.

El Baúl de los Recuerdos.

.

.

Estoy viviendo el quinto día de esta nueva realidad, no me desagrada, con Undertaker no me aburro, hago las compras, y cosas así, mi problema paso a ser la ropa, la uso, la lavo y la vuelvo a usar, y así es el ciclo. Undertaker me dijo si quería comprarme vestidos, pero me negué rotundamente, y más los vestidos de esta época.

.

.

- Undy querido, necesito pedirte un favor.

- Dime, "Angie"

- Eeem mi abrigo sigue húmedo, y tengo frio.

- No sé cómo yo podría ayudar querida, siéntate frente a la estufa.

- ¡Hey! Sabes que no me gusta esa estufa, al ver el fuego me siento extraña.

- Aaaaha era una broma, en algún lugar de mi habitación esta mi abrigo, ve y búscalo ¿No quieres comprarte otro abrigo? ¿Y algún vestido? Tu ropa se gastara y deberás andar desnuda por la casa, pues no usaras mi ropa querida, es grande para tu pequeño cuerpo hihihii.

- ¡Pervertido! ¡No usare un vestido! Son molestos, dejan los hombros a la vista y se usa un corsé por debajo, y la verdad que me gusta respirar, me hace sentir "viva" cosa que un corsé me impide.

- Giiahahahahahahaha las mujeres se ven bellas cualquier prenda, querida, aunque me gustan las que usan pantalón, son algo raro de ver.

- ¿Por qué me miras así?

- No me llames pervertido querida, solo resalte un hecho muy probable.

- Aléjate, invades demasiado mi aura.

- ¿Invasión? no veo la resistencia.

- ¿Resistencia? sí, eso hare, ¡A partir de ahora! ¡Largo de aquí! ¡Fuera! ¡Te diré tres cosas, no usare un vestido, me prestaras tu abrigo y no te acerques de esa forma! ¿En qué idioma debo hablar para que lo entiendas?

- Pppppppppfffftaahahahahahahahahahahahahahaha te pones ahaha nerviosa aaaahahahahahahahahahaha aaah te lo dije ya, no debiste abrir esa pequeña boca tuya "Angie" .

.

.

Aaahh un día fatídico, este hombre me saca de quicio a veces, pero es amable, divertido y caballeroso, ahora entiendo el refrán "caballeros eran los de antes" es así, lo estoy comprobando con este hombre, y los que veo por la calle y en el mercado.

Undertaker me compro un abrigo, es lindo, tiene doble fila de botones, y es al talle, en color negro, y el destino le mostro un vestido que no llevaba corsé, en negro con detalles blancos, me gusto porque no se veían los hombros, tenía mangas largas y un cuello caído en el frente, es muy lindo y abrigado, pero pesado, mi ropa se reducía a un vestido, un abrigo, cinco pantalones, ocho remeras, cuatro buzos de lana, tres camperas, ropa interior y pijamas.

Luego de lavar mí ropa me dirigí a ver en donde se encontraría mi anfitrión, hacia unas horas que no lo veía, supuse que estaría con alguno de sus invitados, o ese conde, no me lo he encontrado en persona, pero se escucha arrogante. Me fui por el pasillo que lleva a las habitaciones donde estan los cuerpos, en el piso inferior.

La casa de dos pisos es bastante laberintica, el piso de abajo se dividía en la tienda, y varias habitaciones hacia el fondo, donde se armaban los ataúdes, se arreglaban los cuerpos, se ponían los cuerpos hasta el momento de su funeral, y también había un patio. El piso de arriba tenía tres habitaciones, el baño, la sala con sillones negros y paredes color chocolate oscuro, y la cocina, esta estaba forrada con laminas de madera clara, pero todos los muebles eran oscuros, como los del resto de la casa. La escalera tiene la salida a mitad del piso superior y abajo sale donde comienza el pasillo, detrás del armario grande.

Undertaker estaba cosiendo el cuerpo de algún desgraciado que tuvo un accidente de coches, parece que de alguna forma, se le incrusto una varilla en el abdomen, no me daba asco ver los cuerpos, después de todo, todos vamos hacia el mismo sitio, a todos nos va a llegar el momento de morir, excepto a mi anfitrión, no le deseo la inmortalidad a nadie. Mientras pensaba esto, me quede parada en la puerta de la sala que Undertaker usaba para estos procesos con los cuerpos, cuando volví a la realidad me encontré con el hombre mirándome con su típica sonrisa insana y le temblaba el labio.

- Oooooh parece que alguien se sumió en sus pensamientos, me pregunto ¿Qué pensabas? Yo por mi parte pienso que ese vestido te hace ver adorable Angie.

- ¿¡En serio te gusta el vestido!? Puedes ponértelo si gustas- Undertaker estallo en risas- te haría ver adorable, querido Undy- Dicho esto me miro con estrellas en sus ojos- ¡No empieces a mirarme así! Vine a decirte que falta leña para la estufa.

- Oh hehehe vayamos por ella en la tarde, si te congelas vas a tener que usar uno de mis bellos ataúdes, y no tengo uno tan pequeño.

- ¡NUNCA USARE UN ATAUD!- el hombre se hundió en uno de sus habituales ataques de risa, agarrándose el estómago- quiero que me quemen y esparzan mis cenizas en el mar, no quiero que mis afectos lloren por mi frente a una piedra mientras los gusanos se comen mi cuerpo, prefiero que me recuerden cuando vean un atardecer en la playa, el reflejo de la luna en el agua, o cuando sus niños armen un castillo de arena; el mar, esa es la tumba que quiero, no un ataúd- Undertaker tenía una expresión que nunca le había visto, una de nostalgia, pena y ¿Tristeza? no hable más debido a su cara, creo que toque una fibra sensible.

- Hermosas palabras Angelique, me traen recuerdos demasiados viejos, si yo muriera definitivamente, desearía lo mismo que tú, aunque mi primer muerte no me dio el gusto de volar en la brisa del mar.

- ¿Primer muerte?

- Sí, cuando morí siendo un humano, y renací siendo esto que soy hace casi mil años, pero que ya no soy hace casi sesenta años.

- ¿Tuviste algún accidente? ¿Alguna enfermedad?

- No querida, algo más sencillo que una enfermedad, más cobarde y más sobrenatural- se lavó las manos y nos fuimos a la cocina a preparar te.

- ¿Me contarías?

- Claro querida, eras la primera y única persona que escuchara mi historia, contada de mi propia boca.

- ¿Me hace el honor, señor Undertaker?

.

Fue hace muchos años, los recuerdos son borrones ya, provocados por el paso del tiempo, aunque muchos de los sentimientos y pensamientos siguen claros como el agua.

Yo nací en una familia en las afueras de un poblado humilde, en lo que hoy es Noruega, alrededor del año 909, tenía cinco hermanos y yo fui el menor, creo, recuerdo que todos nacimos con el cabello gris, no recuerdo otra característica, ni sus nombres, éramos cuatro hombres y dos mujeres. De mi padre no me acuerdo, aunque sé que era trabajador, carismático y amable, no sé cómo termino su vida. A mi madre si la recuerdo claramente, era una persona que no dudaba en dar amor, era alguien muy apreciado en el pueblo, ella tenía este mismo color de pelo, y ojos celestes como el cielo, ella siempre nos enseñaba cosas, a todos por igual, nunca hizo una diferencia, sus seis hijos aprendieron las tareas del hogar y las tareas del campo, recuerdo que murió joven, éramos adolescentes cuando sucedió, sé que todos lloramos su perdida, pero hasta ahí llega mi memoria sobre mi familia.

Lo siguiente digno de mención es ella, una chica del pueblo, era muy linda, rubia casi albina, con los ojos azules al igual que un gorro de lana que acostumbraba usar, siempre la veía cuando llevaba una canasta al pueblo, para vender algunas cosas, no recuerdo que era lo que vendía, ni como empezamos a hablar, sé que me enamore muy rápido y muy profundamente de ella, y ella de mí.

No pienses en mi como la persona que ves en este momento, yo era tímido, aunque con personas de confianza era muy hablador, y con sueños de tener una gran familia y sentarme con mis hijos enfrente a una estufa y contarles historias, lo que toda persona criada en una familia humilde y amorosa desea.

Cuando caí en cuenta de la realidad, estábamos casados, viviendo en una casita adorable, yo estaba en las nubes, ella era un sueño, hermosa, amable, solidaria, siempre riéndose, luego de la muerte de mi madre llego ella a iluminar mi vida, ella contagiaba risas y provocaba simpatía con su timidez parcial, en toda mi existencia encontré a un número muy reducido de personas que me impactaron al igual que ella, los cuento con una sola mano, y casualmente ella se llamaba Angélica. Tu nombre es la traducción al francés del nombre de ella.

A los meses quedo embarazada, y por el tamaño de la panza, el doctor dijo que eran mellizos, aparte de que Angélica sentía movimientos imposibles para un bebe único, yo no cabía en mí mismo de felicidad, mi padre estaba feliz, mis hermanos recuerdo que venían a visitarme los fines de semana , tuvimos que agregar un cuarto a la casa, comprar una cuna, alguno de mis hermanos nos regaló ropa tejida, he, Angélica tenía una panza enorme, en los últimos meses debía ayudarla a pararse, a cambiarse de ropa, y ella se sonrojaba cuando debía ayudarla, era muy adorable. Para mí era el paraíso, estaba con la mujer que amaba, a punto de ser padre, y en una casa donde no entraba el frio, en Noruega esto es muy importante.

Esto lo recuerdo muy claramente, había ido al pueblo a comprar vendas y sabanas, ya que Angélica estaba empezando a tener contracciones, y no queríamos que los bebes llegaran y no tuviéramos ciertos materiales, cuando fui a la casa del doctor a contarle sobre Angélica, desde el pueblo veía una columna de humo y gente que corría en una dirección, yo no me daba cuenta por el sentido en que llevaba el caballo, pero cuando termine de realizar las compras note que esa columna de humo estaba en un lugar muy particular.

Resulta que alguien del pueblo, un hombre que Angélica rechazo antes de casarse conmigo, quedo frustrado y no resistió verla feliz junto a mí, así que incendio la casa, esperando que yo estuviera dentro, la mala suerte quiso que ella estuviera allí sola, muriendo ella y los bebes, y destrozando mi vida por completo; al hombre lo encontré una semana después, se había escondido en el bosque, donde yo me dedicaba a vagar.

Debo decirte que quede trastornado ante la imagen de la casa en llamas, en cuanto la vi corrí como un loco y si no fuera por mi padre, que me agarro, yo no estaría que contándote esta historia. Dicho hombre, no supo que Angélica estaba en la casa hasta que escucho los gritos, pero no pudo hacer nada. Recuerdo que de repente tenía el cuello de ese ser entre mis manos, no recuerdo haber sentido algo, no me nace ningún sentimiento aún ahora haber dado muerte a ese hombre, en ese entonces me encontraba vacío, no dormía, no comía, solo escuchaba la voz de Angélica diciéndome que estaba bien, que no me preocupara, que nos volveríamos a ver, pero yo estaba hundido en el dolor, quería desaparecer.

Luego de matar a ese hombre seguí vagando, y sin darme cuenta mis pasos me llevaron hasta un acantilado, este estaba cerca del pueblo, de hecho mucha gente iba a mirar el mar, a Angélica le gustaba mucho ir en verano, pues el pasto en la cima se llenaba de flores, era algo muy lindo, cuando llegue al borde no me sentía a mí mismo, me sentía fuera de este mundo, no veía ningún color, no escuchaba el mar rompiendo contra las paredes del acantilado, cientos de metros más abajo, y repentinamente sentí un calor en mi mano, cuando me voltee, por inercia total, vi a mi querida Angélica, blanca y brillante, extendiéndome la mano, invitándome a reunirme con ella, ¿Y cómo me iba a negar? era lo que más deseaba, en mi ceguera no pensaba en mi familia, en nadie más que en Angélica y en estar con ella de nuevo. No necesite coraje, solamente extendí la mano hacia ella y salte del acantilado. No recuerdo dolor, ni ninguna otra cosa entre mi caída y mi "renacimiento" Cuando desperté estaba en un lugar que no conocía, sin recordar quien era y casi ciego.

.

Nunca espere escuchar eso, que dolor perder de esa forma a alguien amado, y a hijos no nacidos, no creo que haya un dolor peor que ver esa escena y no poder hacer nada. Mientras contaba sobre su mujer, no pude evitar que se me cayera alguna lágrima, como después de tanto tiempo la recuerda, sus detalles, sus ojos, incluso la gorra que usaba, me gustaría que alguien me amara así, lamentablemente mi vida se compuso de maltratos y desprecios, incluso de mi propia familia, las personas que me demostraron cariño fueron pocas.

- Qué triste, yo no lo llamaría cobardía, ella era tu otra mitad y alguien te la arrebato, las mitades deben permanecer unidas para ser llamadas "algo" lamento que haya pasado eso, tu moriste en el mar, ¿Por eso mis palabras te dejaron sin habla? - Undertaker no lloraba y no me miraba, solamente estaba sentado, y paseaba la vista por algún punto, mirando sin mirar, recordando cosas, a juzgar por el desenfoque de sus ojos, pues estaban al descubierto, note que cuando habla en serio, tiene el reflejo de correrse el flequillo hacia la derecha, con toda naturalidad.

Yo me había confundido un poco, ya que de la nada había empezado a captar la mente de Undertaker, y alguna imagen de sus recuerdos se colaba en mí, y no sé por qué, pero hacían doler mi cabeza y mi pecho.

- No te preocupes querida, las mitades siempre se reúnen, solo te diré que su alma reencarno tres veces, y tuve el placer de conocer dos de sus vidas, y si, tu declaración me llevo a ese momento en mi vida.

- Qué lindo, es lindo el amor, mi historia es más simple y más desabrida, mis padres por alguna razón no me quieren, mi hermana me odia, en la escuela me decían "bicho raro" y en la secundaria me decían cosas peores, ya que se notaba en mi cuerpo el ejercicio del ballet, y muchos decían que cuando estaban cerca de mí, sus oídos pitaban, pero algunas personas se me acercaron, aunque solo tres formaron una amistad conmigo, el bicho raro, la flaca fea, el palo de escoba con tutu. Hubo unos sucesos extraños tambien, pero otro día te cuento, en este momento debemos ocuparnos de mantener mi integridad física, ¡Que con este frio se verá afectada! ¿Donde consigues leña?

- ¿Quieres un abrazo de amigo para olvidar nuestras penas? Por favor, bichito raro.

- Eeeh tranquilo señor Montesco, te daré un abrazo, pero no quieras encerrarme en el ataúd- me miro con cara de cachorro, uno muy lindo, y le di su abrazo, debería decir que él me abrazo, ya que mi tamaño al lado del suyo era muy pequeño como para que fuera yo la que lo abrazara. Ese abrazo me dio una sensación extraña, una familiaridad que no había sentido con nadie, no he abrazado a muchas personas, pero nadie me transmitió esta sensación, es muy calmante, y eso sumado al pinchazo en el pecho y la mente de Undertaker, terminaron de hacer, de este día, uno muy extraño.

.

Se agradece su lectura, mi querido terrícola, siéntase libre de dejar una acotación al capítulo.