Domingo - 28/06/2015

Esta historia está relacionada con mi Fic "Ojos en la espalda" y el manga original después de la batalla entre Kakashi y Obito. Va a abarcar desde el equipo siete reunido nuevamente luego de la guerra, conflictos entre los integrantes, viaje a otra dimensión, enseñanzas sobre amistad, lazos reconstruidos.

.

Disclaimer: Los personajes y ambientes de Naruto no me pertenecen, son propiedad del gran Masashi Kishimoto. La trama de la historia sí me pertenece.

Referencias de lectura:

- (Pensamientos)

- Flash back.

- 0-0-0-0-0 Cambio de escena.


Hilo rojo del destino

.

.

.

Parte IV

.

.

.

Iban tranquilamente caminando por las calles medianamente pobladas de civiles haciendo sus labores o simplemente paseando al igual que algunos ninjas.

Sasuke mayor les había dado una capa para cubrirse antes de salir del recinto de interrogación, alegando que nadie debía saber de ellos porque podría romper la tranquilidad de la villa o podrían ponerlos en peligro. Era por esa razón que nadie reparaba en ellos y podían caminar tranquilamente hacia donde fuera que el mayor los llevase.

Observaban maravillados y con curiosidad la aldea imponente que se alzaba a su alrededor, todo era muy distinto a como recordaban de su mundo. Evidentemente esta aldea tenía muchas más casas, comercios, edificios, más habitantes. La paz y la tranquilidad se podían oler en el aire, todo era muy pacífico.

Cruzaron frente a un parque muy bonito rodeado de árboles de cerezo florecidos, los niños jugaban felices, mientras los progenitores charlaban amenamente, no solo eran civiles ya que divisaron a algunos shinobis con sus familias, o jóvenes disfrutando del cálido atardecer.

No pudieron evitar sentir un poco de envidia, ellos anhelaban que su hogar también gozara de la paz que brotaba por cada poro del lugar. Sin embargo se sintieron aliviados al ver que posiblemente su villa se vería así de alegre luego de que terminaran de reconstruirla completamente y el luto se alejara de las familias al haber perdido a sus seres queridos en la última guerra.

Tan ensimismados estaban en sus pensamientos y contemplaciones que se rezagaron un poco del Uchiha mayor. Volvieron su atención a este al ver que frenaba su andar, ellos se mantuvieron detrás de él y divisaron el motivo de su parada en ese lugar. Dos niños, una niña y un niño de cabellos castaños, de no más de seis y ocho años respectivamente estaban frente a Sasuke, los observaron curiosos para saber qué sucedía.

—Uchiha-sama —saludaron al unísono mientras se inclinaban en respeto, éste les asintió con la cabeza en respuesta.

El moreno joven estaba internamente sorprendido al escuchar cómo le hablaban con respeto, sin desconfianza como hacían con él en la aldea, aunque no los culpaba ya que él había sido un renegado.

—Mi hermana hizo algo para usted y Hokage-sama —dijo el niño empujando a la niña a que se animara a entregar el presente.

La niña muy sonrojada y tímida sacó de su espalda un arreglo floral muy bonito con flores de cerezo como flor principal, acompañadas de otras más.

—Gracias —Sasuke se agachó a su altura y recibió el regalo, con una pequeña sonrisa revolvió los cabellos de la niña quien sonrió alegremente al ver que le gustaron las flores.

—Uchiha-sama —llamó con más confianza—. Hemos escuchado a nuestros padres hablar sobre lo agradecidos que están con usted y Hokage-sama por proteger la aldea y con mi hermano mayor pensamos en hacerles un presente para agradecérselos.

—Hmp. No era necesario que lo hicieran. Es nuestro trabajo después de todo. Pero gracias de igual modo —respondió sin levantarse aún.

—Cuando sea grande, quiero ser ninja médico como Sakura-hime y ayudar a las personas —dijo con euforia la niña—. Y mi hermano quiere trabajar en el Cuerpo Policial de Konoha como usted —reveló haciendo sonrojar al niño.

—¿Eso es cierto? —el jovencito asintió con un poco de timidez pero Sasuke observó determinación en sus ojos—. Entonces da tu mejor esfuerzo para que pueda entregarte un uniforme —sonrió de medio lado revolviendo sus cabellos—. Y tú también, da tu mejor esfuerzo. A Sakura le agradará oír que tendrá una colega como tú en sus filas.

—¡Nanami, Kaito! —dijo una mujer mayor que el Uchiha—. Siento mucho que le quitaran su tiempo, Uchiha-sama —mientras miraba a sus hijos en reprimenda.

—Está bien —mientras se enderezaba, asintió con la cabeza en dirección a la señora en señal de despedida y luego volteó a los niños—. No olviden lo que les dije.

—¡Daremos lo mejor de nosotros para proteger a nuestros compañeros! —respondieron al unísono con determinación, mientras ponían su mano en la cabeza como si fueran soldados.

La mujer con sus hijos se marcharon y el Uchiha volteó hacia sus acompañantes.

—Vamos. Apresuremos el paso un poco —sin más, saltó a un tejado y esperó a que lo siguieran para continuar.

Ellos estaban en shock, la escena que presenciaron fue muy extraña para ellos. No es como si vieras la faceta de buen samaritano de Sasuke todos los días, pensaban el rubio y la rosada, mientras que este solo estaba sin palabras al verse a él mismo siendo tratado bien y él respondiendo el gesto.

Este mundo era una locura, pensaban los tres. Un Sasuke amable, una Sakura que no golpea a Naruto, un Kakashi con espíritu de Gai-sensei, ¿qué más faltaba por ver, un Naruto que odia el ramen, una Tsunade que no se emborracha y no es adicta al juego, un Rock Lee sin llama de la juventud? Ya no sabían qué cosas más esperarse de esa dimensión.

Dejaron escapar un suspiro y se concentraron en seguir al hombre que saltaba de tejado en tejado a unos metros más adelante.

Unos minutos después, descendieron cuando pisaron el último tejado del lugar. En ese momento Sasuke joven se percató de a donde se dirigían. El distrito Uchiha, pensó con nostalgia. Desde que había vuelto a la aldea no había pisado el terreno de su familia, era una total pérdida de tiempo se decía a sí mismo, el lugar había sido destruido en la batalla contra Pain junto con la aldea. Sin embargo la razón era que no se sentía completamente preparado para que los recuerdos de su infancia azotaran su mente en el momento que pusiera un pie en ese terreno que solo era escombros, donde la naturaleza se estaba apoderando lentamente del lugar para ser olvidado con el tiempo.

Salió de sus cavilaciones cuando frente a ellos se alzaba la entrada al distrito, no era la misma que recordaba en su infancia, por lo que dedujo que siempre había sido así en ese mundo o bien la habían reconstruido. La segunda opción resultó ser más acertada ya que al momento de traspasar las puertas de madera, solo lograron divisar una sola casa un poco alejada de la entrada y árboles por todo el lugar formando un camino hacia dicha casa.

Continuaron siguiendo al hombre en silencio mientras éste caminaba tranquilamente con una mano en el bolsillo. Un rugido los hizo detener a los tres y ponerse en pose defensiva.

Frente al Sasuke mayor se posicionó de un salto lo que pudieron distinguir como un tigre, pero este no era como los comunes sino que sus colmillos eran exageradamente grandes y su pelaje era de un blanco grisáceo con algunas manchas negras en su lomo, además no tenía una cola como es normalmente sino que tenía cinco muy esponjosas. La altura del animal llegaba a un poco más de la cadera del mayor y se veía terriblemente amenazante.

—Un dientes de sable —murmuró Sakura al recordar un libro que había leído de invocaciones-guardianes, pero se preguntaba cómo era posible que hubiera uno allí cuando se suponía estaban extintos y entonces recordó que no estaban en su mundo.

Sus compañeros la observaron de soslayo al oírla y luego volvieron su vista hacia el frente, sin bajar la guardia.

El animal empezó a caminar lentamente alrededor de ellos, acechándolos mientras emitía gruñidos de advertencia y mostraba sus dientes. Ellos solo tensaron sus músculos, listos para intervenir si el animal intentaba algo.

—¿Ya terminaste? —se escuchó la voz aburrida del Uchiha mayor, y solo hasta ese momento los demás se percataron que estaba tranquilamente inspeccionando el ramo de flores en su mano derecha—. No tengo todo el tiempo.

El animal gruñó un poco más fuerte antes de caminar hacia él.

—Tan amigable como siempre —volvió a hablar Sasuke mirando aburridamente al tigre.

—¿Lo dice el mocoso más amargado de la historia? —se burló el tigre, sobresaltando un poco a los jóvenes al ser su voz tan profunda, sin duda infundía miedo.

—Hmp —lo ignoró.

—¿Qué pasa mocoso, no me digas que ahora te evocarás a la jardinería? —mientras caminaba a su alrededor, se sentó frente a él moviendo sus esponjosas colas antes de hablar nuevamente—: Aunque pensándolo mejor, ese trabajo te quedaría perfecto.

—Hmp. Ve a hacer tu trabajo, gatito pulgoso —le devolvió la burla haciéndolo gruñir amenazadoramente pero sin intimidarlo ni un ápice.

—O-oye. Tal vez no deberías molestarlo —dijo el Uzumaki con voz temblorosa.

—No le hagas caso. Sólo quiere hacerse el interesante. Él cuida los alrededores del terreno —respondió Sasuke mayor comenzando a caminar nuevamente—. Y no entiendo qué es lo que haces aquí y no estás haciendo tu trabajo —se dirigió al felino.

—No me hables como si fueras mi jefe, mocoso insolente —gruñó malhumorado—. No es mi trabajo, lo hago porque quiero. Además vine a darles la "bienvenida" a tus nuevos huéspedes —mientras volvía sus ojos a los otros tres.

—Entonces… ¿Es amigable? —preguntó Sakura joven a Sasuke, haciéndolo frenar.

—¿Si es amigable? No —respondió el mayor y el tigre lo fulminó con sus ojos turquesas—. Si tu pregunta se refiere a que no les hará daño, pueden estar tranquilos porque no lo hará.

Ante esa respuesta los tres se relajaron, el rubio y la rosada soltaron un suspiro de alivio mientras el moreno soltaba su habitual monosílabo.

—Siempre arruinando mi diversión, Uchiha —le recriminó a lo que éste se encogió de hombros y reanudó su marcha con los chicos detrás mientras el tigre los seguía a un costado—. Mi nombre es Byakko, soy la invocación de Sakura-sama —se presentó a los compañeros de equipo—. Por cierto Uchiha, la oí decir que estabas un poco "retrasado"—dijo emitiendo una risa antes de saltar hacia un árbol y quedarse ahí mientras ellos avanzaban.

Sasuke frenó de golpe, haciendo que el rubio se chocara contra su fuerte espalda. Lo observaron confusos, su rostro estaba un poco pálido y lo vieron tragar saliva pesadamente.

¿Qué sucedía con él?, se preguntaban.

—¿Se encuentra bien, Sasuke-san? —dijo la chica un poco dudosa.

—Hmp. Sí —respondió volviendo a la normalidad y continuando su camino, solo faltaban unos metros para llegar a la gran casa, que se asemejaba más a una mansión, de dos plantas que se alzaba frente a ellos—. Maldito costal de pulgas —susurró con rencor.

.

.

.


Gracias por leer!

-Editado: 22/05/17-