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Agua para tus Heridas.

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Ya han pasado dos semanas desde que Ciel y Sebastián están en la escuela Weston, desde entonces no hemos hecho muchas cosas, ayude a Maylene a limpiar a fondo la mansión y nada más, aunque con mi brazo derecho no podía hacer mucho, tenía la sensación de que atrasaba el proceso, pero evite varias caídas de Maylene, así que no fui inútil realmente. El tiempo pasa muy rápido cuando tienes algo en lo que entretenerte.

Hoy he estado con Finny toda la mañana en el jardín, es alguien muy tierno pero algo no está bien con él, dice frases extrañas, creo que estuvo secuestrado o vivió encerrado. Algo anda mal en mí, al igual que con Finny, pero no logro darme cuenta. A fin de cuentas, ¿Qué es lo está bien conmigo últimamente?

También he dedicado todo mi tiempo a enseñar cosas a Toby y Andy, como etiqueta, modales, y comenzar con sus estudios. Toby debía aprender a leer y escribir, así que nos dedicamos a eso, mientras tanto Andy leía libros de historia, geografía y matemáticas. Ambos aprendían muy rápido, me sorprendieron mucho.

- Angelique, ¿Usted vivía con alguien?- Estábamos en el jardín podando los rosales, el sol era agotador, la primavera se venía con toda la fuerza. La misma fuerza que usa Finny para cortar una rosa.

- Finny, te he dicho que no me trates de usted. Vivía con mi prometido, ¿Por qué?- los niños también me habían preguntado por mis heridas y como llegue a la mansión.

- Es que... aam he notado que a veces llora... y me preguntaba si vino hacia aquí porque en su casa estaba sola.

- Me iba a casar, pero hubo una pelea y me caí por una escalera, ahora estoy soltera y con un brazo quebrado. Hablemos de otra cosa, por favor.- Sentía el dolor haciéndome cosquillas en la piel, diciéndome que sigue ahí, provocando que apretara los dientes para no llorar.

- Oh, perdón. El señor Soma y el señor Agni dijeron que hoy almorzarían aquí, ya que se aburren en la cuidad. Tu eres muy amiga de ellos ¿Cierto?

- Si, al igual que lo soy de ti y de todos. Ustedes me ayudan mucho y me hacen reír, así que todos son mis amigos. Ven, deja eso y volvamos dentro, tomaremos algo refrescante y nos sentaremos con los demás a preparar el almuerzo.

Finny salió corriendo, con una sonrisa gigante, directo a la mansión. Yo me quede un poco rezagada, pensando en lo extraña que me sentía, pero no lo pensé mucho, me encogí de hombros y seguí a Finny en su camino. El chico tenía una chispa tan inocente y pura, que daba vida a lugares en donde solo había vacio.

Bard ya no cocinaba con lanzallamas, al menos no en mi presencia. Estábamos pelando verduras y cortando carne, cuando llegaron Soma y Agni.

- ¡Namaste, señoras y señores!

- Namaste a todos. Hemos traído frutas para preparar el pastel que tanto les gusta a los niños.

- ¡Hey chicos! no se hubieran molestado, aquí hay bastantes provisiones.

- ¡Pero estas son frutas especiales! cuéntales Agni.

- Las compramos en el mercado, son traídas de nuestro país. Son iguales a las inglesas, pero su sabor es más puro y concentrado.

Desde el día de Pascua, Agni y Soma se convirtieron en mis amigos, son muy alegres y me contagian de a poco esa vivacidad, que sumada a la que me contagian los chicos, es una alegría constante que me van inyectando, y que poco a poco surte efecto.

Con los niños son muy buenos, cuando los conocieron los trataron con total amabilidad, y de la forma loca en que hablan con nosotros. Se muestran un poco protectores con ellos, pero los niños los adoraron desde el primer momento.

Ese día preparamos la tarta para el postre, con la fruta hindú, que eran duraznos, frutillas, y mangos. Los niños ayudaron a picar la fruta, haciendo un enchastre en sus ropas y en la mesa. Luego repasamos la limpieza y nos dedicamos a otras tareas mientras se hacia el almuerzo.

Tengo más periodos de serenidad últimamente, pero como toda persona, no estaba siempre bien. Con Soma y Agni me rio y me distraigo con los cuentos sobre su vida y su cultura. Con los chicos de la mansión hablo mucho, pero no de temas personales, únicamente con Maylene lo hago, y rara vez con Finny, alguna vez Tanaka me aconsejo o me contuvo cuando me encontró llorando en el jardín, me hizo pensar bien hacia donde encaminaría mi vida y como lo afrontaría, ya que ahora debía mirar por mas personas aparte de mi misma.

Mis niños me tratan con mucho amor, Toby es muy amoroso, cuando me ve triste me abraza y me dice que él me curara las nanas del corazón. Andy es muy protector, como un padre, me dice que nadie me volverá a lastimar, que él me va a cuidar como yo cuido de ellos. Serán unos excelentes padres, cuando deban cuidar a sus hijos.

Luego del almuerzo, en donde el grupo formado por Soma, Agni, Finny, Snake, Andy y Toby se dedicaron a sacar sonrisas a todos con bromas y frases tontas, nos sentamos en la sombra de un árbol. Nos llevamos la tarta de fruta para comer allí.

- Andy, en la tarde practicaras multiplicaciones y divisiones, con divisores y multiplicadores de tres cifras, y tu Toby, deberás leer un cuento, ¿Si?- le dije a este último, pasándole un trozo de la tarta. Sus ojos estaban brillantes y se relamía los labios.

- Si Angie, ¿Qué cuento leeré? Quiero uno divertido.

- Buscaremos uno divertido entonces.

- ¿Quieres ayuda? Yo sé todas esas cosas, puedo darles una mano a estos enanos.- dijo Soma, rascándole la cabeza a Andy.

- Ah Soma, el que necesita ayuda es Toby, yo hago bien las cuentas. Y no me digas enano, dentro de algunos años tendré tu altura.

- Hahaha pobre iluso, dime hermano mayor. Te falta mucho todavía para tener mi altura, enano.

- ¡Deja de decirle enano!- Todos miramos a Toby que se lanzo a pegarle con sus pequeños puños a Soma, el cual se reía mientras lo sostenía.

- ¡Toby! ¡Ven aquí! Si le pegas lo dejaras mas atontado.- Todos nos reímos con el comentario que hice.

- Pero no deja de molestar a Andy.- Toby me miro haciendo un puchero, me hizo derretir por dentro. Tuve que respirar hondo para no desmayarme allí mismo de la adorable que se veía.

- Hahahahaha el más enano es malo. Si quieres podemos leer un libro sobre mi cultura, hay cuentos muy lindos que me leían de niño.

- Pero si me dices enano otra vez te golpeare. ¿Sobre qué hablan esos cuentos?- Toby no podía con su condición, quería ser tratado como un mayor, pero su curiosidad infantil le brotaba a manantiales por los poros.

- Vamos dentro, los deje en la biblioteca hace un tiempo.- Se fueron hacia la mansión, mientras yo los veía con una sensación extraña, como si viera a un hermano mayor para mis niños, al igual que con Finny. Parecía como si de la noche a la mañana se hubieran encontrado cuatro hermanos que no se conocían entre sí. Salvo Andrew y Tobias.

- Señorita Angelique, ¿No quiere ayuda con los niños? Podemos ayudarla con sus estudios, hasta podemos enseñarle música o nuestro dialecto.- me dijo Agni, mirando como Soma se alejaba con Toby correteándole alrededor.

- Hahahaha ¡Te he dicho miles de veces que me digas Angie! No es necesario Agni, por ahora lo llevo bien, son inteligentes así que comprenden bastante rápido las lecciones. Por otro lado, yo sé tocar guitarra, pero con el brazo así no puedo ni ponerme un broche en el pelo. Sería lindo que aprendieran otro idioma, no sabemos a dónde los llevara la vida de grandes.

Luego de esa frase, nos hundimos en el silencio, disfrutando la sombra. A diferencia de Oscar, Emily, Wordsworth, Wilde, Webster, Dan, Keats y Bronte, que estaban esparcidas por el patio tomando sol. Las serpientes de Snake… aun me asombran su capacidad de comunicación.

Estuvimos conversando por un largo rato, sobre donde vivió Snake, como Sebastian encontró a Maylene, lo que fue de la vida de Finny. Hasta que llego la hora de volver dentro y limpiar lo que estuviera sucio. Pasar el plumero, pulir la madera de los muebles, barrer los pasillos, las salas, y cerrar ventanas. Yo soy algo así como la excepción a la regla, así que no hago nada de eso, ahora solo me dedico a los chicos, los cuales están en la biblioteca con las narices hundidas en libros.

- Veo que están muy entretenidos, ¿Necesitan ayuda en algo?

- Aquí Angie, no entiendo como obtengo el resultado en la multiplicación.- me llamo Andy, que estaba sentado en el sillón junto a la ventana, era el mejor asiento de la biblioteca.

- Es sencillo, dame el lápiz que te hago una ejemplo.- le explique cómo se hacia ese tipo de multiplicación, la cual entendió rápidamente. Se lo veía frenético por hacerlo el mismo, así que le devolví el lápiz y lo deje haciendo sus tares. Pero rápidamente levanto la cabeza y me hablo.

- No lograba entenderlo con la explicación del libro, pero ahora si puedo hacer los ejercicios ¡Muchas gracias Angie!- me dio un beso en la mejilla y volvió a su deber.

No pude resistirme y acariciarle en la cabeza. Tiene el pelo un poco enrulado, pero muy suave gracias a los cuidados que le estábamos dando. Tiene las mismas características que Ciel, pelo negro, ojos azules, piel blanca. Difieren en la complexión y el pelo de Ciel tiene un tono más azulado que el de Andy, que es negro azabache como mi propio pelo.

Realmente me sentía muy feliz con los niños. Ellos estaban llenando el vacío que tenía en mi corazón, satisfacen mi instinto maternal. Pero aun así no llenan todavía el hueco que dejo cierto hombre. En las noches, ya que aun dormían en mi cama, Toby me abrazaba. Últimamente lo hacia todas las noches. Primero fue un acercamiento, luego me agarraba la mano, y ahora de último, se me abrazaba al cuello. ¡Creo que la semana siguiente ya me usara de almohada! Pero nunca tuve unas noches tan tranquilas, sin sueños de ningún tipo, no existían los recuerdos de alguna vida anterior, ni hombres desleales, ni familias ambiciosas. Solamente paz.

Pensando esto, no note que Andy me miraba fijo, había dejado de leer y me estaba estudiando con los enormes ojos que tiene.

- ¿Otra vez piensas en él?

- Pensaba en lo feliz que me hacen tú y tu hermano.

- Pero sigues triste por tu ex prometido.

- Eres muy perceptivo, Andrew. No importa, ya lo superare, han pasado tres semanas únicamente.

- No quiero ser un reemplazo… ¿No lo somos?

- ¿¡Como se te ocurre eso!? ¡Yo los quiero como una madre! Ustedes son mis hijos de corazón, no son ningún tipo de reemplazo. Mételo en esa cabeza enrulada, ¿Si?

- Esta bien… ¿Puedo darte un abrazo?- ¿Cómo negarse a una cara tan linda? ¡Si hasta parecía un cachorrito! Abrí mi brazo, indicándole que si quería el abrazo. Lo pude abrazar solo con el brazo izquierdo, pero eso no es problema porque el derecho ya no me duele, únicamente me molesta.

- Andrew, ustedes están aquí porque no podía permitir que vivieran en la situación en la que estaban. Nunca, NUNCA creas que ustedes son un reemplazo.

Me miro fijo por unos segundos, antes de acomodarse y seguir con su lectura de matemáticas. Levante la cabeza buscando a Soma y Toby, ya que había mucho silencio desde hacía unos minutos, pero no estaban allí.

Salí al pasillo y me fui a buscar a ese par. Conociendo al joven hindú, estaría en la sala tirado en los sillones. Acostumbraba quedarse horas allí, leyendo o tocando algún instrumento. Todavía no lo había visto en persona, pero los he escuchado tocar algunas melodías extrañas. A Soma y a Agni.

Que sorpresa encontrar a los chicos sentados en el jardín, abajo del mismo árbol del mediodía, leyendo un libro. Totalmente concentrados. No los moleste, me di la vuelta y volví a entrar a mansión.

Adentro me encontré con Maylene, que corría con una escoba.

- ¡Te volverás a tropezar! ¿Hacia dónde vas?

- Olvide cerrar las ventanas del piso superior, y ya es muy tarde, me falta barrer los pasillos.

- Yo cierro las ventanas, tú barre. ¿Cuales debo cerrar?

- El estudio, la sala de reuniones, la sala de juegos, y todo ese pasillo, el corredor sur ya está listo. Ve tú, yo debo hacer un encargo a Snake antes que nada.

- Ok.

Me dirigí al segundo piso, me tome algo de tiempo para mirar algún cuadro que había por allí. Ciel era muy parecido a su padre, pero tenía los ojos de su madre. La primer habitación era la sala de juegos, donde estaba la mesa de ajedrez, el billar, y algún otro entretenimiento, cerré las ventanas y me fui al estudio del niño. Allí estaba todo muy ordenado, había carpetas con distintos nombres, todas bien puestas en estantes.

También había una caramelera, llena de ricos dulces. Agarre tres y me quede unos minutos parada allí, frente al escritorio, mientras comía mi caramelo. Nunca había sentido tantas ansias de comer algo dulce, apenas vi esa caramelera, necesite tomar un caramelo. Aunque, comer algunos mas no dañaba a nadie, así que agarre otro puñado y me los comí sentada en el marco de la ventana.

Comiendo caramelos y disfrutando de la brisa, me puse a divagar un poco. En eso, volvió a mi mente la charla con Ciel, la noche anterior a la partida hacia la Weston High. Todavía daban vueltas en mi cabeza las palabras que intercambiamos, cuando me pidió explicaciones de mi poder y todas las cosas extrañas que el notaba.

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- Pienso que no me creerías si te lo cuento, pero lo hare, en devolución a los cuidados que estoy recibiendo. Me llamo Angelique Brown, y el día trece de septiembre cumpliré veinticinco años. Hasta ahí conoces. Mi poder… bien, esa es la parte extraña.

- ¡Cuéntame! No tengo toda la noche, Sebastian trae pastel, de chocolate.

- Mis padres son dueños de un laboratorio, pero un tipo de laboratorio que se enfoca en una cierta área, el cerebro humano. Ellos habían investigado que si exponían ratas, a ciertos rayos y ondas, estos proveían a los roedores, cambios en su inteligencia, y un desarrollo anormal en ciertas partes del cerebro.

- ¿Rayos y ondas?

- Ya te explicare eso. Mis padres estaban cegados por la ambición y me tomaron como sujeto de prueba, porque mi cerebro tiene un lóbulo un poco grande y más desarrollado que el promedio. Me metieron a una cámara, y hasta ahí recuerdo. Pase mi infancia viendo como las cosas se rompían a mi alrededor cuando lloraba, o como en momentos de enojo, los muebles se agrietaban, a veces llegando a estallar.

- No entiendo, ¿Tus padres investigaban en ratas, y decidieron probar contigo? ¿Con rayos? ¿De qué tipo?

- No lo sé, era una cámara blanca muy luminosa, y tenía paneles que me quemaron la espalda.

- No he sabido de laboratorios haciendo esas cosas. Sebastian, ¿Tu has sabido algo?

- No joven amo, pero tengo la sospecha de que la señorita esta omitiendo una parte de su historia. La más interesante, deberé suponer.

- No lo estoy omitiendo, lo contare al final. Los experimentos de mis padres buscaban aumentar el porcentaje de uso del cerebro, ya que un humano no usa el cien por ciento de su materia gris, también hay personas que no usan ninguna parte de su cerebro, en fin, los estudios que me hicieron años después de los experimentos, revelaron que mi cerebro usa el noventa y cuatro por ciento de su capacidad total, aunque el veintiocho por ciento se usa en la parte inconsciente.

- ¿Cómo sabes esas cosas? No se puede ver a simple vista como trabaja el cerebro.

- Con maquinas si se puede, entre ellas un ecógrafo y un tomógrafo.

- ¿Qué? ¿Acaso me tomas el pelo?

- Bueno, en el año dos mil quince, son de uso médico muy común.

- ¿Cómo has dicho…?

- Dos mil quince, en dicho año se usan con fines médicos, y se puede registrar la actividad y apariencia del cerebro con ellos.

- No bromees. Ya es tarde, buenas noches.

- Ciel, yo nací en mil novecientos noventa, aquí en Londres. Por algún motivo, mi poder me trajo hacia el pasado, lo único que sé es que aparecí cerca de… ah Undertaker, aparecí frente a él porque nuestras almas están muy entrelazadas, son gemelas. Eso es todo lo que se.

- Es imposible. No hay forma de viajar en el tiempo.

- Pues díselo a mi súper cerebro.

- Joven amo, ella no miente. La primera vez que la conocí tuve una sensación diferente a las que me provocan todas la almas cercanas. Tu dices nacer en ciento y un años, pero tu alma es antigua, ¿Estoy equivocado?

- No, según Undertaker, naci alrededor del año 990 dc , en Noruega.

- Eso es, debo decir que es un alma muy atractiva, la edad que tiene le confiere una exquisitez única. Y sobre su poder, no creo que sea imposible joven amo, su don trabaja sobre la energía y las moléculas de cada cuerpo y objeto. Es una teletransportacion a gran escala lo que la hizo viajar.

- O sea… que realmente tu vienes del futuro. Cuéntame sobre Inglaterra.

- No, solo te diré que está muy bien, en demasiados aspectos. La reina actual es tataranieta de Victoria, y es muy querida. Suficiente con eso. Y es cierto lo que dice él sobre mi poder, controlo esos aspectos.

- Bien, ¿Qué cosas haces con ese poder tuyo?

- Hasta ahora, puedo mover, romper y sostener objetos y cuerpos, pero también puedo manipular mentes, crear ilusiones, ver y modificar recuerdos, puedo meterme y hablar en tu cabeza.

- Hazlo, quiero verlo.

- Bien…

- Estoy esperando.

- No… No.

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¡Eso es lo que me faltaba! Mi poder no está, de alguna forma se fue. No me molesta, simplemente lo siento en falta, aunque no creo que esto sea definitivo. Los cambios en mi cerebro son los que me conceden mi poder, dudo que este haya desaparecido, aunque odiaría si vuelve. Ni que me importara mucho tenerlo o no… ¡Bueno si! no quiero que vuelva, me asusto toda mi vida tener ese don conmigo, ahora estoy liberada. Es un alivio.

Me baje de la ventana, agarre mas caramelos y me fui a cerrar el resto.

- ¿Cerraste todas las ventanas con el seguro? Se asoma una tormenta en el horizonte.- me encontré con Maylene bajando las escaleras.

- Si, ¿Quieres un caramelo?- le ofrecí caramelos del niño rico.

- ¡Esos son del joven amo! ¡Devuélvelos o nos matara!- retire mi mano y la mire con el ceño fruncido, no pensaba dejar esos caramelos tan deliciosos.

- ¡El niño tiene una fabrica para el solo! Un puñado de caramelos no los echara en falta.

- ¿Cuántos tomaste?

- ¿Cuántos caben en la caramelera?

- Aaajj nos va a matar, pero tienes razón. Cuando el amo vuelva, esos caramelos estarán vencidos.

- ¿Viste? Aparte de que no resistí, los vi tan solos en el frasco… parecían hablarme, me decían "Cómenos, ven por nosotros Angelique" así que les hice caso. Son unos caramelos deliciosos, no me arrepiento.

- Vamos a preparar una merienda, estas de buen humor, ¿Es por los niños? Ellos son una luz, sí que lo son.

- Si, ellos me ayudan bastante y me hacen muy feliz. Aunque Andy creyó que eran un reemplazo de él.

- Oh… cuéntame más.

Nos fuimos caminando lento hasta la cocina, conversando sobre los chicos, de la situacion en la biblioteca, como convivían con los demás y lo bien que se adaptaron a la vida en esa casa. Cuando llegamos a la puerta de la cocina y la abrimos, un olor demasiado dulce se extendió por el aire, haciéndome ahogar.

- ¡PUAJJJ! AGH…- tuve que darme vuelta y correr hacia el patio, el olor me dio tanto asco que sentí que vomitaría allí mismo. En cuanto llegue al pasto me tire al suelo, respirando hondo e intentando contener las nauseas que ese maldito olor me provoco. Era un olor a azúcar quemada, pero demasiado denso. Como si lo tuviera pegado a la nariz. La misma sensación que comer mucha mermelada. Empalagoso.

- ¡Angie! ¿Te encuentras bien?- Finny venia corriendo seguido por Agni.

- ¡Señorita Angelique lo lamento! Estaba haciendo caramelo para una tarta de manzana. – Atrás llegaron Bard, Snake y Maylene.

- Vaya, después de todo, cuando yo cocinaba nadie salía a vomitar.

- ¡Cállate Bard! ¿Quieres agua?

- ¡Ese olor era realmente asqueroso! dice Emily. ¡Yo también me siento mareado! Dice Keats.

- Ya me siento bien, ese olor era muy fuerte y me tomo desprevenida. Aparte de que comí dulces, sumando ese olor, fue suficiente de cosas dulces por hoy. Iré a tomar un baño.- Me levante con un poco de dificultad y me fui hacia mi habitación.

Recuerdo que me bañe, y luego me acosté a descansar. Nada más.

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De nuevo. Otra vez me encuentro en este bosque. ¿Cuántas veces estuve aquí? No lo sé, sé que he venido muchas veces, tantas que ya no es extraño estar aquí. Únicamente es sorprendente.

Mi árbol. Ese es el árbol bajo el cual quiero vivir, junto a este claro. No entiendo porque el clima siempre es cálido, y al amanecer. Aquí siempre amanece. Con un nuevo día, este mundo se renueva constantemente, ¿Porqué muere constantemente? Qué extraño pensamiento.

Sé que cuando siga hacia la línea que lleva hacia la salida del bosque me encontrare con él. Siempre está allí, esperando detrás del árbol con un hoyo. Todas las veces corro tras él pero nunca logro alcanzarlo. El me esquiva, se esconde de mi.

Siempre es lo mismo.

Allí esta, escondido tras el árbol con un agujero. Sé que aunque vaya hacia él, no lo atrapare.

No puedo evitarlo, aun sabiendo que no podre llegar, corro hacia donde se encuentra. Lo necesito conmigo, quiero que este junto a mí.

Nuevamente se escurre como arena entre los dedos.

Sigo corriendo, llorando y llamándole, que me espere, que no me abandone como lo ha hecho las veces anteriores. Él se detiene a la orilla del bosque, mientras amanece por trigésima vez. Pero esta vez no hay viento.

El viento que siempre impide que tome su mano no sopla. Cuando noto esto, corro aun mas rápido, pero a centímetros de él me freno. El no me mira, siempre oculto bajo una capucha, tapándose con una capa larga hasta el suelo.

Acerco mi mano con miedo, aun puede pasar que se deshaga en cenizas, pero si no sopla el viento, esto no ocurrirá.

Me cuesta creer lo que veo. El me está mirando, ahora lo noto. Bajo la capucha y el pelo, sus ojos verdes y amarillos que me observan.

- Angie… - el me habla. Me cuesta procesar esto, pero reacciono lo suficientemente rápido como para agarrar rápidamente su mano.

Error.

Apenas lo toque, la escena cambio totalmente. Algo que por las sensaciones que me provoca, logro reconocer.

Me siento incomoda, no puedo moverme. Mi lado derecho esta entumecido… un momento, ¿Este es…?

- Se que es cobarde que haga esto, pero no podría hacerlo si tu estas mirándome.- ¿A qué se refiere?- Nunca quise que terminaras así, esto es mi culpa, créeme que sufro al verte en este estado y saber que podría haberse evitado.- No entiendo de que me habla.- Se que vas a sufrir, pero debes de saber que yo también lo hare, el sufrimiento no será todo para ti, no es correcto.- Intento hablar pero no puedo, mi garganta está seca.- Yo cargare con el peso de mis actos, los que te llevaron a estar así, y los que te dolerán en un futuro. También el peso de la cobardía que supone hacer esto que hago en este mismo momento, y con el dolor de dejarte. Cargare con todo. No puedo decir que me arrepiento, se que estarás bien. Solo debes olvidarme… yo por mi parte no podre olvidarte, pero para ti será lo mejor, no soportaría saber que luego de meses aun sufres por esto.- ¿¡De que carajos está hablando este hombre!? Para peor no puedo abrir los ojos, los tengo pegados.- Perdón por esto, perdóname y olvídame, Angelique.- Ahora si lo veo, pude abrir mis ojos, veo como se me acerca y me deja un beso en los labios. Casi siento como tiemblo, ¡El me beso! Pero… ¿Por qué…? ¿Por qué se va? Ay dios… dime que no es…- Adiós amor. Te amo, siempre lo hare.

- No… por favor…- mi voz sale como un susurro forzado, no tengo fuerzas para hablar. Se detuvo en el umbral, girando un poco su cabeza para mirarme. Luego se va. Yo siento como una oscuridad me traga, como un pozo profundo por donde caigo.

Vuelvo a estar en el bosque, precisamente en el claro que tanto me gusta, y veo que el esta mirándome de frente, parado en el borde del circulo de arboles. Apenas doy un paso y él se va. Directo hacia el borde del bosque, donde siempre amanece.

No me cuesta alcanzarlo, pero cuando estoy a su lado, se voltea, mirándome.

- Adiós Angelique.- y se deshace en cenizas. Dejándome allí, como siempre lo hace. Y me pongo a llorar y gritar, al igual que todas las veces que se fue.

- ¡No! ¡Espera! ¿¡Por qué me haces esto!? ¿Qué no ves que no te olvido…? Yo aun te amo… maldito bastardo. Yo te amo.

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Me despierto llorando, y totalmente sudada. Los niños están durmiendo, pero no quiero despertarlos con los llantos que me están haciendo ahogar, así que me levanto y me voy. Corro hasta la puerta que da al jardín, salgo y corro hasta el árbol. Allí me tiro al suelo, quedando medio sentada y con la respiración agitada y entrecortada por los lamentos, que ahora eran casi gemidos..

Llore, llore mucho sentada abajo del árbol. No había nadie a quien pudiera despertar, así que no había necesidad de tragarse los llantos y morderse la lengua.

Llorar… las lagrimas son agua, agua fresca que nos limpia, ¿Por eso he llorado tanto? ¿Mi cuerpo está limpiando el amor que se perdió? Duele limpiar… ¿El corazón? ¿El alma? ¿El cerebro con los recuerdos de tiempos pasados? ¿Qué es lo que limpian las lagrimas? No importa, lo relevante es que duele, es un dolor constante esperar que se limpien todos esos recuerdos y sentimientos que ahora son una enfermedad.

Me quede allí, mirando la luna mientras mis lagrimas caían, limpiando al parasito que me está comiendo por dentro. No noto la limpieza, a mi parecer, sigo tan quebrada y destrozada como el primer día. El que invento esa frase, nunca debe de haber sufrido por amor, y si lo hizo era muy optimista.

No sé cuando amaneció, y tampoco sé cuando alguien me llevo a mi cama. Hasta ahí mis recuerdos pudieron registrar alguna cosa.

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Si leyeron el cap del circo, donde Will recoge el alma de Joker, el 9 de febrero, se harán una idea con la fecha en donde apareció Angelique en el cementerio. En la primer semana de marzo. Aquí estamos en la primer semana de mayo, y casi un mes desde el tema del barco. En el cap 10 hice una referencia a este tema, ellas ultimas líneas.

Los nombres de las serpientes son los que han nombrado a lo largo del manga.

Espero que les gusten los niños! Bye bye!