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Nunca Conocerás a Alguien Completamente.

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Me duele mucho el cuerpo… y no escucho ningún sonido. Siento como el dolor me recorre, me siento destrozada, calurosa y mareada.

Lo último que recuerdo es el momento en que el iceberg choco contra el barco, fue ese momento en que Grell me vio. Luego solo recuerdo oscuridad, una oscuridad profunda. Qué extraño.

Intento moverme pero no puedo, mi cuerpo no me responde, y siento como el costado derecho de mi cuerpo se enciende con una corriente dolorosa y paralizante.

¿Dónde estará Undertaker? Quiero verlo, me siento débil. Escucho una voz, se escucha como un eco suave, calmante. Yo la conozco. Es la voz de mi pareja, de Jord… ¿De qué me habla? No logro descifrar lo que dice.

Intento abrir los ojos pero tengo los parpados pegados, es difícil pero lo logro, mi ojo derecho duele mucho, y se siente hinchado. Ahora escucho lo que Jord está hablando, el dice que debo perdonarlo, que esto no debió ser así, ¿A qué se refiere? Apenas distingo su silueta, mi ojo derecho se abre difícilmente, y con ambos veo de forma borrosa.

Debo perdonarlo, y debo olvidarlo. ¿Olvidar a quien o a qué? Intento hablar pero mi garganta está seca, y no sale sonido alguno, aunque mis ojos se enfocan de a poco, mi visión sigue siendo débil. Siento un roce en los labios y veo su silueta negra que sale por la puerta. Luego, la oscuridad vuelve, hundiéndome en ella.

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- Sebastián, ¿Lo encontraste?

- No, joven amo. En la casa estaba únicamente la señorita Angelique.

- ¿Dónde está ella ahora?

- La traje hacia la mansión, ella será muy útil, según mis pensamientos.

- Muy bien, ¿Cómo se encuentra?

- Aun inconsciente, aunque tiene periodos de lucidez, y sus heridas se están curando muy bien.

- Luego de la merienda iré a verla, si llega a despertar.

- No se lo recomiendo, joven amo. Ese poder que ella posee controla la energía de cada cuerpo y objeto. Así mismo la energía que ella posee es muy intensa, y estando inconsciente, esta se vuelve agresiva. Si entra en la habitación puede resultar gravemente herido.

- Su poder… eso me intriga mucho. ¿Por qué me protegió? Me puso en deuda con ella, pero tenerla conmigo tendra sus beneficios.

- No lo sé, aunque podría decirle que la señorita está despertando. Y que Undertaker dejo una carta para ella, a su lado en la cama.

- Vamos con ella, me dirás si puedo pasar a la habitación. Y lleva esa carta.

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¿Nh? ¿Dónde estoy? Esto no se siente como mi cama y las almohadas son muy grandes, también hay mucha luz… en casa no entra tanta luz por la ventana, ¿Por qué hoy si? Tal vez las cortinas están abiertas. Me duele todo el cuerpo, carajo, nunca más hago… ¿Qué hice? ¿Por qué me duele todo el cuerpo? Mi brazo derecho está atravesado de dolor, ¿Podre abrir los ojos? Ah están algo pegados. El ojo derecho lo siento hinchado y algo me causa dolor en la frente. No veo, está todo muy borroso. Ahora si se haciendo nítido el entorno, aunque sigo sin saber donde estoy, y sin saber en donde esta Undertaker… ¿Lo habrán atrapado? Ay dios, espero que no. Tranquila Angelique, nadie lo atrapo, ahora vendrá y te contara que paso en el barco, que tu no recuerdas nada.

¿Quiénes son esas personas? No distingo sus rostros.

- ¿Estas despierta?

¿Ciel?

- Si, en… ¿En dónde estoy?

- En mi mansión, Sebastián te encontró inconsciente.

- ¿Y por qué estoy aquí? ¿Qué quieres?- mi garganta dolía al intentar hablar, y mi voz salía afónica, pasando de tonos graves a tonos agudos con cada palabra.

- Estabas sola, y herida, además me pusiste en deuda al protegerme.

- ¿Sola? ¿En donde está Undertaker?

- Eso quisiéramos saber, ¿Tu sabes en donde puede estar?

- El debería estar en la tienda, no debería estar en ningún otro sitio. ¿Cuándo te protegí?- ¿Qué me está diciendo este chico? Y Undertaker no podría haberse ido él por su cuenta, no se atrevería a dejarme aquí sola. No lo haría.

- Bien, ¿Recuerdas algo del incidente en el barco?

- No, mi memoria llega hasta el golpe contra el iceberg, se que en ese momento vi a Grell, pero después no recuerdo nada más.

- Justo cuando empezó a liberar su poder, lo que dijo la otra persona sobre la memoria es verdad.

- ¿Qué persona? ¡Quiero saber que hicieron con Undertaker! ¡Quiero saber por qué el no está conmigo en la tienda!- una punzada de dolor me atravesó, desde la cabeza hasta la punta de los pies, obligándome a quedarme sentada y no hacer esfuerzos por hablar.

- Tú estabas sola en la tienda, tu marido te dejo abandonada, envié a Sebastián a inspeccionar el lugar y te encontró a ti, inconsciente en una cama.

¿Me dejo sola? El no me dejaría, nos vamos a casar, y nos mudaríamos. No podía haberse ido. ¿Era otra de sus bromas? ¿Ocurrió algo en el barco para que decidiera que me cuidaran aquí?

- Me duele todo el cuerpo.

- Bueno señorita Angelique, producto de un golpe en la cabeza estuvo inconsciente alrededor de tres días, pero también se hizo un corte en el lugar en donde se golpeo y tiene una pequeña pérdida de memoria. En su hombro izquierdo se clavo unas varillas, no sabría decirle como sucedió, pero si tengo conocimiento de que su brazo derecho se lo fracturo al caer por una escalera, inmediatamente después del golpe en la cabeza. Y también puedo decirle que tiene cortes pequeños en su rostro y manos debido a una caída de vidrios.

- ¿Cómo lo sabes? No recuerdo haberlos visto. Aunque sí recuerdo que me caí por una ventana, fue por culpa de Grell. No sé si me empujo el mismo o como, pero fue por su causa que caí. De ahí los vidrios que me lastimaron.- A mi mente llegaba el recuerdo de ver una ventana frente a mí y atravesarla, pero no recuerdo por qué me caí atravesándola. Veía algunas otras imágenes pero no lograba reconocer las situaciones.

- ¿No recuerdas nada más?- negué con un gesto, un poco robótico. Si me movía muy rápido un torrente de dolor cruzaba mi cabeza.- Bien, en ese caso tenemos algo para ti, Sebastián lo encontró junto a ti, en tu casa. El sabía que íbamos a encontrarte y cuidarte. Te debo, y no me gustan las deudas.

Sebastián me entrego una carta, reconocí el sobre porque tenía el símbolo de la funeraria en una esquina, la calavera con el paño de satén. Me dio la carta y se fueron, diciéndome que una hora después estaría el té de la tarde.

Abrí la carta con curiosidad, no me hacia la idea de por qué habría una carta para mí de Undertaker.

Leí la hoja en silencio y con el corazón encogiéndose a cada renglón que pasaba. Tuve que leerla varias veces para creer lo que decía allí, no podía creer que mi prometido hubiera escrito esas palabras.

Cuando asumí que la carta era real y cuando asumí que yo no estaba soñando, las lágrimas se empezaron a derramar de mis ojos como un rio, de forma constante, y mi vista nublada me impedía ver claramente. Sentía un malestar en el pecho que crecía, como un parasito, aprovechándose de la quebradura en mis sentimientos en ese momento, para entrar y llevarme al desconsuelo. No pude hacer más que quedarme sentada en la cama, llorando a mares, sintiendo como me hundía en el pánico de la soledad.

Las últimas líneas de la carta fueron las que me lastimaron. Ponía:

…" En la repisa están los papeles de propiedad, la tienda y la casa están a tu nombre ahora. Los artículos de la funeraria se los llevara el dueño de una funeraria del otro lado de la cuidad. Haz lo que desees con la propiedad, ahora es tuya.

Undertaker."

Vacía totalmente, la carta no expresaba nada, todos los sentimientos que él decía tener los había eliminado al dejar una carta tan patética como esa, que a pesar de ser absurda, lastimaba hasta la última fibra de mi corazón.

Llore hasta que llego Sebastián para acompañarme a tomar el té. No me hablo, solo me ayudo a levantar y me dirigió al salón. La mansión era muy linda, grande y decorada elegantemente, combinaba los cuadros con las cortinas y las paredes. Pero no preste mucha atención a esto, era imposible que le pusiera atención a las paredes cuando sentía que el pecho se me abría al medio como una herida permanente.

En el salón, Ciel estaba sentado en la cabecera de una mesa enorme, y había una gran cantidad de bandejas con postres y un juego de té, esperando que se sirviera en el.

- Supongo que leíste la carta. Nunca te mentimos.

- No, Sebastián, ¿Me traerías un almohadón, por favor? solo moviendo el antebrazo no puedo agarrar nada, tendría que merendar de pie.- mis brazos estaban inmovilizados. El izquierdo estaba vendado contra mi torso hasta el codo, para no abrir las heridas. El brazo derecho estaba entablillado y me dolía demasiado. No he visto mi cara aun.

- Espere un segundo, por favor.

- Angelique, quiero que me respondas algunas cosas.

- No me agobies, deja que me siente.-

- Aquí tiene su almohadón, permítame que la ayude. Le serviré un poco de té.

- Gracias, ¿Que quieres que te cuente?

- ¿De dónde trajeron a los esclavos ilegales para convertirlos en esas cosas?

- ¿Esclavos? los cadáveres fueron pacientes no reconocidos.

Estaba tomando el té de forma inerte, lo tomaba solamente por el hecho de que lo tenía frente a mí, ya servido en la taza. Si tuviera que prepararlo, me dejo morir de hambre.

- Eran esclavos ilegales, el desembarco se realizo en los muelles en donde trabaja Lau, te aseguro que no estaban muertos al momento de ingresar en La Sociedad de la Aurora.

¿Qué dice? Sentía frio, y mi cuerpo temblaba levemente, presa de una gran incertidumbre.

Undertaker me mintió. La realización me cayó como una piedra sobre mi cabeza, golpeándome con una verdad que él me oculto, y que él sabía que provocaría una pelea muy seria. Sentía el dolor en el pecho volver con más fuerza, impidiéndome que olvidara momentáneamente los sucesos del día, y que sumara este desengaño a la lista, para que recordar a Undertaker, fuera un sufrimiento abrasador.

No se me ocurría que otra cosa me podría haber ocultado, si el día sigue de esta forma, en la noche moriré de desengaño severo.

Los esclavos eran un experimento, al igual que lo fui yo en su tiempo. Fueron personas secuestradas que terminaron sirviendo para nada, solo para satisfacer la curiosidad de un segador en conflicto con su naturaleza y la forma de canalizar su curiosidad.

- Los cadáveres fueron sujetos de pruebas.

- Si, pareces muy afectada, ¿Puedo saber el por qué?

- En otro momento, necesito comer, me siento demasiado débil.

Le hable en un susurro, para que no se notara mi voz entrecortada. Algunas lágrimas se derramaron, no pude evitar llorar por el engaño en el que había caído. Mi ex prometido, sabiendo mi historia, no dudo en hacer lo mismo con la pobre gente que fue separada de sus familias, de sus hijos, solo para saber que pasaba si se reconectaba el registro. Le molestaba que yo haya sido metida en una cámara para terminar siendo quemada y teniendo un súper cerebro, pero no le molestaba matar personas para abrir su cabeza y poner su cuerpo en un nuevo funcionamiento. Se me hacia irreconocible, totalmente impropio de él, las palabras que me dedicaba no mostraban a la verdadera persona.

- Deja de llorar, Angelique. Se fuerte y supera los problemas.

- Ciel, no puedo superar algo en el mismo día, llevara su tiempo. Y tú no sabes nada de mi vida, te pido que no me hables como si solo tú hubieras sido maltratado. Los que sufrimos somos una cantidad más grande de la que tú crees.

Me miro serio, pero con un brillo extraño en sus ojos. ¿Pena? ¿Curiosidad? no lo sé. Y no es algo que me importe.

- Con permiso. ¿Por dónde puedo salir al jardín? necesito algo de sol.

Sebastián que se había mantenido callado, se acerco y me ayudo a bajar de la silla. Luego me acompaño hasta el fondo de la mansión, atravesando varios pasillos. Me llevo a un patio donde había un invernadero, y mesas de jardín, con rosales formando un muro a su alrededor.

- Si necesita algo, solo llame.

- Gracias.

El jardín era el mejor lugar para dejar que la mente delirara entre los recuerdos, los "Tal vez", los "¿Por qué?", algún insulto recurrente por haber sido tan crédula, y llorar por un futuro que se desvaneció como el humo.

No quería llorar, pero no podía hacer nada contra eso, las lágrimas caían sin que pudiera controlar el llanto. Los buenos momentos, las risas, las bromas y las canciones daban vuelta en mi cabeza, no entendía como tuvo el valor para dejar que todo eso se perdiera, sin la posibilidad de recuperarlo. ¿Cómo pensó que esto era la mejor solución?

…"Te amo, demasiado, y es por eso que no quiero verte en peligro, y conmigo es lo único que conseguirás. Me duele mucho hacerlo, pero prefiero que estés segura y fuera de peligro, estando lejos de mí, que estar en un riesgo constante a mi lado."…

Deje caer la cabeza sobre la mesa, el único movimiento permitido, pero en cuanto mi cabeza cayó contra la mesa, lance un grito de dolor mezclado con llanto.

Cierto que Sebastián me había dicho que tengo la frente herida.

- ¡Sebastián!

Un segundo después estaba él a mi lado, no necesito preguntar que sucedía, ya que me sangraba la herida, y mi cara estaba completamente manchada con sangre. Negando con la cabeza me ayudo a levantar, y me llevo del brazo hacia la mansión.

En el camino nos cruzamos con una chica de mi edad y un adolescente rubio, que nos saludaron y ofrecieron su ayuda. Sebastián los mando por un botiquín y que avisaran a Ciel que estaríamos en mi habitación.

- ¿Cómo hizo sangrar la herida?- me pregunto con autoridad, como si yo hubiera querido abrirme la herida a propósito.

- Recosté la cabeza sobre la mesa, me olvide de que tengo esta herida, y empezó a sangrar.

Le hable sin ganas, no tenía ganas de soportar a ese ser que fungía de mayordomo.

- Debe de tener cuidado, tiene varias heridas en lugares muy fáciles de golpear, con un descuido sangraran otra vez.

- Con permiso, aquí está el botiquín.

- ¿Qué sucede aquí? ¿Qué hiciste que tu rostro está lleno de sangre?- La chica pelirroja entro seguida por Ciel

Los mire con la expresión vacía que ocupo mi cara todo el día, no podía quitarla.

- Apoye la cabeza sobre la mesa, y olvide que tenía esta herida. Fin del asunto.

- Levante la cabeza, por favor.

Sebastián me limpio la cara y la herida, y toco algo que me causo mucho dolor.

- ¡Ay! Me duele, ¿Qué tocaste?

- Los puntos de sutura, debo saber si alguno se salió con el golpe.- quede sorprendida, nadie me dijo que tenía una sutura, yo pensaba que la tirantez que sentía era de la misma cicatrización de la herida.

- ¿Me dan un espejo?- La chica pelirroja me dio uno que había en el botiquín.

Cuando vi mi frente, mi corazón se acelero y mis manos empezaron a temblar. Tenía un corte desde el borde de la cavidad del ojo, sobre el parpado, atravesaba la ceja y mi frente, y terminaba en la línea del pelo. Vertical sobre mí ojo. La herida debería de ser profunda, si juzgo la piel hinchada bajo los puntos de sutura.

Cuando se me paso el shock dirigí mi atención a la costura en mi piel, esos puntos eran los mismos que hacia… eran los mismos que se hacían en la funeraria. Por lo menos tuvo la delicadeza de curarme. Ya sentía las ganas de llorar haciendo presión en mi pecho, pero no iba a llorar, no delante de todo el mundo.

- En una hora estará la cena lista, si desea puede cenar aquí, o si no puede bajar al salón, ya sabe donde se encuentra.

- Quiero dormir, siento demasiado dolor.- me subí a la cama, y con lo poco que podía mover el brazo logre taparme con la colcha, dándole la espalda a todos.

- Es normal, se encuentra muy herida.

- No me refiero a esas heridas.

- Vámonos, Sebastián haz las preparaciones para la cena, Maylene ayúdalo.

- Como ordene, buenas noches señorita Angelique.

- Buenas noches, señorita.

- Buenas noches a todos, y… gracias por cuidar de mi.

Los tres se frenaron un momento en el umbral, Ciel únicamente me miro con una mueca extraña y siguió su camino. Sebastian sonrió de lado, y espero a que Maylene se fuera de la habitación para cerrar la puerta. Ella me dedico una reverencia.

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Qué lindo… ¿Dónde estoy? Es un bosque. Que exquisito el olor de los arboles, no hay mejor aroma que el de la naturaleza. Y hay flores, que lugar tan bello.

Por allá se ve un reflejo.

Es un rio con piedras, ¿Me podre meter? ¡Oh! el agua es tibia. Mejor camino siguiendo su curso.

El rio se acelera, debe tener una cascada, seguiré caminando.

¡Allá está la cascada! que paz que flota en este lugar, hasta hay pájaros cantando. Podría vivir en este bosque. En ese claro de allí, una cabaña seria una decoración muy acorde, y un buen lugar para despertar en las mañanas.

Por ahora me sentare bajo aquel árbol.

¿Nh? Podría jurar que alguien paso por allí… iré a ver quién es. Qué extraño, las huellas sobre el pasto están negras… carbonizadas.

¡Allá va esa persona! Que rápido que camina, y sus huellas se queman en el piso.

- ¡Hey, espera! -Freno detrás de aquel árbol… oh no, se fue, ¿Quién será? Ni siquiera logro ver cuál es su vestimenta.

¡Allá está de nuevo!

- ¡Espera! ¡No te vayas tan rápido!- Tiene una capa negra con capucha, no se ve nada mas, ni siquiera sus pies. ¿Por qué no me espera? No quiere que lo alcance.

¿Qué es esa luz? Es el sol naciente, y justo en la salida del bosque esta la persona, si corro tal vez sepa quién es.

Oh me encandila el sol, pero la persona misteriosa freno allí, esta esperándome. ¿Qué hace? Está levantando una mano hacia mí, pero no levanta su rostro, esta de costado. Iré con la persona, así sabré quien es, y puedo preguntarle en donde estoy.

No, no, no, no ¡No! No puedo alcanzarlo, algo me frena… y esta soplando un viento. La capucha de la persona esta flotando, amenaza con destapar su cabeza. No entiendo porque no puedo llegar a su lugar, me desespera estar así, me falta un metro para llegar a tomar su mano.

Quiero saber quién es, quiero ver su rostro.

Algo se salió de la capucha, es… es… es cabello. Me tiemblan las piernas, estoy muy agitada y me duele el pecho. Es un largo mechón de cabello plateado. Intento con todas mis fuerzas pero no puedo, no logro llegar a él.

- ¡No por favor! no te vayas, no me dejes…- el solo mantiene su mano extendida, y por más que intento, no logro alcanzarlo.

De repente, emite un brillo anaranjado como el fuego, que recorre su cuerpo en grietas, y su figura se deshace en cenizas que vuelan con el viento, dejándome desesperada y sorprendida, sentada en el suelo, con lagrimas en los ojos.

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¿Qué fue eso? Que sueño tan extraño, y estoy llorando, como si no hubiera derramado suficientes lagrimas. Que vacía que me siento… realmente duele perder un amor, yo pensaba que nada me iba a doler tanto como el desprecio que recibí de mi familia, pero esto es demasiado, no se compara. Mi familia me ponía muy triste, hasta me quitaba el sueño, pero esto es mucho dolor, siento como el pecho se hunde y las lagrimas que caen, son el triple de las que he llorado a lo largo de mi vida.

De repente la puerta de mi cuarto se abre, y entra Maylene, tiene unos lentes demasiados grandes y un pelo rojo muy bonito.

- Buenos días, señorita Angelique, vengo a ayudarla a tomar un baño.

- ¿Ya es la mañana? Siento como si solo hubiera dormido unas pocas horas. No te preocupes por el baño, ayúdame a quitar las vendas de este brazo, y yo me lavo, luego si necesitare ayuda.

Cuando me quito las vendas del brazo izquierdo, pude ver las cicatrices, eran dos cortes pequeños. El que más me dolía entraba por el omoplato y salía por debajo de la clavícula, el otro corte estaba casi en la axila, pegado al hueso.

Tuve cuidado de que Maylene no viera mi tatuaje, podía dar una explicación para las quemaduras en la espalda, pero no para un tatuaje.

- ¿Puedo preguntar que le sucedió a su espalda?- Bingo. Normalidad, solo necesito normalidad y entretenimiento.

- Cuando era pequeña se me cayó una olla con agua hirviendo encima. Tropecé con una mesa donde estaba la olla, y esta se cayó sobre mi.- me tape con un buzo y la seguí al baño.

- Lo siento, debe de haber dolido, venga, la ayudare a meterse en la tina. La esperare afuera, si me necesita llámeme.

Las heridas del hombro dolían, pero podía mover el brazo para pasarme jabón, aunque intentar lavar mi pelo fue muy difícil. Cuando me estaba pasando jabón en el pelo, el hombro me paso factura por el esfuerzo. Pero junto con la punzada de dolor me vino una imagen a la cabeza, Sebastian con dos cuchillos en la mano, y mi hombro sangraba con dos cuchillos clavados en el. De a poco llegarían los demás recuerdos, no me esforzaría en recordar.

- Así que fue el… debí imaginarlo, ese hueco en su cuento era muy sospechoso. ¡Maylene! Necesito tu ayuda.

- ¿En que necesita que la ayude?

- ¿Me lavarías el pelo? Cada vez que intenté levantar el brazo, este me dolió mucho.

- Por supuesto, con permiso.

- No te dirijas a mí de esa forma, estamos al mismo nivel, es más, cuando este curada seguramente me pongan en el servicio, así que dime solo Angelique.

- Esta bien, señ… Angelique.

- Gracias Maylene, ¿Sabes? Es bueno conocer a alguien de mi edad.

- Es verdad, yo no conocía chicas de mi edad, también pienso que es bueno.

- ¿Podremos ser amigas? Me siento demasiado sola…

Me sentía horrible mendigando un poco de amistad, pero tener una amiga era algo bueno, era miserable encerrada en ese cuarto hundida en recuerdos dolorosos.

- Por supuesto Angelique, debo hacer mi trabajo también, pero puede tener mi amistad. También puede contar con Snake, Bard, Finny, y el señor Tanaka.

- ¿Quiénes son ellos?

- Bard es el cocinero, siempre hace estallar la cocina ha ha, Finny es el jardinero. Es el chico rubio que estaba conmigo ayer en la tarde, es un niño que necesita mucho cariño, es muy sensible. Snake es el ultimo que llego, es el mensajero, es muy bueno y sus serpientes están muy bien entrenadas, y Tanaka es el antiguo mayordomo, ahora administrador, es un viejito muy amable. Vera que bien se llevara con ellos, por cierto, hoy es Pascua, ¿Deseas bajar al jardín?

- Si, me haría bien. Un momento ¿¡Dijiste serpientes!?

El vendaje izquierdo no me lo puse, no podía soportar estar con ambos brazos inmóviles. Las heridas estaban cicatrizando bien, así que no se abrirían. Maylene me ayudo a elegir un vestido, y cuando me dijo que debía usar corsé, puse el grito en el cielo, pero al final cedió y no me puse corsé. Luego bajamos hasta el jardín.

En el jardín estaba Ciel, Sebastián y mas gente que no conocía, un par de chicos hindúes, dos hombres de blanco, una mujer con cara de pervertida que me dedico una mirada que me dio miedo, dos adolescentes rubios y los que supuse que serian el resto del servicio de la mansión, un chico de cabello gris y con serpientes enroscadas en su cuello, un hombre rubio y un anciano con cara adorable, Snake, Bard y Tanaka, creo que eran sus nombres, y el chico llamado Finny. Y todos tenían orejas de conejo.

- Escuchen, ella es Angelique, es una conocida que tuvo un accidente y le ofrecimos hospedaje, trátenla con respeto y cuidado, tiene un brazo fracturado.

- Buenas tardes a todos.

- ¡Los invitados de Ciel, son mis invitados! Soy el príncipe Soma Asman Kadar, de Bengal, el es Agni, mi mayordomo y amigo- los chicos hindúes, el adolescente es Soma y el hombre es Agni. Entendido.

- Yo soy Elizabeth Midford, dime Lizzie, el es mi hermano Edward Midford, somos primos de Ciel, y yo soy también su prometida.- La niña rubia súper tierna y el adolescente rubio que parecía enojado con la vida. Entendido.

- Nosotros somos los mayordomos de su majestad, la reina Victoria, mi nombre es Charles Grey- El hombre-adolescente de blanco y pelo… ¿Blanco grisáceo?

- Y yo soy Charles Phipps.- El otro hombre de pelo corto y blanco. Mayordomos de la reina. Entendido.

- ¡Cuanta belleza en una sola joven! Nina Hopkins, la sastre que hace la diferencia en Londres.- La mujer de cabello castaño y cara de pervertida. Entendido.

- Yo soy Bard, el es Finny, el es Snake y ese de allí es el señor Tanaka.- El hombre rubio, el adolescente rubio, el adolescente peliplata y el anciano adorable. Entendido.

- Y yo soy Angelique Brown, un gusto conocerlos.

Lizzie me puso unas orejas de conejo, y me llevo a la mesa donde había te servido. Me dio una silla y me ofreció pasteles.

- Tu esperaras aquí conmigo, ellos deberán buscar los huevos escondidos, y Ciel encontrara el mio ¿¡Verdad que si, Ciel!?- con esta última frase se arrojo sobre Ciel, ahogándolo en un abrazo. Que niña tan tierna, me cae bien.

Sebastián les dio instrucciones a todos y armo grupos para la búsqueda de los huevos ocultos. Yo me quede tomando té con Lizzie y Tanaka. Lizzie es una niña amorosa, pero me di cuenta de que tiene un lado oculto, sus palabras denotaban que algo sobre ella no le gustaba. También me pregunto por mis heridas, a lo que mi respuesta fue "Caí por una escalera", hablamos de pasatiempos, ropa, música, bordados. Tanaka se mantuvo en silencio, de cuando en cuando decía alguna palabra o me miraba fijamente, pero no mucho.

Escuchamos algunas explosiones y fueron llegando los grupos descalificados, Edward y Nina no hicieron mucho, la mujer es liberal y mostro sus piernas, causando en Edward una reacción nerviosa. Luego llego Bard y Maylene, ambos con la cara negra, al parecer Bard escondió huevos explosivos.

Cada vez que llegaba un grupo, nos reíamos de su apariencia, y de los llantos de Edward por dejar que Ciel obtenga el huevo de Lizzie, su "adorada hermanita".

Después de Bard y Maylene, llego Finny cargando a Snake. Este estaba desmayado, y sus serpientes estaban sobre él, al parecer también desmayadas. Y creo que Finny se encontró con un huevo explosivo. Luego llegaron Soma y Agni, llorando de alegría, porque Ciel no tenía un ataque de asma. ¿Qué? De ultimo llegaron los dos Charles, con un pollito. Phipps lo veía como una quien mira a su nueva mascota, pero Grey lo veía con enojo.

Ciel y Sebastián llegaron al jardín con un porte digno de quien realizo una misión exitosa. Lizzie se lanzo sobre Ciel, feliz al ver que el tenia el huevo que ella decoro.

Después de la cacería, tuvimos una merienda entre todos, el servicio y los invitados, me divertí mucho. Hable un poco con todos, Soma es un adolescente malcriado, pero quiere ser alguien en la vida por sus propias acciones. Agni es la persona más buena y desinteresada que he conocido. Lizzie es dulce, pero con un lado maduro. Edward protege a su hermana aun a costa de su vida, y no dudaría en arriesgarse por los demás. Nina es talentosa en demasía, pero algo pervertida y liberal. Bard es alguien normal, fue un soldado. Snake vivió en el circo… y habla con sus serpientes. Estas serpientes te responden a todas tus preguntas, aunque le estés hablando a Snake. Finny es tierno, aniñado y descuidado. Tanaka se toma la vida con calma.

Luego de que se fuera todo el mundo, tuvimos un tiempo muerto, se hicieron las preparaciones para la cena. Mientras se hacían los preparativos me fui a la cocina, donde Maylene limpiaba los cubiertos de plata, Tanaka tomaba te, Finny y Snake conversaban, y Bard picaba algunas verduras. De repente todos gritaron y salieron corriendo de la cocina. Cuando volteé la cabeza, vi a Bard con un lanzallamas.

- Un buen fuego es lo que se necesita para una comida deliciosa.- apunto a las verduras y se preparo para lanzar el fuego.

- ¿¡QUE ES LO QUE HACES!?

- Cocino, necesito un buen fuego.

- ¡PERO NO CON UN LANZALLAMAS! ¡CON ESO COCINARAS A TODA LA MANSION! ¡BAJALO AHORA MISMO!

- Hey tranquila, siempre cocino así.- no podía creer lo que me estaba diciendo este hombre, no entendía como un loco así vivía con gente alrededor. De repente llego Sebastián a la cocina.

- Veo que la señorita Angelique controlo la situación, ¿Cuántas veces te he dicho que no utilices esas armas para cocinar?

- Iré a la mesa.- mi cabeza retumbaba luego de esos gritos, me asuste al ver a ese pirómano con el arma.

En el comedor estaba Ciel, sentado en un costado leyendo un libro. Cuando me acerque y vi el autor no lo podía creer. Arthur Conan Doyle. Simplemente quede en shock, era de mis autores favoritos.

- ¿Qué pasa? ¿Te gusta el libro?

- Si, "Sherlock Holmes" obviamente es de mis favoritos pero la saga del Profesor Challenger es excelente.

- ¿De qué hablas? No estoy al tanto de que hubiera escrito novelas con tales nombres.

Carajo, de nuevo olvide que vivo en el pasado, y estas obras se publican a partir de mil ochocientos noventa y uno, y luego de mil novecientos doce… me hago a la idea de que deberé dar explicaciones.

- Cuando hablemos de cómo te salve, te explicare esto que acaba de suceder, creo que Sebastián podrá dar un aval sobre mi historia. Por el momento, dejémoslo aquí.

- Bien, ya me debes varias explicaciones. Sentémonos en la mesa, ¿Llevaras un almohadón?

- No, puedo mover bien el brazo.

- Sebastián llama a todos aquí, tengo un anuncio que darles.- Le hablo a la nada, pero era sabido que el demonio le escucharía. Enseguida llegaron las seis personas del servicio, con Sebastián cerrando la marcha.

- Debido a una misión, en tres días deberé ir hacia la escuela Weston, Sebastián se irá conmigo. Ustedes se harán cargo de esta mansión, y Agni y Soma de la de la cuidad. No sé cuánto tiempo me lleve estar fuera.

Todos quedamos callados. De repente se empezaron a escuchar las voces. Bard Insultaba y rezongaba, Maylene y Finny se miraban con duda, Snake hablaba con Oscar y Wordsworth y Tanaka tomaba te.

Sin Ciel y Sebastián por tiempo indefinido, eso sería algo bueno.

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No me maten, este fue un nuevo paréntesis en los sucesos, tal vez adivinaron lo que se venía, tal vez no lo hicieron, si en el cap 14 prestan atención a las líneas de Undertaker se dan cuenta de que hay algo extraño, y más aun en la ultima ultima.

- La razón por la que Lau le cuenta a Ciel sobre los movimientos en el muelle, es porque el hospital Karnstein esta comprando esclavos ilegales. Esto se encuentra en el tomo 11 o 12 del manga. No dije esto antes para crear la situacion con Angelique.

- Si leyeron el tomo 14, sabrán a que me refiero en la cacería de los huevos. Les cuento por encima: Sebastián esconde un huevo fecundado, y como los huevos no deben romperse, el equipo Charles pierde, ganando Ciel. Snake es encantado con una flauta para serpientes. Y la derrota de Soma y Agni es muy graciosa. ¡Deben leer el manga!

- También saben que Sebastián siempre le ordena a Tanaka que se lo tome con calma.

- Arthur Conan Doyle es sugerido como "el Señor Conocedor de las Palabras" en Book of Murder, tomos 9, 10 y 11. En el Side Story se lo ve escribiendo una obra.

- Recuerden el sueño de Angelique.

Bye Bye.