahora en adelante puedes llamarle "La cajita Feliz"- indicó, soltando una escandalosa carcajada mientras subía y bajaba sus cejas buscando la mirada del número 14.
−Hisashi muéstranos que te regaló Sakuragi- dijo inocentemente Emi.
Mitsui la miró, y su cara pasó del rosado, al rojo, del rojo, al rojo oscuro, y del rojo oscuro al morado.
−¡SAKURAGI ERES UN ESTÚPIDO!- exclamó el tirador de tres puntos mientras corría tras el pelirrojo que huía en círculos con una risa burlesca.
Mientras corría tras de Hanamichi, Mitsui no se dio cuenta que algo había caído al suelo. Miyagi que fue el único en darse cuenta, al reconocer de qué se trataba, con la velocidad que lo caracterizaba lo recogió y lo guardó en su bolsillo.
−"Esto causa vergüenza ajena, esto incomodaría mucho a esa chica, no entiendo que tiene en la cabeza Hanamichi"– reflexionó, contrariado, el chico del pendiente.
−Ryota, ¿qué guardaste en tu bolsillo?- interrogó, Ayako, que alcanzó a ver que algo guardaba el chico.
−No es nada, Ayako- respondió nervioso.
−No me mientas, Ryota.
−No te estoy mintiendo Ayako.
La manager dándose cuenta que el chico se veía algo incómodo, prefirió no insistir.
−Como digas- masculló.
Después de un rato de seguir compartiendo, los chicos se retiraron dando las gracias a los padres de Mitsui y a Emi por haberlos invitado.
−Bueno, todo se acabó- dijo, Mitsui, sentándose en un sillón.
−Sí, me alegro mucho de que tus amigos hayan venido, los pude conocer y son muy simpáticos, sobretodo Sakuragi, es muy cómico- comentó risueña al recordar las mil y una locuras del pelirrojo.
−Ni me lo nombres- masculló con rencor, Mitsui.
−Todavía no me cuentas que te regaló ese chico.
−No es nada.
−Qué misterioso eres, bueno no importa- sonrió- Ahora debo irme, ya es demasiado tarde- agregó, poniéndose de pie.
−Te voy a dejar- anunció, Mitsui.
−Está bien.
Se pusieron de pié, Emi se despidió de los padres de Mitsui y salieron.
MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO HAYA SIDO DE SU AGRADO
