Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sin a su creador, Takehiko Inoue.


Un Amor Pendiente

Capítulo #14: Mitsui v/s Rukawa


El silencio se expandía con plenitud entre esas cuatro paredes. El bullicio del festín presenciado hace unas horas era solo un eco reproducible en su memoria. El muchacho, permanecía su eterna mirada impasible en el techo de su habitación, reflexionando sobre algunos secretos episodios de la fiesta.

- ¿Ya se habrá dado cuenta?


Al día siguiente, en casa de los Akagi, estaba el capitán parado junto a la escalera que conducía a las habitaciones de la casa.

−Date prisa Haruko, o llegaremos tarde.

−Bajo enseguida- respondió la chica de cabello castaño, mientras buscaba una cartera – "¡Dónde la habré dejado! Necesito mi dinero, no creo que la haya olvidado en casa de Mitsui"- pensaba.

−Pero qué desastre tienes aquí ¿Qué se te perdió?- dijo el número cuatro de Shohoku que llegaba al lugar.

−Es mi cartera, la que usé para el cumpleaños de Mitsui. Ahí está mi dinero, lo necesito.

−Y dime, ¿de qué color es esa cartera?

−Es color rosa- respondió ahora buscando bajo de su cama, Akagi, luego de una pequeña reflexión dijo:

−Enseguida regreso- Haruko, no prestó atención a su hermano y seguía buscando desesperada su cartera.

−¡Dónde está!- exclamó ya perdiendo la paciencia.

−¿Es ésta?- preguntó Akagi que entraba a la habitación de la muchacha con la cartera rosa en sus manos.

−¡Hermano! ¡Gracias! ¿Dónde la encontraste?- preguntó, curiosa.

−Ayer apenas llegamos del cumpleaños de Mitsui, corriste a tu habitación y no te diste cuenta que la tiraste- contestó, mientras le entregaba la cartera.

−Vaya, no me di cuenta- masculló la chica sonriendo avergonzada mientras abría su bolso.

−Debes tener más cuidado, eres muy distraída- dijo, Akagi, dirigiéndose a la puerta.

−Enseguida bajo− expresó, mientras buscaba su dinero. Sin embargo, un hallazgo sorpresivo, la sacó de su tarea inicial.

La chica, una vez sola en su habitación, sacó aquello que le había llamado la atención.

−"¿Y éste chocolate?, yo no lo traía ¿Qué?"- pensó al ver que traía una nota sobrepuesta a la etiqueta, la muchacha de ojos azules tomó la tarjeta y la leyó:

"Espero que te hagan pasar un buen momento, como a mí, cada vez que te veo"-leyó en voz baja y muy desconcertada.

−Pero, ¿quién habrá sido?- se preguntó a sí misma Haruko, de pronto oye que Akagi le habla desde el primer piso.

−Haruko, si no te apresuras, me iré sin ti.

−Ya voy- salió de súbito de su breve reflexión en torno a la misteriosa aparición de ese chocolate y la nota, le respondió a su hermano, y salió corriendo de su habitación.

En el camino hacia la preparatoria, Haruko iba en completo silencio, intentado descifrar la identidad de quien habría dejado ese obsequio de forma anónima.

−"¿Cómo habrá llegado ese chocolate ahí?, aún no lo comprendo ¡Un momento! Ayer no estaba antes de ir a casa de Mitsui, eso quiere decir que alguien, durante la fiesta lo dejó ahí- reflexionaba la chica intentando descubrir, de pronto recordó- ¡Es cierto!, es idéntico al que me obsequió hace unos días Rukawa…

¿Te gustaron?- preguntaba una voz desde la puerta de la cocina

¡Rukawa!- exclamó sorprendida de ver ahí al chico- ¿a qué te refieres?- preguntó la chica sin entender de qué le hablaba el muchacho.

A los chocolates que te regalé…. ¿Te gustaron?- preguntó ahora mirando el suelo evadiendo la mirada de la chica.

Pues sí, me gustaron… Muchas gracias- decía la chica haciendo una reverencia y completamente ruborizada.

Me alegro, y no agradezcas- dijo el chico mientras se alejaba.

−"Será posible que"…- pensaba, ruborizándose, mientras era interrumpida por Akagi.

− ¿Te ocurre algo, Haruko? Estás muy callada- comentó.

−No, no es nada- respondió apresuradamente.

−Qué bueno, creí que tenías algún problema.

−Qué cosas dices hermano- dijo sonriendo- Hoy regresarás más temprano a casa, por lo de tu tobillo, ¿verdad?- añadió, intentando cambiar de tema.

−Sí, el profesor Anzai me dijo que debía evitar forzarlo, para evitar que empeore mi lesión.

−Entonces no iremos juntos, estaré viendo el entrenamiento hasta que termines- dijo, sonriendo, Haruko.

−Está bien.

−Bueno hermano, nos vemos más tarde, hasta entonces- se despidió, alejándose del capitán, para dirigirse a su salón.


Durante uno de los descansos, Fuji junto a Matsui, conversaban junto a Haruko.

−Y dime Haruko, ¿le dijiste a tu hermano que hoy no regresarás a casa con él?

−¿De qué hablas, Fuji?- preguntó, extrañada, Haruko.

−No me digas que has olvidado que debemos quedarnos a hacer la tarea en casa de Fuji- interrogó, Matsui.

−¡Cielos! Lo he olvidado por completo, pero durante la hora de la comida le diré.

−Está bien- dijeron, al unisón, las amigas de la chica.


Más tarde en el gimnasio, una vez que se fue el capitán Akagi, el entrenamiento fue más liviano: mientras, unos tantos practicaban canastas, otros hacían elongación y Hanamichi, hacía su entrenamiento básico. Luego de alrededor de media hora, Yasuda, Miyagi, Rukawa, Kakuta, y Mitsui, fueron a los camarines a descansar un momento, luego de una breve tregua, los chicos regresaron a la cancha, quedando en los camarines sólo Rukawa y Mitsui.

−Mitsui- musitó, el número 11 de Shohoku.

−Qué sucede- dijo extrañado el chico de la cicatriz- "Que raro, este sujeto nunca me dirige la palabra, sólo para pedirme un pase en algún partido, y ayer en mi cumpleaños"- masculló, curioso.

−¿Quieres jugar conmigo? Será un partido de uno contra uno.

Mitsui levantando una ceja y dibujando en sus labios una pequeña sonrisa, respondió:

−Por supuesto, será una buena manera de decidir quién es el jugador estrella de Shohoku.

Rukawa sólo asintió, y dijo un tanto inseguro:

−Pero hay algo más.

−¿A qué te refieres?- preguntó extrañado Mitsui.

−El que pierda, invita al cine…- dijo, sonrojado, mirando al suelo Rukawa.

−¡Qué!, ¡estás loco! Por si no te has dado cuenta a mí me gustan las chicas, soy muy feliz con Emi, nunca pensé que fueras de ese tipo- expresó espantado el chico de ojos azules tras la proposición del chico de mirada fría.

−¡Qué estás diciendo! No he terminado de decir a lo que me refiero- expresó el número 11 y replicó- El que pierda, invita al cine, a los cuatro…

−¿A los cuatro?, ¿a quienes cuatro? Aún no termino de entender, Rukawa.

−A ti, tu novia, a mí y a… Haruko Akagi- dijo, sonrojándose, el chico dormilón.

−¿Te refieres a la hermana de Akagi?- preguntó, Mitsui, casi seguro de la respuesta.

−Sí.

−No me digas que tú… estás interesado en la hermana de Akagi- preguntó sorprendido el chico de ojos azules, ya que era testigo de la indiferencia de Rukawa hacia las muchachas en general, incluyendo a Haruko durante mucho tiempo, por lo cual le resultaba extraño el cambio tan drástico de su compañero de equipo.

−Eso no te importa, sólo dime, ¿aceptas jugar conmigo?- expresó, impaciente.

−Bueno, es una buena idea, no se me había ocurrido invitar a Emi al cine, y si es una cita doble será más entretenido, además, a Emi le ha simpatizado mucho la señorita Akagi… Acepto, pero con una condición- dijo Mitsui.

−Qué cosa.

−Que Sakuragi no se entere de esto, o sino armará un gran escándalo. Ya sabes que está interesado en esa chica.

−Está bien- dijo Rukawa a regañadientes, ya que no le gustaba tener que ocultar lo que hacía, encontraba realmente estúpido el tener que esconder una cita con Haruko, más aún por no herir a Hanamichi, a quien realmente detestaba. Pero debía aceptar las condiciones de Mitsui, ya que no encontraba otra manera de invitar a Haruko a salir, una cita doble era la ocasión perfecta.

−Entonces vamos- expresó, desafiante, Mitsui quién salió de los camarines seguido por Rukawa.

Los chicos caminaron hacia el gimnasio, Hanamichi que hacía su entrenamiento básico de mala gana, observado por Ayako y Miyagi, de pronto, ve que Rukawa y Mitsui, se ponen en posiciones para comenzar una competencia.

−¿Qué piensan hacer esos dos?- murmuró, Kogure, al verlos.

Mientras tanto, Rukawa rebotaba el balón, y Mitsui le decía sutilmente:

−Ven.

El número 11, tras encontrar el momento perfecto, avanzó, logrando evadir rápidamente a Mitsui, todos estaban sorprendidos al ver la facilidad con la que el chico dormilón evadió al número 14, Rukawa, se acercó rápidamente a la zona de tiro, e intentó un tiro sencillo, cuando estaba a punto de encestar, una mano golpea el balón, haciendo que caiga rápidamente al suelo.

−Vaya, estuvo cerca- manifestó, aliviado, Mitsui.

Ahora, el tirador de canastas de tres puntos se ponía en posición de ataque, y Rukawa, como defensa.

Esta jugada fue un poco más extensa que la anterior, ya que Mitsui no encontraba el momento para burlar a Rukawa, buscaba e intentaba el instante perfecto, pero no lo hallaba, de pronto, Mitsui pensó.

−"Este chico es realmente bueno, pero, no dejaré que me gane un mocoso de primero"- caviló, rebotando el balón. Entonces se decidió a avanzar, llegando rápidamente a la zona de tiro, salta para encestar, cuando está por lanzar el balón exclamó - ¡Ganaré!- pero en menos de dos segundos, Rukawa intercepta su jugada.

−¡Rayos!- exclamó Mitsui golpeando el piso con el pie tras haber estado a punto de ganarle a Rukawa.

Ahora Rukawa, que estaba nuevamente en posición de ataque, pasó más rápido que la vez anterior al número 14, llegando a la zona de tiro, Mitsui lo alcanzó, bloqueó la canasta y exclamó:

−¡No lo lograrás!- pero Rukawa encontrando un espacio vacío, pasa el balón por debajo de brazo de su oponente, encestando un tiro sencillo.

−¡Demonios, me pasó!- regañaba, Mitsui, enojado con sí mismo.

−Vaya, está obsesionado con la victoria, es una lástima- murmuró Rukawa.

−¡Qué estás diciendo! Tú eres el que está obsesionado con esto- reclamó, molesto, el chico de la cicatriz.

El número 11 no dijo nada y se puso en posición para continuar con el juego, pero Mitsui le dice:

−Es cierto, hace un momento estabas atacando, es mi turno en la ofensiva, recuerda que en este juego debemos estar juntos

−Está bien, pero recuerda que es la última vez.

−Eso ya lo sé- respondió Mitsui recibiendo el balón.

Tras recibir el balón, Mitsui rápidamente lanza una canasta de tres puntos. Todos, incluido Rukawa, habían quedado sorprendidos, ya que no esperaban la jugada tramposa del chico de tercer año.

−¡He ganado!, nos vemos- celebró, Mitsui, mientras se alejaba De pronto, siente que le tocan el hombro, se gira, y ve a Rukawa que lo miraba profundamente molesto.

−Oye que te pasa, en la guerra todo vale y no habrá compasión, así que no molestes- dijo adelantándose a los hechos, el número 14.

−La pisó- rebatió, el chico de mirada fría.

−¿Qué?- preguntó, Mitsui, sin entender nada.

−La línea, la pis, entrenador- manifestó Rukawa mientras señalaba la línea que había pisado Mitsui, según él.

−¿Qué estás diciendo? Es obvio que hubiera cuidado ese detalle tan pequeño- rebatió, el acusado.

−Es verdad, lo vi.

¡Eso es mentira!- reclamó, Mitsui.

Ambos defendían sus posiciones, discutían sin llegar a una solución, entonces Hanamichi se encamina hacia ellos en actitud solemne.

−Descuiden, este talentoso se encargará de solucionarles el problema, así que pueden quedarse tranquilos.

Sakuragi, se colocó entre ambos chicos, y luego de un momento, tomó la muñeca de Mitsui y exclamó:

−¡El ganador!

−¡Qué bien! Así se soluciona todo- celebró, el número 14, después de un momento, el chico "ganador", recordó lo acordado con Rukawa.

−Y dime, cuándo cumplirás tu promesa.

−Qué te parece éste domingo- propuso Rukawa aún molesto con lo ocurrido, ya que no le gustaba perder, menos aún, cuando consideraba que había algo injusto.

−Es perfecto, hablaré con Emi para ver si puede, te avisaré.

−Está bien- respondió el chico dormilón.

Terminado el entrenamiento, Rukawa salió rápidamente del gimnasio, necesitaba encontrar a Haruko para proponerle la cita al cine, tenía pocas esperanzas de encontrarla, ya que no había ido al gimnasio como de costumbre. Fue a su salón, pero no había nadie, buscó de igual modo en el patio, en la cafetería de la escuela, en la terraza, pero no la encontraba, de pronto pensó- La biblioteca- entonces se dirigió raudo hasta ella, y vio que la chica estaba despidiéndose de sus amigas para irse a casa.

−Rukawa ¿qué haces aquí?- preguntó sorprendida, la muchacha, de verlo en ese lugar.

−Bueno, yo… te estaba buscando.

−¿Me estabas buscando?- preguntó emocionada la muchacha.

−Pues si, lo que ocurre es que, Mitsui quiere que vaya al cine junto al él y su novia, y yo quería saber, si te gustaría ir conmigo- explicó, sonrojándose.

−¿Al cine?, ¡pues claro! Encantada- dijo, sonriendo, un poco avergonzada- "Será como una cita"- pensó ahora, la muchacha de cabello castaño.

−¿Entonces aceptas?- inquirió, Rukawa, disimulando su alegría.

−Claro- sonrió Haruko- y dime ¿Qué día es?- preguntó interesada

−Este domingo, a las tres de la tarde, espero no tengas nada que hacer- mencionó deseando con todas sus fuerzas que la chica le respondiera que estaba completamente disponible.

−No hay problema, no tengo nada planeado- sonrió.

−Bueno, entonces nos vemos el domingo- murmuró, Rukawa.

−Sí, hasta entonces- correspondió, Haruko, mientras se retiraba del lugar.


MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO