Viernes - 09/12/2016 -
Esta historia está relacionada con mi Fic "Ojos en la espalda" y el manga original después de la batalla entre Kakashi y Obito. Va a abarcar desde el equipo siete reunido nuevamente luego de la guerra, conflictos entre los integrantes, viaje a otra dimensión, enseñanzas sobre amistad, lazos reconstruidos.
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Disclaimer: Los personajes y ambientes de Naruto no me pertenecen, son propiedad del gran Masashi Kishimoto. La trama de la historia sí me pertenece.
Referencias de lectura:
- (Pensamientos)
- Flash back.
- 0-0-0-0-0 Cambio de escena.
Hilo rojo del destino
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Parte VI
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Un pequeño y adorable felino de ojos turquesas se posó en su regazo, flameando sus esponjosas cinco colas, sacándola de sus pensamientos.
—Byakko —saludó la de cabellos rosados mientras acariciaba la cabecita del animal, haciéndolo ronronear ante el agradable toque.
—¿En qué estabas pensando? —dijo con voz profunda y grave, ella detuvo su muestra de afecto y lo observó sin entender—. Te pusiste tan roja que pensé te explotaría la cabeza.
—¿Heh? —exclamó ella inocentemente, su rostro adquirió nuevamente el tono carmesí al entender a lo que se refería y al haber sido pillada pensando en esas cosas.
—Ten cuidado. Tal vez algún día explote si sigues poniéndote así —dijo con tono burlesco, su ama podría ser muy poderosa pero continuaba siendo inocente y algo despistada en los temas que no tuvieran que ver con el mundo ninja—. De seguro ese mocoso engreído tiene algo que ver. No deberías dejar que te pervierta de esa manera —mientras emitía algunos gruñidos de disgusto al pensar lo que le podría haber hecho el Uchiha a la "ingenua" de su ama.
—¡Byakko! —reprendió poniéndose aún más roja, si es que eso era posible—. ¡Detente!
—Eres muy inocente, Sakura-Hime —volvió a decir en forma divertida, solo le faltaba un poco más y estaba seguro que echaría humo por las orejas de tan avergonzada que estaba, o a lo mejor sus predicciones se hacían realidad y le explotaba la cabeza; esperaba que eso no pudiera ser posible.
—Hn —emitió girando su rostro en otra dirección con un puchero en sus labios, hastiada que todos insinuaran eso de ella, no creía que fuera cierto, ¿o sí? Se consideraba lo suficientemente madura como para saber lo que ocurría a su alrededor.
—Entonces, ¿dónde están tus nuevos "huéspedes"? —cuestionó cambiando de tema, acomodándose en su regazo mientras ella retomaba la caricia, recordando que su ama le había invocado temprano en la Torre Hokage para ponerlo al tanto de todo.
—En realidad, no lo sé —respondió suavemente con un tinte de preocupación y ansiedad—. Se suponía que Sasuke debía traerlos antes del almuerzo. He llegado hace un momento de la Torre, esperando encontrármelos, pero solo estabas tú. Ya es casi hora de la cena.
—A veces pienso que ese mocoso arrogante huye de ti —comentó adormilado por el relajante masaje que le era proporcionado.
—¿Pero qué cosas dices, Byakko? —divertida ante la poca amabilidad que tenía para con su esposo, pero ella sabía que en el fondo esos dos no se llevaban tan mal, solo que el orgullo que poseían era más grande que sus cuerpos para aceptarlo.
—Acaba de llegar en la mañana de una misión que no fue de solo medio día, y aun así se atreve a hacerte esperar por él.
—Él también tiene responsabilidades, al igual que yo. No podemos estar las veinticuatro horas del día acaramelados como dos adolescentes. Ya somos adultos —intentó excusar al peli-negro para que el felino no le tuviera más de su "rencor"—. Además, no es nuestro estilo andar… derramando miel —comentó haciendo una mueca de desagrado, aunque las mejillas coloradas la delataban.
—Seguro —con tono irónico, si hasta le daban ganas de vomitar cuando pillaba a esos dos dándose cariñitos y con caras de tontos enamorados—. O tal vez sí huye de ti —continuó tozudo con ese tema—. Creo que a veces le infundes miedo a ese mocoso. Sin embargo continua a tu lado, en ese aspecto es valiente. Tiene mis respetos.
Silencio sepulcral.
—¡Oye! ¡Yo no doy miedo! ¡Shannaro! —exclamó con el ceño fruncido y levantando un puño mientras sus cabellos, separados en cinco mechones, levitaban alocadamente.
—¡Era broma, era broma! —dijo el pequeño animal de colmillos largos, con una gota de sudor bajando por su nuca y crispándose alerta desde las puntas de sus colas hasta la cabeza—. Eres toda una delicada flor.
—Qué dulce —su actitud repentinamente volvió a ser cálida mientras decía aquellas palabras con una tímida sonrisa de mejillas levemente arreboladas.
—(Qué bipolar. Mocoso, realmente te admiro) —pensó Byakko destensando su cuerpo—. Mucha charla por hoy, iré a dar una vuelta —avisó saltando de su regazo.
—Hn. De acuerdo —asintió, agradecida de que le haya distraído mientras esperaba a Sasuke y sus huéspedes.
Byakko asintió de regreso y se dirigió a una de las ventanas que estaban abiertas. Su capacidad sensorial era mucho mayor a la de su ama y había sentido cuatro chakras con dirección al hogar Uchiha, reconociendo a uno de ellos como el "mocoso insolente". Se dijo a sí mismo que intentaría divertirse un rato, y qué mejor manera de hacerlo que a costa de su persona favorita. No había mentido al decir que su ama infundía miedo a veces, y más cuando la hacían esperar. Sintió un poco de pena por Sasuke, pero qué más daba si él se lo había buscado.
Si querías llevarte bien con la "adorable" Hokage Sakura, por nada del mundo debías romper las siguientes reglas sagradas:
-Nunca atentar contra la integridad física de Uzumaki Naruto-
-Nunca subestimar sus capacidades-
-Y nunca, jamás, hacerla esperar-
Saltó a través de la ventana hacia el exterior compadeciendo al moreno y, antes de pisar el suelo del jardín, su tamaño aumentó considerablemente. Ya no era un tierno gatito con cinco colas flameantes, ahora era de su tamaño normal, convirtiéndose en un imponente y temible tigre dientes de sable.
Dentro de la casa, Sakura sonreía levemente apenada por el comportamiento de su amigo peludo, tal vez sí daba un poco de miedo y reconocía que algunas veces era muy impulsiva. En especial si se trataba de su esposo, pensó emitiendo una carcajada, ese hombre lograba sacarla de las casillas muy a menudo. Byakko tenía razón, a pesar de todo Sasuke continuaba a su lado y parecía que no tenía intenciones de apartarse de allí.
Él la quería tal y como era, con su pasado, sus defectos y virtudes, con sus ataques de impulsividad y con sus infinitas muestras de amor. Sus mejillas enrojecieron y un brillo se instaló en sus orbes oscuros; lo amaba, su corazón palpitó desbocado al pensar en eso, definitivamente no se equivocó aquella vez al quedarse con él.
Con Sasuke a su lado sentía que todo marcharía bien, se sentía en casa; él era el lugar a donde ella siempre podría regresar.
Pero como siempre ocurría en su vida, no todo era un cuento de hadas y su felicidad se veía incompleta, limitada. Faltaba ese algo que llenaría su felicidad, y la de su esposo, por completo; cuando ese algo ocupara su lugar correspondiente, finalmente podría decir que se sentía realmente en casa. Y sabía que su esposo pensaba igual que ella.
—(Naruto) —pensó nuevamente en él con un semblante decaído.
La imagen del Uzumaki de la otra dimensión apareció en su mente después de la de su propio compañero. Recordó cuando su amigo tenía esa edad, con su inquebrantable determinación y su característica sonrisa que alejaba los pesares de las personas que lo veían sonreír, infundiéndoles esperanzas.
Parece que en cualquier dimensión, no importaba cual, Uzumaki Naruto siempre era el destello de luz que iluminaba la oscuridad de las personas y sacaba lo mejor de ellas.
Sus cavilaciones se vieron interrumpidas cuando se percató que estaba pensando en el rubio de la otra dimensión. ¡Los de la otra dimensión! Exclamó en su mente mientras se levantaba y se dirigía a un reloj de pared. Su semblante antes deprimido se ensombreció de sobremanera, era muy tarde ya. Y ella odiaba que la dejaran esperando.
Agachó la cabeza y su mirada se sombreó mientras un aura oscura y muy densa la rodeaba, el motivo: el chakra de su querido esposo entró en su rango de detección.
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Solo faltaban unos metros para llegar a la gran casa de dos plantas que se alzaba frente a ellos, pero podían percibir como el ambiente se hacía más pesado, cargado de energía que, desde el punto de vista del moreno mayor, no era para nada agradable. A cada paso que daba, una nueva gota de sudor resbalaba por su frente. Los demás notaron el comportamiento del hombre al éste ralentizar su caminar; cada vez más extrañados agudizaron sus sentidos, nuevamente listos para enfrentar lo que tenía tan perturbado a ese tipo que creían inmutable, deducción que sacaron al conocer a su versión más joven. Sin que el mayor se percatara, ellos dejaron de seguirlo cuando éste estaba a unos escasos pasos del escalón que conducía a la engawa que rodeaba la casa.
Entonces lo vieron, una entidad de aura oscura abría lentamente la puerta principal antes que Sasuke-san pusiera un pie en el primer escalón, deteniéndolo en el acto, y cuando estuvo completamente abierta entendieron el temor de éste, más concretamente Naruto lo entendió ya que él había sido víctima de la bestia en incontables ocasiones y que para nada habían sido gracias a sus provocaciones, claro que no.
La bestia avanzó hasta las escaleras de escasos escalones, con pasos que parecían pesar toneladas por el sonido que hacían al chocar contra la madera de la tarima; a cada paso su esposo retrocedía lentamente uno, tragando pesado. Entonces la bestia habló helándole la sangre a más de uno, es decir, a Sasuke-san y a Naruto ya que de los dos restantes uno parecía indiferente, bajando su guardia, y la otra estaba confundida pero reconocía como propios esos arranques que observaba en la mayor.
—Uchiha Sasuke, ¿cómo te atreves a hacerme esperar? —musitó con voz de ultratumba, ojos blancos de furia, aura oscura que le hacía levitar alocadamente los cabellos en cinco mechones.
—¡Gha! —gimió el aludido con gotas de sudor en todo el rostro, poniendo a trabajar su mente a la velocidad de la luz para buscar una excusa que lo libere de su muerte; no era seguro para su integridad física estar alrededor de su esposa enojada.
Para asombro de los tres adolescentes, Byakko apareció de un salto frente a ellos mirando con cautela a su ama.
—Manténganse atrás —les advirtió, entonces dedujeron que esa pose defensiva era para protegerlos de lo que pudiera ocurrir a continuación.
—¡Tal vez tu sentido del tiempo se arregle con un par de golpes! —exclamó elevando el puño.
—Sa-Sakura —intentó razonar con ella, el atemorizado hombre.
Pero la mujer no le prestó atención, comenzó a bajar los tres escalones lentamente con clara intención de cumplir su amenaza. Sasuke cerró los ojos aceptando su destino y cuando su adorable esposa terminó de bajar el último escalón ocurrió algo que los dejó asombrados y a una Hokage estupefacta.
Uzumaki Naruto se había abierto paso entre sus compañeros y corrió en dirección a la mujer, abrazándola con todas sus fuerzas y dejando escapar un par de lágrimas en el proceso.
—Kaa-chan —pudieron oír la voz ahogada del rubio.
Las sorpresas no acabaron ahí para los restantes integrantes del equipo ya que al escuchar al muchacho, la mujer sonrió con una calidez desbordante y maternal, y luego correspondió el abrazo con la misma intensidad.
—Mi niño —susurró con ternura, ninguno se separó del otro por varios segundos en los que se escuchaba a Naruto gimotear levemente; lo único que pudieron hacer los demás es ver esa escena con sentimientos encontrados por lo extraña que era y hasta cierto punto emotiva.
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Gracias por leer!
-Editado: 24/05/17-
