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El Adiós.

Parte 2.

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Me desperté con el sonido del agua salpicando contra el barco, y alguien sacudiéndome por los hombros.

- ¡Despierta Angie! Ya son las cinco, vamos al salón.

- Ya, no me muevas tanto.- me levante para dirigirme al baño, a meterme un rato en la tina magnifica que había allí.- ¿Por qué se ríe de esa forma? ¿De qué te ríes?- Le pregunte a Undertaker, refregándome los ojos y bostezando.

- Tu pijama es muy lindo hi hi hi.

- Gra… ¡Ah! ¡No mires, pervertido!- Había olvidado que me acosté sin nada de ropa arriba, le lance un almohadón y corrí al baño, escuchando las risas de mi pareja. Ya en el baño, llene la bañera y me hundí hasta el cuello en el agua tibia, luego me lave, lave mi pelo y salí del agua.

- ¿Me ayudas con el vestido?- Undertaker estaba en la ventana, y hacia un movimiento extraño con la cabeza.- ¿Qué haces?

- Ven un segundo, necesito de tus ojos. Mírame y dime si se notan los dos iris.-Tenia un espejo en la mano y lo acercaba y alejaba de su rostro.

Cuando lo mire a los ojos se me desencajo la mandíbula. Tenía los ojos de color azul mar y no había ningún rastro del iris doble. También tenía el pelo atado y el flequillo hacia un costado. Estaba muy guapo.

- Que lindo, te queda muy bien el azul- no pude evitar mirarlo por unos segundos, con una mirada llena de corazones- No, no se nota el doble iris, está totalmente desaparecido. ¿Puedes cambiar tu apariencia?

- Ha ha si, el color de ojos, el color y largo del pelo, color de piel, puedo convertirme en Ciel Phantomhive si quisiera. ¿Te ayudo con el vestido?

- Si por favor. Y no, no te transformes en ese niño, brr eso me dio un escalofrío- Esa noche usaría el vestido rojo con volados negros, y debajo mis converse negros. El pelo, mi melena hasta los hombros, lo peine hacia atrás y la ate como si formara un moño, y le puse un broche con perlas, por el costado, deje algunos mechones sobre mi rostro y nos fuimos.

El salón estaba lleno de "nobles" insufribles, todos con un aire elegante. Varias mujeres se comieron con la mirada a MI pareja, a pesar de que ellas estaban con sus maridos, al notarlo le agarre con mas posesividad el brazo de mi prometido, mirando fijo a las ladys. Resultaron ser bravas las señoras.

Comimos algo, tomamos algo, bailamos durante un largo rato. Luego salimos a cubierta a tomar aire puro. Yo salí a respirar, ya que el vestido me apretaba bastante, a pesar de que soy bastante delgada.

Nos recostamos a la barandilla, mirando el agua chocando contra la pared del barco, haciendo espuma.

- ¿A dónde iremos luego de este viaje?

- Te diré una parte, tengo otra casa, la cual tiene cerca una cascada muy alta, y se encuentra bastante lejos de aquí. Desapareceremos por un largo tiempo, a partir de mañana.

- ¿Es en un bosque? Generalmente las cascadas se encuentran ahi.

- Es un bosque si, y te encantara.

- ¿Solo dos casas tienes? Si viviera por tanto tiempo, yo seguramente tendría varias, y aun mas si pudiera desaparecer en un lugar y aparecer en cualquier otro lugar del mundo.

- En mi mundo, que ya no lo es, tenía cuatro casas, recuerda que hace solo sesenta años que vivo aquí.

- ¿¡"Solo sesenta años"!? Para mí eso es mucho tiempo.

- Lamentablemente para mí es como dormir una siesta, ya basta, vámonos al compartimiento, ya es hora de empezar el show.

- ¿Ya son las once? Que rápido paso el tiempo.

Bajamos por un ascensor hasta el sector de carga. Quede muy sorprendida, la cantidad de ataúdes era exorbitante, todos tenían el símbolo de la sociedad Aurora pintado y una faja sosteniendo la tapa. El ruido que hacían era asqueroso, parecía una mezcla de gruñidos con gorgoteos.

Con un chasquido de los dedos de Undertaker, las fajas se soltaron y empezaron a salir personas con los ojos vendados, y algunas costuras en el cuerpo, y una nube de sentimientos negativos flotando alrededor, la cual me dejo un poco tonta. Y todos se venían sobre mí, aunque estábamos en un lugar alto, golpeaban la pared, escarbaban con las manos intentando subir para llegar a donde yo me encontraba.

- ¿No son lindos? Míralos, son la mejor arma que existe.

- Están llenos de tristeza y odio, también confusión, es lo que siento yo, es como una nube flotando sobre ellos.

- Quieren un alma, buscan llenar el vacío de algo de lo que carecen. Yo debo ir con el Vizconde, tú ve a un lugar seguro, a la torre más alta o enciérrate en un lugar, no deben verte. Ciel y Sebastián están en el barco, y hay un shinigami rondando por aquí, creo que esta con los de tercer clase, ¡Por favor ocúltate de ellos! Y si debes pulverizar algunos cadáveres, hazlo, tienes mi permiso preciosa.- Me dejo en el ascensor con un beso, cerró la puerta de este y desapareció.

Yo subí hasta nuestra habitación, y me puse un pantalón, una remera y una campera de cuero que lleve a escondidas. El resto del barco se veía tranquilo, todo el mundo estaba ajeno a la pesadilla que se les venía encima. Decidí ir por el pasillo, solo un poco, a ver como estaba el ambiente entre la multitud. No sentía la presencia de Sebastián, así que deberían de estar lejos, sabiendo esto me aventure aun más lejos. La gente en el salón estaba tranquila bailando un vals lento, otros estaban conversando con copas en las manos. Había calma y se notaba, aunque era una calma muy efímera en este momento, y saberlo me daba algo de gracia y de pena.

De un momento a otro se empezaron a escuchar gritos de asombro y desesperación por sobre el murmullo de las conversaciones. Todos se levantaron mirando hacia las escaleras que llevaban a las plantas bajas, que se encontraban en una orilla del salón. La música dejo de sonar y algunos se dirigieron a ver qué sucedía, y otros se fueron a la cubierta a avisar a los superiores.

Muy tranquilamente me fui hacia la cubierta del buque, hacia algo de frio, pero era agradable, me recosté a la baranda mientras escuchaba los gritos en el interior.

Estaba mirando las estrellas cuando sentí algo en la espalda, en cuanto me di vuelta, había un cadáver muy cerca de mí, venia en total silencio, y con una rapidez sorprendente. Algo nerviosa lo detuve con mi poder, eran muy fáciles de manipular ¿Quién lo hubiera sabido? Gire la mano y el cadáver se deshizo, se fue volando en la brisa convertido en partículas separadas totalmente. Con los nervios más calmados, me dispuse a subir hacia la torre de vigilancia, aunque estuviera ocupada.

- ¡Oye tú! ¿Qué eres para hacer esas cosas?- Voltee la cabeza para escuchar quien gritaba, pero en ese instante algo golpeo contra el barco, mandándome a suelo. Cuando levante la mirada, alguien pelirrojo estaba cortando los cadáveres con una motosierra. No sé como lo supe, pero sentí lo mismo que cuando lo vi en la tienda. Grell Sutcliff. Una de las mitades de Jack, El Destripador.- ¡Ven aquí! ¡Te pintare de rojo carmesí! Porque hoy es noche de ¡Death!

No lo dude y salí corriendo hacia el salón principal, formando un escudo alrededor mío, en alerta total para que se volviera destructivo en cualquier segundo. Grell me persiguió muy de cerca, en un santiamén arrojo su motosierra por delante de mí, haciendo que me resbalara y me tropezara con una ventana. Una de las superiores del salón principal. Choque contra los vidrios y me caí directo al suelo, sin posibilidad de sostenerme, y Grell tirándose por la ventana detrás de mi. Unos centímetros antes de tocar el suelo, mi poder se extendió por sí solo, y me dejo flotando. Grell cayó, dándome apenas tiempo para extender hacia el mi poder, no pude inmovilizarlo, pero si formar un escudo protegiéndome del descontrol de su guadaña.

- ¡Vamos! Deja que te pinte con el color más bello, la sangre fresca es el mejor y mas hermoso maquillaje.

Escuchaba una voz que me llamaba, pero no preste atención, solo pude gritar que me encontraba bien, aun cuando la fuerza de Grell hacia que tuviera que liberar demasiado mi poder. Era algo que nunca había hecho, nunca hasta tales limites. Poco a poco me fue aplastando contra el suelo, mi poder era débil comparado con su fuerza física, aunque esa no era la totalidad de mi poder. Respire hondo y relaje la mente, quitando las trancas a mi poder, y poco a poco veía como se formaba un globo violeta a mi alrededor, el mismo violeta que brillaba alrededor de mis manos. También sentía como La presión de Grell disminuía considerablemente, y su cara se volvía una mueca de confusión total.

Libérame.

Llego un momento en que pude levantarme, sentía el cuerpo caliente, la piel me ardía. Como diría mi pareja: "Es mi energía fluyendo." Cuando me levante, arroje a Grell lo más lejos posible, quedando entre unos bancos.

- ¡Angie!

Escuche el grito y un pinchazo de dolor me surco el hombro izquierdo. Me di vuelta en la dirección al grito y vi a Sebastián con cuchillos en la mano a punto de lanzármelos, pero rápidamente Undertaker lo distrajo, peleando con ¿Sotobas? Impredecible.

Me mire el hombro y tenía dos cuchillos clavados, uno me atravesaba el hombro y el otro estaba un poco más hacia la articulación del brazo. Y el brazo se me estaba durmiendo con la pérdida de sangre.

Los cadáveres estaban invadiendo el salón, y Sebastián, Grell y otro chico rubio estaban peleando contra Undertaker, quien lo hacía muy bien, todavía no lograban golpearle. Pero Ciel estaba solo, y cuando aparecieron los cadáveres se dirigieron sobre él. Corrí un poco, pero al ver que no llegaba, forme un escudo alrededor del, evitando que los cadáveres lo mataran. Ahora mi poder era totalmente visible. Parecía un nylon violeta translucido, con pequeños brillos puntuales, en color blanco, como si formaran una red de estrellas. Mire por el salón buscando a Grell, y que sorpresa el ver que venía sobre mí, dispuesto a arrancarme la cabeza con la motosierra. Con el brazo herido lo retuve, aunque me costaba levantarlo, ya que los cuchillos estaban clavados en los lugares exactos para impedir el movimiento del brazo. Ingenioso demonio.

Eso no me detuvo, apretando los dientes contuve a Grell, y mantenía el escudo sobre Ciel, que estaba distraído viendolo, acorralado contra una columna, sin prestar atención a los cadáveres. De nuevo liberar mi energía, es demasiado, aunque no me agota, siento que me revitaliza liberar mas y mas de mi poder.

Libérame ahora.

- ¿¡QUE LIBERE QUE!?- grite a la nada, esperando la respuesta de Undertaker.

Libérame, quiero salir ahora. Sabes que no resistirás este poder que tenemos.

- ¿"Poder que tenemos"?

No te hagas la tonta, me reconoces.

- No sé quién eres ¡Sal de mi mente ahora mismo!- Grell me miraba con confusión y enojo, mientras lanzaba golpes y más golpes sobre mí, intentando desarmar mi escudo.

- ¿¡Con quien hablas, niña!? No te distraigas cuando alguien quiere matarte.

Si que sabes quién soy.

- ¡Fuera!

Si no lo haces tú, lo hare yo.

- ¡Sal ahora! Tu no harás na¡! ¡Aay!- Cuando esta voz termino de hablar, una punzada me recorrió la cabeza, aun más dolorosa que los cuchillos que tenía clavados en el brazo. Pero no podía rendirme, debía sostener a Grell, que hacia demasiada presión sobre mí, y proteger a Ciel, que estaba a salvo todavía. Las punzadas continuaron, hasta que todo se volvió oscuro, mi campo de visión se fue oscureciendo rápidamente. Me sentía caer en un pozo. Pero los escudos seguían en pie.

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Cuando Angelique cayó por la ventana, se me aflojaron las piernas, pero su don tiene una parte inconsciente que de alguna forma la pone a salvo siempre, y la dejo flotando sobre el suelo. Con Grell atacándola, pero Angie resistió y supero la fuerza de Grell, incluso su poder se hizo visible, mostrando su bello color violeta con pintas blancas. Pero el mínimo momento de distracción le valió al mayordomo para lanzarle dos cuchillos a su hombro, bloqueando la articulación. Un movimiento astuto. En seguida me lance sobre el atacándolo, para evitar que dañara aun mas a Angelique.

Y ya me estaba arrepintiendo de haberla traído al buque.

El mayordomo era el único enemigo notable, los otros dos shinigamis eran apenas unos bebes comparados conmigo, en edad y en experiencia.

De repente, mi amada lanzo un escudo sobre el Conde, uno totalmente solido, las muñecas chocaban contra él, pero este se mantenía sin ningún parpadeo. Aunque Angelique no se encontraba bien, estaba cayéndose poco a poco, y hablaba con alguien, algo de liberar a alguna cosa.

¿Qué es esta sensación? Es la misma que tuve cuando Angelique me grito en la cocina. Sensación de peligro.

Angie se levanto del suelo con un movimiento muy fluido y riéndose, extendió un poco el brazo herido y mando a Grell volando por el salón, con una velocidad increíble, haciendo lo mismo con el otro shinigami. Cuando se volteo hacia Ciel, que se encontraba atrás de mi, se me fue el alma al suelo. Sus ojos, de color verde esmeralda, estaban oscuros, casi negros. Me costaba verla, pero esos puntos oscuros sobre su rostro se veían aun con mi mala visión.

- ¿Angie, estas bien?- el mayordomo y Ciel también estabas atentos a los movimientos de Angie, que estaba tan vital, que casi parecía un niño en un cuarto de juguetes.

- ¿Angelique? No me nombres a esa debilucha.

Su voz era más grave, más osada y más traicionera. Esa cosa no podía ser mi Angelique.

- ¿Quién eres tú?- esta vez hablo el mayordomo, que parecía haber olvidado que yo era su objetivo.

- Digamos que soy la otra cara de esta chica. Se los hare fácil, esta chica me creo para olvidar sus traumas de la infancia, todo lo que ella no recuerda, es lo que yo recuerdo, y viceversa. Y al fin he podido salir.- dijo mientras extendia el único brazo que tenia movilidad, con un gesto triunfante.

- Angelique tiene doble personalidad.- Esa revelación salió de mi boca sin que yo lo quisiera, por más de que la realidad me cayó como un balde de agua fría.

Angelique se mecía de un lado a otro, como si fuera una charla casual, y nos miraba como quien mira a un insecto en el suelo.

- Correcto, esta chica nunca olvido los experimentos, simplemente derivo esos recuerdos en mi. Y soy yo quien la protege, yo activo su poder cuando ella no puede. Y lamento los gritos de la otra noche, guapo, me encontraba algo descontrolada y eso afecto a tu chica.

No podía creer lo que decía, aunque si lo pensaba, tenía sentido, esa cosa es lo que Angie sentía al fondo de la mente, esa personalidad se estaba manifestando. Y parecía ser bastante peligrosa.

- Aunque esta niña me controla muy bien, siempre estuve apresada en un rincón, viendo como ella se rendía ante el poder que obtuvo tan fácilmente, viendo lo debil que ella era. Aunque ya no mas, ahora estoy yo aquí, yo si controlo el poder, yo si tengo acceso total a la fuente de origen, yo soy la mitad poderosa, y les hare una pequeña demostración para que ¡!- En ese momento empezó a hacer muecas y sostenerse la cabeza. También se escuchaban frases como "vete de mi mente" y "no quiero" pero esto no duro mucho.

A pesar de esa reacción, el escudo sobre el Conde seguía intacto. Me acerque a Angelique, y me agache para mirarle el hombro, y note el cambio de color en sus ojos. Dio una mirada rápida sobre mi hombro y por el salón, y se levanto tan rápido que me costó seguirle el movimiento. Extendió su poder de una forma tan rápida y potente, que este parpadeo y se expandió por todo el salón, explotando, empujándonos por los aires, incluidos Sebastián, Grell y el otro chico, que se habían abalanzado para atacarme, aprovechando mi distracción. De reojo pude ver como Angie se golpeo contra una columna y caia por donde estaría la escalera hacia los pisos inferiores, que ahora era una vía rápida hacia el agua helada.

Como pude me sostuve de una columna y salte hacia donde cayó Angie. Estaba al fondo del hueco de la escalera, donde estaría el rellano. Su brazo derecho estaba en un Angulo extraño.

Escuche como el niño le decía a Sebastián que esperara, que no se nos acercara. Los shinigamis estaban mirando con mala cara.

Me arrepiento totalmente de haber traído a Angie en este viaje.

Tiene dos cuchillos clavados en el hombro izquierdo y perdió una cantidad considerable de sangre, el brazo derecho esta quebrado en dos partes pero sin huesos expuestos, tiene cortes en la cara y manos por los vidrios que atravesó en la ventana del salón. Esta inconsciente por el golpe contra la columna, y a causa de este tiene un corte del lado derecho de su frente y la ceja, que sangra bastante. La perdida de sangre es notoria, esta palida. Solo sus piernas están sanas. La tome en brazos y desaparecí, directo hacia la tienda.

Prometo que no la volverán a herir por mi culpa, aunque me destroce hacerlo, ella no volverá a resultar herida. Nunca mas.

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. Siempre pensé, "Si Grell puede cambiar su apariencia, Undertaker también puede." Por eso los ojos azules.

. El nombre del capítulo 13 hace referencia a esta presencia. Por eso les dije que en aquel capitulo empezaba el descontrol. De alguna forma esa personalidad es culpable de algún suceso que venga a futuro.

. Las sotobas son tablas funerarias budistas, la forma que tienen en una punta representan a los elementos, tierra, agua, fuego, aire y éter, en sus formas geometricas. Las escrituras son el nombre póstumo de la persona y algo del Sutra.

Espero les haya gustado, de ahora en adelante será más difícil para nuestro personaje, pero… bla bla bla bla bla bla bla.

Bye bye meow.