Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sin a su creador, Takehiko Inoue.


Un Amor Pendiente

Capítulo #16: El límite de la felicidad


La chica ojos color miel, estaba inmensamente feliz de ver a su padre, ya que durante largos dos meses había permanecido lejos de su familia.

- Padre que alegría que hayas regresado, te extrañé mucho- expresó mientras abrazaba fuertemente a su padre, un hombre de unos 40 años, alto, tez blanca cabello castaño y bellos ojos azules parecidos a los de su hijo.

- Yo también te extrañe mucho nena- correspondió el hombre que le acariciaba sus cabellos rizados.

- Cariño, debes venir exhausto luego del viaje. Vamos a cenar para que luego descanses- indicó la señora Sendoh a su esposo.

- Bueno, lo de la cena lo acepto, porque tengo mucha hambre, pero descansar, lo dejaré para más tarde. Sólo quiero compartir con mi familia, los tuve abandonados por mucho tiempo y quiero recuperarlo-

-Entonces vamos a cenar- dijo, Akira.

Llegaron a la mesa, y la chica sin darse cuenta, llevaba aún en sus manos la rosa que le había obsequiado Mitsui.

-Vaya Emi, que flor tan bonita te ha regalado el chico misterioso- comentó Sendoh, guiñando el ojo.

- ¿Cierto que es muy linda? - preguntó Emi que miraba con sus ojos iluminados la rosa.

- Vaya, creo que pasaron muchas cosas en mi ausencia familia, hija de que chico misterioso está hablando tu hermano- preguntó el señor Sendoh

-Bueno, lo que pasa es que estoy… saliendo con un chico.

-Así que tienes novio ¿y de quién se trata?, ¿lo conozco?, ¿ha estado en casa?- interrogó interesado en obtener la mayor cantidad de información posible el padre.

-No se esfuerce en pedirle la identidad del novio enigmático, yo se lo he preguntado, pero no me quiere decir nada- dijo Sendoh mientras tomaba una taza de café.

-¡Akira! - dijo Emi en forma de protesta por el comentario de su hermano.

- ¿Entonces me dirás como se llama tu novio? - preguntó el hombre.

- Pues aún no, ya lo conocerán.

- Entonces lo traerás a casa. Invítalo, queremos conocerlo- propuso el señor Sendoh.

- Es lo mismo que yo le he dicho, también quiero conocerlo- comentó el número siete de Ryonan.

-Sí, pretendía invitarlo cuando papá llegara. Como ya regresó, lo invitaré a cenar un día de estos- indicó sonriendo la muchacha.

-Está bien, espero sea pronto- manifestó el padre.

- Sí – contestó la muchacha, entonces comenzaron a cenar todos en familia. Luego fueron a la sala de estar donde el padre, le relataba a su familia todo lo vivido durante su viaje de negocios.


Al día siguiente, Haruko, como de costumbre salió a hacer ejercicio temprano por la mañana. Comenzó a trotar, pasó por un parque, luego cruzó la ciudad hasta llegar a la playa, se desplazó suavemente por la orilla del mar, entonces, se detuvo unos instantes a descansar, se tomó las rodillas mientras intentaba calmar su cansancio, entonces siente que alguien le toca un hombro.

- Ru… Rukawa, buenos días, que sorpresa- tartamudeó, sorprendida de ver al número once.

- Buenos días, ¿cómo estás? - preguntó el chico de mirada fría.

- Bien ¿y tú? - dijo ruborizada la muchacha.

- Bien – respondió.

- Qué coincidencia, no esperaba encontrarte aquí- manifestó, la chica de ojos azules.

- Te vi en el parque, yo estaba en la cancha que está ahí, entonces te alcancé- explicó Rukawa.

- "Vaya, sólo vino hasta aquí por mí"- pensó ruborizándose la hermana menor de Akagi

- Haruko- musitó, el chico, sacando de sus pensamientos a la muchacha,

- Tengo algo que preguntarte- pronunció el chico mientras contemplaba el vaivén de las olas.

- Sí, lo que quieras- respondió la muchacha un tanto nerviosa, entonces Rukawa volteó hacia Haruko y mirándola a los ojos, le preguntó:

- ¿Qué tipo de relación existe entre tú y Sakuragi? – la chica se sorprendió por la pregunta.

- ¿Qué dices?, ¿entre Sakuragi y yo? Él y yo sólo somos amigos, nada más- contestó con urgencia- ¿Por qué preguntas eso?-

- Por nada- respondió.

Luego los invadió un profundo silencio que sólo era quebrantado por el sonido de las olas golpeando las rocas.

- "Si no es ahora, nunca"- caviló Rukawa- Haruko, tengo algo que decirte- pronunció decidido.

-Claro, dime – esbozó, nerviosa.

- Haruko, no me preguntes el por qué, pero de un momento a otro, me di cuenta que… me gustas mucho- la chica se sonrojó repentinamente.

- Rukawa- murmuró la chica.

- No puedo seguirlo callando, toda mi vida lo he callado todo, pero ahora, no quiero callar esto, necesito saber si es posible que pueda compartir esto que siento- declaró el chico, cuya mirada fría, parecía tomar una mayor calidez.

- Rukawa- dijo la chica sonrojada- Tu, yo, siempre te he querido, también tú me gustas mucho- agregó con un bello resplandor en su mirada- Y me encantaría compartir contigo este sentimiento- añadió a la vez que se acercaba lentamente al chico, Rukawa también se acercó a la muchacha, él rodeó la cintura de la muchacha con uno de sus brazos, con la otra mano apartó el cabello que bailaba al ritmo del viento en su rostro, se inclinó a la vez que la chica se ponía de puntillas para cooperar en la proximidad, ella cerró sus ojos entregándose por completo al momento, el chico posó sus labios sobre los de la chica, también cerró sus ojos, y se besaron suavemente sintiendo un leve cosquilleo en sus entrañas, emoción nunca antes experimentada por el chico, todo lo contrario de la muchacha, que desde el momento en que lo conoció comenzó a experimentar ese revolotear de mariposas en su interior. Pero jamás había sentido esa sensación de alegría que la invadía completamente. Luego de unos instantes, se separaron, se miraron a los ojos, ambos sonrieron, Haruko con un leve calor en sus mejillas, y Rukawa con una sonrisa leve en su rostro. Luego se abrazaron tiernamente. Caminaron juntos tomados del brazo en la playa durante largo rato y más tarde, se retiraron a sus respectivos hogares para cambiarse el uniforme para ir a clases.


Más tarde, a la hora del entrenamiento, llegaron uno a uno los muchachos, Akagi fue el primero en llegar junto a Kogure. Luego los miembros de la banca Shiozaki, Kakuta, Kuwata, Yasuda y los demás. Seguidos de ellos, aparecieron Ayako junto a Miyagi. Los últimos en llegar fueron Hanamichi, Rukawa y Mitsui.

- ¡Además de faltar a entrenamiento, se atreven a llegar tarde trío de cabezas huecas!- vociferó, el capitán que estaba bastante molesto.

- ¿De qué estás hablando, Akagi? - preguntó Mitsui.

- ¿Qué preguntas, Mitsuito? Si el Gorila tiene la rabia, entonces alucina cosas- carcajeó escandalosamente el pelirrojo.

- ¿A quién le dices Gorila? - masculló el capitán a la vez que lo golpeaba.

- ¡Gorila! - exclamó furios, Hanamichi.

Rukawa sólo suspiró mientras hacía girar el balón con su dedo índice, no estaba dispuesto a entrar en conflicto con nadie.

- Ayer, como todos los días tuvimos entrenamiento por la tarde. Pero Mitsui, Rukawa y tú Sakuragi no llegaron- aclaró el capitán, Hanamichi y Mitsui se sorprendieron.

- ¿Qué estás diciendo Gori? Pero si ayer fue domingo- reclamó el pelirrojo.

- ¡Cabeza hueca! Debemos entrenar todos los días, el campeonato nacional está muy cerca, si no nos preparamos, todo habrá sido en vano.

- Ahora que le recuerdo, tienes razón Akagi, pero lo olvidé por completo- se excusó Mitsui.

- Claro Mitsuito, cómo no lo ibas a olvidar si tenías una cita con tu novia.

- Cállate Sakuragi, nadie pidió tu opinión- protestó ruborizado el chico de ojos azules.

- Pero es la verdad, no cómo este genio que fue a investigar a nuestros futuros rivales- presumió el pelirrojo.

- ¡Tonto! Esa no es excusa, no pueden volver a faltar a entrenamiento ¡Me oyeron! - exclamó molesto Akagi.

- Está bien- dijeron al unisón.

- Ahora ¡A practicar! - ordenó el capitán a todo el equipo.

Hicieron el calentamiento rutinario, seguido por un pequeño partido. Haruko por primera vez, no fue a ver el entrenamiento, prefiriendo esperar fuera del gimnasio.

- Haruko, ¿Por qué hoy no quisiste ir a ver a los muchachos? - preguntó Matsui.

- Prefiero esperar a que termine el entrenamiento- contestó la chica de ojos azules.

- ¿Y eso?, ¿acaso Rukawa ya no te interesa?- preguntó su amiga de cabello corto.

- ¡No!, no es eso- contestó apresuradamente, luego bajó la mirada y con un leve rubor en sus mejillas, agregó- Todo lo contrario, ahora me interesa más que nunca- sus amigas se miraron entre sí.

- ¿Qué quieres decir con eso? - inquirió, Fuji.

- Pues eso está más que claro- dijo la chica de las coletas cruzándose de brazos y añadiendo- Ahora Rukawa está interesado en Haruko, por lo que ahora está más enamorada de ese chico ¿Verdad, Haruko?

- No, no es por eso. O bueno, en parte sí- contestó.

- ¿Cómo "en parte sí"?- interrogaron al unisón las amigas de la muchacha.

- Es que, Rukawa y yo…- susurró sonrojándose un poco más.

- Rukawa y tú…

- Ya somos novios.

- ¡¿Son novios?- exclamaron muy sorprendidas las chicas.

- Si, hoy por la mañana, nos encontramos en la playa, conversamos, y me propuso ser su novia, entonces… yo acepté- relató tímidamente feliz.

- Pues me alegro por ti, felicitaciones amiga- dijo Matsui. En esto los muchachos van saliendo del gimnasio, ya que la práctica había finalizado, entonces Hanamichi escucha las últimas palabras de la chica de las coletas.

- ¡¿Qué? ¡Haruko está de cumpleaños y no la he felicitado! - exclamó espantado. Entonces se acercó a las muchachas - Permiso Fuji, y amiga número dos, es mi turno para felicitar a Haruko- las chicas se sorprendieron por lo que decía el pelirrojo- Haruko, muchas felicidades, espero que disfrutes mucho.

- Sakuragi, gracias- Respondió avergonzada.

- Qué tonto, no te traje tu regalo, espérame aquí, iré a comprarte uno- expresó agradable el chico.

- Sakuragi, no es necesario…

- Claro que lo es, espérame aquí, no tardo- contestó mientras corría a toda velocidad a la salida de Shohoku.

- Que extraño es Sakuragi, felicitó a Haruko por ser novia de Rukawa- murmuró Fuji a su amiga Matsui.

- Ese chico está loco- comentó la chica de las coletas.

Todos salieron, Rukawa se acercó a su novia y la saludó.

- Bueno Haruko, nosotras nos vamos- indicó, Matsui.

- Si, hasta mañana- agregó Fuji.

- Hasta mañana chicas- se despidió la chica de ojos azules.

Haruko vio como sus amigas se alejaban y entonces Rukawa le habló.

- ¿Nos vamos?

- Si- contestó tímida.

Haruko y Rukawa caminaron tomados del brazo, de pronto el chico habló:

- Haruko, yo quería saber, si estás de acuerdo en que el resto sepa sobre lo nuestro.

- Claro, no hay problema, no veo el motivo para ocultarlo- respondió, sonriendo a la vez que miraba al chico.

- Tienes razón- dijo poniéndose frente a ella- No hay motivo para ocultarnos- entonces la miró a los ojos, se acercó lentamente y cerrando ambos sus ojos, se dieron un suave beso, luego de unos segundos que parecían no acabar, se separaron y se sonrieron el uno al otro y continuaron con su paseo.

Mientras tanto, el pelirrojo, corría a gran velocidad a Shohoku, con un regalo entre sus manos para su querida Haruko, a la vez que pensaba:

- "Con este regalo Haruko quedará rendida a mis pies"- entonces comenzó a imaginar:

"- Sakuragi, que regalo tan hermoso me has hecho, tú si vales la pena, no como Rukawa"

- Sí, ahora sí que Haruko aceptará ser mi novia- pensaba sonrojado.

Entonces llegó a la preparatoria, se apresuró la salida del gimnasio, miró en todas direcciones y no veía a la muchacha.

- Haruko, estás ahí- preguntó a la nada el pelirrojo, esperando recibir una respuesta positiva- Haruko, soy yo, Hanamichi- reiteró

Entonces entró al gimnasio, y lo encontró totalmente.

- Qué raro, el zorro no se quedó a entrenar, bueno, seguramente tenía sueño- se dijo a sí mismo tomándose el mentón entonces salió, y recordó a que había regresado.

- Haruko ya se ha ido y no pude entregarle su regalo- pensó cabizbajo.


Mitsui que había regresado temprano a casa, sin nada que hacer, estrenó el regalo de Haruko y sus amigas durante su cumpleaños, practicando en el jardín sus canastas de tres puntos. Así pasaron dos horas, durante las cuales a pesar del cansancio seguía practicando. De pronto aparece su madre y le dice:

- Hisashi, tienes una llamada-el chico se detuvo y se acercó al tiempo que su madre guiñaba un ojo y decía disimuladamente- Es tu novia- el chico se sonrojo, tomó el teléfono y habló:

- Hola linda, como estás.

- Hisashi, pues aquí extrañándote, ¿y tú?

- Bien, también extrañándote mucho.

- Hisashi, ¿qué te pasa? Te oyes muy agitado.

- No es nada, solo estaba practicando en casa. Ya sabes, con la canasta que me obsequió la hermana de Akagi y sus amigas- respondió.

- Que bueno Hisashi. Y… mi regalo, ¿lo has usado?

- Por supuesto, lo llevo conmigo a todas partes, no se lo digas a nadie, pero es mi regalo favorito- confesó tiernamente el chico.

- ¿Lo dices en serio?

- No miento linda, por eso siempre lo traigo conmigo.

- Que bueno Hisashi, me hace muy feliz que lo lleves contigo siempre- comentó la muchacha de ojos color miel y agregó- Hisashi, yo te llamaba porque tengo que hacerte una invitación.

- ¿Una invitación? - preguntó Mitsui no entendiendo nada.

- Pues mira, lo que pasa, es que mi padre regresó a casa de su viaje y quiere conocerte. Bueno, en realidad todos en casa quieren conocerte, sobretodo Akira, es el más interesado en saber quién eres, resultó ser un chismocito – comentó la chica, Mitsui no pudo evitar reír un momento con esto último.

- Por mí no hay ningún problema, ¿cuándo sería?

- Qué te parece el miércoles a las ocho- propuso Emi.

- Perfecto, no hay problema.

- Qué bien, entonces nos vemos el miércoles.

- Si, el miércoles, hasta entonces linda.

- Hasta el miércoles, te quiero mucho.

- Yo también te quiero mucho- correspondió el muchacho, entonces colgó.


Llegó el día miércoles, por la tarde, y Emi, terminadas las clases se dirigió a el gimnasio de Ryonan. La chica entró aprovechando que los muchachos estaban en descanso. Se acercó a Sendoh que conversaba con uno de sus compañeros.

- Lo digo enserio, incluso estuvo en el hospital durante mucho tiempo por una riña que tuvo hace unos meses- le comentaba su compañero de equipo a Sendoh que escuchaba sorprendido.

- Vaya, jamás lo habría pensado, desgraciado, de haber sabido antes ya me las habría pagado- comentó el jugador estrella de Ryonan.

- Que dices, si tú no sabes pelear- le contestó riendo su compañero, en eso son interrumpidos por Emi.

- Emi, que sorpresa, hace mucho no te veía por aquí- saludó sonriendo un compañero de Sendoh

- Hola Koshino. Sí, he estado muy ocupada, por eso no he venido a ver los entrenamientos.

- ¿A qué has venido Emi? - preguntó curioso Sendoh.

- Akira, sólo te vengo a recordar que hoy debes estar temprano en casa.

- Claro, cómo olvidarlo, después de ir de pesca, estaré puntual ahí.

- Bueno entonces me retiro- musitó la chica.

- ¿Tan pronto?.- expresó, desilusionado, Koshino.

- Sí, es que tengo muchas cosas que hacer- respondió sonriendo dulcemente la chica, lo que provocó un leve sonrojamiento en el joven.

- Bueno, entonces espero verte pronto por aquí.

- Claro- respondió mientras se alejaba por la puerta, al verla desaparecer, Koshino lanzó un suave suspiro, entonces Sendoh lo miró y le dijo:

- Lo siento mucho, amigo- Koshino lo miró sin entender nada.

- ¿A qué te refieres? - preguntó confundido.

- Tú me parecías un buen chico para mi hermana. Pero ella tiene novio- le informó un poco triste por su amigo, ya que siempre supo que él había estado interesado en la muchacha.

- ¿Y quién es? - preguntó cabizbajo el número 6 de Ryonan.

- No lo sé, Emi lo ha mantenido en secreto. De hecho, esta noche nos lo presentará- contestó el hermano de Emi- Espera un momento- dijo luego de una breve reflexión- Ella me dijo yo conocía a su novio…. Koshino, no me digas que eres tú y me lo estuviste ocultando.

- ¡Qué dices, Sendoh! Yo no soy el novio de Emi. Ya te lo habría dicho- dijo sonrojado y cabizbajo a la vez el amigo del chico.

- Lo lamento, no fue mi intención hacerte sentir mal.

- No hay problema.

Ya eran cerca de las ocho de la tarde y Mitsui caminaba hacia casa de Emi, llevaba un jeans gris, una chaqueta negra abierta, dejando a la vista una polera blanca.

Mientras tanto, en casa de los Sendoh, se alistaban los últimos detalles para recibir el muchacho, Emi, impacientemente miraba la hora.

- Ese niño es un distraído, le dije que debería estar temprano en casa, y aún no llega- decía un tanto molesta la chica.

- No te preocupes hija, seguramente viene en camino- la tranquilizó su padre.

- Además, él estaba muy interesado en conocer a tu novio- añadió la madre.

- Está bien- musitó la chica, en esto suena el timbre- ¡Debe ser él! – masculló, la muchacha.

- Ve a recibirlo- dijo la madre, la chica asintiendo se dirigió a la puerta.

- Hola linda- dijo el muchacho con una sonrisa en el rostro.

- Hisashi, pasa por favor- invitó la muchacha, el chico se sacó sus zapatos e ingresó.

Caminaron hasta la sala de estar, donde se encontraban los padres de Emi.

- Mamá, papá, les presento a mi novio, Hisashi Mitsui- indicó, chica con un leve rubor en las mejillas.

- Mucho gusto joven Mitsui, es un placer conocerlo- dijeron al unisón los padres de Emi.

- Y Hisashi, ellos son mis padres- presentó la muchacha

- Mucho gusto, el placer es mío- dijo haciendo una reverencia un tanto nervioso.

Acto seguido, fue invitado a tomar asiento, todos se sentaron a conversar. Durante la plática, fueron comentándoles al señor y la señora Sendoh, que Mitsui iba en Shohoku, que se conocían desde la estadía de la chica en aquella preparatoria, que él pertenecía al equipo de básquet, y que iría al campeonato nacional. Todo marchaba perfectamente, al parecer el muchacho había sido del agrado de los padres, era un muchacho que dedicaba su tiempo al deporte, no se parecía un chico conflictivo y lo más importante, se notaba a leguas que adoraba a su querida hija. Incluso los nervios del muchacho desaparecieron. Conversaban amenamente, cuando nuevamente sonaba el timbre.

- Yo voy- anunció, Emi - Debe ser Akira- agregó mientras se ponía de pie para abrir la puerta.

- Hola Emi, lamento la tardanza, es que se me pasó la hora y olvidé mis llaves- se excusó el número siente de Ryonan.

- Ya nos dimos, cuenta. Ahora apresúrate, que mi novio ya está aquí- le murmuró la chica a su hermano.

- Vaya, por fin conoceré a mi cuñadito misterioso.

- Si, vamos para que lo conozcas.

Caminaron hasta la sala, donde seguían conversando Mitsui y los padres de Emi, a la vez que la muchacha le decía a su hermano:

- Akira, te presento a mi novio, Hisashi Mitsui- dijo la muchacha, a la vez que el chico dejaba caer al suelo un bolso que traía.

- No, no puede ser…- dijo desconcertado Sendoh.

"Ese mismo día durante entrenamiento, en el gimnasio de Ryonan.

- Ahora tomen un descanso- ordenó el entrenador Taoka al equipo que se veía muy agotado.

- ¡Sí! – exclamaron todos al unisón.

Sendoh se sentó en el piso del gimnasio para recuperar energías, a la vez que lo mismo hacía Koshino.

- Por qué tenemos que entrenar tan duro durante todo el verano- protestaba el número seis.

- Pues para rendir bien en los partidos del campeonato de invierno- respondió Sendoh.

- Pero para eso falta muchísimo, además… Ni siquiera iremos al campeonato nacional- musitó melancólico el amigo del siete de Ryonan.

- Sí, eso es porque nos ganó Shohoku en el último partido.

- Eso no fue justo…

- ¿Por qué no? - preguntó curioso por la reacción del chico el capitán.

- Porque ese equipo está lleno de vándalos que sólo se dedican a pelear- respondió, Koshino.

- De que estás hablando- preguntó sin poder evitar una pequeña risa escéptica, el chico de cabello de puercoespín.

- Pues unos amigos que van en Shohoku, me contaron que Miyagi, Rukawa, Mitsui y Sakuragi siempre se meten en problemas. Sobre todo Miyagi y Mitsui: el año pasado protagonizaron una riña entre ambos, que casi les cuesta la vida- narró el número seis.

- Vaya, pero se nota a leguas que son de muy pocos amigos- comentó casual, Sendoh.

- Y eso no es todo, ¿recuerdas que el capitán Uozumi nos comentó que Mitsui estuvo durante dos años sin jugar básquet?- preguntó a lo que Sendoh respondió asintiendo, entonces Koshino agregó- Pues ni te imaginas que fue de él durante todo ese tiempo.

- Cuéntame- pidió no muy interesado el siete de Ryonan.

- Se volvió un vándalo, se dedicó a buscar pleitos durante ese tiempo, y también se vio envuelto en una golpiza brutal a una muchacha de esa escuela, por lo que la sacaron de Shohoku- al oír esto el jugador estrella de Ryonan no pudo evitar su desconcierto.

- ¡¿Qué estás diciendo?

- Pues lo que oyes: ese cobarde golpeó a una chica que estaba en primer grado hace dos años atrás y que además, acababa de salir del hospital.

- Maldito infeliz- dijo empuñando su mano Sendoh- Así que tú fuiste uno de esos desgraciados- pensó ahora para sí mismo- Vaya, jamás lo habría pensado, desgraciado, de haber sabido antes ya me las habría pagado- comentó el jugador estrella de Ryonan.

- ¿Qué dices, si tú no sabes pelear? - le contestó riendo su compañero, en eso son interrumpidos por Emi."

- ¿Qué te ocurre Akira? - preguntó extrañada por la reacción de su hermano, la muchacha.

- ¿Qué demonios hace este sujeto aquí? - preguntó exaltado, Sendoh.

- Hijo, es el novio de tu hermana. Es un buen chico ¿por qué te comportas así? -preguntó la madre del muchacho. Mitsui miraba desconcertado a Sendoh, no sabía que le ocurría.

- Este sujeto, que dice ser tu novio ¡Es el mismo maldito vándalo que te golpeó hace dos años en Shohoku! - exclamó fuera de sí el hermano menor de la chica, Mitsui sin poder evitarlo abrió sus ojos a más no poder.

- Qué estás diciendo Akira- dijo con una sonrisa nerviosa sin entender lo que decía su hermano.

- Lo que oyes, Mitsui es un maldito delincuente, reconócelo: no te diste cuenta porque ahora lleva el cabello corto, pero cuando te golpeó lo llevaba hasta el hombro, es él, ¡recuérdalo! - vociferó, entonces la muchacha miró a su novio, y sin decir nada logró asociarlo, ¡Era él!, de los ojos de la muchacha comenzó a aflorar un brillo, entonces el padre de la chica preguntó:

- ¿Es cierto lo que dice tu hermano?, ¿es verdad que fue él quien te golpeó? - entonces la chica bajando la vista le habló a Mitsui.

- Dime… dime que no es cierto- masculló, la chica serenamente, pero con un poco de esperanza de estar equivocada.

- Emi… yo… lo lamento- pronunció con dificultad, agachando la mirada, entonces la chica lo miró, traía sus ojos miel bañados en lágrimas.

- Vete de aquí- dijo ella.

- Emi, tienes que escucharme, por favor- pidió el chico de ojos azules.

- Ya te dije que no quiero que sigas aquí. Vete de mi casa- repitió entre sollozos.

- Pero Emi, déjame explicarte ¡por favor! - suplicó.

- Ya oíste a mi hermana, vete de aquí maldito vándalo cobarde, que golpeas a una chica, no tienes perdón, ve a buscar pleito con un delincuente igual que tú- dijo Sendoh, entonces Mitsui no se pudo contener y lanzándose sobre el siete de Ryonan le lanzó un golpe en el rostro haciéndolo caer en el suelo, en ese mismo instante Mitsui se arrepintió.

- ¡Hijo!, ¿estás bien? - preguntó la madre que fue en socorro de Akira.

- ¡Ya ha sido suficiente! Vete de aquí muchacho, no queremos volver a verte ¡Menos aún cerca de nuestra hija! - exclamó iracundo, el señor Sendoh.

- Y…Yo- murmuró el chico de ojos azules empuñando su mano.

Sintiéndose totalmente impotente y humillado se retiró de la casa de los Sendoh, lo que prometía ser una cena amena, se convirtió en una noche trágica, y todo por culpa de su pasado.


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!