.
Las Memorias Perdidas.
.
.
Día número 10, continuo viviendo en la época victoriana, sin saber cómo llegue hasta aquí, aun no encuentro pistas que fundamenten tal retroceso del tiempo.
.
Hoy Undertaker se decidió a cenar, por lo que tuve que salir a comprar más alimentos. Eso significa ponerme el vestido y el abrigo "de época" y socializar con la gente. Cuando volvía vi que había alguien esperando frente a la puerta de la tienda, vestido con un traje extraño ¡Hey! ¡Extraño como esta maldita época!
- Buenas tardes, la tienda está abierta si desea pasar.
- Debo suponer que usted es la señorita Angelique, un placer conocerla, yo soy Sebastián Michaelis, mayordomo de la mansión Phantomhive, el joven amo está hablando algo importante con Undertaker, le sugiero que espere aquí, señorita Brown.
- Sugerencia rechazada, el niño guardián te dio órdenes a ti, por mi parte debo preparar la cena, buenas tardes.
- Adiós, señorita Brown.
Ni levante la cabeza cuando abrí la puerta, no tenía ganas de conocer al cachorro real, no hoy. Apenas puse un pie dentro de la tienda se apagaron las velas, así que no veía nada, solo se escuchaban las risas de mi anfitrión y unas maldiciones de Ciel, me dirigí rápidamente a la escalera, que esta atrás del armario.
Acordamos en preparar una tarta de calabaza y espinacas, sana y muy rica, no soporto la comida pesada. Mientras luchaba por cortar la calabaza llego Undertaker, todavía riéndose, y me vino como anillo al dedo que haya llegado.
- ¡Undy querido!
- Angie ¿Que me vas a pedir?
- ¿Puedes cortar esta cosa? ¡Me están dando ganas de darla contra el piso a ver si puedo sacarle un trozo!
- Querida solo es una calabaza, mira y aprende, palo de escoba con tutu hi hi hi.
- ¿Podría darte por la cabeza con esa cosa? ¡Y no vuelvas a decirme palo de escoba con tutu en tu bendita vida!
- Aaaahahahahaha ¿No vas a hervir las espinacas? Solo veo una olla ¿O pretendes comer hojas crudas como un adorable conejito de pelo azul?
- Voy a quitarme el vestido, ya vuelvo.
- ¿También necesitaras mi ayuda? Puedo hacer más de dos cosas al mismo tiempo.
- ¡No! Cuando termines eso, ponla en la olla a hervir, y quiero hacerte algunas preguntas.
Cuando pude quitarme ese vestido me puse un jean negro, una remera blanca, la campera de cuero negro con forro peludo y mis amadas botas con hebillas y plataformas, cómodas y calentitas.
En la cocina mi anfitrión estaba muy metido cocinando, estaba con el pelo recogido con una cinta, le había quitado la cascara a la calabaza y ahora estaba picándola, no era muy extraño verlo hacer eso, pero merecía un aplauso, era bueno en la cocina, ha, vivo con un hombre que es muy guapo, demasiado, cocina muy bien, aunque la mayoría de las veces lo hago yo, y se viste con mi abrigo, ahhh ¿Que sería de mi vida si él no me quitara mi ropa?
- Oye, sabes que esa es mi campera ¿Verdad?
- Lo sé, pero es de mi talle, como mucha de tu ropa ¡Así que la tome prestada! Acaso solo usas ropa de…- se detuvo cuando me vio parada al lado de él- cuero? Guau, definitivamente te ves mejor en un pantalón que con un vestido.
- Gggracias ¡A ti te queda mejor la campera que el abrigo largo!- me hizo sonrojar demasiado, pero parece que logre que él también se sonrojara, ya que me quedo mirando unos segundos y luego volvió a picar la calabaza, con un rápido movimiento de la cabeza- ¿Que pasa? ¿Acaso el pervertido se sonrojo? Aaaaww que tierno.
- No juegues conmigo querida, te puedes quemar.
- ¿¡Ah sí!? – me pare de puntas y le susurre en el oído- Perdí el miedo a ese fuego hace mucho tiempo.- le di un beso en la mejilla y una guiñada, mientras el hombre quedaba en shock, presa de varias sacudidas causadas por los escalofríos. Si él puede jugar este juego, yo también- Dame eso, te vas a cortar, ve a sentarte que yo termino aquí hahahahahahahahahahahahahahahaha.
- ¿Que es tan divertido?- estaba quietito en la silla, tal cual yo lo había dejado.
- Aaahahahahahahahaha ¿¡Quien pone nervioso a quien!? Pero no nos vayamos de tema, me harás olvidar algo que quiero preguntarte, algo que me dejo bastante perturbada.
- ¿Que es querida?- puse la comida al fuego y me fui a sentar a la mesa.
- Ese mayordomo ¿Que hay con él? Me dio un pinchazo en la cabeza su presencia, que casi hace que me tropiece.
- Así que lo notaste, él no es humano, me gustaría que te mantuvieras alejada de el.
- ¿¡Otro sobrenatural!? ¿¡A donde vine a parar!? ¿Qué es?
- ¿Que es lo que deduces a partir de lo que sentiste?
- Algo oscuro, turbio y viejo, muy viejo, me sentía en una nube de humo denso cuando me pare al lado suyo.
- No vuelvas a hacer eso querida, él es un demonio.
- ¿Qué? ¿Son reales? ¿Y que hace con un niño? Yo no note esa extrañeza en el hasta que le pregunte si deseaba algo de la tienda.
- Ahahahahahahaha que buena dependienta que eres hahahahahaha desearía meter a esa alimaña en un ataúd, pero es algo complicado de llevar a cabo. El está con el niño porque tienen un contrato, el realizara los deseos del conde y a cambio obtendrá su alma. Y no deberías sorprenderte, después de todo, ¿No vives conmigo? Yo tampoco soy humano.
- Así que es verdad, hay muchas historias sobre los demonios y sus contratos, y por otro lado ¿¡Que le pasa por la cabeza a una persona en el momento en que hace eso!? ¡Hay que estar loco para regalar tu alma por una estupidez! Antes muerta.
- El conde estuvo desaparecido alrededor de un mes, hace ya dos años, cuando reapareció, el demonio estaba con él.- su mirada se perdió, era extremadamente triste.
- ¿Por qué esa cara? ¿Que paso?
- Su padre era un gran amigo mío, y hace dos años incendiaron su casa, matando a la servidumbre, a su esposa y muriendo el, solo el mayordomo anterior logro sobrevivir, aunque con heridas graves, y Ciel fue secuestrado- agacho la cabeza y se le empezaron a caer lágrimas, yo en ese momento me sentí totalmente inútil, sin saber qué hacer, solo atine a abrazarlo.
- No llores, si tu dijiste que tu Angélica reencarno, ¿Por qué tu amigo no podría hacerlo? ¿Qué pasa si te encuentras algún día con su reencarnación? Aparte, ver a un amante de las risas llorar, es estar perdiendo el mundo- le dije mientras le acariciaba la espalda, el me abrazaba de la cintura y tenía la cabeza escondida en mi cuello. Al rato se tranquilizó, cuando levanto la cara tenía los ojos enrojecidos, resaltando el verde y amarillo de sus iris, y las mejillas pegajosas de las lágrimas, se me encogió el corazón de verlo así.
- Tienes razón, en este momento veo un fenómeno de reencarnación, aunque para ver a Vincent deberé esperar algunos cientos de años todavía.
- ¿En este momento? ¿Te refieres a mí?
- Si querida, debí decírtelo en cuanto lo supe, lo cual fue hace apenas unos días atrás, cuando dijiste que estabas viendo mis recuerdos, no veías mis recuerdos, no precisamente los míos, en ese momento lo confirme.
- ¿Soy una reencarnación? ¿Soy una reencarnación? ¿Yo soy Angélica? Me mataron hace casi un siglo, en Noruega y embarazada, esta es mi cuarta vida ¿A eso se debe como me siento cuando me toca? Está provocando que me duela la cabeza, ¿Será esa la explicación a…?
.
Cuando le conté a Angelique la verdad quedo muda, me observaba con una mueca de confusión que quedo fija en su cara, pienso que no fue el mejor momento para contarle eso, tenía la guardia muy baja, pero no podía ocultárselo mas, en sus vidas anteriores no percibía los recuerdos de la vida anterior, pero en este cuerpo tiene ese don. Esta pálida y su energía vuelve a extenderse, pero de alguna forma sin atacarme solo flota, mi amada es capaz de controlar inconscientemente a su energía, era hora de que lo lograse, aunque está actuando extraño.
- ¿Angelique? ¿Te encuentras bien?
- Hace frio, me iré a acostar.
- Déjame ayudarte, estas muy pálida.
- Ok.- apenas dijo esto, se desmayó, si no fuera porque me encontraba a su lado, se hubiera dado un gran golpe. La agarre en mis brazos y la lleve a su habitación.
Esta muy fría, al igual que en su desmayo anterior. Espero que recuerde todo y se libere de esa molestia cada vez que la toco, debe ser porque su don actúa en el cerebro directamente, y una sensación tan ajena debe provocar que inconscientemente libere su poder al intentar reconocer tal sensación, quien sabe, su don es bastante misterioso, e inmensamente fuerte. A ver pequeña, recuéstate aquí, lo lamento pero deberé sacarte esa ropa y ponerte el pijama, es más calentito. Es muy pequeña, casi tanto como lo fue en su primer vida, y conserva su personalidad, aunque las circunstancias de la vida la deformaron un poco, sigue siendo la misma muchacha simpática y vergonzosa con un gorro azul mar. Bien querida, ya puedes descansar tranquila, me quedare contigo, te dará más calor, ven aquí, ahora sí, descansa.
.
.
Tenía en mis manos una canasta llena de verduras, las cuales vendería si tenía suerte, cuando salí de casa lo vi.
Oh ahí esta él de nuevo, Jord, el hijo menor de la señora Amdahl, debería saludarlo, siempre me mira, pero cuando voy a saludarlo da vuelta la cabeza, sonrojado. Me pregunto de qué color serán realmente sus ojos, los he visto azules y otros días verdes. Oh freno a comprar en ese puesto, iré a saludarlo, después de todo su madre es amiga de la mía.
- Hola, ¿Me reconoces? Soy Angélica, nuestras madres son amigas, mucho gusto -se sonrojo, que adorable es este chico, su madre dice que es muy tímido.
- Hola, soy Jord, un gusto conocerte.- le preguntare a donde va, tal vez podemos charlar, es un chico muy lindo, el pelo gris es muy característico de la familia de su madre, según la mía propia me ha contado.
- Hola Jord, ¿Podría acompañarte? Me dirijo hacia el pueblo, ¿Tú vas hacia allí también?
- Sí, voy a comprar botones, ¿A dónde llevas esa canasta?
- Al mercado, iré a la plaza a ver si puedo vender las verduras, después de todo son frescas, ¿Puedo preguntarte otra cosa?
- Sí, adelante.
- ¿Podrías mirarme? Quiero ver tus ojos, tengo curiosidad por saber de qué color son realmente.- volvió a sonrojarse, realmente es lindo, sus ojos son de un azul verdoso, con una parte gris en el centro, como una estrella de múltiples puntas, son realmente hermosos- Son unos ojos muy lindos.
- Tus ojos son muy bonitos también- solo pude sonreírle, creo que yo también me sonroje.
No sé en qué momento paso, pero me enamore de él como nunca creí hacerlo, completa y perdidamente enamorada de ese chico tímido que salude una vez en un camino de la aldea.
.
- ¿Aceptas?
- ¿¡Como preguntas eso!? ¡Claro que sí! ¡Si si y mil veces sí!
- Deme su mano entonces, señora Amdahl.
.
- Jord siente aquí, ¿Notas que hay muchas partes que se mueven? No creo que sea un bebe solo, son varios brazos.
- Si, se mueve mucho, ¡Angélica, sería el hombre más feliz si tenemos más de un hijo! apenas si puedo contener los gritos de felicidad que luchan por quedarse en mi garganta, ¡Si tuviéramos dos definitivamente salgo bailando a gritarlo al mundo entero!
- Es temprano para saber bien cuantos bebes son, cariño, debemos esperar un par de meses más.
.
- ¡Ay! Jord, deberías ir a buscar al doctor, los bebes están empujando.
- ¿Ya? ¡Debo conseguir sabanas! ¿Podrás quedarte sola unos minutos? Mi padre dejo su caballo aquí, no me tomara mucho regresar.
- Ve tranquilo, nos queda algo de tiempo.
- Dame otro beso querida, no demorare, quédate sentada allí.
- Descuida Jord, vete ya.- el realmente se preocupa, lo pone triste que su madre no conozca a su hijo, pero la señora Amdahl fue llamada al paraíso. Cerrare las ventanas, se viene una helada. Listo, iré a ¿? ¿Quien llama a esta hora? ¡Ah! ¿Que fue ese ruido? ¡La ventana de la sala! ¿Pero qué es eso? Oooh fuego, tengo que salir. ¿Quien tranco la puerta? Jord odia trancar la puerta– ¡AUXILIIIOOOO! ¡AYUDENMEEE!
- Jord...
¡AYUUUDAAAAAAA! ¡MIS BEBEEES!
- Nh ayuda... los bebes...
¡NO PUEDO SALIIIIR!
- Necesito aire...
¡AYUDAAAAAAAA! Aaaaajjjj no puedo respirar ¡JOOOOOORD! ¡AYUDAAAAA!
- ¡JOOOOOORD AYUDAAAAA!- Me desperté en medio del grito, estaba cubierta de sudor y respirando agitadamente, y no estaba en una casa en llamas, estaba en mi habitación, sentada en mi cama con Undertaker a mi lado.
- ¡Angelique! ¿¡Que pasa!?- ¿¡Que fue eso!? Ni yo lo supe, fue tan real, me sentía ahogada, sin aire, nunca tuve un sueño tan vivido, aunque, eso no fue un sueño, fueron recuerdos de mi primer vida, cuando conocí a Undertaker, o Jord, Jord Amdahl- Angie ¿Que soñaste? Estabas viendo algún recuerdo ¿No?
- Si, ¡No podía respirar!- me arroje en los brazos de mi anfitrión y me largue a llorar desconsolada, reviví una de mis muertes, y fue la peor experiencia que he podido tener.
- Tranquila amor, esa vida termino, puedo asegurarte que las otras dos fueron totalmente pacificas, en la segunda vida te llamaste Ángela, te gustaba mucho bailar, siempre hacías piruetas por todos lados, y generalmente tenías el rostro hundido en algún libro, y formamos una familia, aun hoy viven nuestros descendientes. Luego te llamaste Ángel, un muchacho inquieto que le gustaba jugar en el barro, me pusiste de apodo Tío Gris, y querías ponerte mis gafas a cada rato, también formaste una familia y también hoy viven tus descendientes. Ambas vidas llegaron a la vejez en paz, ya no tendrás recuerdos dolorosos- esto me consoló bastante, no quería pasar por otra experiencia tan espantosa.
- ¿Familia? ¿Cuantos hijos tuvimos?
- Conmigo tuviste cuatro, Christoffer, Sindri, Dagny y Hela, dos hombres y dos mujeres, ellos heredaron mi pelo, pero los ojos variaron entre el verde de tus ojos, que casualmente es el mismo que posees ahora, y un azul verdoso, que supongo era mi color de ojos cuando fui humano, luego de esa vida reapareciste aquí en Inglaterra, llamándote Ángel Smith, un muchacho de pelo negro, muy hablador, mal estudiante y amante de la naturaleza, y tuviste dos hijos, John y Anna, ellos tuvieron pelo negro azabache y ojos grises.
- Que nombres extraños ¿Los elegí yo?
- Son noruegos querida, los elegiste tú, ya que como tu cargabas la panza con él bebe, tu ibas a elegir los nombres, el día en que yo quedara embarazado iba a poder elegir el nombre del bebe ahahahaha.
- ¿En serio? Ahaha supongo que mi vena cascarrabia viene desde esa época y recuerdo del sueño que tus ojos eran azul verdoso, pero con una parte gris en el centro, mi pensamiento cuando te conocí fue: ..."como una estrella de múltiples puntas"... lo recuerdo a eso, era un combinación muy bonita.- levante la mano y acaricie su mejilla, seguía dándome corriente, pero ahora sabia porque era eso, sabia de donde provenía, no era mi poder el problema, la causante era mi alma, el reconocimiento de esta hacia Undertaker causaba una reacción sobre mi don, lo cual era un efecto secundario, no el problema principal como pensé en un principio.
De repente sentí el deseo incontrolable de besarlo, de tocarlo, se me nublo la vista y solo veía su boca, la misma que llamaba a mi autocontrol desde hacía casi un siglo. Cuando pude reaccionar lo tenía a unos centímetros de mi rostro.
- Te dije en algún momento que si haces esa expresión harás que mi autocontrol desaparezca Angelique- justo donde quiero que estés querido.
- Precisamente.- lo acorrale contra la cabecera de la cama y le hable al oído- Eso es lo que estoy buscando, nadie hablo de mantener el control.- fui dejándole un rastro de besos desde oreja, hasta la base del cuello provocándole escalofríos, descubrí uno de tus puntos débiles querido he he. No noto que estaba casi sentada encima de él, y cuando reacciono estaba sin camisa.
- ¿Nh? Eres una atrevida, te abusas de mí y me desvistes- me dijo mientras se sentaba en la cama, dejándome totalmente a horcajadas de él. Le guiñe un ojo y le dije:
- No te distraigas, quien sabe que otras sorpresas te puedes llevar- me dedico una mirada explosiva, de esas que te dejan prendida a los ojos de alguien y que hacen que algo en tu interior se encoja de estupefacción.
- Si así lo quieres- me abrazo contra él y me dio un beso que gritaba "¡Por fin te encontré! ¡Aquí es a donde perteneces!" no dude en responderle con el mismo ímpetu, abrazándolo por el cuello.
Sus manos viajaban por mis espalda, me rozaba con las uñas, haciéndome jadear, las cicatrices eran la piel más sensible, y la sensación era la más exquisita. Me desprendió el pijama, dejándome con el buzo de manga corta blanco.
- Angie, eres hermosa.- intercalaba las palabras con besos en el cuello- Las ganas de besarte me estaban comiendo por dentro. Amo como te vistes, amo verte bailar, amo verte cantar, amo tus pantalones de cuero, amo tu risa, tus enojos, tu boca, tus piernas, te amo, te amo- me miro a los ojos agarrándome la cara con ambas manos- Te amo Angelique - Esa frase me hizo hacer ¡clic! Yo lo amo, en el fondo siempre lo supe, necesitaba ser sincera conmigo misma y ver la realidad, esa que el sueño me mostro, la que me conto Undertaker sobre mis otras vidas, esa que siempre estuvo ahí escondida en el fondo del baúl, siempre lo ame, por eso siempre fui infeliz, porque amaba a alguien a quien no había conocido todavía, hasta que llegue hacia aquí, ¡Lo amo! si, al igual que en mi primer vida, completa y perdidamente enamorada de él- ¿Angie? ¿Estas aquí?
- Si, yo te amo también haha siempre estuvo ahí el sentimiento, por eso siempre me sentí vacía, te amaba pero no lo sabía, no te conocía, pero ahora si me siento a gusto. Si, definitivamente te amo.- lo tome por sus mejillas y lo bese, dejando correr el amor que al fin se revelaba ante mis ojos, casi riendo de la felicidad mientras lo besaba.
Cuando por fin me saco la remera, su mirada quedo fija en mi pecho.
- ¿Que es? -dijo rozándome con la punta de los dedos, como si fuera de porcelana.
- Un tatuaje ¿Te gusta?- tenía tatuada una luna creciente con una serie de perlas, como colgantes de un candelabro, con perlas que corrían por debajo de mis pechos, formando semicírculos.
- Es hermoso- sus manos me daban escalofríos, me tocaban muy suave, como si fuera de cristal y pudiera romperme- ¿Puedes quitarte esto?
- Mira y aprende- me di vuelta y le mostré como desprender el sostén, no es difícil, pero si nunca lo hiciste puede sacarte canas. Tuve que morderme el labio para no gritar, de sorpresa y placer, cuando me abrazo desde atrás, pegándome a su pecho. Me sentía en una nube, me besaba el cuello, los hombros, mientras sus manos viajaban por el resto de mi cuerpo, algo muy placentero.
- ¿Podrías pararte un segundo?- me pare con la gracia propia de las bailarinas, ya la tenía muy arraigada en mi, y esto dejo a mi amante totalmente embobado. Y me gusta.
- ¿Me vas a mirar así por mucho tiempo?
- Ven aquí- me desprendió el pantalón y me hizo una seña para volver a la cama.
- No, aun tú tienes el pantalón puesto.- quiso pararse a sacárselo, pero lo empuje de nuevo a la cama, dejándolo algo confundido y con una mirada que se volvía abrasadora a cada segundo, lo cual solo aumentaba mi picardía- Te quedas ahí.
Nos hundimos en el momento, nos hundimos en el cuerpo del otro, besos y caricias, mordidas y lamidas, vueltas y brincos, hasta el final de la noche, hasta que el cuerpo se agote.
.
.
.
EL NOMBRE que elegi para Undertaker fue porque no me parece llamarlo Thor u Odin, busque nombres noruegos y ese me gusto, era el más normal, lo otros sí que eran raros. En fin, espero les guste. Bye bye.
