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Libérame.

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Ya estamos a diez de abril, en siete días hare un viaje en un trasatlántico y cuando baje, me casare.

Hoy fuimos a algunas tiendas a comprarme vestidos, ya que solo tengo uno, el negro con blanco, y a pesar de que tiene poco uso, según mi pareja no es apropiado para la ocasión, o sea para llevar en el Campania. Todos los vestidos que vimos tenían muchos adornos, volados, puntillas, perlas, flores, ¿¡Quien pone flores en un vestido!? Me sentí la reina de la primavera. Elegí uno azul oscuro con puntillas negras y cuello recto, sin mangas, muy parecido al de Bella, de "La Bella y la Bestia" ¡Cuanta nostalgia! Otro en negro liso con una cinta roja en la cintura y cuello caído al frente, y otro de fiesta, muy elegante, en rojo con volados negros cayendo por un costado en diagonal hasta formar la base, con el cuello bote y sin mangas. Para todos los vestidos, les pedí que les pusieran las varillas del corsé por dentro de la tela, para no sufrir con un corsé puesto, tuve que hacer dibujos de cómo lo quería, nunca escucharon algo parecido pero recibieron con buenos ojos mi oferta. Incluso me dijeron, al notar que sabía de diseño y confección de ropa, que si quería, podía trabajar con ellos en el área de diseño de las prendas. Los rechace amablemente, pero me hubiera encantado aceptar.

Undertaker se compro una gabardina negra, porque la que usa él tenía una descostura, la cual yo hubiera arreglado, pero la uso para hacerle, presten atención, un nido a una familia de cuervos que hay en el cementerio, y parece que los cuervos le tomaron cariño, porque cuando vamos al cementerio se posan en su hombro y le llevan obsequios, como hojas, insectos, plumas, alguna chapita y nosotros les llevamos comida. Es extraño verlo con dos cuervos posados en sus hombros, pero de alguna forma también, es algo normal, se ajusta a él. Los cuervos pequeños se posan en mis hombros y juegan con los piercings en mis orejas, cariñosamente.

La gente que nos ve, vestidos de negro y con cuervos en los hombros, sale huyendo con una mirada que grita: "¡BRUJERIA! ¡QUE VAYAN A LA HOGUERA!" ha ha ha. Son unas expresiones muy graciosas las que hacen, me rio mucho mientras los veo, y mi pareja se deshace riéndose.

Llegamos a casa unas horas después, me dolía un poco la cabeza, pero con una buena siesta, iba a estar como nueva. Entramos a la tienda y Undertaker dijo que iba a arreglar a algunos invitados que estaban esperando al fondo, que subiera a la casa y al rato se uniría a tomar el té.

- No te demores, tengo ganas de comer una tarta dulce, ¿Qué dices de una tarta de crema con fruta?- Le dije esto último haciendo una mueca de dolor, la cabeza me punzaba bastante.

- Esta bien querida, ¿Te sientes bien?

- Me duele la cabeza, pero hago la tarta y me acuesto un rato, Londres es muy bullicioso.

- Déjame que llevo esos vestidos por ti, no cocines, acuéstate a descansar y yo hago esa tarta que tanto quieres.- me quito las cajas con los vestidos de las manos y salió hacia la escalera. Con un poco de desgana, me levante y lo seguí. Nunca había tenido semejante dolor de cabeza.- Tu primero.

La escalera giraba, mirar los escalones superiores era como ver una calesita, los oídos se me tapaban y la cabeza me dolía demasiado.

- ¿Angie? Sigue subiendo, ya casi legamos a la habitación. – Estaba a la mitad de la escalera, agarrando con ambas manos la baranda y mirando como los escalones giraban, sentía también como mis piernas se ponían débiles.- Angie, ¿Quieres que te lleve?

- Estoy mareada, los escalones están girando.

- Estas muy pálida, espera un segundo que dejo estas cajas allí arriba.

Como pude me senté en el escalón y me tire para atrás, para no caerme por la escalera. Apenas me recosté, Undertaker ya estaba levantándome del suelo.

- Angie, estos mareos no son normales, ¿Ya los has tenido?

- No, nunca.

- Ya veo ¿Tu…? ¿Tu no estarás embarazada?- me dejo en la cama con un movimiento muy suave, y a pesar de esto me volví a marear.

- No, yo no puedo tener hijos.

- ¿No? ¿Por qué?- me acomode en la cama para mirarlo de frente y contarle, pero esta charla tendría que haber sucedido mucho antes.

- Por los experimentos, la radiación me afecto, puedo quedar embarazada, pero mi cuerpo no genera las suficientes hormonas como para formar un feto saludable y mantener el embarazo. Eso y la debilidad que tiene mi útero, no es la suficiente como para soportar un bebe.- La mirada de Undertaker era de asombro, rayando en horror.

- ¿Cómo sabes eso? ¿Te examinaron?

- Si, me hicieron un estudio, no sabría explicarte como fue, y una vez quede embarazada por un error, yo no lo sabia, un día bañándome, me empecé a sentir muy mal, y simplemente mi cuerpo expulso un feto pequeñito, tenía tres meses, casi cuatro de embarazo y nunca la supe. Nunca espere quedar embarazada, ya que eso pasó luego de los exámenes médicos.

- Lo lamento amor, realmente te arruinaron la vida al hacerte ese experimento.

- La arruinaron si, y lamento haber perdido la única oportunidad de tener un hijo. Pero ya no hablemos de eso, ¿Me traerías un té con bastante azúcar, por favor?

- Si, ¿Necesitas algo más?- Negué con la cabeza y salió hacia la cocina. Su mirada cuando le conté esto fue de desilusión total, mezclada con tristeza y algo de enojo. Ojala pudiéramos tener un hijo, sería un sueño hecho realidad. Seria ver su lado paternal totalmente al descubierto, algo hermoso.

Me tome el té con unas galletitas y me dormí. En la noche, Undertaker me llamo para cenar, me sorprendió con una bandeja en la cama, había cocinado verduras salteadas con carne y salsa de soja, uno de mis platos favoritos.

Así termino otro día fatídico y un tanto extraño.

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Al otro día quede a cargo de la tienda, ya que mi pareja debía asistir al hospital para ultimar detalles del viaje. No sé porque, pero me sentía muy molesta, estuve toda la mañana y parte de la tarde sola, y no me gustaba. Quería que él estuviera conmigo. Solo conmigo y con nadie más.

Atendí un par de personas en el día, ya entrada la tarde cerré la tienda y subí a la casa a bañarme y prepara la cena. Aun molesta.

Por culpa del enojo me mande muchas metidas de pata. El agua para la tina se volcó por el suelo, dejando el piso de madera resbaloso como el aceite, la cena se quemo y mientras cortaba la carne, me corte un dedo. Estaba yo pateando una silla cuando llego Undertaker a la cocina.

- Angie ¿Qué es esto?

- ¡No me dirijas la palabra! ¡Estuviste fuera todo el día! ¡No pidas explicaciones de mi día cuando no estuviste en el!- Apreté la mandíbula y me di vuelta para irme por el pasillo, pero la voz de Undertaker me hizo detenerme. El seguía congelado en el lugar, me miraba con desconcierto.

- ¿Qué te pasa? - a pesar de mis palabras, el me hablaba tan tranquilo como lo hace siempre.

- ¡No es tu asunto! ¡Ve al hospital a pasarte el día como haces últimamente!

- ¿Por qué gritas de esa forma? ¿Qué te sucede Angelique?

- ¡NADA! ¡NO ME PASA NADA! ¡Ay!- me cruzo una puntada por la cabeza, luego otra, y luego muchas más. No pude evitar caerme al suelo, golpeándome fuertemente en las rodillas, sosteniéndome la cabeza. Parecía que en cualquier momento, esta se iba a partir al medio.

- ¡Angie! Ven, vamos a recostarte.- me levanto con un poco de dificultad, ya que tenía mi cabeza apretada entre mis rodillas.- Esto no está bien, no puede ser que de un día para otro empieces con mareos y dolores de cabeza.

- ¡Ay! Duele mucho-Mi enojo se había ido, dando espacio a un sentimiento de vergüenza enorme, y uno de culpa, aun mas grande, apretando mi pecho.- ¿Me perdonas? No sé que me paso para gritar de esa forma.- Termine la frase entre lagrimas, escondiendo la cabeza en su cuello mientras lo abrazaba con fuerza, llorando a mares.

- Ya amor, sé que no lo hiciste a propósito. Por otro lado te deje sola todo el día, eso no estuvo bien- me dejo en la cama y me abrazo por la cintura. Estuvimos así un largo rato, luego me quede dormida, aun abrazándolo.

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- Eres un monstruo, ¿Acaso no notas que nadie te quiere? Ni siquiera mamá o papá te quieren.

- ¡Basta Clarisse!

- "¡Basta Clarisse!" solo tienes miedo, enana, sabes bien que nadie te quiere, hasta la abuela piensa que eres un fenómeno.

- Bba-basta déjame en paz.

- Aaaw el fenómeno se pone a llorar, es tan fea ella, todo el mundo la odia.

- No me digas fenómeno.

- ¡Fenómeno!

- Ya para, no soy un fenómeno.

- ¡Fenómeno, fenómeno!

- ¡Deja de decirme "fenómeno"!

- ¡FENOMENO!

- ¡NO SOY UN FENOMENO!

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- ¡NO SOY UN FENOMENO!- con este grito saliendo de mi garganta me desperté, en medio de la noche y cubierta de sudor. Un segundo después, Undertaker se materializo al lado de la cama, casi en shock por mi grito.

- ¿¡Que paso!? ¿Tuviste una pesadilla amor?- se sentó y me abrazo, pero yo estaba intranquila, mis manos estaban frías y temblaban sin control, y yo estaba perdida en mi memoria, recordando esa pelea con mi hermana mayor, mi tan odiada Clarisse, tan ligera de calzones como la madame más solicitada.- ¿Quieres contarme lo que soñaste? Se te ve muy afectada.

- Una pelea con mi hermana.- cuando dije esto su rostro se puso rígido, el sabia sobre el trato que recibí de parte de mi hermana- No recuerdo como empezó, creo que fue porque yo hacía ballet y a ella no la dejaban practicar danzas árabes, o algo así. Me arrincono en la escalera de mi antigua casa y se puso a decirme cosas feas, yo tenía ocho años, y ella doce, me dijo que nadie me quería, que todos me tomaban por monstruo, también me grito muchas veces que yo era un fenómeno. Estuve toda la tarde encerrada en mi cuarto llorando, y cuando mis padres llegaron y les conté, lo único que hicieron fue decirle a Clarisse que no me gritara tan alto, y a mí me dijeron que no sea llorona y que aguantara, y que la vida no es dulce con nadie.- Termine de contarle esto entre lagrimas, hacía muchos años que no tenía un sueño relacionado con mi familia, me torturaron de muchas formas, pero el sistema de "autoprotección" de mi poder hacía imposible que esos sueños volvieran. Me los imaginaba como moscas en el atrapasueños que era mi poder, y este los atrapaba y no dejaba que siguieran su camino a llenar mi mente de pesadillas. Aunque parece que el atrapasueños me falló.

Me quede abrazada a mi hombre loco un rato, mientras me calmaba y volvía a la realidad, mientras él me tenía en un abrazo que gritaba que él me iba a cuidar y mantener lejos de esas pesadillas. En otras palabras, aplastante y confortable. A pesar de la apariencia fría que tiene, es muy tibio, por fuera parece un maniaco esquizofrénico, pero por dentro es cariñoso, y frio a la vez. Cuando debe dar amor, lo da sin condiciones, pero cuando debe ser frio y misterioso, se vuelve alguien casi irreconocible.

- Quédate aquí por favor, no quiero dormirme sola.

- Claro, espera a que apague las velas que deje abajo- Cuando salió, me baje de la cama y agarre una manta gruesa. Era extraño, estábamos en el intercambio del invierno hacia la primavera, y yo estaba totalmente congelada, definitivamente ese sueño me afecto.- Aquí estoy, listo para hacer dormir a mi futura esposa.- Me acaricio una mejilla mientras sonreía con su sonrisa tierna, muy bella para su propio bien.

- Entonces metete aquí debajo, tengo mucho frio.

- Fiebre no tienes, es extraño, ahora que dices eso, cuando llegue a la habitación, tu energía flotaba de una forma muy… ¿Como decirlo?, espesa, parecía algo totalmente tangible ¿Tienes bajo control a tu poder, Angie? Lo que vi no era algo malo, pero es algo para tomar en consideración. Y con mucho cuidado.

- Las veces que me enoje, como cuando te grite en la mesa y esta se partió, o cuando me enoje en el bosque, sentía una sensación extraña al fondo de mi mente, como si algo quisiera salir. Solo un par de veces tuve esa sensación. Pero mi poder nunca se materializo.

- ¿¡Me estás diciendo que sientes algo en tu mente y nunca hiciste nada!? Ay dios, que mujer que encontré, ¿Qué voy a hacer yo contigo? Y hablo de tu energía que… ah ya, de todos modos tu no la ves. Puede ser algo peligroso que se condense tanto.

- Nunca lo sentí como algo peligroso, pero cuando se partió la mesa, sentí que era lo que deseaba esa presencia en mi mente, mostrar mi poder. En fin, muévete hacia aquí, así me abrazas, ¿Por favor?- me miro con una cara de póker, totalmente plana, casi me empiezo a reír allí mismo.

- Eres manipuladora mujer, y luego me dices a mi.- Se saco la ropa y se puso el pantalón de mi pijama con calaveras, que ya había adoptado como propio.

Solo el pantalón, le prohibí que me quitara la camisa, de todas formas, la camisa la tenia puesta yo. Y yo no estaba con ánimo como para insinuarle sensualmente "si quieres puedo darte la camisa del pijama" o "préstame ese pantalón, quiero el conjunto completo" solo para otra noche de sexo. No me desagrada la idea, pero hemos terminado en tantas situaciones comprometedoras, que la única solución era caer en la tentación de la carne, y pareceríamos unos conejos. Con sus bromas y mis frases espontaneas, parecía una provocación constante, siempre buscando sacar chispas en el otro. Ajj el sueño ya me hace decir cosas sin sentido.

Se acostó de lado, y yo me acurruque contra él, pasando mi brazo por su cintura. El me abrazo con ambos brazos por los hombros y por la cintura, y paso una pierna por encima de las mías, no dispuesto a dormir, pero si dispuesto a consentirme y vigilar mi sueño.

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Al otro día me desperté con mi prometido durmiendo boca arriba, pacíficamente a mi lado, despeinado y hermoso. En cuanto me moví, para apoyar la cabeza en su pecho, se removió y volvió a dejarme en el abrazo en que nos dormimos en la noche. Le di un beso suave, muy suave en los labios, y su respuesta fue un murmullo que sonaba a algo así como "…ngiii…" y una respiración profunda, luego su pecho volvió a quedar quieto, sin la necesidad de mas oxigeno. Di un bostezo y me volví a dormir.

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Buena lectura mis lectores! Como ven en este capi encontramos a una Angie un tanto… enferma, descontrolada, aunque no está enferma, los dejo para que desvaríen tranquilos!

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Es tambien un capitulo basico, pero la escritora es muy troll y hace lo que le sale de las narices! bye bye nyan.