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El Adiós.

Parte 1.

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Mañana salimos de viaje, Undertaker me hizo empacar todas mis cosas diciendo que cuando lleguemos del viaje nos mudaremos.

Hoy tuve que guardar todas mis cosas, en maletas comunes, de la época, o sea en cajones con una agarradera. Mis maletas eran demasiado futuristas y debían quedarse en la tienda.

Mientras doblaba la ropa pensaba "¿Cómo hacen para guardar estos vestidos en estas maletas?" era mucho vestido para tan poca maleta. Pero luego de luchar por un rato, pude guardar dos vestidos de cuatro, uno se quedaba en casa y otro lo llevaría puesto. Lo más extraño de la situación es que Undertaker me apuro demasiado para que guarde mis cosas, pero él no tenía ninguna maleta.

- Angie ¿Qué haces? -Undertaker estaba parado en la puerta de la habitación que fue mía, recostado al umbral, mirándome con una expresión de "Sé lo que estás haciendo, pero como me reiré con el resultado, dejare que sigas haciéndolo por un rato."

- Guardo estos vestidos, en estas cosas, mis maletas son mucho más lindas, y tienen cierres, no estos broches tan fáciles de abrir.

- En realidad quería saber porque guardaste toda tu ropa, yo me refería a los vestidos y otras cosas de tu uso, no a la totalidad de tus pertenencias.

- ¿Cómo?

- Luego del viaje pasaremos por aqui, y en ese momento podrás llevarte tus preciadas maletas y todas tus cosas.- Finalizo dándome una sonrisa triunfadora y reluciente.

- ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿¡Por qué me lo dices ahora, cuando ya empaque todo!?

- Para ver esa reacción tuya ahahahahahahaha te amo Angiiie hahahahahahaha- Se fue hacia la escalera mientras se reía. Mi cara era de total desconcierto, sin expresión. Este hombre a veces me deja la mente en blanco.

En resumen, empaque todo en estas maletas infernales ¡Para nada! Podría haber dejado mi ropa en mis hermosas valijas, pero mi prometido no fue capaz de decírmelo.

Ya en la noche nos pusimos a conversar sobre el viaje mientras cenábamos, debíamos estar temprano el barco, antes de que se hiciera la hora de embarque, para pasar desapercibidos de ojos curiosos.

- ¿Cómo quedo?

- Cocinas muy bien, ¿Hay algo que no te salga bien bien?

- Tienes razón, soy un excelente cocinero.

- Tampoco presumas, yo cocino bien.

- Pero no tan rápido como yo.- Frene el tenedor frente a mi rostro y lo mire entrecerrando los ojos. Tal vez no soy rápida, pero tengo otras cualidades. Empecé a extender mi poder, dejando que un poco de agua de mi vaso se levantara formando bolas y las deje flotando frente a su cara.

- ¿Qué vas a hacer? ¿Me atacaras con estas mortales bolas de agua? Acepta que soy más rápido que tú cocinando amor.- Le sonreí y le lance las bolitas de agua, las cuales esquivó, pero mi objetivo era el pote de harina que estaba atrás de él, sin la tapa. Usando la distracción del agua, levante el tarro de harina y se lo volqué encima, dejándolo callado y estático en el lugar, con los brazos levantados sosteniendo el tenedor.

- Eres rápido pero ¿No adivinas una táctica de distracción? Es un mal soldado señor.

- Mi pelo… está lleno de harina… ¡Mi pelo está lleno de harina! Que dulce que va a ser mi venganza amor, ten cuidado de que no te alcance.- Se levanto sacudiéndose un poco el pelo y se fue a bañar.

Me sentí un poco culpable, pero el siempre me molesta con que soy lenta cocinando, el tiempo que le lleva a él, es solo el tiempo de cocción de la comida, porque la preparación le lleva unos segundos, si llega a medio minuto es mucho. Lave los platos y limpie el enchastre de harina. Luego fui a buscar a mi hombre.

Undertaker estaba en la tina, muy entusiasmado refregándose el pelo, con el ceño fruncido y murmurando cosas. Levanto la mirada y dejo de refregar su pelo, mirándome fijo.

- Tengo harina hasta en el cerebro, ¿Acaso me vas a ayudar a quitarla?

- Venia a verte, no pensé que te molestara tanto que se te cayera encima un pote de harina.

- ¿Se me cayó el pote de harina encima?- Se enderezo soltando su pelo, que quedo cayendo por el borde de la tina.

- Aah siempre andas presumiendo de tu rapidez cuando cocinas, ¡Te hacía falta una lección!- Apenas pude terminar la frase. En un segundo se salió de la tina, me agarro de la cintura y se metió en la tina conmigo, y yo vestida y con mis adoradas botas, que son de cuero, y el cuero cuando se moja, se endurece. Lo voy a matar.

- ¿¡QUE HACES!?- Me apretó contra la punta de la bañera y dejo mis brazos en mi espalda, mientras los agarraba fuerte.

- Te dije que iba a cobrarte esa pequeña broma, querida Angie.

- Pero mis botas no pueden mojarse tanto… son de cuero, van a quedar feas.

- Tranquila.- Dio un giro rápido y quede sentada sobre él, y mis botas estaban al costado de la bañera.

- Gracias, aunque ya están arruinadas, van a quedar como una piedra.

- Bien, lo lamento por las botas, pero ahora tu me ayudaras a lavarme esta harina que tengo en el pelo, ¿Si?

- Ook, date vuelta, ¿Dónde está el shampoo? ¿No habrás gastado lo que quedaba de mi hermoso y lindo frasco de shampoo? Di que no.

- No, aquí esta, y te quedas ahí. No tienes derecho a quejas u órdenes.

- Pero ¡!

- ¡Mi pelo! Por favor.- Lo mire con el ceño fruncido y le dedique una mirada de "Púdrete". Luego tome el frasco y le empecé a pasar el shampoo, ya no quedaba mucho, lo compre el día anterior a mi mudanza y lo tenía en la maleta.

Mientras le pasaba el shampoo, ni note como me movía, pero al estar él de frente a mí, era difícil refregarle la parte de atrás de la cabeza, cuando lo hacía, nuestros rostros quedaban enfrentados. Él ni me miraba, tenía los ojos cerrados y una sonrisa apretada, porque sabía que me había dado vuelta el juego, pero tampoco era que me molestara estar donde estaba, y haciendo lo que hacía.

Luego le refregué la parte de arriba y del frente de la cabeza, donde más harina tenía. Para hacerlo necesite levantarme un poco, porque a pesar de él estar sentado, me sobrepasaba bastante, no podía ver si había rastros de harina. Cuando empecé a lavarle note que abrió los ojos.

- Demora todo lo que quieras, estoy muy cómodo aquí.

- ¿Qué?- luego entendí a que se refería- ¡Maldito pervertido! ¡Lo hiciste a propósito!

- Bueno, es que te ves muy bien con la ropa mojada.

- ¿Ah sí? - Me levante y me quite el buzo, luego le tire una jarra con agua para quitarle la espuma de la cabeza, y aproveche cuando se paso las manos por el rostro para inmovilizarlo contra la bañera, ayudándome con mi poder.

- ¡Oye! ¿Por qué no me dejas mover?- No le conteste, simplemente me di vuelta y me quite el resto de la ropa, dejándolo boquiabierto. Me baje el pantalón, me senté en el borde de la tina y con mucho estilo termine de quitármelo. Cuando ya estaba sin ropa, me senté dándole la espalda y me recosté contra su pecho, sonriendo inocentemente.- ¿Angie? Quiero moverme.

- ¿Para qué? Estoy muy cómoda.

- Yo no, quiero moverme.

En cuanto lo deje moverse, se abalanzo sobre mí, haciéndome girar y arrinconándome contra la otra punta de la bañera. Se coló entre mis piernas y empezó a besarme, agarrándome de la cintura y de la nuca. Sus besos son una adicción asegurada, sus labios son suaves y se mueven muy bien. Lo tome por el costado del cuello y le correspondí ese beso tan urgente y delicioso.

Me separe del, dejando un jadeo por el aire, y le pedí ir al cuarto, para no enfermarme otra vez, eso arruinaría el viaje. Nos secamos un poco y nos fuimos por el pasillo. Parecíamos adolescentes, nos besábamos contra una pared, dábamos dos pasos, nos besábamos contra otra pared. Abrió la primer puerta que apareció, que era la de mi habitación, y me empujo dentro.

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- ¿¡Este es el barco!?

- Si Angie, ¿Pasa algo?

- Nunca vi un barco tan grande. ¡No me jodas! este barco es el Titanic en pinta, sería el colmo que este se hundiera también.

- Subamos antes de que empiece a llegar toda la gente. Hay personas que quiero que conozcas.

Me presento a un grupo de hombres que hacían un saludo muy gracioso, gritando algo de un fénix. No pude evitar reírme cuando los vi, Undertaker se reía también, pero como a él lo conocían, no necesitamos usar ese saludo, solo nos dieron unos broches muy bonitos en oro.

- ¡Oh! Las rosas florecientes no se comparan con la belleza que veo en este momento, siento como nace la vida en mí, su olor dulce me embriaga totalmente. Hola, bella rosa, ¿Qué nombre debería utilizar para tan majestuosa flor?

Solo vi un remolino amarillo y blanco que me sacudió en un abrazo, y también un olor a colonia masculina que me dejo bastante mareada.

- Angelique, Angelique Brown es mi nombre. ¿Quién carajos es este tipo?

- ¡Angelique! ¡Que bello! El solo pronunciar el nombre de mi rosa, me provoca sensaciones de anhelo y satisfacción. Un gusto, mi nombre es Aleister Chamber, Vizconde Druitt.- El galán tomo mi mano y la beso.

Mi cara era indescriptible, una mezcla de sorpresa y desagrado, la presencia de este hombre fue demasiado, es muy hablador y no respeta el espacio personal, y encima, se cree hermoso. Mientras yo tenía este debate interno, mi pareja se apoyaba en una silla, intentando no caerse al suelo mientras se reía.

- Aha, un gusto Vizconde. Undertaker ¿Dónde está nuestra habitación?- dije dándome la vuelta hacia él.

- Ahh vamos Angie, es por aquí.

- ¿"Nuestra habitación"? ¡Oh cuan grave es! Mi bella rosa está siendo deshojada, perdiendo sus pétalos como en un otoño dorado.

Me lleva el diablo con este tipo. Espero no volver a verlo.

Fuimos a una habitación que estaba en un pasillo, a donde se llegaba recorriendo un pasillo, y ese pasillo lo encontrábamos pasando por un gran pasillo. Menudo laberinto que era ese barco.

La habitación era grande, forrada en madera barnizada y papel color bordo, con una lámpara de cristal en el centro del techo. La cama era alta y grande, tenía unas almohadas enormes, y un dosel de tul blanco y terciopelo bordo, con un baúl a los pies. También había dos sillones y una mesa ratona frente a la ventana, un escritorio, el baño y un armario con las puertas labradas. El baño era pequeño pero lujoso, era blanco y la grifería era dorada.

- Tengo sueño, ¿Debemos socializar o puedo dormir?

- ¿No quieres comer algo? No quiero que vuelvas marearte.

- Estoy bien, fue un solo mareo y un solo dolor de cabeza, y te dije que fue porque Londres es muy ruidoso, no te preocupes. Si debes dar recorridas sociales, hazlo, yo quiero dormir. No descanse bien anoche.

- Pero yo no tengo sueño, no estoy cansado tampoco, así que me iré a ultimar detalles y ver que los ataúdes estén bien cerrados. No quiero ninguna fuga.

- ¿No dijiste que tu eres el que controla los cadáveres? A menos que tú se los ordene, ellos no se moverán.

- Aun así, quiero asegurarme. ¿Necesitas que te ayude con las maletas?

- No, despréndeme este vestido, no puedo moverme con toda esta tela alrededor.- Había elegido el vestido azul con detalles en negro, fue por lejos el más bonito de los tres que compramos. Pero el más difícil de desprender, tenía una gran hilera de botones pequeños, muy difíciles de hacer pasar por el ojal.

- ¿Es un soborno para que me quede contigo?- dijo mientras me desprendía los botones.

- No, solo quiero dormir cómoda. Tu dijiste que bajaras a las bodegas, así que largo de aquí ¡Fuera, fuera!- lo empuje hacia la puerta mientras se reía, le di un beso y cerré la puerta. Mire a la cama con una mirada que desprendía estrellas y serpentinas, se veía muy cómoda. Y era solo para mí. Tire el vestido sobre una silla y me metí entre las sabanas.

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Los ataúdes estaban perfectos, todos ordenados y tranquilos. Tenía un poco de temor por Angelique, los cadáveres se le iban a lanzar encima, su alma es el manjar perfecto, incluso el mayordomo la ha mirado como quien mira a un banquete. Pero últimamente Angie ha progresado mucho, ella misma se autoexije para manejar su poder, ahora que sabe cómo se canaliza, así que no dudo de que los vencería fácilmente.

Lo que me lleva a recordar cuando se mareo en la escalera, en ese momento su energía estaba… palpitante, como si latiera, me recordó a la calma antes de una tormenta, y cuando me grito en la cocina por la noche, fue algo muy extraño, esa no era Angelique, tuve una sensación muy rara.

En este momento todo el grupo está disperso, cuando se cruzan conmigo, me miran de reojo, estúpidos ilusos, no sospechan que los tengo a todos en la palma de mi mano. Por eso los humanos son divertidos, su instinto les dice siempre que hacer, presiente cosas, pero ellos se creen superiores y únicamente racionales. Noto como les recorre un escalofrío cuando me ven, pero ellos se paran erguidamente y hablan con un tono de superioridad, creyéndome un sirviente de Aurora, dándome ordenes, mientras ignoran a su intuicion que les grita que se alejen de mi. Eso me da mucha gracia.

El barco se encuentra a punto de zarpar, ¿Ya paso el mediodía? Mejor me voy a la habitación, hay mucha gente dando vueltas y ¡Oh! ¡El cachorro guardián de Victoria esta aquí, con su mayordomo y el chico del circo! ¡Me voy con mi dama!

Cuando llegue a la habitación me lleve una sorpresa indeseable. Un mozo estaba mirando a Angelique mientras ella dormía. El problema radicaba en que él miraba su espalda desnuda, y con mucha atención.

- Buenos días.

- ¡Oh! Mis disculpas señor, no pude evitar observar tales cicatrices, le ruego me excuse. Llamé a la puerta y nadie atendió, por lo que creí que la habitación estaba vacía, estoy entregando toallas, las suyas ya están en el baño. Con permiso.

Eso fue inesperado, las palabras salieron como una cascada de su boca, y se fue dejándome impresionado. Fui al baño y vi que había un montón de toallas en una cesta, por lo menos no mintio.

No sé si debería despertar a Angelique, se durmió tarde anoche, y en la mañana tuve que llamarla varias veces para que saliera de la cama. Aunque así como esta acostada, se ve hermosa, se acostó desnuda, ya que le veo toda su espalda, pero cuando veo esas cicatrices siento el instinto asesino borboteando en mi pecho. Si pudiera, haría una visita a sus padres y los destrozaría, los haría sufrir por haberle hecho eso a Angelique.

Tranque la puerta y me quite la ropa, dispuesto a dormir toda la tarde, como hacia la pequeña dama. Apenas la toque, se dio vuelta y me abrazo, susurrando algunas palabras totalmente inentendibles. Ella es pequeña y tibia, es casi como abrazar a un oso de peluche. Esto es mi paraíso.

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. El manga, el nombre del Vizconde Duitt es Aleister Chamber. No me guio por paginas y fics.

Nos vemos en el siguiente capítulo.